lunes, 20 de mayo de 2019

D&D 5ed - EN LO PROFUNDO - Sesión 1 - ESPADAS DE ALQUILER

La noche anterior al bando...

(Kirk "RamaBaja" - Elegido por su Jugador)
...un súbito y moderado terremoto sacude AnderVille, sobresaltando y despertando a un malhumorado Kirk "RamaBaja" quien, no contento con tener que gestionar un extraño incendio que arrasó hacía un par de días con todo su taller de cerrajería, ahora tenía que levantarse sobresaltado y empezar a limpiar toda su casa, en la que el polvo se había levantado con la sacudida. Un terremoto... ¿qué más podía ir peor? Después de salir al exterior y preocuparse de si sus vecinos habían sufrido algún percance (al haber observado que había movimiento por la calle), volvió a su casa, a pensar y remangarse las manos para despejarse. Hasta la fecha, y desde hacía un par de años, su capacidad para su trabajo, su excelencia en la cerrajería y los encargos que humanos y enanos le hacían, en algunas ocasiones, a través de intermediarios y por cuantiosas sumas de dinero para un desarrollo específico de cerraduras y mecanismos de aspecto sutil y complicado acceso, le había ganado una reputación... a veces envidiada... pero, ¿quién era él para negar a los demás su genialidad? La comunidad de AnderVille estaría orgullosa al completo por sus logros, y después... más allá. Pero... los acontecimientos recientes le habían supuesto un duro golpe, que no estaba dispuesto a dejar pasar, costase lo que costase. Pero, de momento, necesitaba trabajo... y dinero, para levantar de nuevo su negocio. Y de eso se encargaría al día siguiente... después de poner su casa en orden.

(Rando Lothar)
Rando Lothar, ex soldado en el ejército del Trono, licenciado después de un extraño asunto en el que varios miembros de su compañía sufrieron un triste y mortal destino en una incursión de trasgos y orcos, sostiene solitario su jarra de cerveza, intentando que no se derrame su contenido, cuando la sacudida lo sosprende en la Posada Humo de Roble, siendo el único que queda en el lugar, meditando sobre el viaje que le ha llevado hasta este apartado rincón en el que el único vínculo que le une a su experiencia militar es volver al hogar y tratar de pasar las pruebas para formarse como Guardia de Ander, dada su experiencia. Sin embargo, uno de los subordinados del Capitán Preston le indicó que su "conducta indecorosa" al respecto de ser demasiado afanado en romper cosas... y personas... a la primera de cambio, no le hacía preparado aún para entrar en tan afamado cuerpo militar, y que quizá el Comandante Brion podría hacerle un hueco en la Milicia Urbana, cosa que, ante el aroma de la espuma de la cerveza, Rando meditaba a conciencia.

