Marzo de 2018 (Ciclo Lunar día 6 - Luna Media). Washington D.C.
Cuando la manada escuchó la situación, Lily y Doc Silas que son quienes están explicando la situación indican que, aunque saben que esta petición es importante, también les expresan que entienden, por lo que Madre Ellie les ha contado, a la manada y a Sarah los esperan en un túmulo para resolver una cuestión bastante importante para la Nación Garou, y quizá la desaparición de Antonio puede ser algo que su propio Clan podría solventar tarde o temprano, así que, aunque su ayuda podría ser vital, tampoco pueden abusar de los recién llegados como fuesen miembros del Clan a los que solicitar una incursión o una misión para el mismo. Sin embargo, los miembros de la manada deciden que, mientras el Clan pueda esconder momentáneamente a Sarah y a su hijo ellos, por deferencia a la información y ayuda prestada, pueden investigar la desaparición de Antonio y ver qué pueden encontrar para ayudar a encontrar el rastro del chico. Así, de madrugada, se dirigen a un edificio de pequeños apartamentos abandonados en el exterior de la ciudad, que sirve de morada para Antonio, y en el Piso 9, en una habitación que aún no ha sido precintada por la policía, Katzuo, Frank y Solotov se acercan a echar un vistazo. Es un piso de unos 30 metros cuadrados con cuarto de baño, habitación y salón-cocina. Mientras Frank echa un ojo en el cuarto, donde todo está bastante ordenado y sólo hay papeles con notas, en una de cuyas agendas, la última anotación es "Convento de Santa Clarissa", Solotov ojea el diminuto cuarto de baño sin mucho éxito, aunque al escudriñar en la Umbra, descubre una enorme cucaracha robótica (del tamaño de un chihuahua) que está apoyada encima del retrete. Ésta, al verlo, empieza a emitir una serie de símbolos sobre su lomo, que Solotov desconoce. Cuando el espíritu ve que el Garou no parece entender su mensaje, se baja del retrete, y se dirige hacia el salón. Mientras, Katzuo investiga concienzudamente el salón revuelto por una lucha, viendo básicamente que los datos que les han ofrecido en el Clan del Padre Washington son lo que se puede reunir: que ha habido una trifulca en el salón, pero la violencia no ha llegado a sangre. Así, mientras Katzuo sigue ojeando en el mundo físico, Solotov informa a sus compañeros que ha encontrado una extraña cucaracha-espíritu que debe rondar por el salón ahora mismo, con lo que Frank decide viajar a la Umbra desde el cuarto de baño, usando su espejo.
Cuando entra allí, encuentra que el pequeño apartamento tiene un aspecto bastante decente, bien ordenado y mucho más relajado de lo que el mundo físico trasciende, con el agravante de que, al entrar, se encuentra una inmensa cucaracha a su lado, dando vueltas frenéticamente, emitiendo símbolos sobrenaturales e informáticos a toda velocidad en su lomo, mirándolo y prácticamente chillando al decir con voz inhumana "al fin alguien que me entiende.
Tenéis que marcharos de aquí. Un fomori ha estado aquí. Ha atrapado al chico que vivía aquí. Se lo llevó vivo. No pude informar de la desaparición porque el chico se empeñaba en no tener una conexión directa de datos. Vete... Corre!!".
