También estaban interesados -por la curiosidad o el afán de amasar fortuna- en el caso de Vincen Trench y los drow que, al parecer, aquel elfo del que les había hablado (un tal Naëris, propietario actual de una posada en el Distrito Norte, la cual estaba en reformas, llamada CráneoTrol) contrató sus servicios para investigar la muerte del anterior propietario -alguien llamado Lif- y su presunta relación con los drow. Entre la tormenta de posibilidades quedaba un pequeño asunto por resolver a título personal: en el asalto al puerto, aquel mediano que manejaba magia mental los había puesto a los pies de sus aliados para que los vapuleasen... y era una deuda a saldar por simple cuestión de honor... y ver al tipejo morder el polvo. Tendrían que ocuparse de él en el momento oportuno. Y en cuanto a asuntos puramente económicos sin una cuestión de riesgo para la salud estaba legalizar la Cofradía de la Moneda Dorada (sabían que si la gente empezaba a hablar de ella y la relacionaban con actividades legales... bueno... estaban seguros de que los Magistrados llamarían a la puerta un día muy interesados por conocer los papeles del negocio y ver si estaban en regla) y la posibilidad de adquirir una taberna o posada... para impulsar su propio negocio (NdDJ: Se nota que los jugadores son Cordobeses. Si no saben en qué meterse a trabajar... abren un bar). Estaba claro que, en el caso tanto de la Cofradía como de la Posada iban a necesitar inversión, papeleo y trabajadores. Sobre todo trabajadores.
Aquella intensa conversación que comenzó con un suave intercambio de opiniones sobre los últimos tres días había fluido a lo largo de la mañana, hasta que el grupo se dio cuenta de que la posada de El Tranquilo estaba en pleno bullicio... y una nueva melodía se unía a las habituales flauta y laúd de las músicos que amenizaban la taberna. Al echar un vistazo, el trío se encontró con la mediana más deliciosa, exuberante y picaruela a la que habían echado el ojo en bastante tiempo, tocando el violín (NdDJ: Recomendación para animar la imagen de esta nueva PJ, ver en YouTube LINDSEY STIRLING:
"Roundtable Rival" https://www.youtube.com/watch?v=jvipPYFebWc, "The Arena" https://www.youtube.com/watch?v=4MCjU-Du3eI, "Artemis" https://www.youtube.com/watch?v=VsN7E35LpJE, "Dragon Age" https://www.youtube.com/watch?v=AuJnvC8voJY, "Zelda Medley" https://www.youtube.com/watch?v=b3KUyPKbR7Q, "Assassin's Creed III" https://www.youtube.com/watch?v=MOg8Cz9yfWg & "Lord of The Rings Medley" https://www.youtube.com/watch?v=dQiNVk_u0po).
Y ésta es su historia.
Bredda no fue la más dulce ni la más prudente de sus hermanas. Tampoco la más aplicada en el campo, pues sus motivaciones a menudo la llevaban a estar en boca de todos... casi literalmente.
Lasciva, interesada y cruel con el sexo opuesto... incluso el propio... desde pequeña utilizaba su sonrisa dulce y sus grandes ojos inocentes para conseguir lo que quería, lo que la llevó a comprender que manipular a los demás era una buena forma de obtener todo lo que pudiera que hiciese su vida más acomodada.
Y cuando alcanzó la adolescencia, su exuberante desarrollo le dio poderosas armas para mejoras sus cualidades como "zorra implacable" -como la llamaban algunas de sus antiguas amigas-. De hecho, bailar delante de una hoguera al ritmo de la música la puso en conocimiento de observar quién otorgaba dinero a los músicos que a veces amenizaban su baile, y a quién se le iban los ojos con su cuerpo, dejando de prestar atención a sus bolsillos.
Aquello era un nuevo reto.
Y el reto fue el siguiente paso en su vida.
Huyó de casa con un grupo de músicos ambulantes que se ganaba la vida con sus actuaciones de día... y vaciando algunos bolsillos de noche. Aquello le encantaba. Planificaba sus golpes y seducciones precisamente cuando estaban a punto de abandonar la población que habían visitado para amenizar, para así estar segura de que se encontraría lejos cuando a quienes desvalijaba se les ocurría mirar en sus bolsillos, esperando a que llegase la cita secreta que habían planeado con ella.
Así, su risa, su mirada y su cuerpo sensual hicieron estragos en el camino por las comunidades que visitaba... pero nunca se convirtió en "la chica de...". Su ambición era su único amor.
La cosa mejoró cuando comenzó a aprender los secretos de los Bardos. Una mujer de ropajes oscuros y aire misterioso observó una de sus actuaciones, y a media noche la abordó entre susurros, explicando que desperdiciaba su potencial sólo embrujando a los demás. El verdadero poder estaba en el miedo. Y si ella deseaba tener poder sobre los demás, la mujer le enseñaría mucho más de lo que podría aprender por sí misma. Defenderse en los caminos de malhechores, asaltar casas y forzar cerraduras no sería nada comparado con tener a sus pies a quienes quisiera en su camino. En ese momento, Bredda no comprendió que había sido tomada y estrujada por su propia ambición. Siguió a Ashun Labios Negros sin mirar atrás, hasta llegar a AguaProfunda... a la Casa de las Sedas Púrpuras.
Allí fue introducida a Jathaliira Thindrel, la Dama Púrpura, la señora del lugar. Aunque pronto Bredda se percató de que aquellos salones ofrecían los servicios del sexo a quienes los contratasen, Ashun tenía otros planes para la inmaculada figura... más o menos... de Bredda, a quien pronto la humana dueña de la fortaleza de los placeres en AguaProfunda mostró un nuevo enfoque del uso de todos sus talentos.
