viernes, 3 de julio de 2020

AguaProfunda - Refugio de Conspiraciones Oscuras - ACTO III - Sesión 2 - Demasiadas preguntas no son sanas

La mañana siguiente, mientras Rauch dormía, Bolgahr y Drum se levantaron temprano, pues ya que en la noche anterior habían planificado su curso de acción, se disponían a mover ficha durante el día, planificando su curso de acción con respecto a la contratación de Vincen Trench.

Así, Drum pensando en que necesitaba información sobre los Drow, inició una investigación sobre librerías o bibliotecas con información abundante que consultar a tal efecto. Así, después de varias preguntas, a la ciudadanía y la Guardia, fue orientado hasta la tienda "Serpentir: Libros y Papel" en la esquina de la Calle Libro y el Callejón Vagoneta Negra. Al entrar, el olor a tinta fresca, pergamino y papel asaltó sus fosas nasales, en un establecimiento abarrotado de estanterías opresivas con gran cantidad de libros en blanco y textos escritos. En el silencio, tras el mostrador orientado a la puerta, un anciano de cabello blanco y cofia de tela con bordados escamados en su túnica pasaba cuidadosamente las páginas de un libro consultándolo. Al entrar el monje, de pronto el anciano alzó la mirada... donde unos ojos reptilianos fuera de lugar en aquel rostro humano observaron sin parpadear al recién llegado.
Una voz sibilina cargada de largas ssss preguntó por el interés en la visita de Drum, quien educadamente hizo dos consultas. Una relativa a algún volumen de sabiduría sobre el conocimiento ancestral de técnicas de lucha de un ancestro de Drum: "Cadenas de Libertad, del Maestro Emag"... del cual, al consultar el catálogo el señor Serpentir no pudo encontrar ninguna referencia al respecto que poder ofrecer en su tienda, y otra consulta a efectos de la necesidad de conocimiento sobre los Drow y cualquier información relevante sobre éstos: cultura, costumbres, religión, etc. Ante tal pregunta, los ojos sin parpadear de Serpentir se clavaron en los de Drum... parpadeando una única vez. El librero explicó que información como aquella era conocimiento peligroso en la superficie, pero estaba claro que el recién llegado tenía un interés personal en la consulta. Así, con una sonrisa cuya comisura de los labios se extendió a un nivel imposible para un humano, Serpentir tardó unos 5 minutos en volver con un polvoriento volumen repujado en cuero violeta, en cuya tapa sólo había grabada una negra y estilizada araña.

