Continuando la investigación del lugar, Zhia y Ezmerelda decidieron que Katy, Xing y Parry podían quedar expuestos a un ataque sorpresa, para lo cual se retiraron hacia su posición en las salas de Guardia, fortificándose allí, aunque al enterarse de la situación de desconocimiento Arcano, el monje fue consciente de que los aventureros que estaban investigando (Bukko, Ygrein, Ismark y Yoreil) no disponían de conocimientos místicos para superar riesgos mágicos, por lo que decidió intercambiarse con los recién llegados, bajando a toda velocidad a las criptas.
Reunido poco después con sus aliados en las profundidades, el grupo continuó su investigación sobre las criptas para reconocer el terreno, dejando a Zhia vigilando a Katy, por si ocurriese algo extraño con "la jefa" a solas con Parry.
Continuando la investigación, el grupo decidió abrir una cripta que, al parecer, estaba ocupada por un mago mediocre... o eso parecía.
Así, después de que Bukko apartase la losa, los compañeros observaron a un cadáver reseco y viejo de un anciano de barba blanca, descansando sobre un estrado de mármol, con un bastón en sus manos, cuyos extremos eran de latón (uno) y de mármol (el otro).
Sacando de la tumba el cadáver y el bastón para estudiarlos, Bukko investigó la tumba encontrando que en el relieve del estrado había un hueco del tamaño de los pomos del bastón. Sospechando que el pomo de mármol podría encajar allí para abrir algún resorte, Yoreil indicó al paladín que pulsase con aquel pomo en el bajorrelieve, provocando que la losa de mármol se abriese hacia un lado, revelando un compartimento debajo con un estuche de cuero con varios pergaminos arcanos.
Guardando los pergaminos, Yoreil supuso que quizá el extremo del bastón de latón podría abrir una puerta secreta, así que Bukko se lo entregó... y poniendo distancia de por medio con sus compañeros, al pulsar con el bastón la losa, que después de retirar el bastón de mármol se cerró de nuevo...
...sufrió una poderosa descarga mágica eléctrica que lo dejó tambaleándose, hasta caer al suelo, donde trató de recuperar el aliento, humeando por el relámpago.
Cuando se incorporó, sus compañeros lo observaban entre divertidos y confusos. Frustrado, el druida se apartó de allí, dejando a Bukko tratar de cumplir un plan en el que, suponiendo que una extraña trampa mágica evitaba los accesos normales a través de los pasillos hasta una de las criptas más grandes, abrirían por la fuerza uno de los muros que conducían hasta aquella encrucijada, sin pasar por los pasillos. Así, mientras Bukko martilleaba incesante con su mazo mágico, y después pasando a utilizar un ariete de mano de X'ing, el estruendo de los golpes y la minúscula grieta en la durísima piedra provocaron la atención no deseada en la que todos los compañeros comenzaron a percibir que un nutrido grupo de siluetas se acercaban gimiendo y gruñendo tambaleantes desde varias zonas de las criptas.
Sorprendidos por la situación, fueron alertados por Yoreil de lo que se les venía encima: una horda de nomuertos que parecían haber sido atraídos por el estruendo, y que no pensaban dar cuartel al grupo.
Salvo a X'ing, que no se había percatado muy bien de lo ocurrido, el resto de los compañeros reaccionaron reagrupándose, momento en que Yoreil convocó una atmósfera cargada de poder eléctrico, para dar un soberano escarmiento a las criaturas.
Su intención, claramente, era destrozar con la furia de la naturaleza a las criaturas tambaleantes a través de rayos y relámpagos, antes de que fuesen un problema.
Ya que, para liberar el poder de la tormenta, Yoreil tuvo que avanzar hacia sus enemigos, Bukko lo escoltó, colocándose ante él para protegerlo mientras el druida mantenía activa la tormenta bajo tierra. Por su parte, Ismark decidió que su destreza en la destrucción de muertos vivientes le permitió liberar una andanada de flechas para frenar a alguno de ellos, aunque parecía que las criaturas apenas acusaban sus ataques, por lo que decidió ocultarse en una cripta abierta para no convertirse en un objetivo.
En ese momento, la ira de Ygrein la hizo correr en dirección a Yoreil, para hacerse fuerte junto a él y Bukko, mientras todos los muertos vivientes se lanzaban sobre sus dos compañeros, convocando la furia de sus Protectores Espirituales, los cuales estallaron en una cólera de destrucción a su alrededor, manteniendo a raya a las criaturas de la muerte, que sufrían bajas poco a poco al acercarse al grueso de los aliados.
