Cuando todo estuvo bastante claro, los enanos se retiraron de la reunión para seguir atendiendo a sus asuntos, y por su parte los cuatro aventureros retrocedieron por el camino recorrido hacia el área de entrada, la que habían dejado en parte sin explorar a causa del combate inicial y las trampas halladas hasta llegar al Templo de Moradin.
Observado el entorno de los Salones de Acceso, hallaron a la izquierda del mismo una tumba enana bastante maltratada por las crueles manos de orcos, aunque el intento de destrozarla parecía frustrado, porque la obra de arte había resistido bastante bien el castigo.
No sólo eso era lo que les llamaba la atención, pues en su ansiedad de descubrimiento, Rando -al abrir una tumba enana y percatarse de que el bajo fondo de la misma parecía tener algún tipo de oquedad oculta- cometió el error de confiar en la brutalidad para hacer ceder la planta de piedra que ocultaba un acceso secreto bajo el cadáver de una tumba secreta. Sus poderosos pisotones rompieron la losa de piedra además de destrozarle un tobillo cuando quebró la roca y ésta cayó como una tijera atrapando el talón.
Por su parte, Shail trataba de seguir rastreando el peligroso lugar para evitar caer en más peligros, aunque un descuido lo llevó a activar unas cuchillas giratorias frente a un enorme portón de piedra de extraños relieves y salientes que desprendía algo de calor y pequeñas volutas de gases de sulfuro, cuyo giro letal le causó terribles daños en las tibias, para el que tuvo que alejarse de allí arrastrándose y dejando un reguero de sangre.
Medio a rastras, medio ayudado por Kirk "RamaBaja", Shail lamentaba su mala suerte, por la que había estado a punto de quedarse sin piernas de haber sido aún más imprudente.
Apartado en un rincón junto a Rando, aplicando sanación sagrada tanto en sus piernas como en el tobillo del guerrero, Shail observó a Kirk y a Zantaman que, ya prevenidos de la situación de peligro ante la puerta, fueron prudentes al estudiar tanto el suelo como el intrincado grabado del portón.
Al parecer, un mecanismo de pequeños canales rellenaba de líquido inflamable unos profundos bajorrelieves del suelo frente al portón, a través de unos canales camuflados cuyas boquillas apuntaban al mosaico del suelo, y mientras un sistema de encendido prendía el líquido para abrasar a quien pisase aquella trampa de fuego, unas cuchillas cortaban en las piernas de quienes cayesen en la trampa de fuego, impidiéndoles escapar de una muerte abrasadora.
Gracias a la pericia mecánica y técnica del mediano gremial de AnderVille, éste consiguió anular los canales de líquido, desconectar el mecanismo de encendido y cancelar las cuchillas giratorias con un meticuloso y agotador trabajo.
Consultando el estado de Shail y Rando, el segundo se recuperó lo bastante bien como para continuar junto a Zantaman y Kirk, dejando al sacerdote tomarse un pequeño respiro para recuperar el aliento y dejar que el dolor de sus heridas recientes (aunque curadas) remitiese lo bastante como para seguir sin problemas.
Marchándose con la promesa de regresar pronto, los tres aliados asalariados se dirigieron a un acceso junto a la entrada principal, opuesto a la trampa de la roca giratoria que se destrozó contra una esquina, por el que un monstruoso orco muy desarrollado se había unido a la lucha inicial de "bienvenida", tratando de vengar la muerte de sus compañeros.
Así, entrando en aquel pasillo de roca natural, parecía que se encontraba en bastante mal estado, todo lleno de telarañas gruesas como dedos dificultando la vista y el avance.
En efecto, temiendo lo peor, apartando uno de los mechones de hebras, Rando se sobresaltó al hallar una inmensa araña agresiva de aquel nuevo territorio tomado como "madriguera". La criatura se abalanzó desde el techo sobre los recién llegados, disparando sin éxito un sudario de telaraña contra ellos, aunque todos se apartaron a tiempo y lo dejaron caer inofensivo sobre el suelo.
