viernes, 30 de septiembre de 2022

EL RESURGIR DEL DRAGÓN (Crónica 3) - Fragmentos Abandonados - Sesión 3: "La Fe en Entredicho"

La compañía de aventureros viajó desde la casa del Capitán descubierto como "impostor" junto a su cadáver, tras indicar los soldados que llevaron al grupo a ayudarles con la investigación que aquello debía mantenerse en secreto por la repercusión a nivel de la ciudad (cosa de la que Katy 'tomó buena nota'), hasta el Templo del Principio Rector (un lugar que Panit conocía como más una 'embajada' del Imperio Mida que como un mero templo de culto). Un entorno amurallado con unas enormes escaleras ascendentes flanqueadas por guardia personal mida, el templo poseía unas grandes puertas exteriores con motivos, bajorrelieves, textos e imágenes sobre los logros del Peregrino y su hueste de 'peregrinos', tras las cuales podía verse el trasiego de devotos, fieles, laicos y sacerdocio -generalmente mida-.

Tras ser observados con cierto desdén, los aventureros se apostaron frente a las puertas exteriores.

Allí, Katy abordó a una suma sacerdotisa oronda y de rostro viejo, rodeada de burócratas serviles, para hablar de ella sobre asuntos importantes.

La labia de Katy permitió engatusar a la sacerdotisa, de nombre Rumiah, despachando ésta a sus burócratas tras reconocer a Panit y a Bukko por su posición en la ciudad, ordenando a éstos que apostasen guardias en sus dependencias privadas para una reunión.

Mientras acompañaba al grupo hacia el interior del templo, pasando las puertas internas a través de la zona de adoración, más ostentosa y amenazante si cabía que el área exterior -incluyendo enormes estatuas de El Peregrino junto a la entrada, aunque no tan grandes como la estatua principal de adoración-, Groac, Ygrein y Katy se percataron, antes de que la Suma Sacerdotisa Rumiah (anciana, de gesto despistado, arrugas y grandes dimensiones) abriese la puerta hacia el área privada de los sacerdotes tras la enorme estatua de El Peregrino -estatua cuyo bastón quedaba rematado con un inmenso cristal de xion blanco que iluminaba la estancia-, de que un devoto trataba de ocultar una deformidad en su cuello -Katy vio que se trataba de un 'ojo' funcional-. Al tiempo que Rumiah abría, gracias a su colgante de sacerdotisa, la puerta a las estancias privadas, Groac e Ygrein intentaban poner en evidencia de forma 'casual' aquella deformidad, provocando un intento de huida del devoto que terminó con éste siendo interrogado por dos guardias mida del interior de la sala, junto con los aventureros, para ver qué sucedía. Aunque en principio los guardias apartaron a los aventureros de lo que parecía un devoto asustado, cuando éstos se alejaban dejando atrás las puertas mágicas que se cerraban a su paso, pudieron percatarse de que los guardias descubrían el extraño 'ojo' y detenían al fiel, cosa que extrañó a los aventureros -sobre todo a Bukko-.

Atravesando pasillos más ornamentados si cabía que el propio templo, el grupo llegó a un recargado patio trasero del templo, también amurallado -y protegidas sus murallas por guardias privados-, hasta un edificio que podría describirse como una 'pagoda' al otro lado del mismo, frente al cual se apostaban seis guardias personales.

Rumiah los hizo apartarse, llevando a sus invitados al interior de sus aposentos privados: un magnífico edificio hueco en la parte central, con motivos peregrinos y una rica decoración, semejando a jungla y naturaleza.

Allí los aventureros revelaron sus intenciones de hablar con Rumiah sobre lo ocurrido en la ciudad, no sin antes divagar en demasía hasta ver qué sabía la Suma Sacerdotisa sobre la Cacería del Odio en relación a los Peregrinos, y qué opinaba sobre los Peregrinos Vestigiales o Remedos Peregrinos.