En el transcurso del largo Caminar de Lado de Frank hacia la Umbra, Katzuo sigue investigando el apartamento, y en el cuarto de baño le da por mirar en la tapa del retrete, y encuentra una pequeña bolsita cerrada con una memoria micro USB de 64MB con adaptador en su interior. Usando su móvil, empieza a ojear lo que hay en su interior, al tiempo que Solotov se dedica a echar un vistazo por la ventana del salón y vigilar el exterior, más allá de las escaleras externas de acceso. Frank descubre que en la memoria USB hay una investigación de Antonio sobre una Farmacéutica llamada EverLife, la cual está realizando un estudio sobre diversos lugares de la ciudad donde se recogen huérfanos, y en concreto están concentrando sus esfuerzos en el Convento de Santa Clarissa en Washington, al que parecen sondear con más interés. Según los datos de la investigación, EverLife es una empresa de farmacéutica especializada en estudios de retrogenética, la cual tiene contactos entre diversos agentes de Servicios Sociales y agencias de Seguridad Médica del estado, a los cuales están coaccionando para realizar informes negativos sobre la calidad del personal e instalaciones de los lugares donde se acogen a huérfanos, al mismo tiempo que se realicen recomendaciones para reubicar a esos niños a una empresa privada de salud y bienestar, cuyos métodos y personal están a la vanguardia de pediatría y los últimos estudios de atención y supervisión de niños con las necesidades de los huérfanos, además de búsquedas apropiadas de hogares que cubran las expectativas tanto de padres adoptivos como niños en adopción, llamada PureCare. En la investigación aparecen algunos nombres de los individuos coaccionados, así como el nombre del supervisor de la operación de reubicación de huérfanos, el Doctor R. Vaughn, quien firma varias de las notas interceptadas por Antonio.
Mientras Frank se ocupa de "sus asuntos" y Katzuo ojea los documentos, Solotov se percata de que la furgoneta negra aparca cerca del edificio, y de ella salen tres operarios con uniforme (uno de aspecto hindú, otro más caucásico, de cabello castaño, y un tercero de piel más morena, quizá mulato -todos ellos con corte de pelo de aspecto militar, y rasurados-), que llevan cada uno un maletín bastante elegante. Al observarlos, avisa a Frank y a Katzuo sobre los tipos, de los que no se sabe si son agentes del FBI, Moradores o qué demonios son, pero que si son agentes gubernamentales, está claro que están llevando algún tipo de operación encubierta.
Mientras, Frank después de ser advertido por el yaglino kilakack'n, trata de volver al mundo físico, el propio Niebla ayuda a su largo y penoso viaje entre mundos con un "empujoncito", para que llegue a tiempo junto a sus compañeros, momento en que trazan un plan.
Cerrando la puerta con pestillo, Katzuo mueve un sofá y se cubre tras él, apuntando hacia la puerta, mientras Solotov se queda junto a la ventana del salón abierta, por si hay que huir, y Frank sale hasta la escalera de incendios del exterior, cobijándose en el muro de la misma.
Tras una tensa espera de minutos, se escucha el avance descuidado de los tres individuos por el pasillo (como si no esperasen encontrar a nadie) que, al llegar a la puerta cerrada, se preguntan entre ellos si sus compañeros cerraron la puerta al salir. No importando mucho, al parecer empiezan a forzar la puerta con una ganzúa eléctrica, y cuando la abren, Katzuo les da el alto, identificándose como policía, deslumbrándolos (principalmente al hombre que acaba de abrir la puerta) con la linterna adosada a su Glock-17, diciéndole que tiren los maletines, levanten las manos, y se arrodillen. Sorprendidos, los tres hombres se miran confusos, y el primero, el hombre de aspecto hindú, trata de hacer entender que son operarios de una compañía de datos que tienen que cortar una transmisión de datos ilegal desde este piso. Katzuo, ignorando sus palabras, vuelve a decir que "soltad las maletas, las manos en alto detrás de la nuca, y de rodillas... YA". Con las palabras de Katzuo, Solotov se pone en tensión, pendiente de los tres intrusos, y Frank asoma la cabeza para ver qué está pasando. Tanto Katzuo como Frank son conscientes que estas personas no se atemorizan por la amenaza, aunque están a la defensiva, pero la presencia de la manada les preocupa más por el hecho de que son testigos que de la sorpresa de encontrar gente que no esperaban. De hecho, el instinto de los recién llegados es pasar a la ofensiva, y están realmente tensos por ello. "Al suelo os he dicho, o abriré fuego", vuelve a gritar Katzuo, y los tres empiezan a agacharse, sin soltar los maletines. El mestizo dice que por qué la policía está aquí, si ellos sólo van a hacer su trabajo. Katzuo les ordena no hablar, porque no le interesa quienes son. Cuando, de pronto, los tres parecen ponerse en marcha para intentar atacar, haciendo un gesto con la mano, pulsando algo en el asa del maletín, Katzuo dispara tres veces sobre el que está en el umbral, lanzándolo contra el hombre que hay tras él, el tipo caucásico de cabello castaño, estrellando a ambos contra el muro del pasillo. Dos de los tres disparos han impactado sobre él (el hombre sangra). Al mismo tiempo, Solotov observa la conclusión de haber abierto fuego, y ve que el hombre contra el que ha caído su compañero alcanzado por los disparos se echa a un lado, arrastrando al herido para salir de la trayectoria a través de la puerta, al tiempo que el que está de pie oculto por el quicio está desmontando el maletín y sacando un subfusil del mismo.