Cuando Kirk y Rando trataron de plantear un combate estratégico para derrotar a la criatura, ésta estuvo a punto de atravesar de parte a parte con sus patas al mediano, al atraparlo con sus mandíbulas. Sin embargo, no sólo el veneno de sus quelíceros no parecía demasiado eficaz contra RamaBaja, sino que Rando MataLobos, aprovechando que la criatura se había concentrado con más atención en el mediano, comenzó un asalto letal de hachazos, amagos, retiradas y vuelta a empezar, siendo apoyado por el incesante bombardeo de proyectiles ígneos a través de una sencilla maniobra mágica que los lanzaba desde un improvisado arco de llamas fantasmal, hasta que el monstruo no fue nada más que una masa socarrada y despedazada de quitina y vísceras contra el suelo, de entre la que salió el apresado Kirk, colaborador activo con diversos apuñalamientos sobre el tórax del enorme bicho.
Recuperando el mediano la respiración, mientras Zantaman y Rando se dedicaban a deshacer entre llamas todas las telarañas que obstruían el paso, lo siguiente que la avanzadilla descubrió al final del túnel (a punto de caer por él de no ser por la limpieza) fue una fumarola natural que, en el pasado, alguien adaptó a través de unos estrechos escalones fijados en espiral a su pared (que comenzaban precisamente al final de dicho pasillo) con una talla firme y práctica (aunque bastante antigua). Observando el espacio al asomarse a las profundidades y hacia el recto túnel ascendente, Zantaman calculó que, aproximadamente, aquel túnel sería un acceso oculto que permitiría la llegada hasta la superficie del volcán por una parte inexplorada y segura del mismo, además de un rápido acceso hasta las profundidades fuera de miradas indiscretas.
Como tal, y teniendo en cuenta la posibilidad de que aquel acceso no parecía muy transitado (o eso se quería dar a entender de alguna forma), los presentes resolvieron dejarlo como un asunto para más tarde, volviendo al lado de Shail quien, cuando sus compañeros llegaron, parecía encontrarse mucho mejor.
Después de informar a su compañero elfo, todos pensaron en mantener sus exploraciones a la altura de este nivel, y ya que los enanos estaban pululando por los Salones de Moradin (lo que impedía investigar aquellos accesos con más libertad), la parte más obvia para continuar era aquel portón de piedra tan bien protegido.
Así, trabajando estrechamente con habilidad, inteligencia y fuerza, Kirk, Rando y Zantaman descubrieron la forma de abrirlo.
Al hacerlo, fueron sorprendidos por un estruendo de combate más allá de sus hojas de piedra, así como una varahada de calor sofocante que atosigaba la inmensa estancia junto con un hedor que provocaba escozor en la garganta y los ojos:
el lugar había sido asolado por la lava, que había formado depósitos rocosos por doquier, prácticamente dejando irreconocible el lugar como una zona que el pueblo enano hubiese utilizado para vivir o realizar actividades. Además de aquello, un extraño reptil enorme de dos patas y alas correosas por patas delanteras, erguido y con una cola rematada por un peligroso aguijón, luchaba a muerte sin descanso junto a lo que parecía su cría, cuyas patas delanteras sí eran más similares a eso (aunque una blanda tela de piel empezaba a formarse entre sus articulaciones), y ambos se enfrentaban a algo similar a un oso... cuyo cuerpo estaba formado por secreciones de lava (emitiendo una fantasmagórica y tenue luz anaranjada).
A lo lejos de la lucha, cerca de un área con algunos recovecos, parecía hallarse algo similar a un nido improvisado con diversos cadáveres esparcidos por el mismo.
Observando la pelea, cuando se percataron de que todas las bestias empezaban a acusar cansancio y heridas, decidieron intervenir para finalizar la lucha, siendo conscientes de que, más que unas estancias enanas, habían irrumpido en algún tipo de madriguera. A pesar del calor desprendido por el oso elemental, la magia de Zantaman a través de una esfera de energía gélida que fue el azote de la criatura, al tiempo que Rando la mantenía a raya, mientras Shail acosaba a los dracos alados para que Kirk utilizase su astucia combativa y los convirtiese en un colador, los envites, zarpazos, cortes, puñaladas y tajos, junto con la magia elemental desatada y el poder de un arma sobrenatural convocada para asistir a la lucha de Shail, animada por sí misma e imbuida en el poder de Lathander, finalmente los aventureros fueron capaces de deshacer en un charco de lava al extraño "oso", a la vez que sometieron hasta la muerte a ambas criaturas draco, las cuales eran igual de agresivas con los recién llegados que con el monstruo con el que luchaban momentos antes.
