jueves, 10 de septiembre de 2020

EL RESURGIR DEL DRAGÓN (Crónica 3) - Fragmentos Abandonados - Sesión 1: "Visiones del Apocalipsis"

INVIERNO

Meses han pasado ya desde el retorno de Uarowia en los que los compañeros han enfocado su futuro en diferentes objetivos.

Viktor Seraf, ordenado Sacerdote de pleno derecho de la Orden de Ahuraz, ahora dedica sus esfuerzos a predicar sobre las bondades del Señor del Cielo, a menudo señalando a las alturas hacia la lente de Ahuraz en el Castillo Ducal.

Sus esfuerzos en las bondades de su corazón se derraman entre las gentes, más aún tras haber traído a la Hacienda Lordel, origen de la religión de Ahuraz en El Espolón, más aún tras haber recuperado el Icono de Ahuraz perdido siglos ha en la región olvidada de Uarowia.

Bukko, habiendo colgado en el Templo de Ahuraz el Símbolo Sagrado de los Córvidos para custodia de tal poder, dirigía sus esfuerzos en buscar su propio destino por la región de El Espolón y el Este de Voldor, buscando aquí y allá un lugar donde establecer un nuevo templo de Waroui para comenzar un nuevo tramo en su vida. Por doquier esparcía la palabra de La Guardiana, hasta que sus pasos lo llevaron de nuevo a su antiguo hogar en busca de la familia, y recuperarse del azote espiritual de haber sido la vasija del poder de Ahuraz durante un tiempo para luchar contra Strahd. Allí, sin embargo, encontró una rebelión de esclavitud que los Saurios habían causado en un área del gigantesco lago, habiendo establecido una colonia que sometió a los bravos batrok que coexistían con los hipótidos. A pesar de su resistencia y las intervenciones pacíficas ocasionales de sus hermanos hipótidos, Bukko halló una situación de tensión cercana a la masacre. La Guardiana inflamó su sentido de Justicia y Libertad, y encabezó una revuelta junto a sus parientes para liberar a los batrok de aquella situación.

Así conoció a Groac.

Maravillada por los actos de heroísmo y generosidad del paladín, la miliciana de la aldea de Rribitt sintió que la llamada a la aventura clamaba en sus entrañas, inspirada por aquel hipótido. En principio una extraña compañía molesta en la soledad del viaje de peregrinación del paladín, pronto se transformó en una interesante compañía que llevar de vuelta a Azur, donde aprendería otras maravillas, así como la palabra de la Guardiana, a la que la muchacha parecía afín por su deseo en haberse alistado en el pasado a la Milicia de Rribitt para proteger a los suyos, a pesar de su linaje puro.

Bukko había encontrado, sin duda, otra aliada en su causa.

Panit pronto se vio promocionada en El Desentramado como un miembro más a postular en el Círculo Interno de los Sabios, pues su maestra Huru Thani pronto sentiría la llamada del retiro dada su avanzada edad. Sin embargo, los conocimientos que la joven alocada trajo, sobre todo en lo relativo al origen de las razas de Voldor, provocaron una controversia interna que generó tres grupos de acalorado debate en los meses posteriores, alargándose incluso a los días presentes. Previsora, Huru recomendó a Panit retirarse prudentemente a sus estancias y a la biblioteca, donde tanto la anciana como el resto del Círculo agradecieron los nuevos conocimientos -en forma de Grimorios y el Relato de Strahd de su puño y letra como Peregrino y Vampiro- que la muchacha había rescatado de la olvidada región de Uarowia, de la cual incluso tarde o temprano solicitarían un informe más exhaustivo, el cual encargaron que la maga realizase en el tiempo en que se encontraba en El Desentramado.

Por su parte, Katy, junto a sus asalariados Ygrein y Akon -lamentando por desgracia la desafortunada muerte de Zhia Yae-, continuaron sus quehaceres regentando El Jade, largas semanas abandonado, el cual requería de urgentes medidas de atención dada la repentina desaparición de la directora del mismo... y de la propia Organización El Jade. La mujer debió imponer nuevamente orden en un gremio criminal que sin duda empezaba a descomponerse en riñas internas más propias de su predecesor Karanit, hasta que pasados meses, volvió a retomar el ritmo antaño dejado atrás por un breve lapso de tiempo.