Entonces, el Colmillo Plateado avanza a toda velocidad, en dirección al hombre que queda en pie tras el quicio, y mientras se transforma en su forma de guerra, atraviesa la pared de un puñetazo, alcanzándolo en la cabeza y estrellándolo (para dejarlo sentado) contra la pared en la que habían impactado sus dos compañeros. Con el mismo impacto, Solotov atraviesa el hueco de la pared, haciendo volar escombros por todas partes, y al hombre que arrastraba a su compañero, y que está volviéndose para mirarlo (asustado PERO NO EN DELIRIO), intentando agarrar su arma, el Colmillo Plateado le pisa con tanta fuerza el esternón que lo hunde en el suelo, dejándolo seriamente herido al romperle varias costillas.
En ese momento, los tres adversarios, desparramados por los suelos, son recriminados por el Crinos recién llegado que, con voz monstruosamente gutural, les dice "¿no os ha dicho mi compañero que os estéis quietos?". Katzuo susurra a Solotov entonces "Solotov... corre, entra, corre... pasa a Homínido, por Dios". Cuando el Colmillo se percata de las palabras de su compañero, el herido de balas que aún está medio consciente, coge un subfusil de los desparramados por el suelo, gira sobre sí mismo en dirección a la puerta, y tumbado abre fuego hacia dentro, pillando por sorpresa al Crinos. Una ráfaga corta de balas impacta contra el sofá y el pecho de Katzuo, aunque éste, por suerte, sale ileso gracias a la cobertura y su chaleco antibalas, con las costillas magulladas.
Frank, por su parte, se mantiene a la expectativa sin saber muy bien qué hacer. Mientras está dubitativo, observa si hay más gente en la furgoneta, pero parece que éstos son los únicos tipos que parecen estar destacados a la zona.
Entonces, Katzuo se levanta corriendo, y saliendo al pasillo, pisa la muñeca del hombre que acaba de abrir fuego, mientras le apunta a la cabeza con el arma. "Si te mueves, te mato", dice fríamente. Con el hombre atemorizado, el policía lo inmoviliza con la rodilla en la espalda y esposa (cerrando con fuerza las esposas y haciendo que el falso operario sufra, para después pensar en arrastrarlo a la habitación ("te dije que no os movierais", dice Katzuo mientras), y sacando bridas para esposar a más objetivos. El hombre que está sentado, trata de espabilarse, aunque al ver la situación y al Crinos, sus ojos se desorbitan llenos de un terror demente, tratando de tantear el suelo buscando un arma. Solotov, al ver la situación en la que sólo el más peligroso es el que está aterrorizado, termina de acogotarlo con la palma de la mano contra la pared, estrellándole la cabeza y dejándolo inconsciente, y vuelve a pisotear en el costado al que está en tumbado medio alicatado contra el suelo, con otro crujido más, que trataba también de alcanzar un arma, dejándolo REALMENTE jodido y escupiendo sangre.
