lunes, 24 de junio de 2019

CROSSOVER: EL RESURGIR DEL DRAGON & LA MALDICIÓN DE STRADH - PARTE 9 - PREDICCIONES Y EXPLOSIONES

La fiesta continuaba en el exterior. Alcohol, comida y música se mezclaban en las conversaciones entre Ireena, Ismark, Zhia y Panit con sus anfitriones Nómadas Bárbaros, autoproclamados los "Vistani", quienes, con aliento fétido a vino dulce y palabras melosas en lenguas pastosas, dejaban caer información aquí y allá que podría resultar de utilidad a las aventureras y sus escoltados, a la vez que Viktor observaba desde su posición en retaguardia la evolución de la reunión con precaución.
Un hombretón fornido de barba cerrada y espesa, con la mirada perdida, confesaba a Zhia que, al parecer, Strahd provenía de un linaje divino. Murió hace siglos, regresando como uno de los nomuertos más poderosos que existen, alimentándose de la sangre de los vivos. Los Uarowianos lo nombran entre miedo y susurros "El diablo Stradh"... no sin cierta razón (risas).
Entre susurros, por su parte, una joven mujer, entre risas y complicidad, confesaba a Panit que Strahd bautizó su castillo en honor a un ascendiente, la Señora Ravenovia. Si en algún momento la mida de mirada brava y manos ágiles (refiriéndose a Panit) deseaba entrar, sería mejor que lo hiciese con una invitación, porque nadie es bienvenido en el castillo sin ella, y eso es bastante peligroso.
Apartando a Zhia del fétido aliento borracho de su compañero, un Vistana más joven y sobrio continuó con el hilo de la conversación sobre Strahd, susurrando, sujetando a la Mida por el hombro y cerca de su oído, que Strahd conquistó estas tierras hace siglos y las nombró tal y como se conocen merced a un ascendiente suyo, el Señor Uarow. En la actualidad, Strahd utiliza a los lobos, los murciélagos y otras criaturas para espiar a todo y todos en sus dominios. Nadie escapa a su control. Con una mirada tenebrosa, el joven Vistana de pronto prorrumpió en una carcajada cruel y se lanzó a bailar alrededor del fuego.
Al escuchar la risa del hombre, Panit concentró sus conocimientos defensivos mágicos mirando en su dirección, pero la sobresaltó el suave tacto sobre la mano de la mujer que la hablaba desde hacía unos minutos. Ésta, preocupada con sinceridad por la preocupación de Panit, bajó aún más la voz y acercó sus labios al oído de ésta, hablando apenas en un suspiro, y revelando que, por su seguridad, lo mejor era viajar por los caminos marcados. Las zonas salvajes y agrestes son dominio de peligrosos druidas salvajes, fantasmas malvados descarriados, y manadas de lobos y hombres lobo poderosos y furiosos. Los Bosques de Svalic son un lugar terrible en el que perderse.
Cuando Katy cruzó la mirada con la de la joven, ésta clavó sus ojos en los de la maga, y ambas compartieron comprensión entre sí.
Una vez más, el borracho llamó la atención de ambas mida, y agarrándolas por el hombro, las atrajo hacia sí y se hizo el interesante al bajar la voz y utilizar un tono amenazador que siseaba a través de sus dientes, tratando de explicarse con su pastosa lengua. Mirando en dirección a Zhia, sus ojos trataron de expresar una mueca terrible, sin conseguirlo demasiado, mientras contaba que los Vistani eran un pueblo poderoso. Su poder se basaba en verbalizar su voluntad para castigar a sus enemigos, en forma de poderosas maldiciones. Sin embargo, no era un arma que se debía usar a la ligera, pues si la maldición era volcada sobre un inocente, el propio poder de la maldición golpearía sin piedad a quien la hubiese arrojado injustamente, por lo que había que elegir bien las batallas en las que disparar la voz de la ira sobre un enemigo. Con una sonrisa melancólica, sus ojos giraron en las órbitas al enfocarlos sobre Panit, quien apartaba de un manotazo la zarpa debilitada por el alcohol del Vistana, el cual suspiró al mirarla, diciendo que no deberían dejarse matar en aquella tierra. Les recomendaba prudencia absoluta a evitar cualquier daño a su cuerpo, venenos, heridas, caídas u otros accidentes que arrebataran la vida, porque, por desgracia, el alma de los muertos no podría viajar hasta su destino más allá del mundo mortal, y quedaría atrapada en el dominio de Strahd. No era prudente dejar que alguien matara a aquellas damas.
Así, y con una risa bobalicona, el borracho de incorporó, dio dos zancadas inseguras, y cayó de bruces contra el suelo, empezando a roncar nada más impactar.
El resto de la congregación continuó su disipada reunión, mientras en otro lado se celebraba otro encuentro mucho más... relevante.

