(En retrospectiva)
Poco después de la llegada de los vapuleados aventureros de la "Hermandad de la Moneda Dorada" (como se autoproclamaban por invención de Drum Fume), tras un corto reposo para recuperar fuerzas, los aventureros decidieron que necesitaban algunos suministros extra (de lo que se encargaría Rauch, visitando a sus vendedores más o menos habituales en el Mercado Negro, donde halló a un par de ellos con urgente necesidad de deshacerse de material "candente". A pesar de encontrar Guardia de la ciudad cerca de sus transacciones, tuvo suerte de que en ese momento estaban haciendo un descanso y confraternizando con algunos ciudadanos).
Además de ello, a la par que Bolgahr se dedicaba a la intensa lectura de El Libro de los Drow (con interesantes notas relativas a costumbres sociales, como un sistema matriarcal esclavista que tiranizaba a los machos ante el dominio de las hembras y la Diosa-Araña Lolth, incluyendo una lucha de castas entre diferentes familias dominantes en la sociedad de las diferentes colonias, quienes mantenían relaciones comerciales o enemistad con otras razas de las profundidades, manifestando un profundo odio por la luz del sol y la superficie, donde sólo accedían para adquirir esclavos que utilizar como parte de su sistema comercial), Drum volvió al lugar de la trifulca, interesado en abrir nuevos contactos interesantes con quienes pudiese abrir negocio e información nuevas en aquella enorme urbe. Así, cruzando un área de los muelles tomada por casi una veintena de Guardias que interrogaban testigos a diestro y siniestro sobre los últimos acontecimientos (investigando también la fuga de uno de los implicados y todo el caso en general), el monje se acercó a La Tetera Saltarina. Allí, contactando con un gnomo (segundo de a bordo) llamado Eldon, informó que, a sabiendas de que parecían estar realizando reparaciones en su extraño barco mecánico, el monje podría ponerles en contacto con personas de interés en la ciudad que podrían suministrarles de material, piezas y repuestos para terminar sus trabajos sobre el barco. El segundo de a bordo, reconociendo a una de las víctimas del asalto hacía un rato, tras preguntar cómo se encontraba lo dirigió directamente al Capitán Burgle Fabblestable. Después de una charla informar en la que Drum exhibió sus dotes verbales, el capitán le comentó que si demostraba su valía a la hora de ponerlo en contacto con proveedores capaces, cobraría un porcentaje del negocio de compra-venta de piezas, repuestos y materiales mientras La Tetera Saltarina estuviese en puerto.
Así, volviendo cada miembro del grupo de sus pesquisas, poco después de su reunión recordaron que Vincen les había informado de pasar por la Posada de El Tranquilo durante los 5 días relativos al encargo, además del día adicional, para saber de sus evoluciones en el trabajo contratado. Curiosamente, poco después de mencionar el asunto, la camarera llamó a la puerta donde los compañeros estaban reunidos, indicando que tenían visita... un caballero llamado Vincen Trench. Sorprendidos y aliviados por su llegada, la conversación fluyó sobre la evolución de la investigación, en la que el grupo explicó que tenía sospecha de que un barco en el puerto podría esconder drow en su interior entre un grupo de 8 navíos candidatos, por las cualidades de su amarre en puerto. Al preguntar Vincen sobre un altercado en los muelles, el grupo explicó los motivos del mismo. Vincen, con cierta expresión decepcionada, explicó que había dejado claro en su primera visita la necesidad de que sus asalariados trabajasen de forma discreta, pues no deseaba -por su trabajo- quedar señalado en ninguna de sus pesquisas. Era malo para su negocio. De hecho, la actitud de tomar notas a plena vista de quienes eran investigados sólo traía problemas. Al menos se alegraba de que el grupo estuviese vivo para aprender de la lección que Bolgahr había aprendido por las malas. Sin embargo, si en lo sucesivo seguían trabajando juntos, esa forma de trabajar debía cambiar. Después de intercambiar algunos datos más o menos irrelevantes, junto con las notas que llevaron a Bolgahr a su problema de malentendido, Vincen se marchó esperando al día siguiente tener datos más precisos.