Por suerte para todos, el edificio está extremadamente tranquilo y silencioso.
Como la situación está controlada, Solotov arrastra al interior de la habitación al hombre del pecho hundido y al inconsciente, cambiando a Homínido, mientras Katzuo arrastra al cuarto al esposado que, aunque herido, aún gruñe e insulta a los personajes, sobre todo al policía. Antes de saber qué ha sucedido, recogen las armas del pasillo y embridan las muñecas de los dos hombres que Solotov se ha llevado, mientras Frank echa un vistazo al inconsciente y al "aplastado" (resultando en que, si el "aplanado" no recibe atención médica, podría morir por el traumatismo torácico), confirmando además que ni él ni el inconsciente hablarán. Frank registra a los dos que no están con Katzuo, al tiempo que el ContemplaEstrellas hace lo propio con su prisionero. En total tienen 3 móviles de prepago, 1500 dólares, las llaves de la furgoneta (junto a otro juego de llaves), 3 subfusiles de camuflaje como maletines, y un cargador extra (además de los cargadores no usados puestos en las armas). Cada subfusil tiene la mitad de sus balas de plata. De hecho, Katzuo se quita las balas del chaleco, porque una de ellas le incomoda (un impacto de plata). Las identificaciones pueden ser reales o no. Tal armamento implica que los atacantes sabían a lo que se enfrentaban, o tenían la sospecha.
El prisionero sigue tratando de forcejear, diciendo que los personajes se la están jugando con ellos. Katzuo le responde que quien está en un verdadero problema es él, su amigo que tiene el pecho destrozado (a lo cual el atacante desprecia al tipo, indicando que no le importa una mierda y que no es su amigo), y el otro que está inconsciente. Cuando el interrogado mira al que está inconsciente, el mulato, parece preocuparse, preguntando si "Marcus" está bien (curiosamente, Marcus no es el nombre que aparece en la tarjeta que lo identifica como trabajador de LuminousTruth). Katzuo dice que, dependiendo de lo que responda el interrogado, la atención médica podría llegar pronto o demasiado tarde para ayudar a su amigo o el otro... a lo que el tipo dice que en su móvil hay un número de EverLife al que se puede llamar para que alguien venga en ayuda de su compañero Marcus en no más de 10 minutos. Katzuo le dice que, sin respuestas a sus preguntas, no hay llamada. Cuando se le pregunta sobre el muchacho desaparecido, el tipo dice que no sabe dónde está, porque ellos sólo venían aquí por algo. Cuando Katzuo intenta sonsacarle, el tipo piensa en qué son los personajes y dice que, qué más da, porque siendo lo que son, si habla lo matarán otros, y si no, Katzuo le pegará un tiro. La diferencia son las complicaciones que le pondrán quienes lo maten si habla. Katzuo razona que antes de abrir fuego advirtió para evitar el tiroteo, y que ellos fueron los que provocaron el mismo, al intentar atacar con sus subfusiles. El tipo, derrumbándose poco a poco, es presionado por Katzuo, que le dice que existe una posible diferencia en que, si hablan, puede dejar que se marchen los que puedan salir por su propio pie, y los que no que se mueran, aunque él no los rematará. Posiblemente, con los recursos que los atacantes traían, sean más que capaces de salir de allí y perderse, pero la próxima vez que se vean, la cosa no será tan sencilla. Así que tienen la posibilidad de huir y perderse si hablan. El hombre, derrumbado, dice que no sabe dónde puede estar el chico, aunque sospecha que podría estar con Vaughn. Es quien dirige las operaciones del Departamento 12, y el chico podría estar en uno de sus laboratorios. El Departamento 12 es un equipo de investigación retrogenética, con laboratorios en las Farmacéuticas EverLife. Hay una sucursal en la NorOeste hacia Toronto, a las afueras de la ciudad. Puede que el chico esté allí. Lo más probable es que Vaughn se lo haya llevado allí porque estuviese metiendo las narices donde no le llamaban. Solotov, al margen de esa información, pregunta qué es lo que buscaban, recordando las primeras palabras. El tipo dice que el muchacho parecía tener información sobre los laboratorios, y cuando fue atrapado, sus captores tuvieron que marcharse a toda prisa para no levantar sospechas o que algún testigo los viese y pudiese hablar del asunto a las autoridades.
