lunes, 25 de febrero de 2019

DUNGEON WORLD - LA BÚSQUEDA DEL LEGADO DE RAYLIN - SESIÓN 3 - LLEGA SHANNA LA ROJA

Shanna, guerrera sin parangón, pelirroja, de cabello largo y revuelto, mirada mortal, cuerpo macizo y piel bronceada, lleva dos días sin saber de Vitus, Robin y Taeron. Ha esperado demasiado en Nesovia, y cree que dos días son más que suficientes para saber que Robin y Taeros, con su capacidad para meterse en líos y ser incapaces de salir de un atolladero cuando se trata de una mazmorra, están en verdadero peligro.
Utilizando sus dotes de persuasión y su agudo oído, escucha el rumor de que un consejero del cuerpo de mando de la Fortaleza de Nesovia la Regia, Randy, envió hacia el sudoeste a los tres aventureros a investigar por algún asunto privado un santuario abandonado de la Diosa de la Codicia Egrevius, así que, tras lidiar con los silbidos de asombro de los guardias de las puertas de Nesovia con una mirada hostil que hizo a los soldados preocuparse rápidamente de otros menesteres, la mujer encontró una caravana comerciante a las puertas de Nesovia, que pronto partiría hacia el sudoeste, de paso desde CimientoFirme, perteneciente a un hombre obeso y sudoroso, con cabellos aceitosos y largos y una gran calva sobre la coronilla, de dedos regordetes y anillados, ropas elegantes aunque sucias por el camino, y voz melosa, llamado Vardus.
Shanna acordó viajar, debido a su fama como "La Roja", guerrera sin par en toda Nesovia, con la caravana de Vardus, mientras éste la agasajaría sin ponerle una mano encima (a pesar de sus claras y lascivas intenciones), a cambio de información sobre los viajeros, de los cuales Vardus tenía precisos conocimientos sobre su camino dirección sudoeste, aunque existía la posibilidad de que, siguiendo el sendero adoquinado principal de comercio, probablemente se habrían alejado del camino en algún momento, y sus pasos serían más difíciles de seguir.
A lo lejos de allí, cerca del desfiladero del Valle de Corvia, Robin, Taeron y Vitus se tomaban un descanso acampando cerca del borde de la caída de roca hacia la guarida del trol que sospechaban estaba allá más abajo, para concentrarse en asimilar todo lo que les había ocurrido hasta el momento. Así, mientras Vitus estudiaba y diseñaba nuevas capacidades mágicas para desarrollar un nuevo conjuro que anotar en su libro, Taeros se armonizaba con el entorno y descansaba, al tiempo que Robin indicaba que era hora de hacer una batida de caza para empezar a desarrollar sus capacidades de cazador, tal y como Taeros esperaba de él.
Para cuando la caravana de Vardus atravesó el desfiladero de Corvia a través del robusto puente de piedra llamado PuenteLargo, por su enorme diseño y alcance para cruzar tan profundo y ancho desfiladero oscuro, Shanna ya estaba harta de las lascivas y cargantes atenciones de Vardus. En un recodo del camino, la caravana descubrió un claro donde parecía que, recientemente, hubo un campamento de viajeros, además de una lucha con algún tipo de elemento vegetal del entorno.
Mientras Shanna investigaba el lugar, con intención de descubrir pistas del posible paso de sus conocidos (segura de que se habrían metido en problemas en aquel lugar, que parecía bastante útil para detenerse a descansar en cualquier viaje), dos de los mercenarios que se habían estado burlando de la cercanía con que Vardus y Shanna intimaban, a pesar del asco evidente de ésta hacia el comerciante, se acercaron a la mujer con intenciones también provocativas. Radus, un hombre de piel morena y cabello negro ensortijado, robusto, junto a su compañero Orek, un hombre delgado, de piel clara, pómulos marcados y cabello claro y muy corto, se insinuaban de forma hostil a la mujer, la cual se sentía incómoda ante tal situación, y no deseaba matarlos, a pesar de dejar clara su postura si éstos no cejaban en sus intenciones. Ambos hombres, de intención ahora más violenta por intentar querer forzar a la mujer, cercaron a la guerrera, dejando a medio desenvainar uno de ellos su espada, dejando claras sus intenciones. Entonces, Shanna, utilizando su Espada-Látigo Familiar, golpeó tan fuerte la espada que el hombre desenvainaba que ésta cayó al suelo, quedando el hombre sorprendido y sacudiendo su mano entumecida. Justo cuando su compañero desenvainaba, Shanna apeló a voz en grito a la palabra de Vardus de que no se le pondría una mano encima mientras viajase con la caravana, momento en que el comerciante apareció ante la escaramuza, y despachó a sus hombres, quienes miraron con intenciones vengativas a la mujer. Ésta, no deseando permanecer más tiempo allá, acordó terminar su compañía junto a Vardus, quien se despidió de ella con un largo y húmedo beso en la mano de Shanna, indicándole que Vardus siempre estaría a su disposición.
En el crepúsculo, la guerrera vagó sin rumbo claro por la espesura del bosque, teniendo como referencia la cercanía del borde de la sima que daba nombre al Valle de Corvia, hasta que, acosada por sonidos nocturnos sospechosos, animales, siluetas y figuras que se movían y se acercaban, y otros aspectos nada agradables de la oscuridad, a lo lejos observó una fogata que, si bien podría ser cualquier cosa, al menos supondría un asentamiento de alguien que la acogería lo suficiente como para seguir su camino o aclarar sus ideas.
Entonces, ante ella, se dibujó un círculo de runas verde tenebroso alrededor de la fogata, y un hombre con un bastón alzó una mano envuelta en una aureola de pequeños relámpagos del mismo color, mientras del suelo brotaban ramas y hojas que azotaban ante la mujer, de forma hostil. A su vez, una silueta gruñona tumbada junto al hombre en pie al lado de la hoguera se removía y observaba lo que estaba ocurriendo.
Cuando Shanna golpeó al aire contra las ilusiones con una destreza de sobra conocida en la región, Vitus y Taeros reconocieron su inconfundible estilo de combate, y el mago convocó su magia con un golpe de su bastón para envolverse de una mágica luz del mismo color que las runas que habían avisado de la presencia de la mujer.
Ésta les informó de que su presencia allí obedecía a su preocupación por la habilidad de Robin y Taeros para meterse en problemas, y el hecho de que Vitus no era lo bastante fuerte como para desenvolverse fuera de una ciudad, así que tomó rumbo a buscarlos gracias a la información en la ciudad y la caravana de Vardus, que la llevaron hasta ellos. Al intercambiar información entre los tres, el mago y el druida la informaron de todo lo acontecido los dos últimos días de su viaje hasta las ruinas de una cripta embrujada junto a un templo abandonado, así como sus habitantes (buenas piezas para que Shanna se enfrentase a ellos), además del pergamino quemado y la necesidad de sangre de Trol al que irían a cazar para un ritual que usaría Vitus con que reconstruir el pergamino, así como el hecho de que Robin estaba dando una vuelta para perfeccionar sus habilidades.
Justo cuando el cachorro de lobo de Taeros se arrojaba sobre Shanna y la mordisqueaba y gruñía sin impresionarla demasiado, protegiendo a su nuevo alfa, una risa socarrona y dos figuras salieron de la espesura, indicando que el momento de tomarse la venganza por los insultos y la humillación de Shanna, así como saquear los cadáveres de sus recién encontrados compañeros, serían una buena recompensa por el suceso ocurrido hacía un rato de los dos hombres recién llegados, espada en mano: Radus y Orek.
Vitus, envalentonado, amenazó a los recién llegados con que si no se marchaban por donde habían venido, lo pagarían. Al mismo tiempo, sabiendo que su compañera de batalla había intentado ser violada por estos hombres hacía un rato, no se detuvo a meditar en algo más sutil, y se transformó, envuelto en una aureola azul y verde, cubierto momentáneamente por un manto de hojas otoñales que cayó a sus pies, en un Jabalí Colmilludo, aunque los pensamientos letales de la bestia se apoderaron momentáneamente de su voluntad.
Mientras tanto, ya que Shanna cruzó amenazas con los hombres que éstos no se tomaron bien, cuando Vitus se concentró y liberó su nuevo poder contra ellos, una poderosa Bola de Fuego de llamas verdes, uno de ellos se apartó de ella al lanzarse agresivo contra la propia Shanna, mientras el otro estallaba en llamas y se consumía detrás de él, a la vez que Taeros cargaba contra el superviviente y la guerrera.