En ese tiempo, durante uno de sus paseos por El Mercado Rojo, Katy observó la presencia de un curioso fórmigo, raza no muy habitual en aquella zona, y fraguando un plan que ya tenía en mente relativo a un acceso subterráneo hasta un almacén de productos interesantes en la ciudad, orquestó una operación de captación del extraño visitante.

Pronto, éste fue abordado por uno de los subordinados más carismáticos de la humana, el cual empezó a atraparlo en sus redes verbales, obsequiándolo con amabilidad y hospitalidad, además de llevarlo hasta 'una amiga' que podría echarle una mano en sus necesidades dentro de la ciudad. Katy en poco tiempo averiguó que el joven Iiikil precisaba de recursos económicos para ayudar a su pueblo, mientras que, por su parte, era un valioso activo en lo relativo a las llanuras y montañas, por lo que decidió acogerlo ofreciéndole trabajos esporádicos y requiriendo de sus servicios para moverse fuera de la ciudad y guiar a sus hombres que, básicamente, eran más dados a la rudeza urbana que al conocimiento de la supervivencia en exteriores. Básicamente, Katy había decidido convertirlo poco a poco en un activo útil de su organización, hasta, llegado el momento, proponerle el motivo real de su captación.

E Iiikil estuvo encantado con aquella amable bienvenida.

Pero, en otro lugar, la mente de Akon parecía cada vez más fragmentada.

En El Jade, incluso Ygrein y Katy, que conocían los hechos de su vuelta a Voldor por las explicaciones de Panit cuando estuvo retenido en sueño mágico por el liche Exethanter, se preocupaban por los diferentes arrebatos que el tieflin mostraba: momentos de ausencia total, cambios bruscos de comportamiento, risas maniáticas, necesidad de salir al aire libre a pesar de las circunstancias, bajo un ataque fulminante de ansiedad, e incluso momentos en que dudaba de todos y sus intenciones para con él. Sólo la visita ocasional a El Desentramado, para hablar con Panit -y pedirle acceso a los volúmenes obtenidos en Uarowia- parecía calmarlo, cuando se enfrascaba en sus conocimientos arcanos. Pero aquello era preocupante.

Y eso nos llevaba al momento presente, en que Ygrein y Akon charlaban tranquilamente en un reservado del restaurante en el Casino El Jade, descansando de sus respectivas obligaciones mientras comían a costa de su jefa sin mesura. Bromeando sobre los clientes habituales, con el frecuente reojo al intento de hacer trampas mágicamente por parte de Akon o gentuza problemática por parte de Ygrein, de pronto la mirada del tieflin -cuyo aspecto sobrenatural era el de un usuario de la magia humano- quedó fija en los ojos de Ygrein... pero sin respuesta alguna.


Pero la mente del brujo representaba un aspecto completamente distinto:

"En la cúspide de una montaña rodeada de espesas nubes, bajo un cielo totalmente alienígena, una Torre de Fulgor absorbe la luz de las estrellas.

De pronto, emite un zumbido vibrante ondulando en el aire, que agita las nubes y alcanza bajo ellas un paisaje donde se encuentra un bosque de dimensiones titánicas, con un templo cerca de la cumbre de la montaña que envuelven las nubes, y un gran asentamiento en la falda de la misma junto a un río que discurre por un valle subterráneo bajo las raíces rocosas, hacia el exterior de la orografía.

En el interior de la Torre de Fulgor, una sala secreta llena de artefactos y creaciones de los Peregrinos se pone en marcha. Un extraño 'féretro' metálico sellado con hilos de Xion azulado se abre, liberando de su interior a una criatura de poder abrumador... algo que sólo podría ser un Peregrino.

Al mismo tiempo, en un lugar entre las estrellas -flotando en la oscuridad del vacío-, una repentina brecha de color rojo como el corazón de un volcán se abre. En su interior se escuchan aullidos demenciales y palabras incoherentes en un idioma olvidado... aunque en Peregrino e Infernal puede comprenderse:

'La Cacería del Odio al fin es libre para cumplir su cometido. Todo será destruido'".

(Todo ello podía comprenderse a través del Infernal y el lenguaje de los Peregrinos)

En el exterior de su mente, Ygrein observaba preocupada a Akon, chasqueando delante del mismo los dedos... pasando finalmente a un par de ineficaces bofetadas.

