viernes, 31 de julio de 2020

CROSSOVER: EL RESURGIR DEL DRAGÓN & LA MALDICIÓN DE STRAHD - PARTE 36 - SANTIDAD Y CORRUPCIÓN

El cielo tormentoso abrazaba las alas del ave mágica gigantesca que se alejaba lentamente por los cielos de la fortaleza de Strahd.
En el sonido de la tormenta, los aventureros que, castigados por la lucha, se alejaban en la noche, señalaron casi sin poder hablar hacia el oeste, y a su vez la bolsa mágica donde los tesoros se acumulaban -en cuyo interior se resguardaba el cráneo del dragón plateado Argynvost-. Asintiendo, Panit ordenó al ave monstruosa girar en esa dirección en lugar de volar hacia la aldea de Uarowia.
En su aleteo, al mirar hacia atrás, los compañeros arracimados sobre el ave se sobresaltaron al observar que, desde la torre más alta de la fortaleza, un rayo de energía verdosa brotaba hacia el cielo, golpeando el techo de nubes tormentosas. Al instante, ese haz relampagueante empezó a expandirse desde el punto de impacto por todas direcciones, comenzando a manipular la masa nubosa para que se espesase y creciese, viajando por doquier. En su crecimiento, las nubes liberaban rayos verdosos como el haz de luz que había viajado hacia el cielo, persiguiendo a los fugitivos con un deseo viviente en la naturaleza extraña de convertirlos en cenizas y humo. Pero, por suerte, la gigantesca montura aérea supo maniobrar para evitar algún que otro impacto que se acercaba demasiado, hasta que la tormenta quedó mucho más atrás, y de pronto, en el horizonte, sobresalía la cúspide del Alcázar de Argynvosthold.
Al aterrizar junto al camino de la entrada, los compañeros recuperaron el aliento de un viaje accidentado por los cielos, reuniéndose frente a la puerta del alcázar, y extrayendo Ygrein de la bolsa de almacenaje mágico de Panit el enorme cráneo del dragón plateado, rescatado de la fortaleza de Strahd. Mientras el grupo recuperaba parte de la compostura y planteaba qué sucedería al haber traído el cráneo del dragón, de pronto las puertas del alcázar de Argynvosthold se abrieron.
Allí, una criatura de la no muerte de triste porte caballeresco preguntó la identidad y procedencia de los recién llegados, a lo que Ygrein escoltada por Bukko se acercó a la entrada, sosteniendo entre sus brazos el cráneo-dragón. Cuando la sacerdotisa y sus compañeros se identificaron, revelando que, haciendo honor a su palabra, retornaban los restos del dragón de plata a su hogar, el ser oscuro cambió el rojo ascua de sus brillantes ojos por un suave plateado, como si un sentimiento en su alma de ultratumba hubiese brotado de la nada. Sobrecogido, informó de que iría a buscar a su señor, dejando en la entrada a los recién llegados. Poco después, los pasos acompasados de ultratumba de la hueste de los Dragones de Plata se escuchó llegando al salón principal del alcázar. Al poco, la puerta se abrió, dejando ver la imagen de Sir Godfrey Gwilym que sostenía la pesada hoja de madera, e inclinaba la cabeza mirando hacia un lado.
Tras él, unos pasos pesados resonando desde una poderosa armadura llevaron ante los aventureros la presencia de Vladimir Horngaard, el Señor del Alcázar de Argynvosthold, quien al igual que el mensajero que había llegado hasta él, resplandecía en sus ojos con un suave tono plateado.
Al ser consciente del tributo que los personajes le presentaban -de manos de una arrodillada Ygrein-, claudicó indicando que se alegraba de ver que todavía habían seres vivos con honor para cumplir con la palabra dada, a pesar de las circunstancias y las adversidades -una de las cuales le fue revelada al indicar el grupo que Sir Meriath había caído... protegiendo a Panit de que un demonio la asesinara, lo cual apenó y al mismo tiempo satisfizo al Señor del alcázar-. Asombrado y satisfecho, el Señor del Alcázar ofreció a los aventureros acompañar a su séquito para dar honrada sepultura a los restos del fundador de la orden en gratitud a su logro.
Honrados por el ofrecimiento, los aventureros fueron flanqueados y escoltados junto al cráneo del dragón, hasta el cementerio tras el alcázar. Al llegar junto a las rejas del mismo, Lord Vladimir hizo un gesto con la mano, y una niebla envolvió a la comitiva, trasladándola del exterior de las verjas sin aparente entrada hasta el interior del cementerio, en el camino frente a la entrada del mausoleo del dragón. Una vez en su puerta, miró a Ygrein para que ésta hiciese los honores, si nadie ponía impedimento, para entrar al mismo y dejar el cráneo en su interior.
Asumiendo su función ceremonial, la hija de la guerra permitió que Lord Godfrey abriese la entrada al mausoleo, y penetró en el polvoriento edificio. En su interior, vacío por completo, encontró una escritura en el idioma de los dragones (que sólo Panit supo comprender, como un epitafio del lugar donde residían los restos y tesoros de Argynvost), y al entrar al mismo, llevando el cráneo en sus brazos, el objeto poco a poco se hizo más liviano, hasta que envuelto en un suave resplandor plateado, se elevó en el aire, girando sobre sí mismo, para adosarse a la bóveda del mausoleo. Al hacerlo, el interior de la cripta aumentó su fulgor, y de la parte superior de la misma surgió un rayo de luz plateada que impactó contra la ventana de la torre más alta del edificio, a través de cuyos ventanales se liberó una onda de luz plateada que bañó toda la montaña, junto a un rayo más poderoso de luz que empezaba a ascender hacia el cielo.
Y entre la luz que bañaba a vivos y muertos por igual, la luz que ascendía hacia los cielos encapotados y envueltos en pequeños relámpagos verdosos se transformaba en un dragón fantasmal envuelto en un halo plateado. La figura, al poco, se estrelló contra las nubes, formando un remolino de verde y plata, peleando por el control del cielo. Al final, el brillo plateado se dispersó, disipando a su vez las nubes, alejándolas por donde habían venido... ...y por primera vez en muchos días, los aventureros pudieron admirar el cielo nocturno y las estrellas. Mientras Ismark se maravillaba por aquel espectáculo, Yoreil dejaba correr lágrimas por sus mejillas de emoción, e Ygrein se arrodillaba con devoción. Junto a ellos, las huestes de caballeros quedaban envueltas en un halo plateado al ser bañadas por la luz, sintiendo, a la vez que los aventureros, una profunda paz y regocijo, junto a un profundo sentimiento de liberación. Al mismo tiempo, los rescatadores de los restos óseos sintieron en el interior de su corazón que, mientras la causa contra Strahd fuese justa, el propio alma de Argynvost los protegería hasta la consecución de la misma... o la muerte digna. Los muertos, cuyas imágenes refulgentes parecían ahora mucho más vivas y melancólicas, se giraron hacia su señor y el segundo al mando, quienes a su vez también representaban un aspecto más digno, y con un saludo marcial, empezaron a deshacerse en chispas plateadas. Vladimir los despedía formalmente, agradeciendo sus servicios, y deseándoles por fin un pronto viaje a su destino en el más allá. Así, al poco tiempo, y uno a uno, los caballeros ascendían hacia las estrellas. Tras ellos, sólo la pareja de Vladimir y Godfrey quedaba para despedirse de quienes habían logrado por ellos algo que nadie había hecho en 400 años.
