miércoles, 5 de octubre de 2022

EL RESURGIR DEL DRAGÓN (Crónica 3) - Fragmentos Abandonados - Sesión 4: "Confrontación de Convicción"

Desde su lugar oculto, los aventureros evaluaban las opciones que tendrían de solventar la situación, aunque dadas las circunstancias, tendrían que aceptar un acercamiento agresivo dado que las criaturas que retenían a los fieles no parecían querer liberarlos. Sorprendentemente, poco antes de su llegada al templo, los aventureros tuvieron la oportunidad de encontrarse con el extraño Elfo Crepuscular que había sido liberado de Uarowia tras la destrucción de Strahd. No pudiendo explicarle lo sucedido, solicitaron su ayuda para liberar un grupo de fieles de la ciudad capturados por peligrosas criaturas invasoras. Yoreil, a pesar de su reticencia a este extraño mundo futuro, sabía que su única conexión con el mismo eran los aventureros con los que colaboró en su viejo mundo, por lo que se unió a ellos en su incursión.

Calculando sus posibilidades, el grupo (resistiendo a duras penas la atracción de la criatura que representaba sus más profundos deseos, rodeada de una extraña aureola dorada) se ponía nervioso ante las evoluciones de los seres que mantenían presos a los fieles, siendo Katy la primera en sentirse impulsada a actuar. Deslizándose como una sombra entre la penumbra del templo, se acercó hasta la estatua de El Peregrino, motivo de adoración en el lugar sagrado, a la expectativa de actuar en cuanto se diese una oportunidad para clavar profundamente sus armas en el cuerpo de una de las criaturas. Su habilidad le permitió desplazarse sin que las criaturas amenazadoras reparasen en ella.

Durante su avance, aún podía escucharse la conversación tirante entre la criatura mayor, que recordaba a la más atractiva que habían venido a por una reliquia, y que las esperaban, así que había que darse prisa; mientras, la interpelada expresaba con laxitud que quería un poco de tiempo para divertirse antes de seguir las órdenes, después de tanto tiempo prisionera. No tardaría demasiado. Bukko, observando el avance de Katy, convoca el poder divino sobre sí mismo para incrementar su velocidad, momento en que carga hacia el interior de la sala de adoración, espada en mano. "Creo que ustedes no han sido invitadas a la ceremonia, señoras", comentó, jocoso, sopesando su maza entre las manos, al tiempo que las criaturas se giraron en su dirección, sorprendidas. Yoreil el druida, concentrando su poder natural, susurró unos extraños zumbidos entre los labios, arrodillado.

Al hacerlo, por un instante sólo se escuchó el tenso silencio posterior a las palabras de Bukko, cuando de pronto cuatro avispas del tamaño de un gato entraron por un pasillo, zumbando con fuerza en el aire, llenas de agresividad. El elfo se alzó desde su posición oculta, señalando a las criaturas que atemorizaban a los fieles. Con una orden silenciosa, envió a las criaturas a coser a aguijonazos venenosos a aquellos monstruos, en concreto al ser objeto de atenciones y deseos por parte de muchos en el lugar. Los enormes insectos furiosos aguijonearon a la extraña mujer sin piedad, aunque su efecto no pareció ser más allá de una molestia y algunos picotazos eficaces... aunque poco dañinos. Envueltos por el cántico sagrado de guerra de Ygrein, que trajo a la existencia un martillo sobrenatural, lanzado al ataque hacia la criatura de deseo para tratar de golpearla -estrellándose en su espalda con un gran impacto-, ninguno de los presentes se percató de que la mida maga, poco a poco, se desvanecía de la vista como un viejo recuerdo. En ese mismo instante, una horda de espíritus furiosos de guerreros ancestrales se materializó alrededor de la clériga (error de Combate. No debería haber lanzado el conjuro de Espíritus Guardianes junto al de Martillo Espiritual, pero aún no controlaba bien las reglas de Acción Adicional a la hora del lanzamiento de Conjuros).

Elevaria

Avanzando en zigzag para evitar ataques desprevenidos, Katy desenvainó una extraña daga que había hallado en Uarowia y, con grácil velocidad, incrustó la daga donde se suponía que estarían las costillas del bello ser que perturbaba sus sentidos, momento en que el arma quedó trabada entre los huesos, provocando una fuente de dolor y sangre en la criatura, momento en que, cuando ésta se revolvió tratando de alcanzar a su atacante, Katy realizó una ágil pirueta hacia atrás, pasando entre los bancos de oración, para acabar parapetada tras una columna, evitando una posible represalia en aquel momento. Al ver aquello, la criatura con aspecto élfico, pero de grandes dimensiones, desenvainó una espada envuelta en susurrantes tinieblas que la envolvían en un torbellino de oscuridad, y partió en vuelo hacia sus enemigos, cargando contra la nube de avispas gigantes -murmurando "pequeños insectos"-. Sin embargo, el impacto de la espada sólo logró una herida parcial en el lomo del insecto, que todavía estaba listo para dar guerra. Rabiosa, la gran atacante lanzó un grito de guerra que provocó un estallido de llamas negras a su alrededor. Atrapados por ellas, muchos de los fieles, embelesados por la criatura más pequeña, cayeron al suelo envueltos en aquella ardiente oscuridad, aunque sobreviviendo a duras penas a la misma. De la misma forma, Bukko y Panit, que habían sido envueltos en las llamas, se sacudieron alejándose de ellas, sintiendo que se habían salvado de algo mucho peor, aunque percibieron que éstas consumían su esencia vital. Tanto como para acabar de un plumazo con los insectos que atacaban a la criatura de deseo. Bukko aprovechó su velocidad impresionante para esquivar lo peor del ataque, y donde Yoreil perdía contacto mental con los insectos convocados, unos pasos ante él las llamas formaron una silueta invisible que, de pronto, salió de dicha invisibilidad para formar el cuerpo de Panit, alcanzada por el fuego del abismo. Castigada por todas partes, la criatura deseada se encaró al grupo de aventureros, mostrando todo su esplendor -subjetivo a las mentes de cada ser que la contemplaba-, momento en que alzó la voz con tal potencia, que toda la sala empezó a temblar. Los oídos de los fieles comenzaron a sangrar, dejándolos sordos por completo, postrados y lamentándose de todas sus heridas anteriores y actuales. A pesar de la influencia benéfica de la presencia de Bukko junto a sus aliados, todos ellos -salvo el paladín- de pronto sintieron como toda posibilidad de escuchar se apagó en un suspiro, quedando confundidos y mareados por el efecto sobrenatural. Ygrein, extrañada, durante un instante se rascó con el dedo meñique de la mano las orejas, tratando de liberarse de aquella sensación. Pero era imposible. Bukko, sintiendo la indefensión de sus aliados, cargó a velocidad sobrenatural contra la belleza sobrenatural, golpeándola con un torbellino de justicia -totalmente silencioso a ojos de sus compañeros-. Aunque el martillo silbó en un primer intento junto a la cabeza de su enemiga, el siguiente, aprovechando la inercia del giro del arma, la alcanzó en pleno rostro, volando varios de sus dientes en un extraño chorro de sangre antinatural. Sin poder recuperarse del impacto, la criatura recibió un segundo martillazo en el pecho, hundiendo ligeramente las costillas, y doblándola por la cintura, vomitando aún más fluidos hacia el suelo... perdiendo parte de su digna y regia belleza en el proceso. Vibrando sus labios, el druida observó el combate, mientras de nuevo llamaba a otras cuatro avispas gigantes en el silencio de su sordera.

Logrando concentrarse lo suficiente en su magia, cuando liberó el conjuro pudo ver que otros cuatro insectos voladores gigantes cargaron furiosos contra la belleza mancillada a martillazos. Y, si bien no lograron conectar demasiados aguijonazos -aunque sí algunos-, molestaban lo bastante como para ponerla nerviosa. Ygrein, bramando en silencio, saltó a la batalla envuelta en sus criaturas defensoras girando a su alrededor y aullando bramidos de guerra. Los espíritus envolvieron a sus dos enemigas, golpeándolas con sus espadas espectrales -aunque la criatura mayor parecía no molestarse demasiado por ello-, a la vez que su maza sobrenatural subía y bajaba sistemáticamente, buscando el cuerpo de su contrincante mancillada. La clériga de guerra, sujetando su maza con la mano del escudo, lanzó su mano libre al cuello de la criatura bella, agarrándola como una tenaza. Susurrando entre dientes "yo te bendigo", Ygrein liberó un contacto de feroz energía divina mientras apresaba aquel hermoso cuello, haciendo a la criatura gritar de dolor y horror, mientras su martillo sobrenatural volaba por la espalda hacia ella, estrellándose entre sus omóplatos. La luz que la rodeaba se apagaba a ojos vista, apenas una antorcha comparaba con su brillo inicial, mientras su cuerpo humeaba por todas las heridas sufridas. Panit, concentrando su poder entre sus dedos, liberó cuatro esferas de energía azul que volaron raudas para estrellarse contra el monstruo que Ygrein inmovilizaba con su mano implacable. Cuando la magia impactó en varios lugares sobre ella, la criatura emitió un chillido -que sólo Bukko escuchó-, comenzando a arder con una energía interior extraña, descomponiéndose su cuerpo poco a poco, como si no pudiese sostener las energías que lo llenaban, cayendo al suelo medio en pedazos, envuelta en un nimbo de llamas azuladas. En su muerte, la daga que Katy había enterrado en el costado de la criatura cayó con un tintineo metálico en el suelo.

Katy, apartada del combate por un momento, avanzó hacia la monstruosidad enorme, desenvainando una daga que brillaba con un tono verde venenoso. Pero la enemiga fue más veloz y, cuando la asesina trató de asestarle una cuchillada en el muslo, la giganta la apartó con un vaivén de su espada, riéndose de la humana. Ésta, con gracia felina, se apartó de su objetivo con una serie de volteretas, tratando de salir de su área de alcance para no ser engullida por las sombras de su espada. Rabiosa, la giganta bramó "no creáis que vais a salir indemnes de aquí después de haber destruido a mi ama". "Si ella era tu señora y ha durado un suspiro, imagina tú que eres sirvienta", contestó socarrona Ygrein (que estando sorda no debería haber podido oír aquellas palabras, y mucho menos contestar... pero fue cosa entre jugador y DJ, así que se pasó por alto). Con un grito, la mujer incrustó su espada en el suelo junto a las avispas, lanzando una explosión de fuego oscuro a su alrededor. Los insectos, ágiles en su vuelo, esquivaron la onda. Bukko, sobrenaturalmente veloz, logró también esquivar el poder de la mujer enorme. No así Ygrein, quien al ser alcanzada por las llamas, sintió su piel escaldarse con el frío de la muerte... pero no sólo eso, sino que el fuego se introdujo en su cuerpo... paralizándolo momentáneamente, dejando a la sacerdotisa inmóvil durante unos preciosos segundos, sólo protegida por los espíritus que giraban a su alrededor y usaban sus espadas espectrales para golpear a la enemiga. Yoreil, avanzando cuidadoso hacia Panit, mientras ordenaba a sus insectos cargar contra la enemiga que trataba de quemarlos sin éxito, llegó junto a la maga, aplicando en ella una curación menor para sacudirle los leves efectos perniciosos que había sufrido hasta aquel momento. Por su parte, las avispas gigantes buscaban sin éxito dónde golpear con sus aguijones, hasta que una de ellas clavó e inyectó su veneno en la giganta, que se sobresaltó por el doloroso picotazo. Bukko, casi tan veloz a pie como las avispas en vuelo, envolvió en una energía sagrada su martillo, cargando hacia la única enemiga que quedaba. Con golpes tan certeros como devastadores, su primer impacto estalló con una luz sagrada en la pierna de la enemiga. El segundo, al provocar un desequilibrio en su adversaria, ascendió hasta la cadera, y el tercero se estrelló contra el vientre de ésta, en rigurosa concatenación experta. Con cada impacto, las sombras de la espada se disipaban progresivamente, gritando la criatura a cada impacto. Mientras la atacaba, Bukko gritaba "¡¿Por qué diablos habéis venido, maldita?! ¡¿Qué reliquia buscáis?! ¡Lárgate de aquí si es que aún puedes salir por tu propio pie!". Con los dientes apretados por el sufrimiento, la enorme criatura gruñó "¡me lo arrancarás de mis labios muertos!". Ygrein, imposibilitada en su movimiento, observaba con incontenible odio al ser, tratando de escapar de su cautiverio. De pronto, sintió como una fuerza externa la liberaba de su parálisis. Al acercarse Bukko a ella, la influencia divina de éste sacudió el efecto paralizante en la sacerdotisa, y ésta envió a sus espíritus a castigar a la bestia. A su vez, el martillo sobrenatural voló hacia la enemiga, impactando en el pecho de la misma, quien dejó escapar el resuello en un soplido por el golpe. Con un gesto socarrón, la sacerdotisa avanzó decidida hacia la giganta, apoyando su mano cargada de energía dañina en la pierna de ésta, al grito de "yo te bendigo". Un crujido mágico de poder saltó de la mano a la pierna, generando un chillido de dolor en el ser, aterrado por el ataque. Pero... en un instante empezó a reir de buena gana, mirando con sorna a Ygrein. La magia, en realidad, no había hecho mella alguna en ella, pues parecía inmune a esa clase de poder. Panit, a lo lejos, considerando que aquel combate tenía que acabar lo antes posible, concentró su magia y su voluntad en una fuerza invisible que arrancase la espada de las manos de la enemiga. Alrededor de la maga y de la giganta, el suelo empezó a vibrar, elevándose del mismo pequeñas nubes de polvo y algunos fragmentos esparcidos del mobiliario movido y castigado por la lucha. Cuando la mente de la maga empezó a buscar un objeto físico al que aferrarse, concentrada en la espada de oscuridad de la criatura... allí no había nada que coger. Se trataba de una manifestación de la voluntad aniquiladora de la criatura, hecha de energía de sombras. Frustrada por el descubrimiento, empezó a moverse buscando otra posición más apropiada para su siguiente maniobra.

