Con un ágil salto, Ramma salta sobre el camello de la pobre Sarah, bastante herida y con apenas capacidad para guiar al animal, para arrear a la bestia y alejarse entre la espesura. A su lado, Li Po pide a Tiberio que lo ayude a subir a su caballo Lucrecio, y con cierta torpeza se acopla en la montura para galopar tras el camello. A pesar de dejar a su propia ayuda al pobre y deteriorado Durkan Tonkaren, éste se las arregla como puede para seguir el rastro de los huidos por el bosque, alejándose de la refriega entre panteras y caballeros.
Unos minutos ya lejos de la reyerta, los aventureros detienen la huida, a la espera de que los alcance Durkan, y mientras éste llega a ellos, deciden enviar a Ramma a observar el desenlace del encontronazo hombre y bestia que han dejado atrás, por si pueden saquear los cadáveres de los caballeros.
Por su parte, cuando Durkan llega agotado, Li Po lo observa, a sabiendas de que ha sido él quien ha convocado a las criaturas, con lo que está seguro de que es un brujo como él, y probablemente debería echarle un ojo más a menudo por ver qué es lo que trama.
Sin embargo, y sorprendentemente, aunque la voluntad de Durkan que hay tras esta empresa es cuestionada en ocasiones, el hombre, no dejándose amedrentar por las palabras de sus acompañantes, decide ocuparse de las heridas de Sarah, usando varios remedios naturales y cosiéndolas apropiadamente, dejando claro que siente cierta afinidad con la joven porque también es una mujer del mundo en vez de una ciudad, y no está en su naturaleza dejar morir a una hermana de la naturaleza. Así, aunque informa que la mujer puede sufrir fiebres a causa de su ayuda medicinal, es probable que sobreviva y mejore en el próximo día. Pero hasta entonces, debe descansar y no hacer nada extenuante.
En el transcurso del viaje de Ramma, Durkan dice que los aventureros deberían huir más lejos de los caballeros y continuar su marcha, ya que deben seguir la búsqueda de las ruinas por las que podrían obtener un gran prestigio.
Aunque antes de ello, Tiberio solicita echar una ojeada al documento de "servidumbre" comprado al capitán Esetru de Lanitia, el cual parece que algunas autoridades de la villa (como el Gobernador Jacab y su cuerpo personal de guardia), con una opinión bastante nefasta de dicho documento, el cual sólo tiene validez en cuanto a la autoridad de dicho capitán pueda verificarlo dentro del territorio de Ofir y sea trasladable a otros que tengan alianza con dicha región. Mientras Tiberio cuestiona los motivos de Durkan para viajar, aprender y ver mundo, como una posibilidad de que él y su pueblo en el fondo desean unirse al imperio Aquilonio, mientras que el Picto, merced a su experiencia y edad, considera la opción de que Tiberio es un joven idealista que debe enfrentarse a las verdades del mundo, Ramma se acerca hasta donde el grupo huyó, encontrando un paisaje preocupante:
junto a una pantera y un caballo violentamente muertos, uno de los caballeros también yace destrozado en el suelo, junto a dos de los caballeros con algunas heridas. Entre ellos hablan preocupados, mientras que cerca no parece observarse ningún caballo ni lo que parecía el líder de la avanzadilla.
Después de valorar sus opciones, y sin haber sido percibido, Ramma se aleja de allí y se reúne con sus compañeros, explicándoles la situación, y comprendiendo que posiblemente quien falta vaya a buscar refuerzos, lo que precisa seguir alejándose y perderlos de vista. Con el papiro de propiedad en mano, Ramma y Tiberio deshechan su validez a la hora de enfrentarse a las autoridades, ya que este "supuesto" pedazo de papel de propiedad no ha servido de nada. Durkan intenta razonar que, a pesar de la corrupción y deseo de venganza de algunos líderes de Lanitia, está seguro de que ese papel tiene algún valor para el Capitán Esetru y sus hombres, a los que no pertenecían esos atacantes. En cualquier caso, lo mejor es seguir la búsqueda y poner tierra de por medio.
Interpretando las palabras de la leyenda sobre el lugar, y la forma de encontrarlo, está bastante claro para algunos que "viajar sobre el lomo de la serpiente de plata hasta encontrar su ojo" es una alegoría relativamente clara de que hay que remontar el afluente del Tyborr hasta encontrar algún tipo de cueva o una zona donde el afluente brote de la tierra.