Agradecido por ayudar a su esposo a liberarse de la prisión espiritual del reino de Strahd, Sir Godfrey expresaba que si los aventureros deseaban algo que él pudiese conceder, lo haría encantado. Ante la petición de utilizar parte del cráneo de Argynvost como objeto para forjar un arma digna del dragón, el sacerdote de la orden se sintió extrañado por la misma, explicando que el eje de su fe en su orden no debía ser profanado de aquella manera, a pesar de la nobleza de dicha petición.
X'ing, entonces, expresó su incertidumbre de, si los caballeros marchaban, quién prevendría de que los restos del dragón de nuevo fuesen profanados. Entonces, asintiendo ante tal posibilidad, Lord Godfrey se acercó a la puerta del mausoleo abriendo los brazos en cruz, y rezando para sí mismo.
En ese instante, la luz en el interior del mausoleo aumentó, y el cráneo estalló en una nube de polvo plateado, viajando con el viento hacia el "faro" de luz en la cúspide del alcázar, y desde allí esparciéndose con el suave aire de la madrugada por toda la tierra alrededor del edificio, cayendo como una lluvia de plata. Una vez más, la presencia de Agynvost se manifestó a través de tales portentos.
Cuando todas las solicitudes pudieron quedar satisfechas, Sir Godfrey se giró ante Lord Vladimir, inclinando la cabeza, e indicándole que no se demorase demasiado, pues lo esperaba para concluir su viaje juntos. Acto seguido, se desvaneció en una nube plateada que ascendió en pos de sus compañeros ya lejanos.
En un último gesto, Lord Vladimir indicó que su gratitud no podía ser lo bastante grande como para colmarla con gestos, pero si en algo podía ayudar, sus pertenencias que ya no necesitaría en su viaje quedaban al resguardo de los aventureros.
Así, con un poderoso gesto, clavó su mandoble en el suelo ante él, ofreciéndolo de buen grado al grupo, a quien también permitía el uso a placer de su alcázar, así como de todo lo útil que pudiesen encontrar en su interior, que no era mucho. Sin embargo, advertía por su propia seguridad que no molestasen a las arañas gigantes del ala derecha, la cual estaba en muy mal estado, para evitar tener encuentros desagradables. Mientras estuviesen lejos de aquella zona, no serían molestados.
Pidiendo la virtud de su bendición para confrontar a Strahd como habían prometido, Vladimir sonrió, diciendo que, en posesión de la Espada del Dios del Sol, y del Medallón del Linaje de los Córvidos, no podrían estar más protegidos para aquella lucha que con el beneplácito del mismísimo Andral.
Pero, al sentir el ruego de una Ygrein arrodillada ante él, el caballero caído solicitó que se alzase, pues le concedería un brazo firme y certero para la lucha. Con un dedo, rozó la frente de la mujer, y ésta sintió la experiencia en combate de aquel hombre en vida y muerte inundando su ser. Justo en ese momento, la criatura se desvanecía con una sonrisa, despidiéndose por última vez, envuelta en un halo plateado, partiendo al fin hacia los cielos con el resto de sus compañeros, como una lluvia de estrellas rutilantes que regresaban al firmamento, hasta perderse en la noche en la miríada de estrellas.
Tras esos momentos de regocijo y milagro, Ismark señaló a Panit si pudiese estudiar el objeto dejado atrás por el caballero, mientras los compañeros hablaban con Katy de rastrear la fortaleza por si encontraban algo de utilidad en la batalla, a la vez que Bukko se concentraba en si el suelo sagrado del alcázar aún lo era, a pesar de aquello, sintiendo que, en efecto, aquella parte del mismo seguía siendo santa y protegida.
Después de una escrupulosa búsqueda por todo el alcázar para ver qué había quedado tras la marcha de la orden de utilidad, y que Yoreil hallase unos prometedores frascos que Panit identificó como bebedizos protectores muy poderosos, el grupo entero se resguardó en la iglesia. Allí, conforme los ánimos se calmaban y el grupo planificaba cómo afrontaría el día siguiente y su lucha contra reloj para acabar con Strahd, Katy empezó a mostrar un carácter algo seco con sus compañeros, refunfuñando y chocando por una confrontación directa, abogando porque Bukko convirtiese en cenizas al Peregrino vampírico con la Espada del Dios Sol, como la había llamado el muerto viviente desaparecido.
Extrañados por el carácter agresivo creciente de Katy, los compañeros intentaron razonar una y otra vez con ella, pero ésta se mostraba cada vez más nerviosa... hasta que Ismark se percató de que el exterior comenzaba a llenarse de una espesa bruma, informando a todos los compañeros.
Al percatarse de ello, desde la distancia se escuchó la retumbante voz de Strahd, llamando al grupo pues deseaba hacer un trato, sin el cual los compañeros ponían en peligro la vida de todos los habitantes del Valle de Uarowia. Mientras unos se burlaban de Strahd por estar tan desesperado de ir a perseguirlos al poco de huir de su fortaleza, Katy endiablada provocaba a Strahd que entrase si se atrevía, que darían buena cuenta de él y lo convertirían en cenizas. Ismark, a su vez, comenzaba a decir que, si tan necesitado estaba de una reunión, lo invitaba a pasar al recinto para hablar bajo los términos del grupo. En ese momento, todos los aventureros gritaban al unísono (sobresaltando a Ismark) que Strahd NO ESTABA INVITADO A ENTRAR, momento en que Ismark se percató del error de sus palabras justo a tiempo. Enfurecido por las mismas, Strahd una vez más indicó que su oferta seguía en pie antes de que se negasen de nuevo: que Bukko viajase a solas en los próximos días al castillo para poder tener una charla privada con él... o Strahd se encargaría de acabar con la vida de todos aquellos en el Valle que hubiesen importado alguna vez al grupo. Con Katy envuelta en cólera, casi soltando espumarajos por la boca, apenas el grupo era capaz de contenerla, intentando que se tranquilizase, hasta que Bukko la sujetó por los brazos. Harto de esperar, de pronto Strahd dispersó parte de la niebla con un gesto, momento en que Ismark observó lo que estaba haciendo.