(Shail "BrisaNocturna")
En la Capilla de Lathander, al este de la comunidad de EmeraldCanopy en las colinas cercanas a AnderVille, al norte del Condado, Shail BrisaNocturna rezaba con fervor recordando a su amada y abandonada Ha'leen Do'nhastir, cuando la sacudida del suelo lo cogió por sorpresa, haciendo que mantuviese el equilibrio a duras penas. Saliendo al exterior en las primeras horas de luz del amanecer, pudo ver la actividad de la comunidad como una previsión de no haber sucedido nada extraño ni peligroso, y cuando todos estuvieron seguros de que nada estaba en peligro, continuaron sus quehaceres. Él, por su parte, tuvo una extraña punzada en el corazón y, acercándose al ídolo de Lathander que él mismo había erigido cerca de la capilla, desmontó uno de los ladrillos de su base y observó en su interior. La zona hueca bajo el ídolo ocultaba un extraño objeto que había encontrado al llegar a la comunidad, y que extrañamente había aparecido con su llegada: una roca de color púrpura claro, con el símbolo de una estilizada araña de plata en su centro. Normalmente, era una hermosa y pequeña roca incrustada en la base de piedra del suelo, pero en ese momento, al abrir la oquedad, Shail observó que su superficie brillaba ligeramente plateada, lo cual le dejó sorprendido y preocupado, al desconocer qué significaba aquello.
Mirar a aquella extraña reliquia natural llevó a Shail hasta un pasado cercano... un pasado triste y doloroso que lo encerraba en sí mismo.
Ha'leen Do'nhastir, la elfa de piel oscura y cabellos de plata, le había supuesto un baño de amor y pasión en secreto cuando llegó hasta él hacía algo más de dos años, mientras aún vivía en pleno AnderVille, preparándose para el sacerdocio de Corellon Larethian y continuar impartiendo su palabra en la ciudad multicomunitaria. La mujer huía de su comunidad, una ciudad desconocida llamada Annahereim, de la que ni siquiera quería hablar por el dolor que le suponía, puesto que sus ideas de renovación de la comunidad y relaciones entre sus clanes la hacían objeto de caza de brujas, así que no pudo hacer otra cosa que huir. El amor entre ambos, prohibido por las ideas que ambas ramas élficas tendrían con respecto a la otra, no les importaba, aunque sí en el intento de Shail por ocultar a la mujer de sus semejantes y el resto de la villa. Shail se volvió un bastión de secreto y estoicismo con sus semejantes, al tiempo que hablaba a Ha'leen de AnderVille, sus habitantes y trataba de ponerla al corriente de sus alrededores, para cuando ambos estuviesen dispuestos a presentarla en público. Sin embargo, una noche, sin aviso, Ha'leen desapareció. A pesar de no sufrir ningún ataque, represalia o daño en las siguientes semanas, el corazón de Shail se partió en dos pensando en las diversas posibilidades de esa desaparición, incluyendo la intrusión de sus semejantes o los de ella, y tal fue la pena que la luz de su corazón se apagó. Así, sin un atisbo de interés en nada que no fuese su pena, BrisaNocturna se alejó de AnderVille en busca de una nueva "luz", y fue en el origen de los elfos de la villa, en EmeraldCanopy, que encontró refugio en Lathander, un diós de esperanza y renovación, al que dedicó sus energías y su fe poco después... con el agravante del extraño descubrimiento cerca de lo que, en principio, era un sencillo altar a Lathander... la roca de la araña de plata.
(Shail "BrisaNocturna" - Elegido por su Jugador)
Quizá aquello suponía algún tipo de advertencia, visión o búsqueda... y por ello, Shail decidió, no sin demasiado interés, aunque con el peso de la devoción, empaquetar sus cosas, y prepararse para una peregrinación hacia AnderVille, donde visitaría su lugar de origen y observaría cómo había afectado aquel terremoto a la comunidad.

