sábado, 10 de septiembre de 2022

CROSSOVER: EL RESURGIR DEL DRAGÓN & LA MALDICIÓN DE STRAHD - PARTE 40 - JUICIO DE DIOSES

Durante los sucesos de la noche anterior, el atardecer de ese día, Bukko se encontraba realizando los rituales apropiados junto al Padre Donavic para preparar una remesa agua bendita. Al anochecer, esperando a que sus compañeros se reuniesen con ellos, finalmente Bukko desistió y fue a descansar.
Pero en la madrugada, una duda le asaltó. Levantándose entre los fieles que descansaban, se dirigió al altar de Andral, donde halló al Padre Donavic rezando en voz baja. Extrañado por aquel comportamiento, se acercó a él, sobresaltándolo.
Sentándose a su lado, con un suspiro se decidió a sincerarse entre susurros, preguntando por el estado de ánimo del Padre la tarde anterior y en los últimos días, tratando de dilucidar cuales eran sus intenciones, ya que Andral no había retirado su bendición al mismo, al funcionar sus poderes sacerdotales cuando se dedicó a bendecir el agua. Donavic, algo compungido, pidió disculpas por sus modales, pero desde que acordó proteger al pueblo junto al oficial aliado de Ismark, el peso del liderazgo era duro, y salvar a la villa de Strahd se había convertido en su meta, lo que a veces lo llenaba de desanimo por tan dura tarea.
Bukko entonces preguntó si los acompañaría a luchar contra Strahd en su castillo. Donavic, asumiendo sus capacidades, explicó que no podía abandonar a sus feligreses ni a la villa, pues Andral había puesto en el camino de la redención a Bukko y sus aliados, con la poderosa Espada de Andral a su diestra. Él, por otra parte, en el terrible caso de que el Espada del Sol fallase en su cometido, sería el único bastión de protección que quedase de los feligreses si Strahd planificaba una venganza contra la villa de Uarowia.
A pesar de su devoción por la caída de Strahd, no podía dejar su puesto. Asintiendo, y viendo en el Padre Donavic una fe fuerte, si bien un tanto obtusa, Bukko volvió a la cama.
A la mañana siguiente, el pueblo volvía a una extraña ebullición. Cuando Bukko, Panit, Katy y Viktor se despertaron, vieron al Padre Donavic hablando en privado con una de las guardianas del templo, y su expresión se volvió bastante ceñuda. Consultando los aventureros lo ocurrido, el Padre comentó que la noche anterior había estado plagada de situaciones extrañas en la villa, en las que, al parecer, había algunos aventureros compañeros de Bukko implicados... aquellos que no se encontraban en la iglesia que el Padre había cedido para el descanso. Llevándose la mano a la frente, el paladín susurraba "por qué no me extraña".
Así, tras Donavic, su jefa de seguridad, un protector y Viktor, que los seguía mirando de soslayo a Bukko por si iba tras ellos, Bukko alertó a Katy y Panit para marchar con la comitiva y ver qué había ocurrido.
Así, de camino a la plaza central, todos pudieron ver a la luz del alba de un nuevo día de cielo relativamente despejado (entre brumas matinales), que un águila enorme estaba aterrizando en la plaza del pueblo, con un hombre aferrado en sus patas. Al llegar allí, no sólo encontraron a Yoreil volviendo a su forma élfica desde una transformación en águila gigante, sino también a varios ciudadanos sorprendidos por hallar la tienda de Bildrath cerrada y un guardia en cada acceso a la misma, bloqueando el paso. La ciudadanía protestaba por aquel hecho por un lado, pero algunos pueblerinos explicaron entre susurros que la situación había sido causada por algunos de los recién llegados (entre ellos la violenta sacerdotisa que ahora se encontraba en la Mansión del Burgomaestre, además de los extraños recién llegados desde los cielos), al atacar a una oficial de la guardia y encerrarla en las dependencias improvisadas de la mansión. Al parecer la mujer se había vuelto tan violenta que amenazaba con apalear hasta la extenuación a cualquiera que se acercase al encarcelamiento de la oficial sin que se celebrase un juicio o se terminase de investigar el caso. Molesto por la situación, Donavic se dirigió a Xing y Yoreil, preguntando de dónde venían y qué había ocurrido con los rumores que había escuchado sobre un ataque a la guardia de la ciudad, además de unos asesinatos en la tienda de Bildrath. Xing y Yoreil explicaron brevemente su viaje y la investigación que estaban realizando al respecto del pan, junto a la implicación de la oficial y Bildrath en una conjura contra la villa, a lo que Donavic indicó que aquella acusación era imposible, pues él mismo había entregado pan consagrado de aquel cargamento, y nadie estaba afectado por el mismo.
