jueves, 9 de mayo de 2019

CROSSOVER: EL RESURGIR DEL DRAGÓN & LA MALDICIÓN DE STRADH - PRELUDIO - PARTE 6 - LA LLEGADA DEL PEREGRINO... STRADH VON ZAROVICH - FIN DEL PRELUDIO Y DESCANSO DE LA PARTIDA

Al entrar en la posada de La Sangre de la Viña en el interior de la villa de Uarowia (SPOILER), los tres lugareños que allí hay observan a los visitantes quedan boquiabiertos, y murmuran entre sí. Los bárbaros de la raza de Katy también murmuran, pero al parecer saben algo que el resto desconoce. El posadero permanece impertérrito... mientras que en una esquina, un joven apuesto y bien vestido, con ropas elegantes y pasadas de moda, bebe de su jarra algo ausente. Entre los murmullos de los aldeanos, se escucha "Markovianos", mientras tratan de marcharse de allí.
A su vez, los bárbaros susurran palabras sueltas, entre las que se escuchan algunas como "Abadía" y "San Markovia" (despertando la curiosidad de Bukko, quien reconoce esa palabra como el nombre de Lord Markov Lordel, el primer Elfo Banjora que desapareció dos veces de su mansión familiar en busca de una cruzada). Katy, tratando de calmar a los aldeanos, agarra a uno de los que huyen, y le explica con buenas palabras que Panit y Bukko no son licántropos (como grita un aldeano con temor) o "monstruos" y que, de hecho, Bukko es un servidor de Andral. No obstante, el parroquiano indica que, normalmente, las representaciones de Andral son de un Elfo Bastarre o un Elfo del Ocaso. Bukko suspira al entender que la representación de Uarowi aquí es masculina. No sólo Katy indica que Bukko es un protector de la luz, sino que todos los habitantes de Uarowia deben saber que está aquí y pretende quedarse para ayudar. Entonces, antes de marchar, el aldeano indica que hay un santuario de Andral al norte de la villa, y se escurre entre los aventureros.
Entonces, mientras Katy ahora se dirige hacia los bárbaros, Bukko se mueve en dirección a Ismark.
Katy charla con los bárbaros, quienes la confunden en principio con alguien de su clan, para después identificarla como uno de los viajeros invitados por el señor de la tierra. A tal efecto, socarronamente indican que deberían aceptar la oferta. Mientras tanto, al ser consultados por San Markovia, los bárbaros indican que al parecer hay una abadía al oeste, con ese nombre, dedicada al Señor del Amanecer (Andral), la cual esconde criaturas informes con mezcla humanoide y animal, las cuales son alentadas a convertirse en ese tipo de seres, y protegidas por el abad. Los experimentos están patrocinados, una vez más, el señor de la tierra, que permite al abad cuidar a las criaturas bajo su cargo. Cuando Katy trata de averiguar más sobre los bárbaros, ellos se miran con sospecha, y se levantan para marcharse, dando la conversación por concluida, y cuando Katy trata de frenarlos, éstos dicen que quizá lo mejor sería ir a visitar al señor de estas tierras, aunque antes deberían tener una charla con Madam Eva, porque no sólo son invitados de su amo, sino también de su propia líder de clan. Katy no ceja en no dejarlos marchar, a lo que Panit duerme a los bárbaros y a Katy, momento en que Akon los encadena y la despierta.
Al mismo tiempo que ésto sucede, Ismark llama la atención de Bukko, asombrado por lo sucedido, les indica que, antes de que se metan en más líos por lo sucedido, ya que los bárbaros regentan la posada, lo mejor sería que lo acompañasen, y quizá podrían tener una pequeña charla, sobre todo después de que Bukko contactase brevemente con él para hablar de su padre, y el muchacho, presentándose como Ismark el Menor, le indicase que le hablaría de su padre si antes le ayudaban con un problema (que, evidentemente, parece estar más allá del hecho de que nadie ha podido controlar la infección de zombis de la villa). De hecho, solicita la ayuda de un servidor del Señor del Amanecer porque parece que éste a contestado a sus plegarias, a pesar de no aparecerse como un Elfo Bastarre o un Elfo del Ocaso (Bukko pregunta si Andral, en estas tierras, es representado por esa raza, a lo que Ismark indica que sí, ya que... sólo hay humanos y elfos... ¿por qué se aparecería de otra forma si quisiera ofrecer confianza?).