Agotados y sudorosos, continuaron con calma la investigación de aquellas estancias, cuando Therai, cansado de vigilar la retaguardia superior protegiendo el obelisco-tumba enano, llegó hasta ellos (fundamentalmente guiado por los sonidos de lucha), y se unió a su investigación tras ver el espectáculo del que se había librado prudentemente.
A sabiendas de que, probablemente, entre los restos de los pobres desgraciados que habían caído ante la depredación de las criaturas draconianas, Shail y Rando echaron una rápida ojeada por el nido, hallando interesantes objetos que utilizarían más adelante en su camino.
Por su parte, Kirk, al rodear las extrañas construcciones naturales, tras el nido descubrió una estancia casi sepultada en lava seca, en uno de cuyos muros parecía encontrarse un portón atascado por las secreciones rocosas.
Necesitado de algo de músculo, hubo de recurrir al solícito Rando (quien no dudó en burlarse de la debilidad natural del pequeñajo), hasta que la puerta quedó lo suficientemente despejada como para estudiar la cerradura de la misma. Lo sorprendente fue encontrar una trampa mecánica enana en buen estado que, de no haber sido percibida y desactivada, habría dejado con un muñón corroído en lugar de mano a quien intentase abrir la puerta sin permiso.
Liberados en cierto sentido del trabajo duro o lidiar con muertos y trampas, Zantaman y Therai (éste último a ciertos pasos de distancia del primero) siguieron la exploración del lugar, encontrando que más allá de la vista, entre las sombras, hacia el lado derecho de la sala pudieron ver que la oscuridad en realidad era un acceso profundo hacia unas anchísimas escaleras ascendentes de poca distancia entre escalones.
Aquella gran construcción parecía más un tipo de acceso para grandes aglomeraciones de viajeros que un simple pasaje de acceso de unas estancias a otras, pero cuando avanzaban para investigar con más detalle, de pronto el suelo se sacudió suavemente, precediendo una vibración a una pequeña explosión que lanzó una burbuja de lava por los aires en medio de la estancia, la cual empezó a brotar lentamente en dirección al portón de piedra cuyas trampas habían sido desactivadas.
Sobresaltados y sorprendidos, los aventureros se percataron de que se habían dividido en dos grupos que iban a ser separados por una pequeña corriente de lava si no hacían algo pronto.
Al acercarse para planificar cómo sortear aquel dilema, una nueva explosión con un chorro de lava golpeó de refilón la toga de Shail, haciendo que aullara de dolor, pero la mayor parte del brote se lo llevó Rando, quien a punto estuvo de morir abrasado si no llega a ser por sus reflejos para utilizar su hacha como una palanca con la que arrancarse la lava adherida.
Pero el problema no hizo más que empezar. La cadena de pequeños brotes y explosiones también liberó una nube sulfurosa que envolvió al sacerdote, quien empezó a tambalearse aturdido por los efluvios, casi a punto de desmayarse.
Al percibir que aquella nube podría suponer un problema para su salud, lo cual requería una inmediata dosis de aire fresco, Rando y Kirk hicieron un titánico esfuerzo para volcar el corpachón del reptil alado más grande, que utilizaron como improvisado puente para llegar hasta donde estaban Zantaman y Therai, transportando a trompicones a Shail.
Alcanzando a los dos usuarios arcanos, todos se alejaron por el gran túnel escalonado por el que parecía surgir una saludable y suave corriente de aire, donde se preocuparon de detenerse para que Shail pudiese despejar la cabeza y liberarse del envenenamiento causado por los vapores sulfurosos.
En el tiempo que tomaba a sus compañeros reposar y recuperar energías, Rando decidió caminar un rato e investigar aquel túnel ascendente de inequívoca manufactura enana en aquellos anchos escalones que casi parecían una suave pendiente en ascenso. Poco tiempo tardó en llegar hasta un cruce, en el que los escalones ya prácticamente se convertían en una calzada empedrada y bien equilibrada, donde la rama a su izquierda comenzaba a descender suavemente (con la misma anchura de camino) hacia las profundidades de la montaña, perdiéndose tras una amplia curva. El otro lado del cruce, por otra parte, gradualmente llegó hasta el exterior, para sorpresa de Rando Lothar.