Cuando Yoreil afirmó que quizá los poderes de Donavic podían estar fallándole, éste se perturbo, incurriendo en acusar de hereje a Yoreil, más aún al descubrir el colgante de Andral en su pecho, alegando que no merecía llevar tal reliquia.
En un cruce de acusaciones de falsedad en las explicaciones de los aventureros recién llegados y falta de fe por parte de Donavic en cuanto a desechar el problema del pan, Viktor trató de calmar a Donavic por su lado, al tiempo que Bukko expresó que lo mejor para la situación sería calmarse e investigar los hechos, antes de entrar en ninguna trifulca (pues ante la acusación de falta de fe a Donavic provocó que sus guardianes estuviesen a punto de confrontar con Yoreil). Lo más extraño fue que, al hablar del pan contaminado, se notaba cierto aire de tensión en el séquito de Donavic y el propio sacerdote quien, al aceptar calmarse, parecía que peleaba con sentimientos encontrados en su interior, antes de decidirse a marchar a la mansión Ismark.
Una vez allí, el oficial de confianza de Ismark y el hijo del burgomaestre al parecer se encontraban en plena disputa frente a la puerta, por el hecho de que Ygrein se había pertrechado frente a la puerta de los acusados, indicando que nadie osase acercarse a ellos bajo ningún concepto antes del juicio, so pena de recibir la mayor paliza que habrían conocido en su vida.
Sobresaltados por la discusión de oficial y burgomaestre, los aventureros se acercaron, tratando de mediar.
Al llegar el Padre Donavic, éste se acercó a ambos hombres en disputa, tratando de frenar el choque de actitudes, solicitando formalmente que se celebrase aquella patraña de juicio lo antes posible, pues debido al hecho de que, en su sospecha, cabía que todo ésto fuese un montaje, debía llegarse a la verdad.
De nuevo Yoreil cargó contra el sacerdote, llegando a amenazas verbales sobre la veracidad de la fe del mismo, pues poner en duda los hechos que habían experimentado la noche anterior suponía que quizá el sacerdote tuviese intereses en la disputa. De nuevo, el sacerdote se sintió herido en la circunstancia, comenzando una nueva disputa que, una vez más, hubo de ser frenada por Bukko.
A tal efecto, cuando éste preguntó quién se encargaría del juicio, el oficial informó que, en teoría, el burgomaestre era el encargado del asunto, pero debido a la ausencia del mismo por sus asuntos con los aventureros a los que acompañó hace muchos días, desconocía la situación de poder actual para la que la aldea se estaba preparando, y consideraba más justo que él, siendo su hombre de confianza, fuese en quien delegara Ismark para el juicio.
Donavic, de paso, recordó que mientras Ismark se encontraba ebrio y llorando por la muerte de su padre, la protección de la villa había quedado en desdicha, y el hecho de marchar con los aventureros le ofrecía aún menos perspectiva de juicio, por lo que la sabiduría de su mano derecha se presentaba como la decisión obvia. Ismark, violentado ante tal acusación, se acercó al Padre Donavic, diciendo que su lucha fuera de la villa también había sido en pos de detener el mal que asolaba Uarowia, y el Padre Donavic no tenía derecho a tales acusaciones, porque él no había salido al Valle de Uarowia a encontrarse con todo lo que él, como hijo del anterior burgomaestre, había visto. Así que lo mejor sería que midiese sus palabras. Con una media sonrisa, Donavic claudicó en que, si debía ser el juez, él no se oponía. En ese momento, Yoreil indicó que si se iba a juzgar tanto a los detenidos como a Xing y a él mismo, el druida ofrecía sus manos a ser llevado como detención, para prestar declaración. Donavic se mofó de aquel gesto, indicando que aquel cambio de actitud, de desafiante ante el sacerdote, a sumisa ante Ismark, dejaba claras las alianzas y el resultado de un juicio parcial. Yoreil, una vez más, molesto por sus palabras, volvió a la carga sobre el sacerdote, para recordarle que al menos él tenía la fuerza suficiente que la fe del sacerdote no le daba, como para pelear por un pueblo que no era suyo, investigando un problema que recaía sobre una posible infección que los haría caer a todos.
