
Aunque para dos de los aventureros había pasado más de un día, para el resto sólo un suspiro había ocurrido, tan fugaz que nadie era consciente de lo sucedido con Yoreil y Xing. Sorprendidos, tras ellos aún escuchaban la trifulca entre Ygrein, Panit, Katy y Bukko al respecto de la violenta actuación de la sacerdotisa cuando la oficial mintió en su testimonio sobre lo ocurrido en la tienda, acusando a Xing, Ygrein y Yoreil de haberla emboscado para tapar las pruebas que los implicaban, o bien cuando Bildrath se aferraba al relato en que el druida y el monje habían orquestado todo aquel circo para librarse de una condena. Ordenando sus pensamientos, Yoreil y Xing hablaron entre ellos, valorando qué informaciones serían las más importantes de transmitir, si los hallazgos de los tesoros de Mordenkainen, la Gema Viva druídica, la derrota de Baba Lysaga... pero de pronto fueron conscientes de que su viaje no sólo los había transportado a un lugar desconocido al sudeste de un sitio llamado el Mago de los Vinos, sino que los había apartado del flujo temporal, enviándolos desde el momento de su desaparición a unos sucesos que bien no parecían haber ocurrido, salvo por el hecho de que los objetos obtenidos en ellos seguían en su posición, además del aspecto magullado de Xing... y casi destrozado de Yoreil.
Acercándose a la trifulca, los aventureros interrumpieron la ira de Ygrein y el gesto de soberbia y disfrute de Katy para explicar a Bukko que en lo relativo a la situación de la villa, tenían noticias bastante peliagudas que el paladín debía tomarse con cierta calma. Ante ello, mostraron la carta entregada por Viktor en un momento de resistencia, junto con los objetos asociados a la misma. Estrujando la carta en su puño, Bukko comprendió por la explicación de Xing al entregar la carta Viktor, que el muchacho también había sido infectado por la sangre de Strahd. Pensando en las diversas posibilidades de afrontar esta situación, tratando de no ofrecer a Strahd una masacre en Uarowia si el grupo se marchaba sin resolverla, para mayor placer del vampiro en venganza por los esbirros y aliados eliminados por los aventureros, pensaron en diversos factores, como el hecho de que la purificación sagrada del pan funcionaba para eliminar la infección, pero que Donavic, al haber realizado un falso rito de purificación, dejaba claro que estaba bajo el control indirecto de Strahd. Asímismo, Bukko e Ygrein tenían conocimiento de que un círculo de protección o un efecto individual de protección, poderes de diferente fuerza sagrada, podían deshacer el efecto de control... hasta que finalizase su efecto, momento en que volvería a aparecer en la persona afectada. Era una ayuda, pero no una solución. Comentando que posiblemente adquirir el extraño artefacto rúnico con forma de olla en la villa de los vistani y los elfos, custodiado por los mismos, podrían hacer un golpe de efecto, de pronto Bukko fue consciente de que, si bien el agua bendita destruía la misma esencia de la nomuerte en la carne y el espíritu de los muertos vivientes, quizá su aplicación -bebida- en un ser vivo contaminado con dicha sangre podría eliminarla del organismo, y con ello la infección espiritual.
Pensando en los viales fabricados la tarde anterior, planificó llamar a Viktor y purificarlo, para saber si realmente aquello funcionaba. Llamando al muchacho, éste se acercó solícito, y Bukko se apartó con él a un pasillo junto a la cocina, cerca de una puerta lateral de salida.
Por su parte, Yoreil y Xing se mantenían a la escucha, mientras Katy, Ygrein y Panit vigilaban la entrada de la mansión, donde aún deliberaban Donavic, Ismark, el oficial aliado del hijo del burgomaestre y otros soldados bajo el mando del oficial y de Donavic. Cuando Bukko se apartó con Viktor, le preguntó de dónde había sacado la carta y los objetos, a lo que el muchacho atemorizado le explicó lo mismo que a Xing y Yoreil. Molesto por la situación, Bukko directamente le reveló que iba a realizarle un ritual de purificación, porque estaba seguro de que el muchacho estaba manchado con la esencia de Strahd.
