martes, 28 de julio de 2020

D&D 5ed - AguaProfunda - El Refugio de las Conspiraciones Oscuras - Sesión 12 - Enter The Golgo

Durante la espera en el área de Taberna de El Portal Bostezante, los aventureros observaron el comportamiento de Bonnie con cierta intensidad, provocando en ocasiones que la chica los observase de reojo con gesto confuso por su exceso de atención, a pesar de que Karla trataba de quitar hierro al asunto lanzándole un guiño con una sonrisa.

Y durante aquel escrutinio, el grupo observaba el ir y venir de los parroquianos en la taberna, cuando se percataron de que un orco -una raza poco frecuente en AguaProfunda, salvo en los muelles cuando acompañaron a Wull a conocer a su comunidad- parecía moverse cerca de su mesa, y en la lejanía observarlos con interés. Su cercanía a un reservado junto a los aventureros hizo que un enano saliese del mismo, cruzando un par de palabras con el orco quien, a pesar de su aspecto malencarado, pareció alejarse -no sólo por la amenaza supuesta del enano que ya volvía a su reservado, sino también por la evidente presencia de guardia y vigilancia privada que en cualquier momento podía enfocar su atención en él-.

No obstante, su atención a Bonnie les hizo perderlo de vista por un momento, cuando se percataron de que había desaparecido del área... además de un hombretón en la otra punta de la sala cerca de la chimenea (NOTA: En la partida de Roll20.net comencé a mover aleatoriamente a los iconos de PNJ de la escena visualizada, y así obligué a los jugadores a prestar atención como en una escena "real" de una 'movie', lo cual estimuló el desarrollo de la misma). Buscando a uno y otro lado, de pronto los tres aventureros dejaban de prestar atención a Bonnie para afinar sus sentidos sobre dónde se había metido el orco -fundamentalmente-.

Poco después, los compañeros se dieron cuenta de que uno de los vigilantes de la taberna se dirigía al hueco en penumbra de escaleras más alejado de su posición que subía hasta las habitaciones, y allí parecía aleccionar a alguien. En ese momento, orco y humano que habían perdido de vista surgieron de ese área. Sobresaltados por aquello, siguieron la evolución de la situación en la que, mientras Durnan era informado por el vigilante de la situación concerniente a aquellos dos extraños, ambos se separaban rodeando la entrada a los subterráneos de la Posada, pero se dirigían en apariencia a la esquina de la barra donde servía Bonnie. Preocupados por lo que pudiese pasar, se levantaron con cuidado, acercándose a la barra para 'pagar las consumiciones', mientras Bonnie les preguntaba qué necesitaban y por qué la miraban tanto, a lo que los aventureros comentaron desenfadadamente que sólo se preocupaban de una amiga. El orco y el humano, aunque tomaron caminos separados, llegaron hasta la puerta de salida y, casi juntos, salieron de la posada, perdiéndose. De pronto, el grupo empezó a hablar en voz alta, comentando que iban a salir a refrescarse pues la bebida se les había subido demasiado.

Así, al salir a la puerta, miraron a uno y otro lado de la calle al atardecer, percatándose que los pocos viandantes no eran en ningún caso aquellos dos extraños, de los que Randy se había percatado que el humano llevaba un extraño símbolo al cuello que le recordaba a una reliquia sagrada indeterminada. Mientras Naëris se dirigía a un lado de la calle, Karla se movía en dirección opuesta y Randy se quedaba en la puerta, vigilando. Así, Karla escuchó cerca de una esquina de la posada, junto a un abrevadero con agua, una conversación en un idioma desconocido. Al acercarse, la conversación se detuvo, y cuando avanzaba hacia el agua deprisa, Randy y ella escuchaban pasos que se acercaban desde la esquina más cercana a Karla. En ese momento, la pareja que los aventureros buscaban surgió con gesto de pocos amigos, como habiendo escuchado algo. Entonces Karla simuló malestar por el alcohol, mientras Randy corría a su lado para atenderla, saludando a los extraños, refrescando el cuello de su amiga.