Tras pagar el precio, Serpentir añadió un comentario personal: cualquier interés adicional sobre los Drow podía ser consultado a él mismo, pues estaría encantado de informar al comprador con cualesquiera nuevos datos al respecto de los que tuviese constancia. Al decir aquellas palabras, las dos pequeñas puntas de lo que parecía una ancha lengua ligeramente bífida asomaron entre los labios, como un gesto de anticipación. Antes de abandonar la tienda, Drum solicitó tinta y papiro para escribir tres cartas a sus contactos, sobre información específica. A la atención de Lord Veyl Arynstar, hijo menor de la Familia Arynstar de AguaProfunda (Casa Noble Menor); Burloc Trancel: Comerciante de Armas del Mercado Negro en el Distrito de los Muelles; y James Hall: Mozo de Cuadras en la Posada High Castle, en el Distrito Marino. Cualquier información que pudiesen proporcionar a Drum sobre los Drow o sobre Vincen Trench sería bienvenida. Podrían entregarla en la Posada de Haylgar el Tranquilo en el Distrito de los Muelles. Y, sobre todo, debían destruir la carta sobre la consulta de información que Drum les enviaba, nada más leerla. Era lo más importante. Después de agradecer los servicios de Serpentir, Drum volvió a la Posada. Durante el camino, se topó con algunos jóvenes mensajeros que corrían de aquí a allá con sus envíos. Solicitando servicio, una de las chicas lo derivó a un pequeño local de envíos donde abonó la entrega de tres documentos, y después continuó su camino hasta la posada, en la que se dispondría a tomar un buen desayuno mientras esperaba que Rauch espabilase (aunque éste hacía poco que ya había partido hacia sus propias cuitas planificadas de la mañana).
Por su parte, Bolgahr se dedicó a consultar y tomar notas sobre navíos con sospecha de estar atracados por demasiado tiempo y poca actividad a lo largo de los muelles. Después de recorrer un largo camino, pensó que lo mejor sería informarse directamente en la fuente de las transacciones en el puerto, pues allí probablemente podría tener más datos al respecto. Preguntando a unos trabajadores del puerto que se burlaron de sus "ojos sospechosos" rasgados, éstos lo derivaron a la Casa de los Guardianes del Mar, una de las Cofradías más importantes que controlaba las transacciones comerciales y atraques en el puerto. Al llegar allí, el curioso edificio con forma de base de una embarcación en el tejado, era un trasiego constante de comerciantes, marinos, trabajadores, guardia privada y otros curiosos personajes relativos al mar. En la puerta, un grupo variopinto de hombres armados preguntó a dónde se dirigía el recién llegado. Cuando preguntó a quién realizar consultas sobre información del puerto, un enano con la barba trenzada, torso desnudo tatuado y un pañuelo en la cabeza le informó que el Capitán Jack Jones podría serle de utilidad en el mostrador de atención, a la izquierda de la entrada. En el interior del enorme edificio, Bolgahr se sorprendió al ver las instalaciones: en efecto, a la izquierda, un largo mostrador daba atención al público, tras el que un equipo de personal entre gnomos, medianos y humanos registraba documentos, ofrecía folletos, cobraba tasas, pagaba estipendios y atendía todo tipo de solicitudes relativas al Gremio. A la derecha, un área habilitada de taberna reunía a una pequeña masa de trabajadores diversos de puerto y embarcaciones, que conversaban en distintos tonos de voz, atendidos por una fornida humana y sus compañeras de oficio. Sobre aquellas instalaciones, una escalera de madera ascendía hasta unas oficinas que colgaban por encima, posiblemente el lugar donde se realizasen reuniones de trabajo más privadas. Y al fondo, varias dársenas y diques se encontraban a medio cubrir por embarcaciones de distinto tipo, algunas de ellas en reparación y otras cargando y descargando mercancías, junto a dos muelles que flanqueaban el exterior del enorme edificio.