Así, siguiendo los consejos de la experiencia de Tiberio como vigilante de las fronteras del Imperio en su época de recluta, el grupo se dirige hasta la orilla de la corriente de agua, a veces vadeando la orilla, en ocasiones alejándose unas decenas de metros sin perderla de vista, mientras suben y bajan colinas de bosque espeso, hasta que en un momento Li Po halla bajo las raices de algunos matorrales un trozo de lo que parecen los restos de un viejo camino adoquinado, con símbolos característicos Aqueronios. Ramma también observa varias zonas donde aparecen esos pequeños parches sobre el terreno, marcando precisamente un camino similar al que el grupo está recorriendo, aunque al identificar los símbolos Aqueronios, el aspecto de lo que está encontrando no le parece alentador. De la misma forma que el ladrón trata de disuadir al grupo de seguir adelante, porque el lugar podría estar embrujado por un antiguo mal, por su parte el ermitaño indica que la civilización a la que pertenece tal calzada ruinosa poseía grandes riquezas y conocimientos, y es perentorio encontrarla para forjarse un nombre. Al escuchar eso Tiberio, se dirige al Picto y le reconoce que, en el fondo, empieza a entender que, en el fondo quiere ayudarlo para demostrar que ese hombre está allí porque desea unirse a un fin superior, como es el del imperio de Aquilonia, y que esta empresa podría ayudarlos a todos.
El camino, aunque largo y tedioso, por fin, poco antes de que el sol se ponga, revela que, más allá de un recodo entre colinas, se oye el sonido de una caída de agua que golpea rocas y alguna acumulación más grande de agua de la que puede surgir el afluente que están siguiendo mientras ascienden por el terreno. Entonces, al sortear un punto de descenso hacia la corriente de agua, llegan a la boca de un pequeño valle bastante llamativo.
Una frondosa vegetación deja bastantes claros en su interior, en cuyo centro de toda el área deprimida hay un claro lago sobre el que cae un poderoso torrente de agua que levanta bruma coloreada con los últimos rayos de sol.
El agua brota de la inclinada pared de una colina al fondo del valle, mientras que en tres áreas despejadas parece haber una especie de pequeñas torres o puestos de guardia en ruinas y derruidos casi hasta la base.
Mientras Li Po se desnuda y se arroja al agua para estudiar la caída de agua más de cerca, Ramma y Tiberio exploran una de las torres a la derecha del valle, viendo que, aunque la construcción es buena, es muy antigua y abandonada hace siglos. Dejando descansar a Durkan junto a Sarah, mientras éste observa las heridas de la muchacha, Li Po, desde donde se encuentra, observa un pequeño sendero muy estrecho a la izquierda del lago, ascendiendo por la ladera inclinada, e informa a sus compañeros para que echen un vistazo.
Así, Li Po, Ramma y Tiberio ascienden por el pequeño camino casi camuflado en la propia ladera de la colina por donde cae la cascada a través de estrechas grietas en la misma, sin poder subir ni el caballo ni el camello con ellos, hasta que Li Po identifica una zona de la ladera cuyas rocas desnudas tienen aspecto de haber sido deliberadamente colocadas allí. Señalando el área, que Ramma también identifica con facilidad, el Himelio se aproxima aún más a la zona de roca (que Li Po está marcando con un trozo de caliza para no olvidar dónde se encuentra el sitio) y la investiga, convenciéndose de que, efectivamente, ese área ha sido camuflada apropiadamente por manos humanas para que parezca parte del terreno, pero que con toda probabilidad se trata de algún tipo de acceso que hay que identificar. Mientras el Himelio y el Khitano se afanaban en la investigación de las rocas artificiales, el Aquilonio se percata de que la torre en ruinas más cercana al sendero tiene algo en su interior: dos cadáveres (ya esqueletos) parcialmente enterrados.
Interesado en esos restos, desciende, acompañado de Ramma y Li Po, y cuando se acercan a los huesos medio enterrados, dejan que el ermitaño les eche un vistazo a conciencia. Li Po descubre, por las marcas de los huesos y los restos de ropajes, que se trata de esclavos de algún tipo, maltratados y muertos por desnutrición, y en la mano de uno de ellos hay un viejo medallón metálico en bastante mal estado, con un símbolo reptiliano en él, además de unas extrañas muescas (que no representaban ningún idioma conocido) alrededor del símbolo central. Aunque Durkan confunde el medallón con una representación de uno de los hijos de Jhebbal Sag, y le gustaría tenerlo para que le ayudase a canalizar sus habilidades curativas sobre la joven Sarah, Li Po se da cuenta de la verdad: el objeto es un medallón de un Iniciado de Set... y entonces se percata de que todo empieza a encajar, teniendo en cuenta la relación entre el Dios Serpiente y el antiguo Imperio Aqueronio. Intrigados por la intención de mantener el medallón con Li Po, y por el desconocimiento de las marcas, siguen con la investigación de la roca. Entonces la mente de ladrón del Himelio se da cuenta de un detalle: esas muescas en el medallón parecen bajorrelieves que podrían encajar en algún mecanismo para activarlo, a lo que Li Po indica que, entonces, el medallón podría ser una llave para abrir una puerta...
la roca falsa que están estudiando... aunque es probable que el objeto posea algún tipo de cualidades mágicas de salvoconducto para poder hacerlo, y no sólo precise de ser usado en algún lugar, sino también pronunciar ciertas palabras de poder que completen la capacidad del medallón de abrir de forma segura la posible puerta.
