En el sonido de la tormenta, los aventureros que, castigados por la lucha, se alejaban en la noche, señalaron casi sin poder hablar hacia el oeste, y a su vez la bolsa mágica donde los tesoros se acumulaban -en cuyo interior se resguardaba el cráneo del dragón plateado Argynvost-. Asintiendo, Panit ordenó al ave monstruosa girar en esa dirección en lugar de volar hacia la aldea de Uarowia.
En su aleteo, al mirar hacia atrás, los compañeros arracimados sobre el ave se sobresaltaron al observar que, desde la torre más alta de la fortaleza, un rayo de energía verdosa brotaba hacia el cielo, golpeando el techo de nubes tormentosas. Al instante, ese haz relampagueante empezó a expandirse desde el punto de impacto por todas direcciones, comenzando a manipular la masa nubosa para que se espesase y creciese, viajando por doquier. En su crecimiento, las nubes liberaban rayos verdosos como el haz de luz que había viajado hacia el cielo, persiguiendo a los fugitivos con un deseo viviente en la naturaleza extraña de convertirlos en cenizas y humo. Pero, por suerte, la gigantesca montura aérea supo maniobrar para evitar algún que otro impacto que se acercaba demasiado, hasta que la tormenta quedó mucho más atrás, y de pronto, en el horizonte, sobresalía la cúspide del Alcázar de Argynvosthold.
Al aterrizar junto al camino de la entrada, los compañeros recuperaron el aliento de un viaje accidentado por los cielos, reuniéndose frente a la puerta del alcázar, y extrayendo Ygrein de la bolsa de almacenaje mágico de Panit el enorme cráneo del dragón plateado, rescatado de la fortaleza de Strahd. Mientras el grupo recuperaba parte de la compostura y planteaba qué sucedería al haber traído el cráneo del dragón, de pronto las puertas del alcázar de Argynvosthold se abrieron.
Allí, una criatura de la no muerte de triste porte caballeresco preguntó la identidad y procedencia de los recién llegados, a lo que Ygrein escoltada por Bukko se acercó a la entrada, sosteniendo entre sus brazos el cráneo-dragón. Cuando la sacerdotisa y sus compañeros se identificaron, revelando que, haciendo honor a su palabra, retornaban los restos del dragón de plata a su hogar, el ser oscuro cambió el rojo ascua de sus brillantes ojos por un suave plateado, como si un sentimiento en su alma de ultratumba hubiese brotado de la nada. Sobrecogido, informó de que iría a buscar a su señor, dejando en la entrada a los recién llegados. Poco después, los pasos acompasados de ultratumba de la hueste de los Dragones de Plata se escuchó llegando al salón principal del alcázar. Al poco, la puerta se abrió, dejando ver la imagen de Sir Godfrey Gwilym que sostenía la pesada hoja de madera, e inclinaba la cabeza mirando hacia un lado.
Tras él, unos pasos pesados resonando desde una poderosa armadura llevaron ante los aventureros la presencia de Vladimir Horngaard, el Señor del Alcázar de Argynvosthold, quien al igual que el mensajero que había llegado hasta él, resplandecía en sus ojos con un suave tono plateado.
Al ser consciente del tributo que los personajes le presentaban -de manos de una arrodillada Ygrein-, claudicó indicando que se alegraba de ver que todavía habían seres vivos con honor para cumplir con la palabra dada, a pesar de las circunstancias y las adversidades -una de las cuales le fue revelada al indicar el grupo que Sir Meriath había caído... protegiendo a Panit de que un demonio la asesinara, lo cual apenó y al mismo tiempo satisfizo al Señor del alcázar-. Asombrado y satisfecho, el Señor del Alcázar ofreció a los aventureros acompañar a su séquito para dar honrada sepultura a los restos del fundador de la orden en gratitud a su logro.
Honrados por el ofrecimiento, los aventureros fueron flanqueados y escoltados junto al cráneo del dragón, hasta el cementerio tras el alcázar. Al llegar junto a las rejas del mismo, Lord Vladimir hizo un gesto con la mano, y una niebla envolvió a la comitiva, trasladándola del exterior de las verjas sin aparente entrada hasta el interior del cementerio, en el camino frente a la entrada del mausoleo del dragón. Una vez en su puerta, miró a Ygrein para que ésta hiciese los honores, si nadie ponía impedimento, para entrar al mismo y dejar el cráneo en su interior.
