Pensando en cómo afrontar la investigación sobre El Peregrino y Ehurimar, Ygrein ofreció su apoyo en la misma para visitar el templo del Principio Rector, aunque era preferible que un mida lo visitase (como Panit) antes que ella misma.

Huru comentó al grupo, pellizcando los cachetes de Panit, que mientras se encontrasen en El Espolón, ella seguiría investigando lo que pudiese en El Desentramado sobre todo el asunto de la visión. Un momento antes de que el grupo se marchase, preguntando antes si los recién llegados fórmigo y batrok eran de confianza -con referencia afirmativa de Bukko-, Huru explicó que debía compartir una información que le preocupaba bastante. Recordando al Maestro del Infortunio (Jarut Maharet) que provocó que Katy estuviese a punto de morir a manos del vestigio Peregrino del que ahora hablan en otros términos, al parecer había rumores de que se le había visto recientemente junto a Karanit "dedos de sal", el alquimista, por los alrededores de la región de El Espolón. Aunque no sabía con precisión por qué, sospechaba que, al exponerlos públicamente y expulsar a Karanit de su puesto de poder, así como impedir que Jarut usase la tecnología de los Peregrinos para hacerse inmortal, ahora intentarían un acercamiento diferente a desvelar esos conocimientos, tratando de robarlos del Desentramado, u obtenerlos de la Cábala Rival en Azur. Se les vio hacía menos de una semana, y la mida estaba preocupada de una posible venganza contra los aventureros. Buko, al escuchar las palabras de Huru, le aseguró que no pasaría por un juzgado, sino que la ley divina sería su castigo, si él daba antes con esos tipos. Groak, al escuchar las palabras de Bukko, se atrevió a expresar en voz alta su idea de que no había visto tanta corrupción desde su aldea... haciendo preguntarse a la mida de qué aldea estaba hablando. Huru recordó a Bukko que Karanit era un enano celoso de sus vienes, y si lo despojaron de ellos, su ira lo volvería loco... y peligroso. En el caso de Jarut... bueno. Simplemente estaba loco. Pretendía un desatino... y si le arrebatasteis la ilusión de la inmortalidad, también se lo tomará como algo demasiado personal.

Panit, encajando datos con la información de Huru, se percató, al recordar la posición de los astros en la visión de Akon con la fecha en la que los dos fugitivos fueron vistos (algo más de una semana), ambas fechas se encontraban en el mismo marco temporal. Pero, si hacía una semana que se produjo el evento celestial... no concordaba con la muerte del Peregrino degenerado que fue expulsado del plano material... salvo que el féretro de xion convocase su energía y la encerrase al ser destruido su cuerpo material. Bukko se atrevió a conjeturar la posibilidad de que Jarut y Karanit podrían haber atraído de nuevo la esencia del Peregrino, y utilizarlo para atraer a la jauría destructora con alguna intención turbia. Ygrein, perturbada por ese dato, trató de entender consultando a Panit si eso realmente era factible, o si había algún Peregrino activo conocido. Panit, con ingenuidad, respondió que podrían preguntar en el Templo del Principio Rector para buscar respuestas. Katy, al recibir la información sobre los dos fugitivos, comentó a Bukko que esos dos cabos sueltos debían quedar bien atados... "a ser posible... por los cojones". Panit, con una "inocente" sonrisa, aceptó el hecho de que la venganza debía culminarse, sugiriendo a la líder criminal que debía usar sus contactos y esbirros para buscar a esos tipejos cuanto antes. Katy, mirando de soslayo a Ygrein, la hizo comentar que ella era su guardaespaldas y no un detective privado. Pero Katy le recordó que confiaba en ella más que en nadie, y prefería que se diese una vuelta por la ciudad con unos cuantos chicos, haciendo las preguntas apropiadas con los métodos adecuados... a ver qué surgía. Bukko añadió que algunos de los viejos conocidos de Karanit podrían estar escondiéndolo. Estaría bien empezar por ahí. Katy, atenta a la sugerencia, indicó que, si no había prisa en visitar el Templo del Peregrino, podrían dar un rodeo para visitar a unos "amigos". Ante la pregunta directa de Panit si visitar a alguien era sinónimo de partirle la cara, Katy respondió con la más cándida de las sonrisas que el método consistía en visitar a alguien y hacerle preguntas amables. Cuando se obtenía una negativa, las preguntas se repetían con menos amabilidad. Y si se seguía obteniendo una negativa, un puñal clavado en una rodilla y una nueva pregunta amable solía obtener un resultado muy diferente. Nunca había que perder las formas ni subir el tono de voz. Y en caso de que alguien molestase demasiado, el segundo apartado del proceso pasaba por enviar a Ygrein a que moliese las costillas al desgraciado de turno, y cuando su costado doliese como un parto, y le costara respirar, probablemente la respuesta sería la apropiada. Groak, impresionada, aprobó el método con rapidez. Iikil abogó por el sencillo método de preguntar con amabilidad... a lo que Katy, recordando su presencia, le consultó cuál sería su forma de abordar el problema. Afirmándose en el método de preguntar sin violencia, Groak lo miró con cara de incredulidad, pensando que era una oportunidad que pocos merecían. Panit, por su parte, pensaba experimentar con su nueva magia mental... pero intentando que no produjese los últimos efectos devastadores. Mientras el grupo pensaba en las opciones para abordar a quienes tenían que interrogar, Katy propuso una opción adicional: Iikil, siendo un experto excavador, podría permitirles entrar desde las alcantarillas a cualquier domicilio con facilidad. Así no llamarían la atención, por si nadie decide abrir su puerta. Cuando Groak propuso que ella podría tirar cualquier puerta abajo que no le abriesen, Katy comentó que confiaba más en el tamaño de Bukko para ello. Mirando a Iikil, Katy concluyó que las opciones de actuar pasaban por llamar amablemente para que se les abriese... y nadie les abriría -comentó mirando a Bukko con gesto desdeñoso-... y cuando intentaba seguir haciendo recuento, Bukko preguntó a qué contactos visitarían. Katy indicó que la joyera de Karanit le proporcionaba la mayoría de materiales inertes, como rocas y minerales para sus experimentos; su metalurgo se encargaba de fabricarle las estructuras de sus laboratorios; su vidriero le proveía de envases y vasijas donde realizar sus preparados; o la herbolaria que le suministraba los componentes vegetales era la última en la selección predilecta de contactos. Aunque Bukko sugirió que su poder divino podía disuadir de no mentir a quien preguntasen, Katy recordó que no tenían por qué abrir la puerta a nadie que no fuese una autoridad con una orden, lo que implicaba recurrir a métodos más drásticos. Bukko se negaba a hacer nada ilegal, pues no tenía potestad legal para ello -a las espaldas se escuchaba a Groak comentar "ojos que no ven, corazón que no siente"-. Panit tampoco estaba de acuerdo con la ilegalidad. Katy, tras escuchar aquello, comentó que prefería que Iikil se marchase con Panit y Bukko, pues su forma de pensar era similar a la de éstos en cuanto a abordar el problema. Acto seguido, llamó a Ygrein para que la acompañase a... sus asuntos. Quedaba por saber qué haría Groak... quien se vio muy motivada por la acción que prometía Katy, que miró a Iikil comentando que era posible encontrar más utilidad a la Batrok... lo que podría hacerla rescindir el contrato al Fórmigo.