En ese momento, los ojos del muchacho se volvieron blancos y tembló ligeramente, y una voz ya conocida por Bukko surgió de la garganta del chico, explicando que, si deseaba la seguridad y bienestar del niño, lo dejaría en paz, o lo mataría allí mismo. Bukko, sin intimidarse, lanzó su brazo para aferrar por el hombro al muchacho, pero éste le apartó la mano con una fuerza y velocidad imposibles para el chico, intrigando al paladín. En ese momento, una voz mezcla de la del joven y la propia de Strahd trataron de apartar sobrenaturalmente a Bukko de la trayectoria del muchacho que intentaba huir, pero el paladín resistió estoico tal influencia, mirando con desdén a los ojos blanquecinos de Viktor. Desde la distancia, Xing fue consciente de que había un forcejeo junto a la cocina, y salió a toda prisa hacia allí.
En ese instante, vio como Viktor, con ojos lechosos, aferraba un cuchillo de una mesa cercana y trataba de clavarlo en su cuello, mientras decía con voz rasposa que el niño moriría y no podrían hacer nada por él. Sin embargo, en una vacilación de la mano, quizá por la resistencia del joven, el cuchillo rebotó en la armadura del cuello del mismo, cayendo al suelo cuando la mano se abrió con un espasmo. Cuando Xing saltó sobre el chico para sujetarlo, éste se deshizo de su agarre con la misma facilidad que había mostrado con Bukko, sobresaltando al experimentado monje. Entonces, nuevamente, Bukko se lanzó hacia él, rodeándolo con ambos brazos, y esta vez el joven sacerdote no pudo resistirse. Indicando con insistencia a Xing que había agua bendita en su saquillo, Bukko mantenía la férrea presa, momento en que el monje tomó un vial y, sujetando la nariz de Viktor, prácticamente lo incrustó en su gaznate, vertiendo el líquido sagrado por la garganta.
En ese momento, un espasmo sacudió el cuerpo del chiquillo. Bukko lo soltó al instante, y el joven se llevó una mano a la garganta y otra al vientre, haciendo sonidos de ahogamiento. Cayendo de manos y rodillas en el suelo, de pronto respiró profundamente con un gemido, mientras una voluta de humo escapaba de su espalda. En ese instante, alzó su rostro joven lleno de lágrimas, pidiendo perdón a Bukko. Éste, furioso, lo abofeteó diciéndole que qué clase de vigilancia había hecho del Padre Donavic, y con una nueva bofetada le dijo que cómo podía sentirse orgulloso de ser un digno siervo de Ahuraz, si se había dejado corromper por Strahd.
Cuando Bukko levantaba por tercera vez la mano, ante las súplicas de perdón de Viktor, finalmente el muchacho apretó los puños y dijo que basta ya, que ya estaba bien de abusar de su servicio como fiel de la orden y más joven de la misma, haciendo todas las tareas domésticas sin ofrecer responsabilidades más importantes, pues él no podía sospechar que el pan con el que el sacerdote Donavic celebraba las homilías a los feligreses, el pan que la guardia comía en sus ranchos, estuviese contaminado. Se había quedado en la villa por orden de Bukko para vigilar al padre Donavic, un hombre orgulloso y arrogante que había tomado el manto del orden y la autoridad en la villa para proteger a los suyos, y lo hacía lo mejor que podía. Pero eso no daba derecho a Bukko a seguir tratándolo como un niño o como un idiota. Cuando Yoreil llegó a la cocina en la discusión, halló a Viktor enfurecido, y a Bukko con Xing bastante sorprendidos por la reacción del muchacho.
Habiendo escuchado la mayoría de sus frases, Yoreil expresó su confianza y respeto al joven que, en desconocimiento de lo que sucedía, seguía al pie del cañón tratando de ayudar. Así, poniendo en común opciones para poder liberar a aquellas gentes desde varios frentes, Viktor se ofreció a realizar un ritual de protección en toda la iglesia para que quienes entrasen en ella quedasen protegidos de la influencia de Strahd durante su estancia. A la vez, el grupo planeó que el muchacho, a quien Donavic utilizaba mucho a su lado, confiando en su confidencia -y sin saber de su purificación- lo utilizaría para, en el momento de la siguiente homilía, verter agua bendita en el vino aguado de la ceremonia, y con ello purificar al Padre Donavic cuando lo tomase. Al margen de ello, los compañeros comenzaron a planificar una huída para encontrar aquel artefacto relacionado de alguna forma con la mancha corruptora del pan. Hablarían con Ygrein para que celebrase un ritual de purificación del pan, mientras separaban el pan ya purificado del corrupto, y explicaban a Ismark que controlase a la guardia a través de su posición y la de su aliado oficial -en la medida de lo posible-. De aquella manera, tratarían de mantener el control de la situación si se marchaban de allí. De toda esta explicación hicieron partícipes a Ygrein y Katy, esperando que pudiesen contactar lo más pronto posible con Ismark tras el juicio, cuando Ismark, Donavic y sus protectores entraron a la mansión, convocando la última parte del juicio.