Por desgracia, un elfo de aspecto extraño y modales poco usuales, un día demostró que no sólo los talentos físicos de una dama bien entrenada podían servir en una batalla de intelecto y encanto, y el colgante que aún le quedaba como recuerdo de su antigua banda de músicos le fue sustraído con artes desconocidas.
En ese momento crucial, a pesar de los lujos en los que se encontraba sumida y su actual vida desenfadada y desenfrenada, Bredda fue consciente de que no estaba rodeada de aliados, sino potenciales clientes y señores que sólo utilizarían sus talentos para su propio beneficio... y comenzó a echar de menos, escalonadamente, a sus viejos compañeros de viaje, a sus amigos de la infancia... e incluso a su familia.
En aquella súbita bofetada de realidad, el deseo de recuperar su colgante y encontrar en quienes realmente poder apoyarse en caso de necesidad comenzó a crecer en su interior.
Así, aunque siguió asistiendo a las enseñanzas de Ashun y Jathaliira, pronto comenzó una vida paralela en la que empezar a ganarse el sustento por su cuenta, hasta el momento de librarse de sus inquietantes amas, que utilizaban el local de fiestas como un método de contrabando de riquezas e información más allá de los meros placeres de la carne, situación que ponía en peligro a quien revelase lo que allí ocurría.
Desde ese momento, Bredda ansía la libertad de poder elegir lazos estables con gente en la que confiar, más allá de que se pierdan en su mirada o deseen sus pechos, pero hasta la fecha sólo ha encontrado que, por desgracia, la ciudad de AguasProfundas es un Refugio de Conspiraciones Oscuras, donde la superficie brilla luminosa a la luz del día, pero en las sombras de la noche, los fantasmas del pasado y el presente sacan a relucir sus galas para moverse entre bastidores manejando los hilos del destino de la urbe.
Allí, en aquella posada que había elegido visitar para amenizar el día, Bredda desplegaba sus artes musicales (y sus hermosos pies depilados -como exótica curiosidad-), observando a los pudientes dentro del antro del Puerto, eligiendo quienes fuesen lo bastante arrogantes, estúpidos y acomodados como para saquearles el bolsillo y que luego se arrepintiesen de su actitud de grandeza, además de mezclarse entre las gentes humildes que, a menudo, demostraban más honradez y sincero orgullo que quienes ostentaban el poder. Aquí y allá pronto los parroquianos se acercaron a deleitarse con todos sus talentos, aprovechando la chica incluso para juguetear con sus exuberancias para atraer miradas, atontar mentes y aligerar bolsillos, momento en que, al terminar un buen pedazo de su repertorio, decidió hacer un descanso, recibiendo un buen puñado de monedas con los que pagar sus necesidades más o menos normales. Pero lo que más le llamó la atención fue un variopinto grupo de tres tipos (un semiorco de ojos extraños y poderosa armadura, un humano con ropajes sencillos pero gustos caros en la mesa, con un látigo anudado a su brazo y una hermosa espada enfundada en su costado, acompañados de un extraño vástago elemental de cabellos blancos siempre agitados -a pesar de que la brisa del puerto no soplase en aquellos momentos-, que jugueteaba con un yelmo entre sus manos, a la vez que sonreía a la camarera de la taberna, desplegando sus propios encantos torpes de hombre), de quienes uno de ellos le arrojó una pieza de plata y la invitó a sentarse con ellos... aparentemente para hablar de negocios, a pesar de que bromeaba con el semiorco guiñando el ojo en dirección a la mediana. Intrigada por aquellos tipos con pinta de aventureros, se acercó a ellos para confraternizar. Al parecer, se daban a conocer como "La Compañia de la Moneda Dorada", un grupo variopinto de personajes con intenciones de crear un negocio en la ciudad, para lo que buscaban talentos de distinto tipo que poder contratar a su servicio, ampliando así las posibilidades de éxito de su empresa. Y dado que la mediana parecía disfrutar de un desmedido don de gentes, estaban seguros de que podría tener un hueco en su empresa. Mientras los compañeros hablaban con la mediana, aprovecharon para invitarla a una comida digna de un precio derrochador en la Posada de El Tranquilo, a lo que Rauch lanzó una pícara sonrisa a la posadera para que atendiese sus necesidades, además de sugerir una vez más que Drum fuese el mecenas del ágape. El monje no se negó de nuevo a pagar la comida, a lo que la chica de la posada comentó de pasada a Bredda que, en virtud de su actuación y cómo había motivado a los parroquianos, la forma de pago del posadero era una cama gratis para descansar esa misma noche. El pago no sería en monedas, pero un techo bajo el que descansar sin molestias y cómodo bien podría valer la generosidad del dueño de la posada.
Agradecida, Bredda continuó su periplo con los recién conocidos. Fue entonces cuando el trío se percató de que, una vez más, Eliah el extraño elfo se encontraba en la posada, esta vez a unas horas más prudentes. Cuando la mediana se percató de la atención que los aventureros prestaban al elfo, consultó de quién se trataba, a lo que éstos explicaron que, al parecer, solía frecuentar la posada comerciando con información, aunque el término "comerciar" no parecía del todo apropiado, ya que en las pocas ocasiones que habían confraternizado con él, cuando les había ofrecido información, no había solicitado un pago por ella, a pesar de que ya había indicado que la información tenía un precio a Rauch en su primera charla. Era un personaje desconcertante.
Bolgarh, el más reservado del grupo de aventureros, fue quien estuvo más atento a las conversaciones de los parroquianos a su alrededor, incluyendo el hecho de que se había fijado en Eliah, quien se había acercado durante un rato a una mesa en la que unos guerreros de aspecto intimidatorio, con poderosas armaduras y buen armamento -quienes ya planificaban desde hace tres días cómo abordar a la Guardia, solicitar una admisión en las fuerzas de la ciudad, y cambiar la estructura de acción desde dentro-, conversaba con ellos sobre un asunto delicado. Al parecer les preguntaba sobre una secta que hacía un par de semanas trató de raptar al hijo de un noble de la ciudad (cuya identidad era desconocida), rapto que fue frustrado por un grupo de aventureros que expuso públicamente a esa secta de cariz demoníaco, permitiendo a la Guardia de la ciudad encontrar al noble raptado con vida. Ya que el noble no había especificado la identidad de sus rescatadores, la gente especulaba diversos hilos en aquella actuación, a pesar de que ningún parecía llevar a algún lado.
