martes, 7 de julio de 2020

CROSSOVER: EL RESURGIR DEL DRAGÓN & LA MALDICIÓN DE STRAHD - PARTE 34 - CUANDO DOS TORMENTAS CHOCAN

Durante la noche del descanso de los compañeros, una voz resonó en la mente de Bukko. Saludos, Espada del Sol, Elegido de Waroui. Permiteme contactar contigo. Soy Exethanter de Erekar, del Templo de Xion, Guardián de los Vestigios Peregrinos y Asesor de los Conocimientos Prohibidos. ¿Podemos compartir unas palabras?
Bukko, sobresaltado, percibió la intrusión pero, al reconocer la voz del antiguo muerto viviente pacífico de las Montañas Ghakis, permitió la conexión. Al preguntar por la misma, el Cadáver (Liche) explicó que la joven Panit Yae había concluido su iniciación en el Templo, para lo que se requería un tributo apropiado, que el mismo se había encargado de acordar con Panit y tomar de las riquezas del grupo por medios sobrenaturales (lo cual incomodó al hipótido, aunque por otra parte, sería un precio justo, dadas las circunstancias). Tras preguntar por el estado de Panit y Akon, Exethanter expresó su alegría por el aprendizaje de la mida, aunque estaba preocupado por el múltiple trastorno mental de Akon por el breve contacto con la mente de un Peregrino (Esquizofrenia Paranoide, Claustrofobia, Fuga Mental y Personalidad Múltiple -demoníaca y peregrina-) que lo mantenía en un estado de coma intermitente.

Ya que no podía alargar demasiado el contacto, por las protecciones de la Fortaleza de los Peregrinos de Strahd, el liche informó que necesitaba la mente de Bukko como conducto de anclaje para enviar a Panit hacia él, pues tenía conocimiento de que la mida había estado lanzando misivas a distintas horas del día a su hermana Zhia, y así conocer el estado del grupo.
Así pues, en un esfuerzo concordado de magia y mente, Bukko sintió un poderoso tirón en su mente, justo en el instante en que una figura formada de niebla plateada que brotaba del suelo a través de un extraño símbolo sobrenatural empezó a tomar forma, hasta que la mida quedó completamente solidificada.
Sorprendido por la aparición, Bukko abrazó a la joven maga, de mirada algo distinta por el conocimiento acumulado. Despertando al resto de los compañeros, éstos saludaron afectuosamente a la mida -algunos con más ímpetu, dado su mayor lazo con la misma-, sonrientes por tenerla a su lado. En ese momento, la maga fue puesta al día poco a poco de todo lo que el grupo había averiguado, incluyendo los objetos y conocimientos necesarios para destruir a Strahd. Así, la mida estudió la Guarda del Sol y la Hoja del Sol, y con sus conocimientos de Artesana de Artefactos, realizó el proceso adecuado para volver a unir las piezas, conducida por la propia voluntad sintiente de la Espada de Andral.
Al recuperar la Espada, Bukko la tomó en su mano, sintiendo una parte de la calidez de su corazón en su propia alma. Hola, viejo amigo. Te he echado de menos. Quizá no eres tú en esta encarnación... pero reconozco al joven Andral en la esquirla de tu alma. Espero que esta vez podamos acabar con ese Peregrino de una vez por todas, pues debo volver con mi señor Avor. Y ya ha esperado demasiado tiempo desde que concentró el poder de la Dimensión Oscura en un caparazón alrededor del Peregrino Strahd, maldiciéndolo con su propia naturaleza y el poder del Sol. Ha llegado nuestro momento. Ha llegado nuestra venganza.

Un brillo dorado en la mano que el paladín sostenía el arma le llenó de esperanza y un sentimiento de propósito poderoso que, hasta entonces, había estado oculto en lo profundo de su ser. Ahora se sentía un verdadero Espada del Sol. Velando la Espada de Andral, preparándose para la próxima jornada, Bukko descansó junto al resto de sus compañeros, mientras Panit a lo lejos tomaba nota de sus conjuros, afinando a su mente para los retos venideros. Por su parte, antes de dormir, Panit y X'ing estudiaron los extraños sarcófagos plateados de los Primeros Peregrinos de Uarowia, encontrando que, en efecto, eran imposibles de abrir porque no estaban alimentados, pero quizá uno de los pequeños trozos de Xion cargado de Panit podría suministrar suficiente energía como para abrirlos. Sin embargo, la idea fue abandonada por un buen descanso.

