lunes, 4 de noviembre de 2019

CROSSOVER: EL RESURGIR DEL DRAGÓN & LA MALDICIÓN DE STRAHD - PARTE 12 - REUNIÓN INESPERADA

En otro lugar...

...Ygrein, tras investigar la tardanza de su jefa Katy y sus compañeros de trabajo Zhia y Akon, decide viajar hasta la mansión Lordel, donde la líder de la familia le explica que su último lugar de movimiento fue con sus compañeros hacia la espesura al oeste, buscando un campamento de bárbaros humanos. Las pesquisas llevan a la clériga hasta la linde de un río, donde pierde la pista. Aprovechando el tranquilo lugar, la mujer decide refrescarse un poco en el agua, cuando una repentina niebla espesa se alza desde las aguas, envolviendo con rapidez toda la zona.
En la confusión del interior, Ygrein trata de hallar algún camino, cuando tras unos interminables instantes, al aclararse la visión, la devota se halla en sus paños menores, húmeda todavía del agua, con sus pertenencias a su lado tal y como las dobló... frente al portón de una vieja iglesia al final de un pequeño camino que se desvía de una calle principal a sus espaldas, cuyos rasgos clericales recuerdan vagamente a una iglesia de Ahuraz.

El edificio es viejo, con grietas y un gran campanario a sus espaldas.

Al observar el suelo, la mujer se percata de que, entre la bruma cada vez menos espesa que rodea sus pies (pero siempre presente), encuentra que a ambos lados del caminito hay tumbas. Preocupada por el evento, se pertrecha apropiadamente, sobre todo al escuchar en el interior de la iglesia un murmullo. Echando un vistazo a su alrededor, se percata de que se encuentra en una amplia villa, donde una gran nube de humo negro se eleva en el interior de la misma hacia el este. Podría decir que es medio día, pero las plomizas nubes del cielo crean una mortecina luz que dificulta el cálculo.
Preocupada, Ygrein llama a la iglesia con contundencia, provocando que el murmullo tras las
puertas se detenga.

En el interior, los moradores perciben la poderosa llamada, mirándose unos a otros en silencio con preocupación, al sacerdote y al fabricante de ataúdes.
Bukko envía con un gesto a Viktor para que abra la puerta.

Cuando el portón se abre, Ygrein reconoce a Viktor tras la hoja abierta como un servidor de la mansión Lordel. Al verlo, la mujer pregunta por sus compañeros. En el momento en que Viktor la reconoce, entre susurros la conmina a pasar rápidamente, cerrando la puerta tras ellos.
Ante Ygrein, el espectáculo es bastante curioso: su grupo de aventureros y compañeros de trabajo reunidos en silencio, con aspecto de haberse metido en un fregado violento. De hecho, Bukko, Zhia y Panit parecen algo más pálidos de lo habitual, con sangre reciente cubriendo parte de sus ropajes, mordiscos y garrazos (en concreto, ambos brazos y cuello de Zhia), aunque recuperándose de sus heridas.
(Ante esa imagen, Ygrein no puede por más que preguntar si se han peleado con un león o algo así... pero al ver los abundantes mordiscos en el cuello, empieza a inclinarse por algún tipo de affaire vampírico que ha salido mal) Junto a ellos, un anciano sacerdote barbudo la observa sorprendido, y a su lado un hombre mayor de aspecto deslucido se halla atado y amordazado, con gesto de resignación. Por supuesto, frente a ella, Viktor la observa con curiosidad, preguntando cómo ha llegado la mujer hasta allí sola... y acunado cuidadosamente por las manos del sacerdote anciano, se encuentra un saco lleno de huesos humanóides.
Cuando Katy se acerca a Ygrein, la sacerdotisa la estudia para ver si tiene algún daño, a la vez que la líder criminal se sorprende de la llegada de su protectora.
Al tiempo que Bukko comenta suspirando que necesitan descansar, Ygrein se ofrece para ayudar con las heridas sufridas.
De hecho, al observar el aspecto más sufrido de Bukko, la mujer comienza a orar por la sanación del paladín, reservando parte de la energía curativa a su compañera Zhia.
Al ver los actos piadosos de Ygrein, el Padre Lucian Petrovic comenta que, por merced de su ofrecimiento exitoso al traer los Huesos de Andral, él también podría ayudar en la sanación.
En medio de su obra, la sacerdotisa presta atención al hombre apresado, preguntando por él. Zhia le explica que tenía un nido de vampiros escondido en su casa y había negociado para robar los huesos de un santo de esta iglesia, los cuales planeaba vender por motivos ignotos.
Al tiempo que se realizan diversas actividades con cierto sigilo dentro de la iglesia, Bukko solicita el beneplácito de descansar en la sacristía, pues está muy cansado. El Padre Donavic lo considera un honor, y la ofrece encantado. Pero antes de ello, y gracias a sus servicios, el sacerdote bendice con sus oraciones sanadoras a los refugiados, a los que pide reunirse a su alrededor para que el benevolente Andral (cuyo nombre no suena a Ygrein, a pesar de que el culto es familiar por otro nombre de dicha deidad) restaure su salud.
Antes de retirarse a descansar Bukko, los aventureros explican brevemente a Ygrein la situación del hombre retenido, además de informar que el combate en su tienda ha sido tan llamativo que deben dejar que pase el caos en la ciudad y vuelva la calma, lo bastante como para moverse con más seguridad.
La única ventaja de mantener prisionero al dueño de la tienda de ataúdes es que no ofreció ningún tipo de resistencia, y mantenerlo retenido será bastante fácil, ya que parece un hombre dócil y cobarde.
Cuando Akon se frota las manos preguntando si hay más información que se desee sacar al hombre, Bukko responde que todo lo que necesitaban de él ya lo tienen, provocando una mirada de disgusto del tiflin camuflado.
Lo más llamativo es que Lord Vasili Von Horst es el nombre de un noble que contrató al prisionero llamado Henrik Van der Voort. La actividad parecía orquestada para hacer perder su poder sagrado a la iglesia de esta villa, la cual efectivamente estaba menos protegida hasta que los huesos volvieron a ella.