Aquello no pintaba bien. Parecía uno de los 'recientes' episodios de 'demencia mágica' del brujo... pero había algo diferente.

En otro lugar, Katy se reunía con Iiikil en sus dependencias privadas de El Jade, explicando las virtudes de su nuevo trabajo, y planificando las opciones de cómo una criatura como el fórmigo podía ayudar a su gente a moverse más allá de la ciudad cuando algunos "clientes problemáticos" trataban de huir sin abonar su deuda más allá de las fronteras de Azur. Iiikil se mostraba amistoso y más que satisfecho de encontrar trabajo, cama, comida y financiación para su propio proyecto... cuando Ygrein accedió a la sala de reuniones... con un estático Akon que no movía ni un músculo, aunque seguía respirando.

Carraspeando, Ygrein pidio a Katy acercarse para echar un ojo, quien se alejó con una sonrisa y un gesto de "espera aquí" a su invitado.

Discurriendo sobre qué pasaba con su asesor arcano con la sacerdotisa guardaespaldas, la asesina líder de El Jade terminó concluyendo con su asalariada que lo sucedido en Uarowia empezaba a pasarle factura de una forma más intensa, y los únicos con capacidad para comprender y ayudar al brujo eran Panit y Bukko.

Frotándose la frente con preocupación, Katy mandó llamar a un par de mensajeros en busca de la maga y el paladín, mientras pedía a cuatro de sus guardaespaldas (un mida gorila, una semiorca gruñona, un enano malencarado y un humano salvaje) que llevasen discretamente a Akon a una habitación de "servicio" cerca de su despacho, mientras esperaban la llegada de Bukko y Panit... y así podría seguir con sus asuntos e Iiikil.

Bukko rezaba.

Meditaba sobre lo profundo de su existencia al haberse escindido finalmente de un minúsculo pedazo del Dios del Sol arraigado en su alma desde no sabía cuánto tiempo, acariciando el Medallón Sagrado de los Córvidos colgado de la pared del Templo de Ahuraz, observado con atención en la distancia por el Abad Mayor Antonius y la Suma Sacerdotisa Aurelia, susurrando quedamente entre ellos. Sus ojos cerrados repasaban los acontecimientos que se mezclaban hacía ya varios meses en su cabeza, cuando unos andares particularmente torpes en tierra sacudieron sus pensamientos, junto al peculiar sonido gutural de la voz de Groac. "Maese Bukko. ¿Hay algo que podamos hacer hoy para vigilar la ciudad? Estoy ansiosa por seguir aprendiendo de este lugar".

El paladín suspiró resignado. En el fondo era una buena chica. Muy motivada... realmente salvaje... de espíritu impetuoso... pero en el fondo le recordaba a él hacía años cuando era poco más que un matón de taberna.

Girándose para observar a la batrok, a lo lejos se acercó un devoto a toda prisa a través del pasillo central del área de cultos en el templo, pero en lugar de acercarse a los líderes espirituales, se dirigió a Bukko, saludándolo respetuosamente.

Se requería su presencia en El Jade. Katy lo había convocado. Akon estaba en apuros.

Con el ceño fruncido, recordando los momentos más inquietantes del brujo en Uarowia, Bukko se acercó a tomar su viejo mazo de guerra, seguido prácticamente a un palmo de distancia por una excitada Groac, que intuía problemas. Y con los problemas, vendría la acción. Bukko no hizo por disuadirla de acompañarlo, y sencillamente partió en busca de su vieja amiga.

Panit se encontraba enterrada en libros, entonando las palabras de los encantamientos que había traído desde la prisión planaria de Strahd, alejada del conflictivo lugar en que se había convertido El Desentramado. Sus dedos se movían con rapidez trazando los gestos arcanos precisos que ayudarían a liberar el poder de aquella magia, ojeando de vez en cuando su bolsa mágica de almacenamiento, donde aún había dos varillas de xion estables que habían alimentado los monstruosos constructos protectores de Strahd, pensando en que, después de haber gastado gran parte de sus fondos en reparar el fusil solar... ahora no sabía qué utilidad encontrarle, porque no se le daba demasiado bien manejar aquel cacharro volátil y peligroso. Tan enfrascada se encontraba en su estudio que no escuchó el repetido carraspeo de un pequeño kitsune -un joven aprendiz de la Cábala del Desentramado-, quien finalmente estuvo a punto de saltar sobre el enorme volumen para que la despistada le atendiese. Sobresaltada por la cercanía del muchachito, fue informada de que alguien preguntaba por ella, con una tarjeta de invitación de El Jade. Al parecer, después de la última visita de Akon hacía unos días, éste había sufrido una crisis mental y Katy precisaba la presencia de la maga mida para ayudarla a entender qué había sucedido.