Preguntando en el mostrador sobre el Capitán Jack Jones, un gnomo informó que estaba ocupado -señalando a un genasí de agua con el cabello largo y trenzado a la espalda, una camisa sujeta a un solo hombro, mientras que en el otro había un enorme kraken tatuado, cuya piel era mezcla azul cielo y verde esmeralda- con la contabilidad, pero en cuanto tuviese un hueco, lo atendería. Mientras tanto, al preguntar sobre información relativa a embarcaciones que estuviesen varadas sin actividad comercial o de otro tipo en el puerto durante mucho tiempo, el semiorco fue informado de que aquella información sólo estaba reservada a negocios y propietarios de un comercio relativo al puerto, asociados a la Cofradía. Lo único que podía ofrecer a los ciudadanos era un folleto informativo sobre horarios de trabajo en el puerto y otros datos generales, al margen de las actividades particulares de cada embarcación. Indicando a Bolgahr que podía esperar en el área de taberna, el gnomo continuó su trabajo. Curiosamente, cuando el semiorco se dirigía allí, un silbido llamó su atención. Al girarse, observó como el Capitán Jack Jones saltaba sobre el mostrador ágilmente, dirigiéndose a él con una sonrisa. Indicando que iba a tomarse un respiro, porque estaba cansado de tanto papeleo -mientras suspiraba comentando que añoraba el mar y sus viejos días de marino-. Sentándose en la taberna, Jack flirteó con la dueña pidiendo tres jarras de cerveza... a las que invitaba su amigo Bolgahr. Por supuesto, dos eran para el semiorco.
Así, Bolgahr entabló conversación con el Genasí, indicando que tenía cierto interés en la actividad portuaria. Siendo un recién llegado de tierras exteriores -a lo que el Capitán aseveró tal información, pues reconoció el acento de Kara-Tur en la voz de Bolgahr, así como sus extraños ojos rasgados-, sentía curiosidad por el funcionamiento del puerto. Preguntando por algunas de las embarcaciones varadas sin actividad, Jack le indicó que había varias de ese tipo, aunque esperaba que su pregunta no fuese por derroteros que le causasen problemas. Era el guardián del puerto. No deseaba tener noticias de que, en lo sucesivo, alguien de su aspecto se viese implicado en un asalto. Ante la insistencia de Bolgahr de mera información, Jack le comentó que actualmente tenía conocimiento de unas ocho embarcaciones varadas a lo largo de los muelles. Pero por lo que a él atañía, mientras pagaran sus impuestos de amarre, no era su problema si perdían dinero por falta de negocio. Así, describió hasta ocho barcos con sus correspondientes nombres al semiorco:
- El Ariete de las Olas (Un recio barco de Guerra Enano)
- La Medusa de las Profundidades (Un Pesquero de Arrastre que también hacía Transportes de mercancías voluminosas)
- La Tetera Saltarina (un curioso Barco Experimental Gnomo hecho casi enteramente de metal)
- La Blanca Dama de los Mares (Una elegante Caravela Élfica cuyo capitán era un pomposo marinero de caros ropajes y gustos)
- El Hogar del Mar Lejano (Un Barco de Pasajeros de Lujo que en aquel momento no ofrecía servicios)
- El Implacable de Jack Jones (su orgullo y su más preciado tesoro... un Barco Pirata)
- El Kraken Sonriente (Un bajel perteneciente a la Marina Armada de AguaProfunda, que en aquel momento, según tenía entendido, se encontraba de descanso por permiso de la tripulación)
- y La Bendición de Umberlee (Un barco Corsario Comercial que protegía más allá de la línea de costa las llegadas de barcos de transporte contra la piratería)