Lule

Katy, de nuevo volviendo a la lucha con gráciles piruetas y tumbos, trató de apuñalar en un descuido a la monstruosidad. Pero ésta, con una velocidad impensable en alguien de su tamaño, interceptó con su propia espada la cuchillada. Con una mirada interesada en la daga de Katy, la enemiga asintió levemente con el rostro, murmurando: "ahá. Así que tú también tienes un objeto. Serás la siguiente en morir". Pero no logró su objetivo, al chirriar el acero de la asesina alejándolo del arma de la atacada. Volviendo a zafarse de su área de ataque, Katy se marchaba diciendo "sí, sí... siempre y cuando consigas atraparme". Revolviéndose de ira, la criatura liberó otra explosión de fuego oscuro, que en esta ocasión sólo alcanzó de lleno a Katy, quien quedó momentáneamente paralizada por el horror que le causaba aquella energía de muerte, mientras el resto de los alcanzados sólo sufrieron los efectos dañinos atenuados del fuego... siendo además inmunes a su efecto aterrador, al encontrarse cerca de la influencia benéfica de Bukko. Sólo las avispas gigantes fueron de nuevo arrasadas por las llamas (a pesar de su agilidad). Ofendida por el comportamiento despreciativo de la criatura, Ygrein cargó hacia ella, dejando que sus espíritus envolviesen y desgarrasen el alma de la contrincante, a la vez que golpeaba con su maza la pierna de la misma. Su martillo sobrenatural voló como un meteoro... alcanzándola en la cabeza. Un crujido... un extraño ángulo en el cuello... y la mirada perdida del ser dieron a entender que Ygrein había derribado... y derrotado por fin, a aquella bestia, que cayó con un estruendo derribada en el suelo.

Cuando la acción empezó a calmarse, los aventureros se observaron unos a otros y a su alrededor. Bukko fue consciente, de pronto, que los fieles y sacerdotes se ayudaban a incorporarse, mientras se gritaban entre sí cosas como "¡¡¿QUÉ DICES?!!", "¡¡QUE NO TE OIGO!!". Bukko, caminando decidido hacia la última enemiga, seguido de cerca por Panit, observó al acercarse que la criatura, junto con su espada, poco a poco empezaban a deshacerse en sombras... pues era la materia de la que se componían por completo. Frustrado por aquello, Bukko echó un vistazo a su alrededor, mirando hacia sus compañeros, y señalándose a los oídos, dando a entender que preguntaba quién estaba sordo. Ante la confusión de todos tratando de comunicarse sin oír, Bukko hurgó en un oído de Panit, mientras utilizaba una bendición para eliminar la sordera, momento en que ella empezó a escuchar de golpe todo lo que quienes habían quedado sordos estaban gritando a pulmón lleno... sobre todo entre los sacerdotes. Al mirar en su dirección, vio que éstos en principio no se entendían entre sí, pero poco a poco fueron convergiendo unos sobre otros, tocándose, y pequeñas oleadas de magia divina los liberaba unos a otros de la sordera, aliviándose por el mal trago. Al ver aquello, Panit y Bukko cogieron a sus compañeros, prácticamente arrastrándolos hacia los sacerdotes, para que aplicasen sobre ellos las curas apropiadas a su sordera. Después de devolver la audición a todos, los sacerdotes y fieles de El Peregrino observaron alegres a los recién llegados. "Gracias, hermanos", repetían contentos por la intervención. "Estábamos sometidos". Ygrein proclamó si habían contemplado el poder del Dios de la Guerra. Los fieles proclamaron que Dekaeler, en efecto, era poderoso. Bukko reclamó su parte de atención, proclamando la fuerza del brazo de Waroui, a lo que los presentes agradecieron también la presencia del Espada del Sol. "La voluntad de la criatura más pequeña nos tenía subyugados. Y la más grande guardaba la entrada, impidiéndonos salir. De hecho, nos tentaban para convertirnos en criaturas de las sombras", dijo uno de los rescatados. Bukko preguntó sobre la reliquia que estaban buscando. Uno de los sacerdotes comentó que buscaban uno de los objetos más antiguos del templo, aunque no era importante. Sólo se trataba de un trozo de un mecanismo de los Peregrinos, que ni siquiera funcionaba. Panit, de inmediato, preguntó dónde estaba ese objeto. Ante aquella petición, fieles y sacerdotes se miraron suspicaces, pero a lo lejos, Rauh el anciano mida sacerdote que había ido a buscarlos los instó a la calma y la confianza, pues él mismo les había pedido ayuda, porque la Hermana Mayor Rumiah se había marchado, sin saber a dónde, sin dar explicaciones, dejando al templo indefenso ante aquella amenaza. Bukko reveló que aquella mida, en el fondo, era una hereje que no creía en nada. Una atea. Aquellas palabras causaron desconcierto y duda, ya que era la Suma Sacerdotisa del Templo de El Peregrino. Aquello era imposible. Bukko reveló que ella misma lo confesó de sus labios. "Espada del Sol... pero eso... no puede ser... no blasfemes...", susurraban los fieles presentes. Bukko continuó diciendo que ella misma era la que blasfemaba contra los dioses. Los allí presentes seguían en la duda, ya que Rumiah era su guía espiritual, y aquello era impensable. Y mientras los fieles se lamentaban, Panit decía que, siendo débiles de mente como parecían mostrar, eran incapaces de aceptar la verdad. Viendo el posible desenlace de la discusión, Rauh tomó la palabra, restando importancia a una discusión de cuestiones teológicas, comentando que lo importante era que aquellas criaturas habían ido al templo por algo. Bukko reafirmó aquellas palabras, pidiendo que le mostrasen la reliquia. Cuando Rauh se acercó a una pared, apoyando la palma de su mano en ella, sus compañeros le suplicaban que no lo hiciese, aunque el anciano explicó que los aventureros eran de confianza, y siguió con su tarea. Murmurando unas palabras en Peregrino (que Panit pudo comprender: "Uno de los Más Sagrados solicita Humildemente tu Audiencia"), provocó que unas runas de Peregrino comenzasen a brillar en la pared. Dichos símbolos provocaron que la pared se volviese translúcida, mostrando al otro lado un enorme, exótico y complejo mecanismo Peregrino. Panit, al echar un rápido vistazo... se percató de que estaba incompleto, ya que formaba parte de algo mucho más grande, con toda seguridad. Ante sus ojos, Panit sabía que ensamblándolo en algo mayor, podría provocar una reacción en otro mecanismo... si no fuese porque estaba roto. Lo más peculiar es que la maga mida estaba segura de que aquel objeto era importante. Panit, dirigiéndose a la congregación, preguntó con desparpajo si aquel objeto poseía energía. Los fieles, mirando con temor a Rauh, dijeron que no podían hablar de sus reliquias con profanos, a lo que el maestro mida volvió a reiterar que eran de confianza. Les pidió ayuda para que salvase a los fieles del templo, y así hicieron, ayudando en las mejores de sus posibilidades. En el intercambio de palabras, Ygrein se acercó a uno de los fieles que más protestaba, y acercándolo a los cadáveres de un suave tirón, le preguntó quién se había encargado de ellos. Sin esperar respuesta, se señaló a sí misma y a sus aliados, terminando en que debería ser menos quisquilloso sobre qué temas hablar y cuales no con quienes se habían arriesgado sin motivo alguno para salvarles el pellejo. A la vez, Bukko miraba extrañado el artefacto, comentando con Rauh que una reliquia de culto solía tener un aspecto más ancestral y bien distinto... como la del templo de su hogar en los pantanos: una vieja mata de arbustos que tenía siglos de antigüedad, alrededor de la cual se construyó el templo a Waroui. Rauh comentó que aquel objeto era uno de los secretos mejor guardados del templo. Formaba parte de las reliquias de su pasado, siendo transportado hasta allí, cuando se construyó el templo, por sus primeros hermanos. Bukko, mirando a Panit de reojo, comentó que, según la expresión de la maga, aquello tenía toda la pinta de chatarra... porque no funcionaba. Durante la conversación, Panit accedió a sus conocimientos sobrenaturales, realizando un ritual para comprender el nivel y clase de energía mágica que despedía aquel objeto. Al terminar, la mida se sobresaltó al descubrir que en el núcleo de aquel mecanismo aún había energía acumulada, sin uso, y bastante poderosa. Al parecer, algún tipo de acumulador mágico estaba lleno de poder puro. Al acercarse a la pared translúcida, sobresaltando a Rauh, Panit tocó la misma, percibiendo un tacto cristalino y denso bajo su mano, imposible de atravesar. Tomando detalle de qué se trataba aquella barrera, Panit al final entendió que se trataba de una magia permanente que formaba un muro sólido e invisible, protegiendo aquel artefacto: un "Muro de Fuerza". Mientras Panit se apartaba a un lado, conversando con Yoreil la mejor forma de acabar con aquella barrera y saquear el objeto, tratando de apartar a Bukko del lugar y que los ideales de éste no interfirieran, Katy observaba de lejos el aparato, comentando socarrona: "¿Y por esa mierda estabais preocupados?". Los sacerdotes, abrumados, dijeron: "Hermana, ¿por qué dices esas cosas? Éste es uno de nuestros objetos más preciados." Panit se acercó a Rauh. "Señor Rauh. Como usted comprenderá, este objeto por sí solo es inservible. Sin embargo, las criaturas que han venido por él probablemente quieran unirlo a un mecanismo mayor, para hacerlo funcionar. Mi intención es extraer su poder del mismo para, en caso de que se lo llevasen, no pudieran usarlo por encontrarse sin poder que lo alimente." Al escuchar aquello, Bukko puso sus brazos en jarras mirando a Panit, con una expresión sorprendida en el rostro.

Durante la conversación de Bukko y Panit con Rauh, la descomposición en sombras de la criatura gigante había concluido. Y donde se encontraba la mano de la espada, un anillo cayó tintineando al suelo. En principio su tamaño lo hacía más apto para ser una muñequera... hasta que poco a poco se redujo al tamaño de un dedo grande, engarzado en un diamante negro (125 Mo). Y allí donde la criatura de belleza embrujadora había caído, en aquel momento sólo quedaba un montoncito de polvo (polvo de hada, que reconoció Panit). Entre sus restos había una tiara de mithril y platino con ópalos blancos (de un valor aproximado de 5000 Mo). Continuando el saqueo, quienes no atendían a la charla teológica pudieron encontrar entre los restos de la armadura de la criatura gigante (lo único físico que quedó) había engarzada a una pequeña cadena de plata una poción curativa. Sin embargo, dado su tamaño y concentración, podía proveer de hasta cinco dosis de la misma (cosa poco usual). Ygrein, tras encontrar la diadema, se fijó en que el polvo, al ser desplazado para extraer el adorno, reveló bajo el mismo un pequeño saquillo dorado, en cuyo interior había dos minúsculas bellotas del mismo color (sanadoras de estados perniciosos), que Yoreil reclamó para uso del grupo.

Bukko, junto a Panit, se dirigió a Rauh, tratando de convencerlo para que eliminase la barrera protectora y permitiera a Panit manipular el objeto. Rauh se negó a ello, argumentando que era uno de los objetos más sagrados, imposible de acceder a los no fieles. Bukko continuó su explicación, indicando que debían averiguar por qué deseaban apoderarse de él aquellos seres. Aquella información beneficiaría al Principio Rector. Rauh murmuró que ya era bastante peligroso revelar su existencia para que los aventureros lo viesen. Pero, por sus votos, le era imposible permitir que lo manipulasen. No podían pedirle aquello, a pesar de sentirse compelido a tratar de ayudarlos de la mejor forma posible... salvo aquello. Bukko, a pesar de sus convicciones teológicas, trataba de entender cómo un grupo de devotos eran capaces de adorar algo que entraba más en el campo de la ingeniería que de la religión, y por tanto se encontraba vacío de significado divino, tal y como conversó con Rumiah en su encuentro antes de que ella desapareciese. A tal efecto, intentaba convencer incansablemente al anciano. A él se unieron Panit e Ygrein, tratando de apoyar sus argumentos, explicando que el motivo último de que criaturas como aquellas podrían seguir apareciendo era aquella estructura. Y por ello necesitaban entender el por qué de la misma y su importancia para estos seres. Panit volvió a añadir su explicación de que, si aquel artefacto era despojado de su energía acumulada, supondría la diferencia entre perderlo o no... a pesar de que en lo alto del bastón de la estatua del Principio Rector había un enorme cristal de xion... CARGADO. Panit intentaba convencer a Rauh de que aquello formaba parte de un diseño mayor que deseaban robar para usar en su provecho. Bukko, esperando que Panit pudiese acceder a la reliquia, se apartó hacia el libro de las escrituras del Principio Rector, y empezó a estudiarlo para tratar de dar sentido a los argumentos que permitiesen lograr acceso a tal objeto. Por su parte, Panit tenía que sopesar claramente lo que ocurriría si afectaba de forma permanente una reliquia del Principio Rector, deidad principal del Imperio Mida. Si ella estaba ya mal vista a ojos de la sociedad mida por el desplante hecho a su influyente familia cuando era más joven... aquello podría producir una ruptura irreparable, y había que sopesarlo. Al observar a la mida ofuscada por el desconocimiento de qué ocultaba aquel objeto, Yoreil se acercó a ella. Apoyando con suave firmeza su mano en la mida, la giró hacia él, apoyando la palma de su otra mano en la frente de la misma. "Abre tu mente", susurró junto a una plegaria, momento en que el pensamiento de la maga se volvió mucho más lúcido y fluido de lo que recordaba. Al girarse hacia el artefacto, y observarlo con la mente preclara... Panit fue consciente que se trataba de un mecanismo de una torre de xion. Un "interruptor" que permitía desviar la energía, canalizándola a distintas fuentes. La energía en su interior formaba parte de un apartado capaz de activarlo a distancia. Sin embargo, la ausencia de funcionamiento era producto de no encontrarse dentro de una estructura que le enviase órdenes para ser activado... como el interior de una torre de fulgor (un transformador de luz solar en energía xionica). Panit recordó que en su visión había una torre de fulgor. Quizá buscaban aquel mecanismo para utilizarla en su provecho.