Así, al día siguiente, Kirk, encantado con las delicias de Mila Humo de Roble, decidió acercarse a la Posada, en la cual la noche había pasado para Rando en vela por su preocupación de no llegar a ser miembro de pleno derecho de un cuerpo militar, y todavía sostenía su jarra de cerveza.
Cuando Mila despertaba los ánimos y los estomagos de los madrugadores trabajadores y pequeños de Villa Ander, en dirección a sus trabajos o a la escuela de Zantaman, se encontró abrumada por los cumplidos de Kirk, el soltero con más éxito de la comunidad de medianos, además de la mirada adusta de Rando, a quienes los ricos pasteles de la jovial mediana y sus ayudantes fueron capaces de levantar una sonrisa en el caso del más huraño, y una risa coqueta en el activo cerrajero. Además de ello, la posada esa mañana daba cabida, sorprendentemente, a un elfo que había abandonado sus obligaciones sacerdotales en pos de una nueva fe, y al que la gente observaba con curiosidad y recelo. Muchos sabían que Shail se había marchado de la Villa hacía apenas dos años, y se había recluido en las colinas, incluso alejado de la propia comunidad élfica, sólo atendiendo las necesidades espirituales de sus semejantes y de AnderVille junto con su exigua congregación de dos hermanos y un sumo sacerdote en la fe, y ahora había vuelto... desconociéndose los motivos.
En el exterior de Humo de Roble, unos pasos llegaron junto a la puerta, seguidos por un martilleo firme que clavó algo en el tablón de información junto a la puerta del establecimiento, para, posteriormente, alejarse con la misma celeridad que aparecieron.
Todo el mundo sabía que, cuando alguien colgaba un bando, edicto o aviso en aquel lugar, había interesantes cambios, comidillas o rumores para que la comunidad tuviese unos días de especulaciones antes de continuar con su rutina. Lo que otros, como Kirk, también tenían claro, es que esos bandos a menudo suponían una cosa: trabajo.
Con un tercer pastelillo aún caliente saltando entre sus dedos, el mediano se dirigió al exterior de la posada, levantando una curiosa mirada somnolienta en Rando y un tranquilo interés en Shail, además de quejas y golpes en el brazo por parte de otros parroquianos de la taberna a los que casi atropella en su ímpetu.
(Rando Lothar - Elegido por su Jugador)
Poco después, cuando Rando terminaba su escaso desayuno y se desperezaba, con una mirada reprobadora por parte de la posadera al haber pasado la noche entre preocupado y dormido sobre su mesa del salón, dejaba unas monedas por su comida, al salir, vió que había algunas personas ojeando el bando, murmurando entre sí con cierta suspicacia, e incluso un Guardia de Ander se mesaba su barba de tres días al valorar el anucio. Cuando observó de reojo la aparición del muchacho ex soldado, chasqueó los dedos en su dirección y le señaló una nueva nota, recién clavada en el tablón de anuncios de la posada. "Eh, soldado. Quizá te interese probar suerte aquí. Quién sabe. Si tienes éxito, puede que te ganes un puesto entre los suyos... y te valga como carta de presentación para la Milicia Urbana... y un trampolín hasta nosotros". Con una sonrisa, el Guardia levantó su mano a modo de saludo, y se dirigió hacia el este, camino de la salida de la villa. Intrigado, Rando ojeó el bando y, sopesando sus opciones, se encogió de hombros. Al fin y al cabo, era trabajo. Y su soldada de licencia no le duraría muchos días más.
Después de observar las idas y venidas de la comunidad al amanecer en la posada, Shail, silencioso, y siempre educado con sus conciudadanos y la regente de la misma, terminó su diminuto desayuno, y salió a saludar la luz del día una vez más. Los rayos del éste le obligaron a entrecerrar los ojos y girar su cabeza hacia la derecha, en dirección al lateral del edificio donde se encontraba el bando de la ciudad, y en el que el dibujo del porche del establecimiento dejaba entre las grietas de su madera una hebra de luz golpeando exclusivamente aquel nuevo bando entre los viejos y ya agrietados. ¿Una señal? Podría ser. Aunque también una posibilidad de recoger fondos para su capilla, y experimentar el mundo más allá de sus paredes, después de demasiado tiempo recluido. El Alba Creciente Leynon Brithinial consideraba que necesitaba expandir no sólo la palabra de Lathander, sino predicar su doctrina a través de gestos por sí mismo, ofreciendo sus servicios y ganando conocimientos, experiencia y sabiduría lejos del templo.
De seguro Shail no creía que supusiese un problema y, en cualquier caso, informaría a su congregación sobre su decisión... en cuanto la hubiese tomado.

