lunes, 10 de junio de 2019

EL RESURGIR DEL DRAGÓN (Crónica 1) - LA SENDA DEL DOLOR - EPISODIO 9 - FIN DE LA AVENTURA (...??)

Mientras los aventureros descansaban al borde del precipicio brumoso y candente, pudieron escuchar un grito de dolor y terror, un gemido desesperado que lanzaba ecos por todas partes.

Tras registrar el cuerpo de el Viajero, el grupo continuó su camino hacia el interior de la Prisión del Arcano, ese lugar que estaba más cerca de ser la pesadilla de un genio loco que una verdadera fortaleza, pues cuanto más se internaban en él, más destilaba maldad y desconcierto (al más puro estilo la pesadilla de Silent Hill). En una pequeña habitación cercana al recibidor principal, al parecer el Viajero había establecido su recogido lugar de descanso. En apariencia, pasaba mucho tiempo allí, dado el diario que había redactado entre sus mantas, lleno de locura sobre la intrusión en su mente por parte del Vestigio del Peregrino que se encontraba en aquel lugar. La mente del Vestigio infectaba con pesadillas y demencia de tiempos y momentos en lugares que no eran ni remotamente naturales ni mundanos, y entre las adoraciones atemorizadas en las notas, a veces la cordura brotaba haciendo que el Viajero desease la muerte o suicidarse, y poder escapar de la desquiciada esclavitud mental de aquella criatura que le arrancaba la mente y el alma poco a poco, hasta hacerle una mera extensión de su voluntad.

Tras estudiar las notas y encontrar algunos objetos de utilidad del Viajero, Panit se encontró a sí misma leyendo ensimismada parte de un texto en una de las paredes del cuarto del Viajero, quedando atrapada en un instante de puro terror por la magia de las mismas.

En ese momento, un grito femenino de horror y sufrimiento, producto de la voz de Huru Thani, despertó un lado primitivo de la Mida, quien trató de lanzarse en pos de su rescate, en dirección al foso de bruma y llama, y aunque la rápida mano de Katy no logró atrapar a la chica, Bukko la agarró en volandas por el cuello y acarició su frente acompañando al contacto su suave tono conciliador, apartando de la mente de la Mida la locura y el miedo producto de aquellas palabras embrujadas que reclamaban este mundo como suyo.

Una puerta más adelante de la habitación, el grupo supuso que podría conducir hacia las profundidades calurosas del templo, y envueltos en una mezcla de luces (roja de la caja de Katy, portada por el cinto de Bukko, y azul de la magia de Panit, creando un resplandor violeta más tranquilizador), continuaron su camino por un área por la que el aire parecía fluir más espeso y caliente por oleadas momentáneas, haciendo suponer que podría ser una bajada alternativa al salto directo desde el foso de la entrada.

En su avance por pasillos cada vez más delirantes de sufrimientos y medios de retención y tortura, los aventureros escucharon los gruñidos hambrientos y guturales de criaturas que devoraban algo que chasqueaba y fluía como si fuesen entrañas y huesos. De pronto, al penetrar en un largo pasillo, los visitantes percibieron en la distancia una puerta por la que se filtraban sombras danzantes a través de lo que podrían ser los reflejos de una hoguera, y un hedor de carne en descomposición potenciado por el sofoco del ambiente sacudieron las fosas nasales de Bukko, Katy y Panit, hasta que un aullido inhumano de advertencia dio a entender que aquello que fuese lo que allí moraba había detectado la presencia de los recién llegados.

Sin pensarlo un instante, Bukko cargó contra el umbral del pasillo más adelante, al mismo tiempo que Katy lo seguía de cerca y Panit se acercaba prudentemente en la distancia, cuando en el otro lado una horda de criaturas enjutas de origen humanóide diverso (orcos, elfos, humanos), de largas uñas ennegrecidas y goteantes de flujo espeso y amarillento, ojos blanquecinos, piel adherida a músculos y huesos, y enormes bocas con dos hileras de afilados dientes negruzcos y una larguísima lengua picuda sacudiendo en el aire saliva viscosa, comandados por un ser similar de aspecto más inteligente, piel más oscura, y una especie de nube brumosa brotando a un palmo a su alrededor de su propia piel.