No obstante, se sabía que desde hacía algo más de dos semanas, un grupo de aventureros se había dado a conocer por sus actos en varias situaciones en la ciudad, relacionándolos tanto con la Guardia de los Muelles como con el asesinato de otro hijo de la familia noble Atriu, con una investigación al parecer en ciernes sobre la propia familia. Sin embargo, rumores entre los bajos fondos también especulaban con que el culto al descubierto no había huido de la ciudad, sino que se ocultaba, lamiéndose las heridas, en busca de una nueva sede en la que establecerse de forma anónima para recuperar sus actividades. Según parecía, un tipo con una descripción muy concreta: cabello muy negro, corto, rizado con un mechón blanco en la frente; un ojo azul oscuro y otro con el iris blanco; piel pálida y constitución enjuta... ha sido visto por las calles del Distrito Sureño (cerca de la Vieja Tienda de Monstruos en el Carril de Tilman), conociendo el destino del culto revelado, y según parece desea unirse a dicho culto.
Lo más sorprendente es que este extraño -según fuentes de Eliah- se encuentra relacionado con otro culto: El Maligno Fuego Elemental, de una orden que adora a los Males Elementales, fuerzas cósmicas cuyo único deseo es devolver al mundo a su estado primordial sin la presencia de seres vivos, con sólo el caos de las fuerzas primarias chocando entre sí por el control del mundo sin interferencias de seres vivientes más allá de los propios elementales. Lo peligroso de aquella situación sería que ambos cultos uniesen fuerzas en la ciudad, por lo nefasto de tales consecuencias. Rauch, al escuchar aquello -en conjunto con Bolgahr-, se sintió íntimamente molesto al conocer la existencia de tal Culto Elemental en la ciudad, pues daba mala fama a los elementos neutrales que armonizaban en el mundo. Eliah tenía la necesidad, en aquellas preguntas, de saber si los caballeros se habían topado con aquel extraño. Bolgahr y Rauch se giraron al resto, exponiendo lo que habían reunido en cuanto a la actitud del elfo en la posada en los minutos más recientes. Ante tales datos, Bredda fue consciente de que los aventureros se mantenían bastante activos en lo relativo a cualquier rumor o información jugosa de la que sacar algún tipo de beneficio. Parecían espíritus afines a sus propias necesidades. Quizá averiguar más de ellos resultase interesante. En el transcurso de la exposición y la posterior conversación, Rauch llamó a la posadera, preguntando sobre Rogar Dalley, qué podía saber de aquel tipo, y la frecuencia con la que visitaba la posada. La chica comentó que no era frecuente en aquel lugar. A la pregunta de Rauch si hablaba con alguien, la muchacha explicó que en sus visitas no confraternizaba con los habituales de la posada, sólo con gente que tampoco frecuentaba mucho el lugar. Llegaba, tomaba algo, tenía alguna reunión privada en una esquina del local (casualmente la mesa junto a la puerta, donde los aventureros estaban en ese momento), y después se marchaba. En esas reuniones, lo habitual es que todos los asistentes fueran igual de reservados con quien no participaba en ellas que Rogar Dalley. De hecho, para evitar intromisiones, el grupo sólo discutía sus asuntos personajes después de haber realizado toda la comanda, y que ésta estuviese en la mesa, para no tener que depender más de el servicio. Incluso las reuniones quedaban silenciadas si alguien se acercaba demasiado a las mismas, hasta que los curiosos se alejaban, frustrados. Además de ello, tanto Rogar como sus acompañantes demostraban ser personas bastante esquivas. Sus reuniones se limitaban a horarios nocturnos, e incluían indumentarias como capuchas o sombreros, aunque las razas que ocultaban tales ropas no parecían especialmente sensibles a las luces fuertes o la luz del sol. Bolgahr interrumpió a Rauch dirigiéndose a la chica, preguntando por los períodos de tiempo en que Rogar aparecía por la posada, recibiendo como respuesta que se trataba de un visitante errático. A veces podía visitar la posada hasta dos veces en la misma semana... y otras pasaba más de un mes sin que asomase las narices por allí. Después de esas preguntas, la muchacha se marchó deseando que todo fuese del gusto de los clientes. En ese momento, el grupo retomó la conversación, comentando que ya que alguien los había contratado para recuperar un cuadro... a pesar de las evidencias de la mentira y la trampa implícita, Rauch estaba empeñado en entregar un cuadro por el que cobrar un dinero, y así encontrarse cara a cara con su supuesto contratador, con el que tener unas palabras. A tal efecto, los compañeros consultaron a Bredda cómo de bien se le daba la pintura artística para pintar un retrato... a lo que la mediana se sonrió comentando que, al parecer, "La Cofradía de la Moneda Dorada" también se dedicaba al latrocinio. Sin embargo, Bolgahr corrigió que aquello más bien era un ajuste de cuentas. De hecho, si la chica los ayudaba con ese asunto, podrían pensar en incluirla en "nómina" para futuros proyectos. La idea fundamental buscaba atraer la atención del "contratador" para localizarlo y ajustar cuentas con él al respecto de la encerrona drow. Justo en ese momento de la conversación, salvo el semiorco, el resto de los aventureros fue consciente de que el elfo Eliah los observaba con mirada penetrante.