En el momento en que Katy, Ygrein y Groac (acompañadas de Akon) se disponían a marcharse, la sacerdotisa comentó "al final, las mujeres somos las que tenemos que ocuparnos de las cosas". Panit farfulló que ella prefería controlar al otro grupo, y deseó buena suerte a la "misión diplomática" del otro grupo. Viendo marcharse a las tres pandilleras y el asesor arcano en busca de la joyera de Karanit, el grupo de Bukko, Panit e Iikil se dirigió al templo del Principio Rector, junto al Castillo de Azur. A lo lejos podía observarse la lente de xion que, en la noche, iluminaba la ciudad, en concreto el Barrio del Zoco. Durante el trayecto del grupo del paladín y la maga, Bukko se interesó por la cultura de los Fórmigos... sobre todo en lo relativo a la religión (normalmente, Ahuraz, el Dios Sol, suele ser la religión más extendida entre los Fórmigos). Panit, extrañada por la adoración de un dios que no llegaba bajo tierra, recibió como respuesta que se trataba de un Dios dador de vida, además de adorar al Peregrino, representando la evolución de la inteligencia y el avance del desarrollo cultural, y a Arastu, la Diosa de la Civilización, totalmente integrada en una sociedad tan conectada y comunicativa como la de los Fórmigos entre ellos y otras razas... salvo los malditos hijos de perra de los Saurios, que sólo buscan la destrucción sin sentido de los Fórmigos, y la rama militarizada de las colonias de Fórmigos adoran a Dekaeler, el Dios de la Guerra (a quien Ygrein adora). Uno de los detalles que Iikil explicó sobre su pueblo era su gran capacidad de movimiento a través de unas estructuras físicas y mágicas que les permitían desplazarse con rapidez entre colonias. Después de la disertación, Bukko entendió que los Fórmigos eran un pueblo diversificado en temas teológicos, lo cual los hacía merecedores de respeto.

En dirección al Castillo de Azur, Iikil es golpeado (en su despiste durante la conversación con Bukko) por una figura que lo rebasa con prisa. Al atender a quién ha sido tan maleducado, el grupo se fija en que es un guardia de la ciudad. Automáticamente, cinco guardias más siguen al primero, pasando a través del grupo, entre la gente. Llevaban mucha prisa, y en un momento giraron por una esquina. Aunque Panit pidió un poco de respeto, los soldados no dieron muestra de disculparse, exigiendo que el gentío se apartase. Bukko se acercó a la esquina por la que el grupo de soldados había girado hacia el Barrio Rojo por un callejón estrecho, justo en el momento en que se escuchó un fuerte golpe metálico, y uno de los guardias voló hacia fuera del callejón, estrellándose contra una pared cercana, derrumbándose inerte. Bukko, armándose, seguido de Iikil, corrió a toda prisa hacia el problema. Panit trataba de seguir los pasos de sus compañeros, y al entrar todos en el callejón, se percata de que los otros guardias estaban entrando por un hueco en el callejón (el umbral abierto de una puerta), momento en que a uno de ellos un tentáculo lo agarraba del cuello y lo lanzaba contra la pared al otro lado del callejón. Al fijarse mejor, la mida se percató de que el "tentáculo" en realidad era una serpiente ancha como un brazo. Cuando el apéndice volvía al umbral, dos aullidos reverberan dentro del mismo, acompañados de un tercero mucho más profundo, monstruoso y potente. Bukko, preocupado, ojeó si había ciudadanos por los alrededores susceptibles de ser atrapados en mitad de la lucha, y se dio cuenta de que aquellas ventanas con curiosos asomados al callejón empezaron a cerrarse a toda prisa. Dos mida trepaban por una pared lejana, alejándose hacia los tejados, y un par de enanos corrían, sujetándose los cinturones, pasando al lado del grupo hacia la calle principal, con cara de terror.

Acercándose a la entrada abierta, Bukko (el primero de la comitiva) golpeó suavemente con su maza mágica vigilante a modo de llamada a la puerta de aquella morada. Mirando hacia el interior durante la llamada, el paladín observó una criatura de tamaño descomunal que, podría ser un lobo, de no ser porque entre los mechones de pelaje oscuro se adivinaban unas escamas verdosas, y con ojos inyectados en llamas antinaturales, de cuya boca, al abrirse, surgían dos serpientes en lugar de una lengua, las cuales golpeaban a mordiscos insistentemente a un guardia de la ciudad. Su saliva producía siseos y levantaba nubecillas de humo al tocar el suelo.

Junto a esa bestia de pesadilla, otras dos formas lobunas más "pequeñas" (del tamaño de un caballo), con collares enjoyados y un fuego infernal en sus ojos, atacaban al resto de los guardias a mordiscos, sacudiéndolos en el aire. En el pelaje bajo su morro y el vientre, aparecían manchas que relucían como luz de luna. Sobresaltado, el paladín cargó contra el lobo más monstruoso y horrendo, golpeando con dos impactos certeros y dolorosos a la criatura (uno en el costado, y otro en el morro al girarse la bestia para ver a su atacante), convocando el poder de Waroui a través de sus golpes, con un estallido que causó una explosión de luz sagrada junto a un gemido de sorpresa en la criatura. Ésta, recuperada del sobresalto, abrió la boca para convocar un poder consuntivo en forma de aullido contra el paladín, el cual a duras penas pudo superar, envuelto en una aureola rojiza que hizo su piel ajarse, perder color, sus músculos debilitarse y su volumen reducirse en cierta medida, al verse sacudido por magia de muerte. A ambos lados de la bestia, las fauces de las criaturas menores aplastaron masticando a los dos guardias que quedaban junto a ellos, para, acto seguido, producir un extraño efecto espacial en el que plegaron la realidad para reaparecer rodeando a Bukko en un cruce de pasillos, sus hocicos babeando ante el paladín, exhalando un extraño vaho blanco gélido.

Iikil, sobresaltado por los brotes de energía mágica del interior del edificio, llegó al umbral, cargando con un extraño fusil de energía de xion (cedido por Panit), dispuesto a acribillar a tiros a todo lo queeeee... ups... menudos bicharracos... lo mismoooo... no sé, no sé... ¿seguro que hay que atacarles? Venga, vamos, que estamos lejos. Cargando el arma con un zumbido, el fórmigo lanzó una ráfaga de disparos al pasillo, que alcanzaron a cada criatura lobuna menor... y a un trozo de techo, volándolo en pedazos, y provocando un sobresalto en Bukko que pensó que Panit ya la estaba liando con su magia. Panit, situándose tras el fórmico, abrió los ojos como platos al ver el espectáculo en la casa. Gritando a Bukko que se agachase, la maga liberó de sus manos un poderoso abanico de llamas, atrapando a ambos "lobos" menores en su interior. Éstos, aunque fueron capaces de maniobrar para evitar ser totalmente envueltos en las llamas, allí donde el conjuro los alcanzó, provocó que su pelaje se quemase... y su carne se derritiese como si se tratase de agua.