(Tras la marcha de Vincen, el grupo recibió la visita del Magistrado que les abonó daños y perjuicios por el asunto del puerto, y poco después el encargo del señor Rogar Dalley de "recuperar" una propiedad "robada" por un ricachón con demasiada afición por el juego nocturno clandestino)
(Fin de la Retrospectiva)
Con la marcha de Rogar, el grupo se percató de que aún le quedaban 4 horas hasta las 01:30 de la madrugada, por lo que decidieron estudiar el terreno para el golpe antes de continuar al día siguiente con su investigación. Dejando pasar un par de horas de descanso, mientras cenaban en la posada y charlaban amigablemente, bromeando sobre sus negocios y su bolsillo progresivamente creciente, cuando se percataron de que la clientela se marchaba poco a poco, entendieron que era el momento de aprovechar para su incursión preliminar. Así, moviéndose con cuidado hacia el noroeste del Distrito de los Muelles, los compañeros se fijaron en el trasiego menguante de la población por las calles que se movía con su propia iluminación, incluyendo patrullas dispersas de la Guardia de AguaProfunda.
Durante el trayecto, y al llegar a un cruce de caminos a unas decenas de metros del cual se encontraba el elegante edificio de tres plantas ubicado por el contratante, Rauch y Drum advirtieron a Bolgahr que guardase su libro de notas (el cual había sacado) para evitar una segunda escena como la del puerto. Acto seguido, se acercaron despacio al edificio, quedando Drum atrás (pues era quien llevaba la antorcha que iluminaba el camino), estudiando todo el contorno. Los únicos accesos eran una puerta bastante recia y segura -con buena cerradura- en el frontal delante de la calle principal que llegaba hasta ella, y varias ventanas con rejas sólidas trenzadas de hierro forjado grueso, todas cubiertas por cortinajes pesados.
Percatándose de que en el interior del lugar había luz, observaron antes de retirarse que alguien transportaba su propia luz desde la planta más alta hasta la planta a pie de calle, aunque el movimiento y las conversaciones apagadas en el interior del edificio no se percibían con claridad.
Después de observar los callejones cercanos y los edificios de vecinos, el grupo se marchó con un primer vistazo de las rutas de acceso hasta el edificio, además de una única posibilidad de entrada en el mismo a través de la puerta principal.
Inquietos con la situación, los aventureros decidieron que no iban a esperar a que el tipo se marchase, y se acercaron al domicilio nuevamente un cuarto de hora antes de lo previsto, percatándose de una casi ausente presencia de viajeros con luz propia por las calles -aunque las crecientes sombras en movimiento del entorno sugerían que otro tipo de actividad se ponía en marcha cuando la mayoría de la población "honrada" se marchaba a dormir.
Resolviendo en un nuevo repaso alrededor de la casa que quien la habitase ya no se encontraba dentro, Rauch tuvo la precaución de recoger ramas de la vegetación de los alrededores para esparcirla por callejuelas accesorias para que cualquier acceso quedase alertado a los aventureros, después de lo cual el pícaro llamó a sus compañeros para acercarse a la puerta y empezar a forzarla. Dejando Drum la antorcha encendida en un cruce cercano al edificio, sujetó la linterna sorda de Rauch para iluminar el trabajo de Rauch, quien tardó más de lo que esperaba en forzar aquella recia puerta de madera y remaches metálicos. Las cortinas que cubrían todas las ventanas eran sospechosas, aunque también podían indicar intimidad y privacidad. Tras forzar la entrada y dejar paso a sus aliados, el pícaro cerró la entrada tras él, procurando manipularla para que volviese a quedar cerrada con llave, amortiguando la luz de su linterna. Lo que los recién llegados encontraron fue una sorpresa. La entrada en realidad se trataba de un caro taller de telas y tejidos, que dejaba algunas dudas al grupo sobre la identidad del dueño de la casa, si bien Rauch comentó a Bolgahr que incluso un comerciante de ropas caras podía tener un vicio con el juego en el que gastarse su fortuna.
Acercándose a la puerta con cerradura tras el mostrador del taller, Rauch echó un vistazo por el ojo de la cerradura. Al no ver nada interesante, abrió la nueva puerta con Drum y Bolghar a su espalda, quien echaba un vistazo a una cómoda con diversas anotaciones de contabilidad.