En un choque brutal, Shanna detuvo parte del impacto de un colmillo del jabalí con sus brazos, aunque el otro se le clavó profundo en el muslo.
A la vez, la espada del maleante atravesó un hombro del jabalí, al mismo tiempo que un puñetazo demoledor de Shanna destrozaba la mandíbula y arrebataba la vida del hombre que había ensartado a Taeros.
Dolorida, Shanna observó como Taeros la liberaba de su colmillo transformándose en elfo, y cuando Vitus observaba la herida de la espada clavada en Taeros, indicando que podría resultar peligroso extraerla sin cuidado, Shanna la arrancó violentamente del cuerpo de su amigo con rapidez. Aunque maltrecho, Taeros se empapó en la sangre de Shanna para, con su poder vital, tocar su muslo y curar en algo su herida, a la vez que Vitus, acercándose con protestas ante la actitud temeraria de ambos compañeros, tocaba las heridas de ambos para cerrarlas con su magia lo bastante como para que no se desangrasen por la gravedad de las mismas, después de saquear de un buen puñado de monedas el cadáver del hombre que había muerto ante ellos.
Agotados unos, preocupado otro, decidieron descansar (y ajustarse a sus recientes y nuevas capacidades Taeros y Vitus), tras convocar un conjuro de Alarma alrededor del campamento.
Por la mañana, mientras Shanna se despertaba para unos ejercicios matutinos, criticando que, aunque el poder del mago era eficaz, sus capacidades físicas debían mejorar mucho para que su manejo en la magia se afinase (por aquello de "mente sana en cuerpo sano", que dicen por ahí), y Vitus realizaba los estudios matinales de preparación de su magia, Taeros, tras salir de su trance armonizador, observó junto al borde del precipicio por el que se bajaba a la caverna del Trol un objeto metálico pequeño: una daga rota y doblada de Robin. ¡Ahora recordaba! No sólo el pequeñajo no había vuelto, sino que aquel arma estaba tirada cerca del lugar por donde estaba el acceso a la cueva. Así que, después de todo, era posible que el Trol hubiese atrapado al pequeño peligro andante.
Tras transformarse en un águila y transmitir mentalmente sus pensamientos de revisar el risco más abajo del campamento, Taeros despegó y descendió, observando que, allá abajo, en el saliente donde se encontraba probablemente la entrada a la guardia del Trol, unos pedacitos de metal precioso y gemas en dicho saliente donde había restos de diferentes partes de cadáveres en distintos estados de descomposición dejaban constancia de que por allí había pasado Robin, y que el abandono de aquellos objetos valiosos dejaba claro que Robin no los había dejado por propia voluntad: ¡era prisionero... o aperitivo... del trol! Taeros volvió a la zona superior del risco e informó a sus compañeros. Había que rescatarlo.
Mientras sacaba un equipo de escalada de su mochila Shanna, indicó a Vitus que, si salían de esa bien parados, éste se prepararía físicamente lo bastante como para sobrevivir por sí mismo. De hecho, no se quedaría satisfecha hasta ver a Vitus lograr una proeza física por sí mismo sin ayuda de la mujer. Por su parte, Vitus, con una sonrisa, prometía a Shanna que, si él le demostraba que era capaz de lograr tal proeza, ella empezaría a usar la mollera para algo más que como arma con la que partir narices en una pelea de taberna, y se pondría a estudiar.
Cuando la mujer le dio su palabra, ya que Vitus había estudiado con anterioridad la pared del risco por la que el Trol daba la impresión de subir y bajar, echó un vistazo al equipo de escalada y, tras comprender su funcionamiento, usó sus conocimientos para hacer una buena escalada hasta el saliente del risco que estaba en la boca de la cueva del Trol. Su inteligente treta ahora tenía a Shanna atada por su palabra para que la mujer se pusiese a hincar los codos cuando fuese posible. Shanna la Roja, bufando, se agarró a la cuerda de escalada y descendió refunfuñando, al tiempo que Taeros se dejaba caer planeando con su forma de águila, aterrizando junto a Vitus y recuperando su forma de elfo, para estudiar la entrada de la cueva.
A su vez, Taeros procuraba que su cachorro de lobo se quedase a salvo por los alrededores del campamento que estaban dejando atrás temporalmente, para evitar que sufriese daños, a pesar de la lástima del pequeño animal por ser abandonado por su alfa y sus lamentos al intentar acompañarlo sin éxito.
Al detenerse delante de la enorme entrada, de unos 3 metros de diámetro aproximados, junto al borde del saliente, un movimiento en los restos cadavéricos los hizo prestar atención a los mismos, cuando de la carne descompuesta brotaron en una explosión tres grandes gusanos bulbosos y blanquecinos, con enormes fauces insectoides, que saltaron con avidez contra los aventureros. Taeros, impulsivamente, se transformó en oso de los bosques para intentar apartar a las criaturas de la trayectoria Vitus , al mismo tiempo que Shanna, preocupada por la actuación de Taeros, se lanzó con su escudo por delante, no sólo con la intención de proteger a Vitus de las criaturas, sino también de un zarpazo desafortunado de un Taeros descontrolado. En efecto, mientras Vitus despachaba a dos criaturas con una descarga mágica (de un nuevo color morado infernal) que las hacía estallar y dispersar parte de sus entrañas por el rostro y la boca de Shanna (al tiempo que las llamas de la magia provocaban que la visión del mago quedase impedida de forma intermitente durante un rato con pequeñas lenguas de fuego ilusorio danzando ante sus ojos), quien probó el amargo sabor de los trozos de las mismas, Taeros chocó contra Shanna, con su zarpa, torpemente intentando apartar de Vitus sin éxito la criatura que lo atacaba, impactando contra el escudo de Shanna y haciéndola golpear con su hombro contra el mago, después de que éste observase como la criatura que no había sido golpeada por Taeros lo atacaba, chocando con sus fauces insectoides contra una barrera arcana que lo rodeaba sin causarle daños, dejando caer de ellas unas pequeñas esferas blanquecinas desde el picotazo al suelo. Desequilibrado por chocar contra una Shanna que se movía a tumbos por el impacto del oso, Vitus se despreocupó de encontrarse a un paso de caer al vacío, cuando lanzó una segunda descarga que fulminó al gusano restante. Entonces, Taeros, recuperando la compostura, se lanzó para apartar al mago de la caída con su garra, a la vez que Shanna frenaba su avance también para intentar agarrar a Vitus, imposibilitada por el corpachón peludo del Druida-Oso. Taeros, tras conseguir evitar que Vitus cayese por el precipicio, él mismo cayó rodando por la aguda pendiente del valle (al tiempo que Vitus recuperaba el equilibrio y se apartaba del borde del risco), golpeando rocas en su descenso hasta que fue detenido por un saliente, con un tremendo impacto que lo dejó inconsciente. Había salvado de una caída mortal al mago, pero a cambio había sufrido una caída que, aunque por suerte no lo había matado, sí que había resultado incapacitante al sacudir sus huesos con el impacto, devolviéndolo a su forma élfica inconsciente.
De nuevo, con un nuevo uso de más equipo de escalada, Shanna descendió a toda prisa a buscar a Taeros, a quien administró una poción curativa para evitar que perdiese la vida en aquel lugar abandonado. Taeros, parpadeando al recuperar la consciencia, se sintió fascinado al ver que Shanna estaba sobre él, cuidando por su salud.
Entonces, allá en las alturas, y proveniente del interior de la gruta, un rugido bestial producto de un monstruo más que de un animal, heló la sangre de los aventureros.
¿Amigos? Dijo Vitus, preocupado. ¡Venid aquí que se acercan problemas!
Mientras Shanna comenzaba a subir de nuevo tan rápido como sus cansados brazos le permitían, Taeros estalló en una nube de hojas de otoño para transformarse en un muflón trepador, que adelantó a la guerrera en dirección al saliente del que Vitus se apartaba, mirando preocupado en dirección al interior de la cueva.
Allá, en lo profundo, la gigantesca silueta de una criatura encorvada, con enormes garras de largos dedos, cabello musgoso y deshilachado, hileras de grandes y afilados dientes oscuros, piel verrugosa, cuerpo delgaducho y ojillos brillantes y malignos, se recortaba contra la penumbra, con un enorme garrote en una mano, y sosteniendo el cuerpo inconsciente de Robin en la otra.
Con un alarido espeluznante, el Trol anunció su llegada.
Una poderosa descarga de color morado liberó una explosión de fuego contra el trol, a la vez que la criatura lanzaba el cuerpo de Robin como arma arrojadiza contra Vitus.