Recordando el tiempo que la mida pasó junto al liche Exethanter estudiando en el Templo del Conocimiento Ancestral de Erekar de Uarowia, vigilando a un tiefling comatoso expuesto a las energías mentales de un Peregrino vestigial, Panit despachó al jovenzuelo.

Tomó de un brinco sus cosas, su mochila y su bastón y salió disparada apenas después había recogido sus volúmenes, guardándolos descuidadamente en su bolsa de almacenamiento mágico.

Que no fuese un brote peligroso... que no fuese un brote peligroso... era el pensamiento de la maga mientras corría por las calles de Azur en dirección al casino de El Jade.

En un lapso de tiempo relativamente paralelo, pronto Bukko, Katy, Panit, Ygrein... y los recién conocidos Iiikil y Croac (a quienes sus respectivos asociados más cercanos... de una u otra forma) se tomaron el pulso con la rapidez que requería aquel momento. Iiikil no demostró ser realmente habilidoso en el tiempo de llegada del grupo al ser preguntado por Katy, pero la situación pasó de largo fugaz cuando la asesina líder criminal explicó la situación con ayuda de Ygrein, llevando a todos a la habitación segura en la que se encontraba retenido (a pesar de no necesitarlo) Akon.

Cuando Katy despachó a sus agentes de seguridad (quienes rieron por lo bajo al marcharse comentando que habían probado varios métodos ligeramente invasivos para tratar de despertar al extraño asesor de la jefa), ésta mostró a los recién llegados la situación de Akon.

Sorprendidos por aquello, mientras Iiikil y Croac observaban con atención y atendían a los acontecimientos, Bukko y Panit decidieron realizar una inspección arcana y divina de su antiguo compañero de aventuras.

Donde Bukko descubrió una diminuta brecha de energía planaria con retazos infernales que inundaba la mente de Akon... aunque no lo bastante como para mantenerlo en aquel estado de ausencia mental, Panit detectó un fuerte contacto mágico de la mente del brujo con una ola de energía mágica que había activado cierta señal de 'contacto' o 'convocación' sobrenatural... como si algo más allá del plano material hubiese rozado sus pensamientos... dejando las consecuencias vigentes.

Extrañada por lo observado, pidiendo a Bukko que esperase en utilizar sus capacidades sagradas sobre la mente de Akon para tratar de sacarlo de su extraño trance, la maga utilizó su magia para adentrarse en los pensamientos del tiefling... quedando a su vez bloqueada de la misma forma... y experimentando la misma visión.

Katy, ligeramente asustada por lo que estaba ocurriendo, decidió salir prudentemente de la habitación hasta que el asunto estuviese resuelto... además de que la cosa parecía contagiosa y no tenía ganas de quedar atrapada en ninguna mierda mental del zumbado de Akon.

Bukko, harto de la circunstancia, y siendo consciente de que la fuente del problema era el brujo, tocó su frente.

Un suave fulgor invadió la cabeza del tiefling, y cuando su mente se liberó del extraño trance, a su vez la de Panit también escapó de la presa que había provocado aquel efecto.

Pronto, ambos compañeros, sorprendidos por el hecho, explicaron la visión después de llamar a Katy cuando todo era seguro.


En un brainstorming en grupo, aportando todos los conocimientos históricos, mágicos y divinos que poseían, llegaron a varias conclusiones bastante perturbadoras.

Lo que en un principio podría ser un evento que se había producido en el pasado o el presente, para el que la criatura que salió del extraño féretro... muy parecido al que utilizaba Strahd, y que la asociaba directamente a ser un Peregrino, Katy, Panit y Bukko se percataron de que aquella criatura parecía una versión más poderosa y saludable del remedo Peregrino -o Replicante- que habían encontrado en la Prisión del Arcano bajo el edificio de la Cábala del Desentramado, protegido en la actualidad por Loriel de la Iglesia de Ahzek, su peculiar aliada de la Diosa de la Oscuridad.