Ante una invitación de compartir mesa por parte de Drum, el elfo se acercó a ellos sin variar el gesto. Cuando el monje le preguntó si quería beber algo, Eliah expresó que sólo estaba entretenido escuchando la conversación de los aventureros, sopesando si realizar algún apunte una vez tuviese claro el rumbo de la misma. Una vez intuyó que el rumbo de la conversación se refería a Rogar, se aventuró a intervenir. Al hacerlo, explicó que el señor Rogar estuvo en la posada tras la marcha de los aventureros, donde se reunió con una dama cuando el negocio prácticamente se había quedado vacío. Cuando Rauch le preguntó si, además de ello, sabía dónde se hospedaba, el elfo indicó que no. Sólo quería advertir al grupo que si tenían algún negocio con él, deberían darlo por perdido, a menos que deseasen que el negocio acabase con ellos. Rauch entonces comentó que estaban al corriente, y la noche anterior tuvieron un encuentro con unos amigos de Rauch... "bastante simpáticos". Eliah dijo que el problema allí era que si Rogar se enterara de que el grupo estaba vivo -y lo haría en cuanto supiese lo que pasó con los aventureros la noche pasada-, no volverían a verle la cara. Rogar no suele volver a las andadas en una situación donde sabe que ha perdido por la mano. Y si eso implica que su reputación queda manchada, suele desaparecer durante un tiempo. Drum, captando los matices de la información, preguntó al elfo si sabía algo sobre la dama con la que se había reunido, pues según el grupo tenía entendido, Rogar tenía trato con "los Oscuros". Eliah observó que la complexión de la mujer era la de una drow, aunque su imagen era la de una alta elfa. Aunque no tenía claro por el aspecto que lo fuese, su forma de comportarse y su mirada altiva era la de una drow que se sentía asqueada por el entorno en el que se movía en aquel momento. O bien era una elfa muy selecta y exquisita, o una drow con muchas ganas de salir de la posada. Drum preguntó de forma franca algo más. Le interesaba saber por qué advertía al grupo sin cobrar nada a cambio, teniendo en cuenta que, según sus propias palabras, Eliah traficaba con información, y el elfo no tenía vínculo alguno con el grupo. Con una sutil y fugaz sonrisa, el elfo confesó que su manera de mover la información en realidad no tenía que ver con el dinero. Los efectivos que él movía y las ganancias en que invertía eran las personas, no las monedas. Cuando el elfo estaba interesado en una inversión, solía hacer su propia jugada sin intermediarios. Cuando Drum dio las gracias por aquello, Eliah confesó que lo había hecho porque, a pesar del variopinto origen del grupo, consideraba que podían tener su parcela de "corazoncito". Si durante un tiempo no se metían en líos, lo más probable es que la ciudad no los devorase y escupiese. Después de eso, Eliah (con su habitual aire flemático y melancólico) se retiró a la chimenea a disfrutar de su siempre presente vino. Volviendo a sus propios asuntos, los aventureros (para acomodar un poco a la mediana que estaba meditando si unir esfuerzos con el trío en asuntos lucrativos) explicaron lo que les había sucedido en los últimos tres días de una forma somera -sin entrar en detalles que no deseasen exponer aún a la mujer-.
Cuando llegaron al apartado de crear un cuadro falso para atraer la atención de Rogar y hacerle pagar su traición, Bredda expresó que quizá unas habilidades pictóricas artesanas probablemente no merecían la pena el esfuerzo, y posiblemente un lienzo en blanco enmarcado y cubierto con una sábana sería suficiente. Incluida en la información, Drum expuso que intentaba negociar con unos gnomos para convertirse en su proveedor de piezas y material de reparación. Al mismo tiempo, pasados los minutos, el Guardia de la ciudad entró desde su puesto habitual de vigilancia frente a la posada de El Tranquilo, dirigiéndose directamente a Eliah, para conversar con él en voz baja junto a la chimenea. En ese momento de su conversación, Bredda y Drum se percataron de aquella situación. Eliah, en aquella conversación, mostró ciertos gestos emocionales en la misma, además de ser más larga de lo que habitualmente el elfo suele mantener con alguien. En un momento, el elfo asiente, quedando pensativo, mientras el guardia vuelve a su puesto de vigilancia. Drum, atento a la situación, es consciente de que la información transmitida por el guardia es reciente. Algo relativo al ámbito de la guardia. Sin embargo, la forma de exponerlo es secreta, como si el guardia tuviese dicha información que no desease fuera de dominio público, salvo para los exclusivos oídos del elfo. De hecho, daba la impresión de que la información era transmitida por si Eliah tenía que hacer algo al respecto con la misma, antes de que la guardia tomase cartas en el asunto. Entre las palabras que se hablaron, "Culto" fue una de ellas, además de otra que era relativa a "Encontrado". En medio de la conversación de los aventureros, Drum se asegura de que no hay oídos indiscretos escuchándolos, y encorvándose sobre su copa, susurra al resto.
Al parecer, los rumores sobre los cultos elementales y la secta de los que llevaban un rato escuchando podrían tener bastante presencia y poder en la ciudad. Drum sospecha aquello debido a que un Guardia de la ciudad se haya visto en la tesitura de exponer a Eliah un asunto de la Guardia, entre cuyas palabras el monje entendió "Culto" y "Encontrado". Ésto le da que pensar que Eliah podría ser alguien con peso y más contactos de los que el grupo podría pensar en la ciudad. En aquel momento, el grupo comenzó una recopilación de opciones por las que tomar un rumbo, relativas a drow, Rogar, la Tetera Saltarina, Vincen Trench y otros aspectos en los que ahondar a título personal o por ambición económica, cuando después de unos minutos, Eliah volvió a acercarse a ellos, observándolos desde cierta distancia, hasta que Drum cruzó una vez más su mirada con la del elfo.