Desde su posición comprometida en el centro de los monstruos, Bukko volvió a apelar al poder de Waroui para golpear a la monstruosidad mayo, con un estallido de energía divina. El golpe causó que la bestia reculase, impidiendo a Bukko conectar otro golpe con eficacia. Su furia centró una mirada de odio en el paladín, por ser capaz de causarle daño que no esperaba. Tras esa mirada de odio, unas toscas palabras surgieron de la mandíbula de la bestia: "márchate de aquí, criatura", con un tinte imperioso en ellas, que Panit identificó como un poder para alejar de la realidad material a su amigo. Tratando de cancelar esa fuerza mágica, el choque de energías entre la maga y la bestia provocó que Panit reculase, inútil, ante la superior voluntad del monstruo. Sin embargo, Bukko fue capaz de imponer su propia integridad espiritual a aquel poder sin apenas esfuerzo, mientras durante unos instantes, una grieta anaranjada en el entramado de la realidad se abría, recordando a Panit aquella que en la visión percibió cuando una voces infernales se liberaban en la nada del espacio. En aquella lucha de voluntades, Bukko gritaba al monstruo el nombre de aquél a quien servía, quién era el Peregrino al que rendía pleitesía. El ser sólo respondió: "¡Mi nombre es Iutal! ¡Arctarion! ¡Skaladar! ¡Acabad con él!". En ese momento, los "lobos" menores se centraron en Bukko para tratar de anularlo. Abriendo sus bocas, un chorro de frío congelante surgió de ellas, capturando al paladín en un "hielo cruzado". Éste, ágil como su cuerpo no parecía mostrar, supo rodar por el suelo y apartarse de lo peor de las bocanadas, a pesar de recibir un daño gélido como millones de agujas sobre su piel, cubriéndolo de una escarcha blanca.

Preocupado por el castigo que el paladín estaba sufriendo, Iikil descargó otra ráfaga de disparos contra las bestias, alcanzando a los monstruos del hielo con peligrosas quemaduras en sus lomos... y a una inocente pared, a la que abrió un enorme boquete con los disparos de xion. Aprovechando el desconcierto de las criaturas, Panit se arriesgó a envolver toda el área del combate en el interior de la casa con un anillo de llamas que alcanzó a las criaturas, en cuyo interior se encontraba -peligrosamente- Bukko. Aunque los lobos gélidos parecía que soportaron las llamas con relativa facilidad, la criatura más grande empezó a sufrir el daño de forma acusada. Por su parte, Bukko recuperó la compostura al sentir el hielo derretirse sobre su piel.

Mientras tanto Katy, Groac, Ygrein y Akon separándose del resto, se dirigían hacia otro lugar lejos del Templo del Principio Rector... cuando a lo lejos empezaron a escuchar un rumor de voces que se alarmaban por un ataque de una bestia gigantesca en una de las avenidas principales cerca del Castillo de Azur. Katy, recordando que Bukko y su grupo se había dirigido en aquella dirección, sintió un escalofrío, pensando que quizá su amigo podría estar en peligro. Refunfuñando por verse apartada de su objetivo, dio la orden de media vuelta y empezar a correr, a ver de qué se trataba. Mientras corrían en la dirección del tumulto, los compañeros veían pasar en dirección contraria a ciudadanos huyendo de la situación, gritando de terror, y llamando a voces a la guardia para ocuparse el asunto.

Buscando entre los recovecos de las calles, en un giro, los cuatro se encontraron con un callejón que daba cerca de una salida a la avenida principal rumbo al Castillo de Azur. Allí, apostado en el umbral de una puerta, Iikil daba rienda suelta a su entusiasmo disparando un fusil de xion al interior de la misma, al tiempo que Panit descargaba magia de fuego cada vez más poderosa, también al interior de la casa. De allí se escuchaban aullidos, gemidos, golpes, estruendo y gritos de batalla de Bukko. Con el rostro congelado por la incomprensión, la líder criminal se quedó petrificada momentáneamente, pensando en qué hacer ante eso.

En ese instante, a su lado Groak, la Batrok, se agachó, tensando sus poderosas ancas, e hinchando su papada con un croar ronco, al tiempo que se inyectaban sus enormes ojos saltones en sangre, saltó a la batalla sin pensarlo dos veces, farfullando incoherencias babeantes. Un salto llevó a la Batrok justo al muro del estrecho callejón detrás de Iikil y Panit, y aprovechando la inercia, otro poderoso salto la catapultó dentro de la casa, alabarda en mano, gritando algo incomprensible, lanzándose sobre el lomo de una de las criaturas con intención de despedazar a quien atacaba a su mentor Bukko. Dos tremendos hachazos provocaron astillas de hielo en el costado de uno de los lobos, que parecía acusar los golpes entre gemidos. Bukko, sorprendido por la llegada de Groak, alzó su martillo animando a "la gente del pantano". Confiando en que su brazo fuerte sea guiado por Waroui, el paladín golpeó con una descarga divina tan potente el hombro izquierdo de la bestia mayor, que el estallido provocó a la misma un desequilibrio en el que casi perdía apoyo, babeando saliva ácida en el impacto y aullando de agonía. En una finta, el segundo impacto de la maza de Bukko alcanzaba en el pecho al ser, haciéndolo recular con los dientes apretados en un gruñido de sufrimiento. Evaluando el rumbo del combate, el monstruo mayor dijo en un ronco gruñido comprensible: "no nos merece la pena. Marchémonos". Al pronunciar esas palabras, el aire pareció ondular alrededor de las tres bestias, y con un sonido de succión de viento, todas desaparecían como si nunca hubiesen estado allí.
Bukko, mirando incrédulo lo que acababa de suceder, al tiempo que Iikil temblaba con el arma en las manos apuntando hacia el círculo de llamas, se llevó la mano al pecho, implorando la sanación de su diosa, sintiendo como la energía curativa lo inundaba, a la vez que se sentaba respirando pesadamente en el suelo. En aquel instante, Akon se asomó al marco de la puerta con el rostro arrugado. "Pero, ¿qué está pasando aquí? ¿Qué es lo que habéis montado? ¿Qué habéis hecho?" dijo, a sabiendas, de forma muy impertinente. "¿Y ese agujero en el muro y el techo? A ver, gente. Que no os hagan descuento en la comida no significa que tengáis que pegarle fuego al local". Al tiempo que Ygrein y Katy llegaban también, y ésta última se preguntaba qué estaba ocurriendo, Bukko felicitó a Groak -acercándose a ella-, reconociéndola como una eficaz guerrera de los pantanos.