(Suponemos que es Rumiah, pero en vez de Enana, Mida)

En aquella larga reunión en la que la sacerdotisa agasajó a sus invitados en abundancia, con ayuda de Siervos Invisibles mágicos, el grupo descubrió que la Suma Sacerdotisa, en efecto, conocía a Panit por ser una renegada de su familia, a Katy por visitar de incógnito su casino, y en general al grupo por haber vuelto de una extraña aventura, de la cual compartieron algunos datos -pero no demasiados- con ella.

Lo más peculiar fue revelar la existencia del remedo Peregrino que habían capturado, relacionado con otros miembros de la ciudad que también habían sido marcados como criaturas de aquel tipo, momento en que la Suma Sacerdotisa cambió su actitud, revelando que aquella criatura era una blasfemia que debía ser destruida de inmediato y apartada del mundo, algo que molestó al grupo por considerar el cuerpo una prueba de su investigación.

En la charla, los aventureros llegaron a la conclusión que estas criaturas habían perdido el favor de sus semejantes los Peregrinos, verdaderos responsables históricamente de la creación de los credos y la transformación del mundo -algo que Ygrein y Bukko negaban tajantemente, porque ellos creían firmemente en sus dioses, y no en la palabra de que las religiones, incluso la del Peregrino, eran una falsedad que los Peregrinos habían creado y alimentado con la fe de las masas para convertirlas en una realidad-. Durante la disputa teológica a la que incluso Groac e Iikiil se unieron, se revelaron más circunstancias, como el hecho de que al parecer los vestigios Peregrinos solían intentar acaparar posición y poder por motivos de control, como en sus antiguas posiciones de poder cuando eran antiguos Peregrinos, generalmente para sobrevivir, prosperar, acaparar poder, llegar a desarrollar magia arcana, e intentar superar su condición de deshechos a ojos de sus semejantes más poderosos.

En toda aquella discusión, también surgió a la luz formas de identificar a estas criaturas, pues estaba claro que estaba sucediendo algo relevante en lo relativo a su descubrimiento en la ciudad, coincidiendo en fechas con la visión que Akon y Panit habían compartido, momento en que estas criaturas habían sido abordadas de alguna forma por eventos que las habían borrado de la existencia, a menudo junto a artefactos Peregrinos que quedaban rotos y descargados de su poder, como si sus poseedores hubiesen tratado de absorber sus energías antes de morir.

Compartiendo formas de identificar a esas criaturas (una 'prueba de sangre' examinada tras unas horas, el uso de magia de detección básica para identificar su tipo de criatura o interrogarlas de forma intencionada para descubrir detalles que pasarían por alto incluso con sus poderes telepáticos), el grupo quiso saber qué información tenía Rumiah sobre La Cacería del Odio, a lo que ésta reveló que poseía datos apócrifos en un tomo ancestral guardado en sus aposentos que poseía la misma ilustración que el libro en poder de Huru... salvo que Rumiah había logrado descifrarlo.

Según aquel libro, en efecto los Peregrinos crearon a la Cacería del Odio como una maquinaria de supervisión y castigo entre sí, pero al quedar fuera de control por una circunstancia relacionada con una orden incumplida, fueron encerrados más allá de la realidad.

La Cacería del Odio estaba también implicada directamente en El Fin de los Tiempos, cuando quedasen liberados para cumplir su última voluntad, y después de aquello serían dueños de sus mentes para esparcir el caos y la destrucción del odio que habían llegado a profesar de manera natural por los Peregrinos.

Además de ello, el grupo informó a Rumiah de que habían tenido un encuentro con algunos miembros de la Cacería del Odio, lo que preocupó a la mida al saber de ello. No pudo conceder más información al grupo sobre otros datos relativos a Peregrinos activos en Voldor, más allá de investigaciones realizadas en las Cordilleras de Xarkaz y el Vajra rastreando los secretos de un Peregrino relacionado con cierto artefacto remodelador de mundos -a pesar de que dicho artefacto no estaba relacionado con la Profecía del Odio-, aunque sí que explicó que si encontraba cosas más relevantes sobre la Profecía y la forma de detenerla en los Textos Apócrifos, se pondría en contacto con ellos.