Aun cuando se hace patente que hay algunos miembros del grupo que desean descansar (sobre todo Bukko), Akon recuerda que tiene una cita con Lady Fiona en la Casa de los Vigilantes, a la que desea ir cuanto antes.

Comprendiendo que la confusión de Ygrein es bastante evidente por la extraña forma de llegar hasta allí, sus aliados y compañeros de trabajo le explican todo lo que han encontrado en esas extrañas tierras, así como su obligación de acabar con Strahd Von Zarovic -así como su relación con una lectura de cartas de Tarotte por parte de la vistana rebelde Madame Eva-, además de haber purgado el lugar de unas brujas que fabricaban pasteles con niños, y castigar a los padres que vendían a sus hijos para adquirir pasteles (cosa que la sacerdotisa agradeció, más aún sabiendo que Akon tenía mucho que ver, por la mirada que éste le dedicó).
La llegada del grupo a Vallaki obedece a la sospecha de que en esta ciudad es posible que se encuentre una pista sobre alguno de los objetos que buscan, además de ver si Ireena, la mujer a la que escoltan junto a su hermano, se encuentra a salvo aquí de la influencia de Strahd.
Comentando las sospechas sobre que deben hallar varios lugares para encontrar las claves para derrotar a Strahd, el grupo cree que en Vallaki podrían encontrar una bodega (o dato sobre la misma) para uno de los objetos, además de tener localizado otro relativo a una orden de caballería bendecida por un dragón, cuya localización el grupo también cree tener clara.
Al margen de los hallazgos, al parecer el grupo también descubrió una actividad cultista de fines poco claros, en la que Akon había sido citado por su naturaleza arcana (y racial) a compartir los secretos del culto. Cuando Ygrein fue informada de la existencia de paganos impíos, decidió que su brazo fuerte acompañaría a Akon (a pesar de la negativa de éste) para erradicar ese culto de paganos de la ciudad (a pesar de que Akon insistía en que deseaba hablar con la mujer con la que estaba citado para obtener información útil).
Y por último, las acciones finales del grupo en una tienda donde se fabricaban ataúdes fueron puestas en común... incluyendo las múltiples explosiones que arrasaban con fuego el lugar, lo que ha provocado revuelo en la villa, con la consiguiente actuación de vecinos y guardia, que ahora estará bastante nerviosa.
Cuando Ygrein comentó que moverse por las zonas más alejadas del fuego podría evitar atención indiscreta, Bukko explicó que el incendio sucedió justo al día siguiente de que un grupo de extraño aspecto (los aventureros) llegase a Vallaki, lo cual no les beneficia, más aún porque están hospedados en la única posada de la ciudad. Aunque Ygrein cree que su aspecto no tendría por qué señalarla, Bukko le comenta que su armadura no es normal en ningún dios de los que, hasta ahora, hayan visto por la región.
Cuando Akon comenta que podrían aprovechar el foco de atención para salir por la muralla oeste, y Bukko explica que, al igual que en la entrada este había guardias, allí también podrían estar, Zhia se encoge de hombros argumentando "y qué", lo que provoca una recelosa mirada del hipótido.
Después de barajar diversas posibilidades sobre escapar de la villa (incluyendo visitar las posibles ubicaciones exteriores del culto al dragón y un viñedo propiedad del padre del dueño de la posada) o continuar sus pesquisas en el interior (momento que a Zhia se le escapa que podrían aprovechar para entrar "a recuperar cosas" de casa del alcalde, lo que suscita nuevas miradas de recelo generales, salvo en el caso de Katy).
A causa de tanta charla indecisa, Bukko y Panit, finalmente, deciden que, con independencia de lo que sus aliados decidan, ellos esperarán en la sacristía descansando, pues han sufrido sensiblemente por los ataques vampíricos y deben recuperarse en cuerpo y alma.
Así, ambos se retiran informando de que, cuando el grupo termine, vayan a buscarlos para seguir su búsqueda. Para asegurarse de que Henrik no escapa, Bukko lo deja atado y amordazado junto a su cama, para así asegurarse de que, si intenta algo, lo despertará para actuar en consecuencia, atado a su propio tobillo.
Por su parte, los miembros integrantes al completo de El Cartel de El Jade (Akon, Katy, Ygrein y Zhia) planifican que van a dirigirse a la Casa de los Vigilantes, cuya información Akon espera en cualquier momento que su sirviente familiar Judge le traiga. En efecto, la criatura, mientras el grupo conversa, se acerca invisible a Akon y comienza a hablar entre susurros, indicando alegremente que ha encontrado el sitio. Como añadido, la voz comenta entre risitas que están buscando a los aventureros por los alrededores del área del fuego.
Ante la sorpresa de Ygrein mirando a todos lados, Akon, contestando a la criatura, explica a la sacerdotisa que se trata de su esclavo sobrenatural.
El brujo solicita a su familiar que les trace una ruta segura, alejada de la zona más "caliente" (valga la redundancia) para moverse hasta la Casa de los Vigilantes, por la que no tengan problemas al desplazarse.
Así, el grupo de miembros más importantes de El Jade siguen prudentemente las instrucciones que Judge proporciona a Akon, comentando que, ya que la guardia se está desplazando a los alrededores del incendio, los aventureros bordearán por la zona norte cerca de la muralla, esquivando miradas indiscretas.
Cuando Katy y Zhia sugieren moverse por los tejados (una con su cuerda mágica y otra con su cola de mida), Ygrein se pone en jarras, mostrando su armadura, haciendo un mohín desaprobador. "Dekaeler se ríe de los cobardes que se esconden en tejados. Iremos a pie y de frente a ese lugar. Vosotras haced lo que os parezca. Yo acompañaré por el suelo a Akon", habla con cierto desdén la sacerdotisa.
Pensando en los problemas de andar sola por el tejado (casa del fabricante de ataúdes), Katy recuerda cómo quedó Zhia al hacer tal locura... y decide que lo mejor es caminar por el suelo. Por su parte, para llamar menos la atención, Akon utiliza su poder de enmascarar su aspecto, adoptando la imagen de un aldeano cualquiera.
Y, una vez más, Zhia vuelve... sola... a moverse POR LOS TEJADOS.
Así, mientras Katy e Ygrein caminan más adelantadas y Zhia las vigila desde las alturas, Akon se mueve a cierta distancia de su jefa y la guardaespaldas, simulando dar un paseo.
La suerte hace que la mayoría de la atención, efectivamente, se concentre en el área del incendio (incluso la gente cercana a los aventureros va moviéndose con extremo interés hacia la zona del chismorreo y el evento), y el grupo se desplaza con bastante seguridad y rapidez, ajeno a ojos indiscretos.
Tras un corto periplo, los aventureros alcanzan al fin la Casa de los Vigilantes.
Da la impresión de ser una casa que no se encuentra cómoda con su propia construcción, a pesar de la opulencia que muestra, como posesión de alguien que podría ser de linaje noble. Esta casa parece asqueada consigo misma.
Un techo encorvado cuelga pesadamente sobre un frontón agrietado y muros cubiertos de musgo debilitados y sobresaliendo bajo el peso de la vegetación, con evidentes muestras del paso del tiempo, como grietas en las paredes.
A medida que se estudia el rostro sombrío de la casa, se oye al edificio gemir. Sólo entonces se puede ser consciente de la medida en la que la casa odia en lo que se ha convertido, lo bastante como para ser incómoda a la vista.
Con cierta decisión, Akon se dirige hacia la puerta, escoltado por Ygrein, mientras Katy y Zhia se ocultaban entre la maleza, a la sombra de ojos indiscretos, incluyendo los habitantes de la casa.
Cuando la jefa de la Organización El Jade comenta si Akon posee alguna magia para comunicarse a distancia y dar algún aviso... éste comenta con una sonrisa:
"cuando veas fuego... ese es el aviso".
Aunque Ygrein se alegra de que esas palabras salgan de los labios de su compañero brujo, cuando es informada por su jefa Katy de que sólo se trata de una cita para recabar información sobre un culto, las cejas casi se le caen al suelo en su expresión de frustración, ya que esperaba desatar la furia de la guerra sobre la casa.