Esfera mágica y cuerpo de mediano cruzaron a mitad de camino, y mientras una estallaba, envolviendo de fuego al trol que aulló de dolor, el mediano se estrelló contra el mago, haciéndolo tambalearse pero sin perder el equilibrio, ya que se había adelantado lo bastante hasta la entrada de la caverna al conjurar su magia para evitar caer como su compañero Taeros antes.
Enardecidos por la lucha, Shanna y Taeros cargaron contra el ser, siendo advertidos por la voz de Vitus de que necesitaban su sangre.
Con un golpe de bastón que conjuró luz mágica morada, y avanzando tras ellos, Vitus preparaba una segunda bola de llamas sobrenaturales.
Mientras Taeros se lanzaba como un ariete contra el monstruo aullante, Shanna atrapó el brazo de la criatura con su Espada-Látigo, evitando que éste aplastase al druida de un mazazo. Aunque la fuerza del monstruo dislocó el hombro de la guerrera, ésta de un tirón seccionó el brazo del ser, arrancándolo, a la vez que una segunda descarga de fuego dejaba incapacitado al trol, y Taeros de un salto atravesaba de un testarazo el pecho que se desmenuzaba en cenizas de la moribunda criatura.
Corriendo para recoger sangre de Trol en el vacío envase de poción curativa del brazo que, por sí solo, empezaba a regenerarse para crear un nuevo Trol, mientras Shanna se recolocaba por sí sola con gran dolor su hombro dislocado, Vitus prendía con un truco el garrote del monstruo y quemaba el brazo restante hasta que ni éste ni el cuerpo abrasado del ser fueron capaces de formar nueva carne.
Taeros se preocupó de observar el aspecto del pobre Robin, al que encontró inconsciente, arañado, mordisqueado y contusionado, momento en que aprovechó para usar sus capacidades vitales para sanar un poco de sus heridas, además de imponer cataplasmas e hierbas sanadoras en sus lesiones que las ayudarían a recuperar en poco tiempo.
Cuando Vitus y Shanna se encontraban solos, éste observó la boca de la mujer y el feo rastro de restos parasitarios en la comisura de su labio. Entonces, recurriendo a sus conocimientos y la sabiduría de Taeros, fue consciente de las huevas que habían caído al suelo con el picotazo frustrado del que atacó su brazo protegido por magia, y recordó que entre sus pertenencias tenía un antídoto que podría acabar con la posible infección de la criatura.
Dando a toda prisa el bebedizo a Shanna, e informándola de que podría estar infectada de esos parásitos devoracarroña, la mujer tomo un trago. Al poco, un vómito intenso brotó a su garganta, incontenible, haciendo salir su desayuno y unas huevas algo mayores de algo blanquecino que se agitaba dentro de ellas, con forma de pequeño gusano. A pisotones, el mago acabó con aquellos parásitos en desarrollo.
Una vez que ya se habían preocupado de estabilizar a Robin y de que el propio Vitus dedicase con más eficacia su poder sanador sobre Shanna y Taeros, decidieron que el interior de la gruta probablemente escondería algunas sorpresas lucrativas, así como las pertenencias de Robin
Taeros, para allanar terreno, se transformó en un murciélago gigante que trataría de aventajar con sus sentidos la exploración antes de que sus compañeros percibieran amenazas con sus ojos velados por la oscuridad de la gruta. Para mejorar sus opciones, Vitus atrajo a un sirviente invisible al que cargó con una roca imbuida en una luz rojo sangre que acompañase a su paso a Shanna la Roja, además de quitar de la mano de Taeros la antorcha hecha con el garrote del Trol que había dejado caer al suelo al transformarse en murciélago, y conjurar su propia fuente de luz morado infernal sobre el bastón.
Más allá, los extraordinarios sentidos de Taeros percibían un ensanchamiento de la gruta, así como múltiples formas pequeñas de seres calientes que se desplazaban de un lado a otro de la misma.
Entonces, cuando la luz llegaba hasta la boca interior de una caverna que se ensanchaba, desde la oscuridad apareció un trasgo quien, sorprendido, dio la voz de alarma a una hueste de trasgos, indicando que estaban asaltando la guarida del amo trol, el protector de la tribu.
Mientras Shanna y Vitus se ponían en guardia, viendo como otros trasgos mugrientos se acercaban dubitativos y cuchicheantes con lanzas y dagas de mala calidad, Taeros voló hacia el techo de la caverna, preparado para cualquier eventualidad, enganchándose al techo.
Entonces, en un arranque de creatividad, los aventureros confesaron que el trol ya no volvería a mortificarlos porque habían acabado con él y que, si les dejaban pasar para revisar las pertenencias del trol, se marcharían con lo que venían a buscar. Los ingenuos y maliciosos trasgos lograron arrancar la promesa de no ser agredidos por los aventureros, si éstos guardaban las armas, y les dejarían entrar al camastro del amo trol para revolver allí lo que quisiesen, siempre que después volviesen por donde habían venido, dejando en paz a la comunidad libre de trasgos.
En la negociación, a pesar de las amenazas de Taeros y un intercambio desafortunado de palabras malinterpretadas desde los trasgos a Shanna, todo iba bien, hasta que uno de los trasgos descubrió el símbolo de los Árboles del Este en propiedad de Vitus, momento en que volvieron a su actitud hostil, indicando que no deseaban unirse a ellos, y que si eran otra embajada para llevarse a más hermanos como habían hecho recientemente con uno de ellos, que mejor abandonaran el lugar para no volver.
Intentando dejar claro que no pertenecían a ellos, y que les habían robado aquel amuleto, los aventureros vigilados de cerca por los desconfiados trasgos revisaron el camastro del trol, hallando no sólo las pertenencias de Robin, sino una hermosa espada de impoluta empuñadura con un grabado de guillotina en ella, y unas inscripciones arcanas en la vaina. Dejando en paz a los trasgos, abandonaron la cueva, usaron el equipo de escalada para elevar al convaleciente Robin hasta el borde superior del risco, y se alejaron hasta el último campamento para hacer acopio de lo encontrado hasta ahora, mientras eran felizmente abordados por el joven lobo que se había mantenido a salvo y al margen del peligro.
No sólo descubrieron que el objeto (gracias a la magia de Vitus) encontrado era mágico (además de la Espada Familiar de Shanna), sino que se trataba de una poderosa Espada Vorpal, objeto que, después de ofrecerla a Shanna y ser rechazada por ella, Vitus decidió hacerse cargo para su uso ante la insistencia de Shanna de que debía entrenar su cuerpo para ser digno y capaz de su manejo. También, cuando hacían recuento de las monedas y pertenencias de los maleantes que atacaron la noche anterior el campamento, descubrieron, por una parte, que la acuñación de éstas no pertenecía al modelo común, sino al escudo de Egrevius, una acuñación que parecía de curso legal, a pesar de no llevar el sello normal de la moneda de comercio de la región, al mismo tiempo que, del cuello del maleante que no había sido calcinado, desanudaban un pañuelo de embozo, en cuyo interior había dibujada una mano oscurecida como si se hubiese dibujado brotando de un humo negro. Aquella marca era el distintivo de los ManoSombra, una peligrosa organización criminal que pugnaba por controlar el crimen en la región y empezaba a dejar huella de su influencia.
Para terminar de encontrar hechos sospechosos, donde los cuerpos de los atacantes de la noche anterior habían sido puestos a reposo eterno al ser quemados (para evitar, según Vitus, que la Diosa de la Codicia Egrevius los alzase de entre los muertos como señalados y elegidos por sus deseos y necesidades monetarios) empezaban a brotar unas hierbas trepadoras que no eran originarias de aquella región del sur, sino más bien de los lejanos bosques del Este, de donde el Culto Druida de los Árboles del Este era originario.
Así que, no sólo los aventureros tenían la certeza ahora de que los Árboles de Éste estaban extendiendo su influencia, sino que trataban de reclutar siervos. También eran conscientes de que el culto de Egrevius se había introducido en las finanzas de la región, y tenía interés en pagar los servicios de unos matones que formaban parte de los ManoSombra, una de las organizaciones criminales más aviesas conocidas por aquel entorno.
¿Dónde se habían metido nuestros aventureros y qué esperarían encontrar al final de aquella gesta?
Lo veremos... EN LA PRÓXIMA SESIÓN