Mientras Bukko, Victor y Panit se marchan en el carruaje, indican a Akon y Katy que se den prisa en tratar los asuntos que deban hacer con los bárbaros y luego los alcancen.
Cuando Katy y Akon tratan de interrogar a los bárbaros, dos de éstos se zafan de sus cadenas y tratan de escapar. Uno de ellos es atravesado por la espalda por Katy, al tiempo que la otra es paralizada por Akon. Éste, mientras observa a la paralizada, se acerca al bárbaro encadenado, quien trata de rogar por su vida, aunque Akon decide otra cosa: degollar con frenesí al hombre y lamer su sangre... adoptando un curioso patrón sádico (una infección de la tierra que se ha abierto paso hacia su alma) que repite con la chica paralizada, justo después de que Katy se marche para no ver lo que hace el tiefling... que da rienda suelta a la violencia al matar a la mujer indefensa también. De los muertos, los examina y saquea, además de arrancar otro tatuaje con el escudo de armas de un cuervo de sus pieles, reconociéndolo una vez más como el mismo del licántropo bárbaro.
Mientras Katy y Akon resuelven sus asuntos, Ismark conduce a Panit y Bukko al sur de la villa, preguntándoles si son personas que sobrevivieron a la "marcha azul"... una marcha de aventureros de otras tierras con extrañas razas y criaturas, guiados por un mago loco, que trataron de asaltar la fortaleza de Stradh, sin éxito... siendo masacrados por ello. Cuando Bukko le indica que, quizá, ellos provengan de las mismas tierras, pero no formen parte de esa "marcha azul", Ismark termina por explicarles lo que le atormenta y para lo que necesita ayuda: su hermana ha caído víctima del influjo de una criatura vil que ha provocado la perdición de su padre por tratar de defenderla. La criatura ha provocado la infección zombi desde hace una semana, más o menos el mismo tiempo que su padre rechazó las atenciones de la criatura por cortejar a su hija, lo cual la criatura no se lo tomó demasiado bien, pues deseaba su mano. A partir de entonces, el hogar de los Indirovic ha sido asaltado sin piedad por fuerzas del mal que no dan tregua. Al pensar en ello, Bukko y Panit consultan a Ismark sobre la carta que vieron en el hogar de los Lordel, y si esa carta la escribió su padre, a lo que Ismark indica que no. De hecho, Ismark dice que, perdida toda esperanza por parte de su padre, éste lo único que habría deseado es que nadie se acercase a este lugar alejado de la mano de los dioses, para no sufrir un destino similar al de los suyos.
Bukko y Panit preguntan si hay algún ancestro con el nombre de su padre que tuviese una hija y pasase por una situación problemática, a lo que Ismark indicó que no, que, de hecho, hay un ancestro con un nombre similar y una hija propia, pero que no es el caso de su padre el burgomaestre, ya que su hermana Ayreena es adoptada. Ahondando más en el gobierno de esta ciudad y por qué nadie se ocupa de la infección zombi, Ismark indica que la guardia y la milicia dejaron de asistir a la villa, a pesar de los ruegos del burgomaestre, y poco a poco fueron desapareciendo, quedando la familia Indirovic para protegerse sólo a ellos, que parecían el foco principal del mal sobre la propia villa. Al preguntar sobre si el líder de estas tierras podría ayudar con el problema, Ismark indica que la familia Indirovic se convirtió en la administradora sin supervisión ajena de Uarowia hace generaciones, al margen de los líderes de la tierra, los Zarovic, quienes entregaron dicho control a sus ancestros. De hecho, el linaje de los Zarovic llega hasta el actual Conde Stradh, que hoy por hoy es considerado un monstruo y un tirano. Sorprendidos por la carta y la solicitud en la misma, pensando que puede ser más antigua de lo debido, consulta sobre la fecha actual en estas tierras... y coincide con la de la carta. Realmente extraño.