No más de media hora después, Kirk, Rando y Shail se encontraban ante la puerta del Fortín de la Moneda.
Un ostentoso edificio de aspecto cubicular, vigilado desde cuatro torretas (una en cada esquina) armadas con ballestas de guerra, y barrado su paso principal por unas imponentes rejas de metal cerradas, ante las cuales se encontraban de guardia dos soldados privados de la Casa SwiftTongue, impasibles en su actitud. Cuando los tres informaron de sus intenciones (cada uno en el momento de su llegada), uno de los guardias los observó y, en silencio, solicitó la apertura de la reja, para después cerrarla tras él, mientras el compañero quedaba fuera, esperando. Los tres recién llegados se observaron entre sí, curiosos por no ser más en presentarse ante el bando de la posada, pero haciendo cada uno sus cálculos sobre los beneficios que ello les podría reportar.
Poco después, el guardia que se había marchado, volvió, solicitando que dejasen sus armas en la entrada del Fortín, y le acompañasen hasta las dependencias
de Aubrey LenguaRápida, en silencio y sin tocar nada.
Ya en el interior del edificio, tras cruzar un recibidor principal y dirigirse al cuerpo interior del mismo, un inmenso hueco en el centro de la fortaleza, plagado de cajas de caudales por todas sus paredes, así como escaleras móviles a los distintos niveles y plantas de estrechos pasillos con rejas que aseguraban impedir una caída por el gran hueco central, el soldado los llevó hasta una oficina bajo la torre de vigilancia noroeste, a la que llamó y, cuando una voz desde su interior permitió el paso, el soldado franqueó la entrada abriendo la robusta puerta de madera y acero remachado, cerrándola tras los tres.
Allí, en una austera habitación con una enorme mesa de madera excelente sin apenas adornos, llena de libros, notas, plumas de escritura y botes de tinta, en su mayoría vacíos, rodeados de estantes abarrotados de papiros enrollados y libros encuadernados, con un intenso aroma a papel y tinta por doquier, y una diminuta ventana alargada en su ancho y estrecha en su altura, por la que se filtraba escasa luz, iluminado el lugar por un farol de intrincado diseño en su superficie metálica, cuya fuente de brillo no parpadeaba (posiblemente por un origen mágico), los recién llegados se encontraron con un hombre de mediana edad, rasgos firmes, frente despejada y cabello muy corto, que tomaba notas en silencio en un papiro. Tras un incómodo silencio, sólo roto por el garabatear de pluma sobre papel, el hombre dejó el instrumento dentro de un cuenco de tinta, esparció arena de un saquito sobre el texto, sopló con cuidado la misma fuera de la mesa, y tras dejar la nota sobre la mesa, cruzó sus dedos, apoyó sus codos sobre la mesa, y observó a los recién llegados con la barbilla de exquisita perilla apoyada sobre las manos. La larga e intensa mirada puso de manifiesto profundos y secretos pensamientos del hombre que se forjaban sobre lo que tenía ante él y, con un suspiro, se levantó y se dirigió a los recién llegados, presentandose formalmente y solicitando sus nombres.
Según el bando junto a Humo de Roble, Aubrey LenguaRápida necesitaba de la ayuda y discreción de espadas de alquiler para una tarea que financiaría él mismo, ya que el ayuntamiento aún no había tomado cartas en el asunto oficialmente sobre un asunto al respecto de la vía de comercio del Camino de Castillo Alto. Según parecía, Mancy Moore tenía "las manos atadas" sobre la investigación, a la espera de que la corona tomase cartas en el asunto y enviase un estipendio con el que financiar una expedición apropiada, pero para ello pasaría más tiempo del que Aubrey estaba dispuesto a tolerar y, siendo incluso Ulma DedosDorados de la misma opinión que el Señor de la Moneda al respecto de que el comercio por tierra sufriría un tremendo golpe si la situación continuaba así, era su obligación poner en marcha una operación paralela a la burocracia de la villa y la corte. A tal efecto, ya que esta situación ponía en un compromiso las relaciones comunitarias del Consejero Aubrey y la Alcaldesa Mancy, para la realización y pago de la tarea necesitaría la firma de un contrato con clausula de confidencialidad sobre la tarea a encomendar. Después de negociar los puntos del mismo, recogiendo en él una semana de servicio por un total de 60 piezas de oro por cabeza, más 15 piezas de oro de adelanto (así como otros acuerdos menos monetarios y más de reputación, incluyendo un documento que ponía a los viajeros al servicio de Aubrey LenguaRápida, sin especificar los términos del acuerdo), los tres aventureros, que acordaron realizar en equipo la tarea, dispondrían de un día para pertrecharse adecuadamente. Después, conocían ya el tiempo que disponían y sería categórico para investigar con una expedición desde el acceso de Villa Ander a la ruta de Camino Alto, hasta la vaguada de la montaña Sudario Silencioso y el alcázar SiempreMuerte. En ese tiempo buscarían cualquier pista que acallase los rumores y desapariciones que poco a poco se estaban convirtiendo en una información peligrosa en la villa. Ya que las desapariciones llevaban cierto tiempo sucediéndose (unos 2 años, por lo que se conoce de informes oficiales), quizá la situación era más complicada de lo que parecía, pero el hecho de que los Guardianes de la Corona ya hubiesen realizado pesquisas sin éxito corroboraba que la situación llegaría tarde o temprano a un punto insostenible.