miércoles, 20 de febrero de 2019

EL RESURGIR DEL DRAGÓN (Crónica 1) - LA SENDA DEL DOLOR - EPISODIO 3

Agotados y de regreso tardío al Desentramado, aún más confusos por tal cruce de datos que los llevan en direcciones dispares, los tres aventureros descansan en el interior de la Cábala ("convenciendo" a Huru Thani de que les deje pasar la noche allí, por seguridad).
Huru aprovecha para explicar que el pergamino revela datos interesantes a los grabados de la caja, en los que, en realidad, el "viaje metafórico" expresado en la misma en realidad no es sólo un viaje de evolución espiritual, sino una referencia geográfica que incluye un picacho solitario al oeste de Azur, cerca de la frontera del Imperio Mida junto a Kiro, donde, según parece, se encuentra un altar de oración al Peregrino. Es posible que los datos del pergamino que hacen alusión a una "ascensión" y un "descenso" en el "camino de la iluminación" se refieran a que hay que ascender hasta ese altar, en el que probablemente haya algún acceso hacia las profundidades de la montaña... e incluso hasta el propio Vajra.
Guiados por el extraño imperdible, los tres "compañeros" se dirigen a visitar a Karanit "Dedos de Sal" al Casino El Jade, superior del propio Maugre. Éste, contento de ver de nuevo a sus antiguos "empleados", les ofrece un refrigerio y atiende a sus peticiones, como el hecho de explicar con más detalle a qué piso franco pertenece el imperdible. Se trata de una localización para enfriar asuntos "calientes" con las autoridades, quitando de circulación temporalmente a subordinados de la organización hasta que la cosa se enfríe, además de usarse como lugar de descanso para los miembros de seguridad de Los Velos Húmedos. Karanit también comenta que dicho piso franco ahora mismo está comprometido y no debe utilizarse porque las autoridades están vigilando el área por un asunto problemático, por lo que Karanit no desea lanzar más miradas interesadas hacia el lugar, así que no comprende su implicación en la aparición de dicho imperdible. Katy explica a Karanit su situación presente, así como las sospechas que tiene sobre Maugre, y su deseo de acabar con él. Karanit parece francamente interesado en el asunto, además de confesar que el comportamiento de ese subordinado no hace más que traerle problemas, y que si Katy se deshace de él SIN DEJAR PRUEBAS NI RASTROS DE QUE HA SIDO ELLA O NADIE RELACIONADO CON ELLA, no le importará en lo absoluto. Lo que él no sepa no le concierne, sobre todo porque ya tiene escogido un sustituto más fiable por si Maugre sufre un "accidente". Por supuesto, él no puede mancharse sus alquímicamente dañados albinos dedos en dicho asunto, porque mermaría su reputación dentro de su organización... pero los "accidentes" ocurren, y más en un mundo como el suyo.
Katy también se interesa por su pasado y sus padres, a lo que Karanit le cuenta la historia de su origen, además del hecho de que sus padres, tras deshacerse de ella, murieron en extrañas circunstancias ajenas a su círculo de negocios. Katy entonces es consciente de que su origen es similar al de los mercenarios bárbaros tribales que parecen tener intenciones aviesas y violentas con respecto a ella.
Una vez satisfecha la curiosidad de Katy (no sin antes percatarse de que hay miradas cómplices entre Karanit y Bukko cuando se habla del turbio asunto que terminó en la liberación de ambos esclavos de Maugre), el siguiente paso para el grupo es investigar el piso franco, indicada la dirección amablemente por el propio Karanit, justo después de "escamotear" una armadura de las dependencias privadas del almacén del enano para Katy, engañando a la enana encargada de dicho almacén con un "permiso" del propio Karanit para ir bien pertrechada en una investigación que sólo incumbe a los deseos del señor de El Jade.
Camino del barrio obrero al noroeste de la ciudad, los viajeros se percatan de que, entre la gente que se mueve por las calles, alguien parece seguirlos. Cuando emboscan al acechador, en principio parece un simple censor de población, pero al final descubren que se trata de otro bárbaro mercenario, al que acaban por ejecutar y saquear en un callejón poco transitado, quien nuevamente hiere a Katy, pasando ésta una vez más por las curativas manos de Bukko, y poco a poco agotando las reservas de pequeñas pociones curativas sencillas, llamadas "El Remedio del Humilde".
(NOTA DE JUEGO: se trata de Pociones Curativas de efecto minúsculo, recuperando 1D3+1 PG, que además sólo pueden consumirse una al día, pues son tóxicas y no curativas si se abusa de más de un uso diario, con un coste de 10 Monedas de Oro)
El falso censor claramente se trata de un matón con un tatuaje en su muñeca... y ahora la forma del dibujo queda patente que es una representación muy similar del símbolo de Ahzek, dejando claro que estos matones realmente tienen una relación directa con la Caja, el Pergamino, y la propia Katy.
CONTINUARÁ

sábado, 16 de febrero de 2019

CROSSOVER: EL RESURGIR DEL DRAGÓN & LA MALDICIÓN DE STRADH - PRELUDIO - PARTE 1 - LA DESAPARICIÓN DE LA RELIQUIA DE AHURAZ


Hace ya más de 6 meses...

...en la actualidad, Azur es una ciudad costera bulliciosa, el comercio más próspero conocido, y con leyes escritas (y no escritas) que hacen más seguras sus calles desde hace meses... en algunos aspectos.

Gracias al Trium de Ahuraz, Ahzek y el Desentramado (con la inestimable ayuda de El Jade desde las sombras), los sucesos ocurridos hace ya meses marcan un punto de inflexión en el desarrollo de la urbe, protagonizados por el Paladín de Ahuraz (Uarowi) Bukko (Hipotido), la Maga (Mida) del Desentramado Panit Yae... y la actual líder de la organización criminal encubierta El Jade, la (Humana bárbara) Asesina Katy. Junto a una extraña aliada de la Diosa Ahzek llamada Loriel, y a una de las actuales miembros del Consejo de Sabios del Desentramado, la Maga Mida Huru Thani, y la colaboración de la Suma Sacerdotisa de Ahuraz Aurelia, junto con su Abad Mayor Antonius, además del difunto mecenas espía Elfo Banjora Reimon, fue posible lograr que un antiguo lugar de retorcida magia de los Peregrinos se convirtiese en el templo de culto que debía ser, así como un lugar de retención y castigo para usuarios de el Arte malhechores por parte de siervos del Poder.

