martes, 4 de agosto de 2020

D&D 5ed - AguaProfunda - El Refugio de las Conspiraciones Oscuras - Sesión 13 - De nuevo, Doble Cara, Doble Juego

Tras la conversación con Mattrim, los aventureros recuerdan que deben volver a CraneoTrol para una nueva entrevista con otro de los Replicantes de Bonnie.

En efecto, al poco de llegar, siendo informados por Wull de que los diferentes negociantes para reabrir el negocio habían presentado sus presupuestos de reparación, un tal Maggot se presentó bastante diligente ante los aventureros, indicando que era otro de los compañeros de Bonnie. Antes de la llegada de Maggot, Wull comentó que estaba siendo testigo de las "trastadas" de la mansión embrujada, en la que le desaparecían sus herramientas de trabajo. Durante la explicación de la presencia de Lif, la barra de la taberna empezó a limpiarse por sí misma, como un gesto de "cómo se debían hacer las cosas". Atento a las preguntas del grupo, explicó que más o menos llevaba algo más de un año, apoderándose de la identidad de un granjero muerto cuya familia llevaba tiempo sin aparecer por la ciudad -pensando que quizá podrían haberse mudado a otra ciudad para mejores oportunidades a causa de su muerte-, y en la morgue de la guardia falsificó documentos para que lo incinerasen, mientras a los pocos días se presentaba como su hermano gemelo y se forjaba una identidad. Con unas eficaces cualidades de artista -pintor-, supo hacerse un hueco entre los artistas de la ciudad, siendo solicitado por algunos nobles y comerciantes para sus obras. Mientras charlaban con él, los aventureros se percataron de que hablaba mucho, dando toda clase de explicaciones y respondiendo a las pocas preguntas que éstos hacían... además de estudiar a conciencia los rasgos y modismos de éstos. Naëris, percatándose de ello, trato de convertir su rostro en un rictus, al mismo tiempo que Karla exponía que, dado su comportamiento al estudiar a los aventureros, pensando en que quizá era una maniobra para copiar sus identidades en algún momento, esperaba no escuchar ninguna tropelía en nombre de ninguno de ellos después de que el tipo se marchase -quien, al parecer, tenía prisa-. Aunque Maggot comentó que en realidad era un defecto propio de los Replicantes estudiar a la gente con la que conversaban, no pretendía hacerlo a cosa hecha. Y la prisa era simplemente por dejar trabajar al grupo, pues parecía que tenían mucho a qué dedicar el tiempo en las obras de reforma de la posada. Aunque se despidieron de Maggot, el grupo fue consciente de que la confianza en los Replicantes se hundía a cada encuentro, siendo conscientes de que desde luego no sólo eran trigo limpio, sino también al parecer tomaban nota de los aventureros... para a saber qué turbios asuntos.

Molestos con la situación, casi con deseo de darle carpetazo, los compañeros tomaron la decisión de calmarse un poco en el Portal Bostezante... cuando una nueva llamada llevó a la puerta de los herederos de VillaAnder a un curioso grupo: un Magistrado de la Orden de Magistrados y Protectores vestido de uniforme oscuro y aspecto bastante maduro, acompañado de cuatro Guardias y un joven mago despeinado, de anteojos caídos y traje desordenado, informaban de que habían percibido una perturbación en el Telar de la magia, por lo que debían investigar sobre la tenencia lícita -o no- de objetos mágicos registrados.

Los aventureros, ya molestos por el replicante, pensaron que aquello se trataba de un engaño, aunque el magistrado Garis presentó su documentación que le acreditaba a investigar tales asuntos, informando de que la posesión de objetos mágicos debía seguir un registro en AguaProfunda, junto a un impuesto de permiso de pertenencia. A pesar de la reticencia y la sospecha del asunto, cuando Garis preguntó si el grupo había llegado recientemente a la ciudad, ante la indicación a tal efecto, así como la próxima apertura de un negocio, el magistrado comentó que, en dicho caso, disponían legalmente de un mes para resolver todas las dudas legales al respecto de leyes e impuestos relativos a objetos mágicos, negocios, e incluso registro civil como ciudadanos de AguaProfunda. Debido a la profesionalidad e imparcialidad del magistrado, la situación finalmente se resolvió sin mayores percances, indicando el magistrado Garis que en el próximo mes volvería a visitar la posada para ver los resultados. Para la información sobre todas las leyes, podían dirigirse a la Cofradía de Magistrados y Protectores, donde recibirían una copia de todas las normas, leyes e impuestos ciudadanos, o bien podían solicitarla en una de las Cortes de la ciudad, así como Alcázares de Guardianes y Vigilantes. Despidiéndose formalmente, el grupo se marchó no sin antes ser preguntados por Wull -que se había ocultado al ver al Magistrado y su cohorte- por los asuntos legales, pensando que se trataba de algo con él, y aliviándose al saber que no se trataba de ello. De hecho, cuando se le preguntó sobre la veracidad del asunto de los impuestos, desgraciadamente Wull indicó que las leyes eran así.

