Discretamente, la manada monta en el coche de Katzuo y tratan de poner rumbo al exterior del pueblo, mientras el policía estudia un plano de la ciudad para intentar callejear si es necesario y despistar al otro vehículo. No obstante, cuando es evidente que están siendo perseguidos, y empiezan a llegar al límite de la población, Katzuo empieza a maniobrar acelerando para despistar al otro coche, y salir de su línea de visión, aunque tras varios minutos, el conductor del vehículo persecutor demuestra ser lo bastante bueno como para alcanzarlos y, mediante gestos, el copiloto les indica que se detengan, que tienen que hablar. Aunque Katzuo les muestra una placa de la policía de Chicago, el copiloto responde con otra del FBI. Ésto parece lo bastante serio como para tomar una decisión razonable, y antes de aparcar, Katzuo investiga la placa y descubre que es auténtica.
En una estación de servicio cerca del exterior de Somerset, ambos vehículos se detienen, y mientras el hombre de rasgos arios y bien vestido sale de su vehículo, deja en el asiento del piloto a su compañero, un tipo de aspecto latino, aunque con el mismo tipo de peinado y rasurado, y modales bastante formales.
Katzuo y Solotov salen para hablar, mientras Frank y Sarah quedan dentro del coche (el vehículo de Katzuo tiene los cristales tintados), ante lo que el copiloto se presenta como el Agente August Schindler del FBI, el cual no transmite ningún efluvio del Wyrm, ni su compañero.
El agente se identifica de nuevo, revelando que conoce la identidad de Katzuo y de Solotov, además de indicar que la conversación es extraoficial, apagando su móvil. Revela que es un Pariente de los Hijos de Gaia, y tiene entendido que el grupo viaja con un miembro de su tribu. No sabe cuál es la misión como manada del grupo, y quizá necesiten apoyo o refuerzos, pero precisa saber la identidad de la persona. Pregunta la misma porque se ha decretado una alerta por la desaparición de una persona en Chicago por parte del Clan de Júpiter, el Fanum, y necesita saber si esa persona viaja con ellos. La búsqueda está firmada por el señor Robert Morningkill, que desea fervientemente encontrar a esa señora, además de estar esperando encontrarse con Solotov y hablar con él, entendiendo su silencio como una ofensa. El Ragabash Colmillo Plateado confiesa que se le ha pasado el detalle (lo cual, atendiendo a sus DEFECTOS de personaje, es razonablemente cierto), dejando desconcertado al agente, que percibe la sinceridad de las palabras, indicándole con cierta incredulidad que su olvido está creando un incidente diplomático dentro de los Colmillos Plateados que debería resolver cuanto antes. Entiende que, si Solotov ha olvidado "la conversación", confirma que están viajando con una mujer, aunque Katzuo indica que no tiene por qué ser así.
Ante las palabras, el agente invoca que, en virtud de sus relaciones entre los Hijos de Gaia y la Tribu de Isaiah Morningkill, espera resolver la situación de forma pacífica, pues no es necesaria la violencia. Katzuo pone en duda la veracidad de esas buenas relaciones intertribales, a lo que el agente desconoce el alcance de esa afirmación, porque hasta donde él sabe, son buenas, con apoyo político mutuo. Teniendo en cuenta que a los Hijos de Gaia se los considera poco vinculados a las políticas más agresivas de los Garou, la relación con los Colmillos es un buen apoyo, pero todas esas elucubraciones carecen de detalles en los que el agente no ha entrado, ya que es un Pariente. Sólo responde ante las autoridades de su Tribu para reaccionar y realizar investigaciones sobre los asuntos internos de la misma, de ahí que haya sido informado y, a través de esa alerta, buscaba a la manada.