No sólo eso.

Al parecer, aquel paisaje en absoluto parecía ningún lugar de Voldor, aunque recordaba a la montaña de la Aguja del Peregrino con el enorme bosque en la frontera con el Imperio Mida a su alrededor, por lo que el grupo consideró que investigar aquella visión podía pasar por buscar en aquel lugar en algún momento cercano del futuro.

Sin embargo, otra de las informaciones que más perturbó a los aventureros fue que la expresión de la Cacería del Odio podría hacer referencia a varias leyendas y alegorías sobre los Peregrinos y unas criaturas creadas por los mismos que utilizaban para combatir entre sí cuando consideraban que otras formas de resolución de conflictos no eran las más apropiadas. Aquello levantaba un escalofrío en la nuca de más de un asistente, pues si los Peregrinos de por sí ya eran criaturas de poder formidable... criaturas creadas para guerrear entre ellos podrían suponer seres como mínimo aterradores cual Peregrinos.

Katy se secaba el repentino sudor frío de su frente, comentando que si la situación estaba relacionada con un problema de inestabilidad planaria -según palabras de los entendidos-, si había alguna forma de investigar si se trataba de un mensaje entre planos, Panit o sus aliados del Desentramado podrían saber algo de si había realizado algún ritual al respecto en las cercanías.

Bukko se mesaba preocupado la barbilla, además del hecho de recordar el contacto infernal de Akon con un diablo al que aún debía un pacto por cumplir.

Panit estaba fascinada en la visión observada de la mente de Akon, llena de artefactos Peregrinos que propiciaban el viaje entre los planos, para lo que consideró la opción de contactar de alguna forma con Mordenkainen... si aquello era posible, además de haber reconocido una Torre del Fulgor en un lugar que, en absoluto, era Voldor.

De hecho, además de que la Cacería parecía estar relacionada 'históricamente' con eventos cataclísmicos, el conocimiento adquirido por Panit y sus compañeros en su viaje hacia la Uarowia planaria del pasado les permitió entender entre otras cosas que la actividad de los Peregrinos sobre el mundo había desencadenado a lo largo de la historia eventos cataclísmicos peligrosos causando circunstancias adversas para los habitantes de Voldor que varias organizaciones como el Desentramado en Zefiria, Vadania o el Imperio Mida, estudiaban desde hacía tiempo, buscando soluciones para las mismas.

Al revelar la información sobre aquel remedo Peregrino que los aventureros habían logrado destruir definitivamente gracias al Pozo Ardiente de Almas de la Prisión del Arcano (cuyo nombre aún causaba escalofríos a Katy), escarbando en la información acumulada, ésta reveló que los registros sobre Peregrinos no mostraba la identidad o existencia de muchos de ellos, aunque sí en concreto uno que había decidido investigar por su cuenta al margen de la marea de actividad de los Peregrinos en conjunto, creando una especie de sanctum interplanar donde llevó a muchos esclavos para trabajar en sus proyectos -al parecer se le conocía como un 'arquitecto' y un 'creador'-. Así, la opción más razonable sobre el asunto era visitar, precisamente, la Prisión del Arcano, para averiguar más sobre aquel remedo Peregrino.

Mientras tanto, Akon examinó su Grimorio de lo Oculto tras recordar los sonidos surgidos de la brecha entre planos, lo cual le recordó el sonido de un lugar de castigo y condena... demasiado familiar como para obviarlo, aunque mantuvo su opinión para sí mismo.


Tanta información peligrosa no era algo que se podía barajar a la ligera.

Echando un vistazo a los recién llegados (cuyos rostros estaban desencajados por tanta información en tan poco tiempo), el grupo acordó no tomar ninguna decisión hasta tener claro qué estaba sucediendo y qué relación tenía con El Peregrino o los Peregrinos (a pesar de que Ygrein, según sus conocimientos sacerdotales, tenía claro que los Peregrinos siempre se habían considerado como los enviados celestiales del dios que les otorgaba su nombre para remodelar el mundo: El Peregrino -o Principio Rector, como era conocido en Azur y el Imperio Mida-. Y como tal, aquello podía suponer algún tipo de profecía que presagiaba un evento de extinción del mundo... pero no indicaba cómo podría detenerse. Katy decidió que Ygrein debía mantener la boca cerrada sobre tal circunstancia si no era para proponer algo positivo).