Y, en toda esta situación, uno de los guardias que aún quedaba vivo (pero que Panit no calculó correctamente el área del muro de llamas) acabó consumido entre alaridos por el fuego mágico de los muros de llamas (a ver cómo lo explicaba la maga). Akon, adelantándose a acontecimientos, comenzó a elucubrar sobre las posibilidades de que fuesen demonios con babas ardientes.
Katy, casi sin habla, preguntó por lo sucedido, y al ver a Bukko, le consultó qué hacían en casa de Relanior. Ante la ignorancia del hipótido, Katy explicó que se trataba del metalurgo al que iban a visitar en cualquier momento. Ygrein preguntó impetuosa por lo sucedido y si había ocurrido una batalla, a lo que el paladín explicó que siguieron a la guardia que iba a atender una llamada de auxilio, cuando al llegar a la casa encontraron a tres criaturas que, probablemente, perteneciesen a la Cacería del Odio. La sacerdotisa se sobresaltó al escuchar aquello. Bukko dio detalles sobre el aspecto de las tres criaturas, como extraños cánidos enormes con insólitos poderes. El paladín se lamentó de haber tenido que utilizar todo su poder para hacerlos huir, sin llegar a derrotarlos del todo. Ygrein lo felicitó por hacer que se retirasen, a pesar de que Bukko se reafirmaba en su peligrosidad. Aunque Ygrein no tenía muy claro si realmente se trataba de criaturas de la Cacería, la comparativa de Bukko con sabuesos que se movían de forma sobrenatural y que, probablemente, se habían ocultado en su plano de origen, no dejaba lugar a dudas al paladín. Confiando en el juicio de Bukko, Ygrein preguntó a Katy qué hacían allí esas bestias. Ante la incomprensión de la líder criminal, Bukko especuló que podrían haber sido invocadas por el metalurgo. Katy se extrañó ante aquellas palabras, pues el metalurgo sólo fabricaba herramientas de trabajo a Karanit. Al ver que las especulaciones sólo llevarían a posibles equívocos, Bukko decidió entrar a explorar la casa a buscar pistas.

El grupo se desperdigó por la primera planta de la vivienda, buscando cualquier cosa de utilidad, no sin antes observar a Panit para que retirase la magia de su muro de fuego, y permitir el paso franco. Bukko aprovechó el momento de calma para concentrarse en sus sentidos sobrenaturales, tratando de localizar fuerzas celestiales, infernales o nigrománticas en los alrededores, por si había más peligro en la casa. Precisamente, en el cruce de pasillos donde se había desarrollado la batalla, se concentraba una enorme cantidad de energía infernal residual. El rastro, sin embargo, comenzaba en la puerta de entrada y se detenía en el cruce de pasillos, desapareciendo. Aquella información sirvió al paladín para entender que las criaturas no habían sido llamadas desde el interior de la casa.
Akon, entrando en un almacén, encontró bastantes herramientas de precisión de trabajo de metalurgia fina y joyería (en general, herramientas apropiadas a piezas pequeñas y delicadas). El aspecto del área estaba bastante revuelto, lo que confundió al brujo de si alguien podría haber entrado a robar.
Iikil, entrando en un salón principal, se percataba de que los muebles estaban desplazados como si alguien los hubiese movido con prisa, pero sin encontrarse derribados o esparcidos por el lugar. Por el suelo, además de pequeños restos de ácido, el fórmigo encontró unas manchas de sangre oscura y espesa, que no parecía muy normal... o siquiera si era "sangre", pues aunque olía como tal, era más espesa, gomosa y adherente. El rastro no parecía un chorro de una herida en la habitación, sino el goteo de un rastro de alguien que pasase por ahí sangrando, desde la habitación a la puerta.
Groak, entrando en un dormitorio, echó un vistazo rápido. Aunque en principio parecía que no había nada raro, sus sentidos la llevaron a asomarse bajo la cama, porque de allí provenía un extraño olor a sangre. Al mirar con detalle, encontró una criatura gomosa, deformada, sin rasgos faciales definidos, con una enorme herida en el hombro practicada con varios objetos punzantes, y alrededor de la herida la piel derretida, más aún que el extraño aspecto deforme y gomoso de la piel en general. Aferrado a una de sus manos, un objeto extraño hecho de varias piezas humeaba, sujeto por sus extraños dedos. Tocando el artefacto, Groak sintió que, a pesar del humo, estaba muy frío. Tocando el aparato con el astil de su alabarda, al ver que éste no reaccionaba, la batrok lo cogió de la mano muerta.
En la distancia, Katy e Ygrein confirmaban a voces que no habían encontrado nada relevante.
Groak gritó lo que había encontrado (una criatura quemada y un objeto extraño) en su posición. Al escuchar sus voces, Katy e Ygrein se acercaron, al tiempo que Groak entregaba el objeto a Panit para que lo examinase. En un primer momento, la maga se percató de que era un objeto bastante raro... indudablemente de tecnología Peregrina. Por el daño sufrido, no se percibía bien qué era, aunque daba la sensación de que se trataba de un objeto menor. Utilizando un sencillo poder mágico, Panit reorganizó el objeto hasta su aspecto original... aunque éste siguió inactivo. Pero por lo que se veía, parecía una especie de metrónomo de tiempo que, en lugar de usar manecillas, se configuraba como una barra sobre la que se disponían ruedas (unas junto a otras) que giraban sobre sí mismas para determinar el paso del tiempo. Además, la maga, tras observar el aparato con más detalle, se dio cuenta de que otra función del mismo era la capacidad de comunicación a larga distancia. La conclusión final del examen de Panit le permitió determinar que el objeto era inservible porque estaba vacío de energía.
Después de concentrarse en el aparato, Panit siguió el aviso de Groak y se asomó bajo la cama.
Al mirar, un sentimiento de horror recorrió a la mida, que dio un respingo, alejándose instintivamente.
Allí, bajo la cama, el cadáver de una criatura exactamente igual a la que Bukko, Katy y Panit mataron en la Prisión del Arcano se encontraba inerte.
Después de emitir un chillido, Panit gritó "¡Ehurimar!" al ver al ser. Katy, al escuchar aquella palabra, corrió a toda prisa hacia la habitación, seguida de Ygrein.
La criatura se trataba de un Peregrino Degenerado (o Vestigio Peregrino).
(SPOILER) Cuando los Peregrinos aún poseían cuerpo físico, aquellos que empezaron a perder su poder no pudieron seguir a sus compañeros en su viaje hacia su destino, siendo dejados atrás por débiles, degenerando a este tipo de criaturas mientras perdían su poder.
Aunque se trataba de una criatura de ese tipo, no quedaba muy claro si se trataba del tal Ehurimar. Podría ser otro de su especie. Akon se ofreció a purificar su cadáver, pero el resto lo frenó de su intención con firmeza, para poder investigarlo.
La criatura estaba vestida, e Iikil confirmó que había llegado hasta allí por sí misma, confirmándolo con el rastro de sangre que comenzaba en el salón de la casa.
Katy, al asomarse por la puerta, señaló alarmada que la ropa que llevaba la criatura era la de Relanior, el metalurgo. Bukko empezó a sospechar que la criatura había suplantado la identidad del metalurgo. Katy, hablando en voz alta, se sorprendió de que hubiese una criatura como esa en la ciudad sin saberlo. Preguntando al resto qué hacer con aquel cadáver y los guardias, Bukko propuso que El Desentramado se hiciese cargo de su estudio, apoyado por Panit. Katy y Panit acordaron llevar la criatura al Desentramado, y en cuanto a la guardia, la maga bromeó diciendo que dejarían una nota explicando: "Lo sentimos por las molestias. Se ha producido una batalla".
Mientras Panit despachaba el cadáver dentro de una bolsa mágica para contener objetos inertes o criaturas muertas, explicando a Katy que lo llevaba a su organización para su estudio (aunque deseaba quedarse para averiguar más cosas sobre los Peregrinos, momento en que Katy la arrastró para alejarla de allí a cumplir con su palabra), Bukko decidió quedarse a esperar a la guardia para explicar lo sucedido. Por su parte, Katy no quería verse involucrada en tal situación, así que aconsejó a quienes estaban más relacionados con ella que pusiesen discretos pies en polvorosa, aunque ya que Ygrein pertenecía al Culto de Dekaeler, podría apoyar las explicaciones de Bukko. Akon, pensando que él no había utilizado su magia en ningún momento, no era el momento de comerse un marrón, así que salió por piernas. Mientras todos se marchaba (excepto Iikil), Bukko sacó lo que quedaba de los cuerpos de la guardia al callejón, esperando junto al único guardia vivo e inconsciente que estaba estrellado contra la pared del mismo.