Cuando Bukko y Katy se introdujeron en la tienda más grande del campamento, el entorno de color encarnado, iluminado por pequeñas velas rojas, parecía mayor que desde el exterior. Allí, sentada a una mesa, observando una bola de cristal en un pedestal sobre un tapete de fina tela negra, una mujer muy mayor, murmurando para sí misma, alzó la mirada más allá de sus arrugadas cuencas, y sus ojos cargados de poder se clavaron en sus visitantes.
Bukko, abriendo sus sentidos divinos a percibir la naturaleza de la anciana, percibió hebras de energía negativa fluyendo a su alrededor. Quizá su contacto con ese plano oscuro no la hacía un no muerto, pero sí que parecía estar en contacto con ellos... a modo... quizá... de una ¿médium?
"Aha... al fin habéis venido. Gracias por atenderme, Bukko, quien una mentira provocó una gran desgracia en un ser querido que hubo de ser reparada mucho tiempo después". La frase de la mujer cogió por sorpresa al paladín, quien se detuvo como por una bofetada, sintiendo una profunda incomodidad. La mujer siguió hablando sin apreciar la reacción, mirando en esta ocasión a la humana.
"Adelante, Katy, adelante, aquella enredada en una mentira que ahondó en lo profundo de su ser y la hizo sufrir hasta encontrar redención. Pasad, pasad."
Con voz profunda y algo ahogada, en contraste con la voz quebrada y aguda de la mujer, Bukko saludó a quien suponía era Madam Eva, sorprendido por percatarse de que sus poderes de percepción eran grandes. La mujer explicó que los esperaba desde hacía tiempo, pues su descendiente Helena ya los había guiado hasta ella en el pasado... o en el futuro... aún no lo tenía muy claro.
En cualquier caso, habían llegado. Ciertos acontecimientos debían ser resueltos, y quizá, a diferencia de otros en el pasado que tomaron decisiones más estúpidas, los recién llegados podrían ser la respuesta a esos sucesos.
De hecho, sabiendo la naturaleza de Bukko, Madam Eva comenta que, de seguro, ya ha percibido la esencia del lugar en el que se encuentran. En efecto, Bukko revela que siente ese lugar como un entorno de maldad y corrupción... una tierra de cuervos. Con una risa, Madam Eva expresa que, curiosamente, los cuervos son las criaturas a las que menos temer, e incluso percibir como una ayuda, pero todo llegaría en su momento. Continuando con sus palabras, Madam Eva susurra que, sabiendo la devoción y fe del hipótido, siente que al paladín le gustaría ver libre de todo ese mal a esta tierra.
Bukko toma el hilo de esas palabras, indicando que está seguro de conocer la fuente de ese mal, al cual también cree que la anciana está vinculada.
Bukko, suspicaz, confesó que no sabía cual era el propósito de la mujer, ya que ella, o por lo menos sus nómadas, estaba claro que servían a Strahd. La anciana, cuya mirada mostraba más inteligencia que locura, como fue capaz de percibir Katy al estudiar el comportamiento de la anfitriona -quien estudiaba furtivamente todo cuanto hacían sus invitados, forma de moverse, dónde estaban sus manos, sus expresiones e incluso sus ojos-, asumió las palabras y confesó que, desgraciadamente, y por un juramento de sangre, su linaje salvó la vida de Strahd en el pasado, y se comprometió a servirlo, aunque ella deseaba que la tierra en la que moraba su gente se liberase de la maldición que la atenazaba, cuya profunda relación con Strahd hacía que éste también debía ser derrotado. A pesar de que los Vistani sirven a Strahd, y por ello pueden salir durante cierto tiempo de aquella región ya que él lo permite -a pesar de su propia imposibilidad de escapar-, siempre deben volver a la llamada de su señor para servirle, pero no por ello Madam Eva debe sentirse orgullosa de lo que ocurrió con sus antepasados antes de que ella llegase a este mundo. De hecho, Madam Eva debe hacer honor a ese pacto para evitar que Strahd sospeche de sus intenciones, lo que no quiere decir que sus motivaciones sean las de él. Con sinceridad, esperaba ansiosa que los aventureros llegasen, para romper aquel ciclo destructivo en el que su pueblo había caído en el pasado.
Y así, con el permiso de los aventureros, Madam Eva, uniendo las palmas de sus manos, al separarlas aparece entre ellas una baraja de Tarotte, con la que leería el "posible" futuro de éstos.
Explicando el proceso de despliegue y lectura sobre el Tarotte por el tapete, formando una cruz de 5 cartas, cada carta viajaría desde un pasado a un futuro en una curva de campana por encima de dos cartas cuyo poder quedaría enfrentado entre sí.