[En un inciso, los jugadores recordaron que querían ir a visitar un monte llamado La Aguja del Peregrino, cerca de la frontera entre el Imperio y Azur, al este de Kiro pues, al parecer, una antigua estructura que encontraron allí antes de viajar a Uarowia, al descubrir que Katy era objeto de una conspiración para usar la energía psíquica de su dolor para alimentar a un Vestigio Peregrino encerrado en la Prisión del Arcano, y devolverle parte de su pasada energía... el Peregrino llamado Ehurimar]

Durante todo el proceso, los sacerdotes, a pesar de su reticencia a que interactuasen con el artefacto, agradecieron a los aventureros que salvasen sus vidas y a su templo, comentando que las criaturas al parecer no sólo estaban interesadas por el objeto, sino que además tratasen de alimentarse de los pensamientos negativos y la lujuria espiritual de los sacerdotes... como deseando la fe de los mismos... pero antes de devorarla, esperaban poder corromperla. Rauh añadió que, al darse cuenta del ataque, escuchó algo que ambas criaturas comentaban: parecía ser que su intención era acabar con El Peregrino. Aunque los aventureros sabían a qué se referían aquellas palabras, Rauh las asumió como que las criaturas habían llegado para acabar con La Religión... La Iglesia de El Peregrino. En todo aquel revuelo, los fieles volvieron a recurrir a Rauh, quien de nuevo explicó que Rumiah había desaparecido diciendo que tenía una importante reunión en Kiro, y no supo más de ella, aunque el grupo de salvadores fue el último que estuvo reunido con la misma, y probablemente sabía más al respecto. Los hermanos acudieron a los aventureros, preguntando una vez más por todos aquellos aspectos. Bukko repitió que Rumiah había perdido la fe, alterando una vez más el estado general a causa del fallo en su guía espiritual. En aquel momento, uno de ellos recordó que todavía quedaba un sacerdote más antiguo que Rumiah, aunque no había ascendido en el escalafón político de la misma: Rauh. Quizá en la ausencia de Rumiah podrían apoyarse en él, aunque éste trataba de evitar tal responsabilidad replicando que "era un simple escriba. Era incapaz de sostener la fe de la ciudad". Sus hermanos en la fe trataban de convencerlo que de debía tomar partido en aquella crisis dentro del clero, y necesitaban la guía de alguien con sabiduría. Rauh buscó con una mirada silenciosa a los aventureros, suplicando sin palabras qué hacer. En ese momento, Panit alzó la voz indicando que ella los guiaría, pues nadie salvo ella sabía de qué se trataba aquel artefacto. Bukko añadió que la maga tenía más conocimientos sobre los Peregrinos que cualquiera de aquella sala, lo que la capacitaba a tal efecto. Debía ser elegida. Cuando se hizo el silencio ante aquellas palabras, un devoto comentó suavemente: "¿Dónde está tu medallón de El Peregrino para guiarnos?". "Dadme uno", dijo ella. "Dadle uno", añadió Bukko. "Eso significa que no eres miembro de la iglesia", contestó el mismo devoto. "Yo soy ciudadana del mundo, no miembro de un clero", declaró orgullosa Panit. "Recita las primeras palabras de El Peregrino", solicitó un segundo devoto de la congregación. Sorprendentemente, la memoria de la mida permitió que expusiese sin balbuceos lo que le pedían. Sorprendido, otro devoto preguntó: "En la Parábola de la Transformación, ¿cuáles fueron los primeros mandatos del Peregrino a sus huestes?". Nuevamente, Panit fue capaz, sin esfuerzo, de exponer lo que le solicitaban. Los hermanos, asombrados, se giraron hacia Rauh. Éste, mirando a Panit, y conociendo quién era en realidad, frunció el gesto, a pesar de que Bukko se dirigió a él diciéndole "sabes que ella puede ser la elegida. Cuestiona la fe y la hace renovarse". Rauh observó a la congregación, solicitando un momento para reunirse con los aventureros -con Panit- en privado. Al estar apartados, Rauh se sinceró con Panit: "entiendo que, como erudita, conozcas las Escrituras. Pero eres miembro de El Desentramado, y sé de lo que hablas. El problema es que no eres una fiel." "Vuestra antigua líder tampoco lo era, y a nadie le importaba", respondió Panit. "Y por eso necesitamos a alguien que comprenda a un nivel espiritual nuestras escrituras. Si tú te conviertes en cabeza de la religión, probablemente crees un cisma tan grande como para que el Imperio Mida nos excomulgue a todos". Con una mirada clavada en los ojos de la maga, añadió, señalando a los devotos: "¿quieres eso para ellos? No te lo digo por mí, pero, ¿deseas que ellos sufran ese destino?". Panit, totalmente ajena a un sentido espiritual, contestó: "esta religión necesita un cambio. Yo lo puedo hacer perfectamente de líder administrativa, a nivel erudito, y lograréis gran provecho de mis conocimientos, como el saber qué hacía una reliquia que teníais aquí y desconocíais su función... y tú, cuya devoción y fe, podrías encargarte del corazón y el alma de los fieles". Bukko, a unos pasos, apuntó que podría tratarse de un duunvirato en la cabeza del clero. Panit continuó: "Tú te encargarías de las cuestiones más profundas del corazón y el alma...". Pero Panit no entendía realmente lo que trataba de hacer, pues lo hacía desde una perspectiva fría y lógica. Bukko continuaba diciendo: "sabéis que si no hacéis algo, vuestra religión se desmoronará aquí". Rauh, con un suspiro, miró a Panit, frotándose la frente. "¿Quieres que este templo caiga en el cisma religioso y político del Imperio Mida?". "Una cosa es una reforma, y otra un cisma", señaló Bukko. Panit siguió con su argumento: "Exactamente. Tú has visto mi habilidad en combate. Si volviesen a atacar el templo, te vendría bien mi presencia". Rauh no sabía como hacer entrar en razón a Panit: "no me refiero a eso, hermana. Estamos hablando de una cuestión espiritual. Creo que incluso tus compañeros Ygrein y Bukko entienden más de ese asunto que tú. Eres una erudita. Puedo aceptar que te conviertas en una asesora. Pero no puedes ser el miembro más alto del clero porque ni siquiera estás ordenada... No tienes fe". Panit arremetió sin comprender lo que ocurría: "La antigua cabeza de culto tampoco tenía fe. Allí hacía falta un cambio... y los cambios se hacen desde fuera... y desde dentro... alguien que no esté torcido." Con un suspiro final, el sacerdote mida dijo: "convocaré un Concilio con mis hermanos. Haremos una reunión, y lo tenemos en cuenta. Después del Concilio, te trasladaremos nuestra respuesta. Ten presente que, si te conviertes en miembro de pleno derecho, tendrás que aceptar todos los votos, aceptar nuestra fe y respetar nuestras costumbres... lo que implica que, posiblemente, en el Desentramado te expulsen. De todas formas, hablaré en tu favor. Cualquiera que sea la decisión final, tendréis todos tanto el respeto como la ayuda del templo en caso de que la necesitéis." Panit se extrañó de aquellas palabras, pero comprendió que Rauh estaba haciéndolo de buena fe, humildemente, y agradecido por la ayuda prestada. Tras escuchar aquello, Bukko tomó la palabra: "Una cuestión importante. Si vuelven a por la reliquia, ¿qué vais a hacer?". "Estaremos preparados", intentó decir Rauh. "No lo estáis", respondió Bukko. "En efecto, no lo estábamos porque no lo esperábamos", dijo el mida anciano. "Si vuelven estas criaturas, ¿qué haréis?", siguió el hipótido. "Peor", añadió Panit. "Si son otras bestias, monstruos o criaturas, ¿qué pasará?". Ruah, abrumado por los aventureros que los presionaban, trató de explicarse: "Convocaremos a nuestros hermanos marciales, retiraremos a los asesores espirituales de las calles para ayudar exclusivamente en el templo, y cerraríamos el culto salvo a los hermanos ordenados y a nuestros aliados... como vosotros. Y si fuese necesario, podrían convocar al Templo de Dekaeler". Ygrein, resoplando, murmuró que hacia falta un servicio militar como el comer en aquel templo. Disciplina para la batalla. Bukko dijo: "Creo que, de manera excepcional, el templo no está protegido. Deberíais trasladar la reliquia a la Prisión del Arcano bajo El Desentramado." Rauh, sorprendido, dijo que desconocía de qué hablaba Bukko. El hipótido entonces recordó que aquel lugar era secreto, salvo para el Desentramado, Panit, Katy y él... y sus aliados más cercanos, como Ygrein. Bukko tomó las riendas de sus palabras, explicando que se trataba de un lugar extremadamente seguro, en el que nada puede entrar o salir sin ayuda de quienes lo guardaban. Rauh respondió que, al igual que con la propuesta de Panit, también expondría aquella propuesta en el Concilio, y responderán lo antes posible. Con todo, apostaría por los aventureros e intentaría convencer a sus hermanos para hacer lo mejor por el templo. La conversación continuó con Bukko explicando que si los monstruos volviesen, se llevarían la reliquia porque habría pocos efectivos para montar guardia. Rauh replicó que en la congregación eran más de cien fieles, esperaba tener efectivos para comenzar las labores de defensa. Bukko respondió que no habían podido hacer nada, siendo más de una docena. Rauh añadió que los líderes más importantes y poderosos no estaban presentes. Al ver el rumbo de aquella conversación, Rauh preguntó por qué tanto afán en llevarse la reliquia. Cuál era el motivo. Bukko explicó que no deseaba que los monstruos se la llevasen para cumplir su objetivo: una catástrofe. Panit afinó comentando que con ella reactivarían una torre de xion para canalizar energía solar y provocar mayor caos. Rauh, extrañado, comentó que en la región no existían torres de xion. Panit no podía aceptar aquellos argumentos... aunque empezaba a frustrarse por no encontrar respuestas, y respondió con las mismas palabras al sacerdote, pero en un tono burlón, concluyendo "pero hay más torres fuera de aquí", al tiempo que Ygrein se situaba tras el anciano, con el rostro contraído por la frustración. Rauh, molesto, solicitó que no se burlase de él o de su fe. Bukko trató de ahondar comentando que el sacerdote era experto en las profecías de las que habían hablado antes del ataque al templo, incluyendo la situación en la que los Peregrinos utilizaban a la Cacería del Odio para arrojarla unos contra otros por motivos insondables, cosa que Rauh corroboró. El hipótido comentó que aquellas criaturas necesitaban aquel mecanismo para activar un artefacto Peregrino. Rauh preguntó por qué sabían aquello, o cómo pensaban que aquello era así. Bukko volvió a referirse a la función del objeto y su relación con una torre del fulgor, además del origen de la Cacería del Odio. Deducía que estas criaturas pensaban usar aquella fuente de energía para sus fines, activando algo dentro de una torre de aquel tipo. Rauh expuso que se sentía cada vez más presionado, a pesar de que el paladín le explicó que la ciudad había estado bajo ataque, con eventos de asesinatos y desapariciones de ciudadanos y la aparición de peligrosas criaturas, lo que les llevaba a tomar esa decisión, a pesar de que el sacerdote mida les dijese que a ellos era la primera vez que les sucedía algo así. En el tira y afloja de argumentos, Rauh expuso que Bukko debía entender su postura desde su propio punto de vista, en el que si alguien del Principio Rector llegaba al templo de Waroui a llevarse una reliquia fundamental para el sacerdocio, el paladín comentó que, en caso de recibir razones de peso, se lo pensaría y lo plantearía, pero aún así, el Principio Rector no podía dedicar demasiado tiempo a tomar una decisión que ponía en peligro al templo, ni traer a expertos de muy lejos que tardasen en llegar. En efecto, Rauh dijo que, siendo una situación urgente, propondría la reunión con premura, pues en efecto peligraba tanto su fe como su templo y sus bases. En eso estaban de acuerdo. A pesar de todo, Bukko insistía en que aquella situación no sólo implicaba al templo, sino a toda la ciudad por lo que había ocurrido, y debían tomar una decisión ya. Rauh añadió a toda la conversación que aquel templo podía considerarse como una embajada del Imperio Mida en Azur, y si hubiese un problema con una reliquia del templo, el incidente con el Imperio se convertiría en un enorme problema.

[Después de una interacción de tira y afloja sin llegar a ninguna parte, el grupo de Aventureros no había tenido en cuenta que todo el argumento de que las criaturas volverían fallaba en un punto principal: las criaturas, antes del combate, comentaban que debían marcharse porque las estaban esperando. Aquello echaba por tierra un peligro inminente de "volver a por la reliquia", pues al parecer tenían otros planes. La respuesta a posteriori a aquella información fue "si los monstruos muertos llegaban tarde... sus aliados volverían para ver qué sucedía"]

Y, durante toda aquella laaaaaaarga conversación, Yoreil, pensando a largo plazo, decidió conocer a diferentes formas de vida (mayormente, insectos o pequeños roedores) del templo, por si en algún momento necesitaba canalizar su poder a través de los sentidos de éstos y ver qué podía suceder dentro del templo después de que lo abandonase (para lo cual necesitaba un objeto de un valor como el de la diadema... buena forma de aprovechar un recurso monetario).

Tras la reunión con Rauh, Panit tuvo en cuenta que, en cualquier momento en que recuperase el uso completo de sus poderes, se podría mágicamente en contacto con Rumiah, la sacerdotisa sin fe huida, para extraer más información al respecto de todo aquello o, simplemente, por qué había huido, mientras el grupo se planteaba cuál sería su siguiente punto de investigación sobre la Cacería del Odio. Bukko, cansado de toda aquella charla, se puso en camino de atiborrarse de fruta y verdura adquirida en el mercado, mientras el sol se ponía.

CONTINUARÁ

NOTA: Regla de la Casa. Para aquellos personajes permanentemente Sordos, los Conjuros que precisen Componentes Verbales necesitan una tirada de Salvación de Carisma a CD 10 + Nivel de Conjuro para poder ser ejecutados correctamente, o fallarán su ejecución, aunque el Espacio de Conjuro no se pierde, pero sí la Acción Estándar para intentar lanzarlos.

NOTA II: Como podréis observar, Akon, Groac e Iikil no han aparecido en esta Sesión. Oficialmente, quedaron escondidos a la espera de ver cómo se desenvolvían sus aliados y héroes en la situación, y así aprender de ellos. Extraoficialmente... los jugadores no pudieron venir.

viernes, 30 de septiembre de 2022

EL RESURGIR DEL DRAGÓN (Crónica 3) - Fragmentos Abandonados - Sesión 3: "La Fe en Entredicho"

La compañía de aventureros viajó desde la casa del Capitán descubierto como "impostor" junto a su cadáver, tras indicar los soldados que llevaron al grupo a ayudarles con la investigación que aquello debía mantenerse en secreto por la repercusión a nivel de la ciudad (cosa de la que Katy 'tomó buena nota'), hasta el Templo del Principio Rector (un lugar que Panit conocía como más una 'embajada' del Imperio Mida que como un mero templo de culto). Un entorno amurallado con unas enormes escaleras ascendentes flanqueadas por guardia personal mida, el templo poseía unas grandes puertas exteriores con motivos, bajorrelieves, textos e imágenes sobre los logros del Peregrino y su hueste de 'peregrinos', tras las cuales podía verse el trasiego de devotos, fieles, laicos y sacerdocio -generalmente mida-.

Tras ser observados con cierto desdén, los aventureros se apostaron frente a las puertas exteriores.

Allí, Katy abordó a una suma sacerdotisa oronda y de rostro viejo, rodeada de burócratas serviles, para hablar de ella sobre asuntos importantes.

La labia de Katy permitió engatusar a la sacerdotisa, de nombre Rumiah, despachando ésta a sus burócratas tras reconocer a Panit y a Bukko por su posición en la ciudad, ordenando a éstos que apostasen guardias en sus dependencias privadas para una reunión.