Con un resoplido, el humano comentó que se extrañaba de ver mujeres emborrachándose si les sentaba mal la bebida. En ese momento, Randy pudo ver al hombre, quien parecía apretar con fuerza desmedida el mango del martillo de batalla que colgaba de su cinturón, y una mandíbula apretando los dientes, como conteniendo sus emociones al hablar. En el cuello del bárbaro, un collar Símbolo de Gruumsh lucía orgulloso... siendo un humano. Extrañada, Randy de pronto sintió que aquel hombre las conocía de algo. ¿Podía ser relación con sus padres de forma indirecta... o quizá del malentendido que tuvo hacía días en el Distrito del puerto con un orco trabajador cerca de los muelles? El orco a su lado, a pesar de la situación, lo sujetó del brazo y tiró de él, llamándolo Golgo, comentando que tenían asuntos que atender, y aquellas hembras no merecían la molestia Al alejarse, desde la puerta se acercaba Näeris que se había percatado de la situación, y se mantenía a distancia de actuación. De pronto, Randy se atrevió a comentar que si se había fijado tanto en las mujeres el hombre es porque a lo mejor se conocían de algo. Golgo, dándose la vuelta, se encaró con Randy, y con una mirada tan penetrante y temible como el filo de un hacha de guerra, la fulminó indicando que, en caso de haberse conocido, habría sido en mejores circunstancias de las que seguro la mujer podría recordarlo. Con el silencio en los labios de unas asustadas Randy y Karla, el hombre se giró de nuevo, y se marchó con el orco hacia el oeste. Al preguntar Naëris qué había sucedido, los tres volvieron a su mesa en la posada, donde Randy les contó lo extraño de su percepción sobre aquel hombre amenazante: que contenía sus emociones ante ellas por algún motivo, que de seguro las conocía... y que, siendo humano... PERTENECÍA A LOS ADORADORES DE GRUUMSH. Sorprendidos, los compañeros elucubraron qué posibilidades había de conocer a aquel extraño orco, hasta que el tiempo pasó.

Al fin, el turno terminaba para Bonnie, y al salir de la barra, fue acogida amablemente por TresCuerdas. Ambos se dirigieron hacia una mesa alejada de los aventureros, quienes fueron conscientes de que, mientras caminaban juntos, los observaban y hablaban de ellos. Cuando Bonnie se sentó junto a Mattrim, al parecer hablaba con él preocupada, sus emociones divididas de alguna forma, con algún tipo de conflicto interior. Decididos a tomar partido en aquella conversación, sobre todo por los hechos de aquella misma tarde, se acercaron para pedir permiso y sentarse con ellos.

Mattrim lanzó una mirada hacia ellos y Bonnie. Cuando dijo que aquella conversación que estaba a punto de suceder era asunto de ellos, los compañeros decidieron que también debía escucharla. Así, comunicaron a Bonnie lo sucedido con su compañero Replicante, además del hecho de que les había transmitido una sensación incómoda, en la que todo lo que habían hablado con él parecía que lo utilizaría... pero no de la forma prudente que ellos esperaban, sino como algún tipo de as en la manga. Con la sensación de que Bonnie se debatía en sentimientos encontrados, le pidieron que hablase abiertamente. Mirando a Mattrim, éste asintió. Bonnie entonces les contó que su compañero se había puesto en contacto con ella después de ir a visitarlos, indicándole que, con la experiencia vivida, lo mejor sería que todos pasasen desapercibidos porque se avecinaban problemas, y lo mejor sería no mezclarse en asuntos que los expusiesen. Sorprendidos, siguieron escuchando a la Replicante explicar que, al parecer su compañero se marchó de la Posada de CráneoTrol con la sensación de que alguien lo seguía por alguna intención aviesa. Su miedo le hizo buscar el momento apropiado para despistar abiertamente a ese seguidor que también cambiaba de aspecto, hasta perderlo en el Mercado y huir rápidamente a avisar a Bonnie y los suyos para esconderse, con la sospecha de que sus vidas estaban en peligro. En ese momento, el grupo explicó que en absoluto aquello había sido así.