Anotando con tranquilidad aquellos datos, la siguiente consulta provocó en el capitán una reacción inesperada. En principio, el semiorco preguntó si el Capitán conocía de alguna actividad ilícita nocturna en el puerto. Jack se carcajeó comentando que podía pasarse de noche por cualquiera de las tabernas de los muelles e ilustrarse sobre dicha pregunta. Cuando Bolgahr preguntó si había actividad esclavista Drow en el puerto, Jack cambió su expresión a un gesto hosco de profunda ofensa. Comentó que aquella pregunta era de muy mal gusto, pues si aquel tipo de actividad manchase siquiera la reputación del puerto y, por ende, de Jack, éste se enfrentaría a la cólera de los Señores de AguaProfunda. Insinuar siquiera que permitía aquella actividad era tremendamente molesto. Aunque Bolgahr trató de dirigir la reacción hacia un derrotero que calmase los ánimos del Capitán Jack Jones, el humor de éste se había convertido en un torrente. Su voz elevada hizo silenciar las mesas de alrededor, señalando a los responsables del tumulto con todos los rostros vueltos hacia ellos. Así, un profundamente ofendido Capitán prácticamente dejó con la palabra en la boca al semiorco, dando por finalizada repentinamente su conversación, y marchándose de la mesa, esperando que su acompañante supiese encontrar la salida. Sorprendido por la reacción, Bolgahr salió de allí con la impresión de que había algo extraño en aquel comportamiento. Por su parte, también se percató de que la gente lo observaba a su paso con cierta... animosidad.
Así, planteó su siguiente curso de acción dando un paseo rápido por el puerto, identificando los diferentes navíos explicados por el Capitán, y tomando notas de cualquier situación extraña en un libro de anotaciones que llevaba consigo. No era consciente de que su extraña actitud llamaba la atención a su paso, y más de una mirada se clavaba en sus asuntos al marcharse de los muelles donde estaban atracados los diferentes barcos.
Tras haber encontrado y anotado el último de ellos, así como su localización y algunas peculiaridades, volvió a la posada, donde encontró a Drum preparándose para desayunar... a lo que lo acompañó, poniendo en común las informaciones recibidas. De hecho, Drum le acercó el libro que había adquirido, en un idioma incomprensible para él, y cuando Bolgahr lo abrío, se percató de que la escritura le era familiar: infracomún... el idioma de la SubOscuridad. El prefacio le dejó bastante sorprendido: "Si tú estás leyendo estas palabras, has de saber que los conocimientos plasmados en este libro sobre mi raza son tanto un tesoro como una maldición. Si, por algún motivo, un Drow descubre que posees este manuscrito, tu sentencia de muerte está asegurada. Se precavido, lector, antes de continuar la lectura hacia mis profundos pensamientos. Bienvenido a mi mundo. Zaknafein Do'Urden". A la vez que Bolgahr susurraba el prefacio a Drum, éste se percató de que la escritura del libro era muy similar a los trazos que había visto en Serpentir al tomar nota de la compra del mismo en su tienda. Algo extremadamente curioso. Por su parte, antes de que Drum y Bolgahr (respectivamente) regresasen a la posada, Rauch había despertado para realizar sus propias pesquisas relativas al puerto, donde se había dirigido con una idea clara en mente.
Dando una vuelta por la zona, el pícaro genasí echó un vistazo rápido a los alrededores, intentando vislumbrar si había algún barco varado con aspecto de llevar mucho tiempo atracado y posibilidad de tener actividades nocturnas o esclavismo... sin demasiado éxito. Frustrado, urdió un segundo plan. Preguntando por quién gestionaba las actividades del puerto, fue orientado hasta el Gremio de los Guardianes del Mar. Allí, su aspecto elegante hizo enarcarse con curiosidad más de una mirada. En la puerta preguntó por la voz cantante en los Guardianes, a lo que un enano tatuado de barba trenzada le indicó que preguntase por Jack Jones en el mostrador. Aunque en diferentes momentos de la mañana, Rauch fue testigo de la misma actividad que Bolgahr había percibido. Una vez en el mostrador, comentó que necesitaba un informe sobre alquiler de naves en desuso cerca de los muelles, así como navíos que habían permanecido en el puerto durante las últimas semanas. Al preguntar cual era el motivo de la consulta, indicó que era un nuevo comerciante cuyo negocio precisaba del conocimiento de actividad portuaria y un local donde empezar a trabajar. Informando de las diferentes tasas de alquiler y reforma de locales más o menos habilitados, el asesor gnomo que lo atendía le pidió rellenar un impreso de solicitud de información para retirar uno de los muchos libros de registro del puerto donde aparecía la información que precisaba. Pagando las correspondientes tasas, además de recibir un panfleto informativo sobre las tasas de alquiler y referencia de Gremios asociados para el reacondicionamiento de locales, así como los impuestos de apertura de negocio, Rauch se llevó el libro, tratando de escamotearlo por la puerta, aunque el gnomo que lo había atendido le indicó que los registros no podían salir de la Cofradía, aunque podía consultarlo sentado en la taberna. Rauch, frustrado por no poder haber hecho de las suyas, en efecto consultó los datos sin observar ninguna actividad extraña, aunque encontró referencias de varios barcos que llevaban más de una semana atracados en puerto. Anotando la información en un papiro en sucio, devolvió el registro y se marchó a la posada para hablar con sus compañeros sobre los datos recogidos, no sin antes comprar unos cuantos diarios de la ciudad para ver qué noticias extrañas podían encontrar que le llamasen la atención. Al llegar allí, los encontró encargando un desayuno tardío, uniéndose a ellos e intentando que Drum lo invitase -como siempre- a tomar lo que precisaba: un zumo exprimido con lonchas de pan recién hecho, queso y algo de fruta.