Mientras acompañaba al grupo hacia el interior del templo, pasando las puertas internas a través de la zona de adoración, más ostentosa y amenazante si cabía que el área exterior -incluyendo enormes estatuas de El Peregrino junto a la entrada, aunque no tan grandes como la estatua principal de adoración-, Groac, Ygrein y Katy se percataron, antes de que la Suma Sacerdotisa Rumiah (anciana, de gesto despistado, arrugas y grandes dimensiones) abriese la puerta hacia el área privada de los sacerdotes tras la enorme estatua de El Peregrino -estatua cuyo bastón quedaba rematado con un inmenso cristal de xion blanco que iluminaba la estancia-, de que un devoto trataba de ocultar una deformidad en su cuello -Katy vio que se trataba de un 'ojo' funcional-. Al tiempo que Rumiah abría, gracias a su colgante de sacerdotisa, la puerta a las estancias privadas, Groac e Ygrein intentaban poner en evidencia de forma 'casual' aquella deformidad, provocando un intento de huida del devoto que terminó con éste siendo interrogado por dos guardias mida del interior de la sala, junto con los aventureros, para ver qué sucedía. Aunque en principio los guardias apartaron a los aventureros de lo que parecía un devoto asustado, cuando éstos se alejaban dejando atrás las puertas mágicas que se cerraban a su paso, pudieron percatarse de que los guardias descubrían el extraño 'ojo' y detenían al fiel, cosa que extrañó a los aventureros -sobre todo a Bukko-.

Atravesando pasillos más ornamentados si cabía que el propio templo, el grupo llegó a un recargado patio trasero del templo, también amurallado -y protegidas sus murallas por guardias privados-, hasta un edificio que podría describirse como una 'pagoda' al otro lado del mismo, frente al cual se apostaban seis guardias personales.

Rumiah los hizo apartarse, llevando a sus invitados al interior de sus aposentos privados: un magnífico edificio hueco en la parte central, con motivos peregrinos y una rica decoración, semejando a jungla y naturaleza.

Allí los aventureros revelaron sus intenciones de hablar con Rumiah sobre lo ocurrido en la ciudad, no sin antes divagar en demasía hasta ver qué sabía la Suma Sacerdotisa sobre la Cacería del Odio en relación a los Peregrinos, y qué opinaba sobre los Peregrinos Vestigiales o Remedos Peregrinos.


(Suponemos que es Rumiah, pero en vez de Enana, Mida)

En aquella larga reunión en la que la sacerdotisa agasajó a sus invitados en abundancia, con ayuda de Siervos Invisibles mágicos, el grupo descubrió que la Suma Sacerdotisa, en efecto, conocía a Panit por ser una renegada de su familia, a Katy por visitar de incógnito su casino, y en general al grupo por haber vuelto de una extraña aventura, de la cual compartieron algunos datos -pero no demasiados- con ella.

Lo más peculiar fue revelar la existencia del remedo Peregrino que habían capturado, relacionado con otros miembros de la ciudad que también habían sido marcados como criaturas de aquel tipo, momento en que la Suma Sacerdotisa cambió su actitud, revelando que aquella criatura era una blasfemia que debía ser destruida de inmediato y apartada del mundo, algo que molestó al grupo por considerar el cuerpo una prueba de su investigación.

En la charla, los aventureros llegaron a la conclusión que estas criaturas habían perdido el favor de sus semejantes los Peregrinos, verdaderos responsables históricamente de la creación de los credos y la transformación del mundo -algo que Ygrein y Bukko negaban tajantemente, porque ellos creían firmemente en sus dioses, y no en la palabra de que las religiones, incluso la del Peregrino, eran una falsedad que los Peregrinos habían creado y alimentado con la fe de las masas para convertirlas en una realidad-. Durante la disputa teológica a la que incluso Groac e Iikiil se unieron, se revelaron más circunstancias, como el hecho de que al parecer los vestigios Peregrinos solían intentar acaparar posición y poder por motivos de control, como en sus antiguas posiciones de poder cuando eran antiguos Peregrinos, generalmente para sobrevivir, prosperar, acaparar poder, llegar a desarrollar magia arcana, e intentar superar su condición de deshechos a ojos de sus semejantes más poderosos.

En toda aquella discusión, también surgió a la luz formas de identificar a estas criaturas, pues estaba claro que estaba sucediendo algo relevante en lo relativo a su descubrimiento en la ciudad, coincidiendo en fechas con la visión que Akon y Panit habían compartido, momento en que estas criaturas habían sido abordadas de alguna forma por eventos que las habían borrado de la existencia, a menudo junto a artefactos Peregrinos que quedaban rotos y descargados de su poder, como si sus poseedores hubiesen tratado de absorber sus energías antes de morir.

Compartiendo formas de identificar a esas criaturas (una 'prueba de sangre' examinada tras unas horas, el uso de magia de detección básica para identificar su tipo de criatura o interrogarlas de forma intencionada para descubrir detalles que pasarían por alto incluso con sus poderes telepáticos), el grupo quiso saber qué información tenía Rumiah sobre La Cacería del Odio, a lo que ésta reveló que poseía datos apócrifos en un tomo ancestral guardado en sus aposentos que poseía la misma ilustración que el libro en poder de Huru... salvo que Rumiah había logrado descifrarlo.

Según aquel libro, en efecto los Peregrinos crearon a la Cacería del Odio como una maquinaria de supervisión y castigo entre sí, pero al quedar fuera de control por una circunstancia relacionada con una orden incumplida, fueron encerrados más allá de la realidad.

La Cacería del Odio estaba también implicada directamente en El Fin de los Tiempos, cuando quedasen liberados para cumplir su última voluntad, y después de aquello serían dueños de sus mentes para esparcir el caos y la destrucción del odio que habían llegado a profesar de manera natural por los Peregrinos.

Además de ello, el grupo informó a Rumiah de que habían tenido un encuentro con algunos miembros de la Cacería del Odio, lo que preocupó a la mida al saber de ello. No pudo conceder más información al grupo sobre otros datos relativos a Peregrinos activos en Voldor, más allá de investigaciones realizadas en las Cordilleras de Xarkaz y el Vajra rastreando los secretos de un Peregrino relacionado con cierto artefacto remodelador de mundos -a pesar de que dicho artefacto no estaba relacionado con la Profecía del Odio-, aunque sí que explicó que si encontraba cosas más relevantes sobre la Profecía y la forma de detenerla en los Textos Apócrifos, se pondría en contacto con ellos.

Antes de marcharse de los aposentos de Rumiah, el grupo compartió la posibilidad de que la Cacería del Odio estuviese relacionada también con la aparición de dos antiguos enemigos de Katy, Panit y Bukko: Jarut Maharet y Karanit 'Dedos de Sal', pues éstos habían aparecido paradójicamente justo en las fechas relacionadas con todos los eventos que tenían que ver en la aparición de la Cacería y la revelación de remedos Peregrinos en la población de Azur -Katy llegó a la conclusión junto a Rumiah de que los remedos no solían trabajar en grupo, aunque buscaban infiltrarse en las sociedades desde abajo, realizando conexiones sociales, y escalando por los estratos de una ciudad mientras se apoderaban de diferentes identidades, hasta alcanzar sus metas, personales o grupales... lo que parecía que estaba sucediendo allí-. En esta parte de la discusión, se especuló que quizá alguien había liberado a la Cacería o la estaba utilizando para sus fines, destruyendo a los remedos Peregrinos por su odio a todo lo que tuviese que ver con ellos.

Finalmente, la conversación -que había molestado a Bukko e Ygrein por el desprecio con el que Rumiah había revelado que las religiones habían sido una mentira de los Peregrinos insertadas en la historia- también había puesto en el candelero el hecho de que quizá la Cacería no podría derrotar a todos los Peregrinos, pero su poder probablemente podría erradicar a uno de ellos. Ya que Panit había explicado la visión tenida días antes, sospechaba que quizá el Peregrino Ehurimar había atraído la atención de tales criaturas... pero si había sido destruido, era extraño.

En conclusión, con más preguntas que respuestas sobre la Cacería, los remedos Peregrinos, los artefactos descargados y destruidos, la aparición de Karanit y Jarut, la ausencia de fe en las religiones que alguien tan importante como Rumia parecía poseer -ante la que Katy después razonó con Bukko e Ygrein que ella había visto el poder de sus dioses a través de ellos, además de recordar la revelación de Andral/Ahuraz ante Strahd en la que confirmaba que 'aunque el Peregrino lo había creado, había trascendido su poder y su entendimiento hacía ya mucho tiempo, convirtiéndose en lo que ya era'-, la forma de identificar de alguna manera a los remedos y el descubrimiento de una Profecía del Fin de los Tiempos que no parecía tener una forma de ser detenida, el grupo se marchó esperando más datos de la Suma Sacerdotisa que les llegasen a Bukko, Panit o Katy en sus respectivos lugares más frecuentados (Templo de Waroui, Desentramado o El Jade).

Como último apunte, cuando el grupo preguntó por el devoto del 'ojo', Rumia sólo reveló que se trataba de otro de los asuntos internos del culto que deseaba mantener al margen de la sociedad, y ellos se encargarían de aquel tema delicado -del que Panit conocía el origen como envenenamiento mutagénico por Xion-. Panit deseó recibir un permiso de uso de su Fusil de Xion, y cuando la Suma Sacerdotisa le preguntó de dónde había sacado un arma de la Guardia Privada de los Altos Cargos del Imperio Mida, ésta explicó que había recuperado y restaurado el objeto de su última aventura. La Suma Sacerdotisa, en lugar de extender un permiso -que suscitaría muchas preguntas en el Imperio de una mida renegada por su familia-, en su lugar hizo la 'vista gorda', recomendando que no usase el objeto delante de mida, siempre que fuera posible.

Marchándose molestos más allá de las 4 de la tarde de aquel lugar, los compañeros decidieron volver a El Jade para descansar, pues tenían planes de que, tras haber consultado sobre La Cacería y descubrir que, probablemente, puesto que habían sido encerrados planarmente, no disponían de medios de viaje extraplanarios, por haber revelado poderes de transporte, el grupo sospechaba que se encontraban aún en Voldor... además de la pareja de enemigos de los miembros principales del grupo, para lo cual Panit realizaría una adivinación el día siguiente y trataría de hallarlos.

En el camino hacia El Jade, el grupo descubrió a un afable mida sacerdote que los seguía, y los abordó para preguntarles si la Suma Sacerdotisa los había contratado, dado su estatus, para resolver los problemas del templo.

(Suponemos que es Rauh, pero en vez de Humano, Mida)

Extrañados por aquel abordaje, los compañeros interrogaron al mida apartados de la corriente principal de la población, descubriendo con una Zona de Verdad que se trataba del Escriba del Templo Mida, llamado Rauh.

Éste reveló que, al parecer, hacía aproximadamente el mismo tiempo en que comenzaron las desapariciones y revelaciones de personajes de la ciudad, relacionadas con remedos Peregrinos, además de los avistamientos de Karanit y Jarut, junto con la visión de Panit y Akon, que se había disparado una perturbación en las esferas superiores (ésto és, fuera de Voldor) en mitad de una ceremonia privada de adoración a El Peregrino, en la que tuvieron una visión de un portal que se abría causado por algún tipo de perturbación planaria -quizá la destrucción de Uarowia al derrotar a Strahd hacía unos meses había enviado ondas de energía planaria que provocasen aquel suceso, aunque no estaba claro en la mente de Panit-.

Intrigado por la conversación de la que desconocía sus términos entre Rumiah y los aventureros, el Escriba los había seguido por curiosidad para confirmar que habían aceptado ayudarla con aquella situación, pues Rumiah había decidido a última hora marcharse del templo, alegando visitar a la congregación de Kiro por asuntos internos. Pero aquel cambio repentino preocupaba mucho a Rauh, porque no comprendía lo que estaba ocurriendo.

Percibiendo en él a un enjuto anciano de nobles intenciones, el grupo lo consultó sobre si sabía algo de los textos apócrifos del Peregrino o la Cacería del Odio, a lo cual éste comentó que, por desgracia, conocía aquella Profecía y el libro retirado de la biblioteca para su uso privado por la Suma Sacerdotisa Rumiah. Sin embargo, entre sus notas y sus estudios, sí que había encontrado ciertos patrones que podrían ayudar a 'desviar' la Profecía, en lugar de detenerla.

Al parecer, se hablaba de que en las últimas órdenes de la Cacería se encontraba cazar al Traidor entre los Peregrinos, y si bien Ehurimar era considerado como un 'traidor' por el hecho de trabajar en sus asuntos al margen del resto de los Peregrinos, no reunía 'per se' los rasgos de Traidor con mayúsculas al ser básicamente de una forma similar de acción que el resto de los egoístas Peregrinos.

Sin embargo, existían algunos datos que no recordaba bien sobre un verdadero Traidor a los Peregrinos por una forma de pensar y actuar muy diferentes con respecto al resto, que implicaban los credos y la existencia a un futuro prometedor por parte de las razas de Voldor, relacionados de forma intrínseca con el propio futuro de los Peregrinos, cosa que a éstos no parecía gustarles demasiado. Así pues, marcaron a este desconocido como Traidor, para ajusticiarlo.

No obstante, Rauh no poseía más datos al respecto. Pero, con aquella información, el grupo empezó a pensar que quizá era una pista para detener la Profecía: quizá si encontraban a aquel Traidor y lo protegían de la Cacería... o lo eliminaban... la Cacería no podría cumplir su última orden y quedaría incapacitada de liberarse para hacer su voluntad destruyendo Voldor.

Cuando el grupo indicó que ayudaría a Rumiah con el problema de su templo, el Escriba se alegró de tal revelación.

Consultado también sobre los métodos de descubrir remedos Peregrinos, Rauh confirmó los indicados por Rumiah.

Además de ello, si el grupo deseaba más información, debía buscar 'cerca de la frontera donde el Ojo del Sol se revelaba al mundo' para encontrarla.

Rauh no tenía muy claro de qué se trataba aquello, pero aquellas palabras se expresaron en el momento de la alteración en el ritual privado de adoración, y fueron anotadas por el Escriba por si resultaban importantes.

Tomando la palabra al Escriba de que cualquier cosa que descubriese sobre la Cacería, acabar con la Profecía, el Traidor o si Rumia se marchaba, informase al grupo de inmediato para ayudar al Principio Rector, éste se marchó muy satisfecho de saber que podía contar con ellos para salvar a su templo y su credo.

Sorprendidos de la blasfemia de Rumiah, los aventureros también se extrañaron de la sencilla fe de Rauh.

Aquella dicotomía fue suficiente para que se marchasen a descansar a El Jade, y aclarar sus pensamientos.

Fue, sin embargo, al anochecer que Ygrein alertó al grupo y a Katy en El Jade de que Rauh había vuelto... pero no para informarles de sus adelantos... sino para pedir ayuda desesperada, asustado como estaba, porque habían asaltado el templo: dos poderosas criaturas habían recluido a muchos miembros del templo en la sala principal de adoración, de la que él pudo huir. Al parecer, una de ellas era una hermosa hembra vestida por velos, de voz embrujadora, acompañada de una mujer de estatura gigante, que pretendían acabar con todos. Rumiah había desaparecido y él sólo pudo acudir a la ayuda más cercana: los aventureros.