Y llegada la siguiente jornada, los compañeros se encontraron con la hueste de Rahadin, quien explicaba graciosamente que se encontraba allí para escoltarlos esa misma noche ante Strahd, quien había tolerado la presencia y destrucción de los aventureros por demasiado tiempo. A pesar de una airada conversación y cruce de amenazas entre Rahadin e Ismark, a quien el elfo recordaba que su padre había sufrido los estragos de resistirse al Señor Von Zarovic, el último de los Peregrinos del linaje de Ravenloft, por no entregar a la desaparecida Ireena Kolyana, el juego de palabras cumplía una doble función, en la que Ismark a su vez ganaba tiempo para sus aliados.
En aquel intercambio de palabras, Panit y X'ing fueron conscientes de que Rahadin poseía objetos mágicos sobre sí mismo, aunque sólo utilizaron su conocimiento y juicio mágicos, en lugar de conjuros, para no alertar al Chambelán de Strahd. Harto de palabras, X'ing lanzó una cuerda al Chambelán para apresarlo con ella, pero éste la apartó grácilmente con su hermosa espada, regalo de Strahd (según dijo). Al menos, los compañeros fueron conscientes de que los objetos físicos traspasaban la barrera entre ambos grupos. Con un chasquido, el Chambelán provocó un aumento del grupo de criaturas a sus espaldas, lo que hizo a los aventureros indicar que si lo que traía era una escolta pacífica para conducirlos hasta Strahd, eran demasiado numerosos. Rahadin sólo rió. Su risa se transformó en un gruñido de esfuerzo al sentir que un lazo de Bukko se agarraba a sus hombros y lo arrastraba contra la barrera mística que protegía los mausoleos de los Primeros Peregrinos de Uarowia. Pero cuando su cuerpo tocó la barrera, se desvaneció, volviendo en un salto mágico al inicio de las escaleras, liberando bruscamente la fuerza de agarre de Bukko, quien trastabilló.
Con un gesto de negación, Rahadin cambió su expresión, comentando que, si aquellos iban a ser los términos, lo serían hasta que los aventureros saliesen o se pudriesen en aquel santuario de los Primeros Peregrinos. Entonces, una bruma extraña apenas visible se manifestó tras Rahadin, al mismo tiempo que éste desenvainaba su espada, y rozaba la hoja de la misma. Al instante, la hoja se empapaba de una extraña película de sangre. Ismark e Ygrein se percataron de lo sucedido, informando a Panit y Xing. Aunque el monje aclaró que aquello era el poder de un conjuro, Panit concretó que se trataba de una magia oscura que provocaba feas heridas muy sangrantes en quien alcanzase aquella hoja... y que esa magia probablemente había sido producto de Strahd.
Ismark, al sentir la traición, trató de concentrar sus sentidos místicos en el Chambelán, para convertirlo en objeto de su furia más certera... pero aquel poder quedó latente en la consciencia del noble cazador, como si la barrera rechazase la magia. Enturbiado por la rabia, disparó dos flechas a Rahadin -una envuelta en magia-. No obstante, cuando la magia de la flecha cruzó la barrera, sólo dos proyectiles normales llegaron hasta Rahadin, quien los rechazó apartándose y golpeando con su espada, con pasmosa facilidad. ¡Maldita sea! Cansado de esperar, mientras Bukko empuñaba la Espada de Andral y lanzaba una explosión Solar paralizadora a los vampiros desde el Amuleto de los Córvidos, X'ing decidió correr hasta Rahadin. Al acercarse a él, una nube de pensamientos dañinos abrumó su mente, pero no lo bastante como para lanzarle una ráfaga de impactos certeros que provocaron una defensa férrea en el Chambelán, golpes que aquí y allá quemaban o sacudían con fuerza, a una velocidad sobrehumana. Pero al alejarse del combate entre piruetas, al cruzar en dirección opuesta la barrera que acababa de sortear el monje, ésta de pronto brilló con un relampaguéo, arrojando al luchador a la vorágine de las fuerzas agrupadas junto al Chambelán... que lo esperaban furiosas.
Al otro lado de la barrera, Ismark comenzó una lluvia de flechas contra Rahadin, que parecía ser inmune a las mismas, apartándose aquí y allá, aunque recibió algún que otro impacto fortuito, por sorpresa. Por otra parte, Bukko convocaba el poder protector de Waroui, envolviéndose de una oleada de energía fiel que lo protegería de todo mal. Por su parte, Ygrein, más proactiva, al ver que Rahadin asaltaba sin piedad a X'ing, atacándolo por todas partes hasta que le provocó una fea herida que empezó a sangrar con profusión, convocó el poder de Dekaeler cancelando la fuerza mágica de aquella herida y la espada de Rahadin, anulando el poderoso sangrado, aunque el monje estaba algo castigado. Después, la velocidad del Dios de la Guerra la permitió asestar un poderoso golpe en uno de los tumularios junto a ella, aunque la criatura soportó el castigo alzando su escudo, que recibió la fuerza del golpe.
Y de pronto, las huestes horrendas saltaron sobre X'ing e Ygrein. En su mayoría, espadas voladoras y sombras fantasmales castigaron el cuerpo y dañaron el alma del monje sin piedad, haciendo que casi hincase la rodilla en el asalto.
Y, por fin, sintiendo que la magia podía ser un impedimento en el lado seguro de la barrera, Panit sacrificó su seguridad para lanzarse a combatir, arrojando una fastuosa explosión de llamas que barrió impecable a varios de los enemigos con su fuego purificador, limpiando el área de amenazas para el resto de sus aliados.
Pero, a pesar de la limpieza mágica, los engendros vampíricos y tumularios escolta de Rahadin se arrojaron ávidos de sangre y vitalidad contra Ygrein, X'ing y Panit, y aunque la sacerdotisa estaba protegida por su capacidad combativa, Panit y X'ing sufrieron tal castigo que, mientras la maga sufría de una pérdida de vitalidad, el monje acabó abrumado por los mordiscos, espadazos y roces de los vampiros y tumularios, cayendo al suelo derrotado. Furioso por la situación, Ismark cruzó de un paso adelante la barrera y otro atrás, arrojado en un instante hacia la zona superior de las escaleras, donde enfocó su ira y su precisión de cazador en una de las sombras rezagadas, a la cual redujo a la nada con su eficaz Hoja de la Suerte, concentrándose tras ello en tratar de salvar al moribundo.