Continuando con su intención, Akon llama a la puerta y se presenta con su nombre, comentando a la voz (grave y masculina) que responde que tiene una cita con la señora de la casa.
Tras unos minutos de espera, unos pasos precipitados anuncian la llegada de alguien que, al abrir la puerta, revela la imagen de una mujer de edad madura, con un vestido extremadamente recargado para esa mansión, y un peinado de aspecto anacrónico. Su mirada ilusionada, al posarse sobre la imagen del pueblerino que Akon ha adoptado como ilusoria, pasa a ser de total decepción, girándose hacia su sirviente con rostro contenido. "¿Por qué anuncias al señor Akon, si aquí sólo hay un peón?", escupe ante el rostro de su chambelán con bilis entre los dientes, provocando en éste un encogimiento de hombros como una mascota a punto de ser apaleada.
Cuando Akon se presenta personalmente, la mujer comenta con desdén que ni su aspecto ni su voz le son familiares. Expresa su deseo de que el extraño se marche, pues espera a alguien importante, y comienza a cerrar la puerta en la cara del tiflin, la cual éste frena con la puntera de su bota. Cuando la mujer alza su mirada para fulminar al impertinente, la imagen que se aparece ante su rostro es el verdadero aspecto diabólico de piel azulada de Akon, con una sonrisa.
Junto a la anonadada dama, su chambelán se escabulle hacia el interior de la casa con un sonido ahogado. Lady Fiona, con expresión extasiada, agradeciendo que sus plegarias hayan sido escuchadas al fin, invita a la criatura a pasar.
Cuando, tras los pasos de Akon aparecen Ygrein y Katy, con Zhia sosteniendo la puerta junto al brujo, la anfitriona se sobresalta por tal cantidad de visitas.
Cuando Katy expresa la presencia de todos como la guardia de Akon, Lady Fiona se maravilla de que su invitado llegue a su casa con un séquito, mostrando su poder de esa manera. La mujer invita a todos a pasar, deseando que la acompañen.
Mientras escolta al grupo a través del recibidor (tras dejar sus capas en un pequeño armario junto a la entrada), una amplia cocina (provocando reacciones de temor y asombro -así como caída involuntaria de enseres de cocina al suelo- entre los sirvientes al aparecer el tiflin, a los que la dueña de la casa ni siquiera dedica una mirada de soslayo -Ygrein, con un ligero vistazo, se percata de que la servidumbre evoca un temeroso sometimiento a su señora-) y una gran despensa en penumbra (en la que, entre la comida, puede observarse un botellero con algunos ejemplares de El Mago de los Vinos y El Aplastante Dragón Rojo), su rostro encarna la admiración sublime al observar sin tapujos el verdadero aspecto de Akon. Los labios de la dama, en su camino, se mueven entre susurros, expresando que "sus llamadas a los Príncipes de las Tinieblas han sido escuchadas", trayendo ciertas expresiones amortiguadas de desagrado a los acompañantes del brujo. Zhia susurra a Akon que podría informar a Bukko dónde se encuentran a través de su mascota mágica. El brujo explica que sólo en caso de que las cosas se pongan feas.
Cuando el grupo se encuentra entrando en la despensa, Ygrein consulta a Lady Fiona si el vino de los botelleros es de la casa, a lo que la dama responde que lo compraba a la Bodega del Mago de los Vinos, pero ya que parece que el viñedo ha dejado de producir de momento, lo reserva para las visitas más selectas.
Mientras conversa con la sacerdotisa, la mujer realiza un gesto junto a unas palabras ante unas cajas, provocando que éstas se desplacen a un lado, dando a entender a la clériga que la mujer es usuaria del Poder, pues ha manifestado una pequeña plegaria de activación del efecto. Akon, curioso, consulta si la mujer sabe por qué se dejó de servir vino fuera de la Bodega que lo producía.
Pensando por un instante, Lady Fiona explica que posiblemente se deba a una disputa interna de la familia entre el dueño de la Posada de el Agua Azul y el dueño del viñedo, ambos padre (posadero) e hijo (vinatero). Si desease más detalles, debería preguntar al posadero.
Atravesando el hueco dejado entre las cajas, Lady Fiona canturrea algo extraño, y sólo Akon observa que, fuera de ojos indiscretos, la mujer -después de cerrar la puerta de la despensa con un gesto arcano- manipula un pequeño relieve en la pared junto a las cajas apartadas.
Tras ella, Ygrein susurra con fallida discreción a Katy y Zhia que la mujer pertenece a un culto demoníaco, mientras Katy trata de ocultar sus palabras carraspeando. Sin embargo, con un cierto espasmo de sorpresa en su mano, Lady Fiona se gira hacia los "guardaespaldas" de Akon, y con una sonrisa comenta que, efectivamente, es así, y por ello el tiflin se encuentra allí... dejando a los tres conspiradores con cara de pocker, y a Akon justificando que sus protectores, por desgracia, son grandes ignorantes del lugar que les corresponde -lanzando una mirada a Ygrein que expresa algo así como "buen momento para cagarla, compañera"-.
Continuando su periplo, la dama activa un mecanismo que abre un panel camuflado en la pared de la despensa, el cual lleva a un pequeño cubículo con otra puerta hacia una ubicación desconocida, además de una pequeña escalera que desciende hacia los cimientos de la casa, con un pebetero y una antorcha apagada que la dama toma en sus manos y enciende con otro gesto sobrenatural, antes de seguir encabezando la comitiva. Zhia, a la cola de la comitiva, enciende una vela que sostiene con su cola, permitiendo cierto grado de iluminación para ambas humanas y la mida.
Cuando la comitiva se detiene en un pequeño rellano, observa que la escalera por la que desciende gira, adosada a una pared de piedra, aunque el sótano hasta el que llega es de tierra apisonada con varios camastros junto a una pared, y una segunda escalera al otro lado del sótano junto a una pared, que asciende a lo que podría ser el corazón de la casa.
A pesar de la reticencia de Akon a creer que la mujer está demasiado interesada en su presencia allí, poco a poco es consciente de que los sentimientos de la dama son genuinos, y decide prestar atención al entorno. En el suelo de tierra, dos rastros de pisadas llevan desde ambas escaleras (en ida y venida) hasta un muro junto a la escalera más alejada de la entrada del grupo, donde desaparecen.
Justo antes de llegar al suelo del sótano, Lady Fiona se detiene en el último escalón, ordenando silencio, para después alzar solemnemente su voz: "Dejad que los muertos permanezcan en descanso", y acto seguido, continúa su camino hacia la pared a donde confluyen todas las pisadas, pidiendo a sus invitados que la acompañen.
Al llegar a dicho muro, la dama presiona suavemente un lado del muro, el cual pivota por el centro, abriéndose a una estancia al otro lado, en la que cuatro personas encapuchadas y con túnicas se encuentran sentadas en sillas de madera alrededor de un espacio vacío en el centro de una gran habitación iluminada por decenas de velas: un hombre joven de rostro angelical; un hombre enorme, fornido y calvo; una mujer de aspecto fibroso de treinta y tantos; y un hombre joven y muy alto, de mirada perturbadora.
El espacio vacío cuenta con un pentagrama grabado en el suelo, en cuyas esquinas están las personas -aunque hay una silla vacía en uno de los ángulos del pentagrama-, que giran sus rostros hacia Lady Fiona y los recién llegados con cierta sorpresa.
Hasta ese momento, los congregados murmuraban extraños cánticos, que detienen al ver que no están solos.
Se incorporan, sobresaltados, y al ver a Lady Fiona, se relajan y postran ante ella por un momento. Todos dan la bienvenida a la mujer como "Lady Wacter", recordándole que están para servirla.
