lunes, 1 de abril de 2019

EL RESURGIR DEL DRAGÓN (Crónica 1) - LA SENDA DEL DOLOR - EPISODIO 5

A la mañana siguiente del incidente en El Desentramado, Bukko y Katy deciden que ya es suficiente espera y que, al márgen de resolver sus diferencias con Maugre o rastrear al correo que contrata y azuza a los bárbaros mercenarios, su destino está en la misteriosa montaña del supuesto templo sagrado llamada La Aguja del Peregrino, al este de la Frontera con Kiro. Pertrechandose apropiadamente e informando a Huru, los aventureros van al fastuoso puerto de Azur donde negocian mediante engaños con la oronda Capitána Mida Gylenne, dueña del navío comercial El Palacio del Sol (a quien la presencia del fornido Bukko despierta el interés), para que haga una travesía de 2 días por el golfo de Azur hasta la costa, dejando a los tres viajeros y su mulo de carga en tierra, a cambio de escoltar una pequeña caravana de tres carretas en la zona costera de desembarco hasta un punto en el que la caravana se una al camino comercial principal, al tiempo que los aventureros queden a menos de una jornada de camino del picacho. A pesar de las sospechas de contrabando de tan extraño desembarco, los Mida cumplen su promesa, y los tres viajeros se despiden de la caravana para continuar hasta una zona de colinas y bosque bajo cerca de la Aguja, donde acampan. No obstante, por la noche descubren que están siendo vigilados por dos desconocidos desde la distancia, a lo que deciden cambiar de ubicación bajo un repecho rocoso entre las colinas, al tiempo que intentan camuflar su rastro.

Poco antes de la madrugada, desde su escondrijo, los aventureros adivinan las siluetas de dos individuos recortados contra la cúspide de las colinas, como buscando algo y, rendidos a su fracaso, se alejan. A media mañana del día siguiente comienzan su ascenso por un camino natural irregular, un sendero que parece practicado por animales como si fuesen escalones rocosos formados naturalmente, serpenteando por la montaña. Llegado un punto, en un repecho tras haber subido 1/4 de montaña, deben dejar con alimento y agua a su mulo para continuar un camino más escarpado, no sin antes dejar "una sorpresa" en una zona de subida, modificando algunas de las rocas para que se deslicen al apoyarse o pisarlas, provocando un accidente de deslizamiento de rocas y despeñamiento por una de las paredes de la montaña. En efecto, poco después de llegar a una zona en la que es necesario escalar con equipo, más abajo se escucha un grito horrorizado y rocas chocar entre sí, haciendo sospechar que alguien ha sufrido un accidentado destino.

La escalada del tramo más escarpado tuvo un par de accidentes inesperados (Katy recibió el impacto de un doloroso pitón en caída contra su frente, y Panit resbaló de su agarre, cayendo y recibiendo una dolorosa frenada de su arnés de escalada, quebrando algunas costillas, curadas en el ascenso por las piadosas manos de Bukko), hasta que al llegar a la ventosa cumbre, los escaladores descubrieron una pequeña llanura de roca de no más de 50m de diámetro, cuyo centro estaba rodeado por los restos de un derruido muro en ruinas, además de un camino de piedra tallada hasta los restos que alcanzaba una solitaria escalera de piedra, la cual pasaba bajo un arco formado por dos estatuas de piedra humanoides, talladas como envueltas en una toga con capucha, de unos 4 metros, con una espada sostenida por una mano apuntando al suelo y la otra libre unida por su palma con la de la estatua gemela, y el Símbolo de El Peregrino en una pequeña pulsera tallada en la muñeca de las manos unidas.


El lugar estaba azotado por un viento fuerte, no lo bastante para volar a un humanoide, aunque sí molestar su paso, así que se anudaron por la cintura con cuerdas. Bukko, en actitud de oración y respeto reverente, pidió acceso al lugar sagrado a los dioses, siendo recompensado con la recuperación de su poder curativo utilizado en Panit. Al cruzar, todos observaron que la escalera daba a un paso elevado de roca que a unos metros llegaba a un altar ovalado con el Símbolo de El Peregrino en su centro, rodeado de sellos. Más allá del altar, el aire se intensificaba. Una grieta en la roca de la meseta, justo donde se encontraba un trozo de muro posterior, mostraba signos de que de allí brotaba una fuerte corriente de aire. Cuando Bukko se acercó a investigar, ya alcanzado el atardecer en el que el sol se escondía, observó que la grieta descendía al interior de la montaña. Sospechando una caída amortiguada por los vientos, Panit saltó sin pensar por la grieta. En efecto, la intensa corriente detenía su descenso tanto como para que, si se tiraba de su cuerda, subiese. Katy, amarrada a ella y Bukko, saltó detrás, y comprobó que usando apoyo de pies y manos sobre las plegadas paredes rocosas, era muy sencillo subir y bajar sin esfuerzo.
Así, recordando todos el pergamino sobre el ascenso y la caída para la purificación, se arrojaron al vacío.
En la caída lograron encender una linterna sorda a pesar de la furia del viento, y tras un largo descenso llegaron a un ensanchamiento de la gruta vertical donde confluyen varias bocas de túnel que concentraban extrañas corrientes de aire en un haz continuo más fuerte y ascendente. Dejando una cuerda bien fijada por si tenían que alcanzar el embudo de aumento de fuerza eólica, el grupo descendió entre vórtices de aire al entramado de túneles con menos fuerza ventosa, alcanzando uno con hebras finas de sal en sus paredes. Siguiendo dicho túnel, descendieron un tramo espiral hasta llegar a una nueva ventana asomada a un nicho natural abierto a otra amplia cueva más abajo, en la que descubrieron que las paredes podían tener manchas de un pequeño yacimiento de sal de roca, además de un lago subterráneo pequeño (no más de 200m de diámetro), en cuya orilla más alejada junto a un tramo ascendente parecía haber una mesa natural de dimensiones similares al altar de la montaña... Además de lo que parecía un campamento de un grupo numeroso, con sus pertenencias agrupadas cerca de una pared en el área del suelo en pendiente ascendente.

CONTINUARÁ

P.D.: Un viaje hacia el descubrimiento es el siguiente paso para encontrar respuestas que suscitan más preguntas. Katy se resiste a creer que juega un papel importante en el destino (¿El suyo... o el de otros?), mientras Bukko se ha convertido en su consejero y sombra protectora, con un sentimiento de pesar no revelado en el corazón. Por su parte, los descubrimientos que Panit está llevando a cabo le llenan la cabeza de ilusión por pensar que pronto viajará al Vajra... aunque quizá el precio sea demasiado alto. Y... esa secta de bárbaros... ¿Son realmente los artífices de todo?

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