Marchando hacia el Portal Bostezante, cerca del mercado el grupo fue testigo de una manifestación en contra de un nuevo "Impuesto de las Puertas" el cual, al parecer cobraría a todos los negocios por el número de accesos al mismo una tarifa proporcional a los mismos. Enfurecidos, una turba de más de 30 comerciantes arrancaba las octavillas pegadas en las puertas de los negocios, llamando a sus puertas para sacar a los comerciantes y que se unieran a ellos en la protesta. Al ver que un comerciante era avasallado por negarse a unirse a la protesta, el grupo intercedió para evitar que lo linchasen, intimidando a los protestantes explicando que el trabajador podía realizar sus propias protestas ante los magistrados y tribunales, en vez de ser coaccionado ilegalmente. Cuando Randy y Karla comenzaron a redactar algunas de las infracciones legales que los exaltados estaban causando al asaltar e intimidar al comerciante, los protestantes preguntaron si eran Guardias o Vigilantes hablando así, porque en caso de no serlo, con semejante actitud también podían estar incurriendo en un crimen al hacerse pasar por ellos. La discusión subió de tono, hasta el punto en que cuando otros miembros de la turba se acercaron, una postura firme de los aventureros con cierto gesto amenazador hizo que los protestantes se marchasen con una mirada vengativa en el rostro. Al mismo tiempo, el grupo se preocupó de la salud del asaltado, quien les dió las gracias, comentando que, en efecto, aquella era una ley injusta, pero que causar problemas sólo llamaría a los problemas. En efecto, a lo lejos se observó como un grupo de Guardias se presentó ante la manifestación con aspecto de ir a dispersarla "a las bravas". Así pues, el grupo se marchó nuevamente retomando su camino. Randy, por desgracia, fue consciente demasiado tarde de que el grupo estaba siendo vigilado en el altercado, y cuando se percató de que entre la gente había un tipo que los seguía por una calle paralela, éste se escabulló entre el gentío. Informando de la situación, el trío llegó de nuevo al Portal Bostezante, pidiendo una buena comida, buena cerveza y buen vino... para Katy, que nunca bebía alcohol. La tarde pasó de una forma bastante variopinta, preguntando a Mattrim cómo se elegían los impuestos, e indicando éste que el Consejo de los Señores y Señores Enmascarados hacían un sondeo mediante los magistrados de a dónde había que destinar los impuestos, y según la necesidad de la ciudad y los diferentes sectores laborales, se cobraban cuotas relativas a los sondeos sobre la prosperidad de los negocios o la necesidad de inversión. Por ejemplo, dentro del sueldo de los Vigilantes y Guardianes se tasaba un impuesto para material, salud y períodos de descanso... por poner un ejemplo. Mattrim, por supuesto, era consciente de que, probablemente, habría casos en los que los Señores podrían desviar fondos a actividades menos ilícitas que también cubriesen la seguridad de la ciudad, como sobornos o contratación de servicios "bajo cuerda", para que toda la estructura funcionase... además de que tomasen pellizcos aquí o allá. Al margen de aquello, Mattrim consultó sobre las entrevistas a los Replicantes -a lo que el grupo indicó que avisase a Bonnie para otra entrevista el día siguiente- y sobre Vajra y la misión de escolta de los Zhentarim -a lo que el grupo comentó que, efectivamente, realizarían la misión para ver de qué se trataba todo aquello-. Marchándose alegre -no sin antes comentar que, si necesitaban un Códice de Reglamento sobre Impuestos, Tasas y Reglamento Burocrático de las Cofradías y Autoridades, él mismo encargaría uno a los Harpistas para que se lo hiciesen llegar en un par de días a los aventureros a CraneoTrol-, el trovador continuó su ruta, no sin antes comentarles que, en el asunto de los impuestos... hasta los trovadores tenían que pagar impuestos por su arte.