Apenas pasados unos minutos, 20 guardias armados y preparados para una lucha dura aparecieron por el callejón, donde encontraron a Bukko e Iikil esperándolos junto a los cadáveres de los guardias que habían llegado primero, mientras el paladín terminaba una oración de extinción de la vida y trasvase del alma a los muertos en cumplimiento del deber. Al escuchar a los guardias, el paladín los llamó a su presencia. Respetando la posición del hipótido, los guardias indicaron que habían venido en respuesta a saber que se estaba sucediendo una batalla, y terminaron preguntando por lo ocurrido. Bukko explicó que los compañeros muertos habían caído con honor combatiendo a unas extrañas criaturas aparecidas de la nada. Ante la pregunta sobre el paradero del dueño de la casa, Bukko expresó su desconocimiento, pues había llegado a la casa en el transcurso del combate, participando en el mismo y haciendo huir a las criaturas, a pesar de la muerte de los guardias. Cuando los guardias recién llegados solicitaron más información, Bukko aconsejó un registro de la casa, por si había evidencias de lo sucedido. Al comentar el aspecto de las criaturas, Bukko indicó que los vecinos que vieron el ataque podrían dar testimonio de lo sucedido. El paladín comenzó a despedirse de la guardia, la cual le comentó que si tenían algo más que preguntarle esperaban encontrarlo fácilmente -a lo que el hipótido los encomendó directamente a su templo para ello-. Consultando a Iikil, la guardia preguntó por más detalles, aunque el fórmigo sólo ratificó los datos dados por el hipótido. Durante la explicación, uno de los guardias señaló el fusil de xion, preguntando si era de su propiedad. Cuando Iikil expresó que era un regalo, Bukko se cuestionó si había algún problema con su posesión. El guardia dijo que no lo había, pero quiso saber si el Principio Rector estaba al corriente de la posesión de ese arma de los Peregrinos, provocando la desconfianza de Bukko... a pesar de que en Azur el conocimiento de los Peregrinos y su tecnología estaba más difundido que en otros lugares, incluyendo comercio con los mismos, con el agravante de que el Principio Rector y los mida eran fuerzas dominantes en la ciudad. Bukko, en ese momento, indicó que para cualquier pregunta al respecto, lo mejor sería dirigirse a los superiores del Desentramado, y en concreto a Panit Yae, responsable directa de aquel objeto. Al escuchar el nombre de El Desentramado, el guardia suspiraba aliviado, comentando que El Principo Rector sin duda sabría de su procedencia, y que el objeto estaba a buen recaudo. A pesar de ello, el guardia aconsejó usar lo menos posible -y en público- el objeto, para no generar problemas con el Principio Rector. Bukko ensalzó las cualidades del objeto, que había sido de gran ayuda en la batalla... para suavizar más la situación. Como consejo final, el guardia comentó que lo apropiado era no tener a la vista el arma cuando algún miembro de la guardia privada del Principio Rector estuviese cerca. Zanjando la situación, Bukko comentó que había asuntos más importantes, como encargarse de los cadáveres e informar a sus familias (a lo que el guardia mostró su conformidad sin dudar). Cuando la guardia empezó a dispersarse por el callejón, Bukko cayó en la cuenta de que, por suerte, antes de la batalla, los testigos de las criaturas huyeron y cerraron las ventanas... en caso contrario, habrían contado una versión bien distinta... con más participantes en la lucha.

Cuando Bukko se marchaba (muy perjudicado) junto a Iikil, el oficial al cargo le indicó que podía dirigirse al Templo del Principio Rector, y comentar que iba de parte de la guardia porque había tenido un altercado, en caso de necesitar sanación urgente. Agradeciendo el ofrecimiento, el paladín indicó que iría a su propio templo en busca de la ayuda de sus hermanos. Despidiéndose de él, el oficial de nuevo le agradeció preservar los cadáveres. Bukko comentó que no habían podido registrar la casa, debido a su deplorable estado y al humo que la envolvía. Ante ese comentario, el oficial preguntó por el origen del fuego. Bukko, circunscribiendo la verdad, dijo que "había sido resultado de la batalla". El oficial maldijo, preguntando retóricamente si tan terribles eran esas criaturas. "Tanto como para provocar tales destrozos, daños colaterales y consecuencias", añadió Bukko. El oficial solicitó una descripción detallada de las criaturas, incluyendo a los lobos gélidos. "Seres que no pasarían desapercibidos si volvieran a presentarse en la ciudad", dijo el paladín. "Pasaré el informe a la guardia, y que estén al corriente", añadió el oficial. "Gracias de nuevo, Bukko... y gracias a tí... eeeh", indicó el oficial, mirando al fórmigo, "¿tu nombre?". El ser, revelando su nombre, recibió una gratitud más directa del soldado, que terminó por continuar su investigación con el resto de sus compañeros.