Viktor corrió junto a Donavic, y el resto se unió a los recién llegados, mientras Ygrein los entretenía unos instantes, excusándose por su comportamiento al padre Donavic, a pesar de su animadversión con respecto a la oficial por haber realizado un testimonio tan hiriente. Durante la recuperación del estado de la sala de juicio, Ismark preguntó a Donavic si aceptaría su veredicto, fuese cual fuese. Donavic, ocultando sentimientos contrarios a su respuesta -en apariencia, con planes ya previstos- informó que, en efecto y como ley de la villa, acataría el resultado del juicio.
Cuando toda la concurrencia, acusadores y acusados estuvieron reunidos, Ismark expuso que un caso como aquel tenía muchas fisuras y testimonios ambiguos que valorar por su peso. Si bien era responsable de la seguridad de Uarowia y su justicia, también había compartido un tiempo con los aventureros que le había enseñado muchas cosas que les convirtieron en gente de confianza.
A tal efecto, indicó que necesitaba pruebas de facto más allá de unos textos en unos libros de cuentas sobre sospechosos de comerciar con Bildrath contra el bienestar de la villa... como la propia presencia de ese tal "Luvash", para aseverar que el juicio contra Bildrath por traición y el resto de los acusados de cooperación fuese válido. Sin embargo, y viendo la implicación de Xing y Yoreil, éstos deberían quedarse confinados con los acusados hasta que las pruebas fuesen presentadas. Y mientras Ismark pronunciaba aquella controvertida sentencia, Bukko observó en su mirada una súplica... una advertencia... unas palabras: "Marchaos. La situación es muy complicada. Huid". Confundido, el paladín quiso entender en aquella mirada que estaba advirtiéndolos sobre algún peligro que afrontarían si no aportaban pruebas... o bien que la infección estaba tan extendida que cualquier veredicto sería rechazado salvo el que los infectados deseasen. Así, con una mirada similar, indicaba a Ismark que se marcharían, pero pondrían fin a ésto. Levantándose de su asiento, el paladín bramó que ya que aquello había acabado, él y sus compañeros se marchaban de allí.
Acercándose rápidamente a él, Donavic le cortó el paso indicando que el veredicto de Ismark requería la retención del druida y el monje. Pero antes de que pudiese seguir hablando, Bukko lo lanzó por los aires contra uno de sus protectores, desatando el caos.
De pronto, todos los soldados presentes que protegían al Padre Donavic se lanzaron hacia el infractor, pero una reacción inesperada de Ygrein, Katy, Ismark y el oficial aliado del hijo del burgomaestre desestabilizó un instante a los guardias, bloqueando el paso. Mientras Ygrein alzaba su escudo y golpeaba con su maza en el mismo como una amenaza de dolor a quien se acercase a ella, Katy e Ismark gritaban a Bukko, Panit, Yoreil y Xing que se marcharan a toda prisa. Por su parte, Viktor fingía su parte, sujetando a Donavic y diciendo que no se expusiese a una lucha que podría causarle daños que mañana le impidiesen hacer justicia. Por su parte, el oficial aliado de Ismark alzó su espada en defensa de su antiguo compañero de armas, equilibrando momentáneamente las fuerzas.
Precipitándose, los fugitivos corrieron hacia la calle. Tras ellos, la trifulca comenzaba. Al salir a la puerta, dos soldados que la vigilaba los observaron con gesto de sospecha. Entonces, Panit arrojó al aire una ficha con una runa tallada en forma de pluma... ...y una sombra cubrió el techo de la mansión del burgomaestre de Uarowia.
El chillido monstruoso del roc aterrorizó a los guardias y alejó de allí a todos los curiosos que se acercaban con el ruido del tumulto. A toda prisa, los cuatro compañeros montaron sobre el lomo del ave gigantesca. Con una orden, Panit logró que el ave alzase el vuelo, comenzando a virar hacia el noroeste. Y allí abajo, alejándose rápidamente, de la puerta de la mansión surgía una turba enfrascada en una lucha, parte de la cual señalaba a los cielos y gritaba clamando venganza, mientras otra parte se alegraba y reía por la fuga de sus compañeros, poniendo en ellos sus esperanzas de resolver la situación de raíz.