El choque en el umbral de la horda de monstruos contra Bukko sólo dejó evidencia de la determinación del paladín que no retrocedió un ápice.

(Raúlo, los hilos tras Bukko, pasándoselo pipa en el encontronazo de su Paladín con los NoMuertos)
La batalla se celebró en el umbral, con Bukko aporreando sin cesar cuerpo tras cuerpo, enaltecido su enorme martillo por la magia de Panit, que se subió a uno de sus hombros, al tiempo que Katy buscaba una posición de ventaja trepando al otro y acuchillando sin cesar monstruo tras monstruo desde allí. Pero las hordas presionaban y golpeaban, y la piel de Bukko cada vez sufría más laceraciones y sangraba por diversos garrazos, aunque los seres caían uno tras otro entre chillidos y gañidos de ansiedad famélica, azotados por los gruñidos de quien parecía su líder desde detrás.
Al fin, un zarpazo de un monstruo heló la sangre y los músculos de Bukko tras ser las criaturas barridas por el fuego mágico de Panit. El corpachón cayó de espaldas y los monstruos restantes hicieron su avance, acorralando a Panit y desgarrándole parte de la cara, aunque sin conseguir paralizarlo. Entonces, con una rabia fruto de la desazón por su compañero caído, Katy atravesó de parte a parte al monstruo que cercaba a Panit, momento en que Bukko volvió a levantarse, sacudida la parálisis, y arremetió de nuevo contra los monstruos restantes, haciendo caer al penúltimo de ellos de un impacto que lo lanzó por los aires, colocando a su líder en una posición comprometida, en la que dio atemorizado un paso atrás.

La furia de Bukko comenzó a lanzar golpe tras golpe, a pesar del hedor nauseabundo que rodeaba a la criatura, mientras Panit buscaba una posición más ventajosa subiendo encima de una mesa llena de restos de cadáveres en distintos estados devorados de descomposición, haciendo llover conjuro tras conjuro sobre la criatura, al tiempo que Katy intentaba apoyar a su amigo al acercarse al ser, cayendo de rodillas por el hedor insoportable.

En el centro de la habitación de horrores y torturas hasta la que habían avanzado, se encontraba un gran cuenco tallado en el suelo con unas llamas que ardían sin combustible, como alimentadas desde su base por algún conducto, y allí fue a donde parte del monstruo (mayormente su cráneo unido a un brazo y un hombro, arrancados del resto del torso) voló tras el último impacto feroz de martillo del poderoso Bukko. La amenaza había pasado.

Tomando un respiro (y algunas pociones adquiridas a lo largo de sus saqueos o compras, pues el castigo en este combate había sido bastante importante), el grupo encontró algunas joyas de interés entre las criaturas, a las que arrojaron al fuego para purificar sus cuerpos corruptos. Encontraron una puerta anexa a la habitación de horrores en la que habían concluido su asalto, y se dieron cuenta al encontrar unas escaleras de bajada tras ella, que debido al mayor calor que emanaba de sus profundidades, más aún que la hoguera a sus espaldas, además de las sombras luminosas de llamas en las profundidades, que aquel acceso bajaba aún más hasta la fuente de las llamas bajo las brumas del salón principal de esta prisión.

Así, descendiendo a las profundidades, el grupo llegó por fin al lugar que habían atisbado desde las alturas:

Una sala monstruosa de resquicios llenos de los temores de las pesadillas, con rejas en algunas partes del suelo bajo las cuales se encontraban almacenados cuerpos en distintos estados de descomposición, posibles frutos de las depredaciones de la criatura que aquí habitase.
También resquicios de magia desatada en forma de enormes hilos de telaraña trenzados por algunas partes del suelo, atrapando formas humanóides largo tiempo fallecidas, así como la fuente de un sonido chirriante y oscilante: guillotinas pendulares en un estado lamentable en apariencia dispuestas para destrozar a quien fuese puesto a su alcance.