Cuando los aventureros se acercaron al Desentramado, en su mayoría aceptados con honores por sus diferentes situaciones con respecto a la salvaguarda de la Prisión del Arcano, Panit los llevó hacia el paso secreto bajo la Torre del Desentramado ante los asombrados ojos de más de un miembro de la Cábala que los veía pasar, entre reverenciados y respetados.


Descendiendo por la escalera espiral de piedra que llevaba al subterráneo de caverna natural, Katy rememoraba una vez más su primera visita a aquel lugar, recordando el efecto descorazonador que provocaba el interior de la Prisión, con visiones de pesadilla y sonidos agónicos removiendo sus más oscuros sentimientos. En absoluto deseaba estar allí, pero debía estarlo. Por ella... por su al fin amiga Panit, y su siempre fiel compañero en vida Bukko.

En nada sorprendidos, los recién llegados hallaron un pequeño cónclave de seguidores de Ahzek frente a la puerta de extrañas características incrustada por una roca descendente sobre el mismo suelo que formaba parte de la entrada mística a la Prisión del Arcano.

Loriel, la Suma Sacerdotisa y aliada de los compañeros en la vigilia de la Prisión, al percatarse de su presencia, dispensó momentáneamente a sus seguidores y se acercó para dar la bienvenida a conocidos y nuevos por igual, presentándose formalmente y recibiendo presentación con igual decoro.

Consultando por la presencia del grupo, éstos indicaron que habían tenido una extraña visión del antiguo remedo Peregrino aprisionado en el lugar, y necesitaban acceder a información relacionada con el mismo oculta en la Prisión, si aquello era posible.

Pensando en la construcción como parte del pasado de su culto, Loriel recordó que las paredes junto al Pozo Ardiente de Almas se hallaban inscritas con textos que no se habían encontrado hasta mucho después del encierro de la criatura, así que supuso que se trataba de información al respecto del mismo.

Ante el deseo de los compañeros de pasar al interior de la Prisión, Loriel recordó los efectos sobre los usuarios de lo arcano en particular y sobre las emociones en general, pues como Prisión mística sometía la voluntad para evitar que quien estuviese dentro tuviese deseos de huir.

Acordando entrar en conjunto, Loriel programó una visita de 6 horas para entrar a por el grupo en caso de que no hubiesen salido en ese tiempo, para que los efectos de la Prisión comenzasen a afectarles.

Tomando la extraña y vieja llave que abría la puerta inclinada sobre la extraña erupción de piedra rectangular a modo de pasillo descendente incrustado en el suelo de roca natural, al introducirla en el centro de la puerta, las líneas de glifos rodeando el marco se iluminaron con una hebra de energía brotada de sutiles escrituras por la superficie de la oxidada y vieja llave.

Un extraño efecto succionador de aire sacudió levemente a los congregados junto a la puerta, momento en que ésta se abrió, revelando la sima de oscuridad con extrañas partículas de luz oscilante en forma de extrañas constelaciones rojas en su interior.

Al penetrar en aquella lisa superficie de tinieblas, los compañeros experimentaron un sutil brote de pánico y claustrofobia que se calmó al llegar al otro lado.

Sorprendentemente, la estructura interna de la Prisión había cambiado de forma evidente. Donde antes la pesadilla estructural y ambiental dominaba el espacio, ahora sólo un calmo silencio en una vieja estructura con aspecto de abandono reinaba en el entorno. A pesar de un sutil cambio emocional en el grupo, escudado por la presencia de Bukko, en absoluto el lugar transmitía la desesperación de antaño. Ni siquiera se manifestaban las extrañas supuraciones de las paredes... quizá la liberación de las almas del Pozo Ardiente y la influencia del remedo Peregrino en las mismas, al abandonar el lugar, habían dejado una calma chicha mucho más tolerable que el paisaje infernal de antaño.

Gratamente sorprendidos, los visitantes llegaron hasta el área de retención del remedo, donde comenzaron a estudiar las inscripciones.