Para que ella lo entendiese, comenzaron a explicar que habían recibido la visita de una organización conocida como el Enclave Esmeralda que consideraba a los Replicantes un peligro para la ciudad, informando además de sospechas sobre éstos y sus peligrosas intenciones. Según creían, los replicantes planeaban algún tipo de golpe en la ciudad para consolidarse en la misma y convertirse en un grupo peligroso, y aquello debía ser atajado antes de que el problema fuese mucho mayor. Al consultar a Mattrim, éste explicó que tal actuació le parecía algo tajante con respecto al Enclave Esmeralda, pero también sabía que a veces se habían enfrentado a Replicantes por considerarlos 'antinaturales'. De ser así, él mismo se pondría en contacto con ellos si había algún problema, para pararles los pies con respecto a Bonnie. Continuando con su explicación, los aventureros comentaron a Bonnie que, al recibir aquella información tan extraña, decidieron seguir al compañero de Bonnie, hasta que éste dió esquinazo a Naëris, pero no por las razones que el replicante había explicado, sino para asegurarse de que el Enclave Esmeralda estaba equivocado, encontrando pruebas sólidas. De hecho, Karla comentó que ella misma contactaría con ellos si pretendían hacer daño a la camarera, pues en el poco tiempo que habían estado en la ciudad la consideraban una amiga, y se jugarían el cuello por ella. Bonnie, mostrando fuertes sentimientos encontrados, explicó que entendía y confiaba en la palabra de los aventureros, pero también debía confiar en la de su compañero Replicante, pues si no, se sentiría muy mal con la situación, poniendo en el punto de mira a sus compañeros e incluso a los aventureros, para quienes no deseaba se metiesen en líos por su culpa. Apenada por la situación, fue consolada por Mattrim y los aventureros, quienes le explicaron que no se preocupase de aquella situación, ya que le pondrían remedio. Una vez hecho eso, después de que la Replicante les indicase que seguiría hablando con el resto de sus compañeros, pidiendo que otro visitase a los aventureros en CraneoTrol, los amigos dejaron en su intimidad a Bonnie y Mattrim y se marcharon, rumbo a descansar su última noche gratis en el Portal Bostezante.

Esa misma noche, en el silencio de la posada, Naëris se despertó bruscamente al escuchar que abajo, en la zona de taberna junto al foso se escuchaban pasos silenciosos. Pero, en lugar de moverse con sigilo, dio un portazo en su habitación y una palmada en las habitaciones de Karla y Randy, sobresaltando a las muchachas, quienes apenas tuvieron tiempo de coger un arma, echarse una túnica y bajar con el elfo Crepuscular hacia la taberna, quien les susurraba que había oído algo extraño. Sorprendentemente, en las habitaciones cercanas sólo se escuchó el refunfuñar de clientes que se habían sobresaltado, y después ronquidos.
Al descender a la posada en penumbra, alumbrada sólo con una suave luz de velas, Randy encendió una luz mágica en su enorme hacha de combate, descendiendo por las escaleras justo detrás de Naeris.

En ese momento, entre la penumbra del lugar, Karla se percató de que dos sombras rodeaban por ambos flancos el foso, con una tercera más retrasada, y todas en dirección a las escaleras por las que ellos bajaban. Dando la voz de alarma, se lanzó a toda velocidad hasta encararse con un peligroso orco armado con armadura, hacha y martillo, y rostro feroz, momento en que entró en combate contra él, utilizando ágiles movimientos de lucha para intentar frenar su avance, aunque el enemigo mostraba ser habilidoso en la lucha, deteniendo sus ataques. De pronto, la monje escuchó una voz gutural de palabras sacrílegas, y sintió como la torpeza y la desazón la envolvían, al tiempo que una silueta se acercaba por el lateral a su posición, rodeando una mesa. Naëris, no siendo aún consciente de lo que sucedía, sólo pudo ver al avanzar, seguido de Randy, que una figura poderosa corría desde la penumbra hasta colocarse junto a él, y con su inmensa hacha golpeó el pecho de Randy quien, a pesar de estar cubierta por una de las gruesas columnas de madera de la escalera, recibió un potente impacto que la desplazó sangrando por las costillas, además de destrozar parte de la madera. Sorprendidos, los compañeros de Karla entraron en acción. Invocando su Espada de las Sombras, Naëris lanzó un potente tajo al orco que oscureció su piel por el área que cruzó el filo de oscuridad, palideciendo la carne alrededor y haciendo temblar las piernas del atacante. A lo lejos, Karla trataba de defenderse de sus atacantes, lanzando un bastonazo hacia el guerrero orco malencarado que tenía ante ella, pero su bastón rebotó en el escudo. Improvisando una danza de guerra, la mujer empezó a moverse con rapidez para dificultar los ataques de sus enemigos.

En efecto, cuando el chamán orco que estaba en retaguardia canturreando se acercó a ella, una de sus manos envuelta en una aureola de oscuridad, ésta pasó muy cerca, causando un escalofrío a la combatiente, pero la magia se disipó inocua al no hallar objetivo. Enfurecida, Randy se lanzó contra el orco brutal que la había desplazado con un peligroso hachazo, llamando a la batalla a un Martillo Místico que flotó hacia el orco, silbando por encima de su cabeza. Además, convocó el poder sagrado para golpearlo con un fulgor en su hacha. El arma se incrustó en el abdomen de la bestia, la cual cayó sangrando al suelo con un gemido, desplomándose muerta. En ese momento, la mujer escupió al cadáver, avanzando junto al mismo en dirección a Karla para ayudarla, seguida de su martillo flotante.