De pronto, mientras intercambiaban impresiones y trataban de ojear con calma el libro de la araña -donde algunas de las cuestiones básicas de los drow los revelaban como una sociedad matriarcal tiránica de esclavistas con aversión a la luz solar, y adoración a la diosa-demonio Lolth-, en el exterior se formaba un barullo. Al parecer se había convocado un partido de Pelota Plateada (un extraño deporte parecido al rugby inglés actual) en el que dos equipos -uno formado por reclutas de Los Muelles y otro visitante del Distrito Sureño- se enfrentaban. Era tal la expectación que la mayoría de los clientes de la posada salieron a ver el "partido". En un despliegue de fuerza, agilidad y violencia, después de un buen rato se proclamó vencedor el Distrito Sureño, entre vítores de los espectadores hacia ambos equipos. Sin embargo, tras la victoria comenzó una sarta de acusaciones de trampas y juego sucio que derivó -tanto entre los jugadores como sus hinchas- en una batalla campal, la cual abarrotó la calle e incluso alcanzó a los contendientes entrando en la posada donde desayunaban los aventureros.
Ante la diversión del grupo, un asombrado Bolgahr tomaba notas en todo momento de las extrañas costumbres locales. Sin embargo, la turba formada terminó atrayendo la atención de la Guardia del Puerto, que empezó a dispersar y detener a la muchedumbre, incluso aquellos que trataban de refugiarse en la taberna del grupo y que momentos antes peleaba y chocaba con las mesas. Con la boca manchada de comida, los compañeros demostraron que no habían sido partícipes del evento, siendo dejados a sus asuntos por la guardia, que retiró a los alborotadores.
Y entre risas, investigación y planificaciones, las horas pasaron más allá del mediodía, aunque Bolghar se sintió bastante sobrecogido al ver que en uno de los noticiarios un vidente anunciaba las predicciones gratuitas de la semana, que anunciaba la muerte de Bolgahr UrkFel dentro de 7 días. Molesto por aquella predicción en la que su nombre -preciso- quedaba registrado, el semiorco quiso visitar al vidente responsable de la predicción en la publicación, pero el grupo le explicó que, con el encargo de Vincen Trench disponían de 5 días para hacer su trabajo, tiempo más que suficiente para hacer una visita una vez terminado al lugar donde se fabricaban aquellas tiras de prensa para que les llevasen hasta un vidente tan preciso en sus notas de nombres y apellidos de desconocidos, por si la información era veraz. Rauch, tratando de aumentar los conocimientos que pudiesen tener sobre barcos, datos y sospechas, encontró a unos viejos marinos que habían sido testigos del partido a las afueras de la posada y, a cambio de una botella de vino, les pidió que los acompañaran para asesorarlos sobre un asunto relacionado con barcos y utilidad de los mismos. A medias convencido, el semiorco acompañó a sus aliados hasta los muelles (cuyo aspecto duro y recio le valió comentarios de los ancianos sobre que, si hubiese participado en el juego de hacía un rato, el Distrito de los Muelles habría vencido, pero como parecía tratarse de un cobarde, su participación se asumía como una "cobardía" y un desastre para el Distrito), comenzando a revisar nuevamente -con más atención- las zonas de los barcos cuya información había sido contrastada como "sospechosos" de actividades extrañas.
Así pues, tras una revisión e informe más exhaustivo de los muelles correspondientes al atraque del Ariete de las Olas, la Medusa de las Profundidades y la Blanca Dama de los Mares, cuando los aventureros se acercaban a la Tetera Saltarina, con una tripulación gnoma pulsando palancas y tirando de cadenas, provocando silbidos y chorros de vapor por doquier, de pronto a su espalda un nutrido grupo de personas con aspecto variopinto llamó su atención.
Una mujer con aspecto de oficial de protección privada, acompañada de dos hombres de armas agarrando a dos enormes perros, cinco trabajadores, un matón enano y un mediano de extrañas pintas con capa y capucha se acercaban con actitud poco amistosa. Llamando repetidas veces al grandullón, el grupo siguió acercándose deprisa. Al ser consciente de que la situación se ponía tensa, Drum empezó a acelerar el paso en dirección a la Tetera Saltarina llamando la atención de los gnomos quienes, debido a su actividad y el ruido en el barco apenas se percataron de su presencia, aunque alguno miraba en su dirección haciendo gestos de no escuchar lo que estaba diciéndoles. Por su parte, los tres ancianos marineros se acercaban también al curioso barco para echar un vistazo al mismo, entre maravillados y un poco ebrios.
De pronto, la mujer a la cabeza de los recién llegados gritó al semiorco que mejor se detuviese para contestar unas preguntas. Bolgahr, sin inmutarse, se giró hacia ella, preguntando cual era el problema. En ese momento, la turba se acercó para cercar al semiorco y sus acompañantes, preguntando de malas formas qué se traía tomando notas y estudiando por la mañana el barco en el que estaban trabajando.