Ella entra en la habitación, franqueando paso a sus acompañantes, presentándolos como sus nuevos invitados. Conforme van pasando, cuando llega el turno de Zhia, uno de los presentes comenta que es extraño otorgar una invitación a un miembro de la Abadía de San Markov. Sin embargo, las palabras caen en saco roto al entrar Akon, provocando un suspiro de sobrecogimiento en todos los presentes.
"Un siervo de la oscuridad", susurran. "¿Estamos ya preparados para tomar la ciudad?". Lady Wacter retiene los ánimos de sus lacayos, indicando que aún no es el momento, pues debe conversar con Lord Akon y sus lacayos. Acto seguido, despacha a los sectarios, indicándoles que vuelvan al anochecer, para contarles los progresos con sus invitados. Ahora es momento de que vuelvan a sus quehaceres y tareas programadas. "Id en paz y que la oscuridad os proteja".
Con miradas de desconcierto y algo de rencor, el grupo de personas reunidas se marcha de la habitación, con Zhia tras ellos memorizando minuciosamente sus rostros... por si acaso.
Cuando el grupo se queda a solas con la mujer, de pronto la voz de Jugde interrumpe el silencio, diciendo: "Akon. Ahí hay un miembro de mi raza". Acto seguido, una voz susurrante y cavernosa, proviniente del pentagrama, a su vez dice "Lady Wacter. Los recién llegados traen a un sirviente como yo".
Con esas voces, la dama observa extrañada a los visitantes. Con un tono suspicaz, pregunta si poseen un siervo demoníaco, a lo que Akon contesta afirmativamente, reconociendo que la dama también lo posee. Ésta indica que pueden mostrarlo libremente, sin temor a miradas indiscretas. Con ello, dice al aire "Majesto. Manifiestate". Al pronunciar esas palabras, del centro del círculo se envuelve de una pequeña nube de espeso humo negro aceitoso, que al disiparse muestra una criatura similar a Judge, pero de color naranja brillante y una juguetona lengua bífida que lame sus dientes y párpados. Por su parte, Judge (a la orden de Akon) se manifiesta como una brumosa nube azulada que se evapora mostrando la pequeña forma diabólica azul refulgente del siervo de Akon. El manifiesto, de un brinco y un aleteo, se posa sobre el hombro de Lady Wacter.
Con curiosidad, Akon consulta a Lady Wacter cómo posee una criatura de esa naturaleza, siendo humana. La dama, respondiendo al tiflin, le comenta que viniendo del inframundo, debe saber que los señores diabólicos conceden a sus siervos más fieles y prometedores sirvientes infernales.
Cuando Akon pregunta cuales son sus pretensiones para reunirse con él, la dama lo observa extrañada. "Pensaba que vos estabais aquí, enviado por La Oscuridad, para ayudarme en la conquista de esta ciudad. ¿No es así?".
"Si los intereses que hay en esta ciudad me son de alguna utilidad, puede que sí. Al fin y al cabo, tengo a otros acólitos a los que supervisar", responde Akon, esquivo. Tras Akon, Zhia se mueve para mostrarse más a la vista, mirándose una mano cuyos dedos frotan con el característico gesto de "pasta".
Con un gesto marcadamente más suspicaz, la mujer se mesa la barbilla. "¿Lord Vasili no os ha puesto al corriente?", comenta.
"En efecto, el benefactor de la sustracción de los huesos", deja caer indolente Zhia. Con ojos inquisitivos, Lady Wacter pregunta tanto a Zhia como a Akon si Lord Vasili tiene planes al margen de su servidumbre. "Creo, mi señora", irrumpe Akon, "que no controláis todo lo que sucede en este pueblo y la gente que tenéis bajo vuestra tutela". Zhia añade "¿entonces no planeó el robo de los huesos para usted? ¿Eran sólo para él?". Confusa, Lady Fiona pregunta de qué huesos le hablan.
"Tu señor parece que no te cuenta toda la verdad", fustiga Katy con hiel.
Con gesto molesto, Lady Fiona trata de contrastar si Lord Vasili ha encargado otra tarea a los recién llegados, al margen de la que ella misma realiza.
Cuando Akon trata de comentar que Lord Vasili tampoco le informa de todo lo que planifica, Katy lo interrumpe comentando que, en primer lugar debían ocuparse de los huesos, y después reunirse con Lady Wacter. Por su parte, Zhia, fingidamente, pide perdón por haber dicho quizá algo inapropiado, mientras Ygrein la obsequia con una mirada desdeñosa.
Ante esas palabras, Lady Fiona comenta que Lord Vasili compartimenta muy bien su información y a los ayudantes que moviliza para sus planes de dominar Vallaki.
En ese caso, el grupo estará esperando su recompensa.
Aunque Ygrein se remueve con interés al escuchar la palabra "recompensa", Akon empieza a percibir que hay gato encerrado y, en algún momento, han metido la pata hasta la ingle, aunque no lo tiene demasiado claro.
Ante eso, a una orden mental, informa a Judge que viaje lo más veloz posible hasta Bukko y Panit, para avisarles de que se les necesita de inmediato, y los guíe hasta aquí.
Desvaneciéndose sigilosamente de la vista mientras los contertulios conversan de forma bastante tensa, la criatura se apresura a toda prisa en pos de su tarea hacia la iglesia de San Andral.
En ese momento, Lady Fiona solicita que el grupo espere en la sala de rituales, mientras ella se marcha un momento a por la recompensa.
En ese instante, el sentido de alarma de Katy empieza a sonar a toda pastilla, pero Zhia sólo parece haberse centrado en la palabra "recompensa". Al cruzar miradas con Ygrein, la sacerdotisa también comprende que la mujer trata de urdir Cuando Katy intenta extraer una daga al ver que Lady Wacter trata de escabullirse, Akon intercepta su mano, manteniendo el arma en su vaina, y con su otra mano se apoya en el hombro de Lady Fiona antes de que se marche. "Perdonad a esta dudosa criatura -dice el brujo refiriéndose a Zhia-. Ya conocéis su dudosa procedencia. Por supuesto no esperamos recompensa, aunque ella siempre está atenta a las migajas de la mesa de quienes juegan con el destino". Con una mirada del tiflin a la mida, éste intenta que ella trate de seguirle el hilo. Durante unos segundos incómodos, la mida trata de dilucidar si hay un insulto en el aire al que debe responder, hasta que cae en la cuenta de la forma soterrada que los miembros de El Jade tienen de comunicarse, y se percata de las intenciones. Una vela que había aferrado con su cola, con intención de arrojarla sobre la señora, es mantenida en vilo sobre su cabeza, con una beatífica sonrisa.
En un silencioso cruce de miradas, los miembros de El Jade se percatan de que la mujer podría haberlos cazado en su mentira, transmitiéndose unos a otros que el brujo va a intentar solventar el problema antes de recurrir a la violencia.
Ante la marea de palabras cruzadas, Lady Fiona ya no sabe a qué atenerse, y su rostro así lo refleja.
"Veo en su rostro la confusión, mi señora", dice con voz calma Akon. "Pero no hay motivo para que esté tensa. Hablemos de sus planes, y si puedo prestarle mi oscura ayuda..."
Poco a poco, Lady Wacter va recuperando la compostura. Tras un suspiro, pide con amabilidad a sus invitados que se sienten. Al hacerlo, Majesto se escurre desde su espalda, y salvo Katy, los demás se percatan de que no ha tocado el suelo... simplemente se ha desvanecido. Con ese mismo movimiento, la mujer toma asiento, y espera que sus invitados -que no lo hacen- la acompañen, solicitándolo una vez más. Con tal actitud, Akon percibe un profundo interés en él por parte de la mujer. Katy y Zhia, por su parte, entienden sentimientos encontrados en los gestos de la dama que generan desconfianza. Pero Ygrein, harta de tanta palabrería, lee en los gestos de la señora que, en el fondo, lo único que pretende es ganar tiempo.
Harta de la actitud de la anfitriona, Ygrein eleva una oración (que pone alerta a la dama), convocando una maza sagrada envuelta en un nimbo rojizo de violencia flotando sobre la cabeza de Lady Wacter. Sobresaltada, la dama adopta una actitud defensiva, mientras las palabras de Ygrein la confunden, cuando la sacerdotisa dice: "lo que estabas esperando... ahí lo tienes".
Cuando el arma cae violenta contra la mujer, ésta se echa a un lado de la silla en la que se encuentra, y la maza golpea la pared tras ella, provocando un sonoro golpe y una lluvia de chispas mágicas.