Entonces, sorprendidos, encontraron que al otro lado de la puerta apareció un humanoide de ojos de color rojo sangre, el cabello largo y blanco como el algodón y la piel negra carbón. Sobresaltado, Rauch vio a la criatura agitar su mano ante su rostro, tras lo que un mágico estallido de luz violeta sacudió la estancia de la entrada.
Si bien Drum y Rauch saltaron a un lado, evitando la onda de energía mística, Bolgahr fue envuelto por la misma, quedando su contorno rodeado de un fulgor violeta que lo mantenía bien visible. Reaccionando como una mangosta, el pícaro realizó una floritura con su estoque, atravesando el pecho del extraño recién aparecido. Sin embargo, en el último momento atravesó una zona muy dolorosa en el hombro que no resultaba tan letal, aunque la herida provocó un shock en el adversario que se derrumbó con un gemido, momento en el que la aureola alrededor de Bolgahr desapareció.
Ya que Rauch había aprovechado para desarmar y derrotar sin muerte al elfo recién aparecido -¡un Drow!-, Bolgahr y Drum se acercaron para atarlo y amordazarlo, esperando no tener que verlo escapar de aquel encontronazo. Y en ese momento, en la estancia a la que habían accedido, con una chimenea, una zona de trabajo, una escalera ascendente y una puerta justo al lado de la que accedía al taller, la puerta se abrió veloz, y desde un almacén con embalajes apareció un segundo drow que acuchilló por la espalda a Rauch, estremeciéndolo por la mordedura de la espada corta. Entonces, revolviéndose contra el nuevo enemigo, al tiempo que el pícaro arrojaba un lance erróneo hacia el enemigo, el cual éste desviaba con su cuchilla, el genasi se retiraba hasta el taller dejando su lampara sobre el mostrador para obtener cierta luminosidad en el área, mientras se preparaba para desenvainar su cimitarra.
Al mismo tiempo, Bolgarh clamaba a sus dioses por la cólera divina, entrando en un estado de furia que marcó su cuerpo con unos extraños tatuajes refulgentes. A pesar de su rabia, el golpe contra el elfo alcanzó el marco de la puerta, arrancando una loncha de madera del mismo, al mismo tiempo que Drum chasqueaba su látigo y lanzaba una combinación de patadas aferrándose a marco de la puerta y golpeando por encima del bárbaro. A la vez que el cuero del látigo mordía la piel del brazo del drow, la cadena de patadas alcanzó el pecho y rostro del enemigo, dejándolo momentáneamente aturdido... hasta que la criatura chasqueó sus dedos y todo se volvió oscuridad, engullendo incluso la luz de la lámpara.
A la vez que Rauch se retiraba hacia la puerta de la entrada a tientas, esparciendo abrojos junto a la misma, Bolgahr escuchó al ser alejarse de la entrada en línea recta, y aquel fue el lugar contra el que el bárbaro cargó. Pero el movimiento de su espada fue trabado contra la hoja de su enemigo, cuyo sonido aprovechó Drum para saltar al interior de la estancia, chasqueando su látigo y arrojando la bola de su pie por los aires. No sólo el cuero mordió piel, sino que el talón de su bota alcanzó un cráneo, que se sacudió con un chasquido de huesos rotos.
De pronto, la oscuridad remitió en un instante, viendo como el drow había caído a plomo entre unos embalajes, con el cuello extrañamente torcido. Y al recuperar la visibilidad, unos pasos suaves descendieron por la escalera de subida a las plantas superiores de la casa, desde cuyo sonido se escuchó el silbar de un proyectil estrellarse en la pared frente a Bolgahr donde el último drow había sido derribado.
Sorprendidos por aquel evento, el humano y el semiorco se giraron para ver al otro lado de la puerta del almacén un drow que acababa de abrir fuego con una pequeña ballesta, con un aspecto algo distinto al de los otros luchadores: su armadura era más oscura, como absorbiendo la luz del entorno, y su espada corta poseía en el centro del recorrido de la hoja extraños grabados mágicos. Tal y como apareció el enemigo, el avance de Rauch desde la habitación contigua causó que su estoque atravesase inofensivo parte del marco de madera que llevaba hasta el taller de telas. Confiado en la protección del acceso, el drow no vio venir la hoja de la cimitarra golpearlo en la frente con tanta fuerza que lo derribó al instante, inconsciente.