Desde el cielo, los viajeros observaron que la ciudad de Vallaki se encontraba agitada, y aunque se dirigían al norte de la misma, en las murallas los soldados señalaban en su dirección envueltos en el terror primero, pero luego llenos de fascinación cuando el ave pasó de largo casi a ras de los árboles, perdiéndose entre ellos.
Los viajeros necesitaban un acercamiento sigiloso. Y a pesar del tamaño de la criatura, la suerte les sonrió al ser capaces de maniobrar para que los vigilantes del asentamiento Vistana no detectasen su acercamiento, buscando una posición en el sol de la tarde para que la sombra del ave quedase cubierta por su brillo hasta descender.
Al tomar tierra por fin, y después de haber podido dilucidar de día la posición de los distintos edificios y mobiliario de la extraña colina, el grupo dejó cerca suyo al ave gigantesca tumbada descansando, mientras trazaban un plan que, en objetivo, precisaba de obtener el extraño caldero mágico, fuente de poder de la maldición del pan.
Para ello, Yoreil rodearía el campamento, "creando una distracción", mientras el resto sobrevolarían las cabañas seleccionadas como foco principal del peligro del objeto que necesitaban, apoderándose del mismo mediante la magia de Panit, para después darse a la fuga. En el avance -accidentado- de Yoreil, donde a punto estuvo de ser descubierto por un elfo Bastarre (Crepuscular) que vigilaba su hogar, el druida hubo de transformarse en un ratón para no ser detectado. Por desgracia, aquello retrasó un poco su avance, lo que impacientó a sus aliados.
Ya en su posición, recuperó su aspecto élfico y convocó a dos enormes osos pardos, lanzándolos a lo loco contra el asentamiento, mientras él avanzaba sigiloso tras ellos, despacio para encontrar un mejor punto de vista desde donde atacar con más eficacia.
Provocando una alarma en los vigilantes, dos terceras partes de los mismos (más vistani que elfos) se lanzaron a detener a los osos, momento en que, de la tienda central surgió otro vistani con ceñudo aspecto de líder, quien se sorprendió del asalto.
Al encontrarse con la voz de alarma, dio orden de repeler a los osos, momento en que Yoreil fue descubierto en mitad de su avance por un vistana y un elfo que corrían a luchar contra los animales, avisando de su posición. En ese momento, el druida ennegreció el cielo de nubes, y comenzó a descargar rayos, provocando que éstos golpeasen las carretas y la tienda del líder, aunque el mismo se libró de algunos por los pelos, enfureciéndose aún más. Entonces, concentrando la atención en su lado y poniéndose en fuga, Yoreil permitió que, por el otro lado, el resto montase en el ave colosal y se lanzase en vuelo rasante contra la casa del caldero.
Aprovechando para crear el caos, Panit lanzó una explosión de llamas contra otra casa, provocando la muerte de un elfo entre el fuego. Por su parte, el ave aterrizó junto a la casa, provocando la huida aterrada de uno de los vigilantes vistana que quedaba, aunque el otro -un elfo Bastarre-, aguantó el tipo y se enfrentó al ave causándole unos pequeños cortes, pero cayó fulminado por la combinación de ataques de Bukko y Xing, mezcla de velocidad y potencia.
Mientras tanto, Panit saltaba -torpemente, estampándose contra el suelo- del ala del ave, para asomarse a la ventana de la casa del caldero, donde halló a un vistana con aspecto de brujo mirando hacia la puerta y avisando a un elfo bastarre con abalorios propios de la hechicería. Ambos parecían haberse percatado de lo que sucedía fuera, y se prestaban a salir para frenar cualquier problema.
Por su parte, en su huida, el vistana que escapaba del ave se encontró con otro elfo y otro vistana, quienes lo arengaron, avisándole de si deseaba morir a manos de los aventureros, o por la venganza de Strahd. El fugitivo se lo pensó mejor y se dio la vuelta, cargando tras sus aliados. A lo lejos, Yoreil despistaba por la linde del bosque a sus perseguidores, arrojando más fuego eléctrico al centro de la colina, poniendo en jaque al líder vistana, quien sólo podía ponerse a cubierto, so pena de sufrir un castigo eléctrico espantoso. A pesar de ello, las explosiones lo arrojaban de uno a otro lado, sacudiendo sus músculos incontroladamente. Cerca de él, dos enormes osos provocaban un caos entre sus fuerzas, quienes trataban de someterlos sin perder la vida.