Cuando Bolgahr preguntó qué es lo que necesitaba, el elfo se disculpó por la molestia, esperando a que terminasen su conversación para no interrumpir con sus propios asuntos. Una vez más, Drum le cedió asiento para que se explicase. Eliah explicó que, tras conversar con algunas personas sobre asuntos concernientes en cierta importancia con la ciudad, al parecer éstas o bien no deseaban meterse en problemas o iban a hacer oídos sordos al respecto, lo cual no disminuía la preocupación del elfo por la situación que le rondaba la cabeza.
En ese momento, el elfo hizo una pregunta a los aventureros: "¿Hasta qué punto estáis comprometidos con la seguridad y el equilibrio de la ciudad?"
- Drum: "Siempre que dicho equilibrio proporcione seguridad, cobijo y un bolsillo lleno, es importante para mí. Si su perturbación reduce dichas ganancias y seguridad, evidentemente, me afecta"
- Eliah: "Y, ¿hasta qué punto soportaríais que la ciudad fuese sacudida como un avispero que os salpicase a todos?"
- Drum: "Evidentemente, si me salpica es un problema"
- Bolgahr: "¿A qué te refieres con salpicar?"
- Eliah: "Salpicar... como al resto de los ciudadanos. Si sucede algún tipo de altercado que perturbe la paz, podrían provocarse una escalada de situaciones comprometidas que poco a poco dañasen la estructura social y convirtiesen AguaProfunda en un nido de avispas. Por eso os pregunto que hasta qué punto estáis comprometidos con el equilibrio social de la ciudad"
- Rauch: "Como usted sabe, esperamos que la ciudad prospere... con nosotros"
- Eliah: "Por lo que veo, y según las últimas notas que tengo sobre vosotros... en principio sólo funcionais cuando los engranajes de la ciudad escupen a través de sus pistones algunas monedas"
- Drum: "Hay que tener estómago"
- Eliah: "Eso hace que seáis personas cuyo rumbo y orientación sólo son hacia el brillo más dorado"
- Drum: "Si un perro tiene hambre busca comida"
- Bolgahr: "No confunda la necesidad con que nos vendamos"
- Eliah: "No... pero está claro que, para llamar vuestra atención, algo tiene que dañar vuestro bolsillo... o llenarlo"
- Drum: "Somos gente pobre. Lo normal es buscarnos la vida. Lo cual no quiere decir que ese sea nuestro único interés. Pero somos recién llegados, y como cualquiera debamos buscar formas de asentarnos y ganarnos la vida de forma más honrada. No deseo estar toda la vida persiguiendo criminales y cobrando por ello. Tengo un sueño... una pequeña granja a las afueras de la ciudad... donde pueda cultivar mis campos y vivir tranquilo... pero mi sueño se compra con oro. Por tanto, mi motivación es esa. Lo que no quiere decir que no me importe lo que pase a mi alrededor, aunque sean mejores o peores mis motivaciones"
- Eliah: "Está bien. Entonces vamos a dejar posiciones claras"
En ese momento, el elfo mete su mano bajo la capa. Al sacarla, una abultada bolsa tintineante resuena entre sus dedos, la cual arroja en el centro de la mesa.
- Eliah: "¿Tengo vuestra atención ahora?"
- Drum y Rauch: "Toda"
- Drum: "Por favor, proceda"
- Eliah: "Tengo un interés personal en resolver cierta situación, mientras yo me encargo de averiguar por qué ésta no ha sido atajada en su momento con la diligencia que debía haberse hecho. He de reunirme con ciertas personas a las que preguntar sobre ese problema, y que me expliquen desde el principio cual fue el motivo que les llevó a investigar ese caso. Mientras tanto, mi contacto en la Guardia me ha informado de que un fugitivo peligros ha sido visto en el Distrito Sureño, rondando una calle cerca de uno de los templos de la ciudad, como si caminase sin rumbo. Pero algo me dice que no se movía errático, sino que buscaba un lugar concreto que se encuentra en aquella zona, aunque no tiene muy claro dónde está. Necesito de alguien que lo encuentre, lo siga, averigüe qué está haciendo, y si es posible, le sonsaque le sonsaque sus intenciones para con ese lugar que busca... y si tiene alguna relación con un antiguo culto que fue derogado en el Distrito Norte gracias a una intervención fortuita. ¿Estáis interesados?"
Mientras Drum calculaba aproximadamente unas 100 Monedas de Oro en la bolsa, Bredda preguntaba por especificaciones de la misión, si se trataba sólo de información. Eliah comentó que explicaría lo que necesitaba utilizando el reclamo de las monedas, y era que, mientras él tenía una reunión con ciertas personas de relativa importancia que "levantaron la liebre" para remover a ciertos miembros de la sociedad manchados por una circunstancia demasiado propicia para el buen funcionamiento de la ciudad, alguien de entre su entorno huyó, dejando un rastro sobre una organización secreta que aún coleaba, y que al parecer no había sido destruida por completo como así se esperaba. Eso quiere decir que si el grupo podía seguir al tipo del que les había hablado y descubrir qué le había llevado a moverse por el Distrito Sureño -incluyendo conocer qué busca-, sería bueno para la ciudad y para el grupo tener constancia de que, si lo que pretende no es algo grato... no volviese a levantar cabeza. Bredda, escuchando atentamente, sugirió que aquellas palabras eran muy ambiguas e interpretables desde varios ángulos. No tenía claro lo que se extraía de ellas. Eliah entonces le preguntó qué entendía o extraía de ellas. Bredda comentó que o bien quería contratarlos como asesinos o como espías. El elfo argumentó que en realidad sus pretensiones eran de "ley más allá de la ley", y señalando a Drum, comentó que el monje tenía experiencia en tales asuntos. Bredda entonces recordó que en AguaProfunda las leyes eran bastante estrictas sobre qué hacer y cómo en la ciudad, además de las consecuencias. Teniendo en cuenta tales riesgos, esperaba que el pago del servicio fuese alto. Eliah añadió que, la ley interpretada podría ser flexible en según qué circunstancias, como el hecho de que si esa persona estuviese relacionada con un crimen resuelto hace unas dos semanas... pero no todos los miembros implicados en el mismo fueran atrapados... digamos que la ley podría retorcerse en favor de quienes, o bien capturasen a la persona, o bien informasen de que las actividades relativas a la misma aún están en marcha.
