Vigilando Panit y Bukko -desde diferentes posiciones- que no haya más ojos indiscretos para acceder, Katy se acerca a la puerta del refugio, desarticulando sus diferentes trampas y cierres de seguridad... para después caer en la cuenta de que el "imperdible" es, en realidad, una "llave maestra" de contacto que abre directamente la puerta.
Una vez el acceso está asegurado, descubren que la puerta en realidad es una escalera de bajada a un piso subterráneo, protegida su escalera por trampas desarticuladas ingeniosamente por la magia de Panit.
Panit y Katy se escabullen, aunque Bukko trata de usar una táctica más directa, engañando a quienes se encuentran dentro como si se tratase de una visita de seguridad enviada por el propio Karanit. Esta acción desconcierta a los habitantes lo suficiente como para acercarse a ellos. Para cuando uno se percata de quién es en realidad el hipótido (el aliado de la humana a la que acosan), éste se lanza sobre los esbirros como un toro desbocado, lanzando golpes a diestro y siniestro.
A pesar de la férrea defensa de un grupo de humanos luchadores, una mística de la diosa oscura, e incluso un fiero GranTrasgo que tuvo serios problemas para atravesar una puerta que el cuerpo de Bukko había trabado para evitar el paso, los aventureros resolvieron una vez más la situación durmiendo al GranTrasgo y acabando con el resto.
Katy, por supuesto, de nuevo recibió castigo, aunque sin caer muerta.
Aprovechando la inconsciencia del GranTrasgo, la chica se dedicó a saquear a los fallecidos, mientras Bukko y Panit lo ataban, despertaban e interrogaban por todos los hechos hasta el momento.
El GranTrasgo, observando la masacre, sólo parece interesarse por el estado de salud de la humana a la que suelen atacar. Ya que Katy se encuentra ausente "incautando bienes" de entre los muertos, Panit y Bukko deciden jugar una carta de engaño, no sin antes enviar un mensaje mágico silencioso a Katy de que se esconda y no haga ruido. El GranTrasgo es engañado sobre el funesto destino de Katy, a la que el ataque ha hecho caer muerta, a lo que la reacción de la criatura los sorprende: "todo ha sido en vano", dice. "Maldito sea el destino de mis compañeros en las manos de Ahzek, que los castigue inmisericordemente. La mujer no debía morir. Ésta era su purificación. Debía estar preparada para el Renacimiento, y su muerte ha hecho todo el esfuerzo inútil".
Cuando se le pregunta sobre su contratador, el GranTrasgo indica que desconoce quién es. Sólo que reciben los encargos y pago por carta en esta localización, y desconocen el origen del mensajero.
En mitad del interrogatorio, una nueva visitante hace su aparición: Ygrein de Dekaeler, se presenta en la casa franca, enviada por Karanit como brazo fuerte (en realidad es una Agente de Seguridad del propio Karanit, supervisando a sus antiguos subordinados) para ayudar a los aventureros. Cuando la mujer fornida y pelirroja entra en acción, en ese momento Bukko y el GranTrasgo se enzarzan en una fuerte discusión teológica, en la que Ygrein también toma partido, hasta que Katy, surgiendo de entre las sombras, apuñala sin piedad al atacante hasta la muerte, dejando boquiabiertos a los presentes por su salvajismo y crueldad. Katy sólo dice que "es el destino de quien intenta causarle dolor".
Una vez hechas las presentaciones sobre Ygrein, la cual, aunque es una devota de un dios diferente, además de pertenecer al Clero, y no al brazo armado de los Paladines, en el pasado hizo buenas migas en el ámbito de la lucha con Bukko, y respeta la fuerza y destreza de combatiente del hipótido, lo cual es mutuo, a pesar de las diferencias de fe. Ygrein, no obstante, no está de acuerdo con los métodos arteros y zafios en matar a un enemigo desarmado e indefenso como ha hecho Katy, y así se lo hace saber, para que se controle en su presencia.
Katy, por su parte, hace caso omiso con sus habituales malos modales.
Todos continúan investigando el piso franco, a veces sutilmente y en ocasiones a golpes con los accesos cerrados (para sufrimiento de Bukko, quien se incrusta una mesa en la barriga intentando abrir sin éxito con ella como un ariete una puerta), hasta hallar lo que parece una Capilla a Ahzek, con un altar, un tapiz con su símbolo, y un texto sagrado (un libro escrito en Vajrano, titulado El Libro de las Revelaciones Tenebrosas), junto a un pequeño tesoro (posiblemente, ofrendas a la Diosa). Panit, utilizando su poder con los lenguajes desconocidos, invoca su magia para descubrir que este libro hace referencias similares a las del pergamino básicamente, las páginas por las que estaba abierto en el pebetero del altar se trataba de dichas referencias.
Con los suficientes datos al respecto del asalto, y el consiguiente saqueo y recuperación de objetos, el grupo y su nueva acompañante regresan a salvo hasta el Desentramado, entregando el libro a Huru para que cruce información con la caja y el pergamino, mientras ésta informa que la joya ahora brilla casi como una antorcha, sospechando que, una vez más, Katy ha sufrido un gran daño en su última salida de la Cábala.