Tratando de llegar a un punto de conclusión, trata de confirmar o desmentir que la manada no viaja con esa mujer, y Solotov le pregunta por qué le interesa tanto saberlo. Con un gesto de incomprensión, el agente indica que, si es cierto que viajan con ella, la mujer supone un problema para la relación entre las dos Tribus, problema que el Pariente desconoce, aunque por eso está ahí. Y que, si necesitan una escolta de vuelta a Chicago para encontrarse con el Señor Robert... a lo que Katzuo indica que no desean saber nada de él. Con esas palabras, el agente confirma que no desean reunirse con él, que un amigo tiene un asunto familiar con su madre y que debe acompañarle, y que será imposible viajar de regreso a Chicago. El agente indica que esas palabras podrían meterlos en problemas, por parte de la posición del agente, lo que él mismo no desea hacer. De hecho, dependiendo de la finalización de la conversación, la manada podría quedar incluso en una buena posición dentro de su Tribu, o tener problemas a nivel legal bastante graves. La amenaza se refiere a la manipulación que el FBI podría hacer de los datos y relaciones de los personajes, aunque Katzuo sabe que eso podría también meter en líos al agente, porque si usa su posición para manipular con datos falsos la vida de los personajes, su propio cargo de agente del FBI también quedaría comprometido, lo cual le expresa claramente y con contundencia, incluyendo el hecho de que Katzuo también podría tener amigos al margen de la ley, en asientos importantes, que podrían causar problemas al agente. Así, August recalca su deseo de concluir el asunto en buenos términos, para no crear tensión ni conflictos innecesarios.
Frank les transmite a través del Tótem que podrían indicar que no saben dónde está, pero que si cae en sus manos, la vida de la mujer podría estar en peligro. Por su parte, Solotov propone la solución de que August, sencillamente, no ha podido detener a la manada, haciendo un guiño: es evidente que un Pariente y un humano no pueden "detener" a una manada, así que no habría vergüenza en ello si lo expone abiertamente, indicando que la manada se ha resistido, aunque Katzuo recalca que eso sí sería un problema a nivel de los Garou, aparte de que como agente del FBI sí podría presentar cargos contra ellos legalmente como agresión a un agente de la autoridad.
Katzuo concluye indicando que, aunque la mujer no viaja con ellos, saben dónde está, y saben lo que ha ocurrido con ella, con lo que incluso podrían estar haciendo un favor a los Hijos de Gaia. Solotov añade que si esa muchacha cayese en malas manos, podría suponer un peligro para ella y la Tribu. Los argumentos son valorados por August, y les pregunta qué les ha contado la muchacha. Solotov sigue presionando sobre que si la muchacha cae en manos de los Colmillos, podría pasarlo mal, y eso sí que sería un problema de relación entre tribus. August parece extrañado por la información, mientras la manada sigue argumentando con el apellido SilverBlood. El Pariente conoce el apellido, e indica que son una familia importante de Hijos de Gaia rusos... lo cual crea una duda sobre por qué los padres adoptivos de la muchacha dicen ser los SilverBlood, cuando esa familia ya existe y es el verdadero linaje de la muchacha. August está bastante afectado por el problema entre las dos tribus y que la mujer pudiese estar en peligro. Sin embargo, lo que más parece preocuparle es la relación entre tribus, y baraja la situación por la falta de más datos. Solotov sugiere que August llame a Chicago y pida ayuda, llamando a la facción de los Hijos de Gaia de Chicago y pregunte qué relación tienen con los Colmillos. Más aún, que trato hay entre los Morningkill y los SilverBlood. August, finalmente, cede y llama por teléfono, señalando al copiloto a los personajes, para que les eche un ojo. Su expresión se torna sombría mientras habla, y su lenguaje corporal delata que está siendo coaccionado para entrar en acción contra la manada. Cuando echaba mano de la pistola y se giraba, Solotov, a toda velocidad, se pone cara a cara frente a él, y con expresión tranquila le indica que lo que está a punto de hacer es un grave error. Ellos son Garou, y sólo el agente es Pariente, mientras que su compañero es humano. Están en un lugar público, y eso podría acarrear consecuencias o acabar mal, además de que la manada no desea que él lo pase mal ni sufra problemas, puesto que todos están en el mismo bando. Necesitan buscar otra solución, porque la violencia no va a llevar a ningún lado, y los humanos llevan las de perder.
Mientras Solotov susurra a August, Katzuo se acerca por el lado del coche de los agentes para ver qué hace su compañero, y ve que se está llevando las manos al cinturón, donde probablemente lleve un arma, al observar la situación. Permanece alerta de lo que pudiera hacer el conductor.