Allí, en aquel trecho de cielo despejado, el rostro del Peregrino Strahd, cuyos extraños rasgos en el lado izquierdo de su rostro -con aquella piel tan lisa y de brillo metálico, iluminada por el tenue resplandor rojizo del ojo de aquella mitad- observaban el edificio comenzó a pronunciar unas palabras de origen desconocido. Al mismo tiempo, alzaba su mano izquierda, aquella cuya textura y brillo de piel era similar al lado izquierdo de su rostro, por la que bailaban extrañas runas y símbolos verde fosforescente, mientras que con la otra rozaba suavemente la piel de la primera. Ismark, preocupado, llamó a Panit e Ygrein para ver de qué se trataba aquella parafernalia, justo cuando un relámpago verdoso cayó del cielo, pero en lugar de estallar sobre él, se concentró en la palma de su extraña mano.
Llenas de temor, la sacerdotisa y la maga se miraban, pensando en una forma de detener aquel extraño poder, y mientras Ygrein rezaba por una respuesta, Panit trataba de contrarrestar aquella manifestación mística con su propia magia, sin conseguir nada en el intento.
Poco a poco, la energía crecía en la mano de Strahd, iluminando su silueta con un verde antinatural que perturbaba aún más al manifestarse. La mano, señalando el edificio, planteaba un destino terrible. Gritando Ismark que se preparasen todos para algo terrible, se sujetó al altar de Andral, junto a Ygrein, mientras Panit se ocultaba detrás, Bukko y X'ing sujetaban a Katy que se desgañitaba en una furia infernal, gritando a Strahd que le arrancaría las entrañas y las echaría al fuego sólo por el placer de hacerlo, y Yoreil lo observaba todo con la tranquila calma que anticipaba el desastre.
Cuando el nivel de energía alcanzó su punto álgido, el vampiro la liberó en una explosión de electricidad verdosa sobre el edificio. El impacto liberó una detonación que hizo sacudirse el lugar hasta los cimientos, envolviendo con un flash cegador verdoso la pared de la capilla de Andral, convirtiendo en lugar en un paisaje antinatural y alienígena.
En la tempestad mágica, la sacudida del edificio envió volando por los aires a Panit a estrellarse contra una columna y caer desfallecida, mientras el resto de sus compañeros se mantenían tambaleándose en pie. Sin embargo, todos ellos se llevaron las manos a los oídos, que quedaron ensordecidos por el estallido, sangrando entre los dedos. Katy, sola entre sus amigos, era la única que había superado el sufrimiento de ambos efectos, sacudiendo la cabeza momentáneamente aturdida, mirando a través de las cristaleras que habían resistido milagrosamente aquella devastación, junto con el edificio, el cual sólo acusaba pequeñas lluvias de polvo y algunas piedras de paredes y techo en las áreas interiores. Desde su posición privilegiada, cruzó la mirada con Strahd, ambos desafiantes. Éste la miraba con una media sonrisa, reconociendo un alma depredadora similar a la suya.
Cuando el pitido de los oídos amainaba, y el grupo pudo observar a Katy impasible entre ellos, mirando con los ojos inyectados en sangre hacia el exterior, gritando como una posesa -a pesar de no comprender lo que le sucedía-, la voz de Strahd alcanzó mágicamente los oídos de los presentes. Éste instaba a cumplir su advertencia y dejaba tiempo para pensar en su petición, suficiente como para que la muerte de inocentes recayera sobre su conciencia tarde o temprano. Con ello, el monstruo se deshizo en bruma, fundiéndose con el resto de la misma y alejándose en la noche. Como recordatorio, sobre el muro interior de la capilla cuya zona exterior había sufrido el impacto eléctrico, se formaron unas enormes palabras en sangre: "NO OLVIDÉIS MI PROMESA. TE ESTARÉ ESPERANDO EN MI CASTILLO".
Tras la marcha del monstruo, Katy empezó a recriminar con rabia contenida la torpe actuación de Bukko, que podía haber destruido a la criatura dentro de la capilla, siendo una cobardía y una necedad. Aún a pesar de que el resto tratase de razonar con la mujer, ésta se mostró impermeable al razonamiento, como poseída por la mismísima cólera. Ygrein y Bukko empezaban a no dar crédito a la forma de actuar de la amiga de éste y la superior de aquella, incluso viendo que se enfrentaba a ellos dos cuando trataban de calmarla. Viendo que aquella situación no les llevaría a ninguna parte, finalmente todos cedieron a la necesidad de descansar, pues toda la situación había sido muy estresante, y quizá después de la huida de la fortaleza de Strahd y este encontronazo tenían demasiado cansancio emocional como para necesitar un respiro.
Por su parte, Katy empezaba a pensar que sus compañeros no estaban en sus cabales al no haber acabado de inmediato con aquel monstruo, y tanto su subordinada Ygrein como su amigo Bukko daban muestras de fallarle deliberadamente. ¿Qué les estaba ocurriendo? De hecho, le preocupaba tanto la actitud de éstos, que al verlos reunirse en privado y marcharse para charlar, mientras el resto se preparaba para descansar en la capilla y montar guardia, sus pensamientos volaban entre la traición y el romance, a pesar de no estar segura de la una ni creer posible el otro. Pero... era todo tan confuso... Por su parte, Ygrein y Bukko se reunieron en privado para hablar del creciente estado de confusión de amiga y jefa, algo que alteraba demasiado el equilibrio del grupo, pudiendo desencadenar en un problema mucho mayor. Además de comentar que, en caso de que Bukko cediese a la petición de Strahd, éste cedería la espada a Ygrein para guardarla hasta su regreso o hasta que fuesen a rescatarlo al castillo, también fueron conscientes de que había algo que estaba corrompiendo el corazón de Katy desde dentro... y tenía que ver con su presencia cada vez más prolongada en el Valle de Uarowia... las nieblas confundían su mente y su alma, y la llevaban a la perdición. Se encargarían de vigilarla y velar por ella, pero... ¿Hasta cuándo?
Finalmente, antes de establecer guardias para descansar hasta el día siguiente -despertando pasadas las 2 de la tarde-, el grupo puso en común todos los objetos de poder de que disponían para distribuirlos de la forma más apropiada en la lucha que se cernía sobre ellos en los días venideros contra Strahd. Para ese momento, debían estar preparados y concienciados hasta lo más mínimo, ya que quizá, para algunos, sería su última aventura. Y mientras tanto, en la madrugada, los susurros volaban entre unos y otros compañeros, incluso entre Katy y Panit, que hablaban de pactos, secretos y alianzas... para un futuro prometedor... y como válvula de seguridad. Mañana sería un nuevo día para luchar contra Strahd.
Y en la distancia, observando desde la cúspide de su castillo, el Vampiro apretaba un puño al ver el faro plateado incluso desde tan lejos, con el ceño fruncido y, por primera vez, preocupación en sus pensamientos.
CONTINUARÁ