En su despliegue, la Primera Carta les revela una historia, saber ancestral que les ayudará a comprender mejor a su enemigo. Les habla del Tomo de Strahd. La carta, el 4 de Espadas (El Mercenario), cuenta que aquello que los aventureros buscan se encuentra entre los muertos, bajo montañas de monedas de oro.
La Segunda Carta les habla de una poderosa fuerza del bien y la protección, un sagrado símbolo de gran esperanza. Les informa sobre el Símbolo Sagrado del Linaje de los Cuervos. La carta, el 5 de Monedas (El Miembro de la Cofradía), permite ver a Madam Eva una habitación oscura llena de botellas. Es la tumba de un miembro de una cofradía.
La Tercera Carta revela un gran poder y fuerza. Habla de un arma de venganza: una espada de luz solar.
En ese momento, mientras Madam Eva revela la carta, Katy y Bukko recuerdan que, en la visión de Panit al tocar la Reliquia de Ahuraz, ésta reveló una espada inflamada en luz solar, hecha de Xion blanco... quizá es el mismo objeto.
La carta, el 4 de Glifos (El Pastor), conmina a los héroes a encontrar a la madre - aquella que concibió al Mal.
Sin embargo, y curiosamente, antes de pasar a la cuarta Carta, yendo a depositar la carta sobre el tapete, la mano de Madam Eva desliza su superficie, revelando, sorprendentemente, que bajo ésta carta había quedado adherida otra. Con una mirada confusa y sorprendida, Madam Eva se encuentra tan extrañada como los visitantes, y con cierta reverencia, revela que, según está claro, el destino ha decidido añadir más información a los aventureros, al margen del proceso convencional del Tarotte, otorgando una carta oculta tras otra: la carta del 4 de Estrellas (La Abjuradora). Según la sabiduría de Madam Eva, esta carta le permite ver una casa caída, guardada por un gran dragón de piedra. Deberían buscar en el pico más alto.
Al indicar ésto, los aventureros piensan de nuevo en que esta información podría estar relacionada con las historias de la Orden del Dragón, y quizá encontrar a la Orden podría suponer encontrar información sobre la Espada del Sol.
La Cuarta Carta (oficial, Quinta en realidad) arroja luz sobre alguien que ayudará en gran medida a los aventureros en la batalla contra el mal. Es quien se convertiría en el Enemigo de Strahd. La carta, la Reina de Corazones (El Inocente), permite ver a Madam Eva a un hombre con un corazón amable. ¡Un niño de mamá! Es poderoso en su cuerpo, pero débil en su mente. Hay que buscarlo en la villa de Uarowia.
Cruzando miradas, Katy y Bukko piensan a quién han podido dejar en la villa que represente esos rasgos, con la posibilidad de volver lo antes posible para seguir la búsqueda en algún lugar donde no hubiesen hallado antes a alguien así.
La Quinta Carta (oficial, Sexta en realidad) indica al enemigo declarado. Una criatura de oscuridad, cuyos poderes están más allá de la mortalidad. ¡Esta carta os llevará infaliblemente hasta él! Es la Carta de Stradh. La carta, el Bufón Negro (El Jinete), muestra al enemigo reptando en el único lugar al que debe regresar -un lugar de muerte-.
Al escuchar estas palabras, Bukko tiene por seguro que el único lugar que representa esas infalibles palabras es la tumba del vampiro, el féretro al que regresa a cada amanecer.
Mientras las palabras de Madam Eva se pierden junto a la lectura de cartas, y ésta recoge el despliegue de las mismas, la mujer desea que sus palabras hayan podido ayudar a resolver algunas de las dudas que les surgiesen al llegar aquí, sobre todo porque salir del señorío de Strahd es muy difícil.
Bukko, cruzando la mirada con Madam Eva, contesta que no está seguro, porque en el fondo la mujer quizá no haya dicho sus verdaderas intenciones de ayudar en contra del señor al que todo su pueblo sirve. Madam vuelve a recordar sus palabras anteriores, haciendo hincapié en que es su deseo postrero antes de abandonar el mundo: que su pueblo y esta tierra sean libres de la zarpa de Strahd. De hecho, sus motivaciones son muy directas: a pesar de poder abandonar durante un tiempo el lugar del que nadie puede huir, al final deben acabar volviendo ante la llamada del Señor del Dominio, y esa es una prisión que ningún nómada Vistani desea... cadenas que restrinjan su libertad, la más valiosa posesión de su pueblo. El hecho de ayudar al diablo en el pasado, cuando aún no se había convertido en no muerto, a pesar de su insaciable ambición, les valió su protección en sus tierras, pero ese juramento de sangre ahora es una pesada cadena que se debe romper, cuando Strahd deje de existir.