- Bredda: "Eso está por ver"
- Eliah: "De todas formas, ¿quién podría decir que usted asesinó a alguien si no lo hizo en medio de la calle?"
Comprendiendo las palabras, el elfo y la mediana se miraron con mutua comprensión.
- Eliah: "De hecho, si sois buenos cubriendo vuestro rastro, nadie tendría por qué saber que habéis hecho algo ilegal. De hecho, como ciudadanos, si descubrieseis algo ilegal encubierto en una falsa legalidad, tendríais cierta justificación como justicia ciudadana de que habríais intervenido como miembros de la sociedad para atajar el problema. Luego, todo está en atender a las preguntas de la guardia, tratar de ser lo más sinceros posible en vuestro favor, y ver si los Magistrados son lo bastante benevolentes como para dejar pasar algunos flecos de esa situación"
- Bolgahr: "Y a todo ésto... su nombre no puede verse implicado, ¿verdad?"
- Eliah: "Personalmente, no me importa. Sólo os guío en una dirección en la que, si tenéis a bien continuar, habrá más dinero al final del camino. Mi nombre no es relevante. Si sale a colación de esta circunstancia, evidentemente habré contratado vuestros servicios. Pero entiendo que mi propuesta es más una intención de que reaccionéis a un problema que puede salpicaros tarde o temprano... básicamente porque ese problema nos alcanzará a todos al final... más que el hecho de que yo quiera que seais unos simples asesinos, como indica la señorita"
- Drum: "Si he entendido bien... estamos investigando sobre rumores de un Culto Elemental..."
- Eliah: "No exactamente. Supongo que habéis oído esos rumores. Pero éste no es un Culto Elemental. Es un Culto Demoníaco. El otro probablemente busque una asociación temporal para provocar un mayor caos. La cuestión es saber si a quien se busca pertenece a uno u otro culto, saber dónde se reúnen, y en la medida de lo posible detenerlos antes de que causen mayores problemas"
- Drum: "Mi duda es... necesitamos información sobre la persona a seguir"
- Eliah: "Aunque desconozco su nombre, puedo daros una descripción precisa. Se trata de un humano enjuto, de piel bastante pálida, un ojo azul oscuro y otro con el iris completamente blanco, cabello negro espeso y rizado con un mechón blanco en medio de la frente, y una perilla de pelo liso y fino, rizada en la punta"
- Bredda: "Ya he oído antes esa descripción"
Con una ceja enarcada, Eliah respondió que parecían haber estado escuchando entre bastidores en la posada. La mediana comentó que en realidad suponía al grupo ser gente muy atenta a los detalles. Eliah comentó que, de la misma forma que el grupo podría llegar a implicarse en el asunto como parte de una justicia social que los implicaba directamente, ya que la guardia era abonada por hacer su trabajo al respecto de la ley y la justicia, los aventureros también lo serían. Bolgahr comentó que esperaba aquel trabajo estuviese bien pagado por librar a un pueblo de intolerantes. Aquellas palabras dejaron sorprendido al elfo. El bárbaro continuó explicando que no sabía qué dificultades habría encontrado el elfo en su existencia en la ciudad, pero el semiorco se había llevado una mala experiencia por pertenecer a su etnia en la misma. El elfo comentó que en su propia experiencia, él no juzgaba por la carcasa. Así que dependía del semiorco marcar la diferencia sobre lo que los demás pensasen de él. A tal efecto, Eliah relató con brevedad una parte de la historia de Drizzt Do'Urden (conociendo la experiencia del grupo con drow), en la cual el elfo oscuro marcó en efecto la diferencia con sus actos, con independencia de su raza. Bredda, al escuchar tal nombre, recordó las hazañas del "valiente transgresor de los prejuicios raciales".
- Eliah: "Si estáis dispuestos a poner en el candelero a un grupo de criminales y adoradores de demonios, yo estoy dispuesto a financiar vuestra tarea"
- Rauch: "De acuerdo. Le pasaremos la minuta al concluir el servicio"
El elfo comenta que le gustaría acordar el precio antes del encargo, porque entiende que, aunque el grupo vaya a solicitar un precio justo, podría socavar los límites de lo correcto a cobrar sobre el mismo.
- Drum: (mirando a Rauch) "Te tiene calado, ¿eh?" - Rauch: "¿Qué entiende por límites justos?"
Eliah expuso que pagaría por un trabajo especializado, cuya remuneración normal sería unas 30 monedas de oro por cabeza (sueldo equiparable al de un Guardia de la ciudad, a pesar de que el grupo se consideraría "mercenarios", y su precio sería más caro) en un lapso de tiempo mucho menor al de un mes. Lo que el elfo no podría pagar sería una suma desorbitada... más que nada porque no disponía de ella. Podría esperar al final del servicio y conocer el coste del mismo por parte del grupo. El problema está en que, si lo hiciese, y Rauch propusiese un cobro imposible de pagar, además de abusivo, evidentemente el elfo no podría -ni querría- pagarlo. Así que antes de cualquier incursión peligrosa, lo mejor sería saber a qué cuota se enfrentaría. El genasí empezó a calcular costos frente a Eliah, con los comentarios de Bolgahr diferenciando una investigación de una incursión con violencia. Bredda incluyó la peligrosidad y el riesgo legal del contrato, además de informar de que, sabiendo que trabajan en asuntos como aquel habitualmente -cada uno a su manera-, conocen los precios y pueden negociar un poco al alza, incluyendo el coste de la vida -alojamiento y comida-.