LOGROS

Bendición de Argynvost

+1 CA y TS mientras luchen en la causa contra Strahd

PARA: Bukko, Katy, Panit, Ygrein, Ismark, X'ing, Yoreil

Bendición de Lord Vladimir (YGREIN)

+1 At CC contra Strahd la próxima vez que lo confronte

Bendición de Heroísmo de Mordenkainen

(Permanente hasta que se Usa y se gasta)

Cuando se activa, concede los efectos de una Poción de Heroísmo durante 1 Hora:

"Obtienes 10 Puntos de Golpe temporales que duran 1 hora a partir del momento en el que bebes esta poción. Durante ese periodo también estarás bajo los efectos del conjuro Bendición (no requiere Concentración)."

"Cuando un objetivo haga una tirada de ataque o de salvación antes de que termine el conjuro, puede tirar 1d4 y sumar el resultado a su tirada."

PARA: Bukko, Ygrein, Ismark, X'ing, Yoreil, Zhia, Ezmerelda

Bendición de Heroísmo de Lady Lordel

(Activa durante 1 Mes, o hasta que se Usa y se gasta)

Durante 1 hora:

Inmunidad a Condición Asustado

Ventaja en Tiradas de Salvación de CARISMA y DESTREZA

+1 Tiradas Ataque y Daño

+10 PG Temporales (regenerables cada Asalto)

PARA: Bukko, Panit, Katy

TIEMPO HASTA LA CONJUNCIÓN

Desde las 14:00 p.m. que los aventureros se levantan en la Capilla de Argynvost

(10 Días y 17 Horas - y Período final de 24 Horas en la Conjunción)

Registro de Cuentas de Katy

A 1 semana de pago de Salario (30 M.Oro por cabeza), Katy adeuda 20 M.Oro por Peligrosidad a Ygrein y Zhia, y 10 M.Oro a Akon.

martes, 28 de julio de 2020

D&D 5ed - AguaProfunda - El Refugio de las Conspiraciones Oscuras - Sesión 12 - Enter The Golgo

Durante la espera en el área de Taberna de El Portal Bostezante, los aventureros observaron el comportamiento de Bonnie con cierta intensidad, provocando en ocasiones que la chica los observase de reojo con gesto confuso por su exceso de atención, a pesar de que Karla trataba de quitar hierro al asunto lanzándole un guiño con una sonrisa.

Y durante aquel escrutinio, el grupo observaba el ir y venir de los parroquianos en la taberna, cuando se percataron de que un orco -una raza poco frecuente en AguaProfunda, salvo en los muelles cuando acompañaron a Wull a conocer a su comunidad- parecía moverse cerca de su mesa, y en la lejanía observarlos con interés. Su cercanía a un reservado junto a los aventureros hizo que un enano saliese del mismo, cruzando un par de palabras con el orco quien, a pesar de su aspecto malencarado, pareció alejarse -no sólo por la amenaza supuesta del enano que ya volvía a su reservado, sino también por la evidente presencia de guardia y vigilancia privada que en cualquier momento podía enfocar su atención en él-.

No obstante, su atención a Bonnie les hizo perderlo de vista por un momento, cuando se percataron de que había desaparecido del área... además de un hombretón en la otra punta de la sala cerca de la chimenea (NOTA: En la partida de Roll20.net comencé a mover aleatoriamente a los iconos de PNJ de la escena visualizada, y así obligué a los jugadores a prestar atención como en una escena "real" de una 'movie', lo cual estimuló el desarrollo de la misma). Buscando a uno y otro lado, de pronto los tres aventureros dejaban de prestar atención a Bonnie para afinar sus sentidos sobre dónde se había metido el orco -fundamentalmente-.