Al tocar la fe una vez más, la ira poseyó a Donavic, quien apelando a que el druida era indigno de llevar el símbolo de Andral en su pecho con tales herejes palabras, alzó su mano para abofetear a Yoreil. Y aunque el elfo estaba dispuesto a sujetar aquella mano y devolver el golpe, sorprendentemente fue Panit Yae quien aferró la mano y, con un empujón, separó a druida y sacerdote, mostrándose molesta sobre la actitud de niños que estaban mostrando, en vez de afrontar el problema que les atañía a todos.
Bukko, por su parte, tratando de desviar su atención, empezó a alabar la disposición de Yoreil como druida a reconocer la divinidad de Andral, posición que defendió Yoreil indicando que de él extraía su poder como druida. Por su parte, en una torpe exposición de agilidad, Xing tropezó y cayó de bruces ante Donavic.
Con toda la atención en él, el monje, con gesto serio, recordó que la lucha de todos en aquel lugar por proteger a esas tierras de las depredaciones de Strahd pasaba por presentar un frente firme en el que cualquier intento del Diablo por debilitar la fe de unos o la fuerza del corazón de otros era precisamente lo que todos estaban mostrando en ese momento, en vez de hallar la verdad y limpiar de impurezas la voluntad común de prevalecer.
Quizá era hora de ser menos díscolo y afrontar la situación con el deseo de resolverla, que para eso todos estaban allí ante el Ojo de Andral. En un aparente esfuerzo de voluntad, como si luchase contra una decisión interior que lo frenase, Donavic se disculpó por su arranque al ser provocada su fe, e indicó que aceptaba que Ismark fuese el juez en el caso que les acontecía.
Así, entrando todos en el salón principal de la mansión, éste fue acondicionado como un supuesto juzgado, preparando el juicio a Bildrath, la oficial traidora, y los dos guardianes del tendero.
Se realizó un turno de alegaciones y presentación de pruebas por parte de los acusadores, así como rebatimiento por parte de los acusados.
En el juicio, las pruebas aportadas pasaron por el testimonio del ataque en la tienda, la investigación en Vallaki tras indagar en el libro de cuentas de Bildrath, y el encuentro de trazas contaminadas en el pan horneado por los vistani y distribuido por los habitantes del pueblo. Durante la exposición, también fue acusado Bildrath de ser esbirro de Strahd, utilizando juegos de manos en los que se mostraba por una parte las joyas de las elegidas del vampiro, buscando reacciones en los reos, además de vilipendiar con un pisotón aparentemente inintencionado del colgante de uno de los vistani que también poseía Bildrath en su cuello.
Por su parte, se acusó del comportamiento de la oficial quien, ante la investigación, intentó destruir pruebas manipulando un quinquel de aceite para quemarlas, y luego huir al ser descubierta.
Además, Xing intentó jugar con la psicología acusándola de que aparecía entre las cuentas de Bildrath (sin tener muy claro si aquello era real). No obstante, la firmeza de la mujer al declarar que no tenía nada que ver con Bildrath, sin temor a las notas del negociante, desconcertó al monje.
Bildrath, por su parte, se defendió aludiendo a que, en efecto, de todos era sabido que era un usurero, avaro y malicioso con los negocios, pero siendo el único comerciante de su tipo en la ciudad, podía hacer de su negocio lo que desease. Y si el hecho de desear dinero y querer comerciar con cualquiera que viniese a él era un delito porque las personas que comerciaban con él (vistani) eran siervos de Strahd... según los rumores... entonces cualquiera de los que lo acusaban podían ser acusados de asesinos junto al herrero que forjó sus armas, porque el herrero se las vendía y ellos las usaban para matar. Pero ¿eso hacía al herrero un asesino? Si aceptar dinero de criminales lo convertía en un criminal al servicio de un ser vil como Strahd, entonces nadie era inocente de acusaciones tan terribles. Todo aquello era una falacia orquestada por unos criminales que no sólo habían querido robarle y asesinar a sus protectores para cerrarles la boca, sino que además usaban riquezas para comprar a los soldados y que éstos los respaldasen.
