La jornada de descanso en el Mago de los Vinos concluye con el grupo de aventureros reunido y calentando sus vientres con un buen vino, mientras el solitario Sir Meriath queda en el exterior, protegiendo incansable los carruajes, pues el sueño no puede domarlo ni el cansancio rendirlo.
Pensando en todos los cabos sueltos que el grupo tiene ante sí, mientras Bukko expone las razones para viajar hasta el Castillo de Strahd, Zhia recuerda que en la aldea de Uarowia podrían necesitar la ayuda que precisan para que su campaña llegue a buen puerto.
Y en su diatriba, el hipótido no puede evitar pensar que las emociones y actos de su gran amiga Katy poco a poco han ido cambiando a un espectro de bipolaridad planificadora-violenta que le tiene realmente preocupado.
Sin embargo, debido a la última vivencia con la familia Martikov y el origen de los males que los habían azotado, el paladín razona en última instancia que, si los druidas que atacaron el viñedo sentían que "el señor de la tierra era su único amo", suponiendo que podrían estar hablando de Strahd, estaba claro que eran seres corrompidos por el poder del Peregrino, lo cual precisaba una acción de limpieza para castigar a las fuerzas de Strahd, a lo cual Sir Meriath -eso pensaba el paladín- estaría más que dispuesto a ayudar.
Zhia, presionando sobre el asunto de mantener la seguridad de los Martikov, quienes acababan de recuperar sus viñedos rechazando a los druidas corruptos, equilibró la balanza hacia la necesidad de luchar contra aquellos extraños adoradoradores de la naturaleza.
Al informar a los Martikov, éstos aceptan de buen grado que la caravana del vino tarde un poco más en partir mientras los aventureros aseguran la región cercana al viñedo para que no vuelva a haber problemas con los druidas corruptos. La única pega a ese plan, según Davian Martikov, es que cuanto más tiempo pasen los vinos y la uva sin tratar ni recoger, podrían estropearse pronto, y eso repercutiría en el perjuicio del viñedo, así que espera que los aventureros sean raudos. Zhia expresa que no tardarán demasiado, y Davian se muestra suspicaz ante tanta seguridad pero, viendo la efectividad de los aventureros en liberar su viñedo, decide que puede esperar un día más, máxime cuando los aventureros son conscientes de que la ruta de entrega de vinos les va a llevar a lugares que desean visitar (como Krezk) y otros a los que deben volver (como Valaki o Uarowia).

Decidiendo partir pronto, la mañana gris y plomiza acompaña a la comitiva viajando hacia el sur del viñedo, atravesando un espeso bosque a través de un sombrío sendero en dirección a una lejana colina más allá de la plantación.
Conforme el grupo se acerca a la elevación de terreno, puede observar que la hierba que cubre el promontorio progresivamente muestra un cariz de vegetación muerta y seca, cubriendo un terreno elevado sembrado de menhires de roca oscura bajo un cielo plomizo y espeso que retumba con relámpagos ocasionales.
El único rayo de luz desde el cielo se abre por una grieta entre las nubes, iluminando el centro de la colina. Al oeste de la misma, todo queda paulatinamente envuelto por una creciente muralla espesa de bruma que, progresivamente, devora todo el paisaje a la vista.
En el curso del acercamiento, los aventureros se percatan de que hay caminos de tierra prensada recorriendo la misma extensión de terreno alrededor de la colina que los hitos de roca, formando anillos concéntricos de piedras y camino.
Cada hito es una formación de unos 3m de altura de roca negra y viscosa.
Sir Meriath, en un tono de voz susurrante -lo que aumenta la sensación de escalofrío que ya de por sí provoca su tono de ultratumba-, comenta que la formación de tierra de esta colina, junto a sus hitos, son anteriores al Peregrino Strahd y su estirpe. Al parecer, existía una antigua tribu de hombres salvajes que fue enterrada -finalizando su linaje- bajo los monolitos de la colina. Lo único que desconcierta al Caballero del Dragón es que desconoce el destino de tal linaje para acabar allí enterrado.
Poco a poco el terreno revela que no sólo hay caminos concéntricos en la colina, sino una ruta central que va directa hacia la cúspide, atravesando los demás pasos y las hileras de monolitos.
Sobre la colina, el grupo es capaz de adivinar un amplio anillo de rocas negras de distintos tamaños, formando una especie de muralla rodeando un campo de hierba muerta.
En el momento en que los aventureros se están acercando por el camino principal, mucho antes de entrar en la zona de la colina, sobre la cúspide de la misma cae un rayo. Éste golpea las piedras de la muralla sobre la parte más alta.
Cuando la distancia entre el grupo y la colina se ha reducido más, un segundo rayo golpea el anillo de piedras. En el fulgor alzado por el mismo, se puede observar una especie de estatua en el interior del anillo, la cual posee quizá unos 15m de altura, hecha de ramas entrelazadas y compactadas por tierra negra.
Cuando la imagen deja de abrumar los sentidos, la estatua da la impresión de ser un hombre regio con una capa. Su estructura es MUY SIMILAR a ojos del grupo a la constitución que podría tener Strahd al mirarlo de refilón por un instante.
Pensando de forma táctica, y sabiendo que el grupo es tan numeroso como: Akon, Bukko, Ireena, Ismark, Katy, Panit, Savid, Sir Meriath, Viktor, Ygrein y Zhia, Bukko propuso que Katy y Zhia, las más preparadas para una incursión silenciosa, deberían acercarse sigilosamente y reconocer el terreno para prepararse ante cualquier eventualidad.
En el avance de los carros, y aprovechando el ruido de los mismos, ambas saltan sigilosamente en un momento de los vehículos y comienzan a avanzar a hurtadillas por entre los matojos e hierba moribunda en dirección al camino ascendente entre los monolitos. Sólo los inmortales y antinaturales ojos de Sir Meriath son capaces de seguir su avance con precisión.
Tratando de buscar cobertura para anular la visibilidad de cualquier enemigo, Zhia se acerca a uno de los primeros hitos del círculo de piedras más externo.
En ese momento, un sonoro chasquido en el cielo con un fulgor imponente anuncia la llegada del rayo.
La explosión hace volar por los aires humeando a Zhia, que cae a unos metros de distancia rodando, apenas viva, espasmódica... y con los pelos como púas.
Los ojos de Katy se abrieron como platos por la sorpresa, además de sufrir un agudo pitido en ambos oídos a causa de la explosión eléctrica.
El sobresalto pilló con una sacudida por sorpresa a todo el grupo en la lejanía.
Sir Meriath, prudentemente, se acercó a a caballo hasta Zhia, cogiéndola por la armadura y apartándola de allí a toda prisa.
La sorpresa había saltado por los aires (valga la redundancia).
No habían pasado más de unos segundos, cuando otra explosión lanzó por los aires también a Katy, que golpeó en el suelo rodando unos metros cerca de Zhia y Sir Meriath, humeando por su ahora oscura piel, apenas consciente y espasmódica.
A lo lejos, Bukko empezó a gritar "retiraaadaaaa".
Girándose para ver lo sucedido, Sir Meriath observó la caída de la humana, aunque ya se encontraba junto a la caravana. Dejó a Zhia junto a la carreta para que sus compañeros tratasen de ayudarla, mientras Katy volvía arrastrándose más que caminando.
Zhia, apenas consciente, subió al carro de carga que llevaba el ataúd consagrado a Ygrein, susurrando "curadme... ayuda...".
Unos momentos después de que los compañeros se reagrupasen, desde la cúspide de la colina empezaron a escucharse cánticos de guerra bárbaros en una lengua desconocida y olvidada por el mismo tiempo.
Ygrein, preocupada por su jefa y su compañera de trabajo, se acercó a Katy para devolverle parte de su salud con un roce curativo orando a Dekaeler, a quien prometía que la salud de su líder llevaría la batalla a un punto álgido, merced a sus habilidades de combate y muerte. Por su parte, la asesina humana también hacía uso de una reliquia entregada por el Templo al que Bukko servía para recuperarse de sus heridas con más rapidez. Así mismo, poco después se ocuparía de los daños de su aliada Zhia, quien se encontraba observando frente a frente a los oscuros ojos de la muerte.
Aquellos que no se encontraban heridos ni usando sus poderes curativos miraron en dirección a la línea de monolitos con aspecto de muro en la cúspide, y allí pudieron observar una gran concentración de figuras que parecían prepararse para una lucha.
Doce humanos con escasas armaduras de pieles -o taparrabos- y la piel al descubierto pintada de extraños glifos en colores blancos, negros y azules agitaban armas en dirección a la caravana, realizando cánticos de bravura y batalla, y danzando bailes de guerra.
La prolongada distancia (unos 150 metros) hasta el grupo de enemigos no permitía establecer una estrategia clara si no se acercaban lo suficiente, lo cual aún no parecían dispuestos a hacer mientras realizaban sus rituales guerreros.
Panit, pensando en que aquella batalla podría ser más complicada, convocó el poder de sus capacidades de encantamiento sobre los guerreros más capaces, para afrontar la lucha. Así, Bukko, Sir Meriath, Ygrein y Zhia verían sus armas mejoradas temporalmente por la habilidad de Maga Artesana de la mida maga.
En la preparación de los compañeros, tras los doce salvajes guerreros hacen su aparición doce chamanes -al parecer, cada uno protector de su propio guardián o guerrero-, también enfrascados en cánticos de poder, diferentes a los de sus compañeros, enarbolando las salvajes fuerzas de la naturaleza.
En ese momento, las dos líneas de bárbaros druidas y guerreros comienzan a avanzar a trote hacia sus enemigos, sin dejar de cantar en su movimiento.
Con los cánticos de los druidas, el suelo empezó a vomitar una horda de seres-planta de distintos tamaños, dispuestos a servir a sus corruptos amos para repeler a cualquier enemigo de la Colina (24 pequeñas plantas-niño que arrojan dardos de espinas, 12 plantas enredadoras como sabuesos y 6 plantas tamaño árbol que enredaban y aplastaban a sus víctimas).
En ese momento, los aventureros (
Y LOS JUGADORES... JAJAJA) empezaron a plantearse seriamente que una retirada podría ser la mejor estrategia para afrontar aquel encuentro.