Asumiendo su función ceremonial, la hija de la guerra permitió que Lord Godfrey abriese la entrada al mausoleo, y penetró en el polvoriento edificio. En su interior, vacío por completo, encontró una escritura en el idioma de los dragones (que sólo Panit supo comprender, como un epitafio del lugar donde residían los restos y tesoros de Argynvost), y al entrar al mismo, llevando el cráneo en sus brazos, el objeto poco a poco se hizo más liviano, hasta que envuelto en un suave resplandor plateado, se elevó en el aire, girando sobre sí mismo, para adosarse a la bóveda del mausoleo. Al hacerlo, el interior de la cripta aumentó su fulgor, y de la parte superior de la misma surgió un rayo de luz plateada que impactó contra la ventana de la torre más alta del edificio, a través de cuyos ventanales se liberó una onda de luz plateada que bañó toda la montaña, junto a un rayo más poderoso de luz que empezaba a ascender hacia el cielo.
Y entre la luz que bañaba a vivos y muertos por igual, la luz que ascendía hacia los cielos encapotados y envueltos en pequeños relámpagos verdosos se transformaba en un dragón fantasmal envuelto en un halo plateado. La figura, al poco, se estrelló contra las nubes, formando un remolino de verde y plata, peleando por el control del cielo. Al final, el brillo plateado se dispersó, disipando a su vez las nubes, alejándolas por donde habían venido... ...y por primera vez en muchos días, los aventureros pudieron admirar el cielo nocturno y las estrellas. Mientras Ismark se maravillaba por aquel espectáculo, Yoreil dejaba correr lágrimas por sus mejillas de emoción, e Ygrein se arrodillaba con devoción. Junto a ellos, las huestes de caballeros quedaban envueltas en un halo plateado al ser bañadas por la luz, sintiendo, a la vez que los aventureros, una profunda paz y regocijo, junto a un profundo sentimiento de liberación. Al mismo tiempo, los rescatadores de los restos óseos sintieron en el interior de su corazón que, mientras la causa contra Strahd fuese justa, el propio alma de Argynvost los protegería hasta la consecución de la misma... o la muerte digna. Los muertos, cuyas imágenes refulgentes parecían ahora mucho más vivas y melancólicas, se giraron hacia su señor y el segundo al mando, quienes a su vez también representaban un aspecto más digno, y con un saludo marcial, empezaron a deshacerse en chispas plateadas. Vladimir los despedía formalmente, agradeciendo sus servicios, y deseándoles por fin un pronto viaje a su destino en el más allá. Así, al poco tiempo, y uno a uno, los caballeros ascendían hacia las estrellas. Tras ellos, sólo la pareja de Vladimir y Godfrey quedaba para despedirse de quienes habían logrado por ellos algo que nadie había hecho en 400 años.
Agradecido por ayudar a su esposo a liberarse de la prisión espiritual del reino de Strahd, Sir Godfrey expresaba que si los aventureros deseaban algo que él pudiese conceder, lo haría encantado. Ante la petición de utilizar parte del cráneo de Argynvost como objeto para forjar un arma digna del dragón, el sacerdote de la orden se sintió extrañado por la misma, explicando que el eje de su fe en su orden no debía ser profanado de aquella manera, a pesar de la nobleza de dicha petición.
X'ing, entonces, expresó su incertidumbre de, si los caballeros marchaban, quién prevendría de que los restos del dragón de nuevo fuesen profanados. Entonces, asintiendo ante tal posibilidad, Lord Godfrey se acercó a la puerta del mausoleo abriendo los brazos en cruz, y rezando para sí mismo.
En ese instante, la luz en el interior del mausoleo aumentó, y el cráneo estalló en una nube de polvo plateado, viajando con el viento hacia el "faro" de luz en la cúspide del alcázar, y desde allí esparciéndose con el suave aire de la madrugada por toda la tierra alrededor del edificio, cayendo como una lluvia de plata. Una vez más, la presencia de Agynvost se manifestó a través de tales portentos.
Cuando todas las solicitudes pudieron quedar satisfechas, Sir Godfrey se giró ante Lord Vladimir, inclinando la cabeza, e indicándole que no se demorase demasiado, pues lo esperaba para concluir su viaje juntos. Acto seguido, se desvaneció en una nube plateada que ascendió en pos de sus compañeros ya lejanos.
En un último gesto, Lord Vladimir indicó que su gratitud no podía ser lo bastante grande como para colmarla con gestos, pero si en algo podía ayudar, sus pertenencias que ya no necesitaría en su viaje quedaban al resguardo de los aventureros.