Mientras tanto, en su plácido sueño reparador, Bukko de pronto escucha una susurrante voz estridente que trata de sacarlo de su sueño agitándolo con sus manitas. Al abrir los ojos, encuentra frente a su rostro a una pequeña criatura demoníaca, a la que, aunque sobresaltado, reconoce como el engendro de Akon. El pequeño bicho, totalmente fuera de sí, pide que, de inmediato, se alce en armas y lo acompañe, porque Akon y sus compañeros están en peligro, ya que la dama a la que han ido a visitar no es trigo limpio. No puede explicar más, aunque lo hará en cuanto se pongan en marcha.
Embozándose en su capa, el paladín informa a Panit de sus intenciones para que se prepare y lo siga en cuanto pueda, y después sigue el camino que le marca Judge, percatándose que, efectivamente, la situación provocada por su encuentro en la tienda de ataúdes tiene totalmente entretenidos a los habitantes de Vallaki, lo que permite al hipótido avanzar por su camino sin ser molestado, a pesar de su volumen y aspecto, más aún porque Judge lo lleva por los mismos callejones desiertos que a sus anteriores acompañantes.
Indicándole el pórtico exterior del cobertizo desde el que sus predecesores bajaron hasta el sótano, Judge lleva hasta la entrada exterior del subterráneo a Bukko. Allí, el hipótido se percata de que hay actividad alarmada en la mansión, suponiendo con ello que los aventureros han sido descubiertos.
Sin esperar más permiso, Bukko utiliza su cuerpo en un par de poderosas embestidas, echando la puerta del cobertizo abajo, hallando tras ella las escaleras de bajada al subterráneo, por las que desciende junto al familiar de Akon a toda prisa.
Tras él, desde la casa resuenan gran cantidad de pasos apresurados. Y desde las profundidades, las voces de sus compañeros se entremezclan con frases sobrenaturales de magia desatándose.
"Guíame, ¡deprisa!", ordena Bukko a Judge, quien se apresura a llevarlo al sótano. Allí escucha un ruido apagado de sus compañeros desde un lugar indeterminado, así como el aspecto del sótano con diversas pisadas recientes.
Con el ímpetu, Bukko está a punto de pisar el suelo de tierra aplanada, pero Judge lo detiene antes, para después pronunciar: "Dejad que los muertos permanezcan en descanso", explicando que la señora de la casa lo decía antes
de seguir su camino, así que supone que significará algo. Bukko entiende que, posiblemente sea una palabra clave para evitar alguna protección mágica, así que la repite a su vez. Tras hacerlo, Judge señala un muro junto a otra escalera, indicando que tras él se encuentran los compañeros (lugar desde el que, efectivamente, surgen ruidos apagados de una confrontación).
Con decisión, Bukko se dirige hasta él.