August, sufriendo por sus decisiones, suelta el arma y confiesa que debe cumplir órdenes y no puede dejar marchar a la manada.
Solotov utiliza una retórica eficaz, indicándole que, en primer lugar, quien le está dando esa orden precipitada lo está mandando a un suicidio para no conseguir nada. Mejor que recapacite y, si ha de seguir órdenes, que lo haga bien, que planifique, prepare un equipo y haga su trabajo como le ordenan, pero sin poner en peligro su vida, y así nadie tiene que sufrir en este preciso momento, porque Solotov no quiere matar a un hermano, sea Garou o Pariente.
August mira a Solotov, a su compañero y a Katzuo, quien se acerca al agente del coche, que está pendiente de él.
August dice: "tenéis una hora. Dentro de una hora, avisaré de que os he encontrado". Su expresión es de profundo angustia, sabiendo que se va a meter en un serio problema.
Katzuo intenta saber quién le da órdenes, y la expresión del rostro del Pariente no deja lugar a dudas de que las órdenes provienen de los Colmillos Plateados, aunque había llamado a los Hijos de Gaia para pedir información y parámetros de actuación.
De nuevo, resuenan estas palabras. "Tenéis una hora. Os doy mi palabra. Pero pasado ese tiempo, me convertiré en el agente más implacable con el que os hayáis cruzado. No puedo prometeros otra cosa. Y si habéis visto a esa mujer... no sé qué relación tenéis con ella, pero espero que merezca la pena lo que estéis haciendo, porque no sé realmente qué es lo que está pasando, y las órdenes que tengo son muy explicitas: esa mujer no puede ir a ningún otro sitio que no sea a casa de los Morningkill. Lo que allí ocurra después no es de mi incumbencia."
Katzuo espera que no vuelvan a verse, porque no será en las mismas circunstancias.
La tensión se corta con un cuchillo, pero la manada, agradeciendo el gesto del Pariente, se marcha, tomando diversas precauciones, dejando atrás a ambos agentes, que hablan y después se marchan en silencio.
La primera es dejar su coche en manos de gente de confianza que lo devuelva a Chicago, y la segunda alquilar en efectivo un vehículo con el que conducir hasta Washington por una ruta alternativa y evitar zonas más vigiladas.
El grupo, finalmente, llega de noche a un motel a las afueras de Washington, habiendo adquirido suministros y comida, y se acomoda en dos habitaciones paralelas. Sarah se queda con Frank para supervisarla y toma la precaución de meter al niño en una mochila grande ventilada, para que no se vea el aspecto del niño. A pesar del encontronazo con el FBI, el capitán de Katzuo no ha llamado al agente, lo que implica que las investigaciones son extraoficiales y no dejarán registro. Mientras el grupo se asienta, Solotov y Katzuo piensan en que al día siguiente investigarán la embajada Rusa para ver qué encuentran sobre los familiares SilverBlood, para reconocer el terreno. Katzuo se da una vuelta por los alrededores del motel, mientras Solotov echa un ojo en las habitaciones y echa un vistazo por la ventana. El grupo ve a un par de manzanas una furgoneta negra de una discreta compañía de Telecomunicaciones: LuminousTruth, aparcada junto a una toma de datos y telefonía, siendo, curiosamente, un barrio marginal en el que se encuentran. Frente al motel, en el portal del eficio de enfrente, hay una indigente sentada: una mujer blanca, con arrugas, pequeña, desastrada, de pelo blanco deslustrado, un sombrero de lana, un carrito con muchos cachivaches y un cuenco con monedas. El aspecto de la mujer es más logrado que natural, y se la ve relativamente sana, aunque sí que es mayor de edad. Observa el entorno y a los escasos transeúntes y, con el frío que hace, también mira hacia el motel, por curiosidad. Al rato, llegan dos chicas y un chico, también indigentes, de etnias hispana el chico, y caucásicas o célticas las chicas, y recogiendo a la señora, se van hacia la esquina del edificio hacia un pequeño descampado donde encienden una hoguera en un bidón, y empiezan a charlar, echando vistazos de vez en cuando hacia el motel. Algo más tarde, llega un hombre de mediana edad, decentemente vestido (similar a Frank pero con ropas de algo mejor calidad), con unas bolsas, se para con los indigentes y empieza a charlar con ellos y a repartir comida. Todos charlan y comen amigablemente. Y todos, de vez en cuando, uno u otro, miran hacia el hotel. El muchacho latino habla con la mujer mayor, ésta le responde, y el chico se dirige con las manos metidas en los bolsillos y encogido por el frío hacia el motel, caminando tranquilamente y sin aparentar nerviosismo. Katzuo y Solotov lo observan, comunicándose vía tótem.