Al poco de salir de allí, la pareja escucha una suave llamada de Katy entre unos callejones. La mujer, con gestos, exhorta a ambos a que se marchen de allí cagando leches.
Alejándose de la zona, cuando el grupo se reunió al completo, Bukko preguntó si Katy y el resto no habían ido al sitio que esperaban llegar. La criminal confirmó que, precisamente, iban a casa del metalurgo. La mujer preguntó cómo habían llegado las criaturas a la casa y estaban allí. Bukko recapituló sobre la presencia del Vestigio Peregrino (Katy comentaba "lo ví, todavía recuerdo a ese hijo de puta"), en cuyo poder se encontraba un objeto roto (que Katy recordó llevaba encima Panit). Bukko miró a Panit junto con Katy, y el paladín preguntó sobre las posibles teorías de la mida al respecto de lo ocurrido en la casa. Por su parte Katy también preguntaba a Akon. Éste supuso que intentaba utilizar el objeto que poseía más poder del que la criatura podía manejar en su estado degenerado, y le reventó en la cara, provocando una llamada a algo que no pretendía convocar. Panit añadió que quizá, ante la aparición de la Cacería, intentó usar el objeto -sin éxito- para pedir ayuda. Bukko hizo su aportación: ¿podría haber aparecido la Cacería por haber utilizado el objeto? Los Peregrinos utilizaban a esas criaturas lanzándolas unos contra otros. Quizá otro Peregrino arrojó la Cacería contra el cadáver por estar usando inapropiadamente el objeto. Akon recapituló en su teoría, observando que quizá el uso de un objeto que el cadáver no era capaz de usar provocó que otro Peregrino lo señalase como "apto para ser cazado". Con esa explicación Bukko consideró la seria opción de que podría haber más Peregrinos en activo en aquel momento. Panit continuó con la posibilidad de que trataba de comunicarse con otra entidad (posiblemente otro Peregrino) para que lo ayudase, ante la intervención de la Cacería, ya que podría ser que no todos los Peregrinos se incordiasen unos a otros.
RETROSPECTIVA: Durante la ausencia de Bukko, reunido con los guardias junto a Iikil, Akon y Panit se dedicaron a estudiar el objeto para matar el tiempo. Akon se percató de que al mecanismo se le había extraído violentamente la energía que lo hacía funcionar, para trasladarla a otro lugar. Akon, entonces, creyó intuir que, a sabiendas de que los Peregrinos se alimentaban de la energía acumulada por sus constructos de cristal de Xion, posiblemente el cadáver trató de absorber la de aquel objeto de forma inapropiada. Quizá buscaba recuperar energía para sí mismo... O cargar algo mayor (según Panit). FIN DE RETROSPECTIVA.
Bukko sospechaba que el muerto, durante el ataque, trató de huir de las criaturas mientras manipulaba el objeto, y acabó cadáver bajo la cama, escabulléndose de ellos.
Akon siguió especulando que, probablemente, el cadáver se encontraba en el salón de su casa (haciéndose pasar por el metalurgo Relanior, observó Bukko, que era tiflin, apuntilló Katy). En el ataque, sufrió un ataque de las serpientes del "lobo" mayor. Como pudo, se zafó de sus atacantes, se ocultó bajo la cama, tratando de usar el objeto antes de que las criaturas lo atrapasen... estropeando el artefacto al tratar de extraer su energía descuidadamente... aunque el desconocimiento de los hechos no permitía saber si la energía había sido trasladada o absorbida correctamente, a pesar del accidente del artefacto.
Durante la especulación, y valorando llevar el objeto (junto al cadáver) al Desentramado, un ruido de botas en formación sobresaltó al grupo. El ruido se ramificaba por varios lugares. En el silencio de la tensión, un guardia giró por una esquina cercana. Al ver a los aventureros, se dirigió apresurado a Bukko, a quien comentó que el capitán de la investigación lo había enviado a entregarle un mensaje. Solicitando apartarse de civiles, el guardia explicó que el capitán quería informarle de que se había encontrado el cadáver del dueño de la casa. Al parecer había un compartimento secreto en un almacén con una puerta camuflada, y en su interior estaba el cadáver metido. Llevaba bastante tiempo allí. El soldado preguntó con preocupación a Bukko si sabía algo al respecto. Al preguntar sobre el dueño, el soldado comentó que se trataba del metalurgo Relanior. Su actividad había decaído desde hacía poco más de un año. Bukko expresó con confianza que si estaba metido en un zulo, era una cuestión de asesinato. Aquellas palabras quedaron en cuestión por parte del soldado, quien comentó que parecía una venganza personal. Especulando, el guardia comentó a Bukko si podría haber una sospecha en la que, sobre esa misma época, hubo una muerte en una plaza de la ciudad, en la que un proxeneta acabó colgado (el jefe del prostíbulo de Katy). Ante la negativa de Bukko, el guardia reveló que, al parecer, últimamente se sucedían asesinatos bastante extraños, y quizá el paladín sabía algo. Bukko solicitó la causa de la muerte del metalurgo. Según el vigilante, lo habían estrangulado... alguien muy fuerte. Preguntando por el estado del cadáver, el soldado comentó que su estado de descomposición lo situaba en una muerte posible haría más de un año. Cuando Bukko supo eso, explicó que la casa daba muestras de que alguien vivía de forma continua en aquella casa, por lo que quien lo matase se estaba haciendo pasar por él. El soldado, siendo consciente de aquel dato, comentó que hablaría con el capitán para empezar una investigación con todos los clientes relacionados con el metalurgo. Al saludar a Bukko y empezar a marcharse, el soldado se detuvo para preguntar al paladín si había algún problema con la gente con la que se encontraba reunido. Bukko, extrañado, consultó sobre tal sospecha, a lo que el soldado le dijo que parecía que lo acosaban a preguntas. Bukko alivió la presión comentando que algunos eran amigos, y trataban de recabar más información sobre lo sucedido. Con ello, el guardia comunicó que, si hallaban más datos, los comunicasen a la guardia para tratar de resolver aquel asunto tan extraño. Tras aquellas palabras, el guardia se marchó, dejando al grupo tranquilo.

Durante la charla de Bukko con el guardia, Iikil aprovechó para comentar a Panit el problema relativo al fusil de xion con el Principio Rector. Panit, recordando una conversación con Huru mientras reparaba el fusil tiempo atrás, refrescó los momentos en que la maestra mida le dijo que el Principio Rector se consideraban los únicos responsables de la tecnología y artefactos Peregrinos. Y si aquel objeto se veía en público delante de un miembro del culto, se afanarían -legalmente- en confiscarlo, incluso por la fuerza, provocando incluso un altercado. Cuando Panit pensó en solicitar algún tipo de permiso al Imperio Mida, Huru le recordó que su relación familiar no era, precisamente, buena, lo que no allanaría el terreno a ese respecto burocrático. Ante la solicitud de Panit de interceder por ella, Huru explicó que sería una implicación directa del Desentramado en contra del Principio Rector, con lo que ello conllevaba a crear malas relaciones dentro del propio Imperio Mida, poniendo a la sociedad en un aprieto. Con la mirada perdida, Panit sintió que Iikil la devolvía al presente. La mida solicitó al fórmigo que procurase camuflar y cubrir lo mejor posible el fusil, y que no se lo descubriesen. Iikil tendría que emplear todo su ingenio para camuflar lo mejor posible aquel aparato que era el doble de largo que un carcaj para flechas.