Debido al problema de la hermana Ayreena Kolyana, Ismark necesita trasladarla a salvo hacia el oeste, a la Villa de Vallaky, fuera de la influencia del Conde Stradh y sus "atenciones oscuras", posiblemente bajo la protección de ese lugar que evitará que el pretensor de su hermana siga el curso de sus... atenciones... fruto de las cuales es una marca en el cuello de su hermana en forma de ataque de una bestia, que hace que la chica tenga pesadillas y sufra algún tipo de debilidad.
Poco después de que Katy y Akon alcancen el carruaje, llegan a la enorme (y asolada) mansión, de rejas retorcidas y arrancadas, bloqueando a duras penas el acceso más allá de un muro, agitándose con chirridos al viento, y un jardín que ha arrojado ramas y hojas hasta la casa y sus paredes, intentando invadirlas. Las ventanas están atrancadas con planchas de madera, muchas de las cuales tienen profundas marcas de garrazos, además de pisadas de nomuertos por las zonas más blandas del suelo del jardín. Hay manchas de incendios en algunas partes, y zonas despejadas de ramas y matorrales. Decidiendo que guardarán el carruaje en una cuadra de robustas puertas castigadas y cerradas con cadenas y candados, el grupo se dirige a la puerta, a la que Ismark llama, abriéndole Ayreena con una clave de palabras sobre una frase que su hermano le dijo antes de marchar. Cuando se abre la puerta, una pálida mujer hermosa de cabello caoba, forrada de una poderosa armadura y con una letal espada en mano, deja caer el arma y abraza a su hermano. Mientras Akon establece alarmas mágicas en la entrada de la mansión y la cuadra, indicando a su Sirviente Familiar que vigile desde el exterior, todos entran en la mansión.
Se trata de un lugar de muebles elegantes pero muy usados... y en una habitación lateral al recibidor se encuentra el cadáver de Kolyan Indirovic, en un ataúd fabricado por los hermanos y rodeado de flores para encubrir el olor a podredumbre.
Al ser consultados por los hechos, Ayreena rellena los huecos de la historia de Ismark, indicando que Kolyan murió hace tres días de un infarto, poco después de que Stradh visitase la villa y pidiese una vez más la mano de Ayreena, e indicando que no ceder a sus deseos sólo traería mal y perdición a la villa y la familia.
Examinado el cuello de Ayreena, se ven marcas punzantes curándose de unos mordiscos, similares a los colmillos de Akon. Al preguntar sobre lo que está asolando a Ayreena, ésta explica una historia sobre sí misma, en la que siendo muy pequeña fue encontrada sin memoria de su pasado por el burgomaestre, quien la adoptó. Desde entonces, y cuando se convirtió en una mujer, empezó a tener extraños sueños y pesadillas con alguien a quien, tiempo después, identificó como Stradh, quien trataba de pretender su mano, hasta el punto en que, sin saber cómo, la mujer recibió extrañas muescas en su cuello después de unas vívidas pesadillas con Stradh. Desde entonces, sólo desea marcharse del hogar, no sin antes poder dar santa sepultura en el cementerio de la villa a su padre. Después de ello, cederá al consejo de Ismark y se marchará, a ser posible escoltada. Con toda la historia contada, y observando que en cada acceso de la casa hay símbolos sagrados de Andral, al mismo tiempo que en exterior hay toscas marcas de lo que parecen intentos de maldiciones a los habitantes de la misma, Bukko habla en privado con Ismark sobre la carta de Markov Lordel, a lo cual éste le deja ver el estudio de su padre. Entonces, el paladín se da cuenta de que la letra original de Kolyan no tiene nada que ver con la de la carta enviada.