Así, cuando la Espada del Sol (el actual) Bukko se preparaba para ampliar sus tareas patrullando por la ciudad y velando por la pureza espiritual y rectitud moral de la ciudadanía de bien, habiendo sido investido con un nuevo poder (en gratitud por los hechos acaecidos, en forma de Maza de Guerra de 2 Manos Mágica con el poder de mantener siempre alerta a su portador y sus aliados cerca de él sobre ataques sorpresa) después de mucho tiempo sin saber de su amiga Katy (quien se encontraba encargándose de todos los aspectos dejados por la huida de Karanit "dedos de sal" el Alquimista Enano), recibió un mensaje de ésta en forma de una extraña visitante Mida, llamada Zhya Yae... una hermana desconocida de Panit Yae, miembro reciente de El Jade como mano ejecutora bajo el mando de la propia Katy. A diferencia de Panit Yae (quien desconoce de la existencia de su hermana Zhya), esta Mida parece reservada, meditabunda, ausente y algo distante. Alta, de cuerpo delgado, pelaje rojo y colores disimulados por tintes negros en el pelaje y cintas de tela alrededor de las palmas de las manos y los antebrazos, además de cubrir sus facciones por capuchas y túnicas sin mangas, su estructura fibrosa la hace muy atlética y sigilosa.

Cuando Zhya Yae se presentó ante Bukko en el templo de Ahuraz, le trajo un mensaje de parte de Katy, quien se alegraba de poder contactar con Bukko (aun de esta forma) para convertir a Zhya en sus ojos y oídos para mantener el contacto con el Paladín, mientras la propia Katy se ocupaba de sus obligaciones como cabeza de la red criminal de El Jade, así como para vigilar (por su parte y la de Zhya) posibles rezagados recientes agentes libres desertores de El Jade tras la muerte de Maugre y la huida de Karanit y Jarut Mazareth que quisiesen atentar contra la propia Katy o sus aliados Bukko y Panit. Para Katy, tener a Zhya Yae junto a Bukko era la forma educada y afectuosa de decir que, aunque le resultaba imposible estar con él en esos momentos, ponía a su lado a alguien de confianza para estar tan informada como fuese posible de su gran amigo... de su hermanote Bukko.

Además de ello, Katy se había encargado de hacer recuento de las riquezas acumuladas en su periplo con El Jade y el Culto de Azhek, y entregó la parte correspondiente de la suma (1000 Monedas de Oro) a Bukko para que pudiese hacer buen uso de ellas como mejor desease, hasta que ella pudiese contactar personalmente con él y ponerse al día de sus asuntos.

Justo cuando la conversación entre Zhya y Bukko fluía al respecto de su relación con su hermana Panit, Antonius el Maestro Abad del templo de Ahuraz abordó a Bukko para indicarle que tenía un asunto entre manos con respecto a la iglesia de Ahuraz que requería de la ayuda de la Espada del Sol, y algo de discreción.
Al parecer, en la Hacienda Lordel, una de las Casas Nobles que sostienen económicamente al Templo de Ahuraz, debido a que el Primer Espada del Sol del Templo fue el fundador de la Casa Lordel, la Reliquia Familiar más importante, el Relicario de la Espada del Sol (un Collar con una espada tallada en ámbar engarzada sobre un sol de oro, el símbolo de Ahuraz) fue robada por un grupo itinerante de feriantes y saltimbanquis humanos, contratados para animar la fiesta del Equinoccio de Primavera de Ahuraz en la Hacienda Lordel.

Según parece, hace dos días la reliquia fue robada después de la festividad, en una reunión de diferentes familias nobles que apoyan la causa del Señor del Sol.

Así, mientras la actual cabeza de familia, la Elfa Banjora Ethelia Lordel, estaba utilizando sus recursos militares para rastrear a la caravana fugitiva de bárbaros feriantes por los bosques de alrededor de la Hacienda Lordel, a su vez solicitó ayuda al Templo de Azur para tratar de rastrearlos de forma menos llamativa (ésto es, con una cantidad de individuos reducida que no fuesen tan fáciles de localizar y evadir a gran distancia) y así recuperar la reliquia robada discretamente.

En la propuesta, de la misma forma que Bukko aceptó sin dudar la solicitud, Zhya decidió acompañarlo ya que, a su forma de ver, la justicia también puede impartirse ejecutando a los culpables, y ella probablemente estaba lo bastante capacitada como para ejecutar a cualquier culpable en nombre de Ahuraz... aunque quizá fuese sobre todo en nombre de Bukko, o más bien en nombre de su jefa Katy, por deferencia a Bukko.

Tomando prestado del templo un carro y caballos, Zhya Yae y Bukko partieron tras prepararse, llegando al atardecer a la Hacienda Lordel: un hermoso y enorme viñedo colindante a un maravilloso acantilado, cercada la propia casa (una mansión de fachada estilizada, rodeada por casas más pequeñas, a su vez cercado todo el terreno por un murete bajo (no más de metro y medio de altura), en cuyo camino de entrada principal había una verja de acero negro cerrada, coronada por un arco tallado con una oración "He aquí el Origen del Sol en Azur, la simiente de los fieles y los píos, donde la Espada se alzó para proteger a los inocentes. Bendita sea esta tierra". Más allá de la mansión, a unas decenas de metros, hacia el acantilado se descendía por una escalera tallada en la propia roca de la bajada, hasta una cala con un velero atracado de aspecto ocioso, más que laborioso (como pesquero).

En todo el recorrido, al oeste del camino, bosque cada vez más denso se alejaba de la propiedad, en contraste con la bien cuidada y poco espesa foresta que rodeaba los viñedos, tratada por manos inteligentes y laboriosas.

Una pequeña campana de bronce junto a la verja fue tañida para informar al servicio de la Hacienda, y al poco un chambelán humano a caballo vino a recibir a los recién llegados. Cuando éstos le informaron de quienes eran y a qué habían venido, el hombre les informó de que Lady Ethelia estaba molesta e irritable, y esperaba que perdonasen sus poco apropiados modales, fruto de la mancillación de la reliquia familiar por parte de los burdos patanes y zafios ladrones de los bárbaros feriantes... que en mala hora fueron contratados para amenizar el Equinoccio de Ahuraz. Cuando Bukko penetró por las puertas de hierro, se dio cuenta de que todo el suelo dentro del pequeño murete, hasta la propia mansión, se trataba de suelo consagrado, quizá el terreno más grande consagrado a Ahuraz que Bukko había conocido. Cuando el Hipótido tomo un puñado de tierra y rezó una oración a Uarowi, Zhya se percató de que el chambelán llevaba un pequeño amuleto de Ahuraz y oraba junto a Bukko.

Cuando el chambelán acompañó a los visitantes hasta la hacienda (después de que éstos se diesen cuenta de que había dos enormes símbolos de Ahuraz adornando las torres principales de la mansión orientadas hacia el éste, éstos se percataron de que, en general, el servicio era fundamentalmente un cuerpo de personas Elfos Banjora y Humanos, todos ellos con amuletos de Ahuraz.

Entonces, les dejó junto a la capilla de la mansión, tras informarles de que serían llamados para cenar pasada una hora.

Mientras Zhya esperaba fuera de la capilla, Bukko entró para rezar junto a la mujer que allí se encontraba realizando el ritual del atardecer y acompañarla en su oración, cargada de frustración y palabras vengativas.