A lo lejos, Yoreil, aturdido por la sorpresa, trataba de encontrar un sentido a todo, intentando pensar cual sería su estrategia.
Enfurecido al ver el castigo sobre Panit, Bukko alzó la Espada de Andral, cargando hacia adelante. El fuego sagrado de su espada destrozó a uno de los tumularios que acosaba a la maga, permitiéndole posicionarse junto a ella, entonando un cántico de guerra sagrado. Por fin, a su espalda, Yoreil convocó el poder del sol a través de sí mismo, brillando como la mañana. Pero a pesar del miedo inicial que creó en las sombras y engendros vampíricos, éstos descubrieron que la magia de la luz solar convocada no atravesaba más allá de la barrera mística de Andral, con lo que redoblaron sus esfuerzos en la lucha. Endiablado en su deseo de acabar con un enemigo digno, Rahadin cruzó entre sus huestes que se arracimaban para arrinconar a sus adversarios, y enalteciendo de nuevo su espada con su propio poder místico, lanzó una tromba de espadazos contra Ismark, quien sufrió de un intenso castigo sin par, sangrando por doquier, además de que su mente quedó abrumada por la horda de mentes en sufrimiento que rodeaba al Chambelán, sangrando por nariz y orejas por el dolor provocado. Pero entonces, Ygrein habló una vez más la Lengua de la Guerra, y una hueste de Espíritus Ancestrales la rodeó, comenzando a castigar a sus enemigos, que humeaban y chillaban de dolor con las energías divinas de la sacerdotisa, tratando de apartarse de ella, pues si no su destino sería desvanecerse en una voluta de humo o cenizas en la nada. Al mismo tiempo, una vez más golpeaba al tumulario frente a ella, aplastándolo hasta convertirlo en un amasijo de huesos e hierro viejo.
Avanzando filas la sacerdotisa para acercarse a X'ing el moribundo, Panit convocó el poder del viento para desbaratar las filas enemigas y abrir un hueco ante ella que permitiese a Bukko protegerla y convertirse en su bastión, para que ella pudiese usar su magia de forma más efectiva. Así, una tromba de zombis, Rahadin e incluso Ismark volaron por los aires, alejándose y dejando un espacio útil de combate para que los aliados lo utilizasen sabiamente.
En un arrebato de furia, la hueste zombi se ensañó entre puñetazos y golpes con Ismark, aunque éste tuvo mucha suerte de rechazar la mayoría de los ataques que, por otra parte, pronto lo obligarían a adoptar otra táctica. Por su parte, los vampiros engendros y tumularios restantes se ensañaban con Zhia, Bukko e Ygrein, a quienes intentaban aferrar y morder sin demasiado éxito por una parte, pero sí que robaban energía vital y cortaban con sus viejas espadas por la otra. Parecía que la lucha se estaba volviendo encarnizada. Revolviéndose entre la vida y la muerte en el suelo, y viendo de reojo a Ygrein, X'ing luchaba por su existencia, aferrándose al mundo porque en ello le iba encontrar el sentido a su Sueño Lúcido. Por su parte, Ismark, sospechando que podría convertirse en un objetivo para morir en breves instantes, adoptó por una táctica defensiva que lo apartó de sus enemigos, esquivando sus ataques, para ponerse a resguardo de no ser rodeado en una cercana cripta abierta.
Veloz en su reacción al observar lo que estaba sucediendo al otro lado de la barrera mística, Yoreil se arrojó hacia ella, maniobrando como Ismark, a lo que la misma lo lanzó hasta las escaleras de la cripta. En ese momento, el verdadero poder del sol provocó un chillido general entre los vampiros, que humearon y sintieron que su fuerza mermaba contra la furia de la luz del día.