Evidenciando mucha de la información contrastada hacía poco, también quedó claro que el remedo se había vuelto loco en aquel lugar, pues sus escritos mostraban incoherencias que ni siquiera los conocedores de los secretos Peregrinos más evidentes podían discernir... pero al fin Akon encontró lo que buscaban:

Ehurimar.

La identidad del Peregrino.

En efecto, al escuchar aquel nombre, Panit confirmó que se trataba de la criatura que ella sospechaba: un Peregrino que se había desmarcado de la línea de acción general en una manifestación hedonista de sus propios descubrimientos, para investigar por su cuenta en un 'paraíso artificial' que coincidía con la descripción de las visiones del tiefling en líneas generales.

Al parecer, Ehurimar, antes de convertirse en la patética criatura que quedó atrapada en la Prisión del Arcano -irónicamente otra construcción de los Peregrinos-, era un 'arquitecto' de los pilares de la realidad, así como un 'experimentador' de los flujos de la vida y su energía -lo que le valió la creación de los diversos artilugios como el que afectó en su momento a Katy-.

Sin embargo, en tales textos no aparecía por ningún lugar referencia a la Cacería del Odio, lo cual llevó a pensar que parecía un secreto bien guardado entre los 'removedores de mundos'.

Para ello, al verse impedidos en más información relevante entre tantos desvaríos, consideraron que deberían consultar al Círculo Interno del Desentramado y su biblioteca privada por si encontraban algo relativo a Ehurimar o la Cacería del Odio, en caso de tener datos más concretos que Panit aún no hubiese hallado.

Durante su estancia en el interior de la Prisión, uno de los acólitos de Loriel llegó al interior, convocando al grupo al exterior del lugar, pues alguien deseaba concederles audiencia.

Al salir, Huru Thani, la anciana maestra maga mida de Panit dio una calurosa bienvenida a conocidos -como si de una bromista abuela se tratase- y una sincera recepción a los nuevos llegados, deseando saber todo lo concerniente a todos, ya que Panit sólo había contado secretos desde su punto de vista. Huru estaba ansiosa por entrevistar a Katy, Bukko y el resto de los viajeros a Uarowia... pero cuando el grupo detuvo su entusiasmo, preguntó con preocupación por qué habían decidido ir a la Prisión sin antes visitarla -teniendo en cuenta que estaba a punto de retirarse y proponer a Panit como su sucesora en el Consejo Interior del Desentramado... a pesar de que aún era una chiquilla imprudente-.

Con la revelación de información sobre los Peregrinos, Ehurimar y la Cacería del Odio, Huru solicitó un momento para retirarse y volver minutos después con un polvoriento y enorme volumen, sacado del área más antigua de la biblioteca. A pesar de que desconocía algunos de los aspectos de la información que le estaban revelando, comenzó a ojear el volumen... hasta encontrar una página copiada directamente de un grabado en piedra de hacía más de 1500 años.

En él, doce individuos encapuchados y vestidos con túnicas creaban un círculo con sus brazos extendidos, unidos por las puntas de los dedos.

En el interior del mismo, extrañas formas espirales con bordes espinosos, rellenas de glifos, runas y sigiles místicos antiguos, algunos de rasgos peregrinos y otros totalmente desconocidos, se entrecruzaban con 19 siluetas difusas de distintas formas y tamaños, todas ellas en apariencia atraídas hacia el centro de las espirales.

Concordando tras estudiar el dibujo que, al parecer, se trataba de un ritual de vinculación que ataba a todas aquellas criaturas -las cuales quedó descartado que se trataba de Peregrinos, pues hasta el momento el número conocido de éstos en la historia era, precisamente, el mismo que el círculo de encapuchados-, los compañeros sólo pudieron suponer -dada su múltiple especulación y el origen del texto, relacionado precisamente con una desconocida profecía sobre la liberación de la Cacería del Odio- que las figuras eran la representación visual de tales seres.


Nada menos que 19.

Conociendo el alcance del poder de los Peregrinos, aquella nueva información era un nuevo peso que cargar sobre los hombros hasta saber qué estaba ocurriendo, y si era apropiado investigar -como había indicado Ygrein y Bukko- en el Templo del Peregrino en la propia Azur o en la Aguja del Peregrino, para obtener más datos sobre lo que parecía una situación de catástrofe inminente... si la visión se refería al presente, claro estaba.

CONTINUARÁ

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