(Pero ahí no terminaría la cosa. No con jugadores de rol)
Tratando de plantear un cierre de filas entre los compañeros, mientras observaban el avance del grueso del enemigo a través del camino principal descendiendo por la colina, trataban de dilucidar la mejor forma de abordar aquella batalla campal, sobre todo preocupándose de la defensa eléctrica que podía caer desde los cielos.
De hecho, los cánticos empezaron a alterarse, introduciendo un extraño nombre en ellos: "Gulthias".
Panit y Katy recuerdan que ese nombre brotó a la mente de la maga mida al reconocer los poderes de la extraña vara mágica maldita que portaba el druida derribado de los cielos que trataba de huir como águila desde los viñedos.
O bien Gulthias hace referencia a esa vara, o a la criatura de la que surgió.
Bukko, planteando un posible diálogo, trató de gritar en dirección a los bárbaros humanos intentando conversar con ellos, al mismo tiempo que Katy explicaba que venían de parte de un druida que podía transformarse en águila.
Ante tales palabras, uno de los druidas gritó: "¡Gulthias tiene hambre! ¡Gulthias quiere carne! ¡Gulthias quiere crecer! ¡El Señor de la tierra lo ordena! ¡A ellos, mis hermanos!". Así, los atacantes no redujeron la velocidad de avance ni la intención hostil de sus cánticos.
Katy, dirigiéndose a Bukko, comenta que lo más probable es que deseen entregarlos como ofrenda al tal Gulthias para alimentarlo y crear otra vara de poder como la que rompieron.
En un momento de lucidez y locura, Akon y Panit plantearon combinar sus poderes para tratar de establecer una ventaja táctica. Así, el tiflin otorgó el poder del vuelo a la mida -manifiesto como unas esqueléticas alas de niebla que de pronto envolvían a la mida, haciéndola elevarse sobre el suelo-, quien a su vez ocultó su presencia de ojos ajenos con su propia magia -extraída de un tomo encontrado, sacrificando ese conjuro, manifiesto como la desaparición paulatina, capa a capa, de su imagen, mostrando en distintas fases su anatomía de exterior a interior con gran desagrado [
Akon, de hecho, es incapaz de contener su desayuno en las tripas ante esa visión horrenda, vaciándolo tras el carro, mientras Katy intenta despabilarlo de forma un tanto brusca para que vuelva a las líneas defensivas]-, preparada para dejar caer caos y destrucción desde el cielo gris.
Al mismo tiempo, todos los compañeros empezaron a armarse con arcos y jabalinas para luchar a distancia contra los enemigos que se acercasen a distancia de tiro, tratando de buscar al mismo tiempo cobertura.
Durante el caos de los preparativos, Katy recordó una extraña historia relacionada con el nombre de Gulthias, como una leyenda ancestral de la era de los Peregrinos, en la que se trataba de un vampiro poderoso, al cual le atravesaron el corazón con una estaca, y la sangre de la criatura empapó la madera de esa estaca, animándola como una criatura-planta corrupta de gran poder. Comenzó con el florecimiento de la estaca, la cual enraizó y creció hasta convertirse en un monstruo-planta maldito.
Esa planta fue un árbol considerado por ciertas tribus bárbaras humanas antiguas como un extraño dios, y el padre de los Azotes, plantas corrompidas al servicio de druidas malvados (
las plantas que ahora atacaban al servicio de los bárbaros).
A pesar del barullo de las palabras entre sus compañeros para prepararse, Katy logró explicar la historia a sus compañeros para que tratasen de enfocar el ataque desde otra perspectiva, llegado el momento.
Sobre las cabezas del grupo, una ráfaga de viento es lo único que marca el movimiento alejándose de la maga mida.
Bukko, por su parte, indicó a Viktor que en esta ocasión posiblemente precisarían de su ayuda, así que tendría que estar dispuesto a cualquier eventualidad. Esas palabras provocaron una palidez en el muchacho similar a la sufrida en la azul piel de Akon.
Una letanía bárbara comenzó a alzarse en la mañana: "¡Moriréis todos con la furia de...!"
De pronto, desde los cielos surgió un brillo encarnado, y lo que parecía un dedo de fuego descendió sobre las hordas de bárbaros, estallando en una esfera de llamas con el aspecto de un rostro demoníaco riendo a carcajadas. Bajo las llamas, varias figuras volaban por los aires con la explosión, envueltas en humo y socarradas.
Tres ni siquiera llegaron a tanto, pues su existencia concluyó en un estallido de luz y cenizas. De cuatro de las figuras (guerreros) bárbaras que volaban humeantes, tres cayeron justo junto a un hito oscuro, y del cielo un rayo las golpeó, convirtiéndolas en un amasijo de carne humeante -cuyo esqueleto por un momento se iluminaba como tubos de luz halógena- volando de nuevo por los aires, pero esta vez sin vida alguna al golpear el suelo por segunda vez.
La avanzada de bárbaros, sobresaltada y aterrada, comenzó a señalar el cielo gritando en su dialecto gutural, apelando a los poderes de sus druidas, quienes parecían tan confusos como los guerreros.
Desde los cielos, Panit observó el movimiento de los enemigos, buscando un nuevo objetivo claro al que transformar en carbón.
Nuevamente, su fuego vengador viajó desde los cielos, envolviendo a otra masa de objetivos entre su explosión devastadora.
Un nuevo trío de druidas fue engullido por las llamas hasta su completa desintegración por la explosión ígnea, al mismo tiempo que el guerrero que aún se agitaba tratando de levantarse de la explosión anterior también quedó dispersado en cenizas al viento.
A su vez, nueve enemigos volaban una vez más por los aires, envueltos en humo con las pieles negruzcas por la magia de fuego.
Alzándose en pie aquellos que aún quedaban vivos, se reagruparon entre gritos de "¡Venganzaaaa!", azuzados por su propia sed de sangre, y comenzaron a correr en lugar de marchar, rodeados por las plantas animadas, provocando una acción defensiva en los aventureros junto a la colina, preparando ya sus armas de distancia.
Panit, en el cielo, volaba en dirección a la cúspide de la colina y allí, junto a la extraña estatua que podía observarse a lo lejos, el suelo comenzó a agitarse a su lado, brotando unas gigantescas raíces y ramas del mismo acompañadas de un chillido antinatural. Tras ellas, una criatura de aspecto similar a un árbol, de unos 9 metros de altura y rasgos humanoides retorcidos en una mueca de ira y sufrimiento, brota para ponerse en pie, hundiendo las raíces de sus patas en el suelo, poniéndose en marcha para avanzar contra los enemigos de la colina. El chillido pone en alerta a lo lejos a los aventureros, quienes ven alzarse a la criatura por encima del grupo de rocas.
Katy, al ver a la criatura, avisa con cierta preocupación a sus compañeros de que "podría ser Gulthias".
Desde el cielo, un cántico terrible brota, y un relámpago negro roza cayendo como un maleficio sobre la criatura, la cual empieza a chillar como si la eviscerasen, percibiendo que su cuerpo se marchita a toda velocidad, agrietándose y dejando caer ramas y corteza que se deshacen como papel antiguo al tocar el suelo, entre sacudidas espasmódicas. Aunque la criatura aún parece activa, su estado queda marcadamente maltrecho por la magia azotadora de Panit.
Buscando el origen del poder que le había causado tal malestar, al ser incapaz de percatarse del mismo, continuó su avance sufrido hacia los enemigos que sí podía ver, tras el avance bárbaro y de pequeñas criaturas vegetales.
En la distancia, una nueva perla de brillo anaranjado volaba desde los cielos sin origen definido, estallando en el rostro de la planta monstruosa y descomunal, cuyo estallido casi la tumba de espaldas. A pesar de la tremenda deflagración, a la criatura aún le quedaba (algo de) vida para tratar de hallar a su atacante, y sin poder encontrarlo, continuar (renqueando y humeando) su avance.
Tras las hordas en avance (aún lejano) sobre los aventureros, de pronto una esfera de llamas se manifestó con el aspecto de una garra llameante que giraba sobre sí misma, devorando la carne reseca vegetal del rostro de la criatura, la cual chillaba al sentir el fuego lamiendo su cuerpo, justo en el instante en que la silueta de Panit volvía a manifestarse volando en los cielos.
Desde el carruaje, cuando la primera línea de combate estuvo a suficiente distancia, Akon liberó su propio fuego infernal, provocando un estallido en el centro del camino que arrasó hasta dejar en la nada a seis de los druidas que aún quedaban en pie (y trataban de utilizar su poder -sin ser tan veloces como el brujo- contra sus enemigos), junto a seis de las pequeñas plantas con aspecto de niño deforme que lanzaban púas y cinco plantas monstruosas que corrían a cuatro patas tratando de llegar hasta el grupo. La deflagración con aspecto de un puño de llamas que golpeaba la tierra dispersó por un instante al resto de la avanzadilla, que empezaba a sentirse confundida por el ataque desde dos frentes con tal poder destructivo.
Los ocho guerreros que aún quedaban en pie, todos ellos en diversos estados de quemadura, trataban de adelantarse entre los aliados planta, cuando comenzaron a recibir una andanada de flechas, virotes y explosiones de energía mágica de parte de los aventureros cercados, cayendo tres de ellos hasta que sólo cinco se encontraban en condiciones de luchar.

En el instante en que Sir Meriath se percató de que podría cargar contra los bárbaros que aún tenían ganas de luchar, y atravesando indemne la fila de plantas salvajes, se encaró con el grupo de luchadores, impartiendo severo y letal castigo entre ellos, provocando el desconcierto en los mismos casi al derribar a uno de dos certeros espadazos. Al sentir a un enemigo cercano, varias de las plantas animadas empezaron a rodearlo para tratar de derrotarlo con rapidez, lanzando varias de ellas dardos de espinas que no son capaces de golpear eficazmente al caballero a lomos de su corcel. Otras intentaban derribarlo con sus zarcillos de ramas, pero tampoco lograban interceptarlo en su brioso movimiento. A su alrededor, cinco guerreros bárbaros azuzaban a las criaturas, intentando llegar hasta él para destrozarlo y evitando (sin mucho éxito) más flechas y virotes de los aventureros, hasta que otro enemigo cae con varios proyectiles incrustados en su cuerpo abrasado, y junto a él un bárbaro herido es golpeado implacablemente por descargas de energía mágica.