Y, con habilidad, la mujer combatiente esquivaba los hachazos del orco junto al chamán, aunque uno de ellos le rasgó un costado, volando la sangre hacia el anillo de piedra del pozo. Naëris, confiado en su habilidad, avanzó sin prisa por un flanco del combate que se desarrollaba cerca de la enorme chimenea de la taberna, enviando un peligroso proyectil de energía bruja que silbó por encima de la cabeza del chamán, como aviso de su desenfadada llegada. La andanada chocó inofensiva contra la piedra de la chimenea. Karla, preocupada por estar cercada de enemigos, de nuevo lanzó un bastonazo hacia el chamán, golpeándole en una sien con un sonido chasqueante. Aunque el golpe fue certero, no pareció causar mucho problema en el orco quien, de nuevo conjuró el poder de su mano destructora para tratar de alcanzar a Karla.

Una vez más, la mujer se concentró en sus fintas, esquivas y desvíos defensivos, apartándose de la trayectoria de la mano letal del orco adorador de Gruumsh. Al mismo tiempo que los orcos proferían gruñidos e insultos en nombre de su dios, Randy cargaba hacia el chamán que intentaba consumir la vida de su amiga. Con su martillo místico a la zaga, éste zumbó cercano al cráneo del orco con un certero mazazo, pero el hacha de Randy quedó trabada por el bastón del orco sin producir daño. A pesar de ello, de nuevo el orco soportó el castillo, controlando la maldición impuesta sobre Karla.

Una vez más, tras el chamán, el soldado orco trataba de alcanzar de peligrosos hachazos a Karla, volviendo a causar un doloroso tajo en la cintura de la joven, desparramando sangre por el suelo. Karla se veía en peligro, cercada en el combate, preocupada por su vida, y miraba a Randy en busca de ayuda. Saltando sobre una mesa junto al chamán, Naëris reveló su verdadero aspecto al orco, quien sintió la animadversión que le causaba la raza de esclavistas, estremeciéndose con su presencia. De un peligroso tajo de su Espada de Sombras, un negro surco se formó bajo la armadura del orco, palideciendo la piel, aunque éste soportó estoico el daño que ya le hacía tambalearse, manteniendo el poder de su magia sobre Karla. A su lado, la luchadora trató de aprovechar la presencia de Naëris, castigando de nuevo -sin éxito- al chamán, golpeando su bastón el viento de un zumbido cerca de su cabeza, además de seguir su táctica de defensa veloz, mientras las cosas se equilibraban a su favor. De hecho, levantando la maldición de la muchacha, de pronto el chamán pronunció una sencilla palabra... y se hizo el silencio, impidiendo cualquier forma verbal de comunicación... o lanzamiento de magia. Sin ceder a la sorpresa, Randy en silencio cargó contra la criatura, golpeándola por ambos flancos con su martillo místico y su hacha ígnea, atrapando al orco en un abanico de muerte. Mientras el martillo aplastaba sus costillas, el hacha se incrustaba en su pecho. Con la mirada perdida en un susurro a Gruumsh, el orco cayó al suelo, muerto. En un instante, el sonido volvió a la sala, muerto hacía un instante por la propia magia. Con su muerte, Naëris susurró una plegaria a la Reina Cuervo, dedicándole aquella muerte. Aprovechando la sorpresa en el último guerrero orco por la muerte de su sacerdote, Randy avanzó por el flanco hacia el mismo, apoyando con su presencia a Karla.

La cólera invadió al orco, quien se movió para adoptar una posición más cercana a la sacerdotisa y la monje. Trazando un arco con su hacha, a pesar de que Karla esquivó fácilmente el tajo, Randy sí sufrió el mismo en un hombro, gruñendo al sentir que sus fuerzas le flaqueaban. Desde la distancia, Naëris lanzó una nueva descarga de energía contra el orco, sin acercarse al luchador, que lo estremeció con un estallido de feroz magia en el pecho.

Aprovechando Karla la superioridad numérica, lanzó un feroz bastonazo al rostro del orco, dejándolo aturdido por el golpe, y aunque trató de patearlo, éste bajó el escudo hasta el pie, que golpeó el borde con un sonido vibrante y metálico. Con una sonrisa, el orco pensó que sus oportunidades aún podrían prevalecer.