Ramma, despreocupándose de su compañero, observa con atención la roca, percatándose de las fisuras que parecen dibujar una gran puerta, además de encontrar bajo una roca pivotante en el suelo ante la pared un relieve contrario a la forma del medallón. Pidiendo el mismo a Li Po, lo presiona contra el relieve encontrado, el cual cede con cierta dificultad, y cuando el mismo desciende con la presión del medallón, hundiéndose ligeramente, se escucha un ronco chasquido en la pared de roca. Con un sonido de roca raspando sobre roca, un enorme portón se dibuja en la piedra, el cual pivota desde un lateral, mostrando una oscura entrada que hiede a polvo, moho y vejez.
En ese momento, el sol abandona el horizonte, y se hace la penumbra en el cielo. Y también, en ese momento, Li Po siente un escape de poder del interior de la negrura que es la entrada recién abierta, como si algo que no debían haber hecho ha provocado algún tipo de reacción inesperada... o no deseada.
Maravillados algunos, sorprendidos otros, inquietos quizá el resto, todos observan la oscuridad que una antorcha prendida en las manos de Tiberio rompe con su luz amarillenta, mostrando un túnel de roca labrada que se aleja hacia la derecha, cuyas paredes están adornadas con escrituras en Aqueronio. Li Po es capaz de identificarlas como una letanía de sometimiento a los señores que gobiernan aquel lugar, como muestra de sumisión y reconocimiento legítimo al poder que ostentan. Aunque Li Po no hace mención a tales palabras, todos se percatan de un extraño sonido que brota de las profundidades, más allá del círculo de penumbra que se aleja del aura de luz de la antorcha.
Entre las sombras, el grupo puede observar como dos figuras humanas se tambalean despacio en dirección a la luz, con una respiración rasposa y fatigada, apenas murmurando sonidos roncos e ininteligibles, con caminar pesado y portando armas y armaduras totalmente destrozadas e inútiles.
Extrañados por encontrar a alguien en el interior de las ruinas, cuando las siluetas entran en el área de luz, se revela una terrible verdad:
los dos "hombres" que se acercan, en realidad están descompuestos en cierto grado, delgados, de piel blanca y venas negras bajo la misma, que más quizá arrastren brea que dejen fluir sangre, una cuenca de uno de ellos vacía, el área derecha de la mandíbula inferior (desde el labio) de otro de ellos destrozada y podrida, con dientes en falta en algunos huecos y el resto amarillento y viejo, y ambas bocas sacudiendo lenguas hinchadas y llenas de gusanos, como corruptas serpientes que se esconden en sus nidos.
Sus cabellos resecos y quebradizos apenas se ocultan en viejas túnicas raídas y llenas de agujeros, representando lo que parecen seguidores de algún culto ancestral.
Aunque Tiberio muestra una entereza fuera de lo común, empuñando una lanza y dispuesto a lanzarla (a pesar del sudor frío que brota en su espalda y la garganta que se le reseca por momentos) para atravesar a uno de ellos, Li Po retrocede con pasos tambaleantes, murmurando palabras inconexas sobre maldiciones, muertos que se alzan de la tumba, y preparando su honda para tratar de defenderse de las criaturas, Ramma, en silencio, y aterrorizado, se esconde entre las sombras, deseando pasar desapercibido el tiempo suficiente como para poder apuñalar eficazmente a esos monstruos, mientras que Durkan Tonkaren, que se había acercado a observar las evoluciones de los aventureros con la entrada secreta, ahora se encuentra horrorizado por observar aquella visión, tras lo que se aleja a toda prisa intentando trazar en el aire símbolos protectores, balbuceando que se enfrentan a seres malditos a los que acompañarán en la tumba si dejan que los hieran o maten.
LA LUCHA ESTÁ SERVIDA
CONTINUARÁ
P.D.: Se me olvidó la TABLA de DJ en la sesión... VAYA DESCUIDO (mirad, mirad en las imágenes de arriba lo que me prestó uno de los jugadores para suplirla... JAJAJA)







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