El paso, camuflado bajo la ladera del volcán dormido más allá del cráter del volcán (magníficamente construido como una gruta artificial) y a la sombra de la montaña con otra cercana, recorría una
distancia de más de mil metros bordeando el volcán, hasta alcanzar una formación rocosa con aspecto de un arco natural que unía ambas montañas, bajo la cual dicho paso se convertía en un poderoso y antiguo puente, también bien camuflado al amparo de ambos colosos de piedra. Al ver dicha calzada, al guerrero le dio la impresión que se trataba de una ruta comercial secreta, o bien un acceso al margen de la fortaleza de SiempreMuerte, cuya lógica no daba lugar a dudas, dado que, a través del alcázar sería imposible transportar bienes a gran escala, a través del mausoleo enano.
Tomando nota de que aquél acceso debía ser estudiado con detenimiento, Rando volvió junto a sus compañeros.
Poco a poco, los efluvios sulfurosos dejaron de ser tan molestos como al principio se notaron.
Cuando el grupo regresó a la estancia-guarida, gracias a que los vapores que quedaban fueron consumidos por unas sencillas llamaradas mágicas de Therai y Zantaman, los compañeros siguieron explorando la única estancia que quedaba allí, resguardada tras una puerta protegida.
Cuando la pequeña sala fue registrada, los aventureros fueron conscientes, gracias a estudiar numerosos papiros y textos que habían quedado relativamente conservados, de que revelaba la verdadera naturaleza tanto de la guardia asolada por la lava, como del camino de acceso hasta la misma:
aquella zona era un control de acceso de actividad comercial y mercantil, por donde se recibían (y desde donde partían) bienes que ForjaEscudo negociaba. A pesar de todo, gran cantidad de pergaminos y papiros estaban tan ajados y frágiles por el tiempo, que muchos se deshicieron entre los dedos antes de llegar a aquella conclusión. Dejando de lado el maltratar los objetos frágiles (y acordando una futura visita en la que poder repararlos), el grupo siguió su búsqueda.
Por suerte, y confiando en los sentidos detectores de magia, tanto de Shail como de Therai o Zantaman, el equipo consiguió rescatar algunos textos y abalorios mágicos que se conservaron en relativo buen estado dentro de aquella "oficina comercial", junto con algunas gemas y joyas que, de seguro, a los viejos habitantes de ForjaEscudo no les importaría perder de vista.
Por fin, la parte relativa a la estancia junto al acceso hacia el exterior había sido revelada y sus secretos llevados a la luz, por lo que, con el descubrimiento de Rando, los aventureros pensaron en que el acceso hacia las profundidades de aquel amplio camino podría ser útil de investigar, como una posible ruta para hallar a los orcos que habían resultado ser un problema.
Así, caminando con cuidado, el grupo tomó el acceso descendente del desvío que llevaba hacia el exterior y hasta las estancias comerciales enanas, lo que les llevó un buen trecho de curvas y rectas hacia lo profundo, en las cuales, cada vez más presente, se encontraba la presencia de lava enfriada invasora, la cual había causado desastres por doquier, con accesos bloqueados y restos inservibles.
Apenados por lo hallado, un largo periplo desembocó en un área ya menos descendente, hasta que el suelo quedó prácticamente equilibrado. Aquel lugar ya parecía completamente gruta natural, con restos de líquenes, hongos y muscos subterráneos adheridos a paredes y pliegues de la roca. La suerte de estas especies es que, en la mayoría de los casos, emitía una tenue fosforescencia que anulaba la completa oscuridad que podría sofocar a los recién llegados. Aunque aquellas cuevas parecían más a salvo de las depredaciones del volcán, la sorpresa llevó a los viajeros a encontrar derrumbes recientes en algunos de sus accesos.
Aquello les hizo pensar en los movimientos de tierra con los que habían comenzado esta aventura, atando cabos.
Pero lo que no era normal fue el cadáver de uno de los protectores de Aubrey LenguaRápida que hallaron tras el recodo de un paso de gruta. Al estudiar el entorno y al pobre desgraciado, fueron conscientes de que al parecer había podido huir de sus captores, aunque su fuga no fue del todo exitosa, pues su escapada le llevó a morir en un cúmulo de circunstancias, entre sus heridas y el desconocimiento del entorno, que le llevó a perecer de sed y las infecciones derivadas de los daños sufridos en su reclusión... o quizá de un derrumbamiento cercano, como observó Kirk al ver el estado de un túnel cercano en el que parecía haberse sucedido un desprendimiento de rocas muy reciente.