Los tres viajeros acordaron reunir de su dinero para un asno de carga alforjado y cada uno encargarse de algunas compras y arreglar sus asuntos (como en el caso de Shail con sus hermanos de comunidad, quienes le desearon buena suerte y bendiciones en el viaje, o el hecho de que Kirk negociase con el dueño del retén de animales de carga para asegurar su local, cerraduras y accesos a cambio de una rebaja en la adquisición de mulos de carga), y al día siguiente se encontraron frente a la puerta de Humo de Roble. Durante dos días de camino hacia el norte, los viajeros comparten menudencias sobre sus vidas, incluyendo las alabanzas a su trabajo y fama por parte de Kirk, batallitas incansables de su estancia en el ejército por parte de Rando... y un mutismo asombroso y calmado por parte de Shail, quien apenas comentaba algunas frases cortas. En su tranquilo viaje, el grupo encontró algunos restos de ataques en el camino en los que a los viajeros se los había ejecutado y tirado sus pertenencias (las menos valiosas) entre la espesura, hasta que, al llegar a la vaguada este junto al monte Sudario Silencioso, el camino Castillo Alto hacía un desvío ascendente por una senda antigua empedrada, protegida por diversas pequeñas torres de vigilancia apostadas en el borde de la caída del mismo hacia la base de la montaña, también en ruinas. Kirk, observador, se percató de que una vieja uña humana discurría en dirección al camino secundario hacia la cumbre, mientras que Shail observaba de refilón una silueta a lo lejos de un recodo del camino, allá a lo alto de la montaña, que los observaba y se escabullía.

Precavidos por encontrar presencia que, en teoría, los Guardianes del Trono no habían encontrado, ni siquiera evidencias de la misma, ascendieron prudentes por el viejo y firme camino, de estructura al parecer mucho más sofisticada y de calidad que una simple obra humana, hasta que, hacia el lado opuesto de la montaña, allá a lo alto, llegaron a una ruta más directa que llegaba hasta un lado de lo que quedaba claro era la montaña gemela a la anterior, la cual presentaba un inmenso cráter muerto y una fortaleza en ruinas en la base del mismo, cuyo camino conducía hasta un lado de un firme puente de piedra que cubría un abismo entre ambas montañas, el cual estaba formado por una corriente petrificada de lava antigua que había brotado del cráter destrozado.
Tal puente estaba protegido a ambos lados por otras dos torretas de vigilancia mucho más grandes que las del camino, en un relativo buen estado a pesar del abandono y de las ruinas de su interior. El propio puente presentaba una clara estructura enana, algo bastante curioso, con runas a ambos lados, que rezaban sobre la valentía, el honor y la hermandad entre hombres y enanos, con la muerte como testigo.
Al otro lado del puente, por un camino comido por la maleza entre el paisaje volcánico, y antes de llegar a la muralla derribada del alcázar en ruinas, cruzando un gran arco de piedra con más runas enanas ilegibles y una verja de puerta útil pero vieja, Kirk encontró tirada tras una de las bases del arco lo que parecía una vieja bota de cuero cuarteado con la suela remachada, perteneciente a un pie algo más grande y ancho que el de un humano medio, junto a una extraña runa tosca pintada en la piedra del arco, el cual ninguno supo reconocer.
Pronto, los aventureros cruzaron las puertas -orientadas al este- sin reja de la muralla de piedra del enorme alcázar, cuyas plantas superiores se encontraban apenas en pie, salvo quizá el suelo sobre los cimientos del mismo, y una profunda y oscura sima estrecha al norte de los cimientos, por la que no se distinguían las profundidades.