De Xing y Yoreil surgió la exposición en la que, si eso era así, entonces no deberían tener los bienes y riquezas de que disponen en su haber para ser generosos con la guardia, quienes estaban muy mal pagados, además de desear proteger a la población a la que tan mal trataba con sus negocios abusivos Bildrath.
Los cruces de Bildrath también pasaron por acusarlos de un viaje falso en el que ocultar pruebas, inventándose una fantasía de un caldero mágico que nadie había visto pero que tenían que creer en su existencia sin testigos. Cuando Xing habló de que los testigos eran las plantas del lugar, con las que Yoreil podía contactar, Bildrath se mofó diciendo que, por supuesto, unas plantas que se arrancasen allí y viajasen aquí, muriendo por el camino, podrían testificar en aquel juicio. Por lo bajo, Donavic parecía regocijarse del ridículo de aquel juicio, así como las pruebas presentadas. Y, por lo bajo, Bildrath susurraba con sus protectores sobre algo como "aún no saben lo que se les viene encima", con una sonrisa... cosa que no todos los aventureros pudieron captar.
Otro de los argumentos fue pasar por llamar al cocinero (Rufus) de la guarnición, quien se molestó por el asunto del pan cuando le dijeron que estaba en mal estado y él mismo, sin ser quien lo horneó, se tomó tan a mal aquellas palabras. Cuando se le consultó el por qué, éste comentó que, siendo panadero de la villa antes de cocinero de la guarnición, tales palabras ofendían su oficio a la hora de seleccionar la comida. Al ser presionado, empezó a titubear, momento en que Katy, ofensiva y deslenguada, lo amenazó indicándole que, en su profesión, y desconociendo al hombre que hablaba, sabía que estaba mintiendo como un bellaco gracias a sus habilidades, así que lo mejor era que confesase la verdad, antes de tener problemas en un futuro próximo.
El hombre, acobardado por la situación, de pronto confesó que todo fue orden de la oficial acusada, quien le indicó cómo tenía que hacer los paquetes de comida y a quién enviarlos. Ella era la responsable de su actuación. Por su parte, la oficial respondió airada que en ningún momento había dado aquella orden, y que él como responsable de cocina era la máxima autoridad en redireccionar los carros de alimentos que llegaban directamente a su puerta, para que él los racionase sabiamente, dada su profesión.
Cuando la oficial se ofuscó, Ygrein saltó de su banco en el juicio, diciéndole que si no guardaba la compostura, se vería tragando dientes de un sopapo.
De un sobresalto, la mujer miró con cierto resquemor a la sacerdotisa, al tiempo que Ismark ordenaba que apresasen al panadero y lo sentasen en los asientos de acusados.
Cuando la oficial fue interrogada sobre que aceptó acompañar a los aventureros y el soldado que iba con ella fue testigo de que ella iba en calidad de atestiguar que la investigación se hacía correctamente y no se robaba nada, incluyendo que en los libros de Bildrath estaban las compras anotadas de los aventureros -y éste argumentó que, en efecto, hasta ese momento él pensaba que era una compra, para luego encontrarse con un atraco en el que tres vistani que traían el cargamento de esa semana para negociar con él murieron defendiendo a un buen vendedor y comprador-, Yoreil argumentaba que aquella compra fue una estratagema para desenmascarar su alianza con los vistani y Strahd, ante lo que Bildrath se rio de tal artimaña, comentando que, puestos a pensar, también podrían estar inventándose esa patraña para excusar su robo y asesinato, con la excusa de la autodefensa. Yoreil, entonces, explicó que si quisieran asesinarle, habría muerto. Y Bildrath explicó que, efectivamente, no murió porque, como pudo verse en la calle, cuando ellos mataban a los vistani, él huía por su vida en un carro junto a sus guardaespaldas, carro que quedó destrozado cuando ellos salieron a la calle tras él, y no lo mataron porque la guardia ya venía con el estruendo provocado por la magia de Yoreil.