Bolghar y Drum corrieron a inmovilizar al nuevo enemigo derribado, sin pensar que aquello no había terminado.
Pero nuevamente, después de escucharse el sonido de la cerradura exterior abrirse con un chasquido y la puerta ceder, la oscuridad devoró toda la zona.
Con un sonido apagado de alguien que había pisado dolorosamente los abrojos de Rauch, la hoja de una espada silbó cerca del cuerpo del pícaro sin éxito, a la vez que el cántico de un conjuro quedaba registrado en el silencio de la noche, sin aparentes resultados.
Al mismo tiempo, un sonido de pisadas amortiguadas desde la escalera provocó un desagradable dolor punzante en el costado de Bolgahr, con una quemazón en su sangre que causaba cierta sensación de envenenamiento,
mientras un susurro de viento por encima de las cabezas del monje y el bárbaro indicaban que alguien había saltado sobre ellos para situarse en una posición táctica distinta.
Y, de pronto, en coordinación todos los aventureros lanzaron un ataque implacable hacia el punto en el que habían localizado el último sonido, escuchándose una ráfaga de impactos, cortes y punzadas que provocó la caída de un cuerpo al suelo.
Durante un instante, la oscuridad cedió, reconociendo que la situación era bastante peligrosa, con un imponente guerrero drow en el taller textil a cuyo lado un mago agitaba su mano para liberar un nuevo conjuro poco a poco, momento en el que de nuevo la oscuridad convocada por dicho guerrero inundó toda la zona.
Empezaba a ser exasperante tal táctica de lucha en la que los adversarios al parecer tenían tantos problemas para alcanzar a sus enemigos como éstos... aunque algo decía a los aventureros que aquellas criaturas estaban mucho más acostumbradas a aquella forma de luchar de lo que parecía. Justo en ese instante,
Rauch aprovechó tras enviar unos lances fallidos en dirección al nuevo guerrero que cojeaba a su lado antes de volver las tinieblas, para alejarse con prudentes movimientos defensivos, dejando espacio a sus aliados para correr en dirección a los nuevos enemigos entre tropiezos, tratando de acabar con ellos.
Si bien el látigo y las patadas de Drum, junto a la poderosa furia sobrenatural de Bolgahr alcanzaron a sus objetivos en la oscuridad, provocando cierto desconcierto en ellos, una nueva ráfaga de espadas viajó sin demasiada precisión cerca del semiorco, a la vez que un sonido extraño de energía liberada tras unas palabras sobrenaturales voló golpeando una puerta, silbó junto a Drum, y achicharró un hombro de Bolgahr.
Aquél poder superaba sus expectativas de soportar el dolor al entrar en estado de furia, así que su prudencia se enfocó en acabar rápido con aquel usuario de la magia. De pronto, un sonido apagado envió una lluvia de punzadas y tajos de la mano de Rauch más allá del mostrador, provocando un gruñido apagado de su objetivo alcanzado, sintiendo las manos del pícaro como una sangre cálida llegaba hasta sus dedos, momento que aprovechó para rezagarse una vez más, evitando el silbido de una espada pasar junto a su cuello.
Al oír el origen de los quejidos, Bolgahr aprovechó para desatar el poder de su espada en aquella dirección, y su potente tajo apartó como brizna de hierba el escudo que protegía al objetivo, abrasando y cortando su carne en una herida atroz, sintiendo el bárbaro como su cólera divina impregnaba de energía pura la hoja de su arma, además de la sangre salpicar sus antebrazos. Estaba eufórico en la lucha.
Por su parte, un concentrado ataque de espada desenvainada y combinación de patadas por parte de Drum hacia un punto concreto ante él donde percibía un sutil zumbido mágico en el aire permitió que su hoja atravesase la resistencia de una defensa mística, mordiendo carne. Con el gemido de su objetivo, éste lo colocó en la trayectoria de su pierna, y una letal patada en la cabeza derribó al mago drow en las tinieblas, aunque el golpe calculado sólo lo había llevado a la inconsciencia, en lugar de la muerte.