Y más allá, un panel en el suelo lleno de registros arcanos, conectadas sus letras a una mesa injertada por magia en el propio suelo, en la que un soporte daba la impresión de encajar a la perfección con la caja y su gema. Sentada a la mesa, Huru Thani discutía tranquilamente con Loriel asuntos que sólo a ellas parecían concernir, mientras sobre un enorme caldero elevado, accesible por varias escalinatas de metal, rugían llamas tan rojas como la luz de la gema de la caja, sobre las que había suspendida una jaula en la que un cadáver del aspecto de las visiones se encontraba encerrado, con expresión derrotada. Tras la jaula, una tumba abandonada parecía un ominoso augurio de pérdida y derrota.
Huru Thani saludó calmadamente a los recién llegados, indicándoles que al fin se encontraban allí, tras su largo viaje, habiendo superado sus males y superado sufrimientos, para hallarse renacidos. Ella era consciente de que eran dignos de haber superado todo aquello que se había enfrentado a ellos, por lo que les otorgaba el honor de unirse al Desentramado y alcanzar una nueva época en la que desentrañar los secretos de la Prisión del Arcano, libres de la presencia de su habitante derrotado, y con ello hacer que el Desentramado se convierta en una poderosa fuerza de cambio.

Desconfiada por naturaleza Katy, curiosa Panit y suspicaz Bukko, este último abrió sus sentidos a lo divino, para descubrir con horror que Huru en realidad era una confluencia de energía planaria y nigromántica, y que la criatura sobre el foso de llamas y Loriel eran realmente seres vivos normales, por lo que la convocación de su poder sacudió la furia de "Huru", quien cambió su voz por una más cavernosa y antinatural, y su aspecto por el de un ser de piel nudosa y rasgos apenas humanóides, ojos como grietas y boca como una herida en su rostro, aunque entre sus pertenencias parecían haber objetos para uso de magia arcana.

El ser, molesto, deshizo la ilusión de la jaula, en la que se encontraba Huru realmente, visiblemente afectada y con la piel enrojecida por el calor, cercana a asarse lentamente y morir. La criatura, descubierta su jugada, entonces propuso a los aventureros que les dejaría vivir, huir de allí e incluso marcharse concediéndoles lo que deseasen, siempre que le diesen la caja, la joya, y a Katy, quien se convertiría en su sierva hasta que fuese necesario cambiar su utilidad.

Bukko solicitó una venia para conversar con sus compañeros, y planificaron cómo intentar enlazar al Vestigio Peregrino con la caja. Pasados unos momentos, Bukko accedió a conceder las peticiones y discutir los términos con el ser, acercándose a él. No sólo fue convincente, sino incluso cuando la criatura intentó penetrar en su mente, las defensas de la voluntad del Paladín se mantuvieron firmes.
Entonces, todo se puso en marcha.

Bukko se lanzó sobre la criatura, apresándola para inmovilizarla, mientras Panit y Katy se lanzaban sobre Loriel y la azotaban con magia y acero, causando una importante cantidad de daño.
Revolviéndose, el Vestigio desató una tormenta eléctrica sobre Bukko, quien resistió a pesar del dolor y el castigo.

En ese momento, Katy aferró un trozo de la ropa del Vestigio, junto con algo de su piel, en un fuerte pellizco, y de un tajo arrancó ambas de su cuerpo, introduciéndolas en la caja BioMarcadora, y huyendo del lugar rodando bajo la mesa. Aunque el Vestigio forcejeó y trató de conjurar su poder sobre Bukko una vez más, al tiempo que Loriel (con aspecto de estar abrumada por la presencia del ser, bajo su influencia) desataba su poder con los aventureros, Loriel, tras el castigo sufrido por Panit y Katy, sacudió la influencia del ser de su mente, y enfurecida preguntó qué estaba sucediendo y por qué tenía heridas de los aventureros sobre sí misma.