Así, con un poderoso gesto, clavó su mandoble en el suelo ante él, ofreciéndolo de buen grado al grupo, a quien también permitía el uso a placer de su alcázar, así como de todo lo útil que pudiesen encontrar en su interior, que no era mucho. Sin embargo, advertía por su propia seguridad que no molestasen a las arañas gigantes del ala derecha, la cual estaba en muy mal estado, para evitar tener encuentros desagradables. Mientras estuviesen lejos de aquella zona, no serían molestados.
Pidiendo la virtud de su bendición para confrontar a Strahd como habían prometido, Vladimir sonrió, diciendo que, en posesión de la Espada del Dios del Sol, y del Medallón del Linaje de los Córvidos, no podrían estar más protegidos para aquella lucha que con el beneplácito del mismísimo Andral.
Pero, al sentir el ruego de una Ygrein arrodillada ante él, el caballero caído solicitó que se alzase, pues le concedería un brazo firme y certero para la lucha. Con un dedo, rozó la frente de la mujer, y ésta sintió la experiencia en combate de aquel hombre en vida y muerte inundando su ser. Justo en ese momento, la criatura se desvanecía con una sonrisa, despidiéndose por última vez, envuelta en un halo plateado, partiendo al fin hacia los cielos con el resto de sus compañeros, como una lluvia de estrellas rutilantes que regresaban al firmamento, hasta perderse en la noche en la miríada de estrellas.
Tras esos momentos de regocijo y milagro, Ismark señaló a Panit si pudiese estudiar el objeto dejado atrás por el caballero, mientras los compañeros hablaban con Katy de rastrear la fortaleza por si encontraban algo de utilidad en la batalla, a la vez que Bukko se concentraba en si el suelo sagrado del alcázar aún lo era, a pesar de aquello, sintiendo que, en efecto, aquella parte del mismo seguía siendo santa y protegida.
Después de una escrupulosa búsqueda por todo el alcázar para ver qué había quedado tras la marcha de la orden de utilidad, y que Yoreil hallase unos prometedores frascos que Panit identificó como bebedizos protectores muy poderosos, el grupo entero se resguardó en la iglesia. Allí, conforme los ánimos se calmaban y el grupo planificaba cómo afrontaría el día siguiente y su lucha contra reloj para acabar con Strahd, Katy empezó a mostrar un carácter algo seco con sus compañeros, refunfuñando y chocando por una confrontación directa, abogando porque Bukko convirtiese en cenizas al Peregrino vampírico con la Espada del Dios Sol, como la había llamado el muerto viviente desaparecido.
Extrañados por el carácter agresivo creciente de Katy, los compañeros intentaron razonar una y otra vez con ella, pero ésta se mostraba cada vez más nerviosa... hasta que Ismark se percató de que el exterior comenzaba a llenarse de una espesa bruma, informando a todos los compañeros.
Al percatarse de ello, desde la distancia se escuchó la retumbante voz de Strahd, llamando al grupo pues deseaba hacer un trato, sin el cual los compañeros ponían en peligro la vida de todos los habitantes del Valle de Uarowia. Mientras unos se burlaban de Strahd por estar tan desesperado de ir a perseguirlos al poco de huir de su fortaleza, Katy endiablada provocaba a Strahd que entrase si se atrevía, que darían buena cuenta de él y lo convertirían en cenizas. Ismark, a su vez, comenzaba a decir que, si tan necesitado estaba de una reunión, lo invitaba a pasar al recinto para hablar bajo los términos del grupo. En ese momento, todos los aventureros gritaban al unísono (sobresaltando a Ismark) que Strahd NO ESTABA INVITADO A ENTRAR, momento en que Ismark se percató del error de sus palabras justo a tiempo. Enfurecido por las mismas, Strahd una vez más indicó que su oferta seguía en pie antes de que se negasen de nuevo: que Bukko viajase a solas en los próximos días al castillo para poder tener una charla privada con él... o Strahd se encargaría de acabar con la vida de todos aquellos en el Valle que hubiesen importado alguna vez al grupo. Con Katy envuelta en cólera, casi soltando espumarajos por la boca, apenas el grupo era capaz de contenerla, intentando que se tranquilizase, hasta que Bukko la sujetó por los brazos. Harto de esperar, de pronto Strahd dispersó parte de la niebla con un gesto, momento en que Ismark observó lo que estaba haciendo.