El sonido de unos pasos alejándose después de intentar acuchillar sin éxito a Bolgahr delató al enemigo escapando... aunque su fuga no lo llevaba hacia la puerta, sino dirección a las escaleras. De hecho, de pronto la zona volvió a su luminosidad normal, salvo una oscuridad que se alejaba por el hueco de la escalera, y un ruido de otra puerta en la planta superior abriéndose.
Rauch no pudo esperar la reacción de sus compañeros, saliendo disparado hacia las tinieblas de la primera planta, donde el sonido de pasos alejándose lo guió hasta una zona en la que su instinto lo lanzó a acometer una certera estocada. Por suerte, la hoja atravesó el vientre del enemigo sin causar daños letales a largo plazo, aunque el trauma de la herida llevó al objetivo a la inconsciencia con un gruñido de dolor, momento en que la oscuridad que lo envolvía se deshizo en una penumbra tolerable.
Durante unos segundos de tenso silencio, toda la zona se había quedado en calma. Desde la primera planta, Rauch arrastraba el cuerpo del enemigo hacia abajo, para reunirlo con el resto de los objetivos capturados. Sin duda, un auténtico botín de recompensa para lo que Vincen Trench pagaría por aquellos 5 enemigos -la lástima fue el sexto espécimen atacado con cierto descuido en el almacén de embalajes-.
Y, aunque ya con ciertas dudas sobre que el encargo hubiese sido real, el grupo empezó a buscar el supuesto cuadro robado en aquella elegante casa, mezcla de negocio clandestino y hogar acogedor. Finalmente, con la seguridad de que la situación podía haber puesto en peligro lo que estaban haciendo, además de no encontrar rastro alguno de ningún cuadro... al margen de percatarse de que aquel edifico parecía conservado para uso, aunque poco utilizado con frecuencia, Rauch se apostó en el tejado para vigilar la posibilidad de que si este grupo de drow se había acercado para capturar a los aventureros, alguien vendría en un rato para asegurarse de que la misión había sido un éxito. Comprendiendo que los drow que habían aparecido en el almacén de la entrada lo habían hecho descolgándose por unas cuerdas fijadas al tejado desde las que se descolgaron, entrando desde el exterior, estudiar aquella evidencia le apartó de ser consciente de que otra persona se acercaba sigilosa hasta la casa, abriendo con cuidado y con llave la entrada. En el interior, Bolgahr y Drum se aseguraban de que todos los prisioneros estuviesen bien asegurados, cuando unas palabras en infracomún detrás de ambos revelaron que otro enemigo había llegado:
una mujer drow con aspecto de guerrera extremadamente bien preparada para su labor susurró que aquellas criaturas habían causado demasiados problemas preguntando lo que no debían y ojeando allí donde no eran bienvenidos. Se regocijaba en que pronto se convertirían en excelentes especímenes para los pozos de esclavos drow, lo cual no hacía menos placentero derrotar a cada uno de ellos. Al mismo tiempo, una cuchillada abrasadora en la espalda de Bolgahr le llenó la sangre de veneno, dejándolo a punto de flaquear, aunque por suerte su furia le permitió soportar los peores rigores de la toxina, girándose en dirección a la enemiga junto con Drum.
El grito de dolor y cólera alertó a Rauch, a la vez que la voz de alarma de Drum. Descendiendo a una velocidad inusual para alguien no entrenado a través de la trampilla del tejado, el pícaro corrió como si le fuese la vida en ello, atravesando dos habitaciones y dos tramos de escalera, para calibrar la situación en la planta baja, donde sorteando como una anguila a sus compañeros entró en liza con la mujer, de quien burló sus defensas y acuchilló en profundidad en un costado...
a pesar de que dicho ataque no pareció tener mayor repercusión en la integridad de la luchadora. Por su parte, a la vez que Bolgahr lanzaba un poderoso tajo que la guerrera detenía con un tañido metálico en su propio escudo, la espada de Drum voló certera hasta una pierna de la mujer, cortando carne y vertiendo sangre. El dolor atrajo la atención del objetivo, quien recibió por su acercamiento una certera bofetada en el rostro, desconcertándola. Aun así, tras escupir una oscura sangre rojiza, la dama chasqueó los dedos, causando un estallido luminoso ante ella. Por suerte para Drum y Rauch, éstos pivotaron sobre sí mismos, dejando pasar de largo la onda de energía mágica púrpura que alcanzó a Bolgahr, inundándolo y marcándolo con un brillo del mismo color alrededor de su contorno -por segunda vez en aquella peligrosa noche-.