Sorprendidos, los compañeros comían tranquilos, cuando de pronto un hombre mayor de aspecto despistado pasó a su lado, dirigiéndose como un rayo hacia ellos. Por sus ropas deslustradas, su saquillo a la cintura con aspecto de tener muchos papeles arrugados, y sus pelos blancos locos parecía un demente... momento en que se apoyó en la mesa y declaró que había recibido una visión sobre ellos, los actuales dueños de CraneoTrol. Él, Lanon el Vidente, había predicho su muerte: morirían al día siguiente, en cuanto pisasen la calle, atropellados por un carruaje blindado que los aplastaría y desparramaría sus entrañas por los suelos. Debían ser muy cautos al día siguiente, pues la muerte llegaría terrible. Más sorprendidos por el aspecto de loco que de la profecía, cuando los aventureros trataron de comunicarse con el hombre, éste cambió de pronto su actitud y, pidiendo disculpas a aquellos desconocidos con los que había tropezado, hizo un gesto de no saber muy bien donde estaba... y que le apetecía tomar una comida caliente. Sobresaltados e inquietos, continuaron su comida. Minutos después, un muchacho paseaba entre la multitud repartiendo un diario llamado las Damas y Caballeros de Halivar. Randy le compró un ejemplar, en el que además de cotillear sobre la vieja nobleza de AguaProfunda, la portada revelaba una inquietante noticia en el Distrito del Castillo -donde se encontraba el Portal Bostezante- la cual indicaba que había personas extranjeras sufriendo desde hacía días una extraña amnesia que los dejaba sin recordar horas o un día de actividades. Sospechando de una maldición, la Orden de Magistrados y Protectores había iniciado una investigación.

Impactados por el folleto, apenas una hora después un magistrado de aspecto recto y recio, más marcial que aquel que horas antes había pasado por CraneoTrol, acompañado de cuatro Guardias y una joven y elegante maga, entró a la posada, consultando a Durnan si podían realizar una investigación, a lo que éste les dio permiso sin rechistar, algo molesto por el hecho de que podrían espantar clientela -lo que en efecto sucedió cuando el grupo se giró a interrogar a los primeros clientes, momento en que tres visitantes pasaron sigilosos tras ellos, pagando su cuenta en barra y marchándose rápidamente-. Después de una ronda, el magistrado y su acompañante maga Velim, una hermosa señorita de piel oscura y un ceño dorado que sujetaba un apretado moño de cabello rizado hacia arriba, se acercaron a los aventureros, solicitando robar algo de su tiempo para una investigación. Al explicar sobre el asunto de las noticias, hicieron unas cuantas preguntas sobre posibles episodios de amnesia, y al no hallar nada más allá de una semana, salvo el momento de su encontronazo con un azotamentes al rescatar a Renaer Neverember -informe que sería oficial dentro de la Guardia del Puerto, indicando que lo consultase el Magistrado por si había alguna duda... lo cual éste parecía conocer de oídas-, el oficial solicitó el uso de magia de adivinación sobre el grupo para ver si habían sufrido alguna anomalía mental.

Permitiendo el uso de un conjuro que analizaba la magia sobre un objeto o persona, la muchacha (que se presentó como La Investigadora Velim) os estudió uno a uno con detalle. En efecto, confirmando residuos mentales antiguos que probablemente coincidían con aquello, la muchacha pareció satisfecha, indicándolo así al magistrado. Despidiéndose cortesmente, continuaron su ruta. Perspicaces en su observación, los aventureros fueron conscientes de que, casi al momento de comenzar la ronda, Bonnie se escabulló de su puesto de trabajo. Cuando el magistrado se marchó, volvió a tener otra conversación algo tensa con Durnan, aunque se despidieron formalmente y sin aspavientos. Poco después de aquello, Karla se acercó a Durnan para preguntarle sobre algo como ciudadano y tabernero, en lo relativo a impuestos de objetos mágicos. Confirmando aquella ley, Durnan mostró un documento oficial que revelaba la pertenencia de un hacha mágica como propiedad de Durnan. Bromeando sobre el asunto, y quejándose un poco sobre los impuestos -incluyendo un intercambio de palabras sobre El Foso y bajar algún día, a lo que Durnan comentó que parecía que los aventureros se mostraban más avezados, y quizá les organizaría una bajada en breve-, Karla volvió junto al grupo, esperando la hora del anochecer, cuando se reunirían con Yagra. En efecto, apenas una hora antes del ocaso (y tomando algo más para pasar el rato), la semiorca preguntó qué tal estaban y cómo habían pasado el día, además de conocer su decisión sobre el asunto. Ante una respuesta afirmativa, comentó que se reunirían a las afueras de la posada con el cliente en una hora.