Poco después de haber hablado con Ismark y Ayreena, se establecen guardias, prometiendo incinerar bajo rito de Andral al burgomaestre por la mañana, para llevar sus restos luego a la iglesia del Señor del Amanecer al norte del pueblo. Sin embargo, Ayreena indica que el Padre Donavic posiblemente no celebre misa alguna puesto que, hace tiempo, sufrió de algún mal que le mantiene en la iglesia y no le deja salir, negando incluso la protección del suelo sagrado a las gentes de la villa. Está claro que no sólo necesitarán pasar la noche, tratando de proteger a los hermanos de los asaltos de lo que quiera que les echen encima (como incluso lobos salvajes que trataban de entrar por cualquier lugar para devorar a sus habitantes), y después hablar con Donavic sobre el sepelio del burgomaestre, para después resolver el asunto del viaje de la chica.
Así, organizando guardias, la noche comienza.
El silencio es aplastante.
La oscuridad en las áreas no iluminadas de la casa es opresiva, mientras los reunidos descansan en el salón junto a la chimenea encendida. En un momento, Panit, en la 6a guardia, escucha el susurro de una voz que le pide "dejarle entrar". Cuando despierta a sus aliados, la voz sigue hablando, muy cerca, hasta que todos descubren que la voz viene de la garganta de Akon en trance con los ojos rojos como carbones encendidos (ese brillo despierta en Panit el recuerdo de una visión en la que unos ojos rojos lo invitaban a visitar su casa). Katy tapa su cara con un trapo, y aunque la voz indica que la mujer es hermosa, no desea su compañía de momento, sino que necesita a Ayreena... la necesita desesperadamente para cumplir su destino, porque sólo él puede cuidar de ella, protegerla, y concederle todos sus deseos, además de cubrir todas sus necesidades.
Cuando Katy golpea y despierta a Akon de su trance, éste se da cuenta de que a través de su Familiar su mente ha caído bajo el influjo de la criatura que parece estar a las afueras, y que vuelve a hablar con una poderosa voz, golpeando como un trueno las puertas de la casa. El ser ansia dar a Ayreena lo que más desee, y convertirla en su esposa, e incluso su voz se hace lastimera, como en un ruego, mientras Ayreena se siente atraída por la misma y trata de abrir las puertas, siendo detenida sin éxito por Katy, aunque la magia de Panit la duerme plácidamente. En ese momento, Bukko habla en nombre de Andral, indicando a la criatura que será mejor que se marche de allí y deje a la mujer en paz, porque está bajo su protección, y lo mejor que podría hacer es dar media vuelta y volver al lugar del que ha surgido.
Entonces, la voz ruge de furia, acompañada de un trueno que sacude toda la casa hasta los cimientos, diciendo "YO... SOY... ¡¡¡LA TIERRA!!! Y nadie me detendrá de lo que anhelo y deseo, ni me impedirá alcanzar mi destino".
Así, de entre las maderas de la puerta, se filtra una bruma que adopta una imagen cuasireal de lo que parece un hombre bien plantado y de ropajes caros, pero fuera de época. Tan apuesto hombre de piel pálida tiene, sin embargo, unos rasgos extraños. Una parte del lado izquierdo de su rostro, rodeando el ojo, parece estar hecha de una piel artificial, muy pulida, de la que parten unas extrañas escrituras luminiscentes hacia el cuello y bajando por dentro de la ropa, brotando de nuevo por las chorreras de su mano izquierda, rodeando el dorso y los nudillos. La mano tiene el mismo aspecto que esa parte del rostro, al mismo tiempo que el ojo que rodea esa extraña piel parece refulgir con una tenue luz rojiza. Cuando la imagen se adentra en la casa, da pasos lentos hacia Bukko, extendiendo su mano.