Tras hacer un trueque de dinero y servicios con Huru, gracias a lo recaudado en el piso franco, exhaustos y doloridos, los recién llegados piden un lugar donde descansar a Huru, y ésta les designa algunas habitaciones vacías de la Torre del Desentramado, una pequeña torre anexa donde los estudiantes descansan.
Por su parte, Bukko reposa en el estanque del jardín en la base del área hueca de la propia torre, flotando en sus tranquilas aguas.
Pero la madrugada no es pacífica ni placentera. Bukko despierta, sobresaltado por hallar actividad en la habitación de Huru Thani.
En su interior, la luz de la joya de la caja se filtra por las ventanas, velada a veces por movimiento. Dos voces masculinas hablan a puerta cerrada en esa habitación.
El hipótido, suspicaz, llama a sus compañeros y a Ygrein, y juntos descubren que las voces pertenecen ni más ni menos que a Jarut y a Maugre, haciendo que Katy palidezca de nauseas con la voz de su antiguo proxeneta.
Por desgracia, el tono de las voces indica alarma, lo que da que pensar que la incursión del grupo ha sido descubierta. Cuando Panit abre la puerta (sospechosamente desprotegida de su magia de seguridad) de la puerta de las dependencias de Huru, allí no hay nadie, salvo la caja en una de las mesas de la maestra. Hay restos de magia en el entorno, indicando que quien estuviese allí se ha transportado mágicamente.
Desde la ventana, Panit descubre que una puerta mágica acaba de cerrarse en un callejón anexo a la Torre, justo después de que dos figuras salgan de ella. Sin pensarlo dos veces, abre la ventana de la habitación y trepa hacia la calle, mientras el resto emprende una veloz carrera hacia la salida principal, para seguir a la Mida imprudente.
En su persecución, Panit halla el cadáver reciente de un hombre en un acceso cercano, bien vestido y con un tatuaje en su mano como el del resto de sectarios, pero sin el característico pendiente que todos los demás, hasta el momento, sí poseían. De pronto, del cadáver se alza una forma espectral del mismo, de aspecto monstruoso, que se lanza sobre Panit, haciéndola huir enloquecida. Ésta se topa con sus compañeros, y trata por todos los medios, incluso con lágrimas de terror, que no se acerquen al lugar de donde viene. Cuando el extraño efecto de terror se le pasa, todos van hacia el lugar, encontrando que no hay nadie (ni siquiera un cadáver), y cuando Panit lo describe, coincide exactamente con el aspecto de Maugre.
Katy sufre un nuevo acceso de nausea. Al mismo tiempo, Panit recibe un mensaje mental de su Maestra, preguntando dónde se encuentran y por qué su habitación está abierta, a lo que todos van hasta allí y le explican lo sucedido, incluyendo el hecho de que en la habitación aún flota el característico perfume de Maugre y el aroma de especias y componentes mágicos que siempre acompaña a Jarut.
Las sospechas brotan sin cesar, ya que Huru indica que se encontraba estudiando en la biblioteca, y el hecho de que su habitación hubiese sido fácilmente abierta sin violar las defensas mágicas indica que sólo alguien de su poder o superior, o un alto miembro del consejo de Maestros podría haberlo hecho. Las especulaciones sobre magia de ilusión (con la consiguiente dirección hasta el suceso en La Libélula de Cristal) y posibles impostores que estén relacionados con el asalto (incluso llegando a señalar brevemente a la propia Huru) hacen que se realice una expedición a las dependencias de Jarut, para interrogarlo, aunque su estado parece de haberse despertado de un profundo sueño.
Tras exponerle los hechos, con las consiguientes preguntas sobre si se encontraba durmiendo en el momento de lo ocurrido, a lo que su molesta expresión y su respuesta de "sí" pareció, de momento, ser suficiente, el propio Jarut indicó que se encargaría de poner en alerta a toda la seguridad mágica y personal de protección de la Torre de la Cábala, esperando que todo ésto no fuese una tontería más de las varias en el haber de la Maestra Huru.
Elucubrando sobre que los accesos a la Torre pueden realizarse por cualquier miembro perteneciente al Desentramado, quien, por supuesto, puede abrir a ajenos al lugar con su propia "clave mágica de acceso", Panit, Katy, Bukko, Ygrein y la Maestra Huru Thani deciden que son suficientes emociones por hoy, y que es momento de descansar para mañana seguir pensando qué hacer al respecto, mientras la Torre se encuentra bien vigilada... al menos por esta noche.
CONTINUARÁ









Revisando mis visualizaciones, me he dado cuenta que éste artículo en concreto, con mucho, es el más visto de todos los publicados, a pesar de que hay una saga completa de 9 episodios sobre esta aventura. Me aventuraría a preguntar a quienes echan un vistazo... ¿Qué les llama la atención, en particular, de ESTE artículo?
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