Panit, al ver lo que sucedía, concentró su voluntad en el caldero místico. Tratando de moverlo con su mente, sintió una fuerza que lo anclaba al fuego, pero en una lucha titánica, lo levantó de su pedestal, lanzándolo a toda velocidad contra el brujo vistana, a quien golpeó por sorpresa en un costado, arrojándolo al suelo con una quemadura en la cara y el pecho. Atontado por el ataque, miró con ojos aturdidos a su compañero, quien entendiendo que aquella magia estaba siendo manifestada cerca. Al ver a Panit en la ventana, ejecutó un conjuro que trató de transformar el cuerpo de la maga en algo más... manejable, pero la vitalidad de la mida rechazó la transformación.
Así, mientras Bukko y Xing mantenían a raya a los enemigos que se acercaban por el norte, a pesar de que las amenazas de Bukko caían en saco roto, Yoreil seguía enviando furia desde los cielos que provocaba serios problemas de daños y aturdimiento al líder vistana, el cual se percató de lo que estaba sucediendo al otro lado de la aldea y, a pesar de moverse hacia allí, era detenido por los rayos que se desataban a su alrededor.
Por su parte, Panit arrojó el caldero movido por su mente hacia la ventana por la que ella miraba, destrozando la misma, y metiéndolo con un teatral gesto en una bolsa mágica para almacenar objetos pesados y grandes... liviana y pequeña por su parte. Después de ello, corrió hacia el ala del ave monstruosa, a la que ordenaba que la bajase para poder subir corriendo por ella.
Al ver que la situación parecía controlada, Xing dejó en jaque de una brutal patada a uno de los vistani que se acercaban a ellos y lo acosaban sin demasiado éxito con sus acometidas -aunque una de ellas le rasgó la ropa y cortó algo de piel- y saltó sobre el ave. Bukko también aprovechó para subirse a ella, al ver que los enemigos eran menos veloces.
A lo lejos, desde la ventana se asomaron el brujo vistana y el chamán elfo, visiblemente enfurecidos y asustados de haber perdido el caldero. Cuando el brujo señaló con su dedo mortal a Panit, ésta fue capaz de interceptar la magia que podría haberla matado, deshaciendo el patrón místico en la nada, causando en el brujo mayor frustración. Pero, por desgracia, no pudo controlar la oleada de poder marchitador que el elfo arrojó sobre ella, palideciendo su piel y provocando grietas momentáneas en ella, como si avanzase en edad rápidamente por un instante, debilitando su cuerpo. A pesar de todo, la cercana presencia de Bukko la hacía sentir protegida, y su cuerpo resistió los peores efectos de la magia destructiva.
Con una nueva descarga eléctrica, el líder vistana saltó por los aires hasta caer detrás de un carro, gritando a sus hombres que estaba sucediendo algo imperdonable al otro lado del asentamiento. El brujo vistana y el chamán elfo, por su parte, daban la voz de alarma con un tono temeroso por perder una baza tan importante.
Y, mientras tanto, Panit ordenaba al ave que alzase el vuelo, lanzando una oleada de viento bajo sus alas que cubría de polvo a los enemigos que aún quedaban tratando de dañar al ave -con cierto éxito-, mientras el roc se elevaba por el cielo, la mida descargó otra explosión de llamas justo a la entrada de la casa que abandonaban, provocando que el elfo rodase sobre sí mismo envuelto en llamas -dolorido, pero vivo-, aunque el fuego convirtió en cenizas aullantes a los dos vistani que no pudieron evitar el conjuro.
Y mientras el ave se alejaba rumbo sur, una última andanada de magia desesperada de brujo y chamán enviaba una lluvia de rayos de fuego algo dolorosos sobre los jinetes (aunque sólo la mitad alcanzaba su objetivo) y convocaba una tormenta de rayos similar a la de Yoreil, uno de los cuales estalló sobre el ave. Por suerte, mientras Bukko sufría sólo males menores, Xing apartaba a Panit -ya malherida- para recibir la furia de los cielos directamente, y permitir que la mida maniobrase para alejarse del alcance de la magia enemiga.
Yoreil, corriendo y esquivando a sus adversarios entre los árboles, por fin vio que el ave gigantesca alzaba el vuelo, y con un gesto de su poder, se transformó a su vez en un águila gigante, reuniéndose con el resto más allá del sur de Vallaki.