¿Es que acaso planeaba algún tipo de golpe contra el mismo, estudiando el terreno? El semiorco, divertido por la acusación, explicó que sólo tomaba notas de lo que le llamaba la atención en su libro de viajes, porque las culturas ajenas le fascinaban. Sin parecer muy convencidos, los recién llegados siguieron presionando. Bolgahr, para demostrar lo que decía, les entregó el libro de notas para que lo viesen. Uno de los guardias lo agarró con desdén, mirándolo de reojo. Cuando la mujer al mando lo observó, al poco lo tiró al suelo indicando que bien podría tratarse de jerga de ladrones codificada en aquel texto, y por eso no la entendían. Entonces, Drum se pegó a la mujer y le explicó que aquella actitud rayaba en la amenaza, por lo que deseaba ver de inmediato al capitán del barco del que procedían... o habría problemas -dijo Rauch. Junto a ambos, un gesto hosco de Bolgahr transmitía una soterrada amenaza. Y, con aquellos gestos, se desató el caos.
En un instante, el grupo asaltante cayó sobre los aventureros, aunque antes Rauch golpeó con la guarda de su estoque el rostro de un trabajador, noqueándolo y retirándose a toda prisa.
Así, una tremenda pelea se desató, atrayendo poco a poco miradas por todas partes, provocando que los ancianos marinos se refugiasen en un pequeño bote en la orilla para escapar de los golpes, y causando que, entre magia lanzada contra los aventureros con intento de controlarlos mentalmente, azotar sus mentes,
acercarse a ellos sin que el lanzador fuese visto -mediante invisibilidad- o durmiendo a los objetivos para ser más fácilmente ejecutados, aunque los compañeros fueron capaces de deshacerse de varios trabajadores, perros y uno de los escoltas de la que parecía la oficial al mando, Rauch y Drum acabaron cayendo presa de ataques masivos y magia, dejando sólo a Bolgahr desbordado por la ira, golpeando aquí y allá hasta que el mediano hechicero escapó de allí, y sólo un trabajador, un guardia, el matón enano y la protectora quedaron alrededor del semiorco, al que trataban de someter sin mucho éxito a base de golpes y ataques diversos. Pero, afortunadamente, la pelea no sólo atrajo a curiosos y cotillas, sino que al poco la guardia se acercaba por un callejón norte para intervenir en la trifulca en la que Rauch tuvo incluso que suministrar una poción curativa a Drum, caído en combate mediante los diferentes ataques sufridos.
Al ver que había dos grupos implicados, la guardia retuvo a ambos y los separó, pasando un oficial de actitud calmada a interrogar a los dos grupos, además de perseguir a los que trataban de fugarse... no logrando capturar a un mediano que los testigos informaron también había participado en la reyerta, usando magia.