Antes de marcharse de los aposentos de Rumiah, el grupo compartió la posibilidad de que la Cacería del Odio estuviese relacionada también con la aparición de dos antiguos enemigos de Katy, Panit y Bukko: Jarut Maharet y Karanit 'Dedos de Sal', pues éstos habían aparecido paradójicamente justo en las fechas relacionadas con todos los eventos que tenían que ver en la aparición de la Cacería y la revelación de remedos Peregrinos en la población de Azur -Katy llegó a la conclusión junto a Rumiah de que los remedos no solían trabajar en grupo, aunque buscaban infiltrarse en las sociedades desde abajo, realizando conexiones sociales, y escalando por los estratos de una ciudad mientras se apoderaban de diferentes identidades, hasta alcanzar sus metas, personales o grupales... lo que parecía que estaba sucediendo allí-. En esta parte de la discusión, se especuló que quizá alguien había liberado a la Cacería o la estaba utilizando para sus fines, destruyendo a los remedos Peregrinos por su odio a todo lo que tuviese que ver con ellos.

Finalmente, la conversación -que había molestado a Bukko e Ygrein por el desprecio con el que Rumiah había revelado que las religiones habían sido una mentira de los Peregrinos insertadas en la historia- también había puesto en el candelero el hecho de que quizá la Cacería no podría derrotar a todos los Peregrinos, pero su poder probablemente podría erradicar a uno de ellos. Ya que Panit había explicado la visión tenida días antes, sospechaba que quizá el Peregrino Ehurimar había atraído la atención de tales criaturas... pero si había sido destruido, era extraño.

En conclusión, con más preguntas que respuestas sobre la Cacería, los remedos Peregrinos, los artefactos descargados y destruidos, la aparición de Karanit y Jarut, la ausencia de fe en las religiones que alguien tan importante como Rumia parecía poseer -ante la que Katy después razonó con Bukko e Ygrein que ella había visto el poder de sus dioses a través de ellos, además de recordar la revelación de Andral/Ahuraz ante Strahd en la que confirmaba que 'aunque el Peregrino lo había creado, había trascendido su poder y su entendimiento hacía ya mucho tiempo, convirtiéndose en lo que ya era'-, la forma de identificar de alguna manera a los remedos y el descubrimiento de una Profecía del Fin de los Tiempos que no parecía tener una forma de ser detenida, el grupo se marchó esperando más datos de la Suma Sacerdotisa que les llegasen a Bukko, Panit o Katy en sus respectivos lugares más frecuentados (Templo de Waroui, Desentramado o El Jade).

Como último apunte, cuando el grupo preguntó por el devoto del 'ojo', Rumia sólo reveló que se trataba de otro de los asuntos internos del culto que deseaba mantener al margen de la sociedad, y ellos se encargarían de aquel tema delicado -del que Panit conocía el origen como envenenamiento mutagénico por Xion-. Panit deseó recibir un permiso de uso de su Fusil de Xion, y cuando la Suma Sacerdotisa le preguntó de dónde había sacado un arma de la Guardia Privada de los Altos Cargos del Imperio Mida, ésta explicó que había recuperado y restaurado el objeto de su última aventura. La Suma Sacerdotisa, en lugar de extender un permiso -que suscitaría muchas preguntas en el Imperio de una mida renegada por su familia-, en su lugar hizo la 'vista gorda', recomendando que no usase el objeto delante de mida, siempre que fuera posible.

Marchándose molestos más allá de las 4 de la tarde de aquel lugar, los compañeros decidieron volver a El Jade para descansar, pues tenían planes de que, tras haber consultado sobre La Cacería y descubrir que, probablemente, puesto que habían sido encerrados planarmente, no disponían de medios de viaje extraplanarios, por haber revelado poderes de transporte, el grupo sospechaba que se encontraban aún en Voldor... además de la pareja de enemigos de los miembros principales del grupo, para lo cual Panit realizaría una adivinación el día siguiente y trataría de hallarlos.