En la distancia, el árbol gigantesco cargaba colina abajo, perseguido y abrasado por la esfera de llamas de Panit, quien a su vez lo bombardeaba con nuevos proyectiles ígneos arrojados como flechas de llamas. Los chillidos y el tambaleo de la criatura anunciaban su derrota inminente, pues trataba de huir del azote de fuego de quien lo estaba convirtiendo lentamente en una ruina humeante.

Entre las plantas que rodeaban a Sir Meriath, un bárbaro saltaba con un grito de guerra reclamando su parte de la pieza. Su hacha se incrustó profunda en el pecho del guerrero no muerto quien, al retirar el arma de la herida, veía como la misma se cerraba sin dejar rastro alguno, produciendo una mueca de incredulidad en el rostro del atacante. Implacable, Sir Meriath derriba de un atroz espadazo a su atacante quien, a pesar de todo, aún puede mantenerse en pie, dispuesto a la batalla. A su alrededor, el caballero y su montura sienten que la horda de plantas que lo rodea poco a poco reducen su movilidad a lo imposible, cercándolo por todas partes.
Aunque Katy trata de azuzar a Akon para que incinere a la masa de enemigos alrededor del Sir Meriath (provocando probablemente severos daños al eventual compañero de batalla), Zhia e Ygrein deciden cargar hacia la muchedumbre, intentando usar otra táctica para liberar a su nuevo aliado. Zhia, escurriéndose entre la confusión del combate, salta sobre el bárbaro que había sido golpeado hacía unos instantes por Sir Meriath, incrustando en su espalda la espada, hasta que ésta brota junto al esternón, provocando al hombre una dolorosa muerte entre estertores sanguinolentos.
El rostro de Zhia reflejaba la euforia sonriente de entrar en combate.
Sin embargo, empezaba a preocupar el hecho de que cada vez más planta se acercaban al combate contra el nomuerto, intentando abrumar por número a los recién llegados.
En un movimiento de brazos, agitando uno de ellos para arrojar un certero proyectil ígneo contra el árbol gigante, mientras otro guiaba la esfera de fuego contra el cuerpo de la criatura, la maga mida se recreaba en el fuego que lentamente devoraba a su enemigo vegetal, quien apenas podía moverse, aunque seguía tratando de huir desesperado de la tormenta de fuego en que se veía envuelto, chillando con cada vez menos fuerza e ímpetu.
En el cúmulo de la lucha, aunque Zhia se aparta ágilmente de sus enemigos, esquivando ramas y zarcillos vegetales, el caballo de Sir Meriath se ve completamente abrumado por los seres, siéndole imposible huir... y apenas moverse.
Y, en un instante de furia divina, Ygrein carga contra la masa de enemigos restantes, convocando la oleada de guardianes espectrales a su alrededor y un martillo de energía sagrada flotando a su lado, junto a Katy gritando a Akon "¡Frie a todos esos hijos de perra!", a la vez que corre al lado de la sacerdotisa.
Así, entre martillos místicos aplastantes y espíritus guerreros que destrozan plantas alrededor del caballero nomuerto junto a la certera espada del mismo repartiendo muerte y destrucción a diestro y siniestro, cuchilladas y tajos de Zhia y Katy por doquier contra plantas y bárbaros, al tiempo que esquivan entre volteretas sus ataques más letales, y a lo lejos un centrado brujo dejando volar oleadas de impactos de energía mística... en la distancia Panit consigue convertir finalmente a la criatura-árbol en un puñado de ramas, raíces y tronco envueltos en fuego, consumiéndose lentamente, quedando la criatura al fin completamente inmóvil y destruida.
Junto al carro, sentado en el borde de la escalera de acceso al mismo, Bukko apoya su rostro sobre una mano, mirando con cierto gesto de hastío la masacre provocada por sus aliados, sin haber podido siquiera intervenir en ella.
Lo más sorprendente de la violenta situación fue al derrotar a la criatura-árbol gigante. Cuando cayó derrotada, en los siguientes minutos, y a ojos vista, el paisaje de la colina comenzó a cambiar. Las plantas en el suelo comenzaron a adquirir color y vigor. Aunque no crecían, empezaban a recuperar la vida que, de alguna manera, se les había negado por algún motivo: la propia existencia de aquel ser corrompido.
Incluso los árboles cercanos alrededor de la colina daban muestras de un vigor natural que se renovaba a cada instante.
Panit, observando aquella curiosa reacción, fue capaz de entender que la criatura derrotada vampirizaba la vida del suelo, creando sirvientes-plantas monstruosos que obedeciesen sus órdenes y las de sus adoradores. Al destruirla, devolvió la vida a la propia colina.
Tomando un respiro después de la batalla, el grupo comienza a buscar entre los despojos de los enemigos cualquier cosa de utilidad, descubriendo que, tras el segundo ataque de Panit al árbol-monstruo, su bola de fuego también había provocado la destrucción colateral de la extraña estatua enorme hecha de ramas y tierra en la cúspide de la colina.
Antes de llegar allí y ver los destrozos de la maga, al llegar junto al cadáver de la planta-monstruo "Gulthias", pasando de largo se escucha un ruido extraño en los restos. Observando los mismos, parece que algunas de las ramas que estaban quemadas... ya no lo están. De hecho, a una velocidad muy lenta -pero constante- la estructura del árbol poco a poco parece que empieza a curar el devastador daño: no está destruido, aunque sí indefenso... de momento.
Bukko, desenfundando una enorme hacha, presto a comenzar un minucioso trabajo de leñador, observa que parte del área inferior de la criatura se encuentra anudada al suelo en dirección al círculo de piedras en la cúspide.
Viendo aquello, el paladín siega la raíz, deteniéndose el proceso regenerativo, dejando a la criatura muerta sin posibilidad de recuperación. Pero, aún así, el cordón vegetal sigue activo.
Al seguir su rastro, los aventureros hallan en el centro del círculo de piedras un tocón de madera cortado al que se encuentra adosada la raíz activa. Aunque el tocón parece seco, habiendo crecido de lo que parece una antigua estaca de madera, posee un extraño poder de reanimación. Molestos por el poder de aquel objeto, el grupo arranca de cuajo el tocón, exponiendo sus raíces al aire e impidiendo que toquen el suelo. Por un instante, dichos apéndices parecen agitarse suavemente, como tratando de aferrarse a algo. Pero cuando se mantiene un rato sin contacto con el suelo, las raíces dejan de moverse, y el apéndice que intentaba reanimar a la criatura-árbol finalmente deja de tratar de regenerarse, quedando efectivamente muerto.
Quemando también el tocón para prevenir problemas posteriores, el grupo rastrea la cúspide de la colina, donde se encuentran los restos destrozados de la estatua por la magia. En su interior -donde se encontraba la base- puede verse una especie de gema con la forma de una semilla gigante, del tamaño de un puño.
Acercándose a la gema, Panit utiliza su magia adivinatoria sobre ella, percibiendo poder sobrenatural en ella, y finalmente descubriendo que se trata de un "corazón viviente": un objeto místico que, si se planta en suelo fértil, otorga salud y nutrientes excepcionales a las plantas de un territorio pequeño, para que crezcan rápido, con fuerza y salud.
Además de la gema mística, el grupo halla clavada en uno de los troncos bajos de la estatua un hacha de guerra de un filo excepcional, cuyo peso es inferior al de un hacha convencional de sus dimensiones, imbuida en magia. Además de su poder para mejorar las capacidades combativas, su capacidad para causar daño también estaba amplificada contra criaturas-planta. Sin embargo, su naturaleza corrupta impedía que criaturas con intenciones benignas pudiesen empuñarla sin sufrir un castigo a través de su mango formado de ramas de vid y enredadera retorcidas en una línea recta.
No sólo eso, sino ofrendas en la base de la ahora destrozada estatua se esparcían por doquier, entre riquezas materiales -dinero, gemas, joyas... incluyendo una estatua pequeña de marfil con el aspecto de Strahd que, como obra de arte posee un valor económico extraordinario-, y otros objetos, como una poción mágica que concedía fuerza sobrenatural, y dos pociones de gran poder curativo.
Desde esa posición privilegiada, el grupo es capaz de observar bastante de cerca -relativamente- el inmenso muro de bruma hacia el oeste. Akon y Panit, al mirarlo más de cerca, fueron capaces de distinguir algo extraño: a lo lejos, más allá de la misma, podía distinguirse una fortaleza blanca sobre una colina, por encima de una gran ciudad. Dicho enclave podía observarse a cierta distancia más allá de la bruma... quizá a una milla o un poco más. Aunque los rasgos del asentamiento no se perciben con claridad, puede escucharse el eco lejano de una campana eclesiástica.
Al señalar allí, Bukko estudió el lugar... siendo consciente en lo profundo de su alma que aquel lugar representaba la fortaleza del Peregrino Strahd antes de la catástrofe.
Una extraña visión.
Ismark, sorprendido por la visión, se percata de que el castillo posee ciertas estructuras de aspecto llamativo, brillantes, que recorren sus paredes en varias direcciones. Hay incluso algunas estructuras que parecen hechas de un extraño cristal -xion-. Al ser alcanzadas por el sol, las estructuras emiten ciertas ondas de energía que se reparten por todo el edificio de forma arcana.
Durante el tiempo en que los aventureros rastreaban lo que parecía el centro de poder místico druida, Sir Meriath percibió la presencia de una criatura del más allá cerca. Al observar al otro lado de las piedras, otro camino salía de las mismas en dirección a una arboleda que parecía recuperar su esencia natural y su vitalidad. Entre los árboles, el fantasma de un bárbaro de largo cabello con una gran trenza y una lanza en la mano observaba al caballero nomuerto.
El fantasma señala al caballero, quien escucha un susurro de ultratumba en su mente: "He esperado mucho tiempo por alguien que fuese el adecuado. Mi lanza tiene hambre de sangre. Libérala y gobierna estas montañas en mi nombre, como los poderosos guerreros en los días de antaño del muro susurrante".
En el interior del caballero creció una imperiosa necesidad de salir del círculo y moverse hacia una de las piedras negras cerca de la arboleda, una especialmente ornamentada.