El paladín, recordando las palabras actuales y anteriores, unos minutos previos a la lectura, se extrañó de que los Vistani salvasen a Strahd. Madam Eva rellena el hueco indicando que lo salvaron de Andral, el antepasado elfo dicotómico Mortal y Dios al mismo tiempo, Señor del Sol, ascendido a la divinidad hace casi dos milenios por motivos desconocidos, para enfrentarse a un Peregrino.
El hipótido, escuchando a la vidente, entonces recuerda algunas cosas que había dejado aparcadas, como el hecho de que Markov Lordel, el primer Elfo de la línea Lordel por la que había llegado hasta aquí, quien se perdió en una cruzada al ser llamado por Ahuraz para cumplir un destino como Espada del Sol (además de una carta -falsa- encontrada del Burgomaestre Kolyan Indirovic en una de sus muchas marchas del hogar), lo recibió entre las brumas al entrar a este lugar, como esperando su llegada, además de que los Vistani de Helena le indicaron que su señor -Strahd Von Zarovic, ahora lo sabe- esperaba reunirse con Bukko para presentarle sus respetos como heredero del título de Espada del Sol (aunque Bukko tiene claro que, probablemente, Strahd desea librarse del siguiente Espada del Sol en el linaje espiritual de los elegidos de Andral). Quizá Markov tuviese algún linaje de sangre real con Andral, el "mortal" elfo Ahuraz, o quizá no, pero lo que era seguro es que aquí había una iglesia erigida en nombre a San Markov, una iglesia de Andral, el Señor del Amanecer (también conocido en el exterior como Ahuraz, Señor del Sol).
Meditando todas las palabras de la anciana Vistana, Bukko le hace una última consulta: si en algún momento la necesitase, y sabiendo que son nómadas, ¿cómo podría encontrarla? Ella, con una sincera sonrisa, viendo una segunda intención en el gusto del grandullón por el estofado de su caravana, le indica que, aunque viajen aquí o allá, siempre suelen detenerse junto a las cataratas Tser en este recodo escondido, al abrigo del castillo, para comerciar o atender a espíritus necesitados, así que allí es tan buen lugar como otro cualquiera para volverse a ver en un futuro... aunque quizá esa sea la última vez que se vean.
A modo de despedida, Madam Eva desea a los compañeros que deben marcharse ya de su tienda la mejor de las fortunas, porque quizá su destino sea también el de ella, y a Katy, Eva le desea que no sucumba a la vieja oscuridad de su corazón, porque el amor de amistad que ella y su compañero Bukko quizá necesiten de la fuerza que la luz de esas emociones crean en un futuro próximo. La asesina, asintiendo, reconoce antes de darse la vuelta y salir tras su amigo de la tienda, que esa oscuridad está muy arraigada, aunque espera poder arrancarla de su alma para no ahogarse en ella.
Bukko susurra que rezará por el alma de Eva si ésta muere antes de volver a verse, a lo que ella le responde a lo lejos que siempre ha creído que el grandullón hará honor al título heredado de Elegido del Sol.
Cuando los dos compañeros se marchan, empiezan a recordar que todas las cartas reveladas en la visión de Madam Eva las había percibido en el pasado Panit en su visión al tocar la Reliquia del Sol, de forma fortuita, y no sólo eso, sino que al quemar el cuerpo de Kolyan frente a su hogar, las llamas revelaron la imagen de Madam Eva entre ellas lanzando una carta que cayó al otro lado de las llamas. Aunque la imagen de la vidente no era real, la carta depositada sí, la cual habían recogido. Entonces, pensando en aquella carta, rebuscaron entre sus pertenencias, y se percataron de que la carta... había desaparecido. Era un tema demasiado extraño, necesario de comentar con Panit (y quizá, cuando regresase, con el Brujo Akon... si es que lo hacía pronto).