Poco después, los compañeros se dieron cuenta de que uno de los vigilantes de la taberna se dirigía al hueco en penumbra de escaleras más alejado de su posición que subía hasta las habitaciones, y allí parecía aleccionar a alguien. En ese momento, orco y humano que habían perdido de vista surgieron de ese área. Sobresaltados por aquello, siguieron la evolución de la situación en la que, mientras Durnan era informado por el vigilante de la situación concerniente a aquellos dos extraños, ambos se separaban rodeando la entrada a los subterráneos de la Posada, pero se dirigían en apariencia a la esquina de la barra donde servía Bonnie. Preocupados por lo que pudiese pasar, se levantaron con cuidado, acercándose a la barra para 'pagar las consumiciones', mientras Bonnie les preguntaba qué necesitaban y por qué la miraban tanto, a lo que los aventureros comentaron desenfadadamente que sólo se preocupaban de una amiga. El orco y el humano, aunque tomaron caminos separados, llegaron hasta la puerta de salida y, casi juntos, salieron de la posada, perdiéndose. De pronto, el grupo empezó a hablar en voz alta, comentando que iban a salir a refrescarse pues la bebida se les había subido demasiado.

Así, al salir a la puerta, miraron a uno y otro lado de la calle al atardecer, percatándose que los pocos viandantes no eran en ningún caso aquellos dos extraños, de los que Randy se había percatado que el humano llevaba un extraño símbolo al cuello que le recordaba a una reliquia sagrada indeterminada. Mientras Naëris se dirigía a un lado de la calle, Karla se movía en dirección opuesta y Randy se quedaba en la puerta, vigilando. Así, Karla escuchó cerca de una esquina de la posada, junto a un abrevadero con agua, una conversación en un idioma desconocido. Al acercarse, la conversación se detuvo, y cuando avanzaba hacia el agua deprisa, Randy y ella escuchaban pasos que se acercaban desde la esquina más cercana a Karla. En ese momento, la pareja que los aventureros buscaban surgió con gesto de pocos amigos, como habiendo escuchado algo. Entonces Karla simuló malestar por el alcohol, mientras Randy corría a su lado para atenderla, saludando a los extraños, refrescando el cuello de su amiga.

Con un resoplido, el humano comentó que se extrañaba de ver mujeres emborrachándose si les sentaba mal la bebida. En ese momento, Randy pudo ver al hombre, quien parecía apretar con fuerza desmedida el mango del martillo de batalla que colgaba de su cinturón, y una mandíbula apretando los dientes, como conteniendo sus emociones al hablar. En el cuello del bárbaro, un collar Símbolo de Gruumsh lucía orgulloso... siendo un humano. Extrañada, Randy de pronto sintió que aquel hombre las conocía de algo. ¿Podía ser relación con sus padres de forma indirecta... o quizá del malentendido que tuvo hacía días en el Distrito del puerto con un orco trabajador cerca de los muelles? El orco a su lado, a pesar de la situación, lo sujetó del brazo y tiró de él, llamándolo Golgo, comentando que tenían asuntos que atender, y aquellas hembras no merecían la molestia Al alejarse, desde la puerta se acercaba Näeris que se había percatado de la situación, y se mantenía a distancia de actuación. De pronto, Randy se atrevió a comentar que si se había fijado tanto en las mujeres el hombre es porque a lo mejor se conocían de algo. Golgo, dándose la vuelta, se encaró con Randy, y con una mirada tan penetrante y temible como el filo de un hacha de guerra, la fulminó indicando que, en caso de haberse conocido, habría sido en mejores circunstancias de las que seguro la mujer podría recordarlo. Con el silencio en los labios de unas asustadas Randy y Karla, el hombre se giró de nuevo, y se marchó con el orco hacia el oeste. Al preguntar Naëris qué había sucedido, los tres volvieron a su mesa en la posada, donde Randy les contó lo extraño de su percepción sobre aquel hombre amenazante: que contenía sus emociones ante ellas por algún motivo, que de seguro las conocía... y que, siendo humano... PERTENECÍA A LOS ADORADORES DE GRUUMSH. Sorprendidos, los compañeros elucubraron qué posibilidades había de conocer a aquel extraño orco, hasta que el tiempo pasó.

Al fin, el turno terminaba para Bonnie, y al salir de la barra, fue acogida amablemente por TresCuerdas. Ambos se dirigieron hacia una mesa alejada de los aventureros, quienes fueron conscientes de que, mientras caminaban juntos, los observaban y hablaban de ellos. Cuando Bonnie se sentó junto a Mattrim, al parecer hablaba con él preocupada, sus emociones divididas de alguna forma, con algún tipo de conflicto interior. Decididos a tomar partido en aquella conversación, sobre todo por los hechos de aquella misma tarde, se acercaron para pedir permiso y sentarse con ellos.

Mattrim lanzó una mirada hacia ellos y Bonnie. Cuando dijo que aquella conversación que estaba a punto de suceder era asunto de ellos, los compañeros decidieron que también debía escucharla. Así, comunicaron a Bonnie lo sucedido con su compañero Replicante, además del hecho de que les había transmitido una sensación incómoda, en la que todo lo que habían hablado con él parecía que lo utilizaría... pero no de la forma prudente que ellos esperaban, sino como algún tipo de as en la manga. Con la sensación de que Bonnie se debatía en sentimientos encontrados, le pidieron que hablase abiertamente. Mirando a Mattrim, éste asintió. Bonnie entonces les contó que su compañero se había puesto en contacto con ella después de ir a visitarlos, indicándole que, con la experiencia vivida, lo mejor sería que todos pasasen desapercibidos porque se avecinaban problemas, y lo mejor sería no mezclarse en asuntos que los expusiesen. Sorprendidos, siguieron escuchando a la Replicante explicar que, al parecer su compañero se marchó de la Posada de CráneoTrol con la sensación de que alguien lo seguía por alguna intención aviesa. Su miedo le hizo buscar el momento apropiado para despistar abiertamente a ese seguidor que también cambiaba de aspecto, hasta perderlo en el Mercado y huir rápidamente a avisar a Bonnie y los suyos para esconderse, con la sospecha de que sus vidas estaban en peligro. En ese momento, el grupo explicó que en absoluto aquello había sido así.