Cuando el grupo fue consciente de que Sir Meriath se marchaba de su lado a caballo y se dirigía a uno de los menhires, Bukko y Katy trataron de advertirle del peligro a voces.
Bukko: "Sir Meriath. ¿Qué ocurre? Si avanzas hacia ese objeto te alcanzará un rayo."
Sir Meriath: "Dame un instante".
Cuanto más se acercaba al menhir, mejor se percataba que a los pies del mismo había unos huesos medio enterrados en su base, y clavada entre los mismos se encontraba una lanza como la de la aparición (con plumas adosadas a la base de la punta de hueso, y madera de color rojo oscuro) que -dicho sea de paso- ya no se encontraba donde la había visto al principio.
Sorprendentemente, dada la cercanía, no se produjo ninguna descarga eléctrica devastadora. Cada vez más cerca, y el cielo sigue en calma.
Firme en su decisión, Sir Meriath coge la lanza, arrancándola del suelo.
De pronto, su poder inunda el espíritu del nomuerto, permitiéndole descubrir que es ligera y muy precisa.
De pronto, el color rojo de la madera se concentra alrededor de la mano del caballero, dejando el astil con un color natural de madera. Un instante después, los huesos que pueden verse a través de las heridas naturales del estado de nomuerto de Sir Meriath comienzan a teñirse de rojo, conforme el color se filtra hacia la mano que sostiene la lanza. Bajo los dedos, el tacto del astil se percibe húmedo... y el aire en torno a la lanza huele a sangre. No sólo eso, sino que en lo profundo de su conocimiento, Sir Meriath se percata de, en caso de haber estado vivo, esa sangre absorbida por su cuerpo lo habría curado de posibles daños.
Al instante, unas palabras inhumanas procedentes de la lanza se filtran a la mente del caballero: "Blandeme en combate, y beberé la sangre de tus enemigos. La convertiré en la tuya, y te daré su vitalidad y poder".
Volviendo hacia el grupo, tiende la lanza a Bukko, explicando que no le es de utilidad, a pesar de sus cualidades. Bukko sospecha de la naturaleza del arma al ver que los huesos que pueden verse bajo la carne nomuerta del caballero están envueltos en sangre.
Suspicaz, y sintiendo la naturaleza impía de su poder, decide que no es un arma digna de él. Sin embargo, Ygrein de Dekaeler sí podría domar su poder combativo. Llamando a la sacerdotisa, le entrega la lanza.
Al verla, no obstante, la clériga no cree que aquel objeto fuese apropiado para ella.
De hecho, al tomarla en la mano, sintió una repugnancia espiritual que le obligó a arrojarla al suelo, despreciándola.
Con gesto jocoso, Zhia se burló del gesto de Ygrein, levantando la lanza con el pie para agarrarla e intentar jugar con ella. Sin embargo, al aferrarla en su mano, la mida la observa con una creciente sonrisa cruel en su rostro.
Bukko, al cruzar su mirada con la de Zhia, observa que sus ojos están inyectados en sangre.
Al tratar de arrancarla de las manos de la mida, ésta por un momento evita un contacto eficaz de la manaza del hipótido, que pierde agarre, y se aleja de él dando brincos. Por su parte, Katy al observar aquel comportamiento, se acerca con rostro de pocos amigos, preguntando qué está sucediendo. Bukko explica que la lanza va a corromper a Zhia, pues está maldita. Por su parte, la asesina mida gira entre sus manos la lanza como un bastón de batalla, comentando que le resulta muy útil.
Percatándose del caos que podría crear entre los aventureros, Sir Meriath decide avanzar con decisión, y mientras con una mano sostiene firmemente la lanza, con la otra envía de un empujón a la mida a freír puñetas unos metros de lejanía, dejándola con el rostro confundido y el culo dolorido.
En ese momento, toma la lanza con ambas manos, y mientras escucha un "¡No!"
procedente de varios compañeros, la parte contra su rodilla. En ese instante, la influencia sobrenatural maligna abandona la mente de Zhia, a la vez que la energía arcana el objeto, el cual se deshace en un gran coágulo de sangre.
Bukko, viendo aquel comportamiento, entona una plegaria de bendición agradeciendo aquella intervención.
Tras el encontronazo con los habitantes de la colina de los druidas, la comitiva regresa a El Mago de los Vinos.
Allí, Katy entrega la gema a Davian Martikov, quien la observa asombrado, tomándola en sus manos con gesto amoroso. Al recibirla, pregunta dónde fue hallada. Bukko explica que estaba custodiada bajo una estatua hecha de ramas sobre la colina de los druidas corruptos. Davian maldice al escuchar la historia, explicando que los druidas les robaron tres Corazones Vivientes, por lo que sus viñedos estaban perdiendo fuerza y vitalidad para criar buenos vinos.
Bukko comparte la entrega de la gema gustoso, para conceder buenas cosechas a los viñedos de los Martikov. Por suerte, al entregar la gema con extraña generosidad, Katy siente como de su alma un peso se alzase, percatándose de que su mente se halla algo más clara de pensamiento, menos azotada por deseos de furia o pensamientos manipulativos.
Zhia explica que sólo encontraron una de las tres gemas, y que es saludable NO acercarse a los monolitos negros.
Curiosamente, y sin que los aventureros se percatasen -ya que no se habían fijado en ello-, las nubes de tormenta permanentes sobre la colina empezaban a disiparse frente a una pálida luz del día, gracias a alejar el poder de la gema del núcleo ritual de los druidas.
Davian, una vez que los aventureros se encuentran de vuelta, pregunta que si, por fin, pueden hacer el reparto del vino como habían acordado. Ante la afirmación de los aventureros, Davian pregunta dónde dirigirse primero, a lo que el grupo decide que lo mejor es viajar en primer lugar a la ciudad de Krezk, para visitar la Abadía de San Markov.
Ireena, percatándose de la situación y el viaje, aparta a Bukko a un lado, comentando que quizá no exista en estas tierras ningún lugar seguro en el que refugiarse de Strahd. Bukko explica que lo apropiado quizá sería permanecer junto a ellos... Y no quitarse la vida, añade Panit. Ireena comenta que no es su intención el suicidio.
En el fondo cree que, dado el cariz de la búsqueda de los aventureros, cuyo destino parece diferir en cierta medida del de ella, es posible que ella e Ismark sean más útiles en un lugar donde todavía haya una cierta estructura social como Valaki, villa que ha perdido a su capitán, y probablemente a su burgomaestre, azotado por la locura.
Bukko pregunta si cree que podrá estar a salvo en una ciudad de podridas raíces como aquella. Ismark, interviniendo, comenta que ambos podrían adoptar el gobierno de esa ciudad, como una nueva oportunidad para enderezar las cosas allí. Bukko indica que necesitarían derrocar al burgomaestre, a lo que Ismark comenta que no será muy difícil, dado su estado. Bukko indica que no es sólo él como persona, sino el respaldo de sus soldados y vigilantes. Ismark comenta que, dada su situación, no cree que sus soldados le sean leales por mucho tiempo. Bukko recuerda que todavía podría haber sectarios por la ciudad escondidos, buscando venganza. Ismark, confiado, responde que le da la impresión que eso no será un problema. Bukko, tratando de zanjar la situación, revela que su preocupación más acuciante es ver a Strahd volviendo a por Ireena, llevándola a su guarida, y causando que el grupo no sólo busque la forma de derrotarlo, sino que además haga una incursión precipitada tratando de rescatarla. Lo mejor hasta el momento sería mantenerla protegida con el grupo. Ismark expone que, sin embargo, Akon conoce el secreto de Strahd. Logró expulsar a Strahd de Valaki revelando que podría exponerlo públicamente si no se marchaba. Bukko, tristemente, comenta que ese conocimiento en realidad pertenece a un demonio que lo había poseído momentáneamente y hablaba por su boca. Asintiendo, Ismark medita por un momento, y reformula su frase, explicando que, en ese caso, ese... demonio conoce el secreto de Strahd.
Zhia interviene explicando que prefieren la no intervención de esa criatura bajo ninguna circunstancia. Bukko añade que ahora parece que Akon ha perdido su nexo con la criatura, pues ya no se manifiesta a través de la voz del brujo.
Aún así, recuerda Ismark, que hay una iglesia con el poder de Andral intacto en Valaki. Aquel lugar es anatema para Strahd. Podría usarse como refugio por la noche para evitar que el monstruo atrapase a Ireena. Bukko, sospechando las intenciones, expone que quizá Ismark desee quedarse allí, pero el muchacho corrige que no desea hacerlo. Sólo lo haría porque se ha dado cuenta de que él y su hermana empiezan a ser un lastre para los aventureros.
Katy, molesta por la frase, escupe entre susurros que si es lo que piensa el muchacho, por ella puede largarse por donde ha venido, que bien podría haber ahorrado esfuerzo.
Bukko, ignorando el comentario, expresa que no hay problema en su compañía, porque hay sitio para ellos. Ismark explica que siente inutilidad al ver como el grupo resuelve la mayoría de las situaciones mientras ellos se mantienen a la defensiva por si los enemigos rompen las filas de los aventureros, como meros espectadores de las hazañas de otros. Ismark siente que también desea forjarse su propio futuro y sus propias hazañas, cumpliendo un papel más activo para derrotar a Strahd.
Zhia bromea con que podría aprender a lanzar bolas de fuego.
O a volar, apuntilla Panit.
O ambas cosas, resalta con media sonrisa Akon.
Panit, quitando hierro al asunto, comenta que está más que dispuesta a compartir el campo de batalla con los hermanos, quienes pueden lanzarse a la lid a placer para ayudar al grupo.
Katy refunfuña que también puede irse cuando quiera.
Ismark recalca que, hasta el momento no se han sentido muy útiles en batalla.
Bukko expone que, en su corazón siente que los hermanos pueden ser importantes en el desenlace de la Maldición de Strahd, por los lazos sentimentales que a Ireena atan con Strahd.
Ireena expone que ese es el problema. Si deja su destino en manos de otros, puede que tarde o temprano caiga bajo el yugo del vampiro, y la transforme en lo que más teme.