En el camino hacia El Jade, el grupo descubrió a un afable mida sacerdote que los seguía, y los abordó para preguntarles si la Suma Sacerdotisa los había contratado, dado su estatus, para resolver los problemas del templo.

(Suponemos que es Rauh, pero en vez de Humano, Mida)

Extrañados por aquel abordaje, los compañeros interrogaron al mida apartados de la corriente principal de la población, descubriendo con una Zona de Verdad que se trataba del Escriba del Templo Mida, llamado Rauh.

Éste reveló que, al parecer, hacía aproximadamente el mismo tiempo en que comenzaron las desapariciones y revelaciones de personajes de la ciudad, relacionadas con remedos Peregrinos, además de los avistamientos de Karanit y Jarut, junto con la visión de Panit y Akon, que se había disparado una perturbación en las esferas superiores (ésto és, fuera de Voldor) en mitad de una ceremonia privada de adoración a El Peregrino, en la que tuvieron una visión de un portal que se abría causado por algún tipo de perturbación planaria -quizá la destrucción de Uarowia al derrotar a Strahd hacía unos meses había enviado ondas de energía planaria que provocasen aquel suceso, aunque no estaba claro en la mente de Panit-.

Intrigado por la conversación de la que desconocía sus términos entre Rumiah y los aventureros, el Escriba los había seguido por curiosidad para confirmar que habían aceptado ayudarla con aquella situación, pues Rumiah había decidido a última hora marcharse del templo, alegando visitar a la congregación de Kiro por asuntos internos. Pero aquel cambio repentino preocupaba mucho a Rauh, porque no comprendía lo que estaba ocurriendo.

Percibiendo en él a un enjuto anciano de nobles intenciones, el grupo lo consultó sobre si sabía algo de los textos apócrifos del Peregrino o la Cacería del Odio, a lo cual éste comentó que, por desgracia, conocía aquella Profecía y el libro retirado de la biblioteca para su uso privado por la Suma Sacerdotisa Rumiah. Sin embargo, entre sus notas y sus estudios, sí que había encontrado ciertos patrones que podrían ayudar a 'desviar' la Profecía, en lugar de detenerla.

Al parecer, se hablaba de que en las últimas órdenes de la Cacería se encontraba cazar al Traidor entre los Peregrinos, y si bien Ehurimar era considerado como un 'traidor' por el hecho de trabajar en sus asuntos al margen del resto de los Peregrinos, no reunía 'per se' los rasgos de Traidor con mayúsculas al ser básicamente de una forma similar de acción que el resto de los egoístas Peregrinos.

Sin embargo, existían algunos datos que no recordaba bien sobre un verdadero Traidor a los Peregrinos por una forma de pensar y actuar muy diferentes con respecto al resto, que implicaban los credos y la existencia a un futuro prometedor por parte de las razas de Voldor, relacionados de forma intrínseca con el propio futuro de los Peregrinos, cosa que a éstos no parecía gustarles demasiado. Así pues, marcaron a este desconocido como Traidor, para ajusticiarlo.

No obstante, Rauh no poseía más datos al respecto. Pero, con aquella información, el grupo empezó a pensar que quizá era una pista para detener la Profecía: quizá si encontraban a aquel Traidor y lo protegían de la Cacería... o lo eliminaban... la Cacería no podría cumplir su última orden y quedaría incapacitada de liberarse para hacer su voluntad destruyendo Voldor.

Cuando el grupo indicó que ayudaría a Rumiah con el problema de su templo, el Escriba se alegró de tal revelación.

Consultado también sobre los métodos de descubrir remedos Peregrinos, Rauh confirmó los indicados por Rumiah.

Además de ello, si el grupo deseaba más información, debía buscar 'cerca de la frontera donde el Ojo del Sol se revelaba al mundo' para encontrarla.