En recepción, el muchacho tiene una extraña forma de convencer con su labia al recepcionista, que le indica que suba hacia arriba, después de unos minutos de tira y afloja de conversación. Entonces, llega a la puerta de la manada, y llama, diciendo "holaaaa... sé que andáis por ahí. ¿Salís o entramos?" Frank abre a un nene con ojos grandes y muy expresivos que le falta un diente quien, sonriendo, se presenta como Marcos Antonio. Frank se sorprende, y el chico le pide que, siendo un Roehuesos, por lo menos podría presentarse. De hecho, le invita a comer a él y a sus amigos con el resto de sus compañeros frente al motel. Aunque Frank trata de argumentar que desconoce la ciudad, el chico se presenta como miembro del Clan del Padre Washington (algunos lo llaman el Clan del Padre Fundador), del Túmulo de la Declaración de Independencia, y puede ayudar a los recién llegados a moverse por la ciudad. Gracias al Tótem Padre o Madre Ciudad, los Roehuesos pueden acceder a una gran red de información que la ciudad, como un ente espiritual representativo, envía en forma de animales, sueños o información en la radio, televisiones o teléfonos, para que los Garou estén informados de cosas necesarias. No revela información secreta o crucial, pero sí datos interesantes o cosas que una persona normal podría percibir de pasada por cualquier lugar con acceso público o moderadamente privado.
Frank, confiando en que los Roehuesos son más solidarios y compañeros como Tribu que otras, además del hecho de que suelen saludar a quien entra en sus protectorados como forma de cortesía, si quien ha llegado no ha podido (o querido) saludar y presentarse antes, decide darles un voto de confianza, aunque sólo Katzuo y él irán a ver al resto, mientras Solotov se queda con Sarah y el niño. Antonio los espera abajo, donde les presenta a la Anciana Madre Penny (o Ellie Pennyworth), al Doctor Silas Tobías ("Tob") -un tipo de cabello castaño y porte europeo-, y a sus compañeras Martha (la chica caucásica) y Lily (la chica de rasgos celtas). Katzuo y Frank se presentan, y comienzan a conversar, preguntando qué les trae por ahí y si necesitan algo... a lo que Martha añade que posiblemente necesiten una guía de teléfonos y un mapa de la ciudad, si son de fuera, mientras Lily la recrimina por ser tan borde con los visitantes. El Doctor Silas les indica que si necesitan asistencia médica o albergues, pueden indicarles direcciones, y les entrega una tarjeta en la que reza "Doctor Silas Tobías. Asistencia Sanitaria". Al parecer, este tipo hace funciones como las de Frank, aunque está claro que trabaja de ello y tiene su propia clínica, dedicando horas a servicios sociales. También pueden conectarlos con otros Garou en la ciudad, así como explicarles las "normas básicas" de la ciudad: un acuerdo tácito no escrito entre Garou y "otros", de no meterse unos en el terreno de otros. Lo apropiado es NO LLAMAR LA ATENCIÓN. Nada de peleas, pasar desapercibidos, etc. Más que nada porque, teniendo en cuenta lo que puede llegar a cocerse en los salones del poder, no es necesario prender mechas que luego no dejen apagar los incendios. Aunque a los Roehuesos les impoca un poco una mierda, otras tribus de "estirados" (Moradores, y no Colmillos) no lo ven con buenos ojos porque sí se codean con "gente importante", y no quieren echar a perder los tratos que tienen por salidas de tono. Los Moradores quieren tenerlo TODO controlado... lo que lleva a comentar que a lo mejor la furgoneta es de ellos, y que ya la investigarán. Por la noche es preciso no hacer el tonto en el área del Monumento a Lincoln, ya que hay un litigio por el control de la zona por parte de los Garou, contra otras criaturas como los vampiros -en Chicago se conoce bastante bien lo básico de la cultura encubierta sobrenatural al margen del mundo mortal-. Al parecer, algunos vampiros de rasgos sociales similares a los Colmillos Plateados también pugnan por controlar esa zona, además de unos capullos que se ponen a usar sombras, y pueden ser peores que los culos estirados vampíricos. Como nota añadida, no es bueno visitar algunos centros especializados de informática, porque alguien QUE NO SON CHUPASANGRES NI MORADORES puede jugártela... son gente que hace "cosas raras" con la tecnología, y son muy capullos. De hecho, Antonio comenta que vio a un tío una noche, parecido a Terminator (la película), que de pronto sacó de no se sabe donde debajo de una chaqueta un pedazo de fusil rarísimo, y de un disparo extraño dejó a otro hecho un manchurrón en una pared. Mal asunto. Aparte de eso, lo normal en la ciudad.