Zhia, tomando las manos de la dama en las suyas, expone que no se preocupe, pues han hecho algo muy importante para Bukko: cuidar de Viktor.
Ireena comenta que espera ver realidad las palabras de los compañeros, y ellos jueguen un papel importante en toda la situación. Pero en el fondo cree que su momento ya ha pasado.
Bukko, entonces, indica que no desea que la mujer sea capturada, pero si cree que es lo que debe hacer junto a su hermano, no se lo impedirá.
Ireena entonces apoya las palabras de su hermano, expresando que la iglesia consagrada de Valaki podría ser un lugar adecuado desde el que comenzar su propio camino.
Bukko, aceptando la situación, indica que en ese caso, en el transcurso de su camino para entregar vino por Uarowia, los dejarán allí bajo su deseo.
Y, en medio del regocijo de la recuperación de la gema y el pronto viaje por la región, Bukko se percata de que, extrañamente, la carne nomuerta de SirMeriath parece gozar de un ligero mejor color. Katy, siguiendo la mirada del hipótido, también se hace eco de la observación, dando un codazo a Zhia para señalar el extraño evento. La mida, con gesto de disgusto, susurra que eso ahora "podría pudrirse", por lo que decide no acercarse demasiado al caballero "por si las moscas".
Percibiendo el extraño comportamiento de sus nuevos compañeros de viaje, Sir Meriath mira a su cuerpo, sorprendiéndose del extraño efecto que está manifestando su carne... que no parece carne muerta. Ante la visión de esa manifestación, Panit pregunta si podría experimentar con esos nuevos trozos de piel.
Sir Meriath, disgustado por ese comentario, susurra "mi cuerpo es mi templo".
Bukko expresa su idea de que Sir Meriath se pudría al caminar con los muertos pero, al viajar con los vivos y defender causas nobles, estaba recuperando su humanidad.
Pensando de forma asociativa, Bukko observó el caballo de Sir Meriath, y bajo el disfraz y el tabardo que ocultaba su naturaleza, la criatura también empezaba a manifestar síntomas similares, lo cual también sorprende al caballero nomuerto.
Curiosamente, compartiendo las sensaciones que está percibiendo en su cuerpo y las experiencias, al escuchar el sarcasmo y las extrañas bromas de Zhia, el caballero comprende que empieza a manifestar sentido del humor a su vez.
Estudiando los cambios en la naturaleza de la criatura, Bukko empieza a comprender que, si por algún motivo, Sir Meriath revirtiese a un ser vivo completo, perdería los poderes y cualidades relativos a su esencia actual, aunque eso no le preocupaba demasiado.
Después de un merecido desayuno y un descanso apropiado tras la lucha, la caravana Martikov y los aventureros cargan el vino, partiendo hacia su primer destino en Krezk.
Al final de la tarde, los viajeros han atravesado varias millas de carretera enrevesada, hasta llegar a los aledaños de Krezk. Por fin empiezan a vislumbrar las murallas de la ciudad a lo lejos, imponentes y de firme piedra.
Justo en el cruce dirección oeste desviándose hacia el lugar, más adelante parece verse a una persona encapuchada, envarada, con túnica y bastón, apoyado sobre un poste señalizador.
Sir Meriath, al observar a la criatura, percibe un gran poder que surge de la criatura. Katy, señalando a la figura, comenta susurrando a Bukko que es un tanto raro encontrar a alguien solo con ese aspecto en aquellos caminos.
En ese momento, el caballero nomuerto comenta que la silueta en la lejanía debería ser tratada con cautela, pues su presencia le incomoda... a él. Acto seguido, desenvaina su espadón, aunque a medio camino Akon le detiene la mano.
Al observar el comportamiento, Bukko concentra sus sentidos en la silueta, y de pronto el mundo se oscurece para señalar con fuerza a la criatura como una tremenda concentración de energía infernal, la más poderosa vista hasta ahora.
Por su parte, Akon por un instante sintoniza con las mismas energía que Bukko percibía en ese momento, percatándose de que la criatura allí apostada... era su ancestro -su energía-, aquel cuya voz percibió al entrar en Uarowia por primera vez, o que reveló su presencia entre las llamas de las familias ajusticiadas de la villa de Uarowia. Con un susurro, Akon reveló de quién se trataba aquel ser, a lo que recibió una mirada de sorpresa generalizada. Al preguntar por el motivo de la presencia de aquella criatura, Akon desveló que, al parecer, lo había convocado pues deseaba verlo por algún motivo... posiblemente, cobrarse los favores que le había pedido en el pasado con Izek o Strahd en Valaki. Katy, con un gesto de mal gusto, golpeó con una palmada la espalda de Akon, diciéndole: "Pues nada, ahí lo tienes. Ve a ver qué quiere".
Bukko: "Vamos a ser realistas. Si tu antepasado amedrentó a Strahd, no somos rivales para él. Así que deberías ir a hablar con él".
Sir Meriath, al escuchar aquello, preguntó por lo sucedido entre esa criatura y Strahd, a lo que Bukko contestó que, al parecer, esa criatura poseía cierta información vital que Strahd no deseaba fuese revelada, so pena de cesar su existencia... o algo por el estilo, y gracias a la misma le obligó a huir en un momento complicado, mostrando una debilidad en el vampiro.
Pensando un momento en que la figura desea conversar con Akon, Bukko comenta que cuando converse con él, podría sonsacarle información útil para derrotar a Strahd.
En ese momento, Akon preguntó si alguno de los compañeros conocía la existencia de algo conocido como El Templo de Ámbar.
Mientras Katy divagaba sobre una construcción ancestral sumergida en un océano cercano, Sir Meriath revela que, en el pasado escuchó hablar de ese lugar como un templo de experimentación de los Peregrinos, donde Strahd, hace siglos -cuando aún no era un vampiro-, trató de adoptar una forma mortal permanente. Zhia se preguntaba si aquel era el mismo lugar del que provenían las leyendas de las criaturas animal de esta región. Sin embargo, Sir Meriath negó tal dato, indicando que los rumores lo situaban en las montañas al sur de Uarowia. Cuando Bukko y Katy preguntan a Akon por qué desea saber la información sobre ese Templo, el brujo comenta que el nombre le fue revelado en su mente por el ancestro, y deseaba saber qué lugar era aquel.
Katy, en ese instante, indicó a Akon que no deseaba que hubiese secretos susceptibles de ser peligrosos entre los suyos, así que, en lo sucesivo, esperaba que Akon le contase esos pequeños detalles.
Ante el detenimiento y la vacilación de la comitiva de aventureros y transportistas de vino, quienes se extrañaron de que sus acompañantes se detuviesen sin motivo aparente, el 'hombre' de la túnica y el bastón avanzó tranquilamente hacia ellos.
En efecto, 'hombre' definía bien su aspecto, por los rasgos de un anciano de cabello blanco largo y bastón. Sin embargo, cuanto más se acercaba, el bastón se asemejaba más a una guadaña, el rostro se agrietaba y caía a pedazos, mostrando bajo el mismo unas facciones de chacal. El movimiento de su túnica poco a poco generaba con sus ondulaciones pergaminos encadenados a su cintura que colgaban en un fardo difícil de contabilizar, aunque ello no mermaba en absoluto su movilidad. Al otro lado del cinturón, poco a poco se manifestaba un libro de considerable grosor con runas ininteligibles. Aquellas manifestaciones de conocimiento a Akon y Panit no sólo no causaron pavor, sino que les resultaron fascinantes.
Ygrein, al observar a la criatura, en tensión por la manifestación de aquel ser, de pronto se giró hacia Akon con una fría seguridad, susurrando: "Eso no es tu ancestro".
Akon: "Mejor que nadie yo puedo conocerle".
Ygrein: "¿Tú haces pactos con La Muerte?".
Akon: "No me interesa encadenar mi alma a La Parca".
Ygrein: "Pues, en ese caso, no es tu Ancestro".
Akon: "¿Qué tiene que ver mi Ancestro con La Muerte?".
Ygrein: "Porque es un demonio que pacta para recaudar almas, y quizá no tenga poder mágico como uno de vosotros, pero conoce el momento de la muerte de los vivos, y puede jugar con ese destino".
Bukko: "Entonces... ¿eso quiere decir que has estado pactando con La Muerte?"
Ygrein: "Que lo hiciese no significaba que lo supiera".
A pesar de las palabras de Ygrein, Akon y Panit se encontraban totalmente fuera de lugar con aquel nuevo conocimiento.
Harta de la situación, Katy sacó su arco y una flecha... y cayó fulminada, muerta, ante un simple gesto de una mano de la criatura señalando a Katy.
Con un sobresalto, Bukko se apresura a examinar a su compañera comprobando que, efectivamente, estaba muerta, mientras Ygrein recordaba con cierta frustración que había indicado algo así al hablar de la criatura, pero su jefa no le hizo ni caso al evaluar el posible peligro de esas habilidades.
Sin inmutarse, al llegar a la altura de los aventureros, el ser comenta con tono suave: "Si queréis salvar a vuestra amiga, dejad de hacer estupideces".
Demonio: "Hola Akon. Bienvenido", dice el ser mirando al tiflin. "Estaba esperándote".
El brujo trató de acercarse al cuerpo de Katy. "No la toques", dijo con tono de amenaza el demonio. "Por cierto, gracias Zhia por los contratos que me has enviado. Te haría un lugar a mi lado como ayudante personal, pero no sería tan divertido como verte meterte en lios cada vez que ves una ventana y te vuelves loca". Mirando a Akon: "Supongo que te preguntarás por qué estoy aquí".
Akon: "Eso hacía".
Mientras la criatura se dirigía a Akon, Bukko trataba de descifrar su naturaleza gracias a sus sentidos místicos, pero con un gesto, el ser bloqueó la adivinación divina del paladín, frustrando su intento.
Demonio: "Por favor. No insultes mi inteligencia", dice dirigiéndose a Bukko.
"Por cierto. Supongo que querrás que tu amiga vuelva".
Bukko: "Sólo si vuelve como sí misma, y no como muerto viviente o posesión infernal".
Demonio: "No te preocupes. Te la devuelvo. Aún no me es útil".