Allí, en aquel trecho de cielo despejado, el rostro del Peregrino Strahd, cuyos extraños rasgos en el lado izquierdo de su rostro -con aquella piel tan lisa y de brillo metálico, iluminada por el tenue resplandor rojizo del ojo de aquella mitad- observaban el edificio comenzó a pronunciar unas palabras de origen desconocido. Al mismo tiempo, alzaba su mano izquierda, aquella cuya textura y brillo de piel era similar al lado izquierdo de su rostro, por la que bailaban extrañas runas y símbolos verde fosforescente, mientras que con la otra rozaba suavemente la piel de la primera. Ismark, preocupado, llamó a Panit e Ygrein para ver de qué se trataba aquella parafernalia, justo cuando un relámpago verdoso cayó del cielo, pero en lugar de estallar sobre él, se concentró en la palma de su extraña mano.
Llenas de temor, la sacerdotisa y la maga se miraban, pensando en una forma de detener aquel extraño poder, y mientras Ygrein rezaba por una respuesta, Panit trataba de contrarrestar aquella manifestación mística con su propia magia, sin conseguir nada en el intento.
Poco a poco, la energía crecía en la mano de Strahd, iluminando su silueta con un verde antinatural que perturbaba aún más al manifestarse. La mano, señalando el edificio, planteaba un destino terrible. Gritando Ismark que se preparasen todos para algo terrible, se sujetó al altar de Andral, junto a Ygrein, mientras Panit se ocultaba detrás, Bukko y X'ing sujetaban a Katy que se desgañitaba en una furia infernal, gritando a Strahd que le arrancaría las entrañas y las echaría al fuego sólo por el placer de hacerlo, y Yoreil lo observaba todo con la tranquila calma que anticipaba el desastre.
Cuando el nivel de energía alcanzó su punto álgido, el vampiro la liberó en una explosión de electricidad verdosa sobre el edificio. El impacto liberó una detonación que hizo sacudirse el lugar hasta los cimientos, envolviendo con un flash cegador verdoso la pared de la capilla de Andral, convirtiendo en lugar en un paisaje antinatural y alienígena.
En la tempestad mágica, la sacudida del edificio envió volando por los aires a Panit a estrellarse contra una columna y caer desfallecida, mientras el resto de sus compañeros se mantenían tambaleándose en pie. Sin embargo, todos ellos se llevaron las manos a los oídos, que quedaron ensordecidos por el estallido, sangrando entre los dedos. Katy, sola entre sus amigos, era la única que había superado el sufrimiento de ambos efectos, sacudiendo la cabeza momentáneamente aturdida, mirando a través de las cristaleras que habían resistido milagrosamente aquella devastación, junto con el edificio, el cual sólo acusaba pequeñas lluvias de polvo y algunas piedras de paredes y techo en las áreas interiores. Desde su posición privilegiada, cruzó la mirada con Strahd, ambos desafiantes. Éste la miraba con una media sonrisa, reconociendo un alma depredadora similar a la suya.
Cuando el pitido de los oídos amainaba, y el grupo pudo observar a Katy impasible entre ellos, mirando con los ojos inyectados en sangre hacia el exterior, gritando como una posesa -a pesar de no comprender lo que le sucedía-, la voz de Strahd alcanzó mágicamente los oídos de los presentes. Éste instaba a cumplir su advertencia y dejaba tiempo para pensar en su petición, suficiente como para que la muerte de inocentes recayera sobre su conciencia tarde o temprano. Con ello, el monstruo se deshizo en bruma, fundiéndose con el resto de la misma y alejándose en la noche. Como recordatorio, sobre el muro interior de la capilla cuya zona exterior había sufrido el impacto eléctrico, se formaron unas enormes palabras en sangre: "NO OLVIDÉIS MI PROMESA. TE ESTARÉ ESPERANDO EN MI CASTILLO".
Tras la marcha del monstruo, Katy empezó a recriminar con rabia contenida la torpe actuación de Bukko, que podía haber destruido a la criatura dentro de la capilla, siendo una cobardía y una necedad. Aún a pesar de que el resto tratase de razonar con la mujer, ésta se mostró impermeable al razonamiento, como poseída por la mismísima cólera. Ygrein y Bukko empezaban a no dar crédito a la forma de actuar de la amiga de éste y la superior de aquella, incluso viendo que se enfrentaba a ellos dos cuando trataban de calmarla. Viendo que aquella situación no les llevaría a ninguna parte, finalmente todos cedieron a la necesidad de descansar, pues toda la situación había sido muy estresante, y quizá después de la huida de la fortaleza de Strahd y este encontronazo tenían demasiado cansancio emocional como para necesitar un respiro.