Escuchando los razonamientos de los aventureros, el elfo concertó que podría ofrecer por el encargo unas 175 monedas de oro por cabeza, además -evidentemente- que cualquier saqueo que los aventureros realizasen podrían quedárselo sin que Eliah hiciese preguntas. Rauch comentó que, teniendo en cuenta que para una misión así la ciudad podría reclutar un pelotón de Guardias -quienes tendrían menos riesgo al ser un grupo mayor que, además, no tendría problemas legales-, añadiendo el peligro implícito de perder la vida y la necesidad de consumibles para mantener el ritmo, podría subir la oferta. Eliah comenta que podría subir hasta 200 Monedas de Oro por cabeza. El grupo en general expuso que el precio les parecía razonable. Con ello, Eliah preguntó si necesitaban algún adelanto para suministros, podrían tomar las 100 Monedas de Oro de la mesa. Cuando Rauch comentó "el 30%, como es la costumbre", el elfo sugirió que, aunque realmente no era la costumbre en la ciudad, no habría problema. Él pagaría ese 30% de adelante, y se aseguraría de que todo el mundo conociese la tarifa del grupo. Al escuchar aquello, el grupo comprendió lo implícito de las palabras: nadie volvería a contratarlos si supiese que concertaban precios iniciales demasiado elevados como adelanto. Así pues, el grupo renegoció un adelanto más justo con las 100 Monedas de Oro sobre la mesa (quedando un remanente de 175 Monedas de Oro a cobrar por cabeza del trabajo). Durante la negociación, el grupo fue consciente de que poco a poco, la posada se iba aligerando, pues al parecer Lenora (la camarera) y Haylgar estaban utilizando algo del tiempo del medio día tras la comida para limpiar y adecentar el lugar para la tarde. Al concluir la negociación, Eliah comentó que el grupo podría comenzar cerca de la Tienda de Monstruos en el Distrito Sureño, y desde ahí ir reconociendo el terreno. Despidiéndose del elfo, quien se retiró educadamente, comentando que estaría por la posada cuando acabasen el trabajo, esperando con su pago, los compañeros dilucidaron que quizá podrían contratar servicios adicionales de ayuda para su misión, aunque era complicado encontrar alguien que les orientase. Sin embargo, Rauch y Drum pensaron que quizá Haylgar, habida cuenta de las personas que pasaban por la Posada, podría conocer a alguien que ofreciese sus servicios como mercenario o apoyo a un grupo de aventureros, y con ello reforzar su incursión. Aprovechando la soledad de la Posada, los compañeros se acercaron al posadero, exponiendo la necesidad de recibir asistencia adicional en un trabajo que tenían que realizar. Al explicar someramente las características del mismo, Haylgar -al ser consciente de que en el fondo los aventureros no eran mala gente, y habían sabido mantener el tipo incluso cuando fueron atacados en su propia posada- comentó que conocía a un joven sacerdote de Tempus llamado Valyar Targhen que, en sus ratos libres -cuando no ofrecía servicio al templo- se ganaba la vida como espada de alquiler.
Si bien no era el más experimentado de los combatientes, compensaba su falta de experiencia con pasión y voluntad, además de un excelente manejo del escudo -podría decir que mejor incluso que algunos buenos guerreros-. Valorando las opciones, los compañeros comentaron que lo visitarían de camino a su misión para hablar con él... yendo de parte de Haylgar el Tranquilo, además de realizar unas compras de última hora para prepararlos. En efecto, rumbo al Distrito Sureño, en una modesta casa cerca de la Avenida del Dragón, el grupo se acercó a visitar al muchacho recomendado por el posadero.
Éste, cuando se le expuso la necesidad, demostró ser un muchacho entusiasta y resuelto, pues su deseo de prosperar dentro de su orden le hacía partícipe en una gesta en la que pudiese demostrar sus virtudes junto a otros aventureros que precisasen de sus servicios. Sin embargo, ante las condiciones de su contrato, sólo Drum aceptó las mismas, haciéndose cargo de todas ellas con exclusividad. A tal efecto, preparando sus pertrechos, acompañó a los compañeros en dirección a su destino.
Cuando el grupo concluyó sus precipitadas compras en los Almacenes Waukeen (recomendados por el nuevo integrante temporal del grupo), continuó su viaje rumbo a la Vieja Tienda de Monstruos.
Sin embargo, en la calle Tezambril (al oeste del destino indicado), los compañeros se detuvieron al observar que, entre las callejuelas de la misma, un tipo de la descripción que buscaban observaba aquí y allá a uno u otro lado.
Señalándolo, el grupo trató de acercarse con discreción, aunque en unos momentos lo perdieron torciendo una esquina.
Aligerando el paso tras dejar atrás un Templo de Waukeen, fue Rauch quien primero alcanzó la esquina que había sorteado el objetivo, tras la que observó una extraña escena: al parecer, el tipo se encontraba frente a una mujer elfa que también trataba de pasar desapercibida.
Haciendo unos gestos con la mano a la chica, ambos empezaron a acercarse el uno al otro. Y cuando estaban a punto de chocar, un extraño brillo de símbolos surgió en el suelo, envolviéndolos a ambos, provocando que desapareciesen en un suave estallido mágico.
Rauch se quedó petrificado. Tras él, a la zaga corrían Drum, Bolgahr, Valyar y, en último lugar, Bredda.
Al llegar a la boca del callejón y ver el rostro de Rauch, le preguntaron por lo sucedido, lo cual él trató de explicar de la mejor forma posible. Acercándose al lugar del evento, trataron de discernir lo ocurrido buscando por todas partes.