Al terminar esas palabras, Katy toma una bocanada de aire desesperada, y se incorpora con gesto de horror -ignorando que Zhia se había agachado junto a ella, a punto de pintarle un bigote-. Al hacerlo, Ygrein la reprende por su estupidez, mientras Akon le pide que guarde el arco con gesto desdeñoso.
Zhia: "Con ese poder en tus manos... ¿Por qué no has destruido a Strahd?"
Demonio: "Porque no era el momento".
Bukko: ¿Qué quieres en realidad?"
Demonio: "Eso debería preguntároslo yo a vosotros, porque de momento mi interés es con él", dice señalando a Akon. "Tu ancestro y yo tenemos un acuerdo. Gracias al hecho de que tú has llegado a mis dominios, puedes serme de utilidad. Estoy bastante cansado de que Strahd haya convertido este lugar en su patio de juegos personal a pesar de sus estúpidas intenciones con respecto a las almas que hay aquí atrapadas y que yo no puedo llevarme. Te agradezco, por cierto, que asesinases a todas esas personas en Uarowia. Fue un placer verte quemarlas vivas y que chillasen en agonía".
Katy, sorprendida, sonríe a su asesor místico, dándole una palmada en la espalda. "Tienes talentos ocultos que desconocía, amigo mío", susurra la líder de El Jade al tiflin.
Bukko: "Si no la he entendido mal..."
Demonio: "Le, por favor..."
Bukko: "¿No eres La Muerte...?"
Demonio: "Uno de sus siervos".
Bukko: "Bien. Si no LE he entendido mal..."
Demonio: "Y mi nombre entre los mortales es Neferon".
Bukko: "Neferon... Señor Neferon. Creo que ha dejado bastante claro qué es lo que realmente le interesa: llevarse las almas atrapadas en este reino y Strahd se lo impide."
Neferon: "Sí. Desgraciadamente, por su estúpido intento de acceder a una mortalidad que jamás será suya".
Bukko: "Aha. Y, ¿qué le impide luchar contra Strahd?"
Neferon: "Bueno. Por su propia naturaleza, me jugó una mala pasada, y firmó un pacto que sólo tenía efectos unilaterales".
Bukko: "¿Qué pacto?".
Neferon toma uno de los pergaminos unidos a su cinto, extrayéndolo y mostrándolo.
Al ver el objeto, Panit fue consciente de que en aquel pergamino se encontraba contenida la esencia del secreto más profundo de un Peregrino llamado Strahd, lo cual agitaba los rincones más oscuros de la mente de la maga mida.
Nefero: "Aquí está el pasado, presente y futuro de Strahd. Éste es el verdadero secreto de su ritual. Lo que intentó hacer en el pasado, su intento de forjar un vínculo entre los vivos y los muertos con ella", dice señalando a Ireena. "Ella forma parte del plan de Strahd para convertirse en un mortal imbuido en los poderes de un Peregrino".
Bukko: "¿Por qué?"
Neferon: "Porque Strahd quiere lo que los Peregrinos ansían".
Bukko: "Me refería a por qué ella es la clave en esa transformación".
Neferon: "Porque su linaje es el único que sobrevivió a los experimentos de los Peregrinos para transmitir su esencia a través de un embrión mortal y convertirse en mortal".
Panit: "Es decir. Desea transformarse en su propio hijo carnal".
Bukko: "¿Es ella la última de ese linaje?"
Neferon: "Es la única que queda".
Bukko: "¿Y qué debe hacer con ella?"
Neferon: "Terminal el ritual".
Bukko: "La quiere para manipularla mágicamente".
Neferon: "Para intentar insuflar en ella su esencia, y transformarse en su hijo. Un niño tan poderoso como un Peregrino, pero desligado por completo de los vínculos que lo atan al Más Allá para hacer su voluntad en este mundo como desease, sin la necesidad de mirar al tiempo que lo enviase de nuevo al Vacío Profundo. Lo que nos lleva nuevamente a mi presencia aquí". Mirando a Akon. "Me debes DOS favores".
Akon: "Lo sé".
Bukko: "Creo que tanto mi grupo como usted tenemos el mismo objetivo: acabar con Strahd".
Neferon: "Sí".
Bukko: "¿Por qué no unimos fuerzas en vez de hacer estupideces y confrontar entre nosotros?"
Neferon: "Porque es divertido ver como otros trabajan para ti... ¿verdad Katy?"
Extrayendo otro pergamino, continúa. "Ésto podrías ser tú si sigues por el camino que has tomado", dice el demonio, señalando con el pergamino a la líder criminal, antes de guardarlo. "Así que te recomiendo que medites muy bien tus decisiones de aquí al futuro, puesto que hay alguien que aún te aprecia, pero si te pierdes en el vacío, tendrá que ser la mano ejecutora que te envíe al descanso eterno".
Bukko: "Te divierte que hagamos las cosas que tú no harás, por lo que parece".
Neferon: "En realidad ya las hacíais sin que yo interviniese ni os lo pidiera. Ahora puedo daros un propósito".
Bukko: "Puedo decirte en este instante que no trabajaremos en ningún momento para tí".
Neferon: "Puedo incluso deleitaros con algunos de los secretos de este lugar".
Panit, estudiando a la criatura, su aspecto y la forma de expresarse, empezó a comprender algunas cosas. La criatura era un demonio con inclinaciones neutrales, que trafica con almas. Además, conocía los entresijos del camino entre los vivos y los muertos, siendo consciente de hacia dónde viajan las almas... de dónde vuelven, además de entender cómo funciona la naturaleza de un nomuerto y del reino en el que moran. Además, obtiene poder de las almas y los pactos que hace por ellas. Cuantas más almas... más poder.
Sir Meriath se acerca a Panit al verla tan ensimismada, tratando de entender qué está sucediendo.
Neferon, al ver al nomuerto se sorprende al fijarse en él. Entonces extrae un pergamino que, al parecer, empezaba a deshacerse por los bordes. Con una mirada extrañada, da un par de golpecitos al pergamino, murmurando: "ésto no debería ocurrir". Después lo guarda.
Bukko, perspicaz, señala el objeto y susurra a Sir Meriath: "Ese pergamino... es TU alma".
Negando con la cabeza, Neferon vuelve a centrar su atención en Akon. "Tengo dos trabajos para tí. Uno, conseguir lo necesario para destruir a Strahd".
Akon: "Estamos en ello".
Neferon: "Y el segundo, llevármela a ella", dice señalando a Ireena.
Bukko: "¿A dónde?"
Neferon: "A un lugar donde Strahd no se atreverá a venir".
Katy: "Justo lo que buscábamos", dice la líder criminal decidida.
Bukko: "Ireena. ¿Deseas irte con esta criatura?". La mujer, por supuesto, niega vehemente. "De hecho, no me hace ninguna gracia lo que está diciendo". Neferon la observa sin inmutarse: "No debería hacerte mucha gracia, pero teniendo en cuenta que has vivido ya una vida repetida durante diez generaciones, debería importarte bien poco". Ireena, ante esas palabras, observa confusa al demonio. "De hecho, se te fue concedido el don de la reencarnación, por desgracia a causa del ritual de Strahd. Tú tampoco puedes morir, hasta que no cumplas tu destino". Ireena aumenta su gesto de confusión. Neferon vuelve a mirar a Akon, diciendo: "Me debes dos... y quiero uno. Y, si no viene ella... vendrás tú. ¿Qué prefieres?".
El nerviosismo creciente causado por la presencia y las palabras prepotentes y condescendientes de la criatura hicieron crecer la tensión de tal forma que el grupo, acostumbrado a leer el lenguaje corporal entre sí, se percató de que iba a pasar a la acción para acabar con la situación de una forma expeditiva. Sin embargo, la criatura fue capaz de leer las intenciones del grupo y, señalando con un dedo a Panit, pronunció una única palabra: "Muere".
En ese instante Sir Meriath, al entender lo que estaba a punto de suceder, se interpuso entre la mida y el demonio, recibiendo la descarga de magia letal.
Al hacerlo, un rayo negro de luz golpeó su pecho.
De pronto, su carne viviente recuperó su aspecto muerto para, acto seguido, sufrir una descomposición acelerada que llevó a convertirse al caballero en un amasijo de polvo y huesos en el suelo, completamente destruido, a la vez que el pergamino representativo se reconstruía rodeado de una aureola de brillo mágico escarlata.
Un susurro de Neferon se manifiesta en el silencio del momento: "interesante".
En ese momento, el pergamino reformado empieza a brillar con un tono plateado.
Extrañado, el demonio toma el pergamino.
En sus manos, el objeto empieza a deshacerse. "Ésto no estaba previsto", susurra Neferon con tono de voz confundido. Un momento después, el pergamino se transforma en una pequeña bruma plateada que flota hacia el cielo.
Panit, a pesar del escalofrío que recorría su espalda al sentir que su vida se había salvado por un giro del destino, entendió que el alma de Sir Meriath se había redimido. "Así que ésto sí permite escapar a las almas de aquí", sigue Neferon en su monólogo. "Qué curioso".
Mirando al grupo, estremecido por lo ocurrido, Neferon habla con el mismo tono tranquilo de hasta el momento: "Bueno. Creo que tenemos claro ya que no me ando con bromas. ¿Alguien más quiere hacer alguna tontería?".
Zhia, tras el demonio, cimitarra en alto, mira al resto con gesto contenido.
En el momento de confusión posterior en que Bukko trata de acercarse a la criatura con intenciones hostiles, Akon y Panit intentan frenarlo, pues la maga cree que necesita resolver la situación sin arriesgar más aliados.
Panit: "Señor Neferon. Creo que ambos hemos aprendido hoy algo, al encontrarme a las puertas de la muerte. Yo que hasta en este lugar las almas pueden viajar más allá de sus fronteras y redimirse. Y tú que hasta las buenas almas pueden redimirse en este reino de sombras y oscuridad, guiadas por un alma luminosa como Bukko, encarnación de Andral en forma de la Espada del Sol en este lugar".
Bukko: "Aún hoy no creo esas palabras. Soy demasiado humilde como para creer que soy una reencarnación tan trascendental".
Neferon: "¿No lo crees? ¿Quieres ver tu alma y comprobarlo?"
Bukko: "¿Tienes mi alma?".
Neferon: "No. Puedo mostrártela".