Al preguntar sobre la embajada rusa y la familia SilverBlood, Madre Ellie pregunta por qué buscan a los Hijos de Gaia. Lo dice sobre todo porque en la ciudad sólo son marionetas de papel, embajadores de rostro amable de los Balcanes y más allá. Al parecer, hace poco más de un año, hubo importantes disturbios en Rusia, y alguien despertó a un mal bastante peligroso. A día de hoy, se sigue sin contacto directo con muchos túmulos de allí, y los Hijos de Gaia se han convertido en embajadores de los Colmillos Plateados, teniendo en cuenta sus nefastas relaciones con los Colmillos en Rusia.
Algo han pactado con ellos, o a pesar de que en el pasado se llevasen extremadamente mal con los Colmillos, lo que lleva a pensar que han firmado lo que sea con tal de salir de allí. De hecho, los Colmillos Plateados estuvieron a punto de purgar a los Hijos de Gaia, porque éstos abrazaron el cristianismo en Rusia, alegando que la Virgen María era una expresión de Gaia. Tal ofensa tenía que ser castigada por blasfemia por parte de los Colmillos Plateados, porque los Parientes no podían ofrecer su fe a un falso dios. De hecho, los SilverBlood son una familia adinerada Rusa, pero gestionada por los Colmillos Plateados. Todo lo que tienen es gracias a ellos.
Todo ésto hace ver a la manada que están en mal sitio, y aunque querían contactar con ellos, ahora están pensando en pasar del tema. Aunque a Madre Ellie no le importa lo que les traiga con los SilverBlood en Washington, advierte que "quien hurgue a los SilverBlood va a tener a los Morningkill olfateando su culo hasta encontrarlo". De hecho, los Morningkill pueden cruzarse EEUU de costa a costa si alguien le tose a quien no debe de los SilverBlood. Así está la situación. Si hay algo que está la manada haciendo contra los SilverBlood, que la manada sepa en el pantano en el que se está metiendo. Aunque los SilverBlood son vasallos de los Morningkill, hay otros Hijos de Gaia que no son vasallos de los Colmillos Plateados y pelean políticamente contra ellos por el problema que hay en Rusia, y puede encontrarse alguno en Nueva York o incluso en la propia Washington, lo que ocurre es que quizá no tengan la misma influencia política. Quizá la manada podría hablar con ellos.
Entonces, Martha indica a Madre Ellie que ella conoce a una Hija de Gaia llamada Ryel... a lo que Ellie la corrige diciendo que es Contemplaestrellas.
Frank muestra mucho interés en Ryel, a lo que Madre Ellie explica que Ryel habla en sueños con ella, y no le dice de dónde viene, pero se puede contactar con ella en el Paisaje Onírico de Ellie para buscarla. Así que, si contactar con Ryel es importante, Para ayudarles, Ellie les pide que los ayuden a asistir a la beneficencia para repartir caridad, alimento y mantas entre los indigentes, y que el propio Frank Corvin ayude con sus conocimientos para asistir a enfermos callejeros. La manada no pone ningún reparo y se les pagará (dinero -que Frank supervisa y guarda-) por su ayuda. De hecho, Frank se ofrece para asistencia médica, explicando al Doctor Silas que trabajó en medicina y cirugía, pero que desconoce la identidad de Frank, así que aceptará sin reparos su ayuda.