Zhia, con gran agilidad, salta sobre Lady Fiona, y mientras le arroja cera derretida contra el rostro, intenta darle un tajo. Pero la mujer, al parecer prevenida, extrae de entre los amplios y pesados pliegues del vestido una maza con la que aparta la hoja de la mida asesina. Evitando posibles represalias, Zhia recula con una ágil cabriola que la pone fuera del alcance de la maza de la dama.
La prudencia guía la voluntad de la mida, pues Lady Fiona, aferrando un símbolo en su cuello, susurra unas oscuras plegarias (las cuales Bukko logra escuchar más allá del muro) que, de pronto, liberan un vórtice de formas demoníacas aladas a su alrededor, castigando a todos los presentes, salvo a ella y Zhia, con etéreos látigos de fuego negro.
A pesar de que la voluntad de los afectados es lo bastante fuerte como para resistir lo peor del poder, permite que la señora se envuelva de un velo de energía protectora para evitar ser agredida en su camino a la libertad, que trata de tomar colándose entre los huecos dejados por Ygrein y Zhia. A causa de la confusión de la energía dañina azotando alrededor de la mujer, Ygrein no consigue acertar un impacto certero que frene la huida de ésta. Sin embargo, Zhia sí traza un arco letal con su cimitarra, dejando una estela de sangre tras abandonar el cuerpo de la señora, además de un profundo tajo en su costado que la hace trastabillar mientras se apoya con dificultad sobre la puerta secreta pivotante.
Ygrein aprovecha la distracción de la herida para arrojarse contra la mujer, pero cuando lanza su mazazo, ésta se encoge de temor por ver que su barrera protectora no puede escudarla del poder de la sacerdotisa de la guerra, aunque su movimiento la aparta lo bastante de ella como para que su maza se estrelle contra la pared tras la atacada. La sacerdotisa de la guerra se lamenta de su fallo no sólo por el fracaso, sino también por el azote de las formas demoníacas translúcidas que castigan su cuerpo sin cesar, causando heridas por toda su piel.
Pero la maza sobrenatural que vuela junto a la clériga de Dekaeler no es tan piadosa, aplastándose contra un hombro de Lady Fiona, con un feo crujido que hace gemir de dolor a la mujer.