De seguro no querrían testigos de su atrocidad, y aquella pantomima de juicio formaba parte del plan orquestado para encubrir sus planes. Continuando el interrogatorio, al exponer los hechos sobre la traición de la oficial, el intento de destruir pruebas y su huida, ésta negó los hechos, argumentando que, cuando estuvieron a solas con ella, trataron de matarla al enterarse de sus planes, y su intento de fuga fue lo que provocó que quedase inconsciente, para acallar su boca. Cuando Ygrein escuchó aquello, una vez más la invadió la cólera, gritando a la mujer que, si volvía a proferir más mentiras, le daría tal paliza que no podría andar ni con la intervención de un sacerdote. Ismark, sobresaltado, tuvo que llamarla al orden, al igual que Xing le pidió que confiase en él para reconducir el juicio. Ygrein, roja como un tomate, tomó asiento, apretando los puños con una mirada de rabia clavada en la mujer.
Después de las diversas exposiciones, al tocar el turno a Donavic, éste simplemente salió al estrado para decir: "esta pérdida de tiempo tiene un fin, pero no es la justicia", y volvió a su lugar con una media sonrisa. Ante aquella intervención, Bildrath rió entre dientes, pero Xing no se dejó intimidar, jugando una última carta.
Dirigiéndose a Donavic, le indicó que, sabiendo que las gentes de fe eran capaces de eliminar todo trazo de contaminación o corrupción de un alimento, se adelantase para examinar un trozo de pan guardado por los aventureros como prueba tóxica. Mientras se escuchaba un susurro de "otra vez con lo mismo" en el banquillo de acusados, Xing solicitó a Donavic si podía hacer los honores de purificar aquel pan, después de examinarlo. Al ser solicitado de aquella tarea, algunos de los guardias y prisioneros presentes adoptaron una pose de tensa atención al respecto. Donavic, acercándose, examinó el pan, al que pareció no encontrar nada extraño. Pero, cediendo a los deseos de Xing (y ya que éste y Yoreil habían visto los efectos de una purificación en uno de los trozos de pan con anterioridad) el sacerdote comenzó su largo ritual. Según Bukko y Yoreil, el mismo pareció realizarse correctamente, y al término del mismo, Xing examinó el trozo de pan, que tuvo una reacción extraña, como si las trazas se retrajesen dentro del pan, en lugar de evaporarse en bruma. Sorprendido por aquel hecho, dejó que Donavic presentase el pan a los presentes, indicando que, en efecto, no había ningún problema con el pan. Ante aquella última prueba, Donavic se dirigió a Ismark, indicándole que, habida cuenta de las pruebas circunstanciales y la exposición con grandes flecos encontrados difíciles de sustentar, la única prueba de peso sería que el tal Luvash que aparecía en las notas de Bildrath como un vistani de un clan que vivía al norte de Vallaki, cuyo colgante era símbolo de su clan, entregado a Bildrath como negociante de confianza, igual que existían colgantes vistani diferentes, como aquel del clan de Madam Eva junto al lago bajo el Castillo Ravenloft, o aquel que Ezmerelda llevaba, debía ser llevado como testigo de peso para confirmar tanto la historia del "fantástico caldero" como el hecho de que no sólo fuese cliente de Bildrath, sino estuviese aliado con él en socavar a la villa de Uarowia para gloria de Strahd.
Pero, mientras aquello sucedía, era momento de que Donavic, Ismark y el oficial mano derecha del hijo del burgomaestre se retirasen a deliberar sobre qué hacer en tal situación, mientras los acusados eran devueltos a las dependencias de retención.
Con una sensación de que la situación se escapaba de las manos de los aventureros, el grupo se quedó a solas junto a Viktor, quien se veía compungido o contenido por alguna circunstancia.