A pesar de la sospecha por la traición de Lord Aubrey, la piedad hizo mella en Shail, sacerdote de Lathander, quien al menos dedicó una breve oración por el cadáver, colocando su cuerpo en una postura digna y cubriéndolo con una capa de reemplazo.
Tras la breve ceremonia, el avance de los visitantes los llevó hasta dos zonas bastante sorprendentes, que formaban parte de los secretos que ForjaEscudo escondía en sus entrañas:
por un lado, en un desvío más allá del cadáver del guardaespaldas LenguaRápida, los aventureros llegaron al borde de una sima, cuya base era imposible determinar en su profundidad, la cual dividía un paso en dos, sin posibilidad aparente de cruzar de un lado a otro. En la parte donde los aventureros se encontraban, éstos se sorprendieron (después de descubrir que el derrumbamiento que quizá mató al guardaespaldas ocultaba un paso, que el grupo despejó para encontrar un pasillo que comunicaba con otras cuevas naturales) de hallar un alijo oculto con aspecto de ser de algún explorador de las profundidades, además del hecho de que no era muy antiguo, lo que implicaba que este lugar había sido transitado al menos en los últimos días, pues sus enseres estaban en buen estado.
Cerca de la sima, el grupo también encontró restos de lo que parecía una lucha junto al borde del abismo, con marcas de pisadas y restos de sangre seca. Pelear en aquel borde tan peligroso, probablemente, no llevaría a buen fin quizá a ninguno de los implicados, porque no había restos de otros cadáveres. Con un estudio más profundo, la verdad reveló algo más peligroso.
Se trataba de un ataque de depredadores de las profundidades a una presa. Y eso no auguraba más que peligro y problemas. Así que lo mejor era alejarse de allí.
El segundo descubrimiento fue más fastuoso y grandioso de lo que los viajeros esperaban hallar.
A través de pasos artificiales, los compañeros descubrieron una caverna que parecía haber sido especialmente afectada por explosiones y erupciones de lava, que afectaron a lo que parecían extrañas construcciones enanas con aspecto de ser muy importantes -Kirk, de hecho, al verlas, se quedó boquiabierto al descubrir que se trataba de algún tipo de mecanismos titánicos. Sin embargo, lo preocupante del área fue que, al llegar a ella e intentar investigar, a lo lejos fueron capaces de escuchar la voz de más enanos oscuros, los cuales al parecer protegían esta (efectivamente) "maquinaria", porque pretendían estudiarla a conciencia y utilizarla en su beneficio para sus propios planes.
Al tratar de entrar con confianza en la zona vigilada, los enanos que la protegían se pusieron en guardia con actitud marcadamente hostil. Sólo gracias al salvoconducto, mostrado con bastantes precauciones por parte de los aventureros y mucha suspicacia por el lado de los enanos, se evitó un desgraciado incidente combativo, aunque los enanos oscuros indicaron (con bastantes malas formas, eso sí, prudentemente contenidas) que el grupo debía alejarse de aquella zona, pues el paso estaba restringido sólo al acceso de sus superiores, a los que esperaban para tratar asuntos importantes al respecto del lugar. No obstante, los recién llegados podían moverse por donde deseasen más allá de aquellas estancias, mientras no molestasen la vigilancia de estos enanos.
Con la sospecha inundando sus mentes, el grupo se apartó a una distancia prudencial de aquella inmensa "gruta de maquinaria", para reunirse y hablar de lo hallado. La actitud sospechosa de los enanos dejaba claro que tramaban algo que habían decidido obviar a los aventureros, pero la forma de hacerlo iba más allá de la prudencia, y probablemente los resultados de aquellos planes no iban a gustar al grupo de compañeros de fortuna de AnderVille.
De hecho, lo reservado de los enanos hacía que Kirk desease aún más conocer qué se traían entre manos... y desgraciadamente, sus compañeros, conociendo la naturaleza del mediano, sabían que iba a traerle problemas, así como que la paciencia del grupo empezaba a colmarse con aquello que desconocían en los asuntos de los enanos oscuros.
Había que tomar muchas decisiones y ejecutar un plan de acción... y pronto, antes de perder el delicado equilibrio creado con el frágil trato entre enanos y aventureros.
CONTINUARÁ
(Imágenes CORTESÍA de PLANTILLAS RACKAM CADWALLON)



















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