Bukko: "Jamás confiaría en nada que me mostrases. Sólo confío en una revelación divina, y tú eres un ser de los infiernos, maestro del engaño".
Neferon: "Sirviendo a un propósito, igual que tú".
Bukko: "Tus metas nada tienen que ver con las de mi diosa".
Neferon: "En realidad estoy aquí por causa del dios al que encarnas".
Bukko quedó sorprendido ante esas palabras.
Neferon: "Parte de la solicitud de favores a cumplir por Akon es, precisamente, acabar con Strahd".
Bukko: "En eso coincidimos".
Neferon: "Y si Akon cumple su parte, yo puedo guiaros a lo que necesitéis para acabar con él".
Panit: "Entonces, ¿para qué quieres a Ireena?"
Neferon: "Porque, quedarme con ella me asegura que Strahd no se convierta en aquello que busca. No se haga más poderoso... y además, lo que más me molestaría es que circunscribiese su trato, invalidándolo".
Panit: "Pero si hasta ahí todos estamos conformes en que Strahd no atrape a Ireena".
Neferon: "Y yo puedo llevarla a un sitio donde el antiguo Peregrino no se atreva a ir".
Panit: "¿Dónde?"
Neferon: "Al Templo de Ámbar".
Zhia: "Allí podría estar la empuñadura de la Espada Solar".
Neferon: "Allí no se encuentra ¿La queréis?".
Zhia: "Teníamos nuestras sospechas de que, o se encontraba allí, o en el Castillo de Strahd. Si nos has dicho eso, es porque en el Templo no está".
Neferon: "Lo que demuestra que, a pesar de todas tus ventanas, sabes usar el cerebro. De todas formas no estaba pensando en hacer ningún trato con el resto por lo que respecta a la Empuñadura, pues ya tengo DOS seguros con uno".
Bukko: "Sólo digo que quien ha hecho pactos que sea responsable de los mismos y sus consecuencias. El resto no tendremos nada que ver con ellos, y menos con un demonio. Por lo menos, por mi parte".
Neferon: "Si conocieses bien a mi raza, sabrías que cuando damos nuestra palabra, la cumplimos".
Bukko: "...retorciendo el pacto a vuestro favor. Ya conozco a los de tu calaña, y todo el mal que han hecho en Voldor".
Neferon, con gesto confuso, contestó que más bien los Peregrinos fueron los responsables de la mayoría de esos destrozos. Bukko replicó a ello que los Peregrinos parecían otra clase de vándalos de distinto origen. "El ejemplo más claro es Strahd", rubricó el paladín. "Mira a lo que le ha llevado manipular la realidad".
Neferon: "Sólo quería guiaros por el buen camino".
Bukko: "Sí, claro. Es muy divertido escuchar a un demonio hablar del 'buen camino'" (risas).
Neferon: "Voy a decirte una cosa, mortal. Cuando se existe durante tantos eones como yo, se aprende que las verdades divinas son muy relativas".
Bukko: "Yo también puedo leer libros de auto ayuda de los que has sacado esas ideas tan superficiales. Podríamos seguir hablando horas y horas de tonterías aquí".
Neferon: "Os repito que sólo deseo llevaros a buen puerto. De hecho, ya os he dicho que mi único interés es que derrotéis a Strahd".
Bukko: "¿Qué quieres hacer?¿Llevarte a Ireena?".
Neferon: "Claro... si Akon me lo permite".
Akon: "Yo te lo permito. Aquí tenemos todos el mismo objetivo".
Neferon: "Y con eso tendrá UNO de sus tratos cumplido".
Bukko: "Ireena. ¿Tú quieres irte...?"
Ireena: "NO".
Bukko: "Pues ya está. Es lo que hay. Que Akon quiere forzar a Irena el irse contigo, tendré que reprender severamente a mi compañero y después iría a por ti".
Neferon: "El problema es, que el hecho de que Akon haya hecho dos pactos conmigo me da el poder para cumplirlos".
Bukko: "Veamos. Los pactos que tú hayas hecho con Akon no tienen que ver con los demás ni nos implican".
Neferon: "Bueno. En tanto en cuanto yo le pido a él el beneplácito de llevarme a Ireena... sí".
Bukko: "Pero él no tiene el poder de esa decisión".
Neferon: "Pero yo sí, ya que él me ha dado ese poder".
Bukko: "¿Él te ha dado ese poder? ¿Está por encima de tí? Es extraño y hasta absurdo lo que me dices".
Neferon: "Reformulo la explicación. SU PACTO me otorga ese poder".
Panit, ante toda esa información, reconoce en su mente que, en efecto, los pactos hechos con estos demonios son los que les dan poder para hacer cosas. Sin pactos no tendría poder para hacer nada.
Katy: "Si matásemos a quien firmó esos pactos contigo... ¿Qué ocurriría?".
En ese momento, los aventureros se enfrascan en una acalorada discusión sobre los intereses de proteger a Ireena, con independencia de dónde se encontrase a salvo, a la vez de buscar una forma de destruir a Strahd, que también concordaba con los deseos -supuestos- de Neferon, a pesar de los argumentos en contra de Bukko por el hecho de ser un demonio.
Mientras tanto, Neferon extraía un pergamino en blanco de su enorme fajo, comenzando a escribir. Zhia, absolutamente curiosa, se asomó por encima del hombro del demonio para leerlo. Al parecer, dicho contrato disponía de pocas líneas.
(A efectos prácticos, algo como: '
Yo, bajo mi palabra y linaje, me comprometo a que Ireena Kolyana se mantenga a salvo en mi dominio y bajo mi control, hasta que el Peregrino Strahd Von Zarovic sea destruido por los aventureros -lista de todos los nombres de los aventureros... sin haberlos preguntado-. Una vez ejecutada esa parte del trato, Ireena será devuelta sana y salva, sin perjuicio alguno para todas las partes')
Leyendo aquel texto EN COMÚN, Zhia no parece encontrar lagunas en el mismo.
Al ver a la mida asesina tan interesada, Neferon se lo entrega para que lo estudie concienzudamente, en busca de cualquier fallo posible que pudiese no gustar, hasta que le pareciese correcto. A pesar de que Katy prohibió por desconfianza que su subordinada lo cogiese, ésta hizo caso omiso.
Al escuchar el comentario de si le resultaba correcto a Zhia, Bukko preguntó qué le parecía. Zhia comentó que se la llevaría a su dominio. Aunque Bukko supuso que se trataba del abismo, Panit aclaró que se trataba del Templo de Ambar.
Neferon (con cara de hastío): "No sé si el hecho de haber entrado a este lugar ha afectado a vuestro oído. Yo no puedo salir de aquí. Lo dije antes. Si no puedo hacerlo, mi único dominio es el Templo de Ambar. No me la llevaría a ningún infierno personal, sino a ese lugar, mi templo".
Zhia: "¿Y quién más hay allí?"
Bukko: "Con que él esté es suficiente".
Neferon: "Yo... y los vestigios de los Peregrinos que vinieron antes de Strahd".
Katy, tratando de discernir las palabras y gestos, supuso que, en el fondo, el demonio no tenía ninguna razón para mentir.
Panit: "Si eso es cierto, ¿qué problema tenemos para dejar que la resguarde allí?"
Ygrein sabe que una de las cosas que mejor manejan este tipo de demonios es la verdad. Utilizan la verdad para hacer más daño que con cualquier mentira. Precisamente, porque es ineludible. Lo cual implica que existía una gran posibilidad de que no mintiese.
Bukko: "Akon es un esclavo de Neferon por sus pactos".
Panit: "Sólo si le pide favores".
Bukko: "Pero va a firmar un contrato con un demonio".
Panit: "Aún no lo ha hecho. Lo estamos revisando. Y todavía Akon no ha decidido cómo, cuándo... o si pagarlo".
Bukko, a pesar de todo, no puede sacrificar sus votos y su fe por permitir que otro proteja a una mujer que él juró proteger, y mucho menos pactar con un demonio, a pesar de que éste pueda ofrecer cualquier protección a la misma.
Akon, sopesando que no necesariamente todo el mundo tendría que firmar -y cumplir- el pacto, expresó que lo más probable sería que ni Bukko ni Ygrein lo hiciesen.
Solicitando el contrato, el grupo volvió a examinarlo de manos de Zhia.
A pesar de todo, no parecían encontrar puntos en común sobre el mismo, hallando posibles recovecos, no teniéndolo muy claro o encontrando la escritura sólida y clara.
Panit, sarcásticamente, preguntó qué trozo de su alma debería pagar por un libro de conjuros, a lo que Neferon contestó que si no ponía nada de un alma en el contrato, no habría pago de alma ni de libro de conjuros. Al escuchar Bukko tales palabras, resopló, momento en que Panit contestó "Señor Bukko. No tiene usted sentido del humor. Pretendo quitar hierro al asunto".
Bukko (muy serio): "Vamos a poner las cartas sobre la mesa. Llevo aguantando carros y carretas en este variopinto grupo durante mucho tiempo, y os recuerdo que, por mi fe y devoción, las cosas podrían ponerse bastante feas si ésto sigue así. Además, me he impuesto una sagrada misión de la que no me desviaré, pase lo que pase. Y, a pesar de mis votos y mi paciencia, estoy a punto de estallar y comenzar una pelea".
Panit: "Pues págalo también con otros, porque tu amiga Katy lleva todo el día soltando perlitas".
Bukko: "Pero a ella ya lo conozco de hace años y sé por dónde van los tiros".
Panit: "Y a mí también".
Zhia: "¿Y a mí no?"
Bukko: "No".
A todo ésto, Ireena observa la situación mezcla de furia e incredulidad, mientras que Ismark mira de hito en hito a su hermana y a Neferon, con expresión de 'no se te ocurra'. Ante esa mirada, Ireena trata de calmar la expresión de su hermano, negando firme con la cabeza.
En un momento de lucidez, Zhia se giró para ver qué opinaban los Martikov... para ver como la familia hacía ya tiempo que se había adelantado dirección Krezk, dejando a los aventureros con tan interesante momento... para no molestar esta curiosa 'reunión familiar'. Con un mohín de fastidio, miró en dirección al caballo de Sir Meriath... el cual también observó que se había convertido en un montón de huesos viejos envueltos en trapos, un tabardo y una armadura.