Por su parte, Katy empezaba a pensar que sus compañeros no estaban en sus cabales al no haber acabado de inmediato con aquel monstruo, y tanto su subordinada Ygrein como su amigo Bukko daban muestras de fallarle deliberadamente. ¿Qué les estaba ocurriendo? De hecho, le preocupaba tanto la actitud de éstos, que al verlos reunirse en privado y marcharse para charlar, mientras el resto se preparaba para descansar en la capilla y montar guardia, sus pensamientos volaban entre la traición y el romance, a pesar de no estar segura de la una ni creer posible el otro. Pero... era todo tan confuso... Por su parte, Ygrein y Bukko se reunieron en privado para hablar del creciente estado de confusión de amiga y jefa, algo que alteraba demasiado el equilibrio del grupo, pudiendo desencadenar en un problema mucho mayor. Además de comentar que, en caso de que Bukko cediese a la petición de Strahd, éste cedería la espada a Ygrein para guardarla hasta su regreso o hasta que fuesen a rescatarlo al castillo, también fueron conscientes de que había algo que estaba corrompiendo el corazón de Katy desde dentro... y tenía que ver con su presencia cada vez más prolongada en el Valle de Uarowia... las nieblas confundían su mente y su alma, y la llevaban a la perdición. Se encargarían de vigilarla y velar por ella, pero... ¿Hasta cuándo?
Finalmente, antes de establecer guardias para descansar hasta el día siguiente -despertando pasadas las 2 de la tarde-, el grupo puso en común todos los objetos de poder de que disponían para distribuirlos de la forma más apropiada en la lucha que se cernía sobre ellos en los días venideros contra Strahd. Para ese momento, debían estar preparados y concienciados hasta lo más mínimo, ya que quizá, para algunos, sería su última aventura. Y mientras tanto, en la madrugada, los susurros volaban entre unos y otros compañeros, incluso entre Katy y Panit, que hablaban de pactos, secretos y alianzas... para un futuro prometedor... y como válvula de seguridad. Mañana sería un nuevo día para luchar contra Strahd.
Y en la distancia, observando desde la cúspide de su castillo, el Vampiro apretaba un puño al ver el faro plateado incluso desde tan lejos, con el ceño fruncido y, por primera vez, preocupación en sus pensamientos.
CONTINUARÁ
LOGROS
Bendición de Argynvost
+1 CA y TS mientras luchen en la causa contra Strahd
PARA: Bukko, Katy, Panit, Ygrein, Ismark, X'ing, Yoreil
Bendición de Lord Vladimir (YGREIN)
+1 At CC contra Strahd la próxima vez que lo confronte
Bendición de Heroísmo de Mordenkainen
(Permanente hasta que se Usa y se gasta)
Cuando se activa, concede los efectos de una Poción de Heroísmo durante 1 Hora:
"Obtienes 10 Puntos de Golpe temporales que duran 1 hora a partir del momento en el que bebes esta poción. Durante ese periodo también estarás bajo los efectos del conjuro Bendición (no requiere Concentración)."
"Cuando un objetivo haga una tirada de ataque o de salvación antes de que termine el conjuro, puede tirar 1d4 y sumar el resultado a su tirada."
PARA: Bukko, Ygrein, Ismark, X'ing, Yoreil, Zhia, Ezmerelda
Bendición de Heroísmo de Lady Lordel
(Activa durante 1 Mes, o hasta que se Usa y se gasta)
Durante 1 hora:
Inmunidad a Condición Asustado
Ventaja en Tiradas de Salvación de CARISMA y DESTREZA
+1 Tiradas Ataque y Daño
+10 PG Temporales (regenerables cada Asalto)
PARA: Bukko, Panit, Katy
TIEMPO HASTA LA CONJUNCIÓN
Desde las 14:00 p.m. que los aventureros se levantan en la Capilla de Argynvost
(10 Días y 17 Horas - y Período final de 24 Horas en la Conjunción)
Registro de Cuentas de Katy
A 1 semana de pago de Salario (30 M.Oro por cabeza), Katy adeuda 20 M.Oro por Peligrosidad a Ygrein y Zhia, y 10 M.Oro a Akon.





















