Gracias a moverse por la ciudad durante un par de días, los Roehuesos ponen a la manada sobre aviso de todos los lugares problemáticos de vampiros y "magos" en el área, así como sitios donde pueden chocar con Colmillos Plateados, Moradores del Cristal, Señores de la Sombra y otras tribus problemáticas, e incluso personas concretas que son gente muy bien conectada: siervos de vampiros, Moradores importantes, además de reuniones de varias personas con diferentes orígenes sobrenaturales sentados en una cafetería, hablando de negocios, o hasta compañías y empresas con lazos sobrenaturales. Esa es la razón porque todos quieren tranquilidad, para que haya pastel para todos... e incluso las migajas que los Roehuesos recogen pueden ser muy interesantes, porque la información que encuentran en la basura de otros puede resultar muy reveladora. La sensación de tanta vigilancia en el área es tan intensa que, si a alguien le importase la presencia de uno de los de la manada en la ciudad, en seguida quedaría señalado. Lo cual quiere decir que, de seguro, ahora mismo la manada no importa a nadie en la ciudad, y por eso no ha sido descubierta ni se ha revelado su presencia.
También la manada es consciente de las grandes diferencias entre posiciones sociales, y de que las personas indigentes y necesitadas están muy "escondidas" para ofrecer una fachada, salvo en los suburbios y el extrarradio. Además de ello, la furgoneta de Telecomunicaciones se ve en un par de ocasiones en las rondas, de lejos. No sólo eso, dicha furgoneta ha pasado 3 veces en 2 días cerca del Motel, y siempre para en el mismo poste de conexiones telefónicas. Los Roehuesos aún no han averiguado nada lo que quiere decir que, o son unos don nadie, o se esconden muy bien. Hay Moradores a los que han preguntado, pero están más pendientes de otras cosas y no pueden estar pendientes de eso. En Washington, Katzuo se da cuenta de que la presencia policial y la seguridad privada tiene una presencia brutal, incluso con ejecutivos custodiados.
Después de la ayuda, Madre Ellie solicita la presencia de la manada en su domicilio dentro de la zona de administración de un albergue, un hogar new age muy cómodo y espacioso, y los prepara para el ritual de viaje onírico. Siendo una anciana, ese lugar debe ser bastante seguro. Además, los RoeHuesos tratan con Metis más que los demás, y no se extrañarán de la presencia del niño y su madre. Así, la manada va con Sarah, explicando que la chica debe mantenerse fuera de ojos indiscretos. No importa que la manada se exponga, pero no así Sarah. Los Roehuesos recogen con discreción, con un engaño de camiones de mudanzas que bloquean la visibilidad de la salida de emergencia del motel, a la manada, y se marchan con ellos sin levantar sospechas. Al ver a Sarah y al niño, la tranquilizan diciendo que estarán en buenas manos. En el hogar protegido de la Anciana, ésta pide que Frank la asista, y dice a los demás que, cuando entren en su paisaje onírico, sigan los sueños de la Anciana, y no persigan los suyos, porque de ser así ella no podrá orientarlos con su subconsciente y no podrán contactar con el vestigio de Ryel, para conocerla. Gracias a la buena preparación, la manada consigue atravesar con seguridad el paisaje onírico, hasta llegar a un rayo de luna sólido, en cuyo interior saltan, como atravesando un acceso sin puerta, y se manifiesta un paisaje umbral de los cielos de Gaia, en el cual pueden ver, efectivamente, una especie de jardines con un observatorio entre las nubes, y delante de aquel lugar, los espera una manifestación de Ryel, para recibirlos. La manada camina hacia delante, sobre las nubes, observando el firmamento. Puede ver todos los planetas del sistema solar, incluyendo el sol, además de un planeta cercano a mercurio, el cual no está representado por ningún planeta real, y un gigantesco cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Las estrellas cantan una distante melodía, y más allá puede observarse el patrón de los confines del universo a través de umbrales que se manifiestan como una transpiración de los reinos del Kaos, la Tejedora y el Wyrm, y