Dejando parapetado en una zona techada superviviente, con comida y agua, al mulo de carga, el grupo comenzó a investigar los alrededores del patio de armas, tras ver por el rabillo del ojo que una débil luz parpadeaba entre los escombros, encontrando una extraña sorpresa: a la izquierda de lo que podría haber sido la entrada principal del castillo, una ancha escalera sin pasamanos descendía unos metros bajo el suelo principal de la base del alcázar, hasta llegar a una entrada enrejada llena de óxido, cuyas verjas habían sido forzadas y destrozadas... hacia afuera.
La preocupación por el hecho de que dichas verjas, a pesar de su estado envejecido, habían sufrido tal maltrato mucho después de su deterioro, hizo que Rando descolgase un gran hacha, al tiempo que Shail tomase espada y escudo en sus manos, después de besar el símbolo de Lathander, y Kirk se pertrechase con una espada corta y una daga para acompañar en la actitud combativa a sus socios en la empresa. Cuando se acercaban a las puertas, distinguieron...
una antorcha encendida justo en el arco de la entrada tras las rejas, que no daba calor ni se consumía, lo cual los dejó intrigados. Antes de tomarla Shail en la mano para iluminarlos, Kirk se dió cuenta de que, en la base del suelo de piedra parecía haber algo tallado... unas extrañas escrituras de las que, a pesar de no discernir su significado concreto, tenía la sensación de que podrían ser algo peligroso. De hecho, cuando consultó por las virtudes espirituales de Shail, éste le indicó que, efectivamente, la talla del suelo, así como la antorcha, eran mágicas, y estaban relacionadas de alguna forma mediante algún encantamiento de magia de Evocación.
Siguiendo con su estudio de las runas, aconsejado por Shail, Kirk se aventuró a romper los círculos completos que encerraban algunas de ellas, momento en que Shail se percató de que algo cambiaba en el entorno mágico, y que la magia había dejado de estar activa en la zona, salvo en la antorcha.
Así pues, al tomarla y ver que no sucedía nada malo, los tres viajeros se adentraron más allá de la entrada, hacia las profundidades, descenciendo aún más en un segundo tramo recto de escalera, hasta llegar a las catacumbas del alcázar.
Cuando la luz de las mismas y la proyectada por las oraciones de Shail reveló en la gran antesala de las catacumbas dos inmensas gárgolas de piedra a ambos lados de la estancia, el sobresalto encogió los corazones del grupo, aunque poco a poco suspiraron al percatarse de que sólo eran estatuas inertes.
Para evitar sospresas, y viendo que la antorcha que llevaban no se apagaba, el grupo decidió arrojarla hacia adelante, para ampliar el rango de visión al avanzar, junto con la luz de Shail. Sin embargo, al hacerlo, el parpadeo de las llamas se reflejó en una criatura de aspecto demacrado con ropas humildes que se levantaba del suelo a unos metros más adelante, y que, con un gemido lastimero, avanzaba a trompicones hacia el grupo.
No reconociendo exactamente en la penumbra de qué se trataba, Rando cargó contra ella, seguido de cerca por Kirk que utilizaba las grandes piernotas del guerrero acorazado como punto de cobertura para sus ataques y esquivas, al tiempo que Shail flanqueaba a los dos primeros, cargando con espada y escudo, máxime al percatarse de que la criatura se trataba de un cadáver alzado... un no-muerto, enemigo del sol, del alba y de Lathander.

¡Por La Luz del Amanecer!

En un duro combate en el que el mayor castigo fue sufrido por Rando, cubriendo a sus compañeros para tratar de acaparar el mayor espacio de impacto con el que destrozar a golpes a aquella criatura de pesadilla, la carne corrompida del monstruo sufrió el fuego sagrado de color rosa y dorado de Shail, al tiempo que la hoja de Kirk atravesaba su piel aquí y allá, liberando un hedor a decadencia de sus entrañas putrefactas, al tiempo que Rando dejaba caer a plomo su enorme hacha como si talase un árbol muy blando, hasta que la criatura, que golpeaba con una fuerza más allá de lo que se le suponía a una persona de aquella envergadura, cayó derrotada.
Respirando pesadamente, y dejando que sus músculos se relajasen por la tensión del combate y el temor que había provocado en primera instancia la aparición de un ser sobrenatural como aquél, los aventureros echaron un vistazo a su cuerpo, y se dieron cuenta de que se trataba de alguien con ropajes humildes de campesino... más específicamente uno de los miembros de la comunidad desaparecidos hace quizá algo más de un año, en cuya mano había aún un anillo metálico sencillo, en malas condiciones, con un grabado familiar. Acababan de derrotar a quien antiguamente había sido un ciudadano de Villa Ander, en concreto un granjero que había desaparecido hacía al menos dos años en el camino de Castillo Alto... ¿qué había pasado?
Sorprendidos por el descubrimiento, se percataron de que la luz de la antorcha mágica y del poder de Shail, algo más adelante, revelaban una visión sorprendente: una bruma blanquiazul, que daba escalofríos, a unos pasos del combate, apenas se movía de donde se encontraba, bajo la cual parecía haber tallado algo en el suelo, además de algo metálico que brillaba en su interior... y que despertaba la irrefrenable curiosidad de Kirk.

CONTINUARÁ.

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