Para que ella lo entendiese, comenzaron a explicar que habían recibido la visita de una organización conocida como el Enclave Esmeralda que consideraba a los Replicantes un peligro para la ciudad, informando además de sospechas sobre éstos y sus peligrosas intenciones. Según creían, los replicantes planeaban algún tipo de golpe en la ciudad para consolidarse en la misma y convertirse en un grupo peligroso, y aquello debía ser atajado antes de que el problema fuese mucho mayor. Al consultar a Mattrim, éste explicó que tal actuació le parecía algo tajante con respecto al Enclave Esmeralda, pero también sabía que a veces se habían enfrentado a Replicantes por considerarlos 'antinaturales'. De ser así, él mismo se pondría en contacto con ellos si había algún problema, para pararles los pies con respecto a Bonnie. Continuando con su explicación, los aventureros comentaron a Bonnie que, al recibir aquella información tan extraña, decidieron seguir al compañero de Bonnie, hasta que éste dió esquinazo a Naëris, pero no por las razones que el replicante había explicado, sino para asegurarse de que el Enclave Esmeralda estaba equivocado, encontrando pruebas sólidas. De hecho, Karla comentó que ella misma contactaría con ellos si pretendían hacer daño a la camarera, pues en el poco tiempo que habían estado en la ciudad la consideraban una amiga, y se jugarían el cuello por ella. Bonnie, mostrando fuertes sentimientos encontrados, explicó que entendía y confiaba en la palabra de los aventureros, pero también debía confiar en la de su compañero Replicante, pues si no, se sentiría muy mal con la situación, poniendo en el punto de mira a sus compañeros e incluso a los aventureros, para quienes no deseaba se metiesen en líos por su culpa. Apenada por la situación, fue consolada por Mattrim y los aventureros, quienes le explicaron que no se preocupase de aquella situación, ya que le pondrían remedio. Una vez hecho eso, después de que la Replicante les indicase que seguiría hablando con el resto de sus compañeros, pidiendo que otro visitase a los aventureros en CraneoTrol, los amigos dejaron en su intimidad a Bonnie y Mattrim y se marcharon, rumbo a descansar su última noche gratis en el Portal Bostezante.

Esa misma noche, en el silencio de la posada, Naëris se despertó bruscamente al escuchar que abajo, en la zona de taberna junto al foso se escuchaban pasos silenciosos. Pero, en lugar de moverse con sigilo, dio un portazo en su habitación y una palmada en las habitaciones de Karla y Randy, sobresaltando a las muchachas, quienes apenas tuvieron tiempo de coger un arma, echarse una túnica y bajar con el elfo Crepuscular hacia la taberna, quien les susurraba que había oído algo extraño. Sorprendentemente, en las habitaciones cercanas sólo se escuchó el refunfuñar de clientes que se habían sobresaltado, y después ronquidos.
Al descender a la posada en penumbra, alumbrada sólo con una suave luz de velas, Randy encendió una luz mágica en su enorme hacha de combate, descendiendo por las escaleras justo detrás de Naeris.

En ese momento, entre la penumbra del lugar, Karla se percató de que dos sombras rodeaban por ambos flancos el foso, con una tercera más retrasada, y todas en dirección a las escaleras por las que ellos bajaban. Dando la voz de alarma, se lanzó a toda velocidad hasta encararse con un peligroso orco armado con armadura, hacha y martillo, y rostro feroz, momento en que entró en combate contra él, utilizando ágiles movimientos de lucha para intentar frenar su avance, aunque el enemigo mostraba ser habilidoso en la lucha, deteniendo sus ataques. De pronto, la monje escuchó una voz gutural de palabras sacrílegas, y sintió como la torpeza y la desazón la envolvían, al tiempo que una silueta se acercaba por el lateral a su posición, rodeando una mesa. Naëris, no siendo aún consciente de lo que sucedía, sólo pudo ver al avanzar, seguido de Randy, que una figura poderosa corría desde la penumbra hasta colocarse junto a él, y con su inmensa hacha golpeó el pecho de Randy quien, a pesar de estar cubierta por una de las gruesas columnas de madera de la escalera, recibió un potente impacto que la desplazó sangrando por las costillas, además de destrozar parte de la madera. Sorprendidos, los compañeros de Karla entraron en acción. Invocando su Espada de las Sombras, Naëris lanzó un potente tajo al orco que oscureció su piel por el área que cruzó el filo de oscuridad, palideciendo la carne alrededor y haciendo temblar las piernas del atacante. A lo lejos, Karla trataba de defenderse de sus atacantes, lanzando un bastonazo hacia el guerrero orco malencarado que tenía ante ella, pero su bastón rebotó en el escudo. Improvisando una danza de guerra, la mujer empezó a moverse con rapidez para dificultar los ataques de sus enemigos.

En efecto, cuando el chamán orco que estaba en retaguardia canturreando se acercó a ella, una de sus manos envuelta en una aureola de oscuridad, ésta pasó muy cerca, causando un escalofrío a la combatiente, pero la magia se disipó inocua al no hallar objetivo. Enfurecida, Randy se lanzó contra el orco brutal que la había desplazado con un peligroso hachazo, llamando a la batalla a un Martillo Místico que flotó hacia el orco, silbando por encima de su cabeza. Además, convocó el poder sagrado para golpearlo con un fulgor en su hacha. El arma se incrustó en el abdomen de la bestia, la cual cayó sangrando al suelo con un gemido, desplomándose muerta. En ese momento, la mujer escupió al cadáver, avanzando junto al mismo en dirección a Karla para ayudarla, seguida de su martillo flotante.

Y, con habilidad, la mujer combatiente esquivaba los hachazos del orco junto al chamán, aunque uno de ellos le rasgó un costado, volando la sangre hacia el anillo de piedra del pozo. Naëris, confiado en su habilidad, avanzó sin prisa por un flanco del combate que se desarrollaba cerca de la enorme chimenea de la taberna, enviando un peligroso proyectil de energía bruja que silbó por encima de la cabeza del chamán, como aviso de su desenfadada llegada. La andanada chocó inofensiva contra la piedra de la chimenea. Karla, preocupada por estar cercada de enemigos, de nuevo lanzó un bastonazo hacia el chamán, golpeándole en una sien con un sonido chasqueante. Aunque el golpe fue certero, no pareció causar mucho problema en el orco quien, de nuevo conjuró el poder de su mano destructora para tratar de alcanzar a Karla.