Randy, preocupada por su salud, a la vez que enviaba volando su martillo a tratar de destrozar el rostro del orco de un mazazo, éste de nuevo alzó su escudo, en el que chocó sonora el arma. Con aquel ataque distractor, susurró una plegaria a Tempus para restaurar parte de su salud y poder afrontar el combate con más posibilidades. Por suerte, al hacerlo evitó que el siguiente hachazo en arco del orco contra Randy y Karla las trocease ya que, una vez más, aunque no alcanzó a la ágil Karla, sí que golpeó en una pierna a la robusta Randy, vertiendo más sangre humana en el suelo. Harto de la situación, Naëris maniobró con un molinete su espada avanzando por el otro flanco del orco, causándole una pequeña herida ennegrecida en el brazo del arma. Tal maniobra fue suficiente para que Karla, a toda velocidad, conectase en el pecho del atacante un bastonazo que lo dejó sin aliento para, acto seguido, partirle el cuello de una veloz patada.

El orco cayó desplomado en silencio, y cuando el tumulto se calmó, Randy se sentó en una mesa cercana, mientras Naëris estudiaba los cuerpos en busca de alguna pista que les indicase qué hacían allí... además de cualquier posesión valiosa.

Por su parte, Karla corrió a toda velocidad a la cocina para llamar a Durnan, quien apareció por la puerta de la misma con cara de pocos amigos, preguntando qué estaba ocurriendo.

Al ver a los aventureros, se sobresaltó pues Karla empezó a explicar rápidamente que un grupo de orcos se habían introducido en secreto en la posada, camino de las habitaciones. Por suerte los habían interceptado y acabado con ellos sin demasiados destrozos en el mobiliario. Durnan, sobresaltando, se preguntó por dónde habían entrado y qué hacían allí... o si conocían a los aventureros. Karla le recordó que uno de los muertos había sido objeto de vigilancia de uno de los guardias de la posada, quien a su vez estaba en contacto con un humano llamado Golgo. Desconociendo qué hacían allí, al escuchar que habían entrado se propusieron pararles los pies. Durnan, preocupado por la situación, pidió disculpas a los aventureros y les preguntó si necesitaban asistencia... un clérigo de Tymora amigo suyo que pasaba de vez en cuando por la posada, tal vez... pero el grupo dió muestras de que podía atender bien sus heridas, usando sus cualidades para sanar en algo las mismas. Molesto, Durnan indicó que quizá les interesase averiguar quién era ese tipejo llamado Golgo, y a lo mejor recibir una recompensa -guiño-. Pero, de momento, se encargaría de revisar el local por si encontraba la entrada que usaron, además de, al día siguiente, consultar a todos los clientes si alguno de ellos había tenido problemas con orcos recientemente que causase tal desatino. Viento que los aventureros no deseaban molestar, Durnan habló en voz alta comentando que quizá pediría ayuda a algún oficial para investigar de quien se trataba ese humano -seguidor de Gruumsh, según le contaron los aventureros, para su sorpresa-, y por supuesto, por las molestias, compensó a los aventureros con una semana extra de estancia gratis en la Posada, además de Desayuno Gratis en esa semana, pues sabía que TresCuerdas había pagado ya una estancia similar, y él no iba a ser menos en agradecimiento. Con un guiño, y despidiéndose de los aventureros, aclarando que oficialmente no se sabría nada a nivel de autoridades -ni de clientela- de la situación, mientras Karla se despedía como 'futuro colega posadero', a quien debían como deferencia echar una mano, Durnan arrojó los cadáveres por el foso para que los habitantes subterráneos diesen cuenta de ellos, y comenzó su ronda.

Tras un sueño reparador, el grupo bajó por las escaleras hasta la taberna, escuchando un animado rumor de conversaciones en el área. Al llegar, fueron conscientes de que eran el foco de atención de lo sucedido la noche anterior. Bonnie, agradecida, les llevó de su propia mano un buen desayuno que corría de su cuenta. Durante la comida, un oficial se acercó a ellos, felicitándolos por su proeza, y comentando si no estaban interesados en entrar en la Guardia de AguaProfunda como cadetes. Ante el amable rechazo, indicando que protegían a los necesitados sin pertenecer a ningún cuerpo de protección, el oficial los saludó con una sonrisa, recordándoles que ese tipo de situaciones era preferible que no se diesen en el exterior, pues la actuación de las autoridades podría ser diferente.