Allí, una hora después, los compañeros se reunieron con Yagra y un tipo de aspecto estirado y modales nobles, al que la semiorca presentó como Lord Phillis -aunque comentó que, por seguridad, no era su verdadero nombre-. Entregando 100 monedas de oro por cabeza, comentó que las otras 200 por cabeza serían después de devolver Lord Phillis al punto de destino final, de vuelta a la Posada. Cuando Karla comentó que no realizarían el encargo sin tener unos contratos debidamente firmados Yagra se disculpó por haber olvidado traerlos. Los tendría cuando volviesen. Ante la negativa firme de Karla de no realizar la tarea sin aquellos, Yagra finalmente cedió, molesta ella e indignado Lord Phillis, comentando que volvería en torno a media hora con ellos. En efecto, regresando en ese tiempo, extendió los contratos con el Sello de los Señores de AguaProfunda, el Lacre de la Magistratura, y la firma del Magistrado Terio Alatere junto al contratante Lord Philleas Atriu y su Sello Familiar, después de revisar un contrato de escolta hasta un punto en el Distrito de los Muelles, un almacén al sudoeste de la Corte Tripas de Pescado, y después volver a la Posada, los compañeros aceptaron su validez y se pusieron en marcha. La desagradable voz nasal de Lord Philleas al menos no se dejaba escuchar demasiado, preguntando si el grupo llevaba mucho tiempo dedicándose a aquel trabajo, pues estaba claro que el tiempo que le habían hecho perder suponía una desagradable molestia en sus asuntos, y la impuntualidad no era un aspecto que acompañase a un trabajador profesional. Cuando indicaron que básicamente llevaban horas, un suspiro del Noble indicó con una mirada y un susurro que esperaba que al menos supiesen parar golpes lo bastante como para que no le llegaran.

Soportando la impertinencia del noble, el grupo llegó al punto de destino en el Distrito del Puerto, no sin antes iluminarse con la magia de Randy, pues la mayoría de los faroles de las calles estaban rotos o habían sido directamente robados, y la gente que circulaba en plena calle de vuelta a sus casas, trabajos u otros menesteres caminaba con su propia luz: antorchas o faroles. Al consultar si deseaba que lo acompañasen, Lord Philleas especificó que debían quedarse esperando en la entrada hasta que concluyese sus negocios, pues no necesitaba de sus servicios en éstos. Señalando específicamente al contrato, éste sólo los precisaba como acompañantes de ida y vuelta en el trayecto, pero no decía nada de que tuviesen que estar presentes en la transacción. Molestos por la altanería del contratante, se mantuvieron al margen en la entrada, observando como los transeúntes pasaban, los observaban, los saludaban o sencillamente los ignoraban.

En el interior, Karla escuchaba que Lord Philleas tenía minutos después una acalorada discusión con otra voz por cuestiones de un pago inferior al acordado en unos servicios, pero nada que indicase violencia física o ataques, así que no se molestó en seguir prestando atención... hasta que dos flechas desde el techo en un edificio frente al almacén se clavaron en la pared junto a la luchadora, al tiempo que dos extraños se acercaban desde las sombras por el flanco derecho de Naëris... sin sospechar que, bajo su aspecto de elfo normal se encontraba la sangre de un drow que veía perfectamente en la oscuridad más profunda. A pesar de ello, sorprendieron al brujo con una andanada de estocadas que lo hicieron sangran en abundancia. A pesar de ello, Naëris logró liberar sobre uno de sus atacantes una explosión de fuego demoníaco que a punto estuvo de arrasar con la vida del mismo. Preocupados por el asalto, los aventureros se pusieron en guardia. Convocando una protección sobrenatural de frío maldito, Naëris causó a uno de sus atacantes que dicho frío le atrapase el brazo y parte del torso al alcanzarle con otra nueva estocada, reacción que provocó el fallo de un nuevo ataque por parte del mismo. Aterrados en apariencia, ambos comenzaron una retirada.