mucho más allá, una luz roja que transmite una maldad y corrupción puras, molesta al observarlo. Cuando terminan de ver todo el espectáculo, Ryel pacientemente los espera, bailando (usando Kailindo) entre las nubes, y después se acerca desplazándose entre las nubes. Identifica a la manada como viniendo de parte de Madre Ellie, y se identifica como Rigel "Camina en las Estrellas", ContemplaEstrellas del Clan de las Estrellas. Ya que Sarah viaja con ellos al Reino Onírico, Rigel se alegra de encontrarse con Sarah, y pregunta a la manada si son sus guardianes. Se alegra de cruzarse con todos en un entorno seguro como los sueños de Madre Ellie. Encuentra paradójico que la manada se haya unido al Tótem Niebla, siendo un Tótem de los secretos, pues la existencia de Sarah y su hijo son uno de los secretos más importantes de la Nación Garou: el nacimiento de un Metis Perfecto. Frank creía que podría tener algún defecto mental, pero está claro que no. Rigel dice que, desde que la Profecía del Fénix, una de las historias más antiguas de la raza, que define a los Garou desde sus orígenes hasta el posible fin de todo, fue escrita, la aparición de ese niño estaba contemplada en la misma. Rigel confirma que el hecho de estar involucrados con Sarah y su hijo, se encontrarán con muchos problemas. Así, sería preferible que se reuniesen físicamente con ella en el Clan de las Estrellas para poder hablar con más tranquilidad. Se puede llegar hasta él mediante cualquier Túmulo. Cualquier Túmulo con amigos que pueda abrir un Puente Lunar sirve. Quizá Madre Ellie, una de las Ancianas con las que Rigel contacta a menudo, podría ayudar, ya que los Roehuesos son una de las tribus con más contacto con padres de hijos Metis que los han mantenido con vida -dada su tolerancia con los marginados-, de ahí su sondeo.
Rigel detecta urgencia en la manada, y ésta indica que temen por la vida de Sarah y su hijo, así que la Contemplaestrellas les pide que vayan a verla, porque su Clan puede ser, de momento, el lugar más seguro al que podrían viajar. Frank se preocupa de que podrían ser un problema para ella, aunque a la Contemplaestrellas parece no preocuparse. Los problemas son parte de la vida y la realidad, y afrontarlos puede ser desagradable... o una experiencia enriquecedora para crecer como individuo y manada. De hecho, mientras la manada se prepara para viajar con Rigel, quizá le interesaría que algún Clan le proporcionase la Profecía del Fénix para estudiarla, a lo que Solotov indica que ella misma podría hacerlo cuando la visitasen. Rigel pide a la manada que le digan a Madre Ellie (que cuando se convierte en un vehículo para el viaje, es menos consciente de lo que ocurre) cuando despierte, que necesita que viajeis hasta Rigel, y que darán a su Túmulo acceso a un puente para ello, pero que después cerrarán acceso a todos los Puentes Lunares hasta el Clan.
Sólo ella sabrá lo que ocurre, para que nadie moleste mientras la manada está allí.
Cuando el sueño onírico termina y la manada vuelve, dejan al grupo descansar, y después hablarán, tras haber transmitido lo más importante del encuentro con Madre Ellie.
Pero, al caer la noche, el grupo es despertado con mucha urgencia.
"Necesitamos ayuda. Antonio ha desaparecido. Nos preocupa que, con la red que tenemos, no sabemos qué le ha pasado. Y como vosotros sois un punto ciego en la ciudad, al no ser conocidos, podríais ayudarnos a saber qué ha pasado. Estamos investigando, pero no queremos llamar la atención por lo que traéis con vosotros. Ya que sois nuevos, nadie tendrá aprendidas vuestras rutinas o por donde os movéis. Sólo tenemos una pista. En el sitio donde suele descansar Antonio, hemos encontrado ésto": un botón metálico de una chaqueta, hecho a mano, grabado con un Número 12. El lugar estaba revuelto, como en un conflicto, pero sin sangre. "Madre Ellie ha intentado una Piedra de Búsqueda sobre Antonio, sin éxito, lo que quiere decir que donde Antonio se encuentra, está protegido contra ese ritual y quizá otras posibilidades de percepción sobrenatural."
CONTINUARÁ











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