Preparándose, marcharon con premura.

Rodeando la muralla del templo (pues las puertas de la misma, así como las exteriores del edificio, estaban cerradas), Rauh los condujo a un acceso privado que daba a las dependencias interiores de los sacerdotes, desde donde el grupo empezó a sentir que una voz embrujadora sorteaba esquinas y resquicios para alcanzarlos en su mente. Al parecer, esa voz indicaba que 'había llegado hasta allí para que se sintiese su presencia antes de encontrar el artefacto que estaba buscando. Pero mientras tanto, deseaba conocer a los presentes del lugar'. Luchando contra aquella presencia embrujadora, el grupo escuchó una segunda voz más grave y atronadora, de otra mujer, que llamaba a la primera 'Elevaria' y le conminaba a darse prisa, pues el resto las esperaba para continuar su búsqueda. La primera voz musical recriminó a 'Lule', al parecer la dueña de la segunda voz, que en su encierro habían pasado eones, tantos como para que ahora no pudiesen divertirse un poco con aquella masa de ignorantes.

Escuchando aquella conversación, el grupo accedió al pasaje que distribuía las habitaciones privadas del clero, alcanzando la puerta de seguridad que horas antes había abierto Rumiah. Rauh, con gesto de terror y esfuerzo, abrió la puerta, momento en que la voz golpeó con más fuerza las mentes de los aventureros, tratando de apoderarse de sus voluntades y emociones.

Éstos, resistiendo a duras penas, se ocultaron tras la estatua de el Peregrino, asomándose con sigilo hacia el otro lado, percatándose de varios hechos: el primero es que el acceso interior de la sala principal de adoración estaba cerrado. El segundo, que una mujer enorme y bella, con una armadura hecha de oscuridad y una espada envuelta en tinieblas lo protegía. El tercero, que en el centro de la sala la congregación estaba dividida en dos grupos que miraba con diferentes emociones hacia una dirección concreta. Y el cuarto, que la representación de los deseos más privados de cada personaje, envuelta en suaves velos, y de tamaño humanoide -normal o mediano- se encontraba de espaldas al grupo, dirigiéndose a los devotos de la sala, indicando que pronto se convertirían en algo relevante para ella y su acompañante, antes de continuar su camino. De nuevo, la voz ronca de Lule recordó a Elevaria que tenían que converger en el Oscilador Armónico junto al resto, o llegarían tarde... a lo que la aludida expresó que una buena servidora no debía incordiar a su ama con asuntos triviales en mitad de una buena diversión.

CONTINUARÁ

domingo, 25 de septiembre de 2022

EL RESURGIR DEL DRAGÓN (Crónica 3) - Fragmentos Abandonados - Sesión 2: "Ciudad al Asalto"

Pensando en cómo afrontar la investigación sobre El Peregrino y Ehurimar, Ygrein ofreció su apoyo en la misma para visitar el templo del Principio Rector, aunque era preferible que un mida lo visitase (como Panit) antes que ella misma.

Huru comentó al grupo, pellizcando los cachetes de Panit, que mientras se encontrasen en El Espolón, ella seguiría investigando lo que pudiese en El Desentramado sobre todo el asunto de la visión. Un momento antes de que el grupo se marchase, preguntando antes si los recién llegados fórmigo y batrok eran de confianza -con referencia afirmativa de Bukko-, Huru explicó que debía compartir una información que le preocupaba bastante. Recordando al Maestro del Infortunio (Jarut Maharet) que provocó que Katy estuviese a punto de morir a manos del vestigio Peregrino del que ahora hablan en otros términos, al parecer había rumores de que se le había visto recientemente junto a Karanit "dedos de sal", el alquimista, por los alrededores de la región de El Espolón. Aunque no sabía con precisión por qué, sospechaba que, al exponerlos públicamente y expulsar a Karanit de su puesto de poder, así como impedir que Jarut usase la tecnología de los Peregrinos para hacerse inmortal, ahora intentarían un acercamiento diferente a desvelar esos conocimientos, tratando de robarlos del Desentramado, u obtenerlos de la Cábala Rival en Azur. Se les vio hacía menos de una semana, y la mida estaba preocupada de una posible venganza contra los aventureros. Buko, al escuchar las palabras de Huru, le aseguró que no pasaría por un juzgado, sino que la ley divina sería su castigo, si él daba antes con esos tipos. Groak, al escuchar las palabras de Bukko, se atrevió a expresar en voz alta su idea de que no había visto tanta corrupción desde su aldea... haciendo preguntarse a la mida de qué aldea estaba hablando. Huru recordó a Bukko que Karanit era un enano celoso de sus vienes, y si lo despojaron de ellos, su ira lo volvería loco... y peligroso. En el caso de Jarut... bueno. Simplemente estaba loco. Pretendía un desatino... y si le arrebatasteis la ilusión de la inmortalidad, también se lo tomará como algo demasiado personal.

Panit, encajando datos con la información de Huru, se percató, al recordar la posición de los astros en la visión de Akon con la fecha en la que los dos fugitivos fueron vistos (algo más de una semana), ambas fechas se encontraban en el mismo marco temporal. Pero, si hacía una semana que se produjo el evento celestial... no concordaba con la muerte del Peregrino degenerado que fue expulsado del plano material... salvo que el féretro de xion convocase su energía y la encerrase al ser destruido su cuerpo material. Bukko se atrevió a conjeturar la posibilidad de que Jarut y Karanit podrían haber atraído de nuevo la esencia del Peregrino, y utilizarlo para atraer a la jauría destructora con alguna intención turbia. Ygrein, perturbada por ese dato, trató de entender consultando a Panit si eso realmente era factible, o si había algún Peregrino activo conocido. Panit, con ingenuidad, respondió que podrían preguntar en el Templo del Principio Rector para buscar respuestas. Katy, al recibir la información sobre los dos fugitivos, comentó a Bukko que esos dos cabos sueltos debían quedar bien atados... "a ser posible... por los cojones". Panit, con una "inocente" sonrisa, aceptó el hecho de que la venganza debía culminarse, sugiriendo a la líder criminal que debía usar sus contactos y esbirros para buscar a esos tipejos cuanto antes. Katy, mirando de soslayo a Ygrein, la hizo comentar que ella era su guardaespaldas y no un detective privado. Pero Katy le recordó que confiaba en ella más que en nadie, y prefería que se diese una vuelta por la ciudad con unos cuantos chicos, haciendo las preguntas apropiadas con los métodos adecuados... a ver qué surgía. Bukko añadió que algunos de los viejos conocidos de Karanit podrían estar escondiéndolo. Estaría bien empezar por ahí. Katy, atenta a la sugerencia, indicó que, si no había prisa en visitar el Templo del Peregrino, podrían dar un rodeo para visitar a unos "amigos". Ante la pregunta directa de Panit si visitar a alguien era sinónimo de partirle la cara, Katy respondió con la más cándida de las sonrisas que el método consistía en visitar a alguien y hacerle preguntas amables. Cuando se obtenía una negativa, las preguntas se repetían con menos amabilidad. Y si se seguía obteniendo una negativa, un puñal clavado en una rodilla y una nueva pregunta amable solía obtener un resultado muy diferente. Nunca había que perder las formas ni subir el tono de voz. Y en caso de que alguien molestase demasiado, el segundo apartado del proceso pasaba por enviar a Ygrein a que moliese las costillas al desgraciado de turno, y cuando su costado doliese como un parto, y le costara respirar, probablemente la respuesta sería la apropiada. Groak, impresionada, aprobó el método con rapidez. Iikil abogó por el sencillo método de preguntar con amabilidad... a lo que Katy, recordando su presencia, le consultó cuál sería su forma de abordar el problema. Afirmándose en el método de preguntar sin violencia, Groak lo miró con cara de incredulidad, pensando que era una oportunidad que pocos merecían. Panit, por su parte, pensaba experimentar con su nueva magia mental... pero intentando que no produjese los últimos efectos devastadores. Mientras el grupo pensaba en las opciones para abordar a quienes tenían que interrogar, Katy propuso una opción adicional: Iikil, siendo un experto excavador, podría permitirles entrar desde las alcantarillas a cualquier domicilio con facilidad. Así no llamarían la atención, por si nadie decide abrir su puerta. Cuando Groak propuso que ella podría tirar cualquier puerta abajo que no le abriesen, Katy comentó que confiaba más en el tamaño de Bukko para ello. Mirando a Iikil, Katy concluyó que las opciones de actuar pasaban por llamar amablemente para que se les abriese... y nadie les abriría -comentó mirando a Bukko con gesto desdeñoso-... y cuando intentaba seguir haciendo recuento, Bukko preguntó a qué contactos visitarían. Katy indicó que la joyera de Karanit le proporcionaba la mayoría de materiales inertes, como rocas y minerales para sus experimentos; su metalurgo se encargaba de fabricarle las estructuras de sus laboratorios; su vidriero le proveía de envases y vasijas donde realizar sus preparados; o la herbolaria que le suministraba los componentes vegetales era la última en la selección predilecta de contactos. Aunque Bukko sugirió que su poder divino podía disuadir de no mentir a quien preguntasen, Katy recordó que no tenían por qué abrir la puerta a nadie que no fuese una autoridad con una orden, lo que implicaba recurrir a métodos más drásticos. Bukko se negaba a hacer nada ilegal, pues no tenía potestad legal para ello -a las espaldas se escuchaba a Groak comentar "ojos que no ven, corazón que no siente"-. Panit tampoco estaba de acuerdo con la ilegalidad. Katy, tras escuchar aquello, comentó que prefería que Iikil se marchase con Panit y Bukko, pues su forma de pensar era similar a la de éstos en cuanto a abordar el problema. Acto seguido, llamó a Ygrein para que la acompañase a... sus asuntos. Quedaba por saber qué haría Groak... quien se vio muy motivada por la acción que prometía Katy, que miró a Iikil comentando que era posible encontrar más utilidad a la Batrok... lo que podría hacerla rescindir el contrato al Fórmigo.

En el momento en que Katy, Ygrein y Groac (acompañadas de Akon) se disponían a marcharse, la sacerdotisa comentó "al final, las mujeres somos las que tenemos que ocuparnos de las cosas". Panit farfulló que ella prefería controlar al otro grupo, y deseó buena suerte a la "misión diplomática" del otro grupo. Viendo marcharse a las tres pandilleras y el asesor arcano en busca de la joyera de Karanit, el grupo de Bukko, Panit e Iikil se dirigió al templo del Principio Rector, junto al Castillo de Azur. A lo lejos podía observarse la lente de xion que, en la noche, iluminaba la ciudad, en concreto el Barrio del Zoco. Durante el trayecto del grupo del paladín y la maga, Bukko se interesó por la cultura de los Fórmigos... sobre todo en lo relativo a la religión (normalmente, Ahuraz, el Dios Sol, suele ser la religión más extendida entre los Fórmigos). Panit, extrañada por la adoración de un dios que no llegaba bajo tierra, recibió como respuesta que se trataba de un Dios dador de vida, además de adorar al Peregrino, representando la evolución de la inteligencia y el avance del desarrollo cultural, y a Arastu, la Diosa de la Civilización, totalmente integrada en una sociedad tan conectada y comunicativa como la de los Fórmigos entre ellos y otras razas... salvo los malditos hijos de perra de los Saurios, que sólo buscan la destrucción sin sentido de los Fórmigos, y la rama militarizada de las colonias de Fórmigos adoran a Dekaeler, el Dios de la Guerra (a quien Ygrein adora). Uno de los detalles que Iikil explicó sobre su pueblo era su gran capacidad de movimiento a través de unas estructuras físicas y mágicas que les permitían desplazarse con rapidez entre colonias. Después de la disertación, Bukko entendió que los Fórmigos eran un pueblo diversificado en temas teológicos, lo cual los hacía merecedores de respeto.

En dirección al Castillo de Azur, Iikil es golpeado (en su despiste durante la conversación con Bukko) por una figura que lo rebasa con prisa. Al atender a quién ha sido tan maleducado, el grupo se fija en que es un guardia de la ciudad. Automáticamente, cinco guardias más siguen al primero, pasando a través del grupo, entre la gente. Llevaban mucha prisa, y en un momento giraron por una esquina. Aunque Panit pidió un poco de respeto, los soldados no dieron muestra de disculparse, exigiendo que el gentío se apartase. Bukko se acercó a la esquina por la que el grupo de soldados había girado hacia el Barrio Rojo por un callejón estrecho, justo en el momento en que se escuchó un fuerte golpe metálico, y uno de los guardias voló hacia fuera del callejón, estrellándose contra una pared cercana, derrumbándose inerte. Bukko, armándose, seguido de Iikil, corrió a toda prisa hacia el problema. Panit trataba de seguir los pasos de sus compañeros, y al entrar todos en el callejón, se percata de que los otros guardias estaban entrando por un hueco en el callejón (el umbral abierto de una puerta), momento en que a uno de ellos un tentáculo lo agarraba del cuello y lo lanzaba contra la pared al otro lado del callejón. Al fijarse mejor, la mida se percató de que el "tentáculo" en realidad era una serpiente ancha como un brazo. Cuando el apéndice volvía al umbral, dos aullidos reverberan dentro del mismo, acompañados de un tercero mucho más profundo, monstruoso y potente. Bukko, preocupado, ojeó si había ciudadanos por los alrededores susceptibles de ser atrapados en mitad de la lucha, y se dio cuenta de que aquellas ventanas con curiosos asomados al callejón empezaron a cerrarse a toda prisa. Dos mida trepaban por una pared lejana, alejándose hacia los tejados, y un par de enanos corrían, sujetándose los cinturones, pasando al lado del grupo hacia la calle principal, con cara de terror.

Acercándose a la entrada abierta, Bukko (el primero de la comitiva) golpeó suavemente con su maza mágica vigilante a modo de llamada a la puerta de aquella morada. Mirando hacia el interior durante la llamada, el paladín observó una criatura de tamaño descomunal que, podría ser un lobo, de no ser porque entre los mechones de pelaje oscuro se adivinaban unas escamas verdosas, y con ojos inyectados en llamas antinaturales, de cuya boca, al abrirse, surgían dos serpientes en lugar de una lengua, las cuales golpeaban a mordiscos insistentemente a un guardia de la ciudad. Su saliva producía siseos y levantaba nubecillas de humo al tocar el suelo.