Enfurecido por los daños sufridos, el brujo drow convocó su espada de sombras, lanzando un tajo en un arco letal que alcanzó por la espalda a uno de los fugitivos, robando su vida y dejándolo pálido y muerto en el suelo. Al mismo tiempo, el otro fugitivo, en un alarde de agilidad, mientras escapaba dejó caer un frasco sobre el cuerpo de su compañero, el cual estalló en llamas ante la sorpresa de los emboscados. Tratando de escapar, a su espalda Naëris conjuró a las fuerzas de las sombras, enviando un proyectil de fuerza arcana que estalló sobre su espalda. Con la fuerza de la explosión, el fugitivo cayó al suelo de bruces... y no se volvió a levantar. Un segundo proyectil de fuerza voló hacia el tejado de donde provenían las flechas, donde una explosión violeta reveló la posición de dos tiradores apostados en el tejado, uno de ellos tambaleante por la energía. Señalando la dirección de las flechas, Naëris indicó a Karla la procedencia de las mismas. Ésta, en una épica proeza de agilidad, se lanzó a toda velocidad con un poderoso salto que la hizo volar varios metros hasta caer sobre el edificio en que dos arqueros se situaban, esperando poder seguir disparando sobre los aventureros. Al caer entre ambos, la sorpresa los dejó tan asombrados que el bastón de la monje voló sobre el rostro de uno de ellos, causándole un estallido de sangre en la nariz al golpearla con ímpetu. Sin embargo, tal fuerza hizo tambalear al enemigo, apartándolo de la trayectoria de un segundo impacto. Karla, enfurecida, explicó que mejor sería que no hicieran tonterías. Pero lo que ocurrió tras aquello fue realmente lo más estúpido que los aventureros habían visto en su vida. Tratando uno de ellos de escapar de Karla, ésta le alcanzó con un bastonazo por la espalda, desestabilizándolo. De hecho, tal impacto lo llevó a trastabillar en dirección al borde del tejado para dejarse caer intentando huir, con tan mala fortuna que cayó al suelo, rompiéndose un tobillo. Después del grito de dolor, que derribó al fugitivo en el suelo, un sonido de cristales rotos con la caída provocó una explosión de llamas sobre el caído, quien quedó devorado entre alaridos por el fuego, ante la mirada atónita de los aventureros. Sorprendida por el hecho, Karla vio como el otro tirador escapaba de su lado, evadiendo sus intentos de frenarlo. Saltando al suelo con idéntica mala destreza, la caída provocó al fugitivo un renqueo que, al tratar de saltar sobre su compañero en llamas, le provocó por la torpeza algunas quemaduras, pero el destino de este fugitivo era marcharse sin mirar atrás.

Randy, enfurecida por no poder desatar su cólera en la batalla, callejeó tras el fugitivo. Al verlo, alzó su voz en una orden sobrenatural, tratando de que el atacante se tirase al suelo, frenando su huida, pero la adrenalina y el temor del asesino le sacudieron de la cabeza con cierta facilidad aquella orden mágica, continuando su marcha. Por suerte, mientras Naëris lo perseguía, doblando una esquina para lanzarle dos rápidas estocadas con su espada de las Sombras... aunque sólo una de éstas llegó a robar parte de su vida, dejando una fea mancha negruzca alargada en su espalda, una espectacular pirueta aérea llevó a Karla a saltar sobre los tejados, cayendo frente al fugitivo. Al cortar su retirada, lo miró con determinación, indicándole que aquel era su fin de trayecto, tras lo que lo noqueó de un soberano bastonazo en la cabeza.