Al acercarse a preguntarle qué le perturbaba, Viktor explicó que se sentía muy incómodo con tal situación. Y, en un momento de sentido esfuerzo, susurró entre dientes que había encontrado algo en la mesita de su habitación en el templo aquella mañana, desconociendo cómo había llegado allí. Extrayendo un pequeño paquete de debajo de su capa, lo entregó a Yoreil y Xing. Acto seguido, su rostro cambió de golpe, excusándose en que debía ir con Donavic para vigilarlo, que no cometiese ninguna imprudencia.
Extrañados, el druida y el monje deshicieron el paquete, donde encontraron algo muy extraño.
Cuatro objetos... y una carta.
Un peine de madera para niña, tallado con sencillez y delicadeza. La cinta de pelo de Ezmerelda. Un mechón de pelaje de Zhia. y un abalorio élfico de Savid.
La carta, con un pulso exquisito y una letra digna del escriba de un rey, rezaba lo siguiente:
"A quien pueda merecer: Quizá estos abalorios para ti no representen más que bienes mundanos que pueden adquirirse en cualquier pueblucho de mala muerte. Pero en lo profundo de tu ser, eres consciente de que alguien podría reclamarlos. Pues bien. No he de decir más que buena suerte para encontrar a sus dueños... de entre los cuales alguien es muy cercano a las buenas gentes de Uarowia. Atentamente... S. P.D.: Mi paciencia tiene un límite para tí, mi muy querido amigo. Supongo que, aunque tu lealtad es fuerte, tendrás claras tus alianzas. Sólo decirte que esta noche cuatro cuerpos colgarán empalados de las murallas de mi castillo. Lo importante es saber qué cuatro cuerpos serán: si un sacrificio voluntario (del tipo que sea) o de cuatro almas desvalidas que morirán agónicas por la dejadez de sus amigos en rescatarlas. Y ésto es sólo un pequeño pago en deuda por todos aquellos muy leales que se han perdido por el camino en pos de vuestra causa. Mi cólera es lenta. Pero mi paciencia ya ha sido finita."
CONTINUARÁ
LOGROS
Bendición de Argynvost
+1 CA y TS mientras luchen en la causa contra Strahd
PARA: Bukko, Katy, Panit, Ygrein, Ismark, X'ing, Yoreil
Bendición de Lord Vladimir (YGREIN)
+1 At CC contra Strahd la próxima vez que lo confronte
Bendición de Heroísmo de Mordenkainen
(Permanente hasta que se Usa y se gasta)
Cuando se activa, concede los efectos de una Poción de Heroísmo durante 1 Hora:
"Obtienes 10 Puntos de Golpe temporales que duran 1 hora a partir del momento en el que bebes esta poción. Durante ese periodo también estarás bajo los efectos del conjuro Bendición (no requiere Concentración)."
"Cuando un objetivo haga una tirada de ataque o de salvación antes de que termine el conjuro, puede tirar 1d4 y sumar el resultado a su tirada."
PARA: Bukko, Ygrein, Ismark, X'ing, Yoreil, Zhia, Ezmerelda
Bendición de Heroísmo de Lady Lordel
(Activa durante 1 Mes, o hasta que se Usa y se gasta)
Durante 1 hora:
Inmunidad a Condición Asustado
Ventaja en Tiradas de Salvaciónd de CARISMA y DESTREZA
+1 Tiradas Ataque y Daño
+10 PG Temporales (regenerables cada Asalto)
PARA: Bukko, Panit, Katy
Conjuros Preparados de Panit
Manos ardientes, Proyectil magico, Agrandar (C), Armadura de mago, Esfera flamigera, Abrir cerraduras, Bola de fuego, Acelerar (C), Contraconjuro, Tentáculos Negros (C), Transformar piedra, Muro de fuego (C), Telecinesis (C), Cono de frio
GASTO EN RECURSOS
Yoreil 46/49PG // Espacios de Conjuros Gastado: 1N2 2N3 1N4 // -1 Recuperación Natural // -2 Transformaciones Animales // -2D Descanso Corto
Xing 61/66PG // -3D Descanso Corto
MOMENTO DE LA CONJUNCIÓN
9 Días, 19 Horas, 30 Minutos - +24 Horas de Conjunción
(12:30 a.m. en Uarowia -Día-)

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