Cuando la Banjora, estilizada, de ojos gris plateado y cabellos rubios con algunas hebras plateadas, fruto de la edad, terminó su ritual, se presentó y solicitó la identidad de sus visitantes. Éstos le preguntaron qué había sucedido realmente en el robo de la reliquia, a lo que la mujer explicó que la situación había sido complicada.

Ella había contratado a un grupo de bárbaros humanos liberados del imperio Mida que, después de trabajar un tiempo como mercenarios, desarrollaron habilidades de entretenimiento y se convirtieron en una pequeña feria itinerante para ganarse la vida. Así, sus cualidades le valieron la atención de Lady Ethelia para amenizar el último Equinoccio de Ahuraz hace ya 3 días, al que asistirían miembros pudientes e influyentes de la nobleza de Azur, varios de ellos simpatizantes de Ahuraz, con recursos para financiar la iglesia.

En medio de la fiesta, el hijo de uno de los nobles se propasó con una bailarina, a lo que ésta lo abofeteó e insultó en público, mientras él la llamaba ramera y pedía una compensación. Entonces, la líder de la feria itinerante, una bárbara llamada Helena, se cruzó de por medio y puso en fuga al muchacho, momento en que la propia Ethelia intercedió para calmar los ánimos, que por un lado pedían un ajuste de cuentas por parte del noble ultrajado hacia la muchacha, y por otro una expresión formal y pública de perdón por la falta de decoro a una muchacha virgen que sólo hacía su trabajo y no insinuaba nada a nadie.

Aunque los ánimos parecían haberse calmado, cuando la caravana se quedó a descansar en las afueras del viñedo, a la mañana siguiente, Helena regresó a la mansión informando de que uno de sus caballos, su medio de transporte, había muerto por culpa de la rabieta vengativa del muchacho noble, para lo que la mujer exigía una compensación por parte de su anfitriona. No queriendo quedar por debajo de las exigencias de una plebeya, pero a su ver deseando llegar al fondo de la cuestión, llevó a sus mozos de cuadra a examinar al animal, los cuales informaron que el caballo había muerto de cansancio, y no intoxicado.

Entonces, enfurecida, Helena indicó que se marchaban de allí sin despedirse, habiendo cobrado sus servicios, pero que el buen nombre de la familia Lordel no había quedado muy bien parado con ese comportamiento.

Fue entonces cuando, al día siguiente, el amuleto familiar de Ahuraz desapareció de la mansión, cuando todos los invitados se habían marchado, y en su lugar apareció una carta de Helena, solicitando un rescate de 10000 monedas de oro por el amuleto, o una disculpa pública ante toda la nobleza presente en la celebración por un comportamiento inapropiado de una anfitriona, aparte de otra por parte de la familia noble que había tratado de mancillar a la joven bailarina y que, además, había matado al caballo de la troupe de artistas.

En su estado enfurecido, aun así Lady Ethelia demostró la suficiente dignidad como para escuchar las palabras de Bukko y Zhya, como el hecho de que llegarían al fondo de todo, y si ello resultaba en que el robo y la muerte del animal eran algo más complicado o enrevesado de lo que parecía, los verdaderos culpables serían ajusticiados, fuesen quienes fuesen.

CONTINUARÁ

NOTA: A este resumen le falta añadir que Antonius comentó a Zhya Yae que existía una organización secreta de justicieros dentro del culto de Ahuraz llamada Las Sombras del Sol, a la que Zhya podría interesarse en acudir y solicitar formar parte merced a sus "talentos", porque podría encajar con su peculiar sentido de la justicia.

IMPORTANTE: Quienes vayan a seguir la Crónica 1 de El Resurgir del Dragón, las aventuras de Bukko, Katy y Panit, probablemente encuentren aquí SPOILERS a la Crónica 1, así que, una de dos, o no leen este artículo, o lo hacen a sabiendas de que luego encontrarán desveladas sorpresas de la anterior crónica.

jueves, 14 de febrero de 2019

DUNGEON WORLD - LA BÚSQUEDA DEL LEGADO DE RAYLIN - SESIÓN 2 - DISTURBIOS EN EL VALLE DE CORVIA


¡Ay, aventureros desventurados!

A lomos de Taeron el Druida Elfo, Robin el Mediano Ladrón y Vitus "El Grande" Mago Humano, cabalgan hacia el nordeste en busca de la civilización y una forma de conseguir recomponer el pergamino quemado de la cripta de Velinia, junto al Santuario de Egrevius, Señora de la Codicia, en dirección a la ciudad más poderosa de la región, Nesovia la Regia, hogar de Randy el Chambelán del Trono de la Fortaleza.

Las fuerzas gargolídeas de la fantasma aún rondan aquella construcción, junto con el juramento de venganza de la propia no-muerta.

En el camino, los tres aventureros se internan en el Valle de Corvia: un lugar con una sima profunda, una región oscura, una foresta agreste, y unos riscos llenos de cuevas. Parece un lugar perfecto para que Vitus investigue un ritual arcano que le permita recomponer el ritual, utilizando sangre de trol con que empapar los restos, y estimular así con la energía mágica regenerativa el tejido del pergamino. Además, son necesarias hojas envejecidas específicas de plantas tratadas alquímicamente para convertirse en la argamasa del texto a recuperar.

El grupo decide descansar y reposar para recuperar el daño sufrido en la Cripta de Velinia, meditando sobre los hechos comprendidos y aprendidos en su pasada incursión, en un área relativamente despejada de arbustos espesos, árboles densos y grandes, cerca de un risco atravesado por un puente de piedra.

Estudiando los conocimientos de la región gracias a sus tomos de conocimientos, Vitus identifica el hábitat y las capacidades de los trols, reconociéndolos como criaturas que buscan las zonas oscuras, rocosas, con cuevas y a ser posible con poca luz (QUÉ CURIOSO... COMO EL VALLE DE CORVIA), y en ocasiones se les puede encontrar bajo los puentes para asaltar víctimas en su viaje (¿alguien dijo antes "un puente sobre un risco"?). La noche empieza cuando Robin decide hacer guardia, después de cazar un conejo suculento para alimentar a Vitus y a él mismo, mientras Taeros absorbe con su poder natural el sustento del entorno, a través de los nutrientes últimos rayos solares, el agua de fluye desde la tierra hasta su sangre, y la vida y materia que el suelo le provee brotando hasta el interior de su ser al enraizar con sus pies... aunque a veces es gustoso usar su forma de Lobo para cazar un suculento animal.

Cuando llega la guardia de Taeros, habiendo regresado de un paseo lobuno por los alrededores cercanos, éste se percata de que los arbustos se agitan como si serpientes los recorriesen... pero no son cuerpos serpentinos lo que se alza entre la vegetación, SINO LAS RAMAS TENTACULADAS Y ESPINOSAS, LLENAS DE HOJAS PUNTIAGUDAS DE UNA AGRESIVA CRIATURA VEGETAL.

¡¡ALARMA, COMPAÑEROS!! ¡¡DEJAD DE RONCAR Y LUCHAD POR VUESTRAS VIDAS...!! (susurro) O servid de abonoooo...

El ser se arroja contra los aventureros, momento en que un Vitus recién despierto aprovecha para saltar sobre el fuego (y quedar cegado y acalorado por sus llamas), fallando en el lanzamiento de un conjuro ofensivo (al intentar aclararse las ideas cuando chiribitas danzan ante sus ojos). Por su parte, Taeros decide patear las llamas para intentar lanzar fuego a la criatura, impregnándose de brasas que prenden su propio cuerpo. Eso no le amedrenta, pues su arrojo le hace pensar que la criatura debe sufrir el abrazo de las llamas (y de sus propios brazos) para pagar por su osadía. En otro orden de cosas, Robin no aclara bien sus ideas por haber sido sobresaltado de su sueño reparador, y furioso se lanza imprudente y arrojado contra la planta cazadora, intentando esquivar los látigos de sus ramas, golpeando por doquier... con tan mala fortuna que es rodeado por lianas llenas de espinas que laceran todo su ser... atrayendo toda la hambrienta atención de la planta.