Como grupo, no sólo habían logrado dar un golpe de efecto a Strahd, sino que huían de sus enemigos con una práctica burla a sus capacidades para defender una plaza fuerte de su enemigo. Con el sonido chirriante del ave gigante, el grupo puso rumbo al Mago de los Vinos, donde se detendrían en una primera parada importante. Allí encontraron a Davian Martikov y su familia. El anciano se alegró mucho de verlos... mucho más al recibir como presente otra de las Gemas Vivientes halladas en un lugar llamado Berez, bajo el poder de la bruja Baba Lysaga.
Davian les tenía una sorpresa, pues desde que se habían separado sus caminos, viajó hasta Vallaki para encontrar una ciudad dividida. Allí las gentes se debatían entre el odio al burgomaestre y la servidumbre al mismo, habiéndose creado un cisma terrible tras el ataque de Strahd y el gobierno puntual de los personajes bajo el servicio del Capitán Bukko. Allí conocieron de la venganza manifiesta de un vistana llamado Arrigal, hermano de Luvash, muerto por los aventureros en el camino entre Krezk y Vallaki, eliminando a varios vistani y capturando a algunos elfos Crepusculares, para ponerlos al servicio de Krezk.
Percatándose de la peligrosa situación, los Martikov acogieron a su familia de la Posada del Agua Azul, incluyendo a los niños adoptados por los posaderos que los aventureros rescataron de unas peligrosas brujas caníbales. Además de ello, un tal Rictavio se ofreció a acompañar a la comitiva en su propia carreta, pero se despidió de ellos en el cruce de caminos que llevaba a la viña, alejándose por un camino pequeño en el bosque hacia el norte, al parecer rumbo a una guarida en la que se refugiaría para tomar su siguiente paso en aquella lucha.
Por parte de la villa, los Martikov también informaron de que había llegado desde Krezk una delegación enviada por el burgomaestre en una misión, y se enteraron de que, al parecer, Krezk había pasado a manos de un concilio entre los burgomaestres y el abad de San Markov, por motivos desconocidos. Por desgracia, la comitiva de Krezk se vio ahogada por los disturbios de Vallaki, y los Martikov perdieron la pista de los acontecimientos posteriores. Era peligroso ahora pasar por allí, a pesar de que cruzaba directa el Viejo Camino de Svalic, porque acercarse implicaba navegar cerca de un avispero furioso.
Davian, al recibir las gemas e informar de que su sobrina había revelado que dos de los aventureros habían librado a la región del azote de Baba Lysaga, además de permitirles volver a encontrar 2 de las 3 Gemas Vivientes, sólo pudieron agradecer tal gesto indicando a los aventureros que, mientras viajasen por Uarowia, siempre tendrían una escolta de cuervos que les servirían de mensajeros para lo que deseasen y necesitasen.
Terminada la reunión y los buenos deseos, el grupo volvió a partir, esta vez dirección a las Montañas Baratok, al este del Lago Zarovic, donde ya anochecidos alcanzaron el bastión invisible de Mordenkainen. El mago pareció sentir su presencia, pues los esperaba a las puertas de su magnífico refugio. Sin palabras, Panit se bajó del ave que se desvanecía justo al aterrizar, habiendo agotado su poder. Recogiendo del suelo el fetiche que convocaba al pájaro gigante, se acercó en silencio al poderoso archimago, con dos objetos en sus manos: El Grimorio y el Cetro. Al recibirlos, el gesto de Mordenkainen no sólo fue de satisfacción, sino de profundo respeto. Con un movimiento de su muñeca, convirtió el cetro que sujetaba en un sencillo bastón... el cual irradiaba poder palpable. Invitando en silencio a pasar a su refugio a los recién llegados, Mordenkainen entendió que tenían cosas que discutir. Cuando fue informado de cómo fueron hallados sus artefactos, y la extraña presencia fantasmagórica similar a él que guio a los descubridores, Mordenkainen se extrañó del hecho en un principio, pero supo comprender que a veces parte de su subconsciente se ataba a sus pertenencias más valiosas, viajando entre sueños para tratar de enviarle pistas sobre el paradero de las mismas. Sin embargo, en su demencia mágica, fue incapaz de interpretar esos sueños, adoptándolos como desvaríos. No obstante, gracias a la proyección fantasmal de su subconsciente, ligada a ellos, los aventureros pudieron interceptarlos. Al parecer, su proyección había quedado desligada merced a la locura del mago y al poder de Baba Lysaga, y por ello vagaba como un espíritu errante cerca de los artefactos.