De pronto, el asalto de los zombis se convirtió en una vorágine de destrucción, con las criaturas golpeando sin piedad a Bukko e Ygrein, a pesar de que eran masacradas tanto por la furia de la sacerdotisa, el apabullante martillo aplastador de Bukko, y la furia restallante de los rayos de Yoreil.
Pronto, algunas de las criaturas trataban de evitar el poder sagrado de la sacerdotisa de la guerra, al tiempo que X'ing e Ismark se lanzaban contra los zombis más rezagados, impartiendo castigo a golpe de antorchas llameantes y flechas implacables. Por su parte, Ygrein y Bukko terminaban con el grueso mayor de enemigos, arrojándose contra un grupo de rezagados que trataban de rodearlos, devastándolos con el poder sin par de la Hoja del Sol de Andral (el Filo de Xion Blanco) en manos de Ygrein, y el poderoso brazo martilleador de Bukko.
Al fin, recuperando el aliento cuando el combate terminó dejando restos de cenizas nomuertas y trozos de zombis esparcidos por doquier, los compañeros se percataron de que debían apresurarse si querían acceder a la cripta que deseaban investigar, que se encontraba mágicamente protegida.
Así, acercándose a la pared de la misma, Ygrein y Bukko trabajaron sin descanso para intentar derribar el durísimo muro de roca de la cripta que permitiría acceder a la zona tan protegida.
Yoreil, frustrado por que la situación no avanzaba a una velocidad razonable, decidió que su actuación en aquel momento pasaba por aplicar un poco más de fuerza bruta... y se transformó en una peligrosa criatura de empuje devastador.
Entonces, mientras sus compañeros trabajaban incansables, de pronto Ygrein y Bukko sintieron como el muro de la cripta tras ellos, opuesto al que trataban de machacar, la roca estalló en pedazos, mostrando una acorazada cabeza de cuernos nasales brotar por el hueco. Sobresaltados, Ygrein y Bukko, al ver que los Guardianes Espectrales de Ygrein no atacaban a la criatura animal, preguntaron si se trataba de algún truco de Yoreil, a lo que el animal asintió con la cabeza.
Sorprendidos por la aparición de aquella mole, la sacerdotisa y el paladín se apartaron del muro que estaban debilitando, permitiendo a la criatura embestir una... dos veces... provocando que la roca estallase en pedazos, dejando paso a la monstruosidad animal... la cual no sufrió de ningún percance mágico al pasar al otro lado, más allá del área bloqueada en apariencia por la magia para impedir el paso.
Cuando el grupo al fin consiguió acceso al otro lado, en el silencio tras la demolición, volvieron a escuchar una vez más un nutrido grupo de gemidos y gruñidos que avanzaba desde donde la anterior oleada, tratando de alcanzar desde la lejanía a los aventureros que por fin habían sorteado el área mágicamente protegida, pensando en que podrían atrincherarse al otro lado de la nueva horda... aunque sin saber muy bien hasta dónde estaban metiéndose de la boca del lobo.
CONTINUARÁ
5 ASALTOS de EFECTOS MÁGICOS: Espíritus Guardianes, Llamar al Relámpago y Marca del Cazador
3 ASALTOS de EFECTOS MÁGICOS: Forma Salvaje
RECURSOS AGOTADOS HASTA EL MOMENTO:
-1 Ración para todos los Aventureros (salvo 2 para Bukko)
-1 Botella de Vino de Zhia
-1 Veneno de Zhia
-8 Antorchas (de grupo)
-8 Flechas de Ismark
-1 Clarificación de Mente de Bukko
-1 Ataque Divino Extra Ygrein
-1 Forma Salvaje Yoreil
-1 Espacio Conjuro N2 de Bukko
-23 PG Yoreil
-5 PG Ygrein
-41 PG de Bukko
-1 Espacio Conjuro N2 y 2 Espacios N3 de Ygrein
-1 Espacio Conjuro N2 y 2 Espacios N1 de Ismark
-1 Espacio Conjuro N4, N3 y N1 de Yoreil
-1 Espacio Conjuro N3 de Ezmerelda




























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