Mientras intentaban someter al Vestigio, explicaron entre gruñidos la versión abreviada de que tanto ella como el Viajero (el mago muerto más arriba) habían caído bajo el dominio del Vestigio con engaños a través de falsas profecías en una versión corrompida del Libro de las Revelaciones Oscuras y otros trucos mentales. Entre aterrorizada y confundida, Loriel reconoció que Jarut había orquestado su sometimiento para seguir las instrucciones de una falsa versión de su culto para poder servir a sus planes y alimentar el poder de la criatura Vestigio Peregrino, por lo que el mago pagaría por su insolencia y su sacrilegio, y ésta criatura debía ser detenida por pervertir las enseñanzas de Azhek en este templo profanado de la Diosa, convertido antaño en una prisión para usuarios inapropiados del Arte Arcano.

Así, aunque el Vestigio pudo cancelar algún poder de Panit, Katy consiguió realizar un acto de retribución sobrenatural: conectó la caja cargada de su energía, y vinculada ahora a las heridas del Vestigio, a la mesa, la cual formaba parte de un mecanismo en el que se vertía la energía absorbida por el Vestigio. Aunque el ser de pronto recibió una oleada de poder que curó todas las heridas sufridas hasta el momento, y le hizo recuperar su poder mágico a pleno rendimiento en aquella forma mortal, también se convirtió en un circuito de retroalimentación: la caja absorbía energía viva y la transmutaba a través de nigromancia en poder para aquel ser... una criatura de energía negativa y muerte.

Cuando el monstruo empezó a recibir castigo sin piedad de Bukko, Katy, Panit y Loriel, las heridas sobre su poder negativo viajaban hasta la caja, que se cargaban... de muerte... y provocaban una retroalimentación arcana en el ser, como una carga de batería opuesta a la necesaria para su funcionamiento, castigando al monstruo aún más con energías encontradas que despedazaban su cuerpo desde dentro.

Aullando de furia y miedo, cerca de su caída, aprisionado por un sufrido Bukko, el monstruo suplicó por su vida, prometiendo cuanto deseasen a los aventureros, incluso liberar a Katy, si lo dejaban existir. Pero Bukko seguía arrastrándolo inexorable hacia el pozo de llamas. A pesar de que el monstruo mordía la carne del Paladín, éste avanzaba imparable.

Y cuando se encontró sosteniendo a la bestia en el borde del abismo infernal, Katy atravesó su cuerpo con sus dos espadas cortas, viendo como la energía retroalimentaba sus heridas sufridas. El empujón lo lanzó a las llamas, y Bukko soltó la presa.

En el interior del infierno de fuego, el ser explotó, liberando olas de energía extraña y ennegrecida.
En ese momento, el fuego se apagó, dejando el lugar en tinieblas.

Poco a poco, una torre de luz roja, igual a la de la gema, se elevó hacia las alturas por el túnel de ascenso a la zona principal del templo, la cual empezó a ser rodeada por restos de almas dolientes y sufridas, que se reunían alrededor de un foco de luz grisácea, la cual gemía de temor.

Las almas, ahora en regocijo y liberadas de las cadenas del ser, apresaban su esencia y la arrancaban hacia la luz, mientras la criatura etérea se retorcía y gimoteaba impotente, hasta que al fin, todas las almas se fundieron en un vórtice alrededor de la luz, y ésta y todas ellas desaparecieron.
Katy era libre.

Cuando encendieron luces, los aventureros fueron conscientes de que había algo que pasaron por alto: Huru había estado demasiado tiempo sobre las llamas, y había muerto cocida. Con tristeza, rescataron su cadáver. Sin embargo, y sorprendentemente, Loriel se acercó a ellos, y les otorgó un valioso regalo por haber liberado su mente del monstruo y haberle mostrado la verdad de los hechos: permitió que Azhek trajese de vuelta el alma de Huru desde una columna de luz negra y violeta a través del lugar en el que se había abierto la de color rojo y había liberado todas las almas. Huru despertó de la muerte con un grito en sus labios: ¡¡JARUT!!


EPÍLOGO


Los presentes salieron de la prisión y encontraron en el exterior el cadáver de Reimon, apuñalado en el costado y envenenado, con una expresión de sorpresa y dolor en su rostro. Más allá, en la superficie, en el área común del patio de la torre del Desentramado, parecían librarse momentos de
confusión.