En movimiento una vez más hacia el Desentramado, el movimiento de tropas de guardia aumentaba, provocando inquisitivas miradas de Katy hacia Ygrein, Bukko y el resto. ¿Más guardias? Alrededor del grupo, los ciudadanos empezaron a especular. Reuniendo en el camino el cuentagotas de frases e información que los compañeros iban captando de aquí y allá, al parecer, aparte del ataque sucedido en el Zoco, dentro del Mercado, en una zona del barrio residencial, cerca de la costa -el puerto-, una trabajadora del vidrio había desaparecido, y cerca de su casa se había encontrado una mancha extraña de un fluido espeso color oscuro con un apelmazamiento más grueso en el centro (como el que Iikil halló) tirada por el suelo, y junto a la misma, unas piezas extrañas despedazadas, además de parte de una pared derretida, y un trozo de muro echado abajo por una fuerza muy poderosa que lo había demolido. Al unir la información, Panit y Akon caminan cada vez más alejados del grueso de los compañeros, planificando cómo recoger las piezas de aquel objeto. Panit cayó en la cuenta que uno de los contactos de Karanit se trataba de una vidriera. Al percatarse de lo que aquello suponía, Panit comentó que deberían darse prisa en encontrar al resto de contactos antes de que acabasen con todos. En aquella circunstancia de prestar atención al entorno, el grupo escuchó a dos soldados pasando de prisa a su lado, mientras comentaban que "el capitán llevaba tres días desaparecido, y justo esa misma mañana en el ático de su casa se encontró una mancha extraña de fluido gomoso, más compacta en una parte, al lado de una vitrina donde había una especie de aparato destrozado, cerca del cual había un golpe de algo cortante que dejó un rastro de quemadura descendente. A lo mejor se trató de un fallo en un objeto mágico". Uno de los dos soldados respondía a tales especulaciones que, según tenía entendido, el capitán no usaba magia.
Abrumados por la cantidad de información, los compañeros se lanzaron tras los guardias (un mida y un semielfo), a los que Panit abordó con educación. Cuando indicó que no pudo evitar escuchar su conversación, el guardia la reprendió por meterse en conversaciones ajenas, y Panit terminó expresando que no deberían hablar tan alto, la mida continuó su abordaje indicando que aquella parada formaba parte de una investigación importante. Cuando el guardia le ordenó brevedad, ya que ellos también estaban en una investigación importante, Panit preguntó sobre la unidad a la que pertenecían y dónde vivía su capitán. El semielfo respondió que esa información era confidencial, y no sería revelada a cualquiera para que alguien la utilizase en causar problemas al visitar su casa. El mida, molesto por la interrupción, preguntó por el nombre de la ciudadana, quien lo reveló sin tapujos. "¿Yae?¿De la casa de Yae, de Kiro?", dijo el mida. "¿Usted es la estudiante del Desentramado que ha revolucionado ciertos comentarios subversivos sobre el génesis de las razas?" El semielfo, mirando de hito en hito a ambos mida, comentó a la maga: "Debería visitar con cierta urgencia la Iglesia del Principio Rector para dar explicaciones". Panit, con una sonrisa, indicó que iban hacia allá... pero por otro asunto. Pero el caso era que estaba buscando información. Al venir del domicilio del metalurgo Relanior -les sonará, añadió la mida-, al escuchar a los guardias hablar sobre el fluido viscoso, la maga comentó que también habían visto uno... En ese momento, el semielfo la detuvo, preguntando por qué hablaba en plural, si sólo estaba ella hablando. Panit, con una sonrisa, señaló que venía con un grupo que la estaba esperando cerca, y al hacerlo los guardias se percataron de la presencia de Bukko, a lo que los guardias recordaron que formaba parte del grupo de aventureros con el que el paladín "Espada del Sol" se relacionaba, momento en que el hipótido se acercó, al verse reconocido. La actitud de los guardias cambió de forma bastante favorable. Cuando Bukko consultó si había averiguado algo, Panit comentó que no le habían dicho aún nada, momento en que los guardias se excusaron en que debía haber informado que investigaba para la iglesia de Lord Bukko. Éste, por su parte, informó de que su credo y El Desentramado trabajaban juntos en asuntos de los Peregrinos. Atrayendo la atención de Iikil y Groac, sin embargo Akon, Katy e Ygrein decidieron mantener una prudente y sana distancia de la ley. Los guardias, entonces, agradeciendo la presencia de Bukko, preguntaron si el grupo estaba investigando algo en concreto al respecto de aquella substancia, y por qué investigaban en relación con el capitán de su compañía. Bukko comentó que Panit debía hablar con él, momento en que los guardias explicaron la situación de la desaparición y los extraños restos en la casa. Los guardias desconocían qué podía haber ocurrido. Cuando Bukko confirmó que lo sucedido al capitán había levantado una investigación interna en la guardia, explicó que esos acontecimientos estaban relacionados con otros que ellos investigaban y acababan de suceder en ese mismo día. Ante el desconocimiento de tales acontecimientos por los guardias, Bukko explicó que seguramente habrían oído sobre un ataque a unas manzanas del lugar de la conversación... a lo que Groac añadió que en la casa se habían encontrado cosas similares a las halladas en la del capitán. Bukko sentenció que si no estaban informados es porque había sucedido hacía muy poco. El mida cayó en la cuenta de algo, comentando a su compañero semielfo que hacía poco se había escuchado una deflagración cerca del Zoco. Panit comunicó que de allí venían, señalando el aspecto de Bukko, momento en que los guardias se percataron del aspecto castigado del paladín, fruto de una dura lucha. Entonces, Bukko alzó su maza, aún manchada de restos de las criaturas, preguntando si la substancia era parecida a ese color. Ante una dudosa negativa de los guardias, Bukko solicitó que los llevase a la casa del capitán desaparecido (mientras tanto, cuando Panit metía la mano en la bolsa mágica, tratando de rebuscar restos del cadáver guardado, Iikil, prudentemente, le sostuvo el brazo, comentando mientras apartaba a la mida a un lado, que quizá no sería buena idea hacerlo en público. Cuando la maga explicó que podría decirles que aquello era lo que encontraron en la casa, Iikil explicó que a los guardias allí ya se les había dicho que NO se había encontrado nada. Sacar aquello era demostrar una mentira, y con ello ser susceptibles de preguntas y sospechas innecesarias). Panit, en su intercambio con Iikil, decidió sacar sangre de la criatura para mostrarla a los guardias, en lo que Groac e Iikil realizaban un parapeto improvisado para evitar que se viese de dónde la sacaba. En la maniobra, los guardias comentaban que el grupo podría ayudar en su investigación... justo cuando la mida introdujo su mano pringada de sangre de cadáver raro, preguntando si la substancia era como aquella. Los guardias, asintiendo ante la similitud, preguntan extrañados de dónde había sacado esa muestra. Cuando Panit se negó a dar explicaciones, Groac sugirió "de la batalla", e Iikil concluyó "del caso que le estábamos comentando". Los guardias observaron suspicaces a la maga, preguntando por qué tenía eso en su poder, a lo que ella alegó que a un mago se le permitía extraer muestras de lo que estaba investigando. Uno de los guardias, confuso, preguntó entonces que, en lugar de negarse, por qué no había explicado lo que sus compañeros acababan de comentar. "Porque es estúpida", dijo sin tapujos Groac, mientras Bukko añadía "aún está un poco perturbada tras la lucha". "Ya lo veo, maese Bukko", dijo el mida, sorprendido y suspicaz. "Aun a pesar de su situación mental, gracias a sus conocimientos quizá puedan ayudarnos a encontrar algún significado a aquellos restos".