Justo en el momento en que la mujer es acorralada por Ygrein, la puerta secreta se abre, y la enorme sombra de Bukko se recorta contra el umbral, a la vez que Judge señala a la mujer aporreada como la enemiga a la que hay que machacar sin piedad. El paladín hipótido emite una mirada de muy pocos amigos, que hace encogerse a la sacerdotisa de la Noche.
(NOTA: servidora de Ashes. Ver Sesión 10)

Ante semejante visión, Zhia aprovecha el desconcierto para correr contra la espalda de Lady Fiona, soportando con los dientes apretados las laceraciones infernales de la aureola que la protege, y superando la barrera mental que trata de prevenirla de que ataque a la mujer, clava en profundidad su cimitarra en la espalda de ésta, provocando un gorgoteo de sufrimiento en su garganta.
Revolviéndose con rabia, la mujer gesticula en dirección a Zhia, formándose en el aire una especie de garra flotante hecha de sombras, a la vez que se toca el pecho para curar algunas de sus heridas, momento en que la garra ataca a la asesina mida dejando un surco de oscuridad a su paso, desgarrando carne y pelo en una sucia mancha de sangre que cae al suelo, provocando un chillido de dolor de Zhia. En el instante en que Lady Fiona trata de poner distancia entre ella y Zhia, ésta se revela con un tajo feroz que supera las junturas de lo que parece una elegante armadura flexible bajo los ropajes de la cultista, vertiendo nueva sangre donde algunas heridas se cerraban. Cuando el golpe la alcanza, la mujer grita desesperada pidiendo ayuda.
Tratando de apartarse de sus enemigos, la maza de Ygrein choca contra su hombro con un tañido metálico, provocando a la fugitiva que trastabille al pasar junto a Bukko. Éste, impasible al aura de rechazo que la desconocida trata de infligir sobre él, coloca un certero martillazo en la espalda de ésta.
El atroz crujido del hueso es un efecto devastador que derriba como un trapo viejo a la señora sobre el suelo. Ésta, con un último aliento, susurra: "alzaos", y comienza a ser abrazada por los impasibles dedos de la muerte. A su alrededor, la tormenta de espectros flagelantes se desvanece en la nada.

Durante el choque de armas, magia y poder, Katy decidió coger de un hombro a Akon, atraiéndolo hacia sí misma y alejándose lo más posible de la lucha, con la esperanza de que, de suceder algo peligroso, Akon podría llevarse la peor parte del castigo. ¿Qué llevó a la mujer a hacer eso? Sólo la oscura influencia de las fuerzas del Plano Oscuro que dominan este tenebroso reino tienen la respuesta.

A la convocación final de Lady Fiona, el suelo aplanado del sótano antes de la sala empieza a sacudirse, sorprendiendo sobre todo a Bukko, que se encuentra en la zona. La tierra se eleva y se aparta rodando sobre sí misma, hasta que ocho esqueletos en distintos estados de descomposición carnosa se alzan, dispuestos a dar muerte a quien se encontrase al alcance de sus ataques.
En la distancia, cuando Ygrein observa el aterrador suceso, convoca el poder para la batalla de Dekaeler, lanzando un rayo contra uno de los esqueletos cercanos a Bukko. Sin embargo, calcula mal el objetivo con el movimiento del hipótido entre los enemigos, y el poder se estrella en la escalera de subida al cobertizo. Tratando de ofrecer apoyo táctico a Bukko, Ygrein ordena a su maza sobrenatural lanzarse contra sus enemigos, azotando aquí y allá, pero su falta de confianza en el fallo de su anterior poder provoca que la maza vacile y no logre alcanzar a sus objetivos.
Con un suspiro de resignación, Bukko empuña su martillo con ambas manos, mirando a las criaturas que lo rodean. Una plegaria en sus labios
(Palabras EXACTAS del Jugador: "¡¡A LA MIERDA POR WAROUIIIII!!")
concentra su capacidad combativa, y empieza a golpear aquí y allá con decisión.
Dos precisos mazazos hacen estallar casi en su totalidad la osamenta de dos de las criaturas, desperdigando aquí y allá esquirlas de hueso.
Sin embargo, la nube de esquirlas cae sobre su rostro, haciéndolo parpadear más de lo debido, lo cual provoca fallos decisivos en el balanceo de su martillo que los esqueletos restantes aprovechan para apartarse de sus ataques.