Una vez más, la mujer se concentró en sus fintas, esquivas y desvíos defensivos, apartándose de la trayectoria de la mano letal del orco adorador de Gruumsh. Al mismo tiempo que los orcos proferían gruñidos e insultos en nombre de su dios, Randy cargaba hacia el chamán que intentaba consumir la vida de su amiga. Con su martillo místico a la zaga, éste zumbó cercano al cráneo del orco con un certero mazazo, pero el hacha de Randy quedó trabada por el bastón del orco sin producir daño. A pesar de ello, de nuevo el orco soportó el castillo, controlando la maldición impuesta sobre Karla.

Una vez más, tras el chamán, el soldado orco trataba de alcanzar de peligrosos hachazos a Karla, volviendo a causar un doloroso tajo en la cintura de la joven, desparramando sangre por el suelo. Karla se veía en peligro, cercada en el combate, preocupada por su vida, y miraba a Randy en busca de ayuda. Saltando sobre una mesa junto al chamán, Naëris reveló su verdadero aspecto al orco, quien sintió la animadversión que le causaba la raza de esclavistas, estremeciéndose con su presencia. De un peligroso tajo de su Espada de Sombras, un negro surco se formó bajo la armadura del orco, palideciendo la piel, aunque éste soportó estoico el daño que ya le hacía tambalearse, manteniendo el poder de su magia sobre Karla. A su lado, la luchadora trató de aprovechar la presencia de Naëris, castigando de nuevo -sin éxito- al chamán, golpeando su bastón el viento de un zumbido cerca de su cabeza, además de seguir su táctica de defensa veloz, mientras las cosas se equilibraban a su favor. De hecho, levantando la maldición de la muchacha, de pronto el chamán pronunció una sencilla palabra... y se hizo el silencio, impidiendo cualquier forma verbal de comunicación... o lanzamiento de magia. Sin ceder a la sorpresa, Randy en silencio cargó contra la criatura, golpeándola por ambos flancos con su martillo místico y su hacha ígnea, atrapando al orco en un abanico de muerte. Mientras el martillo aplastaba sus costillas, el hacha se incrustaba en su pecho. Con la mirada perdida en un susurro a Gruumsh, el orco cayó al suelo, muerto. En un instante, el sonido volvió a la sala, muerto hacía un instante por la propia magia. Con su muerte, Naëris susurró una plegaria a la Reina Cuervo, dedicándole aquella muerte. Aprovechando la sorpresa en el último guerrero orco por la muerte de su sacerdote, Randy avanzó por el flanco hacia el mismo, apoyando con su presencia a Karla.

La cólera invadió al orco, quien se movió para adoptar una posición más cercana a la sacerdotisa y la monje. Trazando un arco con su hacha, a pesar de que Karla esquivó fácilmente el tajo, Randy sí sufrió el mismo en un hombro, gruñendo al sentir que sus fuerzas le flaqueaban. Desde la distancia, Naëris lanzó una nueva descarga de energía contra el orco, sin acercarse al luchador, que lo estremeció con un estallido de feroz magia en el pecho.

Aprovechando Karla la superioridad numérica, lanzó un feroz bastonazo al rostro del orco, dejándolo aturdido por el golpe, y aunque trató de patearlo, éste bajó el escudo hasta el pie, que golpeó el borde con un sonido vibrante y metálico. Con una sonrisa, el orco pensó que sus oportunidades aún podrían prevalecer.

Randy, preocupada por su salud, a la vez que enviaba volando su martillo a tratar de destrozar el rostro del orco de un mazazo, éste de nuevo alzó su escudo, en el que chocó sonora el arma. Con aquel ataque distractor, susurró una plegaria a Tempus para restaurar parte de su salud y poder afrontar el combate con más posibilidades. Por suerte, al hacerlo evitó que el siguiente hachazo en arco del orco contra Randy y Karla las trocease ya que, una vez más, aunque no alcanzó a la ágil Karla, sí que golpeó en una pierna a la robusta Randy, vertiendo más sangre humana en el suelo. Harto de la situación, Naëris maniobró con un molinete su espada avanzando por el otro flanco del orco, causándole una pequeña herida ennegrecida en el brazo del arma. Tal maniobra fue suficiente para que Karla, a toda velocidad, conectase en el pecho del atacante un bastonazo que lo dejó sin aliento para, acto seguido, partirle el cuello de una veloz patada.

El orco cayó desplomado en silencio, y cuando el tumulto se calmó, Randy se sentó en una mesa cercana, mientras Naëris estudiaba los cuerpos en busca de alguna pista que les indicase qué hacían allí... además de cualquier posesión valiosa.

Por su parte, Karla corrió a toda velocidad a la cocina para llamar a Durnan, quien apareció por la puerta de la misma con cara de pocos amigos, preguntando qué estaba ocurriendo.

Al ver a los aventureros, se sobresaltó pues Karla empezó a explicar rápidamente que un grupo de orcos se habían introducido en secreto en la posada, camino de las habitaciones. Por suerte los habían interceptado y acabado con ellos sin demasiados destrozos en el mobiliario. Durnan, sobresaltando, se preguntó por dónde habían entrado y qué hacían allí... o si conocían a los aventureros. Karla le recordó que uno de los muertos había sido objeto de vigilancia de uno de los guardias de la posada, quien a su vez estaba en contacto con un humano llamado Golgo. Desconociendo qué hacían allí, al escuchar que habían entrado se propusieron pararles los pies. Durnan, preocupado por la situación, pidió disculpas a los aventureros y les preguntó si necesitaban asistencia... un clérigo de Tymora amigo suyo que pasaba de vez en cuando por la posada, tal vez... pero el grupo dió muestras de que podía atender bien sus heridas, usando sus cualidades para sanar en algo las mismas. Molesto, Durnan indicó que quizá les interesase averiguar quién era ese tipejo llamado Golgo, y a lo mejor recibir una recompensa -guiño-. Pero, de momento, se encargaría de revisar el local por si encontraba la entrada que usaron, además de, al día siguiente, consultar a todos los clientes si alguno de ellos había tenido problemas con orcos recientemente que causase tal desatino. Viento que los aventureros no deseaban molestar, Durnan habló en voz alta comentando que quizá pediría ayuda a algún oficial para investigar de quien se trataba ese humano -seguidor de Gruumsh, según le contaron los aventureros, para su sorpresa-, y por supuesto, por las molestias, compensó a los aventureros con una semana extra de estancia gratis en la Posada, además de Desayuno Gratis en esa semana, pues sabía que TresCuerdas había pagado ya una estancia similar, y él no iba a ser menos en agradecimiento. Con un guiño, y despidiéndose de los aventureros, aclarando que oficialmente no se sabría nada a nivel de autoridades -ni de clientela- de la situación, mientras Karla se despedía como 'futuro colega posadero', a quien debían como deferencia echar una mano, Durnan arrojó los cadáveres por el foso para que los habitantes subterráneos diesen cuenta de ellos, y comenzó su ronda.