Jarut había liderado una rebelión en la que se habían enfrentado dos facciones de los magos del Desentramado, y si bien el Maestro había desaparecido, casi todos sus adeptos habían muerto o estaban apresados, aunque a un alto precio: sólo quedaban 3 de los 9 Maestros, que al saber del destino de Huru, la convocaron a una reunión urgente. La torre había sido asistida por seguidores de Ahuraz/Uarowi, al saber la relación de colaboración entre Panit y Bukko, así como conocer los eventos sobre el Libro de las Revelaciones Oscuras.

Mientras todo volvía a su cauce, los aventureros discutieron el destino de la Prisión del Arcano.

Loriel tomó las riendas de devolver al lugar a su antiguo respeto como santuario de Ahzek, a la que describió como el Equilibrio de Ahuraz, y no el ser temible y maligno que todos creían que era.

Bukko, por su parte, fue consciente de la necesidad de vigilar aquel recinto bajo el Desentramado, al mismo tiempo que Panit necesitaba tener bajo control la situación de un lugar sobre el que se había edificado el Desentramado como una mentira, que debía convertirse de verdad en lo que el Desentramado debía ser: un lugar de estudio, iluminación, y avance.

Bukko solicitó a Antonius el Abad de Ahuraz en Azur que se reuniese con Loriel de Ahzek para discutir qué sería del lugar.

Al final de ello, se decretó que la Prisión del Arcano quedaría bajo el control de Loriel, aunque vigilada por Bukko, La Espada del Sol, para que la justicia de oficiarse como un lugar en el que los practicantes viles del Arte Arcano fuesen recluidos para no ser peligrosos en el mundo, y supervisado el equilibrio de ambas fuerzas divinas por los conocimientos sobre el pasado de los Peregrinos y Vajra del Desentramado, bajo el auspicio de la prometedora Panit, quizá futura aspirante a Maestra del Consejo de Gobierno de la torre.

Mientras tanto, una mañana el cadáver de Maugre apareció empalado en una estaca embadurnada en aceite en una concurrida plaza. Se desconocía el origen del asesino, así como cual había sido el destino tanto de Karanit como de Jarut, quienes buscaban el beneficio mutuo de los conocimientos que el Vestigio Peregrino podría otorgarles (en concreto, longevidad, nuevos conocimientos mágicos... o inmortalidad). Al mismo tiempo, una nueva líder criminal empezó a moverse de boca en boca entre los bajos fondos, para la que la prostitución podía ser un medio seguro de ganarse la vida, sin necesidad de convertirse en un medio de tortura para los trabajadores y trabajadoras de ese oficio. Muchas meretrices y hombres de compañía, a su vez, fueron liberados de sus funciones si así lo deseaban, y el Jade pasó a ser propiedad de una mujer antaño esclava.

Honores fueron rendidos a través del Culto de Ahzek, Ahuraz y el centro de sabiduría del Desentramado a los aventureros, en forma de presentes de poder, así como una generosac ompensación monetaria de una pequeña parte de un tesoro oculto hallado en la Prisión del Arcano, además de un extraño objeto oculto en ese alijo, por parte de una extrañamente generosa Loriel.

El azar y las penalidades hacen extraños aliados.

Así, nuevas fuerzas se establecieron al control o vigilancia de diversos centros de poder en Azur, que quizá en un futuro volviesen a unirse a resolver nuevos (o viejos) conflictos.

Pero, de momento... esa es otra historia.


MIENTRAS, EN OTRO LUGAR...


A la luz de la luna, desde uno de los tenebrosos ventanales de la Luna de Eclipse, dos figuras (una achaparrada y fornida, de blancos dedos contra los rayos de luna; y otra alta, delgada, orgullosa y erguida de porte regio), se reúnen con un pequeño congreso de adeptos de la Torre, mientras la silueta achaparrada se aclara la garganta y habla con voz cavernosa, mesándose la barba con una mano, y jugando con un carísimo collar ornamentado en piedras preciosas y metales nobles: "necesitamos salir discretamente de esta ciudad".

FIN (..??)

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