El herido de balas y sus compañeros estaban aquí para peinar la zona por si la policía había llegado, y limpiar cualquier posible pista... "como ha ocurrido contigo, que eres policía... aunque... no pareces policía de aquí". Katzuo replica que no importa en qué distrito trabaje. Ser poli es ser poli, y él dio el alto según protocolo, para que lo tuviesen claro. Incluso podría ser miembro de alguna agencia secreta, que los asaltantes no lo sabrían, lo cual el tipejo corrobora, diciendo que desconoce quién es policía, quién agente del FBI, etc... y que a ellos les habían pagado para hacer un trabajo, nada más.
Con tal información, Katzuo recoge con el carboncillo de un lápiz las huellas de los tres, junto con fotografías de sus rostros, dejando claro que los acaba de dejar registrados para identificación. "Ésto es un seguro. Si, cuando os marchéis, me entero de que habéis cantado a vuestros superiores, os buscaré, porque está claro que vuestras tarjetas no reflejan vuestra verdadera identidad. Ahora... largo. Es lo único que voy a deciros."
El tipo pide que lo suelten, para que al menos pueda llevarse a Marcus. Estando desarmado, no es problema hacerlo, y es liberado. Así, el tipo se marcha con "Marcus" atontado, diciendo "vamos, Marcus, vámonos de aquí", mientras el medio inconsciente balbucea "el bicho... eeeh... el bicho..." al largarse.
El que se queda atrás, tratando de hablar en su agonía, los insulta diciendo que no lo dejen atrás, pero el que ha cantado la información ignora sus palabras y se larga con su otro compañero, abandonándolo con un "que te jodan, capullo".
Frank sabe que no puede hacer mucho más por ese tipo, así que dejan el piso, se lo llevan a la furgoneta, y después lo abandonan en un parque, desde donde llaman a la policía para que lo recojan, momento en que, después de hacerlo, rompen la tarjeta del móvil prepago pero se llevan el cacharro.
De camino al Clan del Padre Fundador, la manada se para a echar un vistazo a todo lo que hay en la furgoneta: equipos de escucha a distancia, equipos para pinchar líneas telefónicas, monitores, cámaras fotográficas, cámaras de vídeo, micros, e incluso visores térmicos y nocturnos... además de unos cajones con medicamentos de EverLife (antibióticos, antiinflamatorios y calmantes, fundamentalmente), unos extraños viales con un dispensador-pistola, y 3000 dólares más, además de todo lo que han conseguido de ellos: armas, móviles, dinero e incluso una ganzúa eléctrica ¡FELIZ NAVIDAD! De hecho, además de ello, en el panel electrónico de la furgoneta híbrida, hay un programa de GPS en el que puede haber registro de las últimas rutas que podrían estudiarse para ver dónde ha estado esta furgoneta. Lo más importante de todo es que, echando un vistazo, la manada también descubre un sistema de rastreo puesto en la furgoneta, que desconecta y tira por la ventana, para que no pueda ser localizada a distancia (salvo la última localización de la misma, claro está, junto a la guarida de Antonio).