Rauh no tenía muy claro de qué se trataba aquello, pero aquellas palabras se expresaron en el momento de la alteración en el ritual privado de adoración, y fueron anotadas por el Escriba por si resultaban importantes.

Tomando la palabra al Escriba de que cualquier cosa que descubriese sobre la Cacería, acabar con la Profecía, el Traidor o si Rumia se marchaba, informase al grupo de inmediato para ayudar al Principio Rector, éste se marchó muy satisfecho de saber que podía contar con ellos para salvar a su templo y su credo.

Sorprendidos de la blasfemia de Rumiah, los aventureros también se extrañaron de la sencilla fe de Rauh.

Aquella dicotomía fue suficiente para que se marchasen a descansar a El Jade, y aclarar sus pensamientos.

Fue, sin embargo, al anochecer que Ygrein alertó al grupo y a Katy en El Jade de que Rauh había vuelto... pero no para informarles de sus adelantos... sino para pedir ayuda desesperada, asustado como estaba, porque habían asaltado el templo: dos poderosas criaturas habían recluido a muchos miembros del templo en la sala principal de adoración, de la que él pudo huir. Al parecer, una de ellas era una hermosa hembra vestida por velos, de voz embrujadora, acompañada de una mujer de estatura gigante, que pretendían acabar con todos. Rumiah había desaparecido y él sólo pudo acudir a la ayuda más cercana: los aventureros.

Preparándose, marcharon con premura.

Rodeando la muralla del templo (pues las puertas de la misma, así como las exteriores del edificio, estaban cerradas), Rauh los condujo a un acceso privado que daba a las dependencias interiores de los sacerdotes, desde donde el grupo empezó a sentir que una voz embrujadora sorteaba esquinas y resquicios para alcanzarlos en su mente. Al parecer, esa voz indicaba que 'había llegado hasta allí para que se sintiese su presencia antes de encontrar el artefacto que estaba buscando. Pero mientras tanto, deseaba conocer a los presentes del lugar'. Luchando contra aquella presencia embrujadora, el grupo escuchó una segunda voz más grave y atronadora, de otra mujer, que llamaba a la primera 'Elevaria' y le conminaba a darse prisa, pues el resto las esperaba para continuar su búsqueda. La primera voz musical recriminó a 'Lule', al parecer la dueña de la segunda voz, que en su encierro habían pasado eones, tantos como para que ahora no pudiesen divertirse un poco con aquella masa de ignorantes.

Escuchando aquella conversación, el grupo accedió al pasaje que distribuía las habitaciones privadas del clero, alcanzando la puerta de seguridad que horas antes había abierto Rumiah. Rauh, con gesto de terror y esfuerzo, abrió la puerta, momento en que la voz golpeó con más fuerza las mentes de los aventureros, tratando de apoderarse de sus voluntades y emociones.

Éstos, resistiendo a duras penas, se ocultaron tras la estatua de el Peregrino, asomándose con sigilo hacia el otro lado, percatándose de varios hechos: el primero es que el acceso interior de la sala principal de adoración estaba cerrado. El segundo, que una mujer enorme y bella, con una armadura hecha de oscuridad y una espada envuelta en tinieblas lo protegía. El tercero, que en el centro de la sala la congregación estaba dividida en dos grupos que miraba con diferentes emociones hacia una dirección concreta. Y el cuarto, que la representación de los deseos más privados de cada personaje, envuelta en suaves velos, y de tamaño humanoide -normal o mediano- se encontraba de espaldas al grupo, dirigiéndose a los devotos de la sala, indicando que pronto se convertirían en algo relevante para ella y su acompañante, antes de continuar su camino. De nuevo, la voz ronca de Lule recordó a Elevaria que tenían que converger en el Oscilador Armónico junto al resto, o llegarían tarde... a lo que la aludida expresó que una buena servidora no debía incordiar a su ama con asuntos triviales en mitad de una buena diversión.

CONTINUARÁ

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