Junto a esa bestia de pesadilla, otras dos formas lobunas más "pequeñas" (del tamaño de un caballo), con collares enjoyados y un fuego infernal en sus ojos, atacaban al resto de los guardias a mordiscos, sacudiéndolos en el aire. En el pelaje bajo su morro y el vientre, aparecían manchas que relucían como luz de luna. Sobresaltado, el paladín cargó contra el lobo más monstruoso y horrendo, golpeando con dos impactos certeros y dolorosos a la criatura (uno en el costado, y otro en el morro al girarse la bestia para ver a su atacante), convocando el poder de Waroui a través de sus golpes, con un estallido que causó una explosión de luz sagrada junto a un gemido de sorpresa en la criatura. Ésta, recuperada del sobresalto, abrió la boca para convocar un poder consuntivo en forma de aullido contra el paladín, el cual a duras penas pudo superar, envuelto en una aureola rojiza que hizo su piel ajarse, perder color, sus músculos debilitarse y su volumen reducirse en cierta medida, al verse sacudido por magia de muerte. A ambos lados de la bestia, las fauces de las criaturas menores aplastaron masticando a los dos guardias que quedaban junto a ellos, para, acto seguido, producir un extraño efecto espacial en el que plegaron la realidad para reaparecer rodeando a Bukko en un cruce de pasillos, sus hocicos babeando ante el paladín, exhalando un extraño vaho blanco gélido.

Iikil, sobresaltado por los brotes de energía mágica del interior del edificio, llegó al umbral, cargando con un extraño fusil de energía de xion (cedido por Panit), dispuesto a acribillar a tiros a todo lo queeeee... ups... menudos bicharracos... lo mismoooo... no sé, no sé... ¿seguro que hay que atacarles? Venga, vamos, que estamos lejos. Cargando el arma con un zumbido, el fórmigo lanzó una ráfaga de disparos al pasillo, que alcanzaron a cada criatura lobuna menor... y a un trozo de techo, volándolo en pedazos, y provocando un sobresalto en Bukko que pensó que Panit ya la estaba liando con su magia. Panit, situándose tras el fórmico, abrió los ojos como platos al ver el espectáculo en la casa. Gritando a Bukko que se agachase, la maga liberó de sus manos un poderoso abanico de llamas, atrapando a ambos "lobos" menores en su interior. Éstos, aunque fueron capaces de maniobrar para evitar ser totalmente envueltos en las llamas, allí donde el conjuro los alcanzó, provocó que su pelaje se quemase... y su carne se derritiese como si se tratase de agua.

Desde su posición comprometida en el centro de los monstruos, Bukko volvió a apelar al poder de Waroui para golpear a la monstruosidad mayo, con un estallido de energía divina. El golpe causó que la bestia reculase, impidiendo a Bukko conectar otro golpe con eficacia. Su furia centró una mirada de odio en el paladín, por ser capaz de causarle daño que no esperaba. Tras esa mirada de odio, unas toscas palabras surgieron de la mandíbula de la bestia: "márchate de aquí, criatura", con un tinte imperioso en ellas, que Panit identificó como un poder para alejar de la realidad material a su amigo. Tratando de cancelar esa fuerza mágica, el choque de energías entre la maga y la bestia provocó que Panit reculase, inútil, ante la superior voluntad del monstruo. Sin embargo, Bukko fue capaz de imponer su propia integridad espiritual a aquel poder sin apenas esfuerzo, mientras durante unos instantes, una grieta anaranjada en el entramado de la realidad se abría, recordando a Panit aquella que en la visión percibió cuando una voces infernales se liberaban en la nada del espacio. En aquella lucha de voluntades, Bukko gritaba al monstruo el nombre de aquél a quien servía, quién era el Peregrino al que rendía pleitesía. El ser sólo respondió: "¡Mi nombre es Iutal! ¡Arctarion! ¡Skaladar! ¡Acabad con él!". En ese momento, los "lobos" menores se centraron en Bukko para tratar de anularlo. Abriendo sus bocas, un chorro de frío congelante surgió de ellas, capturando al paladín en un "hielo cruzado". Éste, ágil como su cuerpo no parecía mostrar, supo rodar por el suelo y apartarse de lo peor de las bocanadas, a pesar de recibir un daño gélido como millones de agujas sobre su piel, cubriéndolo de una escarcha blanca.

Preocupado por el castigo que el paladín estaba sufriendo, Iikil descargó otra ráfaga de disparos contra las bestias, alcanzando a los monstruos del hielo con peligrosas quemaduras en sus lomos... y a una inocente pared, a la que abrió un enorme boquete con los disparos de xion. Aprovechando el desconcierto de las criaturas, Panit se arriesgó a envolver toda el área del combate en el interior de la casa con un anillo de llamas que alcanzó a las criaturas, en cuyo interior se encontraba -peligrosamente- Bukko. Aunque los lobos gélidos parecía que soportaron las llamas con relativa facilidad, la criatura más grande empezó a sufrir el daño de forma acusada. Por su parte, Bukko recuperó la compostura al sentir el hielo derretirse sobre su piel.

Mientras tanto Katy, Groac, Ygrein y Akon separándose del resto, se dirigían hacia otro lugar lejos del Templo del Principio Rector... cuando a lo lejos empezaron a escuchar un rumor de voces que se alarmaban por un ataque de una bestia gigantesca en una de las avenidas principales cerca del Castillo de Azur. Katy, recordando que Bukko y su grupo se había dirigido en aquella dirección, sintió un escalofrío, pensando que quizá su amigo podría estar en peligro. Refunfuñando por verse apartada de su objetivo, dio la orden de media vuelta y empezar a correr, a ver de qué se trataba. Mientras corrían en la dirección del tumulto, los compañeros veían pasar en dirección contraria a ciudadanos huyendo de la situación, gritando de terror, y llamando a voces a la guardia para ocuparse el asunto.

Buscando entre los recovecos de las calles, en un giro, los cuatro se encontraron con un callejón que daba cerca de una salida a la avenida principal rumbo al Castillo de Azur. Allí, apostado en el umbral de una puerta, Iikil daba rienda suelta a su entusiasmo disparando un fusil de xion al interior de la misma, al tiempo que Panit descargaba magia de fuego cada vez más poderosa, también al interior de la casa. De allí se escuchaban aullidos, gemidos, golpes, estruendo y gritos de batalla de Bukko. Con el rostro congelado por la incomprensión, la líder criminal se quedó petrificada momentáneamente, pensando en qué hacer ante eso.

En ese instante, a su lado Groak, la Batrok, se agachó, tensando sus poderosas ancas, e hinchando su papada con un croar ronco, al tiempo que se inyectaban sus enormes ojos saltones en sangre, saltó a la batalla sin pensarlo dos veces, farfullando incoherencias babeantes. Un salto llevó a la Batrok justo al muro del estrecho callejón detrás de Iikil y Panit, y aprovechando la inercia, otro poderoso salto la catapultó dentro de la casa, alabarda en mano, gritando algo incomprensible, lanzándose sobre el lomo de una de las criaturas con intención de despedazar a quien atacaba a su mentor Bukko. Dos tremendos hachazos provocaron astillas de hielo en el costado de uno de los lobos, que parecía acusar los golpes entre gemidos. Bukko, sorprendido por la llegada de Groak, alzó su martillo animando a "la gente del pantano". Confiando en que su brazo fuerte sea guiado por Waroui, el paladín golpeó con una descarga divina tan potente el hombro izquierdo de la bestia mayor, que el estallido provocó a la misma un desequilibrio en el que casi perdía apoyo, babeando saliva ácida en el impacto y aullando de agonía. En una finta, el segundo impacto de la maza de Bukko alcanzaba en el pecho al ser, haciéndolo recular con los dientes apretados en un gruñido de sufrimiento. Evaluando el rumbo del combate, el monstruo mayor dijo en un ronco gruñido comprensible: "no nos merece la pena. Marchémonos". Al pronunciar esas palabras, el aire pareció ondular alrededor de las tres bestias, y con un sonido de succión de viento, todas desaparecían como si nunca hubiesen estado allí.

Bukko, mirando incrédulo lo que acababa de suceder, al tiempo que Iikil temblaba con el arma en las manos apuntando hacia el círculo de llamas, se llevó la mano al pecho, implorando la sanación de su diosa, sintiendo como la energía curativa lo inundaba, a la vez que se sentaba respirando pesadamente en el suelo. En aquel instante, Akon se asomó al marco de la puerta con el rostro arrugado. "Pero, ¿qué está pasando aquí? ¿Qué es lo que habéis montado? ¿Qué habéis hecho?" dijo, a sabiendas, de forma muy impertinente. "¿Y ese agujero en el muro y el techo? A ver, gente. Que no os hagan descuento en la comida no significa que tengáis que pegarle fuego al local". Al tiempo que Ygrein y Katy llegaban también, y ésta última se preguntaba qué estaba ocurriendo, Bukko felicitó a Groak -acercándose a ella-, reconociéndola como una eficaz guerrera de los pantanos.

Y, en toda esta situación, uno de los guardias que aún quedaba vivo (pero que Panit no calculó correctamente el área del muro de llamas) acabó consumido entre alaridos por el fuego mágico de los muros de llamas (a ver cómo lo explicaba la maga). Akon, adelantándose a acontecimientos, comenzó a elucubrar sobre las posibilidades de que fuesen demonios con babas ardientes.

Katy, casi sin habla, preguntó por lo sucedido, y al ver a Bukko, le consultó qué hacían en casa de Relanior. Ante la ignorancia del hipótido, Katy explicó que se trataba del metalurgo al que iban a visitar en cualquier momento. Ygrein preguntó impetuosa por lo sucedido y si había ocurrido una batalla, a lo que el paladín explicó que siguieron a la guardia que iba a atender una llamada de auxilio, cuando al llegar a la casa encontraron a tres criaturas que, probablemente, perteneciesen a la Cacería del Odio. La sacerdotisa se sobresaltó al escuchar aquello. Bukko dio detalles sobre el aspecto de las tres criaturas, como extraños cánidos enormes con insólitos poderes. El paladín se lamentó de haber tenido que utilizar todo su poder para hacerlos huir, sin llegar a derrotarlos del todo. Ygrein lo felicitó por hacer que se retirasen, a pesar de que Bukko se reafirmaba en su peligrosidad. Aunque Ygrein no tenía muy claro si realmente se trataba de criaturas de la Cacería, la comparativa de Bukko con sabuesos que se movían de forma sobrenatural y que, probablemente, se habían ocultado en su plano de origen, no dejaba lugar a dudas al paladín. Confiando en el juicio de Bukko, Ygrein preguntó a Katy qué hacían allí esas bestias. Ante la incomprensión de la líder criminal, Bukko especuló que podrían haber sido invocadas por el metalurgo. Katy se extrañó ante aquellas palabras, pues el metalurgo sólo fabricaba herramientas de trabajo a Karanit. Al ver que las especulaciones sólo llevarían a posibles equívocos, Bukko decidió entrar a explorar la casa a buscar pistas.

El grupo se desperdigó por la primera planta de la vivienda, buscando cualquier cosa de utilidad, no sin antes observar a Panit para que retirase la magia de su muro de fuego, y permitir el paso franco. Bukko aprovechó el momento de calma para concentrarse en sus sentidos sobrenaturales, tratando de localizar fuerzas celestiales, infernales o nigrománticas en los alrededores, por si había más peligro en la casa. Precisamente, en el cruce de pasillos donde se había desarrollado la batalla, se concentraba una enorme cantidad de energía infernal residual. El rastro, sin embargo, comenzaba en la puerta de entrada y se detenía en el cruce de pasillos, desapareciendo. Aquella información sirvió al paladín para entender que las criaturas no habían sido llamadas desde el interior de la casa.

Akon, entrando en un almacén, encontró bastantes herramientas de precisión de trabajo de metalurgia fina y joyería (en general, herramientas apropiadas a piezas pequeñas y delicadas). El aspecto del área estaba bastante revuelto, lo que confundió al brujo de si alguien podría haber entrado a robar.

Iikil, entrando en un salón principal, se percataba de que los muebles estaban desplazados como si alguien los hubiese movido con prisa, pero sin encontrarse derribados o esparcidos por el lugar. Por el suelo, además de pequeños restos de ácido, el fórmigo encontró unas manchas de sangre oscura y espesa, que no parecía muy normal... o siquiera si era "sangre", pues aunque olía como tal, era más espesa, gomosa y adherente. El rastro no parecía un chorro de una herida en la habitación, sino el goteo de un rastro de alguien que pasase por ahí sangrando, desde la habitación a la puerta.

Groak, entrando en un dormitorio, echó un vistazo rápido. Aunque en principio parecía que no había nada raro, sus sentidos la llevaron a asomarse bajo la cama, porque de allí provenía un extraño olor a sangre. Al mirar con detalle, encontró una criatura gomosa, deformada, sin rasgos faciales definidos, con una enorme herida en el hombro practicada con varios objetos punzantes, y alrededor de la herida la piel derretida, más aún que el extraño aspecto deforme y gomoso de la piel en general. Aferrado a una de sus manos, un objeto extraño hecho de varias piezas humeaba, sujeto por sus extraños dedos. Tocando el artefacto, Groak sintió que, a pesar del humo, estaba muy frío. Tocando el aparato con el astil de su alabarda, al ver que éste no reaccionaba, la batrok lo cogió de la mano muerta.

En la distancia, Katy e Ygrein confirmaban a voces que no habían encontrado nada relevante.

Groak gritó lo que había encontrado (una criatura quemada y un objeto extraño) en su posición. Al escuchar sus voces, Katy e Ygrein se acercaron, al tiempo que Groak entregaba el objeto a Panit para que lo examinase. En un primer momento, la maga se percató de que era un objeto bastante raro... indudablemente de tecnología Peregrina. Por el daño sufrido, no se percibía bien qué era, aunque daba la sensación de que se trataba de un objeto menor. Utilizando un sencillo poder mágico, Panit reorganizó el objeto hasta su aspecto original... aunque éste siguió inactivo. Pero por lo que se veía, parecía una especie de metrónomo de tiempo que, en lugar de usar manecillas, se configuraba como una barra sobre la que se disponían ruedas (unas junto a otras) que giraban sobre sí mismas para determinar el paso del tiempo. Además, la maga, tras observar el aparato con más detalle, se dio cuenta de que otra función del mismo era la capacidad de comunicación a larga distancia. La conclusión final del examen de Panit le permitió determinar que el objeto era inservible porque estaba vacío de energía.

Después de concentrarse en el aparato, Panit siguió el aviso de Groak y se asomó bajo la cama.

Al mirar, un sentimiento de horror recorrió a la mida, que dio un respingo, alejándose instintivamente.

Allí, bajo la cama, el cadáver de una criatura exactamente igual a la que Bukko, Katy y Panit mataron en la Prisión del Arcano se encontraba inerte.

Después de emitir un chillido, Panit gritó "¡Ehurimar!" al ver al ser. Katy, al escuchar aquella palabra, corrió a toda prisa hacia la habitación, seguida de Ygrein.

La criatura se trataba de un Peregrino Degenerado (o Vestigio Peregrino).

(SPOILER) Cuando los Peregrinos aún poseían cuerpo físico, aquellos que empezaron a perder su poder no pudieron seguir a sus compañeros en su viaje hacia su destino, siendo dejados atrás por débiles, degenerando a este tipo de criaturas mientras perdían su poder.