Aprovechando el descuido de su guardia al concentrarse en la magia, una vez más Rauch estiró su estoque para acribillar a la mujer, quien apartó con un gesto desdeñoso de su propia espada el impacto de la hoja. Sin embargo, aquella apertura de la guardia ayudó a Rauch a cortar el bajovientre profundamente a su enemiga, volviendo a escapar de su alcance con una maniobra exquisita que lo llevó escaleras arriba, tratando de escapar de ella.
Airada, la mujer ignoró a los dos adversarios que la retenían para no poder pasar buscando venganza, aunque éstos trataron de vapulearla con sorprendente eficacia por parte de una estrategia combinada de espada sagrada y combinación de técnicas de patada y latigazos, convocando una oscuridad mágica a su alrededor. De un salto -o eso pensaron Bolgahr y Drum-, sorteó a sus enemigos, quienes lanzaron dos golpes a la desesperada en la oscuridad tratando de alcanzarla. Sorprendentemente, ambos impactos encontraron a su objetivo, recibiendo la mujer un violento tajo en su pierna con una fuerza nacida de lo divino, además de una poderosa patada giratoria que la desestabilizó al aterrizar, dejándola en el hueco de la escalera de subida, trabada entre dos frentes: por arriba, un pícaro que la esperaba al inundarse la escalera de oscuridad, y por abajo, un iracundo bárbaro y un hábil monje que pretendían no permitir el más mínimo fallo en una huida. Al escuchar la cercanía de la guerrera, Rauch lanzó una estocada a la desesperada hacia las escaleras, la cual atravesó armadura y carne, causando un dolor tan abrumador en su enemiga que ésta no fue capaz de mantener la barrera de oscuridad que la rodeaba, devolviendo la visibilidad al grupo.
Así, atrapada entre dos frentes, la mujer trataba de escapar a su destino, como en ese momento fue consciente. Y donde Bolgahr estrelló su espada cargada de energía sagrada contra el escudo de la mujer, Drum agitó de un chasquido su látigo, aferrando el cuello de la guerrera. De un tirón, la lanzó volteando por el aire hasta estrellarse de cabeza en el suelo tras el monje, cuyo golpe la envió a una profunda inconsciencia.
Agotados por la batalla, mientras el pícaro se sentaba en los escalones y Bolgahr se dejaba caer junto a una chimenea con algunos rescoldos, Drum una vez más ataba y amordazaba a otra prisionera. Su recompensa aumentaba progresivamente... aunque en su estado esperaban que no fuese demasiado progresiva, pues de lo contrario los próximos enemigos que llegasen allí terminarían por acabar con ellos. Esperando unos tensos cinco minutos de silencio, tomando un respiro, comenzaron a hablar de cómo se llevarían de allí a aquellos drow, además del hecho de ser conscientes de que todo aquello había sido una trampa preparada para atraparlos, orquestada por el tipejo que los había contratado para "robar un cuadro". Menuda bobada. Apoderándose de los objetos de valor de los adversarios, el grupo reunió un buen alijo de dinero -con extraños sellos en las caras de las monedas adquiridas-, así como unos abalorios que pudiesen intercambiarse por dinero... incluyendo el hecho de que se trataba de pruebas físicas de la existencia de drow en AguaProfunda... o al menos de una incursión puntual de los mismos por algún motivo que incluía silenciar a los personajes. Pensando en si tomar trozos anchos de tela del taller o algo similar para envolver a los prisioneros, aunque costaría un poco trasladarlos por las calles de madrugada sin llamar la atención, o incluso pensar si podrían dejarlos allí e ir a buscar a Vincen al día siguiente para entregarlos, una vez más se vieron sorprendidos por el ruido de la puerta a los diez minutos de haber terminado su pelea, lo que tensó sus músculos y mentes por el sobresalto.