Antes de que se marchase, informaron al vigilante que pronto abrirían una posada en el Distrito Norte, la Posada CraneoTrol, a lo que el soldado indicó que, en ese caso, avisaría a unos compañeros para echar un vistazo al negocio en breve, y ver si todo andaba bien por allí. Al marcharse, puesto que los compañeros estaban observando el entorno y los coros de curiosos, Karla se percató de que, cerca de ellos, Yagra los miraba con intensidad y cierto desdén. Al ver que la monje se había percatado de ello, la semiorca hizo amago de alejarse. No obstante, Karla la detuvo a medio camino, indicándole que si se había acercado allí para hablar con ellos, podía acompañarlos en el desayuno, y podrían hablar en privado. En su acercamiento, se notaba que Yagra aún recordaba que los aventureros ya la habían ayudado en dos ocasiones con problemas en la posada, lo que hería su amor propio. A pesar de ello, al reunirse, dejando claro que no le gustaba demasiado su situación de famosos del momento, quizá saber que se defendían bien en la lucha le permitiría hacerles una oferta de trabajo.

Cuando comentaron que preferían no hacer trabajos para una organización criminal como los Zhentarim... a la que ella pertenecía, por el tatuaje que tenía en su cuello -lo cual sobresaltó a Yagra, viendo que se habían percatado-, la semiorca indicó que en ningún momento los Zhentarim eran una organización criminal. Ese tipo de rumores sólo eran promovidos por otras organizaciones cuya evolución económica no estaba al nivel de ellos, y la envidia creaba muy malos cotilleos. Pero los Zhentarim eran perfectamente legales. De hecho, su propuesta radicaba en escoltar dentro de la ciudad a un importante cargo de la organización hasta el Puerto, a finiquitar unos negocios. Aclarando los aventureros que esperaban no fuese una actividad ilegal en la que no querían verse inmiscuidos, Yagra dejó claro que sólo era un trabajo de escolta legal bien pagado: 300 monedas de oro por cabeza por un día de trabajo. Viajar con el empresario, esperar a que terminase sus negocios, volver con él hasta el punto de inicio, y cobrar. Pensando seriamente en lo que podía suponer, el grupo comentó a Yagra que se lo pensarían, a lo que la semiorca se despidió alejándose, comentando que se reuniría para una respuesta con ellos al anochecer en la Posada del Portal Bostezante, momento en que el grupo se percató de que, en la lejanía, Mattrim había maniobrado para observar el encuentro. Con un gesto, los compañeros le dijeron que se acercase. Rasgueando su laud para acompañar a los famosos del momento, Mattrim aparentó flirtear con ellos para convertirlos en sus musas pero, en secreto, comentó que esperaba no se metiesen con líos con aquella mujer. Los aventureros explicaron que, ya que Mattrim la estudiaba para buscar actividades que señalasen a los Zhentarim como una organización peligrosa, habían permitido que Yagra los sedujese y les encargase un trabajo de protección, y con ello conseguir información al respecto. Mattrim les preguntó si aquello no les supondría un problema con el asunto de los Replicantes y el Enclave Esmeralda. El grupo comentó que podrían llevar adelante todas las líneas de trabajo. Mattrim, por su parte, comentó que al parecer, si los Harpistas veían progresos en la investigación del grupo, se preparaba un broche de Arpa de Bronce para ellos. Y, al despedirse, alzó la voz, improvisando unos versos con música, ensalzando las cualidades heroicas de los aventureros, quienes rieron junto a parte de los clientes de la taberna, dejando así pasar los minutos antes de terminar su desayuno y ocuparse de sus asuntos.

CONTINUARÁ

LOGROS

1 Semana Gratis (a elección) en Posada del Portal Bostezante:

     Desayuno y Cama

NOTAS

Los Hermanos Gorkak partían ya hoy de vuelta a su factoría fuera de la ciudad, así que la oferta de Descuento y el Anillo dejan de tener validez.

Hoy también era precisa la reunión con Tallisovanar el Carpintero del Callejón CraneoTrol para entregarles presupuesto.
Hoy llegaban los Presupuestos para suministro y arreglos de Peabody y Ash-lley (bebidas y textiles).

Hoy sólo quedan 3 días para la Reunión de los Gremios de Tabernas y Posadas, con los que negociar los Permisos.

Esa misma tarde aparecería, probablemente, otro de los Replicantes de Bonnie en la Posada CraneoTrol.

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