Al llegar al Clan, la manada explica lo sucedido a Doc y a Ellie, incluyendo que van a regalarles la furgo y su contenido (1500 de los 3000 dólares... el resto va a la manada). Lo más importante es que Doc investigue las pastillas y los viales, y el informe sobre EverLife investigada por parte de Antonio, y que eso es lo que probablemente provocó su rapto. Cuando nombran al Orfanato de Santa Clarissa, Doc dice que ese lugar está controlado por los Hijos de Gaia. También Frank informa que un espíritu le reveló que quien raptó a Antonio fue un fomor. El Departamento 12 podría estar relacionado con el "botón" o gemelo encontrado tras el asalto a la guarida de Antonio. Gracias al nombre de "Vaughn", el gemelo con el 12, y una posible ubicación de unos laboratorios a las afueras de Washington, podrían realizar un ritual de Piedra de Búsqueda potenciado. Hasta el momento, buscar a Antonio parecía inútil, y parecía extremadamente protegido contra rastreo sobrenatural... pero el tal Vaughn y los laboratorios serían otro asunto. Así, Madre Ellie pide a Frank que la ayude con el ritual de Piedra de Búsqueda potenciado, mientras Doc, Katzuo y Solotov se ocupan de la furgoneta. Entonces, con una especie de deja vu, Solotov recuerda que algo "no le olía bien en la furgo": cuando abrieron las cajoneras, los viales hicieron saltar todas las alarmas de detección del Wyrm al Colmillo Plateado. Así, para investigar qué son esos viales y medicamentos, Doc se lleva a los dos miembros de la manada a la Umbra...
donde descubren que la furgoneta es un poderoso foco de la Tejedora con una inmensa Araña tejiendo alrededor de la misma, mientras elementales eléctricos saltan desde sus bajos al suelo y de vuelta, y una pequeña concentración de cucarachas-espíritu se comunican entre sí desde los laterales del vehículo.
Entonces, cuando la Araña se fija en ellos, Doc pronuncia la palabra "quieta", y la deja bloqueada, mientras pide a sus acompañantes que echen un ojo dentro de la furgoneta en vez de atacarla, porque podría atraer más Arañas de la Tejedora y están muy cerca de un Túmulo. Solotov, utilizando Abrir Sello sobre las hebras de Tejedora que envuelven la furgoneta, abre la zona de atrás, momento en que del orificio salen una horda inmensa de diminutas arañas de la tejedora y espíritus-cucaracha, tras los cuales unos tentáculos de humo negro con consistencia aceitosa brotan disparados hacia él, al tiempo que se escucha una cacofonía de voces histéricas que ríen, lloran, se lamentan, ululan o emiten palabras balbuceantes.
La criatura a la que pertenecen esos tentáculos tiene un centro en el que se concentran varias bocas en diferentes expresiones de horror, risa histérica, rabia y llanto, junto con varios ojos desparejados que también expresan diferentes emociones negativas intensas. Se trata de una Perdición de la Locura. La criatura, con una voz disonante, dice que los recién llegados no huelen "apropiado", así que deben marcharse, aunque su actitud violenta hace sospechar que seguirá atacando, a pesar de sus palabras preventivas.
Enfurecidos, el Colmillo y el Contemplaestrellas pasan a su forma de guerra y se lanzan contra la criatura. Cuando Solotov empieza a apuñalarla con su daga de hueso heredada, el objeto empieza a despertar su esencia, y un rugido proveniente de la misma activa su poder de Daga de Colmillo, "mordiendo" y desgarrando a la criatura, que concentra su atención dolorida en el Colmillo, al que provoca un violento Frenesí Furioso con su poder. Sin embargo, la jugada le sale equívoca, porque en su Frenesí, ya que la criatura es objeto de su ira, Solotov empieza a atacarla descuidadamente y con toda su rabia, desgarrándola en pedazos, ayudado por Katzuo. Finalmente, Solotov salta en su interior y, aunque momentáneamente se sumerge en la substancia negruzca, brota de su interior haciéndola estallar, y destruyéndola en el proceso. Cuando Katzuo se da cuenta de su estado frenético, corre las hebras de la tejedora de la parte trasera de la furgoneta, y deja a Solotov desfogar su rabia en el interior del objeto, del que huyen decenas de diminutas arañas de la Tejedora en el caos destructivo. Tal descarga de cólera provoca que, en el mundo físico, parte de los aparatos tecnológicos tengan problemas... lo que quizá precise de una revisión posterior por parte del Clan para reponer los usos normales de la tecnología allí concentrada.