Tras la reunión, los amigos y protegidos vuelven a reunirse alrededor del fuego junto a los Vistani que, cada vez más, se retiran ebrios o cansados a sus carromatos, y comparten toda la información revelada. Antes de irse a dormir, Bukko solicita a un anciano Vistana una última ayuda: un mapa de la región, para poder orientarse, si fuese tan amable, a lo que el hombre, como anciano varón de la comunidad, se presta amable a hacerlo, ya que parece que el grupo ha caído en gracia a Madam Eva, y si eso es así, él hará lo necesario para apoyar ese respeto.
Con esas palabras, y después de un rato de esbozos, el hombre entrega un mapa a mano de toda la región, con algunas notas en el mismo que Bukko le consulta sobre los lugares ya visitados, y ambos individuos se marchan a dormir.

A la mañana siguiente, temprano con el sol oculto tras un manto de nubes en quietud y sin viento, los aventureros despiertan solos, sin la compañía de los Vistani, que se han marchado en silencio, no sin antes dejar como obsequio una buena cantidad de estofado para el insaciable estómago del hipótido.

Tras pensar en las opciones sobre dónde llevar a Ireena, el grupo decide seguir el camino del oeste, pues el pequeño sendero que llevaba hasta aquí (como indica el mapa) muere en un estrecho paso de cabras bajo el puente por el que caen las Cataratas Tser, con lo que han de regresar al camino principal, continuando por el noreste de los Montes Ghakis hasta el puente sobre las Tser, y dejando a la derecha el Castillo Ravenloft, seguir por el Viejo Camino de Svalic hasta el valle donde se encuentra el Lago Zarovic y la Villa de Vallaki, para atravesarla en dirección al Lago Baratok, pasando un cruce antes de llegar, y siguiendo más al oeste del Baratok hasta la Villa de Krezk, donde se encuentra la Abadía de San Markov, su destino final donde dejar a la hija de Kolyan.

Acelerando el paso, que en algunos lugares donde el camino es muy escarpado se vuelve tedioso y lento, los aventureros avanzan por el camino lleno de curvas al noreste de los Ghakis, pasando un tenebroso puente antiguo de piedra vieja pero firme, flanqueado de hileras de gárgolas abandonadas de rostros severos, y continuando hasta un cruce que lleva hacia el este hasta el Castillo Ravenloft y al oeste hasta otras Puertas de los Peregrinos, las cuales, por suerte, se encontraban abiertas, y no se cerraron al cruzar la caravana. Conociendo la dirección y ubicación del Molino Viejo Machaca Huesos, pasadas 4 horas de viaje, y tras observar la bajada desde los Ghakis al valle donde se afinca el Lago Zarovic y la Villa de Vallaki, el sendero se desvía de la línea principal hacia el oeste mientras una curva sigue al norte, donde, a lo lejos, frente a una espesa línea de arboleda, antes de que el grupo se sumerja en la niebla del valle, la inconfundible silueta de un molino se deja adivinar.
Conforme la carreta avanzaba, el molino se mostraba más estropeado y aterrador, asolado por la edad, pero indemne en su tamaño, a pesar de que parte de sus piezas, grietas en las paredes, un andamio roto en varias partes rodeando por encima de la puerta de la entrada, y los velámenes rasgados de las aspas.
Con cuidado, cercados por alta hierba y pequeños grupos de árboles, cada vez más numerosos conforme se acercaban a la linde del bosque tras el edificio, el grupo detuvo el carro a varios metros de la construcción.
Antes de seguir adelante, todos se percataron de la presencia de un cuervo sobre un andamio estropeado que rodeaba la primera planta del mismo, y al parecer la criatura se agitaba y trataba de avisar a los visitantes. Después de saltar, aletear y graznar en su dirección, el ave salió volando en
dirección a Vallaki.
Extrañados por el comportamiento, y mientras el hipótido simulaba orinar en un árbol, Katy y Zhia se introdujeron por la maleza hasta llegar al edificio. Zhia trepó ágilmente hasta la última planta, al tiempo que Katy observaba por el ojo de la cerradura. Y mientras la humana se llenaba de un polvillo de harina el ojo y se lo limpiaba molesta, Zhia empezó a investigar.
Más allá del molino, la mida asesina observó que, entre los árboles, se alzaban cuatro enormes megalitos en un claro, sobre los cuales volaban en círculos decenas de cuervos. Pero, aunque aquella visión era extraña, en primer lugar se decidió a investigar el molino.
La parte superior, donde sólo se encontraba un altillo con trampilla en la tercera planta, era el eje de las aspas, y sólo observó como una criatura negra como la tinta, y bidimensional, paseaba adherida al techo, la cual pareció percibir algo, aunque la asesina mida ya no estaba frente a la ventana para ser el objeto de su atención. Bajando a la segunda planta, Zhia escuchó voces chillonas y cascadas de mujeres que reían y bailaban espasmódicas en medio de una habitación abarrotada de cachivaches con tres pequeñas jaulas de madera con portillas cerradas. Los espasmos de las mujeres eran acompañados por los llantos entrecortados de dos pequeños niños dentro de dos de las jaulas, agitadas por las criaturas que los acosaban: dos monstruosas sagas de aspecto repulsivo. Lo más inquietante era que, por las esquinas de la habitación pululaban otras sombras adheridas a las paredes, como enormes arañas hechas de papel negro. Cuando una de ellas pareció percibir su presencia, Zhia se apartó de su lugar de observación y continuó su espionaje por la zona, descubriendo que la maquinaria principal del molino estaba en la primera planta, donde un suelo lleno de polvo blanco y pequeños trozos de una substancia hecha de esquirlas blancas lo cubrían todo, más allá de las tres piedras de molino que giraban despacio, movidas por las aspas.