Mientras el hombre caía, Naëris escuchó el estallido de un cristal. Alejándose en dirección al ruido, dejando tras él a Randy y Karla llevando el cuerpo del atacante inconsciente, dobló una esquina hasta la calle junto al almacén, donde vio como el fugitivo que había caído por su estallido místico ardía en llamas. ¡Maldición! ¿Qué estaba ocurriendo? Llevando al cuerpo inconsciente junto a la entrada del almacén, de pronto el noble salió por la puerta, sobresaltándose ante el espectáculo que encontró. Aturdido por la circunstancia, azuzó a sus protectores para marcharse de allí, pues había terminado su negocio. Sin embargo, éstos tenían otros planes, como interrogar al prisionero al que engrilletaron. Pero Lord Philleas no estaba por la labor, indicando que la prioridad era su protección y marcharse de allí, y si ellos se retrasaban o quedaban atrás, no cobrarían el resto del pago. Molestos por la situación, a pesar de tratar de razonar con el testarudo noble, finalmente consintieron en acompañarlo... con Randy echándose al hombro al prisionero para interrogarlo por aquel ataque y los motivos del mismo. Aquello frenó el paso del noble, indicando que, dado que aquel viaje era de incógnito -y por ello había contratado sus servicios, en vez de guardia oficial-, un cuerpo inconsciente sobre una luchadora llamaba bastante la atención, así que, o lo abandonaban, o se marcharía sin ellos, y ninguno cobraría. En una discusión relativa al cumplimiento o no de los acuerdos en el documento, en el que no se especificaba el que no pudiesen acompañarlo sin un prisionero, a pesar de que Lord Philleas insistía férreamente en dejarlo atrás o quedarse ellos, el grupo provocó un tira y afloja en el que, o lo acompañaban con el prisionero, o nadie se movía de allí. Indignado porque unos contratados no cumplían sus órdenes, el contratista indicó que estaba harto de su comportamiento, y se marchaba de allí sin ellos. Cuando empezaron a perseguirlo con el cuerpo a cuestas, el nobles empezó a gritar pidiendo ayuda a la guardia porque le estaban persiguiendo. Karla entonces se acercó a él, practicándole una maniobra de lucha sin armas en la que le apresó unas manos -cuya piel estaba poderosamente dura, más de lo que un hombre de la constitución de aquel joven noble podría tener- que trataron de atacarla sin éxito con un golpe bajo. Un instante después, la mujer desequilibró al noble, quien cayó de espaldas sobre el suelo, mientras la monje lo mantenía en una posición de retención.

Unos instantes después, unos guardias se presentaron en el lugar, dando el alto a todo el mundo, pidiendo que soltaran al hombre, tirasen las armas al suelo, y explicasen qué estaba ocurriendo. Aunque Lord Philleas intentó explicar que lo estaban persiguiendo y asaltando con agresión, los aventureros comentaron que trataban de retener a su cliente en una fuga tras un ataque, para protegerlo del peligro. Con los guardias dudando del asunto, ya que el hombre había sido encontrado retenido y derribado en el suelo, a pesar de ello cedieron en escuchar todas las versiones, con una de los aventureros explicando que habían sido contratados por aquel hombre para un servicio -presentando los papeles por ello a uno de los Guardias, que empezó a examinarlos mientras otro tomaba nota de la situación-, y mientras huían de un asalto en el que habían sufrido lesiones -como se veía en las heridas a medio curar de Näeris por parte de Randy-, atrapando a uno de los atacantes para averiguar sus intenciones, e informando de tres cadáveres en llamas bajo extrañas circunstancias. Por su parte, Lord Philleas apelaba a sus contactos en la alta sociedad y la magistratura para resolver aquella situación en la que sus contratados no habían cumplido con una parte del trato en la que les había ordenado acompañarlo de vuelta al lugar del que provenían, poniéndose violentos cuando el noble trató de explicar el contrato. En ese momento, Karla decidió que pondría una denuncia al noble por incumplimiento de contrato. Con una mirada extraña, el vigilante que revisaba los contratos explicó que había algo extraño en los mismos. A pesar de que parecían auténticos, la redacción de éstos no coincidía con los puntos meticulosos que cualquier Magistrado de AguaProfunda expresaría apropiadamente y con todo lujo de detalles en un contrato de trabajo eventual, lo que hacía parecer que, si bien los argumentos del noble podrían ser válidos ante la ambigüedad de las condiciones, también podrían aplicarse los razonamientos de los contratados, lo cual le daba que pensar que el documento podría ser falso. Un gesto de preocupada indignación asomaba al rostro del noble, quien se encontraba visiblemente nervioso ante aquella investigación. Dado el giro de los acontecimientos, los aventureros decidieron acusar formalmente al noble de falsedad documental y negocio fraudulento con tales documentos, ante lo que la guardia explicó que aquello podría hacerles cómplices de tal documento si habían aceptado dinero por el mismo. Presentando las 300 monedas de oro de adelanto como prueba -sin problema- del negocio, los aventureros avinieron en declarar sobre el asunto, pues habían arriesgado su integridad y salud por una circunstancia ilegal que los metía en problemas con un individuo desconocido.