Por suerte, las brumas guiaron a los aventureros en la senda apropiada, quizá sintonizadas por la maldición de Andral impuesta a Strahd a través de las mismas. Según había podido estudiar Mordenkainen, al parecer, en el momento de la confrontación de Andral y Strahd, cuando el avatar del Sol lanzó su estocada mortal con la Espada de Avor, produjo una alteración en el experimento del Peregrino Strahd que entretejió las energías del sol con una grieta en la Dimensión Oscura, creando el desplazamiento planario que los aventureros ahora experimentaban como Uarowia. La voluntad de Andral, tejida con las Brumas, encerraba a Strahd más allá del mundo conocido. Sin embargo, la particularidad de la unión de Strahd a través de su naturaleza con la Dimensión Oscura permitía que, a través de su sangre dos veces maldita -como vampiro y prisionero de Andral- aquellos que la bebían libremente podían escapar de las brumas temporalmente... aunque se sometían a la esclavitud del alma de Strahd. Después de estos datos, los compañeros mostraron a Mordenkainen el caldero rúnico, en relación precisamente a una maldición de sangre que apresaba involuntariamente las mentes de los aldeanos de la villa de Uarowia. Ofendido por la presencia de aquel objeto que le recordaba su derrota contra Strahd, Mordenkainen tomó el mismo y, mientras indicaba a los aventureros que descansasen, se retiró -en compañía de Panit- a deshacer el embrujo del objeto. Al parecer, aquel artefacto cumplía una función de amplificación y potenciación de un embrujo, enviando ondas de control mental y emocional en la distancia como una especie de valija mágica, en la que se concentraba una maléfica energía en forma de sangre de vampiro muy poderosa, y a través de ella era afectada probablemente la población de Uarowia, consumiendo una pequeña parte de aquella sangre tratada mágicamente.
Así, Mordenkainen hizo trabajar sus poderosos conjuros, deshaciendo el tejido embrujado del objeto, inutilizando las runas, y finalmente neutralizando el contenido de su interior... que fue lo más sorprendente: junto a una decente cantidad de lo que parecía pura sangre vampírica a temperatura de ebullición, en su interior flotaba como un iceberg la tercera Gema Viviente, potenciando la fuerza de la maldición para que sintonizase bien con los seres vivos, y pudiese afectarlos con una menor cantidad de poder directo sobre el caldero. El catalizador mágico que ofrecía aquella Gema era otra de las piezas para dar fuerza al encantamiento, y que así funcionase apropiadamente. Panit, fascinada, sólo pudo ver obrar sus prodigios al poderoso mago, comprendiendo a un nivel más básico tal fuerza, pero sabiendo que quizá, algún día, sería capaz de alcanzar tal nivel de poder. Cuando Mordenkainen concluyó, indicó a Panit que se fuese a descansar y guardara la Gema para, cuando pudiese, la devolviera a sus legítimos dueños.
Finalmente, con una formal despedida, cargada de silencioso respeto, Mordenkainen forzó las barreras de la realidad que incluso un dios había tejido para retener a un Peregrino transformado en vampiro, y abriendo una grieta planaria en el interior de su refugio, se despidió mientras caminaba hacia una fisura por la que se adivinaba un cosmos de mundos, estrellas y otros espectáculos astronómicos... hasta que la grieta se cerró en un breve instante tras él, dejando absortos en la medida de la fuerza de aquel individuo a los aventureros.
Desde allí, sólo les restaba saber si la aldea se había salvado... si Strahd había cumplido su amenaza... o si directamente viajarían hacia el castillo a cazar a un vampiro.
En recuerdo de un camarada caído, rememorando todas las afrentas sufridas, con sus siervos supervivientes arrodillados ante su puerta, Strahd pensaba.















El vuelo duró 3 horas. En aquél tiempo, Xing meditaba para recuperar su paz interior. Yoreil recargaba sus energías mágicas, fuente de su lazo con la tierra, preparándose para una posible confrontación. Panit, intrigada por los objetos mágicos que Xing y Yoreil le entregaron, los estudiaba concienzuda para reconocer sus propiedades. Bukko sanaba las heridas extrañas que el druida y el monje tenían, y que momentos antes de confesar el contenido de aquella maldita carta no habían mostrado. Y al tiempo que la mida quedaba totalmente fascinada por tener en sus manos los objetos más poderosos que alguien de las capacidades de Mordenkainen podía poseer, Xing y Yoreil hicieron partícipes a sus dos aliados del extraño viaje de las brumas, el encuentro con una posible mujer-cuervo, la leyenda de Baba Lysaga, el fantasma-recuerdo de Mordenkainen, y la Gema Viviente, de la cual Bukko y Panit explicaron qué es lo que significaba para los Martikov y cuál era su poder.
