(
HASTA LUEGO, LUCAAAASSS)
Lo más curioso de la situación fue observar a Viktor salir del carro, situarse a cierta distancia del demonio con gesto de temerosa precaución, estudiarlo, y después hablar desde detrás de Bukko: "Eh... ese trato... ¿está correctamente redactado?". Bukko: "Que si... me importa un carajo lo bien redactado que esté".
Viktor: "¿Podemos hablar?"
Bukko: "Hablemos".
Retirados en la distancia, paladín y joven clérigo se dedicaron a entablar una acalorada discusión.
Después de la misma, Viktor se retira al carro con gesto preocupado, dejando a Bukko volver junto al resto de compañeros. Al hacerlo, se dirige a Neferon, para comentarle que el grupo debe tomar una decisión final, sobre la que darle una respuesta. Acto seguido, el paladín pide a todo el mundo que se retire al carro.
Neferon, con gesto aburrido, utiliza su poder para crear una silla hecha de polvo en suspensión solidificado en el aire, en la que se sienta pacientemente.
Una vez en el carro, Bukko pide a Viktor que repita lo que había explicado al paladín para todos.
"Según mis conocimientos sobre este tipo de criaturas, la única forma permanente de poder vencerlas es lograr que firmen un trato escrito por alguien que no sean ellos, de tal manera que, al firmarlo, su propia naturaleza les obliga a cumplirlo. Y si se niegan a cumplirlo, por su propia naturaleza serían destruidos, porque estos demonios basan su naturaleza en los tratos. Romper un trato que ellos han firmado es destruir su naturaleza. Si conseguís que el demonio firme un trato que vosotros le hayáis redactado y que le resulte atractivo, si no lo cumple o se siente engañado e intenta revelarse contra el mismo, será destruido. Al margen de todo, una de las peculiaridades de estos demonios es que, si dan su palabra, la cumplen, sea lo que sea".
Katy, con una sonrisa, expuso que podrían firmar el trato y, acto seguido, matar a Ireena, con lo que el trato quedaría invalidado. Tal comentario valió una mirada de intensa desaprobación general, junto a una mirada amenazante de Ireena. En ese momento, Zhia saca un frasquito, enseñándolo a Ireena: "¿Te suena ésto?". Ireena (muy seria al reconocer el frasco de veneno): "Sí... ¿por qué?"
Zhia: "Si firmásemos un pacto en el cual dijésemos que, desde ese mismo momento no te ocurriría nada, tu tuvieses este frasco en la boca, y lo mordieses... ¿y bebieses el veneno?" Bukko: "¿Estás proponiendo que se mate? ¿Y qué tiene que ver eso con el cumplimiento o no del pacto?" Akon: "Pues si él promete que va a estar sana y salva, y ella sufre daño y muere en ese momento, él sería destruido por incumplir su parte del trato". Bukko: "Pero el daño se lo ha hecho ella".
A ese comentario, algunos compañeros, entre Ygrein y Akon comentaron que el pacto estaría redactado para evitar su daño, con independencia de la fuente.
Ireena, ante toda esa conversación, añade que la última vez no fue muy agradable morir envenenada y volver a la vida. De hecho, lo más desagradable fue lo que vió tras su muerte. Cuando Panit intentó curiosear sobre ello, Ireena respondió que era tan desagradable que, el mero hecho de intentar recordarlo le daba nauseas.
Ante la insistencia de Panit, Ireena sentencia comentando: "¿Por qué no te mueres tú y lo ves?".
Panit: "He estado a punto. Me ha salvado Sir Meriath".
Ireena: "Haberlo dejado".
Panit: "Yo no le pedí que me salvase".
Ireena: "De hecho, hablar de este tema o especular con mi muerte no me hace ninguna gracia".
Ismark, mirando a Panit Y A ZHIA, comenta con firmeza: "Una vale. Dos no". Panit dejó escapar un 'a la tercera iría la vencida', a lo que Zhia extrajo dos botellitas más de veneno, comentando si 'era otra sugerencia'. Ismark, con rostro desconcertado, miró a Bukko preguntando si le parecía bien aquello. El paladín expresó que NADA de lo que estaban hablando o de la propia situación de por sí le parecía bien.
Durante toda la conversación, Zhia jugueteaba de forma casual con el contrato no firmado. De vez en cuando, miraba por la ventana para ver qué hacía el demonio, quien parecía aburrirse hurgando los huesos de Sir Meriath y tallando alguno con elegante talento y un buen cuchillo.
De pronto, se le encendió una bombilla.
Pidió un limón a Viktor, y con su jugo y una pluma, comenzó a escribir entre las líneas del pergamino, cuchicheando con Akon para asegurarse en redactar bien lo que fuese que estuvieran escribiendo.
(Texto añadido bajo la clausula de que Neferon se llevase a Ireena consigo: '
Sí que se llevará a Ireena, siempre y cuando a Ireena se la lleven de nuestro lado. Y nos la devolverá sana y salva'
EXPLICACIÓN TÉCNICA ACLARADA ENTRE JUGADOR Y DJ: Básicamente lo que la añadidura a la clausula quería decir es que "se llevaría a Ireena CUANDO OTRO SER QUE NO FUESEN LOS PERSONAJES SE LA LLEVASE, Y TRAS ELLO LA DEVOLVERÍA A LOS PJS")
Durante la conversación, se escuchó una llamada en la puerta del carruaje varias veces. Ante la insistencia, Viktor se asomó a la ventana, y con un sobresalto indicó que Neferon 'estaba en la puerta'. Cuando Katy pidió que saliese a recibir al demonio, Viktor dijo que nanai de la china. "Lo mismo viene ya a por Akon", dice Zhia. "A Akon no, joder", comenta Katy. "Que se lleve a Viktor". Zhia replicó "Viktor no que me gusta como cocina". Tal revuelo trataba de simular una pequeña trifulca confusa, provocando una mirada aturdida en el joven clérigo, además de tratar de ganar tiempo para que el limón dejase de oler, usando diversos métodos convencionales, como ahumar el contrato con incienso.
Neferón siguió llamando y preguntando si ya habían decidido, porque tenía prisa.
Una vez preparado el contrato, todos lo entregaron a Akon... QUE YA HABÍA PRINGADO y tenía que resolverlo.
Así que, dirigiéndose a la puerta para abrirla, comentó al demonio que, tras una ardua discusión, él firmaría el pacto. Al saberlo, el demonio indicó que le parecía una disposición muy pobre a tomar una decisión en grupo. Zhia comentó que no era necesario que todos firmasen, ya que tenían un representante. El demonio explicó que lo mínimo para demostrar que el grupo estaba de acuerdo sería que al menos el 50% lo firmase. Zhia volvió a comentar que habían delegado en él. Neferon hizo un mohín al indicar una falta de convicción por enviar al único que tenía una obligación para con él, a quien con ordenarle que 'firmase', lo haría. Zhia preguntó si era necesaria la firma de alguien más. Neferon comentó que sería apropiado alguien no influenciado por el pacto directo entre él y esa persona, como era el caso de Akon. Como muestra de buena fe, no sólo Akon firmó, sino también Panit. Cogiendo el papel, Zhia razonó que si su hermana firmaba, ella no sería menos, a lo que añadió su firma. Neferon se sonrió ante el amor fraternal, algo que le encantaba. Era un gran valor en alza en los tiempos oscuros de Uarowia.
Una vez firmado, solicitó el mismo para revisarlo.
Al hacerlo, de pronto su rostro se transformó en una mueca de frustración. Sin embargo, a pesar de la misma, toma una pluma y lo firma con desgana con un suspiro.
"Supongo que 1600 años encerrado me han quitado habilidad social. Por una vez te has librado, dice el demonio, señalando a Akon. Cerrando el pergamino, en éste empiezan a aparecer las letras escritas por Zhia en tinta limón. "La próxima no será tan fácil". Mirando a Ireena, dijo: "Puedes quedarte con ellos". Mirando a Akon, susurra: "Ya hablaremos".
Un momento después, su imagen se deshizo como un mal recuerdo al viento, desapareciendo. Justo al hacerlo, Katy abofeteó a Akon por lo sucedido.
Cuando el lugar parece más relajado al no sentir la cercana presencia de un demonio en los alrededores, los aventureros son conscientes de que, a lo lejos, un carruaje se acerca desde el oeste: el de los Martikov.
Antes de que lleguen a la altura de los aventureros, Ireena e Ismark se dirigen a todos: "Salvo por el criterio de Bukko, nos habéis obligado por un contrato sobrenatural a permanecer con vosotros".
Zhia: "¿Preferíais la alternativa?".
Ismark: "No. Eso significa que no podemos ir a ningún sitio que no sea con vosotros".
Zhia: "Podéis ir a cualquier lugar que os plazca".
Ismark: "Si en cualquier momento nos marchamos de vuestro lado, de un modo u otro Ireena volverá con vosotros, lo que nos impide dejarla bajo la protección de nadie que no seáis vosotros".
Zhia: "En esta extraña situación, es un mal menor. Es como hasta ahora".
Ismark: "No. Le habéis quitado la libertad de elección".
Bukko: "De hecho, ahora que lo pienso, Si destruimos a Strahd, ambos hermanos deberán acompañarnos obligados por un contrato sobrenatural".
Éstos se interesan por lo sucedido. Sin embargo, la complejidad de la situación vivida sólo deja lugar a que los aventureros sólo puedan explicar someramente que el momento era algo personal que tenían que dejar zanjado para dedicarse a su tarea principal, dicho lo cual consultaron a los Martikov si habían entregado ya el vino. Éstos, por su parte, explicaron que, al ver que el encuentro del grupo con el recién aparecido parecía que se estaba complicando, pensaron en apartarse de allí y dejar espacio, por si los aventureros debían utilizar sus habilidades combativas... tratando de no convertirse en daños colaterales. Así, una vez estudiado que no había peligro, volvieron para continuar su camino en la entrega de vino a Krezk.
CONTINUARÁ
(
NOTA: En esta sesión ganó 1 PUNTO de CORRUPCIÓN, y Katy tenía ya 1 PUNTO de CORRUPCIÓN, reducido de 2)