Aunque se trataba de una criatura de ese tipo, no quedaba muy claro si se trataba del tal Ehurimar. Podría ser otro de su especie. Akon se ofreció a purificar su cadáver, pero el resto lo frenó de su intención con firmeza, para poder investigarlo.

La criatura estaba vestida, e Iikil confirmó que había llegado hasta allí por sí misma, confirmándolo con el rastro de sangre que comenzaba en el salón de la casa.

Katy, al asomarse por la puerta, señaló alarmada que la ropa que llevaba la criatura era la de Relanior, el metalurgo. Bukko empezó a sospechar que la criatura había suplantado la identidad del metalurgo. Katy, hablando en voz alta, se sorprendió de que hubiese una criatura como esa en la ciudad sin saberlo. Preguntando al resto qué hacer con aquel cadáver y los guardias, Bukko propuso que El Desentramado se hiciese cargo de su estudio, apoyado por Panit. Katy y Panit acordaron llevar la criatura al Desentramado, y en cuanto a la guardia, la maga bromeó diciendo que dejarían una nota explicando: "Lo sentimos por las molestias. Se ha producido una batalla".

Mientras Panit despachaba el cadáver dentro de una bolsa mágica para contener objetos inertes o criaturas muertas, explicando a Katy que lo llevaba a su organización para su estudio (aunque deseaba quedarse para averiguar más cosas sobre los Peregrinos, momento en que Katy la arrastró para alejarla de allí a cumplir con su palabra), Bukko decidió quedarse a esperar a la guardia para explicar lo sucedido. Por su parte, Katy no quería verse involucrada en tal situación, así que aconsejó a quienes estaban más relacionados con ella que pusiesen discretos pies en polvorosa, aunque ya que Ygrein pertenecía al Culto de Dekaeler, podría apoyar las explicaciones de Bukko. Akon, pensando que él no había utilizado su magia en ningún momento, no era el momento de comerse un marrón, así que salió por piernas. Mientras todos se marchaba (excepto Iikil), Bukko sacó lo que quedaba de los cuerpos de la guardia al callejón, esperando junto al único guardia vivo e inconsciente que estaba estrellado contra la pared del mismo.

Apenas pasados unos minutos, 20 guardias armados y preparados para una lucha dura aparecieron por el callejón, donde encontraron a Bukko e Iikil esperándolos junto a los cadáveres de los guardias que habían llegado primero, mientras el paladín terminaba una oración de extinción de la vida y trasvase del alma a los muertos en cumplimiento del deber. Al escuchar a los guardias, el paladín los llamó a su presencia. Respetando la posición del hipótido, los guardias indicaron que habían venido en respuesta a saber que se estaba sucediendo una batalla, y terminaron preguntando por lo ocurrido. Bukko explicó que los compañeros muertos habían caído con honor combatiendo a unas extrañas criaturas aparecidas de la nada. Ante la pregunta sobre el paradero del dueño de la casa, Bukko expresó su desconocimiento, pues había llegado a la casa en el transcurso del combate, participando en el mismo y haciendo huir a las criaturas, a pesar de la muerte de los guardias. Cuando los guardias recién llegados solicitaron más información, Bukko aconsejó un registro de la casa, por si había evidencias de lo sucedido. Al comentar el aspecto de las criaturas, Bukko indicó que los vecinos que vieron el ataque podrían dar testimonio de lo sucedido. El paladín comenzó a despedirse de la guardia, la cual le comentó que si tenían algo más que preguntarle esperaban encontrarlo fácilmente -a lo que el hipótido los encomendó directamente a su templo para ello-. Consultando a Iikil, la guardia preguntó por más detalles, aunque el fórmigo sólo ratificó los datos dados por el hipótido. Durante la explicación, uno de los guardias señaló el fusil de xion, preguntando si era de su propiedad. Cuando Iikil expresó que era un regalo, Bukko se cuestionó si había algún problema con su posesión. El guardia dijo que no lo había, pero quiso saber si el Principio Rector estaba al corriente de la posesión de ese arma de los Peregrinos, provocando la desconfianza de Bukko... a pesar de que en Azur el conocimiento de los Peregrinos y su tecnología estaba más difundido que en otros lugares, incluyendo comercio con los mismos, con el agravante de que el Principio Rector y los mida eran fuerzas dominantes en la ciudad. Bukko, en ese momento, indicó que para cualquier pregunta al respecto, lo mejor sería dirigirse a los superiores del Desentramado, y en concreto a Panit Yae, responsable directa de aquel objeto. Al escuchar el nombre de El Desentramado, el guardia suspiraba aliviado, comentando que El Principo Rector sin duda sabría de su procedencia, y que el objeto estaba a buen recaudo. A pesar de ello, el guardia aconsejó usar lo menos posible -y en público- el objeto, para no generar problemas con el Principio Rector. Bukko ensalzó las cualidades del objeto, que había sido de gran ayuda en la batalla... para suavizar más la situación. Como consejo final, el guardia comentó que lo apropiado era no tener a la vista el arma cuando algún miembro de la guardia privada del Principio Rector estuviese cerca. Zanjando la situación, Bukko comentó que había asuntos más importantes, como encargarse de los cadáveres e informar a sus familias (a lo que el guardia mostró su conformidad sin dudar). Cuando la guardia empezó a dispersarse por el callejón, Bukko cayó en la cuenta de que, por suerte, antes de la batalla, los testigos de las criaturas huyeron y cerraron las ventanas... en caso contrario, habrían contado una versión bien distinta... con más participantes en la lucha.

Cuando Bukko se marchaba (muy perjudicado) junto a Iikil, el oficial al cargo le indicó que podía dirigirse al Templo del Principio Rector, y comentar que iba de parte de la guardia porque había tenido un altercado, en caso de necesitar sanación urgente. Agradeciendo el ofrecimiento, el paladín indicó que iría a su propio templo en busca de la ayuda de sus hermanos. Despidiéndose de él, el oficial de nuevo le agradeció preservar los cadáveres. Bukko comentó que no habían podido registrar la casa, debido a su deplorable estado y al humo que la envolvía. Ante ese comentario, el oficial preguntó por el origen del fuego. Bukko, circunscribiendo la verdad, dijo que "había sido resultado de la batalla". El oficial maldijo, preguntando retóricamente si tan terribles eran esas criaturas. "Tanto como para provocar tales destrozos, daños colaterales y consecuencias", añadió Bukko. El oficial solicitó una descripción detallada de las criaturas, incluyendo a los lobos gélidos. "Seres que no pasarían desapercibidos si volvieran a presentarse en la ciudad", dijo el paladín. "Pasaré el informe a la guardia, y que estén al corriente", añadió el oficial. "Gracias de nuevo, Bukko... y gracias a tí... eeeh", indicó el oficial, mirando al fórmigo, "¿tu nombre?". El ser, revelando su nombre, recibió una gratitud más directa del soldado, que terminó por continuar su investigación con el resto de sus compañeros.

Al poco de salir de allí, la pareja escucha una suave llamada de Katy entre unos callejones. La mujer, con gestos, exhorta a ambos a que se marchen de allí cagando leches.

Alejándose de la zona, cuando el grupo se reunió al completo, Bukko preguntó si Katy y el resto no habían ido al sitio que esperaban llegar. La criminal confirmó que, precisamente, iban a casa del metalurgo. La mujer preguntó cómo habían llegado las criaturas a la casa y estaban allí. Bukko recapituló sobre la presencia del Vestigio Peregrino (Katy comentaba "lo ví, todavía recuerdo a ese hijo de puta"), en cuyo poder se encontraba un objeto roto (que Katy recordó llevaba encima Panit). Bukko miró a Panit junto con Katy, y el paladín preguntó sobre las posibles teorías de la mida al respecto de lo ocurrido en la casa. Por su parte Katy también preguntaba a Akon. Éste supuso que intentaba utilizar el objeto que poseía más poder del que la criatura podía manejar en su estado degenerado, y le reventó en la cara, provocando una llamada a algo que no pretendía convocar. Panit añadió que quizá, ante la aparición de la Cacería, intentó usar el objeto -sin éxito- para pedir ayuda. Bukko hizo su aportación: ¿podría haber aparecido la Cacería por haber utilizado el objeto? Los Peregrinos utilizaban a esas criaturas lanzándolas unos contra otros. Quizá otro Peregrino arrojó la Cacería contra el cadáver por estar usando inapropiadamente el objeto. Akon recapituló en su teoría, observando que quizá el uso de un objeto que el cadáver no era capaz de usar provocó que otro Peregrino lo señalase como "apto para ser cazado". Con esa explicación Bukko consideró la seria opción de que podría haber más Peregrinos en activo en aquel momento. Panit continuó con la posibilidad de que trataba de comunicarse con otra entidad (posiblemente otro Peregrino) para que lo ayudase, ante la intervención de la Cacería, ya que podría ser que no todos los Peregrinos se incordiasen unos a otros.

RETROSPECTIVA: Durante la ausencia de Bukko, reunido con los guardias junto a Iikil, Akon y Panit se dedicaron a estudiar el objeto para matar el tiempo. Akon se percató de que al mecanismo se le había extraído violentamente la energía que lo hacía funcionar, para trasladarla a otro lugar. Akon, entonces, creyó intuir que, a sabiendas de que los Peregrinos se alimentaban de la energía acumulada por sus constructos de cristal de Xion, posiblemente el cadáver trató de absorber la de aquel objeto de forma inapropiada. Quizá buscaba recuperar energía para sí mismo... O cargar algo mayor (según Panit). FIN DE RETROSPECTIVA.

Bukko sospechaba que el muerto, durante el ataque, trató de huir de las criaturas mientras manipulaba el objeto, y acabó cadáver bajo la cama, escabulléndose de ellos.

Akon siguió especulando que, probablemente, el cadáver se encontraba en el salón de su casa (haciéndose pasar por el metalurgo Relanior, observó Bukko, que era tiflin, apuntilló Katy). En el ataque, sufrió un ataque de las serpientes del "lobo" mayor. Como pudo, se zafó de sus atacantes, se ocultó bajo la cama, tratando de usar el objeto antes de que las criaturas lo atrapasen... estropeando el artefacto al tratar de extraer su energía descuidadamente... aunque el desconocimiento de los hechos no permitía saber si la energía había sido trasladada o absorbida correctamente, a pesar del accidente del artefacto.

Durante la especulación, y valorando llevar el objeto (junto al cadáver) al Desentramado, un ruido de botas en formación sobresaltó al grupo. El ruido se ramificaba por varios lugares. En el silencio de la tensión, un guardia giró por una esquina cercana. Al ver a los aventureros, se dirigió apresurado a Bukko, a quien comentó que el capitán de la investigación lo había enviado a entregarle un mensaje. Solicitando apartarse de civiles, el guardia explicó que el capitán quería informarle de que se había encontrado el cadáver del dueño de la casa. Al parecer había un compartimento secreto en un almacén con una puerta camuflada, y en su interior estaba el cadáver metido. Llevaba bastante tiempo allí. El soldado preguntó con preocupación a Bukko si sabía algo al respecto. Al preguntar sobre el dueño, el soldado comentó que se trataba del metalurgo Relanior. Su actividad había decaído desde hacía poco más de un año. Bukko expresó con confianza que si estaba metido en un zulo, era una cuestión de asesinato. Aquellas palabras quedaron en cuestión por parte del soldado, quien comentó que parecía una venganza personal. Especulando, el guardia comentó a Bukko si podría haber una sospecha en la que, sobre esa misma época, hubo una muerte en una plaza de la ciudad, en la que un proxeneta acabó colgado (el jefe del prostíbulo de Katy). Ante la negativa de Bukko, el guardia reveló que, al parecer, últimamente se sucedían asesinatos bastante extraños, y quizá el paladín sabía algo. Bukko solicitó la causa de la muerte del metalurgo. Según el vigilante, lo habían estrangulado... alguien muy fuerte. Preguntando por el estado del cadáver, el soldado comentó que su estado de descomposición lo situaba en una muerte posible haría más de un año. Cuando Bukko supo eso, explicó que la casa daba muestras de que alguien vivía de forma continua en aquella casa, por lo que quien lo matase se estaba haciendo pasar por él. El soldado, siendo consciente de aquel dato, comentó que hablaría con el capitán para empezar una investigación con todos los clientes relacionados con el metalurgo. Al saludar a Bukko y empezar a marcharse, el soldado se detuvo para preguntar al paladín si había algún problema con la gente con la que se encontraba reunido. Bukko, extrañado, consultó sobre tal sospecha, a lo que el soldado le dijo que parecía que lo acosaban a preguntas. Bukko alivió la presión comentando que algunos eran amigos, y trataban de recabar más información sobre lo sucedido. Con ello, el guardia comunicó que, si hallaban más datos, los comunicasen a la guardia para tratar de resolver aquel asunto tan extraño. Tras aquellas palabras, el guardia se marchó, dejando al grupo tranquilo.

Durante la charla de Bukko con el guardia, Iikil aprovechó para comentar a Panit el problema relativo al fusil de xion con el Principio Rector. Panit, recordando una conversación con Huru mientras reparaba el fusil tiempo atrás, refrescó los momentos en que la maestra mida le dijo que el Principio Rector se consideraban los únicos responsables de la tecnología y artefactos Peregrinos. Y si aquel objeto se veía en público delante de un miembro del culto, se afanarían -legalmente- en confiscarlo, incluso por la fuerza, provocando incluso un altercado. Cuando Panit pensó en solicitar algún tipo de permiso al Imperio Mida, Huru le recordó que su relación familiar no era, precisamente, buena, lo que no allanaría el terreno a ese respecto burocrático. Ante la solicitud de Panit de interceder por ella, Huru explicó que sería una implicación directa del Desentramado en contra del Principio Rector, con lo que ello conllevaba a crear malas relaciones dentro del propio Imperio Mida, poniendo a la sociedad en un aprieto. Con la mirada perdida, Panit sintió que Iikil la devolvía al presente. La mida solicitó al fórmigo que procurase camuflar y cubrir lo mejor posible el fusil, y que no se lo descubriesen. Iikil tendría que emplear todo su ingenio para camuflar lo mejor posible aquel aparato que era el doble de largo que un carcaj para flechas.