Vitus utiliza ese momento despreocupado del monstruo, secando su sudor, y lanza una restallante lluvia de proyectiles mágicos que sacuden con sus impactos al enemigo, enfureciéndolo y debilitándolo al mismo tiempo, descubriendo el ser que Vitus puede ser su némesis, con lo que envía ramas y raíces bajo el suelo, que sacuden la tierra viajando a toda velocidad contra el mago, al tiempo que su forma parece crecer y afianzarse, dispuesto a acabar pronto con esta lucha. Robin agradece no ser ahora la fuente de atención, y con avance felino trata de internarse aún más en el cuerpo del ser para destruirlo por dentro, pero es tal la malla de vegetación dañina que cae sobre ella a plomo, sufriendo mayores cortes y perforaciones, chillando de miedo cuando partes de su ropa son rasgadas y arrancadas.

Taeros ruge de furia, y en efecto, las llamas que envuelven al Druida forman parte de una idea brillante: se sacuden de Taeros para saltar hasta el ser y quemarlo, cuando el Druida lo embiste con descuido en un salto como el de un tigre. El choque azota al monstruo con el fuego.


Vitus calcula sus posibilidades, observando tanto a Taeros enfrascado en un abrazo letal de fuego contra el ser, mientras Robin es obligado a "crecer" desde varias direcciones, abrazado dolorosamente por las ramas del monstruo. Su dominio del poder arcano calcula un resquicio útil por el que arrojar su tormenta de proyectiles, pero los movimientos ondulantes de la majestuosa vegetación viviente hipnotiza al conjurador, quien deja escapar de sus labios las palabras del conjuro. Ahora, nuevas raíces brotan del suelo alrededor del mago, sacudiéndose dispuestas a destrozarlo.

Robin, cuya furia frustrada no cabe en su ser, decide ejercer su derecho a la poda, y en un molinete corta aquí y allá, recibiendo a su vez latigazos y pinchazos, y cuando la planta es derrotada y se derrumba, ésta se desploma alrededor del pequeño Mediano que permanece en pie, cubierto de sangre y savia. Las llamas se apagan entre los fluidos, con Taeros apartando sus restos.
Vitus, interesado, considera que se podría buscar la madriguera del ser para ver si hay algo útil entre los restos de otras víctimas, aunque Taeros es consciente de que, posiblemente, este ser sea una conjuración de la venganza de Velinia, y éstas son las consecuencias de su ira. No obstante, Vitus le contradice, explicando que esta criatura es una enredadera asesina, una planta que se mueve y caza como un animal. Su morada está entre la espesura... perfecto lugar más allá de la hoguera, en lo profundo del bosque y los matorrales, donde podrían buscar en su madriguera al amanecer para ver si hay algo de interés allí.

Tras el descanso, y levantándose con un día soleado y lleno de trinos y ronquidos del pequeño Robin, descubren que la guardia de Vitus en el fondo fue una guardia de un mago dormido, que estuvo a punto de poner en peligro a todo el campamento. Pasado el susto, todos ejercen el desarrollo de nuevos conocimientos y habilidades, practicándolos con diversos métodos de entrenamiento y estudio (desarrollando nuevos conocimientos, en el caso particular de Vitus). Por su parte, Taeros aprovecha para liberar al Lobo Astado, y se interna en el bosque para aumentar su equilibrio y buscar (y encontrar) la guarida bajo unos árboles de la planta depredadora. Allí encuentra un cadáver de loba que la planta cazó, y a un cachorro atrapado por raíces que gime lastimero. Taeros lo libera y convence para protegerlo y que lo acompañe, adoptándolo como a su nuevo y joven compañero animal, no sin antes dar una vuelta por la zona (en cuya tierra donde descansaba la planta parecen haber diversos restos enterrados de seres muertos antaño). Más allá de la espesura, a unas decenas de metros, se abre profundo un abismo: una sima entre dos riscos donde apenas la luz del sol golpea, llenas las paredes rocosas de diversas oquedades que podrían ser cuevas. Taeros sospecha que podría haber más lobos u otras criaturas allí, momento en que aprovecha para volver a informar a sus compañeros de lo encontrado.

Robin, feliz como un niño, trata de jugar con el temeroso cachorro, cosa que Taeros el Lobo impide con firmeza, al tiempo que da a entender al cachorro que éstos son aliados y él, como alfa, debe ser obedecido. Robin le ofrece comida, fascinado con el animalito. El Druida informa sobre lo hallado, y el grupo se dispone a acompañar al aliado para acercarse al lugar donde la planta depredadora moraba, además de observar el risco. Vitus tiene sus propios motivos, porque intuye que la planta es alimentada por su propia magia natural, y quizá sea interesante estudiar su entorno para comprender la función de esa magia. Robin se convertirá en el Vigía de la expedición, Taeros en el Guía, y Vitus en el Intendente... para evitar que el estómago de Robin no trague más de lo indispensable para que el grupo no quede sin comida. Entonces, Taeros decide ejercer su nuevo lazo con su compañero Robin. Ha llegado el momento en que el Mediano debe desarrollar sus habilidades como cazador, ya que es un buen tirador, y debe convertirse en un respetuoso depredador de la naturaleza. Taeros, en forma de Lobo Astado, informa a Robin que su formación debe comenzar.

Aunque Taeros y Vitus ejercen sus tareas con eficacia, Robin está tan encantado con el cachorro, que se olvida de vigilar las amenazas.
Un gruñido amenazador tras un arbusto lo pone en alerta, de donde brota la enorme cabeza colmilluda de un lobo aterrador, con intenciones devorativas. El cachorro huye despavorido. Robin, tembloroso, no acierta a defenderse, aunque Vitus, haciendo acopio de su saber sobre aquello que puede asustar a un lobo (aparte del fuego) conjura una Planta Matalobos (un matorral entrelazado de Belladona y Acónito) que hace dudar el avance del lobo aterrador. Entonces, Taeros avanza decidido, aprovechando la magia de Vitus, y somete con su voluntad de alfa al lobo grande y joven, el cual descubren tras someterlo que se trata de un Huargo: una montura de trasgos. Es posible que haya otros miembros de su manada cerca, e incluso trasgos. Sin embargo, Taeros decide ejercer de nuevo su liderazgo y convence al huargo para que los acompañe, si más adelante le proporcionan una presa y cazan con él, ya que el animal monstruoso había olido sangre y salió decidido a cazar, encontrando a los aventureros.
En ese momento, los aventureros recuerdan que hay rumores de que hay trasgos jinetes de huargos que realizan incursiones para robar caravanas de comercio entre Nesovia La Regia y el Pueblo de Cimiento Firme.
Cuando llevan un tiempo en camino, llegan hasta el nicho de la broza. Vitus realiza un escrutinio mágico del entorno, descubriendo dos plantas (una con propiedades benéficas y otra venenosa lágrima de sangre) con un cierto aura sobrenatural (las cuales recoge con cuidado), además de un pergamino de papel enterrado bajo el suelo, que posee un conjuro inscrito de Telepatía. El atardecer entonces se cierne sobre ellos. Taeros entierra honrosamente a la madre muerta del lobo y Robin expolia inútilmente de plantas que no poseen propiedad útil alguna en busca de venenos naturales, como si estuviese haciendo algo de provecho. Una ves realizada la pertinente búsqueda, después de que Robin se de cuenta de qué planta venenosa ha cogido Vitus, se pone en plan plasta porque desea cocinar preparados venenosos con ella cuando llegue a una ciudad y use sus conocimientos y herramientas.
En ese momento, Taeros aprovecha para consultar al huargo sobre la posible existencia de trols, lo cual el lobo confiesa afirmativamente. Uno mató a su hermano, y moran en las cuevas del risco.
Después deciden acampar. Vitus desea quedarse solo, conjurando el poder de la Alarma Mágica alrededor del campamento, mientras el huargo ejerce su derecho a la caza. Taeros indica a Robin que, de nuevo, es el momento de desarrollar las habilidades del cazador.