Así, con el elemento sorpresa de la luz, Yoreil convocó el poder del invierno contra Rahadin y sus esbirros zombis, que fueron aplastados y convertidos en trozos de escarcha, a la vez que el Chambelán de la Muerte era brutalmente castigado por la furia invernal. Pero a pesar del sufrimiento del elfo Bastarre, éste se lanzó contra el druida que traía el poder de la Némesis de Strahd a las criptas, y al mismo tiempo que el escudo mental de sufrimiento del Chambelán destrozaba la mente del elfo Banjora druida, la espada sobrenatural de Rahadin golpeaba sin piedad al mismo, sajando aquí y allá al convocador de elementos con una ira imparable. Más allá, Bukko montaba en cólera, y su Espada de Andral destrozaba nomuerto tras nomuerto a todos aquellos que rodeaban a Panit, dejando un hueco de vapor, cenizas y humo a su alrededor, causando el pavor entre sus adversarios del más allá.
Aullando el poder de los cielos, Ygrein concentró sus fuerzas en destrozar el resto de criaturas de la noche que Bukko no había enviado de nuevo a su descanso eterno a través de la ira de sus Guardianes Espectrales, a la vez que cargaba valerosa con el martillo que Bukko le había otorgado para la lucha, a la vez que un Martillo Fantasmal aparecía a su lado, para rodear a Rahadin y golpearlo una y otra vez con velocidad sobrenatural, no sin antes usar parte de su piedad divina en evitar con su contacto sagrado que X'ing siguiese sufriendo el abrazo de la muerte.
Y, en una maniobra final en la que, a pesar del castigo mental que suponía acercarse al Chambelán de Strahd causaba, los aventureros observaron como la energía de Ygrein despedazaba al último de los engendros vampíricos y también azotaba a Rahadin, quien fue acosado por todas partes por un ataque coordinado en el que los martillos de Ygrein, una andanada de flechas de Ismark y un mazazo devastador de Yoreil tumbaron al Chambelán de Ravenloft, quien cayó derrumbado sin una sola palabra de súplica o arrepentimiento en sus labios.
Abrumados por la lucha asoladora, los aventureros se tomaron un tiempo de respiro suficiente como para espabilar a X'ing y registrar a Rahadin, para ver qué había entre sus pertenencias de utilidad, además de las del resto de los monstruos derrotados.
Gracias a los conocimientos de Panit, ésta fue capaz de conocer las propiedades extraordinarias de las posesiones del fallecido, a la vez que los compañeros se preparaban para lo que llegase después.

CONTINUARÁ

CONSUMO DE RECURSOS DEL DÍA EN COMBATE

TIEMPO TOTAL 41 MINUTOS

Bukko CONJUROS -1 Slot N1 (Escudo de la Fe) Bukko CARGAS -1 Carga Amuleto Córvido

Ygrein CONJUROS -1 Slot N2 -1 Slot N3 -1 Slot N4 Ygrein PODERES -1 Ataque extra Dekaeler

Ismark -1 Flecha CONJUROS -1 Slot N1 (Marca del Cazador)

Panit Yae CONJUROS -1 Slot N3 -1 N2 -6 Cargas Jabón

Yoreil CONJUROS -1 Slot N3 -1 Slot N4

Ygrein Espíritus Guardianes 10 min (a N4) Yoreil Luz del Día 1 h Ismark Marca del Cazador 1h Bukko Escudo de la Fe 10 min
DAÑOS

Panit -33PG (3 de los cuales son Necróticos, afectando a los PG Generales) Ygrein -11PG Yoreil -43PG Ismark -36PG (-1 Flecha cargada de Magia) X'ing -66PG / -3 Fuerza (Necrótico)

Strahd CONJUROS -1 Slot N1

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