Mientras la asesina mida investigaba las plantas superiores y Katy decidía hacer una extraordinaria pirueta por la que se alzó hasta el andamio medio roto, Ireena e Ismark decidieron rodear el carruaje, cogiendo un par de arcos y colocándose en un ángulo en el que no se vería sus manos hasta que tuviesen que disparar. Por su parte, Viktor hizo lo que mejor sabía hacer: esconderse en el carruaje.
Al mismo tiempo, Bukko y Panit se acercaron a la entrada, a la vez que el paladín abría sus sentidos místicos para percatarse de que, en el interior del edificio, se encontraban dos poderosas fuerzas demoníacas, una fuerza demoníaca intermitente algo extraña, y seis criaturas nomuertas.
Preocupado por lo que percibía, decidió urdir un plan.
Llamando a la puerta, solicitó la atención de quien se encontrase dentro, ya que deseaba comerciar.
Las brujas, sorprendidas, se asomaron a la ventana y, al verlo, una de ellas bajó a la planta baja, mientras la otra se quedaba mirando por la ventana de la segunda planta (todas las ventanas se encontraban protegidas por una ventana interior de madera y una contraventana exterior de madera con un orificio que permitía ver hacia el exterior, pero no era lo bastante grande como para permitir percibir con claridad el interior -al margen de la ventana del primer piso, que poseía un panel de cristal oscuro, como cubierto de polvo blanquecino por dentro que impedía ver nada dentro. Como detalle, todas las ventanas poseían una especie de pequeña cobertura superior, que ayudaba a cubrir de la luz del sol y la visibilidad de quien curiosease desde fuera-).
Al corriente de las fuerzas que se movían por el interior, Bukko empezó a negociar con una voz mucho más amable y juvenil al otro lado de la puerta de una mujer que abrió un ventanuco corredizo en la misma, al que se asomaron Panit y el hipótido muy de cerca para impedir la visión.
Los dos compañeros empezaron a negociar amablemente y con intensidad por ricos pasteles que costaban 1 moneda de oro cada uno, además de un saco de harina para sus propias viandas, porque se habían quedado sin material de cocina y el molino les parecía un buen lugar para adquirirlo.
Por su parte, Katy se movió despacio para situarse cerca del borde superior de la puerta, por si tenía que golpear a la criatura si salía, al tiempo que Bukko sacaba su martillo y se apoyaba en el cuando la mujer joven (que eso parecía) con la que negociaron se metió dentro de la planta baja, cerrando la trampilla corrediza, para buscar las viandas.

Entonces, urdiendo un plan veloz, Zhia aprovechó la posición de la bruja que vigilaba desde la segunda planta, y subió rodeando el edificio hasta esa planta, buscando una ventana por la que poder entrar y pillarla por sorpresa.
Al encontrarla, la abrió, entrando indetectable por los repugnantes habitantes del edificio.
Por su parte, Katy, buscando un acceso para sorprender a la mujer que había estado negociando desde la puerta, se dirigió a la ventana sobre la puerta, pero al abrirla, su forcejeo fue escuchado incluso por sus compañeros. Al abrir al ventana y entrar, observó que en el interior de la habitación de la maquinaria, una mujer cargaba con un fardo pesado para dirigirse a la planta baja. Ésta, al ver a Katy, gritó con un chillido inhumano '¡INTRUSOOOOS!', momento en que se desató el caos.

Zhia, usando la ventaja del sigilo, al oír la voz de alarma, cargó contra la bruja que observaba desde la ventana, y que se había girado al escuchara su compañera. Rodeada de luz solar que hace huir a dos sombras hacia las esquinas de la habitación, la mida la empujó tan fuerte con el impacto de sus hombros, que ésta se estrelló contra la ventana, arrastrando el cuerpo de la mida al intentar agarrarse a algo para evitar caer.
La bruja cayó casi 10 metros desde la ventana con un chillido aterrador, mientras con una ágil maniobra, Zhia evitaba la caída sujetándose al alfeizar inferior de la ventana. Atrás quedaban dos niños aterrorizados que chillaban muertos de miedo.
Sobresaltados por el ruido de una ventana quebrándose, un golpetazo y un grito inhumano, el paladín hipótido y la maga mida reaccionan mirando hacia arriba, viendo un proyectil humanóide que cae a toda velocidad, junto a una mida que cuelga de una ventana destrozada. Ambos aliados se apartan de la trayectoria, observando el desastre.
Con un impacto que sacudió la osamenta del monstruo, la criatura aturdida alzó al cabeza, tratando de entender qué había pasado.
Katy, habiendo escuchado el zumbido de un cuerpo al caer a su espalda, y el impacto, no dudó en lanzarse contra la bruja en el interior de la estancia estrecha del mecanismo, con tan mala fortuna que, al pisar sobre el suelo lleno de pequeños trozos o granos de objetos pulidos, la hizo resbalarse levantando polvo de harina al intentar golpear a su enemiga, fallando el lance al perder pie, sin caer.
Panit, enfocándose en su poder, observa al paladín a su lado, y calculando sus posibilidades al observar el entorno, decide transmitir una velocidad sobrenatural a los reflejos del hipótido, quien ve llena de vitalidad su intención de combatir.
Por su parte, Zhia, al observar la situación bajo sus pies colgando del abismo, se suelta de la mano que la sostiene, y aferrando con ambas manos su cimitarra silverada, cae a plomo contra la espalda de la bruja a cielo abierto, clavando hasta la empuñadura en el hombro de ésta con un pesado golpe que tuerce el tobillo de la asesina al mismo tiempo, pero con la satisfacción de ver que la monstruosidad es atravesada por un costado -todavía viva y sufriente entre alaridos, derribada de nuevo al suelo- con una herida que sisea y humea al contacto con la cimitarra. Rodando y arrancando la hoja de su enemiga, Khia se aparta de ella, para dejar hueco a sus aliados.
Entonces, la bruja seriamente magullada, se incorpora del suelo, y amenazando a sus enemigos, trata de conjurar el poder del sueño contra sus adversarios, y la oleada de oscuridad que surge de ella y los alcanza... no sirve absolutamente de nada, dejándola perpleja.