Mientras los combatientes terminan su trifulca, Frank y Madre Ellie realizan una versión más elaborada de la Piedra de Búsqueda con la información obtenida, y después de un ritual que requiere bastante concentración y esfuerzo de voluntad, en una cuerda a la que está anudado el gemelo usado para el ritual, el objeto empieza a señalar de forma cada vez más potente en una dirección concreta. Parece que el Doctor Vaughn no está tan protegido contra la detección como Antonio, y los dos Theurge van a hablar con Doc y la manada para informarles del éxito. "No obstante", dice Madre Ellie, "la potencia necesitada para este ritual y la posibilidad de que el lugar donde se encuentre el Doctor Vaughn sí estén protegidos hace que el efecto del mismo sólo tenga una fiabilidad de un día aproximadamente. Después de eso, probablemente perdáis el poder del mismo, y la ubicación del tipo. Así que debéis daros prisa". Al reunirse todos, la manada cuenta lo sucedido con la furgoneta y la perdición protegiendo el interior en la Umbra, y que al acabar con ella, la furgoneta pierde parte del tufo a Wyrm. Cuando se observan los viales en la Umbra, en su interior parece haber una voluta de humo oleoso en suspensión, que aún tiene Wyrm, parecida a una semilla, y que se mueve con "vida propia". Cuando Doc observa los viales, se percata de que lo que están viendo es Esencia de Perdición. No es, técnicamente, una Perdición, pero esa substancia, consumida, podría hacer susceptible a una mente a la que se inyectase ese producto, ser más dócil a la hora de ser poseída por un espíritu del Wyrm, facilitando la transformación en un Fomor. Pensando en los tipos a los que la manada se enfrentó, ahora caen en la cuenta de que, aunque eran humanos, dos de ellos no parecían afectados por el Delirio, lo cual hace sospechar en alguna posible implicación de Fomori en juego, a pesar de que no tenían poderes Fomori... o estaban bien entrenados... o alguien habría jugado con sus mentes para "escudarlos" del efecto del Delirio. Habiendo visto la esencia de los viales, lo único que Doc recomendaba en ese momento era destruirlos (aunque se quedaría uno por si necesitaba de hacer algunas pruebas), y ver si los medicamentos también son susceptibles de estar corrompidos. Echando un ojo a la etiqueta de EverLife, Doc recomienda destruirlos también, si están relacionados con el mismo origen que los viales (de hecho, tienen un pequeño tufillo a Wyrm, no suficiente para corromper, pero sí digno de sospecha).
Con todo lo averiguado y encontrado, la manada se dirige a Madre Ellie para pensar en cómo proceder. Ella indica que, si Vaughn se llevó a Antonio, podría estar con él, tener información de su ubicación o alguien que supiese de la misma. Aunque la caducidad del Rito de la Piedra de Búsqueda requiere cierta prisa. Así que la manada decide descansar unas horas, y al despertar anocheciendo, las opciones de valorar una incursión parecen más prometedoras.
Frank solicita un mapa de la región y, tras orientarlo apropiadamente, lo compara con la dirección de marca del Rito, que coincide con una estatal al noroeste en dirección a Toronto... la misma zona donde, en principio, EverLife Farmaceutics tiene unos laboratorios.
Como ofrecimiento de Madre Ellie, el Clan puede proporcionar algo de apoyo, puesto que la manada tiene la intención de viajar hasta los laboratorios y encontrar a Vaughn, por si tienen suerte y también hallan a Antonio.
La noche, y la Luna Media, les son propicias.
CONTINUARÁ









No hay comentarios:
Publicar un comentario