Así pues, y aceptando acompañar a la guardia para declarar sobre tal asunto, ya que habían presentado una acusación formal, la guardia retuvo a Lord Philleas, quien aceptó sin duda ser detenido pues, según él, aquella situación se resolvería con rapidez y contundencia en los resultados para los implicados culpables... mirando a los aventureros de reojo... pues su red de contactos le permitiría abrir una investigación que provocaría un buen dolor de cabeza a los aventureros. Por su parte, éstos comentaban que, gracias a su rescate del joven Neveremer (Renaer) y sus conexiones con el capitán Hyustus Staget del Distrito del Puerto, la cosa realmente podría ser totalmente distinta, a pesar de que Lord Philleas se burló del dudoso poder de un joven cuyo padre había sido expulsado del rango de Señor de AguaProfunda al haber dilapidado estúpidamente su fortuna, siendo exiliado de la ciudad. Al llegar al Alcázar de Guardia en el Distrito del Muelle, siendo ya pasada la media noche, los recién llegados se encontraron de frente con el Capitán Hyustus, quien parecía a punto de comenzar un turno de noche.

Éste, al ver a la comitiva, expresó sorpresa al observar lo que parecía un noble preso... y preocupación sarcástica al ver a los aventureros. Preguntando cual era el motivo del problema -recordando que esperaba haber sido claro en lo de "mantener un perfil bajo"-, los aventureros comentaron la situación al respecto de un supuesto negocio fraudulento de escolta al noble al que traían prisionero -y que se ofrecía a ser interrogado vehementemente para demostrar la realidad de los hechos que recaerían justamente sobre sus acusadores-, se le explicó la situación, incluyendo como documentación los contratos, un vial de fuego de alquimista requisado a un prisionero inconsciente al que se debía interrogar, así como presentar como prueba del delito el dinero pagado como anticipo del contrato... dinero que no aparecía especificado en dicho contrato. Mientras el grupo explicaba de nuevo la situación, el Capitán Hyustus estudiaba el documento. Sorprendido, explicó que, aunque la letra del mismo era del Magistrado en cuestión, le extrañaba que hubiese redactado en los últimos días tal documento... además de una redacción tan dada a posibles interpretaciones confusas o ambiguas, como intentando de forma implícita "crear huecos legales"... pues según tenía entendido, el Magistrado Terio Alatere se encontraba en un retiro de descanso de sus funciones desde hacía dos semanas. Para entenderse... unas cortas vacaciones. Ante aquella información, los aventureros empezaron a sospechar que aquellas implicaciones eran un tanto extrañas. Así, cuando el Capitán Hyustus les preguntó si aquella situación se resolvería en una acusación formal, deberían esperar al interrogatorio de Lord Philleas, clasificar las pruebas, atender e interrogar al prisionero, abrir una investigación en el lugar de los hechos, interrogar testigos, recopilar todas las pruebas del mismo lugar... y para ello se precisarían al menos tres horas. Si no tenían prisa, podían echar una cabezada en algunas de las celdas... abiertas, por supuesto, hasta entonces, cuando se les reclamaría para su testimonio. Sin objeciones, el grupo se fue a descansar. Después del tiempo aproximado, el Capitán Hyustus los convocó a sus dependencias con gesto serio y brusco. Algo extraño había ocurrido. Cuando entraron con él, lo primero que les preguntó es si se habían metido en algún lío gordo con alguna organización criminal peligrosa o importante. Los aventureros explicaron que, aparte de las cuitas con los Xanathar o los Zhentarim, no sabían cual era el problema. Asegurándose de que nadie prestaba oídos a la conversación, Hyustus cerró la puerta y les explicó los sucedido: al recoger los cuerpos calcinados y tomar nota de varios testigos que corroboraban el asalto a los aventureros y su acción en legítima defensa, se unía algo de lo más extraño: en el almacén que vigilaba el grupo, se encontró el cuerpo desnudo de Lord Philleas Atriu, muerto a golpes. No sólo eso. Antes de esa revelación, cuando el Capitán Hyustus interrogó al hombre inconsciente, éste comentó que no habían atacado a los aventureros para matarlos... o al menos no en principio, a pesar de la violencia de su eficacia. Sus intenciones eran desviar su atención y después huir. Después de aquello, cuando el Capitán fue a ver al prisionero tras enterarse de las últimas noticias en el lugar del asalto, encontró a uno de sus hombres desnudo e inconsciente en la habitación de interrogatorios, y el falso Lord Philleas había huido.