Al verse sorprendida, la bruja que había dado la voz de alarma mira con ira a Katy, y alzando una mano, arroja una andanada de proyectiles de sombras que la castigan duramente, impacto a impacto (costillas magulladas incluidas), al tiempo que dos sombras se condensan desde las partes más recónditas de la habitación, y laceran con sus garras inmateriales el cuerpo de la asesina humana, arrancándole vida y fuerza, haciendo que el agarre de su espada se debilite, al perder su energía vital a manos de los nomuertos. Soportando el dolor y la desesperación del ataque, apartándose por unos milímetros de una de las garras de los nomuertos, Katy se percata de que las sombras empiezan a crecer a su alrededor, concentrando una mayor cantidad de sombras dispuestas a devorar su alma.
Harto de la pantomima del engaño, y habiendo encontrado a un enemigo digno sobre el que descargar su cólera, recordando los crímenes que estas criaturas cometían contra los niños del lugar, Bukko, acelerado por el poder de Panit, se arrojó como un derviche de destrucción contra la saga recién caída, lanzando un martillazo tras otro a una velocidad vertiginosa. A pesar de que, canalizando el poder del sol a través de su primer impacto, el golpe en la espalda de la ya herida saga con un estallido de pura energía sagrada la arrojó por los aires dando tumbos, la velocidad no esperada del conjuro restó efectividad a los siguientes golpes, que sólo zumbaron peligrosos en el aire.
El movimiento y la cantidad de objetivos potenciales a ser dañados por el fuego amigo hizo que las flechas lanzadas desde detrás del carruaje por Ismark e Ireena se clavasen por el suelo y en la pared del molino, inofensivas.
Cuando Katy sintió que le estaban arrebatando la fuerza vital, y que sus enemigos la rodeaban por doquier, se escurrió de entre las zarpas oscuras de las sombras y la atención de la saga que las comandaba y, con una pirueta en forma de salto del ángel, recordó que cerca de la entrada se libraba otra batalla. Así, cayendo como un ángel vengador con su espada sujeta firme entre sus brazos, la asesina hundió su acero plateado en otra zona de la espalda de la saga que se debatía por defenderse de numerosos enemigos en terreno despejado, sufriendo, por suerte, apenas una magulladura al caer sobre ella en una pierna, y apartándose del monstruo con un giro de cintura, dejando a un enemigo de rodillas, casi a punto de su destrucción, ahogada en su sangre.