Determinando tras un rato -incluyendo testigos de lo sucedido- que los asaltantes habían utilizado intimidación sobre los asaltados, perturbando la paz, usando magia para influir en un transeúnte sin conocimiento, además de causar destrozos en el mobiliario del muelle, fugarse de la justicia obstaculizando su acción y blandiendo armas sin causa debida-, el oficial al cargo pidió disculpas a los magullados aventureros, consultando dónde estarían reunidos para enviar un magistrado a informar de la deliberación final de los hechos, mientras los asaltantes eran llevados a la justicia para los debidos castigos.
Así mismo, al comprender el por qué de la agresión, indicó a Bolgahr que una persona sin distintivo oficial de guardia o censor portuario tomando notas del entorno bien podía ser objeto de sospecha por parte de los trabajadores del área. Así, lo mejor sería abstenerse de tal actividad o, si necesitaba algún informe oficial, lo mejor sería dirigirse al Gremio apropiado para ello o a la propia Guardia, que estaba al servicio de los ciudadanos. Abandonando el lugar de los hechos despacio y doloridos, el grupo regresó a la posada, donde descansó durante toda la tarde de sus magulladuras.

A última hora del día, un magistrado los visitó para exponer la resolución de los hechos, en la que se les abonaba una cantidad en concepto de daños y perjuicios, con una notificación de disculpa por la situación sucedida. Gratamente sorprendidos de recibir casi 500 monedas de oro por el incidente, los aliados descansaban planteando su siguiente curso de acción, momento en que un caballero de aspecto cuidado pero ropas algo desgastadas -al parecer por el uso continuado- se presentó con el nombre de Rogar Dalley.
Indicó que había sido testigo de su desenvoltura en la situación del puerto y, a pesar del desenlace, había visto a los aventureros un grupo capaz al que pedir una misión delicada y discreta, por la que pagaría una buena suma. Curiosos por la oferta, a pesar de que estaban en proceso de otro encargo, los aventureros preguntaron de qué se trataba, llevando al individuo a sus dependencias privadas, donde éste explicó que necesitaba recuperar un retrato propio robado por un comerciante rival, pero ya que no deseaba exponer a la vergüenza a su familia por la pérdida de un obsequio otorgado por la misma, necesitaba de una resolución discreta del asunto. Así, sabiendo dónde se encontraba el retrato, requería de talentos sigilosos para entrar en el hogar donde se encontraba... y recuperarlo.

A tal fin, ya que conocía la rutina de su ladrón, un jugador compulsivo que, todas las noches, desde las 01:00 hasta las 03:00 de la madrugada viajaba a una timba privada con su escolta, informó de que el asalto podría realizarse a partir de las 01:30 esa misma noche, el momento perfecto para recuperar la mercancía robada. Cuando el grupo preguntó qué suponía aquel cuadro para el solicitador, éste indicó que su valor familiar era mucho más importante que el monetario, así que la recuperación era prioritaria, para lo que ofrecía la localización del lugar y 300 monedas de oro por cabeza para su adquisición. Rauch, exponiendo que aquella situación representaba un potencial peligroso, con posibilidad de ser descubiertos por la llegada prematura del dueño de la casa, incluyendo problemas con la justicia o incluso morir a manos de sus guardias, pidió un aumento del pago, consiguiendo 50 monedas más por cabeza, que el solicitante pagó por adelantado (150 monedas de oro a repartir) cuando el grupo le confirmó que, al margen de sus actividades actuales, realizaría el trabajo. Satisfecho por el trato, Sir Rogar indicó que se pasaría dentro de los dos siguientes días por la posada para conocer el resultado del encargo. Y así, con la llegada del ocaso, los aventureros fueron conscientes de que, sorprendentemente, estaban teniendo extraños golpes de suerte entre encargos y compensaciones... una situación que esperaban durase para conseguir suficiente dinero con el que cada uno de ellos lograse sus expectativas de futuro.

CONTINUARÁ

RECURSOS GASTADOS

Bolgahr PG: 6/28 - Furia 1/2

Rauch PG: 6/13 - Magia Natural 0/1

Drum PG: 1/18 - Ki 1/2

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