El hipótido entonces siente como su cuerpo parece querer moverse hacia el ser, notando como los talones se elevan del suelo, mientras su símbolo sagrado levita de su pecho, tirando hacia la figura. La criatura fantasmal empieza a hablar. "Tú, aquél cuya sentencia me obligó a permanecer encerrado en una prisión de pensamiento y pesadillas, que no aceptó el destino de esta tierra y se enfrentó a mí sin conocer las consecuencias. Tú al que he traído hasta aquí para acabar con la amenaza de todo tu linaje, para que pueda descansar en paz sin sentirme abrumado por tu presencia hasta tu origen... tú eres a quien buscaba, para completar el ciclo junto con mi amada, la mujer a la que podría hacer feliz para siempre a mi lado, si nadie dejase de entrometerse en asuntos que desconoce por completo. Ni el burgomaestre, ni su hijo, ni ningún protector osará poner trabas al destino entre esa mujer y yo... porque es la única salida posible a todo este despropósito. Devolvedme a mi amada... devolvedme mi esperanza... y os dejaré marchar a salvo de aquí. Enfrentaos a mí... y conoceréis toda la ira que puedo desatar sobre vosotros. ¡¡DEVOLVEDME A MI PROMETIDA!!"
Cuando la furia de Stradh se manifiesta álgida, de pronto su imagen comienza a desvanecerse en jirones y a huir en volutas de niebla por entre las rendijas de la puerta. Con un último grito de frustración: "ELLA ES ¡¡MÍA!!", acompañado de un nuevo trueno que sacude toda la casa, cae el silencio por todas partes. Stradh se ha ido.
Cuando todo el mundo recupera la compostura, mientras Ismark susurra "Ayreena tiene que irse de aquí... ya..." aterrorizado, y Viktor se acurruca en una esquina en posición fetal, incapaz de hablar, los aventureros intentan que su piel vuelva a tocar sus ropas, respirando con dificultad.
Mientras tanto, Panit y Akon reconocen que las runas sobre la piel de Stradh son viejos glifos arcanos pertenecientes a las obras de los Peregrinos y que, atando cabos, están seguros de lo que acaban de ver: el escudo de armas... la fortaleza... las murallas del valle... las runas en la piel... Stradh es un PEREGRINO.
En el silencio, antes de que haya más preguntas a responder, se escucha la madera de la mesa del salón rasgarse, como si una uña invisible la grabase con fuerza. Un escrito en Infernal, comprendido por Akon y revelado por la magia de Panit, aparece, sobresaltando de nuevo en el silencio a los presentes, que reza lo siguiente: "Hijo mío... bienvenido a casa. Te espero en el sur."
Las miradas hacia Akon no se hacen esperar, cuando éste indica que es posible que alguien de su linaje ancestral se encuentre aquí, lo cual podría ser algo peligroso, aunque está claro que la dirección que indica la mesa es totalmente contraria a la fortaleza del Peregrino Stradh. Antes de que el evento siga carcomiendo la voluntad de los presentes, éstos deciden terminar de descansar para celebrar lo antes posible por la mañana un sepelio con pira funeraria, oficiado por Bukko, y después llevar las cenizas a la iglesia del padre Donavic al norte de la villa, para enterrarlas en suelo sagrado, y después planear si bien partir hacia Vallaki con Ismark y Ayreena, o limpiar del azote zombi el pueblo con algún plan ingenioso antes de partir, para que las gentes de Uarowia tengan un respiro.
Así, a la mañana siguiente, con un amanecer gris y frío, todos celebran, oficiado por Bukko, un ritual de pira funeraria sagrado para el burgomaestre. Y, entre las brumas de las llamas, el grupo tiene una visión: a lo lejos, junto a la puerta de metal descerrajado, la silueta desdibujada de una mujer mayor cubierta por una túnica con capucha, los observa y señala en una dirección hacia el noroeste (no hacia el castillo, sino más hacia el oeste), y acto seguido, la mano señaladora se abre y hace un gesto hacia los aventureros. De la mano surge la silueta negra de un cuervo que vuela en su dirección, la cual se estrecha y cae al suelo. Cuando Akon rodea las llamas, no hay nadie detrás, salvo un objeto negro rectangular en el suelo.