Acompañando a los aventureros, los guardias los llevaron al barrio residencial (fuertemente vigilado: mayor presencia de vigilancia, y mejor equipada que en el resto de la ciudad), hasta un edificio estrecho de tres plantas, en el que sobre la última podía observarse un ático: la vivienda del capitán desaparecido. Con la casa cerrada con llave, un soldado la abrió con su propio juego de llaves, flanqueando el paso al grupo. La casa aparecía con algo de polvo, al parecer con aspecto de haber estado cerrada y sin uso varios días, y mientras los aventureros ascendían, se fijaron que, al parecer, no había sensación de violencia, aunque algunos muebles aparecían movidos o apartados, y un rastro de algo arrastrado por el suelo, hasta llegar al ático. Allí, el grupo se encontró con la escena descrita en la conversación de los guardias, incluyendo una especie de machetazo abrasivo y la mancha en el suelo. El lugar se asemejaba a una habitación de entrenamiento de combate (dojo), en el que parte del mobiliario estaba tirado, otras zonas aparecían quemadas, había manchas de tizne por una pared, y un profundo tajo quemado de pasada en una de las paredes no manchadas. Una de las vitrinas, en efecto, aparecía rota DENTRO de un enorme arcón, y al abrirla el guardia, el grupo pudo apreciar que el objeto de su interior no era como el hallado en la casa del metalurgo. Éste parecía un cetro alargado con dos roscas en los extremos, con capacidad para girar, y un mecanismo de runas en espiral entre ambas. Algunas de las runas aparecían desencajadas, el eje del cetro aparecía ligeramente doblado, otras runas aparecían hundidas, y parte de los elementos de giro en ambos extremos del cetro y en el centro del mismo, que permitían hacer girar las runas y formar líneas con las mismas estaban incompletos, con pedazos dentro de la vitrina rota fuera del mecanismo. Como remate del aparato, éste poseía insertos algunos cristales de xion, pero ennegrecidos y resquebrajados. Panit, antes de estudiar el mecanismo, dedicó su poder en reparar la estructura del mismo, la cual, aunque recuperó su aspecto "correcto", mostraba estar inservible... descargada. El guardia mida preguntó si el objeto funcionaba, después de aquel despliegue de poder. Panit negó tajante, percatándose de que su energía había sido completamente agotada, traspasada a otro lugar. Bukko comenzaba a entender que, quizá, la energía estaba siendo robada. La mida entendió que el objeto era un artefacto que permitía acumular conocimientos e información (CETRO DE LOS RECUERDOS).
Dejando un momento de lado el objeto, la mancha del suelo, en efecto, parecía como si un cuerpo sólido se hubiese derretido, quedando una masa algo mayor y concentrada en el centro, y los bordes esparcidos con cantidad de líquido más dispersa y fina. Una vez más, toda la materia tenía aspecto de tacto gomoso... con la misma consistencia de la sangre del cadáver vestigio Peregrino de la bolsa mágica. Panit, haciendo cálculos, entendió que, por la cantidad de substancia esparcida y compactada, podría llegar a conformar un volumen de tamaño humanoide. Lo que fuese, antiguamente había sido un objeto sólido, en efecto de tamaño humanoide (tras un examen más exhaustivo), y por la cantidad de viscosidad, se derritió y convirtió en aquel "charco". Atando cabos, Panit comenzó a asociar que aquella substancia, junto con la sangre del cadáver de la bolsa, además de cómo murió el Vestigio Peregrino en la Prisión del Arcano... daban como resultado que un Vestigio Peregrino, al morir, dejaba sólo aquel resto después de descomponerse con rapidez. Murmurando sus sospechas, hizo entender a Iikil y Bukko que, quizá, el capitán también habría sido suplantado... y eliminado, dada la hendidura de fuego, lo que implica que podría haber sido otra criatura diferente a las del ataque.
Durante la investigación, Bukko preguntó a los guardias si el capitán había empezado a comportarse de forma distinta a como lo conocieron hacía años. Ante la negativa de éstos, Groac pensó que podría estar suplantado hacía mucho más tiempo... o por contra llevaba muy poco tiempo replicado.
Pensando en lo sucedido en la casa del metalurgo, el grupo realizó una batida en busca de estancias secretas.
Aunque en general, el grupo parecía no tener pistas fructíferas, Akon señaló en la pared de un cuarto cercano, donde Bukko dirigió a los guardias para que echasen un vistazo. Al parecer, en una habitación con fines ornamentales, un enorme tapiz enmarcado -representativo de una batalla-, tras dos columnas apenas a una cuarta del mismo, bloqueaba un acceso secreto, para lo que el brujo pidió colaboración de los guardias en su apertura. Palpando el borde del marco, un suave tirón hizo que se desplazase ligeramente, chasqueando, para después hundirse levemente hacia el interior de la pared, corriendo después hacia un lado, desapareciendo una mitad del tapiz debajo de la otra. Tras el umbral de la entrada se abría una habitación discreta, que despedía un suave olor dulzón a descomposición. Su arquitectura, completamente diferente a la de los domicilios normales de Azur, más bien trataba de simular la de los Peregrinos en sus adornos: una mesa de metal frente a una silla cómoda cubierta de pieles; a un lado de la habitación se hallaba un arcón metálico cerrado con varias cajoneras, y en el lado opuesto podía verse una estantería con baldas vacías. Groac se fijó atentamente en que aquella habitación parecía formar parte del edificio, siendo muy antigua -trabajada en secreto a la par del edificio-. El guardia semielfo, al ver aquello, se preguntó si el capitán había requisado (robado, más bien) reliquias de los Peregrinos que guardase allí. El mida observó al semielfo con rostro preocupado, comentando que aquello sería un crimen contra el Principio Rector. Bukko apuntó que, en tal circunstancia, probablemente no se tratase del capitán. El mida, comenzando a repudiar el olor de la habitación, miró en dirección al arcón, del que provenía tal hedor.
Abriendo el arcón, el grupo encontró el cadáver descompuesto y podrido de un mida. Al verlo, los dos guardias retrocedieron, entre asqueados y asustados, murmurando "el capitán... Pero, ¿qué hace aquí?".
Iikil, aplicando sus conocimientos de medicina anatómica, fue consciente en un rápido vistazo, que aquel cadáver había estado allí más de cinco años, dato que compartió en voz alta. Los guardias negaron como imposible tal evidencia. Groac confirmó que aquello era a lo que se referían antes, que el desaparecido no era el capitán. Iikil siguió el hilo, añadiendo que lo estaban suplantando. Los guardias continuaron con sus evidencias de que el capitán había desaparecido hacía tres días. Iikil corrigió: quien había desaparecido hacía tres días era "quien suplantaba al capitán". Bukko finalizó aquella frase diciendo que, desde hacía cinco años, NO era el capitán. El guardia mida, adoptando una voz grave de preocupación, solicitó la palabra de maese Bukko de que aquello no saldría de allí, y que él o ninguno de sus compañeros hablaría del tema. Bukko comenzó a explicar que deberían poner aquella información en conocimiento de sus superiores. En ese momento, el mida lo interrumpió, añadiendo que, precisamente, harían eso sin difundir la información, para que no cundiera el pánico. Bukko aseveró que, en efecto, aquella información debía formar parte de la investigación interna comenzada con el cadáver aparecido en el domicilio del metalurgo, donde Iikil y él estuvieron combatiendo. Debían unir ambos datos, y seguir la las pistas al respecto. Cuando el mida insistió en que aquello no saliera de allí, Bukko indicó que aquello era muy grave porque, según sospechaban, había tres personajes relevantes en la ciudad suplantados por criaturas: un metalurgo reputado, una vidriera talentosa y un capitán de la guardia de la ciudad.
CONTINUARÁ
NOTA FINAL DE UN JUGADOR: Al ver a aquellas criaturas, su personaje pudo hacer una correlación entre ellas y las siluetas del dibujo en el libro de Huru. En efecto, tres siluetas del grabado se correspondían con los bichos observados en el combate. Pertenecen A LA CACERÍA DEL ODIO.