En la confusión de las criaturas alejándose de los ataques del paladín, Zhia aprovecha para rebotar entre el marco de la puerta secreta y la escalera hacia el cuerpo de la casa para lanzarse al fragor de la batalla, y con un movimiento elegante decapita a uno de los esqueletos, que cae desmoronado en el suelo junto a Bukko. Utilizando la espalda del paladín, la mida continúa su movimiento entre dos enemigos más, para desplazarse hasta una pared, donde poder evitar que enemigos se le acerquen por la espalda.
Sin embargo, la habilidad táctica de los esqueletos se hace evidente cuando, de los dos que se acercan a Zhia, uno la lancea con una espada oxidada con la suficiente pericia como para acercarla al alcance del otro, quien de un mazazo con un enorme martillo de herrero casi descoyunta el brazo de la mida, que aprieta los dientes con dolor. Al mismo tiempo, tres esqueletos rodean al hipótido. Cuando uno de ellos agita con decisión una maza oxidada en su mano con intención de aplastar a su enemigo, causa movimientos defensivos que los otros dos esqueletos aprovechan para intentar golpearlo con más facilidad.
La lanza de una de las criaturas se traba en una placa de armadura en el hombro de Bukko, rasgando piel para producir un abundante sangrado, a la vez que el hacha de otra hiende la carne a cierta profundidad, aumentando el flujo de sangre en las heridas del paladín. Éste, más ofuscado de dolorido, trata de controlar la situación a su alrededor.

A pesar de la trifulca, de lejos pueden escucharse voces amortiguadas alarmando de que "están abajo", haciendo referencia a los enemigos de Lady Fiona.
(SPOILER: Majesto huyó para dar la voz de alarma)

Justo en el momento en que uno de los esqueletos ataca a Bukko, la maza sobrenatural golpea la posición en la que se encontraba un instante antes, fallando su impacto con un sonoro zumbido luminoso.
Al mismo tiempo, la sacerdotisa de Dekaeler se lanza a la turba de enemigos, espalda con espalda con Bukko, y ambos empiezan a atacar a las criaturas que los cercan, pero la habilidad de éstas rechaza cada ataque de los dos servidores de los dioses. Igualmente, Zhia cercada por dos enemigos, esta vez no encuentra opciones óptimas de tratar de destrozar las zonas débiles de sus adversarios, enviando uno de sus tajos a pasar, precisamente, entre las costillas -de forma inofensiva- de uno de los esqueletos.
Los nomuertos, recrudeciendo su ataque, cortan y aplastan el cuerpo de Zhia con su espada y martillo, convenciendo a la mida de que, a pesar de que con un giro de cintura logra que el tajo de la espada sea menos profundo al hacer rodar el filo por su piel, en vez de ofrecer resistencia, este combate podría ser su epitafio. En otro lugar, aunque el hacha de uno de los esqueletos que flanquea a Bukko es desviada por el astil del su martillo mágico, alzar los brazos para defenderse de ese ataque pone en línea de impacto de la lanza del otro esqueleto los brazos del paladín, cuya punta rasga ropa y carne en uno de ellos, dejando una nueva herida horrenda sobre su piel, haciendo resollar de cansancio al guerrero sagrado. El esqueleto al que se enfrenta Ygrein golpea sonoramente el escudo de ésta con su maza, y una sonrisa cruel aflora a los dientes de la sacerdotisa. Empujando con su escudo al monstruo, éste trastabilla hacia atrás, poniéndose en trayectoria contra la maza sobrenatural, la cual lo golpea haciendo que uno de sus huesudos brazos quede destrozado y sus restos se estampen contra una pared.
Al realizar un barrido con su martillo que no alcanza a ninguno de sus enemigos, rápidos y ágiles, Bukko es consciente de que las heridas están pasando factura, y necesita trazar una nueva estrategia.
Buscando los huecos en las defensas de sus adversarios, Zhia realiza una cabriola rodando sobre el suelo, evitando los embites de los monstruos, con la que cae junto a Bukko. Desde esa posición táctica, la mida aprovecha que uno de los esqueletos fija su atención en el paladín, para golpearlo con su cimitarra en la columna, destrozando su base de apoyo y convirtiéndolo en pedazos desparramados por el suelo.
Concentrando su número en un enemigo a la vez, los esqueletos restantes arremeten con saña. La espada de uno de ellos apenas arranca algo de ropa y rasga piel de Zhia, provocando una herida superficial. El movimiento de la mida ayuda a que el martillo de otro de los esqueletos zumbe inofensivo cerca de su cabeza. El hacha de otro de ellos se incrusta cruelmente en un costado de Bukko, haciéndole escupir sangre con el tremendo golpe, y que las rodillas del paladín flaqueen.
El esqueleto de la maza al que Ygrein había arrojado contra su maza espiritual se revuelve, y de un revés alcanza el brazo del arma de la sacerdotisa, provocando con el impacto una sacudida nerviosa muy dolorosa en el hombro.
Abrumada por la situación, Ygrein alza su símbolo sagrado con la mano del escudo y, con un grito de batalla, una oleada de poder escarlata sobrenatural brota de su cuerpo.
(NOTA: La oración del jugador fue "¡ME TENÉIS HASTA EL COÑO!")
Al avanzar desde su figura, los esqueletos alzan sus brazos en posición defensiva instintivamente, pero la oleada de fuerza divina, al alcanzarlos, hace que estallen en una nube de polvo encarnado.

Tras la voz de la clériga, el silencio envuelve la situación lo bastante para ser todos conscientes que, en efecto, una hueste de adversarios se acerca a toda prisa para someter a los enemigos de la Casa de los Vigilantes.

CONTINUARÁ

P.D.: Las imágenes secuenciales no incluidas en el desarrollo del texto se encuentran a continuación (si las pasáis rápido, parecen una secuencia de vídeo, jajaja).














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