Casi al medio día siguiente, descansados y recuperados, los aventureros se reunieron de nuevo con Mordenkainen. Éste les informó que le inundaba una profunda gratitud por lo que habían hecho para él. Y, si bien no deseaba permanecer más en aquel lugar, pues le esperaban tareas más peligrosas en otros lugares del Multiverso, no podía dejar desprotegidos a quienes habían hecho tanto por él. Así pues, realizando un complejo ritual sobre su refugio, lo vinculó a aquel reino durante una semana, permitiendo a los aventureros poder regresar a él cuando lo necesitasen, pues sólo ellos conocerían el lugar de acceso y la palabra de mando para entrar, oculto el refugio en los bosques de las Balinok, además de ceder parte de su conocimiento -una copia temporal del mismo- en el interior del refugio, el cual Panit podría utilizar mientras el refugio estuviese activo. (NOTA: A efectos prácticos, Panit tenía acceso a la biblioteca de Mordenkainen de Conjuros hasta Nivel 5 mientras se mantuviese anclado el refugio en aquel lugar) Era lo menos que podía hacer por ellos.
CONTINUARÁ

LOGROS
Bendición de Argynvost
+1 CA y TS mientras luchen en la causa contra Strahd
PARA: Bukko, Katy, Panit, Ygrein, Ismark, X'ing, Yoreil
Bendición de Lord Vladimir (YGREIN)
+1 At CC contra Strahd la próxima vez que lo confronte
Bendición de Heroísmo de Mordenkainen
(Permanente hasta que se Usa y se gasta)
Cuando se activa, concede los efectos de una Poción de Heroísmo durante 1 Hora:
"Obtienes 10 Puntos de Golpe temporales que duran 1 hora a partir del momento en el que bebes esta poción. Durante ese periodo también estarás bajo los efectos del conjuro Bendición (no requiere Concentración)."
"Cuando un objetivo haga una tirada de ataque o de salvación antes de que termine el conjuro, puede tirar 1d4 y sumar el resultado a su tirada."
PARA: Bukko, Ygrein, Ismark, X'ing, Yoreil, Zhia, Ezmerelda
Bendición de Heroísmo de Lady Lordel
(Activa durante 1 Mes, o hasta que se Usa y se gasta)
Durante 1 hora:
Inmunidad a Condición Asustado
Ventaja en Tiradas de Salvaciónd de CARISMA y DESTREZA
+1 Tiradas Ataque y Daño
+10 PG Temporales (regenerables cada Asalto)
PARA: Bukko, Panit, Katy
Conjuros Preparados de Panit
Manos ardientes, Proyectil magico, Agrandar (C), Armadura de mago, Esfera flamigera, Abrir cerraduras, Bola de fuego, Acelerar (C), Contraconjuro, Tentáculos Negros (C), Transformar piedra, Muro de fuego (C), Telecinesis (C), Cono de frio
MOMENTO DE LA CONJUNCIÓN
8 Días, 19 Horas, 30 Minutos - +24 Horas de Conjunción
(12:30 a.m. en Mansión de Mordenkainen -Día-)
EPÍLOGO:

Y meditaba alzando la mirada hacia las almenas de su fortaleza, allí donde pesados pendones caían a plomo de cuatro mástiles recién alzados sobre las defensas de los muros.
Pero no eran mástiles para pendones lo que se había alzado, ni pendones lo que colgaba fláccido de ellos, pesados y temblorosos. Eran cuatro cuerpos atravesados desde la espalda hasta el pecho por fuertes travesaños de madera recién afilados, recios y firmes, que dejaban los cuerpos languidecer hasta su muerte, la sangre corriendo por la madera hasta las pasarelas de piedra tras las regulares almenas.
Pensando en los trofeos que había enviado la noche anterior, Strahd no sonreía. Sólo observaba... y dejaba viajar la mente a sus pensamientos más oscuros.
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