Panit, cada vez más fija su atención en la estructura del molino y la ventana, haciendo arriesgados cálculos, con un gesto despreciativo, liberó un virote de fuego sobrenatural con forma de serpiente demoníaca contra el monstruo, deshaciendo su cuerpo en sombras, calcinado por las efímeras llamas de su magia.
Pensando, por una vez, en la seguridad de quienes son incapaces de protegerse, Zhia, a pesar de la molestia de su tobillo, trepa de nuevo hacia la segunda planta (evitando la atención de la bruja aún viva y sus esbirros-sombra), entrando en la habitación (por la ventana rota) donde había dos pequeños (un niño moreno y lloroso de apenas 7 años, y una niña regordeta y pelirroja de enormes ojos acuosos que se podría decir tiene casi 5 años) encerrados en jaulas de madera, para disponerse a forzarlas y liberarlos.
Con un grito de cólera y dolor, la bruja superviviente se asoma por la ventana, la cual evitan las sombras, y clamando venganza arroja una nueva andanada de proyectiles oscuros, en esta ocasión contra el enorme corpachón de Bukko, que los recibe con sonoros impactos en el torso, soportando estoico el dolor de su torax sacudido, protegiendo a Panit así, pues parecía el objetivo original del ataque.
Furioso al ver a la criatura arremeter contra él y sus aliados, y pensando en que no puede alcanzar a la criatura desde allí, el paladín lanza su voluntad indomable en una orden verbal contra el monstruo, ordenándola que salte al vacío, pero la bruja se ríe y cloquea, burlándose de que la voluntad divina del atacante no puede superar su poder demoníaco. Frustrado, el hipótido saca su enorme hacha y la arroja con certera puntería hacia el monstruo, golpeando las costillas del mismo con un feo tajo que rompe sus vestiduras y lo hace chillar de miedo y dolor, mientras el arma cae hasta el suelo, rebotando contra el andamio destruido.
Alrededor de la ventana, más flechas vuelan y se incrustan en el cuerpo de la saga de la noche desde el carruaje. Los hermanastros contribuyen con cuanto pueden, ahora que tienen un blanco claro, y aunque sus proyectiles no son tan efectivos como las armas de sus protectores, hacen mella en la carne de la monstruosidad.
Resentida por las heridas sufridas, Katy decide tomarse un respiro, alejándose despacio hacia el carruaje, sosteniendo un medallón a su cuello con ambas manos, y suplicando por su poder sanador, el cual empieza a sanar sus heridas, aunque no le hace recuperar su fuerza robada.
Entonces, y con una sonrisa malévola, Panit arriesga una jugada terrible al ver al monstruo -rodeado de sombras justo en el límite interior de la ventana, mirando con hambre a través de sus expresiones casi indistinguibles- asomado a la ventana y herido, y de un salto, libera una salvaje oleada de magia al interior de la habitación desde la que se parapeta la criatura, la cual estalla en una furia de llamas que arrastran al olvido de la destrucción a todas las sombras, calcinan la carne de la saga con un chillido insufrible de sorpresa y sufrimiento, y brotan a través del hueco de las escaleras hacia las plantas superior e inferior, aunque no causan demasiados destrozos, pero hacen que tanto Zhia como los niños a punto de ser liberados griten de miedo ellos, y se sobresalte por la sorpresa la asesina mida.
Bukko, asombrado y aturdido por el descontrol de la magia, mira con reproche a la maga mida por haber causado tal nivel de devastación de forma tan inconsciente, a pesar de la sonrisa satisfecha de la mida.
Con el sobresalto de la explosión de fuego mágico, y sintiendo que el tiempo corría en su contra, Zhia fuerza de sendos golpes las jaulas y, agarrando a ambos hombros a los niños, desciende tan rápido como puede por un costado del castigado edificio, tratando de alejarse de la catástrofe.
Enfurecida y agonizante por el poder liberado de Panit, tambaleándose, la saga se apoya en la ventana calcinada, y arroja sobre Panit una oleada de proyectiles oscuros, que la acosan y sacuden con sonoros impactos que la hacen tropezar con cada estallido, aunque su resolución no desfallece, a pesar de que el monstruo la maldice con cada proyectil.
Azuzado por la posibilidad de que la estructura del edificio haya sufrido más de lo necesario, Bukko, acelerado por la magia de Panit, derriba la puerta de la entrada, y sube por las escaleras como una exhalación.
Desde el exterior, tres flechas golpean la espalda de la saga cuando ésta se gira al escuchar el avance corpulento del paladín, confundiendo a la criatura que se ve acosada por todas partes.
Al ver a la criatura recortada contra la ventana, entre el humo de la explosión, el paladín entona una canción de guerra y castigo que (después de que una lluvia de proyectiles de bruma con forma de pequeños cráneos vuelen desde el exterior, brotando de las manos de de Panit, y se estrellen estallando sobre la espalda encorvada del ser, conforme los pequeños son llevados hasta el suelo a toda prisa por Zhia) ensalza su fuerza divina, y le hace descargar una efectiva tromba de impactos sobre su enemiga. Con cada golpe y estallido de poder sagrado, la criatura es sometida hasta la derrota, momento en que el último golpe la deshace en jirones de sombras con un aullido que se convierte en eco al viento.
Y, con un un último estallido de velocidad, el paladín sale disparado de una habitación que empieza a agrietarse y a desmoronarse por el peso de las plantas superiores, debilitadas las paredes por la magia de fuego de Panit, y cuando sale de un salto como un rayo por la puerta, toda la estructura empieza a ceder y a derrumbarse sobre sí misma con un ensordecedor estruendo.

Después de unos momentos de ruido atronador, el silencio, el humo y el polvo apartan la destrucción, dejando sólo escombros donde antes había un molino dedicado a la vil corrupción de los niños.
Quizá, si los aventureros deseaban ahora saquear el lugar, tendrían que entretenerse un poco en mover muchos escombros.
O detenerse a observar los enormes monolitos observados por Zhia...

...o percatarse del extraño limo negro que brotaba entre los humeantes escombros, burbujeante y lento, con un aspecto no muy halagüeño.



CONTINUARÁ... ¿EL COMBATE?

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