Katy se acerca y se agacha a su lado, y le da la vuelta con una daga. Se trata de una carta de Tarotte, el 4 de Estrellas, el Abjurador. Una interpretación arcana del mismo por parte de Akon y Panit indica que esta carta se refiere a alguna fuerza del bien, un faro de esperanza caído de los cielos, como una estrella fugaz. Quizá un ángel caído. Al mismo tiempo de observar la carta, en el viento de la mañana se escucha un lejano y lastimero (lleno de pena) rugido que habla en dracónico. Akon identifica el sonido como "Argynvolshold".
Preguntando a Ismark y Ayreena, el joven reconoce que, de las leyendas de sus ancestros, esa palabra forma parte de la leyenda, aunque no sabe la fuente ni el sentido de la misma. Sin embargo, Ayreena revela que, entre sus sueños y recuerdos perdidos, esa palabra le evoca la imagen de una orden de caballeros enfundados en armaduras con el símbolo de un dragón plateado en ellas, aunque le da la impresión de que el origen de esa imagen es más un cuento para niños que algo real, que pertenece al folclore familiar.
La decisión de los aventureros, después de todas estas revelaciones y eventos, los lleva a tomar una acción directa inicial, que pasa por llevar los restos incinerados del burgomaestre de inmediato y hablar con el sacerdote Donavic para saber qué es lo que pasa, y si sabe algo sobre los zombis o si han podido salir del cementerio, aunque Ismark reconoce que, posiblemente, los zombis de la villa correspondan a habitantes de la misma que han tratado de huir de la misma, encontrando sólo la muerte a su paso, y después la maldición de la nomuerte, lanzados de nuevo hacia su hogar para infectarlo y asolarlo con su presencia.
Con toda esta información, la comitiva se dirige decidida hacia la iglesia del Señor del Amanecer.
Al llegar al lugar, tras atravesar de mañana la silenciosa villa, pasando junto al hogar de Mary, quien saluda a Bukko con pesar y éste le devuelve el saludo mostrándole la muñeca que ha de entregar a su hija si la encuentra, todos llegan a una destartalada iglesia con un campanario en la zona trasera, tras la cual se levanta un camposanto con un muro de poco más de un metro, cerrado por una pequeña verja, inmerso en espesos jirones de bruma por doquier.
En el interior de la iglesia, de manufactura tan antigua como olvidada, se filtra a través de las rendijas de algunos tablones de sus paredes luz trémula que vibra, al tiempo que un cántico de una voz anciana y triste, en un rezo, se quiebra de vez en cuando, pero continúa su oración.
Más allá de la puerta marcada por garras que Bukko abre, pasando un pasillo oscuro flanqueado por cuatro puertas, la sala principal de la pequeña iglesia se encuentra en ruinas, todo el lugar sobre un suelo de maderas agrietadas. Por doquier, el mobiliario en diversos estados de ruina, derribado, está esparcido. Bancos de rezo, armarios de libros de plegarias, estantes... salvo un altar de piedra y un ventanal de colores tras él, así como la cuerda del campanario que cuelga sobre un hombre arrodillado, de aspecto cansado por la edad y la tristeza, que interrumpe su rezo para observar a Bukko, quien lo acompaña en su rezo. Por todas partes, cientos de velas encendidas iluminan la estancia principal de la iglesia.
Cuando la oración va a concluir, un aullido inhumano se escucha bajo el suelo, y al mirar a través de las rendijas de la madera, introduciendo luz arcana Panit para observar mejor, un borrón a velocidad sobrenatural cruza el sótano, para ocultarse en las sombras.
Mientras, Bukko se acerca al hombre santo, diciéndole que Andral le ha enviado para cuidar de las almas de los aldeanos. Tembloroso y sorprendido, el sacerdote alza su mano, mirando con sorpresa a Bukko y su medallón, y susurrando... "pero... no eres un elfo... ¿quién te ha enviado hasta mí?
¿Han sido mis plegarias?"
Entonces, de nuevo una voz masculina y joven rasga la silenciosa tensión, bajo las tablas del suelo.
"Padre... ¡ESTOY HAMBRIENTO!"

FIN DE LA PRIMERA PARTE DE LA SAGA - CONTINUARÁ DENTRO DE UN TIEMPO

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