Justo en ese momento, una alarma de fuego se dio en el alcázar, y al investigar lo sucedido, encontraron el cuerpo en llamas del prisionero capturado por los aventureros, como si alguien lo hubiese incendiado con una substancia fuertemente volátil. Aquella situación era tan de locos, que tenía obligatoriamente que abrir una investigación, notificándola al cuerpo de Magistrados y Protectores. Y, lo más problemático era que una de las pruebas cruciales de la investigación -una marca Zhentarim en el cuello del prisionero muerto por las llamas- había sido destruida en el incendio, lo que eliminaba un cabo oficial de la misma, dando lugar sólo a especulaciones a tal respecto, teniendo que hacer piruetas burocráticas para intentar caminar por aquel tortuoso sendero de pistas. Así pues, la pregunta era ¿quién diablos les había dado aquella manzana envenenada de contrato, y qué sabían? Porque formaban parte de la investigación oficial, y no podrían marcharse muy lejos para dar cuanto testimonio pudiesen. Pensando Randy en que podrían interrogar a los cadáveres gracias al poder de los dioses, Hyustus concluyó que podría solicitar el servicio de un clérigo o sacerdotisa para utilizar su poder sobre el cadáver del recién abrasado, pues era el más entero de todos los recuperados, además del de Lord Philleas, a cuya familia tendría que informar sobre su muerte en el transcurso de la investigación. Intercambiando miradas de complicidad, los compañeros provocaron un gesto interrogante en el capitán. Karla explicó que, si les daba suficiente tiempo, podrían presentarle a alguien más implicado en el caso, pero necesitaban que detuviese la investigación por unas horas. Dada la reputación de justicieros, aunque con buenas intenciones, el Capitán explicó que, repentinamente, le había dado una dolorosa jaqueca que le incapacitaría para un trabajo eficaz en la investigación hasta el amanecer, momento en que pondría en marcha todo el papeleo y la maquinaria legal. Hasta entonces, esperaba que el grupo les trajese algo importante con que poder tirar de un cabo sólido y llegar al final de todo aquello. Y mientras los compañeros se marchaban, maldecían a los replicantes por su implicación en aquel asunto

Como planificación, siendo ya las 2 y media de la mañana, su plan pasaba por visitar a Bonnie en el Portal Bostezante, preguntar por la residencia de Mattrim TresCuerdas (sin contar nada más), dirigirse allí, y al tiempo que reclamar ayuda de Renaer Neverember sobre una situación peliaguda con respecto a un incidente de asesinato de un noble, explicar que la situación con los Zhentarim y los Replicantes podría ser más peligrosa de lo tolerable, incluyendo el hecho de que necesitan saber dónde se refugia Yagra StoneFist para señalarla como sospechosa en una investigación de la Guardia de la Ciudad al respecto de contrato ilegal, asociación criminal, asesinato de un noble de AguaProfunda e implicación de otros miembros de la autoridad -como un Magistrado de vacaciones- bajo sospecha.

Así pues, el trío se decidió a darse prisa en lograr sus objetivos... o la cosa se pondría realmente interesante.

CONTINUARÁ

RECURSOS CONSUMIDOS

Karla - 3 KI

Naëris - 2 SLOT

Randy - 1 SLOT N1 + 1 SLOT N3

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