En movimiento una vez más hacia el Desentramado, el movimiento de tropas de guardia aumentaba, provocando inquisitivas miradas de Katy hacia Ygrein, Bukko y el resto. ¿Más guardias? Alrededor del grupo, los ciudadanos empezaron a especular. Reuniendo en el camino el cuentagotas de frases e información que los compañeros iban captando de aquí y allá, al parecer, aparte del ataque sucedido en el Zoco, dentro del Mercado, en una zona del barrio residencial, cerca de la costa -el puerto-, una trabajadora del vidrio había desaparecido, y cerca de su casa se había encontrado una mancha extraña de un fluido espeso color oscuro con un apelmazamiento más grueso en el centro (como el que Iikil halló) tirada por el suelo, y junto a la misma, unas piezas extrañas despedazadas, además de parte de una pared derretida, y un trozo de muro echado abajo por una fuerza muy poderosa que lo había demolido. Al unir la información, Panit y Akon caminan cada vez más alejados del grueso de los compañeros, planificando cómo recoger las piezas de aquel objeto. Panit cayó en la cuenta que uno de los contactos de Karanit se trataba de una vidriera. Al percatarse de lo que aquello suponía, Panit comentó que deberían darse prisa en encontrar al resto de contactos antes de que acabasen con todos. En aquella circunstancia de prestar atención al entorno, el grupo escuchó a dos soldados pasando de prisa a su lado, mientras comentaban que "el capitán llevaba tres días desaparecido, y justo esa misma mañana en el ático de su casa se encontró una mancha extraña de fluido gomoso, más compacta en una parte, al lado de una vitrina donde había una especie de aparato destrozado, cerca del cual había un golpe de algo cortante que dejó un rastro de quemadura descendente. A lo mejor se trató de un fallo en un objeto mágico". Uno de los dos soldados respondía a tales especulaciones que, según tenía entendido, el capitán no usaba magia.

Abrumados por la cantidad de información, los compañeros se lanzaron tras los guardias (un mida y un semielfo), a los que Panit abordó con educación. Cuando indicó que no pudo evitar escuchar su conversación, el guardia la reprendió por meterse en conversaciones ajenas, y Panit terminó expresando que no deberían hablar tan alto, la mida continuó su abordaje indicando que aquella parada formaba parte de una investigación importante. Cuando el guardia le ordenó brevedad, ya que ellos también estaban en una investigación importante, Panit preguntó sobre la unidad a la que pertenecían y dónde vivía su capitán. El semielfo respondió que esa información era confidencial, y no sería revelada a cualquiera para que alguien la utilizase en causar problemas al visitar su casa. El mida, molesto por la interrupción, preguntó por el nombre de la ciudadana, quien lo reveló sin tapujos. "¿Yae?¿De la casa de Yae, de Kiro?", dijo el mida. "¿Usted es la estudiante del Desentramado que ha revolucionado ciertos comentarios subversivos sobre el génesis de las razas?" El semielfo, mirando de hito en hito a ambos mida, comentó a la maga: "Debería visitar con cierta urgencia la Iglesia del Principio Rector para dar explicaciones". Panit, con una sonrisa, indicó que iban hacia allá... pero por otro asunto. Pero el caso era que estaba buscando información. Al venir del domicilio del metalurgo Relanior -les sonará, añadió la mida-, al escuchar a los guardias hablar sobre el fluido viscoso, la maga comentó que también habían visto uno... En ese momento, el semielfo la detuvo, preguntando por qué hablaba en plural, si sólo estaba ella hablando. Panit, con una sonrisa, señaló que venía con un grupo que la estaba esperando cerca, y al hacerlo los guardias se percataron de la presencia de Bukko, a lo que los guardias recordaron que formaba parte del grupo de aventureros con el que el paladín "Espada del Sol" se relacionaba, momento en que el hipótido se acercó, al verse reconocido. La actitud de los guardias cambió de forma bastante favorable. Cuando Bukko consultó si había averiguado algo, Panit comentó que no le habían dicho aún nada, momento en que los guardias se excusaron en que debía haber informado que investigaba para la iglesia de Lord Bukko. Éste, por su parte, informó de que su credo y El Desentramado trabajaban juntos en asuntos de los Peregrinos. Atrayendo la atención de Iikil y Groac, sin embargo Akon, Katy e Ygrein decidieron mantener una prudente y sana distancia de la ley. Los guardias, entonces, agradeciendo la presencia de Bukko, preguntaron si el grupo estaba investigando algo en concreto al respecto de aquella substancia, y por qué investigaban en relación con el capitán de su compañía. Bukko comentó que Panit debía hablar con él, momento en que los guardias explicaron la situación de la desaparición y los extraños restos en la casa. Los guardias desconocían qué podía haber ocurrido. Cuando Bukko confirmó que lo sucedido al capitán había levantado una investigación interna en la guardia, explicó que esos acontecimientos estaban relacionados con otros que ellos investigaban y acababan de suceder en ese mismo día. Ante el desconocimiento de tales acontecimientos por los guardias, Bukko explicó que seguramente habrían oído sobre un ataque a unas manzanas del lugar de la conversación... a lo que Groac añadió que en la casa se habían encontrado cosas similares a las halladas en la del capitán. Bukko sentenció que si no estaban informados es porque había sucedido hacía muy poco. El mida cayó en la cuenta de algo, comentando a su compañero semielfo que hacía poco se había escuchado una deflagración cerca del Zoco. Panit comunicó que de allí venían, señalando el aspecto de Bukko, momento en que los guardias se percataron del aspecto castigado del paladín, fruto de una dura lucha. Entonces, Bukko alzó su maza, aún manchada de restos de las criaturas, preguntando si la substancia era parecida a ese color. Ante una dudosa negativa de los guardias, Bukko solicitó que los llevase a la casa del capitán desaparecido (mientras tanto, cuando Panit metía la mano en la bolsa mágica, tratando de rebuscar restos del cadáver guardado, Iikil, prudentemente, le sostuvo el brazo, comentando mientras apartaba a la mida a un lado, que quizá no sería buena idea hacerlo en público. Cuando la maga explicó que podría decirles que aquello era lo que encontraron en la casa, Iikil explicó que a los guardias allí ya se les había dicho que NO se había encontrado nada. Sacar aquello era demostrar una mentira, y con ello ser susceptibles de preguntas y sospechas innecesarias). Panit, en su intercambio con Iikil, decidió sacar sangre de la criatura para mostrarla a los guardias, en lo que Groac e Iikil realizaban un parapeto improvisado para evitar que se viese de dónde la sacaba. En la maniobra, los guardias comentaban que el grupo podría ayudar en su investigación... justo cuando la mida introdujo su mano pringada de sangre de cadáver raro, preguntando si la substancia era como aquella. Los guardias, asintiendo ante la similitud, preguntan extrañados de dónde había sacado esa muestra. Cuando Panit se negó a dar explicaciones, Groac sugirió  "de la batalla", e Iikil concluyó "del caso que le estábamos comentando". Los guardias observaron suspicaces a la maga, preguntando por qué tenía eso en su poder, a lo que ella alegó que a un mago se le permitía extraer muestras de lo que estaba investigando. Uno de los guardias, confuso, preguntó entonces que, en lugar de negarse, por qué no había explicado lo que sus compañeros acababan de comentar. "Porque es estúpida", dijo sin tapujos Groac, mientras Bukko añadía "aún está un poco perturbada tras la lucha". "Ya lo veo, maese Bukko", dijo el mida, sorprendido y suspicaz. "Aun a pesar de su situación mental, gracias a sus conocimientos quizá puedan ayudarnos a encontrar algún significado a aquellos restos".

Acompañando a los aventureros, los guardias los llevaron al barrio residencial (fuertemente vigilado: mayor presencia de vigilancia, y mejor equipada que en el resto de la ciudad), hasta un edificio estrecho de tres plantas, en el que sobre la última podía observarse un ático: la vivienda del capitán desaparecido. Con la casa cerrada con llave, un soldado la abrió con su propio juego de llaves, flanqueando el paso al grupo. La casa aparecía con algo de polvo, al parecer con aspecto de haber estado cerrada y sin uso varios días, y mientras los aventureros ascendían, se fijaron que, al parecer, no había sensación de violencia, aunque algunos muebles aparecían movidos o apartados, y un rastro de algo arrastrado por el suelo, hasta llegar al ático. Allí, el grupo se encontró con la escena descrita en la conversación de los guardias, incluyendo una especie de machetazo abrasivo y la mancha en el suelo. El lugar se asemejaba a una habitación de entrenamiento de combate (dojo), en el que parte del mobiliario estaba tirado, otras zonas aparecían quemadas, había manchas de tizne por una pared, y un profundo tajo quemado de pasada en una de las paredes no manchadas. Una de las vitrinas, en efecto, aparecía rota DENTRO de un enorme arcón, y al abrirla el guardia, el grupo pudo apreciar que el objeto de su interior no era como el hallado en la casa del metalurgo. Éste parecía un cetro alargado con dos roscas en los extremos, con capacidad para girar, y un mecanismo de runas en espiral entre ambas. Algunas de las runas aparecían desencajadas, el eje del cetro aparecía ligeramente doblado, otras runas aparecían hundidas, y parte de los elementos de giro en ambos extremos del cetro y en el centro del mismo, que permitían hacer girar las runas y formar líneas con las mismas estaban incompletos, con pedazos dentro de la vitrina rota fuera del mecanismo. Como remate del aparato, éste poseía insertos algunos cristales de xion, pero ennegrecidos y resquebrajados. Panit, antes de estudiar el mecanismo, dedicó su poder en reparar la estructura del mismo, la cual, aunque recuperó su aspecto "correcto", mostraba estar inservible... descargada. El guardia mida preguntó si el objeto funcionaba, después de aquel despliegue de poder. Panit negó tajante, percatándose de que su energía había sido completamente agotada, traspasada a otro lugar. Bukko comenzaba a entender que, quizá, la energía estaba siendo robada. La mida entendió que el objeto era un artefacto que permitía acumular conocimientos e información (CETRO DE LOS RECUERDOS).

Dejando un momento de lado el objeto, la mancha del suelo, en efecto, parecía como si un cuerpo sólido se hubiese derretido, quedando una masa algo mayor y concentrada en el centro, y los bordes esparcidos con cantidad de líquido más dispersa y fina. Una vez más, toda la materia tenía aspecto de tacto gomoso... con la misma consistencia de la sangre del cadáver vestigio Peregrino de la bolsa mágica. Panit, haciendo cálculos, entendió que, por la cantidad de substancia esparcida y compactada, podría llegar a conformar un volumen de tamaño humanoide. Lo que fuese, antiguamente había sido un objeto sólido, en efecto de tamaño humanoide (tras un examen más exhaustivo), y por la cantidad de viscosidad, se derritió y convirtió en aquel "charco". Atando cabos, Panit comenzó a asociar que aquella substancia, junto con la sangre del cadáver de la bolsa, además de cómo murió el Vestigio Peregrino en la Prisión del Arcano... daban como resultado que un Vestigio Peregrino, al morir, dejaba sólo aquel resto después de descomponerse con rapidez. Murmurando sus sospechas, hizo entender a Iikil y Bukko que, quizá, el capitán también habría sido suplantado... y eliminado, dada la hendidura de fuego, lo que implica que podría haber sido otra criatura diferente a las del ataque.

Durante la investigación, Bukko preguntó a los guardias si el capitán había empezado a comportarse de forma distinta a como lo conocieron hacía años. Ante la negativa de éstos, Groac pensó que podría estar suplantado hacía mucho más tiempo... o por contra llevaba muy poco tiempo replicado.

Pensando en lo sucedido en la casa del metalurgo, el grupo realizó una batida en busca de estancias secretas.

Aunque en general, el grupo parecía no tener pistas fructíferas, Akon señaló en la pared de un cuarto cercano, donde Bukko dirigió a los guardias para que echasen un vistazo. Al parecer, en una habitación con fines ornamentales, un enorme tapiz enmarcado -representativo de una batalla-, tras dos columnas apenas a una cuarta del mismo, bloqueaba un acceso secreto, para lo que el brujo pidió colaboración de los guardias en su apertura. Palpando el borde del marco, un suave tirón hizo que se desplazase ligeramente, chasqueando, para después hundirse levemente hacia el interior de la pared, corriendo después hacia un lado, desapareciendo una mitad del tapiz debajo de la otra. Tras el umbral de la entrada se abría una habitación discreta, que despedía un suave olor dulzón a descomposición. Su arquitectura, completamente diferente a la de los domicilios normales de Azur, más bien trataba de simular la de los Peregrinos en sus adornos: una mesa de metal frente a una silla cómoda cubierta de pieles; a un lado de la habitación se hallaba un arcón metálico cerrado con varias cajoneras, y en el lado opuesto podía verse una estantería con baldas vacías. Groac se fijó atentamente en que aquella habitación parecía formar parte del edificio, siendo muy antigua -trabajada en secreto a la par del edificio-. El guardia semielfo, al ver aquello, se preguntó si el capitán había requisado (robado, más bien) reliquias de los Peregrinos que guardase allí. El mida observó al semielfo con rostro preocupado, comentando que aquello sería un crimen contra el Principio Rector. Bukko apuntó que, en tal circunstancia, probablemente no se tratase del capitán. El mida, comenzando a repudiar el olor de la habitación, miró en dirección al arcón, del que provenía tal hedor.

Abriendo el arcón, el grupo encontró el cadáver descompuesto y podrido de un mida. Al verlo, los dos guardias retrocedieron, entre asqueados y asustados, murmurando "el capitán... Pero, ¿qué hace aquí?".

Iikil, aplicando sus conocimientos de medicina anatómica, fue consciente en un rápido vistazo, que aquel cadáver había estado allí más de cinco años, dato que compartió en voz alta. Los guardias negaron como imposible tal evidencia. Groac confirmó que aquello era a lo que se referían antes, que el desaparecido no era el capitán. Iikil siguió el hilo, añadiendo que lo estaban suplantando. Los guardias continuaron con sus evidencias de que el capitán había desaparecido hacía tres días. Iikil corrigió: quien había desaparecido hacía tres días era "quien suplantaba al capitán". Bukko finalizó aquella frase diciendo que, desde hacía cinco años, NO era el capitán. El guardia mida, adoptando una voz grave de preocupación, solicitó la palabra de maese Bukko de que aquello no saldría de allí, y que él o ninguno de sus compañeros hablaría del tema. Bukko comenzó a explicar que deberían poner aquella información en conocimiento de sus superiores. En ese momento, el mida lo interrumpió, añadiendo que, precisamente, harían eso sin difundir la información, para que no cundiera el pánico. Bukko aseveró que, en efecto, aquella información debía formar parte de la investigación interna comenzada con el cadáver aparecido en el domicilio del metalurgo, donde Iikil y él estuvieron combatiendo. Debían unir ambos datos, y seguir la las pistas al respecto. Cuando el mida insistió en que aquello no saliera de allí, Bukko indicó que aquello era muy grave porque, según sospechaban, había tres personajes relevantes en la ciudad suplantados por criaturas: un metalurgo reputado, una vidriera talentosa y un capitán de la guardia de la ciudad.

CONTINUARÁ

NOTA FINAL DE UN JUGADOR: Al ver a aquellas criaturas, su personaje pudo hacer una correlación entre ellas y las siluetas del dibujo en el libro de Huru. En efecto, tres siluetas del grabado se correspondían con los bichos observados en el combate. Pertenecen A LA CACERÍA DEL ODIO.