Pero la sorpresa fue mayúscula al encontrar, precisamente, a Vincen Trench entrando en el edificio por la puerta principal, ojeando con expresión analítica todo lo que sus ojos captaban. Con el rostro inexpresivo, su mirada se dirigió a unos sorprendidos aventureros, que preguntaron qué diablos hacía allí. El hombre explicó que, después de su última charla, y con el aspecto de haber sido vapuleados en el puerto por su imprudencia de no pasar desapercibidos, decidió vigilar más de cerca su inversión, siguiéndolos para ver cual era el resultado de aquella extraña desviación de su investigación. Cual fue su sorpresa al ver que, por la fachada externa del edificio se descolgaban dos siluetas oscuras de cabello blanco que entraban por la puerta principal... y unos cinco o seis minutos después, una nueva incursora se unía a la "diversión". Inquieto por el cariz que tomaban los acontecimientos, Vincen entró en el edificio tras asegurarse de que nadie se había percatado del pequeño disturbio en el interior de aquella casa de pesadas cortinas cerradas. Por suerte, se fijó en que los compañeros se habían portado como requería la situación, incluso contando con las heridas. Estaba claro que habían cumplido con creces el encargo, y aquello les reportaría una generosa recompensa, como Vincen había prometido. Como parte de la misma, los ojos del mismo de pronto se fijaron en tres objetos que portaban los elfos oscuros: una espada corta de hermosa manufactura grabada en glifos mágicos, un yelmo estrecho con la imagen de unos ojos sin párpado tallados sobre la elegante visera, y una armadura metálica sin reflejos con aspecto de ser mucho más de lo que aparentaba. "Adamantina", fue la palabra que surgió de los labios de Trench. Tras una breve explicación de las cualidades mágicas de aquellos objetos, el extraño contratista solicitó que los aventureros se marchasen discretamente del edificio, dejando allí los prisioneros, de los que él se encargaría. Además, debía encubrir aquel asalto, y por suerte en su profesión tenía contactos con la Guardia que le permitirían a ésta "hacer oídos sordos" al evento. Al fin y al cabo, a nadie le apetecía tener drow en su ciudad, y mucho menos agitar a la comunidad con miedos oscuros que provocasen algún altercado social.
Casi una hora y media después, Vincen se reuniría con los compañeros, pagando su generosa recompensa y una noche más en la posada de El Tranquilo, explicando algunos datos más de por qué se había encargado de llevar adelante aquella investigación. Según parecía, la misma formaba parte de encontrar respuestas al asesinato de un posadero llamado Lif, antiguo propietario de una posada en el Distrito Norte llamada CraneoTrol,
la cual ahora era propiedad de un grupo de aventureros, de quienes un extraño elfo llamado Naëris había solicitado por mediación de sus amigos investigar la desaparición y muerte de dicha persona. Según Vincen, el investigador era consciente de que el asesinato estaba relacionado con drow, pues encontró pruebas de su presencia en la posada recientes a la muerte de Lif.
Si bien no tenía muchos más datos que compartir con Bolgahr, Drum y Rauch, quizá contactar con quien había organizado inicialmente aquella investigación ayudaría a aclarar algunas cosas, aunque no aseguraba que el tal Naëris, por su extraña forma de ser, atendiese solicitudes o peticiones de nadie. Y así, dejando descansar al grupo al que Vincen había comentado que, según cómo se desarrollase la investigación, en el futuro podría volver a contar con sus servicios, el contratista se marchó por la puerta de la solitaria posada, dejando a los aventureros a solas con sus pensamientos, meditando sobre todo lo sucedido y los cabos sueltos que quizá habían dejado a su paso por tan extraña investigación.
FIN DE LA PÍLDORA 1
TESOROS OBTENIDOS
ESPADA CORTA DE ALARMA
YELMO DE TELEPATÍA
ARMADURA DE ESCAMAS DE ADAMANTINA
LIBRO DE CONJUROS DROW: 6 Trucos, 5 Conjuros N1, 3 Conjuros N2.































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