Drum, observando el suelo, se percató de que entre el polvo de la calle, bajo la tierra prensada había un anillo de metal bien camuflado y anclado al firme bajo la tierra prensada, con un grabado místico en su superficie. Si bien dicho grabado era incomprensible para todos, estaba claro que era el origen del evento relatado por Rauch. Sin embargo, Bredda parece ser capaz de entender que la naturaleza de la inscripción mágica podrían activar una impronta mágica en respuesta a un estímulo concreto, disparando un efecto mágico que abría un portal fugaz que llevaría a quien entrase por él a una distancia de, como máximo, 150 metros. Por su parte, el pícaro comenzó a ojear las casas de alrededor por si hallaba alguna pista sobre lo ocurrido.
De pronto, en el interior de la casa que se encontraba justo al norte del callejón, escuchó pasos sigilosos que mostraban una tendencia a alejarse en el interior de la casa, aunque el eco de las pisadas se mantenía en el interior del edificio.
Informando en silencio de lo escuchado, forzó una de las ventanas con pesadas cortinas de la base de la casa que parecía bastante elegante (y de 2 plantas sobre una planta baja).
Al entrar con cuidado, mientras informaba al resto que pasase, volvió a escuchar el rumor de pasos... pero la sensación es que descendían. Acto seguido, se oyó como si una pesada puerta se cerrase... y los pasos se apagaron por completo. Fijándose en la habitación cuya puerta parecía entreabierta y en suave movimiento, el pícaro se dio cuenta de que aquella estancia apenas tenía mobiliario... o uso alguno... como si se tratase de un hogar "falso", a pesar de la calidad del edificio. De hecho, la sensación se extendía a que daba la apariencia de que el edificio estuviese vacío. Con un gesto de guardar silencio, Rauch encabezó una incursión por la planta baja del edificio hasta llegar a la alacena de una cocina también sin mobiliario. La puerta de dicha alacena también estaba entreabierta, llevando a una trampilla que descendía a un sótano. Encendiendo su lámpara, el pícaro ilumina el camino hasta llegar -sigilosos- al sótano: una estancia con columnas de piedra sosteniendo arcos de bóveda que mantenían el edificio firmemente sobre ellos, cuyo suelo daba la impresión de no estar acabado, con tierra prensada por doquier.
Revisando la pared este del sótano, Rauch y Bredda se percatan de que parte de la misma junto al suelo daban la impresión de ser planchas que formaban una puerta oculta pivotante, gracias a los sutiles bordes que las delimitaban. De hecho, la supuesta tierra prensada sobre la parte de la puerta secreta que formaba el suelo junto a la pared era en realidad un artificio en el que la "tierra" estaba firmemente adosada, imposible de remover frotando con la suela de los zapatos. Echando un vistazo para saber cómo abrir aquella puerta (parte pared, parte suelo), una placa de presión justo en el extremo más alejado del acceso desde la pared permitió que, pisando Rauch y Bredda sobre la misma, las planchas que se acoplaban al suelo y pared del sótano se separaron ligeramente, permitiendo que con un sencillo tirón de las mismas, se abriesen hacia los lados, dejando a la vista una escalera que descendía hacia las profundidades, girando hacia el sur en un pequeño rellano.
Reduciendo la iluminación de su linterna, Rauch indicó a Bolgahr y Drum avanzar por delante, puesto que al abrirse la entrada, escuchó un rumor de conversación más allá de los escalones. Al llegar a un punto en que las escaleras terminaban, una estancia iluminada parecía ser el recibidor de otro lugar hacia el que se dirigía un gran portón de madera al este de la misma. En una mesa junto a una esquina, dos tipos con aspecto de matones y vestimentas ceremoniales de tipo vulgar charlaban animados entre ellos, pero su voz se apagó al percatarse de la luz de los aventureros, además de sus pasos amortiguados.
Al verlos, preguntaron quienes eran y quién les había dejado entrar. Necesitarían identificarse, puesto que la hermandad a la que entraban poseía unos protocolos de acceso para continuar. En caso contrario... "que la ira de los mil infiernos caiga sobre los transgresores". Entonces, Rauch, en infernal, se dirige a los vigilantes: "Somos los nuevos. Nuestro señor nos reclama". Con un gesto confuso, el vigilante más cercano comentó que posiblemente fuese así, y quizá aún no habían recibido La Marca de la hermandad, por lo que podían pasar. Pero el compañero más alejado añadió que el hecho de conocer su lenguaje no lo hacía digno de entrar, o siquiera que perteneciese a su culto.
Avanzando hacia el grupo con su arma aferrada, preguntó cual era el nombre del hermano que los había iniciado en la entrada al culto de los 1000 Malditos. Rauch entonces comentó que tenía entre sus pertenencias el documento que lo acreditaba, y podían acercarse a recogerlo si no se fiaban. La seguridad en las palabras y el gesto del pícaro pareció calar en los vigilantes, quienes se acercaron al genasi al mismo tiempo que éste se aproximaba a uno de ellos, manteniendo cerca a sus compañeros, al mismo tiempo que Bredda intentaba interponer la silueta de Bolgahr y Drum frente al ángulo de visión de los matones. A pesar de ello, uno de los vigilantes hizo un gesto a la muchacha para que se mantuviese a la vista y no hiciese tonterías.
De pronto, Rauch desenvainó su estoque, lanzando una estocada imprecisa hacia el matón más cercano a él, retirándose tras sus compañeros Drum y Bolgahr acto seguido, pues se avecinaba una lucha relámpago que decidiría un acceso sin problemas más allá de aquellas puertas... o una problemática batalla campal en un paso estrecho, tratando de repeler a una turba de enemigos.
CONTINUARÁ

































No hay comentarios:
Publicar un comentario