¡Hay que viajar a la espesura!

Veloces e incansables, corren siguiendo un rastro por entre los árboles, encontrando un rastro de un animal con pezuñas y tajos en los troncos de los árboles, que ha dejado mechones duros y rizados a su paso. Podría ser una presa perseguida por un cazador que ha decidido jugar por el bosque golpeando los árboles con su espada.
Pero, más adelante, el ruido de una lucha entre un animal que resopla y un ser que trata de defenderse de él con chillidos de temor, azuza al huargo a cazar y matar.
Todos se lanzan en frenética carrera, cuando más adelante descubren que un enorme jabalí de colmillos afilados grandes como dagas, ha cercado a un pequeño trasgo que se defiende con una lanza de sus ataques. El jabalí embiste arrasando con ramas y matorral, a la vez que el trasgo usa su pequeño tamaño para escurrirse entre plantas y ramas. El jabalí deja marcas colmilludas por doquier, como ominosa amenaza.
A pesar de intentar un plan astuto, el huargo desbarata cualquier oportunidad lanzándose en un frenesí sangriento contra el animal a devorar. Robin aprovecha esa sorpresa para escabullirse del trasgo, aunque atrae la furiosa atención del jabalí, al tiempo que Taeros duda de lanzarse junto al huargo contra el jabalí. En su falta de atención por la cobertura de su amigo, Robin no es consciente de que el jabalí lo va a convertir en su objetivo a despedazar, a la vez que el huargo va a embestir al animal colmilludo... y Robin está en medio de ambos titanes. Frustrado por su temor, Taeros decide cargar contra el jabalí, y cuernos y colmillos chocan, rasgando levemente la espalda de Robin, momento en que el huargo hunde sus fauces en el costado del jabalí, brotando sangre de la herida.
Aturdido por la embestida y el impacto, el trasgo sin embargo se fija en un Robin estupefacto por haber sobrevivido, y decide cargar con saña contra él. Robin, veloz, agudiza su agilidad y gira sobre sí mismo para evitar la lanza e intentar acuchillar con su espada al trasgo... pero ambos contendientes pasan de largo el uno al lado del otro, quedando de espaldas, mirando el vacío y pensando ¿dónde se ha metido este tipo? El trasgo parece reaccionar con más rapidez, moviendo el astil de su lanza hacia atrás, y golpeando la dura mollera de Robin.
En otro lugar, cuernos y colmillos trabados luchan sin descanso, aunque el jabalí aparta las astas lo bastante como para que las patas de lobo de Taeros ceden, momento en que los colmillos atraviesan con un cabezazo al huargo, y lo parten en tres pedazos.
A lo lejos, Vitus se sorprende dudando de si acercarse al lejano lugar donde se está produciendo una lucha, porque no sabe si ésta concierne a sus aliados, aunque tras un momento de temor y vergüenza, se abalanza en veloz carrera por el bosque oscuro, apartando ramas con su recién adquirido poder de armadura arcana que lo protege de los latigazos de las plantas al pasar a través de la espesura. ¡Taeros y Robin lo necesitan!
Taeros usa la ventaja causada por la muerte del huargo para incrustar su morro en la garganta del jabalí, ahondando en su mordisco hasta alcanzar arterias que son desgarradas con salvajismo. El jabalí, en su estertor de muerte, cabecea haciendo un profundo, pero no letal, corte en el lomo de Taeros. La bestia muere entre espasmos y sangre.
Robin asiste frustrado al combate de su amigo, con un trasgo interrumpiéndole el paso, y eso no puede tolerarlo. Se abalanza temerario hacia la criatura, que lo empala con su lanza, aunque no con la suficiente habilidad como para matarlo, momento en que el mediano aprovecha para apuñalar con saña al goblin hasta que este gorgotea en su muerte, agitando el astil de la lanza y causando dolor en el ladrón, dolor que éste aprovecha para avanzar y observar el fin del duelo de titanes. Taeros aúlla de triunfo, junto al cachorro de lobo, y Robin los acompaña con un ridículo amago de aullido agudo y lastimero.

Vitus llega para ver el resultado del sanguinolento combate, pensando cómo va a poder restituir la salud de estos dos locos.

Llevando los restos del jabalí de vuelta al campamento, esa noche comen bien y podrán guardar raciones para más adelante (incluso para el cachorro de Taeros), recuperándose de parte de sus heridas con descanso y el poder de Vitus.
Taeros se queda con los colmillos enormes y afilados del jabalí, y el cadáver del trasgo es registrado por Vitus. En su cuerpo encuentra un caro collar de esmeralda tallada con la forma de la cabeza de un venado astado (en el mercado podría venderse por 150 monedas), atravesada por una lanza. Percatándose de un detalle, al revisar de nuevo el pergamino mágico, éste está sellado con cera verde con el mismo símbolo.

Eso implica que su origen es el mismo.

Taeros es atraído por esos símbolos, ayudado por los libros de Vitus: pertenecen a la Orden Druida de los Árboles del Éste, un grupo de naturaleza bélica que desea recuperar los terrenos robados por las ciudades, e imponer su orden natural sobre todo el reino, lo que implica ejecutar a los seres vivos civilizados que perturben ese orden. ¿Podría esa orden estar reclutando la ayuda de los trasgos del Valle de Corvia, entre otros aliados, para sus propios planes? Sin embargo, esa Orden actúa al este de la región que controla Nesovia la Regia, muy lejos de este valle al sudoeste de la misma. Ahora que esta revelación sucede, es posible que el despertar de la maleza asesina sea un presagio de la actividad de la Orden Druida de los Árboles del Éste.

Cuando esta información llega hasta la mente de Taeros, sus recuerdos se agitan. Hace tiempo que el collar sagrado de cuentas de dientes de su orden desapareció sin rastro, un poderoso vínculo que permite vincularse a la orden a los animales en los que se transforman. Y sin ese collar, el poder de la transformación se perdería si pasan muchas estaciones sin recuperarlo, lo que implicaría volver a empezar la ceremonia, con el consiguiente sacrificio en tiempo y esfuerzo. Robin, al ver a Taeros meditar sobre los Druidas, traga saliva y siente un sudor frío caer por su espalda... quizá no debería haberse llevado aquel bonito collar del hogar ancestral de Taeros... suponía que sólo era una baratija construida con dientes... pero parece que podría significar algo más...

Después de que vuelvan a descansar, se levantan a la mañana siguiente, volviendo al borde del risco, estudiando el área. Taeros siente la fuerza del jabalí cuchilla en su ser, tras haber peleado con él y probar su sangre. Ahora sabe que podría convertirse en esa criatura poderosa. Llegados al lugar, escoltados por el poderoso Taeros, observan el risco y descubren que una de las cuevas tiene en su entrada restos desordenados y a medio devorar de todo tipo de criaturas, y la pared que llega hasta ella tiene rasponazos de garras que parecen ser el paso de las garras del trol al salir y entrar trepando hasta la entrada de la gruta. Además, está claro que las cuevas del risco tienen mal acceso para ser guaridas de lobos, y en todo caso criaturas trepadoras sean las que habitan el lugar.
Sopesando sus posibilidades, el grupo debería trepar con el equipo de escalada de Robin siguiendo el rastro de por dónde ha trepado la criatura (posiblemente, el trol) que usa esa pared rocosa para moverse, además de usar antorchas para cazar al trol, así como buscar un paso seguro que no requiriese trepar (aunque un vistazo cuidadoso elimina esa posibilidad).

El viento agita los ropajes y cabellos de los tres aventureros, que meditan sus opciones, dispuestos a emprender una nueva aventura...

...EN LA PRÓXIMA SESIÓN

CONTINUARÁ