Tras un sueño reparador, el grupo bajó por las escaleras hasta la taberna, escuchando un animado rumor de conversaciones en el área. Al llegar, fueron conscientes de que eran el foco de atención de lo sucedido la noche anterior. Bonnie, agradecida, les llevó de su propia mano un buen desayuno que corría de su cuenta. Durante la comida, un oficial se acercó a ellos, felicitándolos por su proeza, y comentando si no estaban interesados en entrar en la Guardia de AguaProfunda como cadetes. Ante el amable rechazo, indicando que protegían a los necesitados sin pertenecer a ningún cuerpo de protección, el oficial los saludó con una sonrisa, recordándoles que ese tipo de situaciones era preferible que no se diesen en el exterior, pues la actuación de las autoridades podría ser diferente.

Antes de que se marchase, informaron al vigilante que pronto abrirían una posada en el Distrito Norte, la Posada CraneoTrol, a lo que el soldado indicó que, en ese caso, avisaría a unos compañeros para echar un vistazo al negocio en breve, y ver si todo andaba bien por allí. Al marcharse, puesto que los compañeros estaban observando el entorno y los coros de curiosos, Karla se percató de que, cerca de ellos, Yagra los miraba con intensidad y cierto desdén. Al ver que la monje se había percatado de ello, la semiorca hizo amago de alejarse. No obstante, Karla la detuvo a medio camino, indicándole que si se había acercado allí para hablar con ellos, podía acompañarlos en el desayuno, y podrían hablar en privado. En su acercamiento, se notaba que Yagra aún recordaba que los aventureros ya la habían ayudado en dos ocasiones con problemas en la posada, lo que hería su amor propio. A pesar de ello, al reunirse, dejando claro que no le gustaba demasiado su situación de famosos del momento, quizá saber que se defendían bien en la lucha le permitiría hacerles una oferta de trabajo.

Cuando comentaron que preferían no hacer trabajos para una organización criminal como los Zhentarim... a la que ella pertenecía, por el tatuaje que tenía en su cuello -lo cual sobresaltó a Yagra, viendo que se habían percatado-, la semiorca indicó que en ningún momento los Zhentarim eran una organización criminal. Ese tipo de rumores sólo eran promovidos por otras organizaciones cuya evolución económica no estaba al nivel de ellos, y la envidia creaba muy malos cotilleos. Pero los Zhentarim eran perfectamente legales. De hecho, su propuesta radicaba en escoltar dentro de la ciudad a un importante cargo de la organización hasta el Puerto, a finiquitar unos negocios. Aclarando los aventureros que esperaban no fuese una actividad ilegal en la que no querían verse inmiscuidos, Yagra dejó claro que sólo era un trabajo de escolta legal bien pagado: 300 monedas de oro por cabeza por un día de trabajo. Viajar con el empresario, esperar a que terminase sus negocios, volver con él hasta el punto de inicio, y cobrar. Pensando seriamente en lo que podía suponer, el grupo comentó a Yagra que se lo pensarían, a lo que la semiorca se despidió alejándose, comentando que se reuniría para una respuesta con ellos al anochecer en la Posada del Portal Bostezante, momento en que el grupo se percató de que, en la lejanía, Mattrim había maniobrado para observar el encuentro. Con un gesto, los compañeros le dijeron que se acercase. Rasgueando su laud para acompañar a los famosos del momento, Mattrim aparentó flirtear con ellos para convertirlos en sus musas pero, en secreto, comentó que esperaba no se metiesen con líos con aquella mujer. Los aventureros explicaron que, ya que Mattrim la estudiaba para buscar actividades que señalasen a los Zhentarim como una organización peligrosa, habían permitido que Yagra los sedujese y les encargase un trabajo de protección, y con ello conseguir información al respecto. Mattrim les preguntó si aquello no les supondría un problema con el asunto de los Replicantes y el Enclave Esmeralda. El grupo comentó que podrían llevar adelante todas las líneas de trabajo. Mattrim, por su parte, comentó que al parecer, si los Harpistas veían progresos en la investigación del grupo, se preparaba un broche de Arpa de Bronce para ellos. Y, al despedirse, alzó la voz, improvisando unos versos con música, ensalzando las cualidades heroicas de los aventureros, quienes rieron junto a parte de los clientes de la taberna, dejando así pasar los minutos antes de terminar su desayuno y ocuparse de sus asuntos.

CONTINUARÁ

LOGROS

1 Semana Gratis (a elección) en Posada del Portal Bostezante:

     Desayuno y Cama

NOTAS

Los Hermanos Gorkak partían ya hoy de vuelta a su factoría fuera de la ciudad, así que la oferta de Descuento y el Anillo dejan de tener validez.

Hoy también era precisa la reunión con Tallisovanar el Carpintero del Callejón CraneoTrol para entregarles presupuesto.
Hoy llegaban los Presupuestos para suministro y arreglos de Peabody y Ash-lley (bebidas y textiles).

Hoy sólo quedan 3 días para la Reunión de los Gremios de Tabernas y Posadas, con los que negociar los Permisos.

Esa misma tarde aparecería, probablemente, otro de los Replicantes de Bonnie en la Posada CraneoTrol.