Recordaban cómo los hermanos Nicolai (imagen a la izquierda) y Karl (imagen a la derecha) -los nobles borrachuzos y pendencieros- hablaban con sorna de que Vallaki había aguantado al menos un festival por semana durante los últimos años.
A pesar de que algunos Vallakianos creían que los festivales mantendrían a raya al demonio Strahd, otros creían que no había protección o beneficio alguno en ellos (entre los que se encontraban los dos nobluchos de tres al cuarto). Había gente, sin embargo (como los taberneros) que era del pensamiento de que, en realidad, era un asunto bastante triste.
Por su parte, los otros dos visitantes de la posada, Szoldar y Yevgeni, sabían de buena tinta por su trabajo que los lobos y lobos terribles campaban por los bosques sin asustarse de atacar a los viajeros del Viejo Camino Svalic. También se regocijaban de poder unirse a veces -por su trabajo- de unirse a grupos bien armados de otros tramperos y cazadores para encargarse de eliminar a varios lobos, pero siempre venían más... lo que era bueno para el negocio.
Lo más curioso de todos los recuerdos fue rememorar junto a Rictavio (Rudolf Ricten Lordel) dos hechos a tener presentes: uno, que al parecer al sur de la ciudad se encontraba una villa que había sido abandonada hacía décadas, pues según se contaba, su burgomaestre cometió una terrible ofensa contra Strahd y fue castigado por su ira. Actualmente, el lugar se encuentra en ruinas y nadie en su sano juicio campa por allí. Además de ello, las historias de fantasmas también hacían mención a una mansión embrujada al oeste de Vallaki, donde se cree que un dragón murió hace mucho, mucho tiempo. De hecho, los aventureros, aparte de pensar en visitar el viñedo del padre del tabernero para hacer un favor a la familia, también tenían intención de ver qué se cocía en aquel lugar... llamado Argynvolshold.
Así, después de tomar un desayuno en la solitaria posada, después de informarse de que la pareja de niños rescatados estaba descansando, protegida por los hermanos Ireena e Ismark, el grupo decidió dividir investigaciones entre la Iglesia de San Andral (por parte de Bukko y Viktor), y la extraña casa de "cultistas" o "sectarios"... o vete tú a saber qué... (por parte de Katy, Panit y Zhia).
(Mapa de Rictavio actualizado con la información y visitas que han ido haciendo los aventureros)
Sin embargo, cuando salían por la puerta, Bukko chocó con alguien a quien derribó en el suelo, y de pronto se percataron de que se trataba de Akon, que había vuelto de su misión de "devolver al primer huérfano rescatado a su familia". Felices por verlo (en su aspecto mágicamente humano), preguntaron qué había sucedido con su misión, y Akon preguntó que se había encargado de que "el niño estuviese a salvo". Lo que Akon no les había revelado era que, efectivamente, cuando llegó a Uarowia, llevó al niño para que el sacerdote de la iglesia lo acogiese como un huérfano, y después despachó a la familia desnaturalizada a base de fuego e ira, por haber cometido tal infamia.Aunque sospechaban de sus decisiones, el resto de compañeros decidió no indagar demasiado en el asunto pues, aunque algunos (Bukko) quizá no estaban de acuerdo con la metodología, otros (Katy y Zhia) sabían que la posible justicia impartida por Akon habría sido más que adecuada a la crueldad de los padres por vender a un niño por la falacia de un sueño efímero a través de un pastel hecho de huesos de niños.
Así, reunidos todos y tomando un almuerzo para poner en orden todos los asuntos de sus viajes y separación momentánea -comentando Akon que no fue difícil seguir su rastro, después de encontrar un molino humeante en ruinas en el camino, y una esférica oquedad arrasada por el fuego mágico en mitad de un bosque junto a un gran lago-, cada grupo se dirigió a su respectivo destino para ver qué podía sacar en claro de aquel lugar, antes de continuar su camino.
(Padre Lucian Petrovic)
Así, cuando Bukko y Viktor llegaron a la iglesia de San Andral (después de que Bukko observase, ocultos sus rasgos lo mejor posible por sus ropajes, capa y capucha, aunque su símbolo sagrado brillaba orgulloso en su tabardo y cuello), encontraron un edificio de un poco mejor calidad que la iglesia dejada en Uarowia, con una valla algo castigada por el tiempo rodeando un cementerio por el que sobrevolaban pequeños jirones de bruma sobre lápidas y tumbas, junto a un edificio de piedra y madera tras el que se encontraba un enorme campanario, cuyas rocas de los muros aparecían agrietadas por algunos lugares.
(Yeska)
Antes de entrar, Bukko rezó a la gracia del Sol para percibir la santidad del lugar, y descorazonado sintió que aquel lugar sagrado poco a poco estaba perdiendo el poder divino de su suelo, como si le hubiesen arrebatado el mismísimo corazón de la fe, y sólo quedasen los restos bañando sus paredes, como una cáscara de luz apagándose poco a poco.Entrando en el lugar junto a Viktor, halló a dos feligreses orando en silencio entre los bancos, al tiempo que a un anciano de cabello blanco y perilla, acompañado de un niño muy joven que le ayudaba a preparar la ceremonia matutina, mientras un joven fornido de rasgos hoscos se alejaba, ordenado por el sacerdote para realizar sus quehaceres en el exterior. Al sentir la presencia de un visitante, el sacerdote se giró, y al ver que se trataba de un hermano en la fe, la cansada imagen del hombre se iluminó, a pesar de que los rasgos animales de Bukko sorprendieron al hombre, quien preguntó si se trataba de un "hermano peregrino de la Iglesia de San Markov en Krezk", lo cual desmintió Bukko, comentando que se trataba de un viajero de muy lejos. El sacerdote, efectivamente, se percató de que Bukko no era uno de los que llamaban "criaturas animales", ya que las expresiones del visitante eran tremendamente correctas. Haciendo las debidas presentaciones, el hombre se identificó como Padre Lucian Petrovic, junto al pequeño (y temeroso) Yeska, y al hosco trabajador del cementerio, el joven Milijov.
(Milijov)
Bukko, observando que se iba a celebrar una homilía, se puso a disposición (junto a Viktor) del padre, y se dispuso a asistir la misma como ordenado en la fe, solicitando a Viktor que ayudase a Yeska en los preparativos.
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Mientras tanto, el resto de la comitiva (hermanas Yae y miembros de la Cofradía Criminal de Katy - El Cartel de El Jade) se encaminaba, evitando miradas sospechosas más allá de las cuadras Arasek (donde comprobaron que su carruaje seguía allí sin sufrir percance alguno), pasando junto a guardias que los observaban con expresiones desganadas o miradas de soslayo, hasta llegar a la casa sospechosa. En ella, se acercaron a la parte posterior, y comenzaron a planear cómo abordar la entrada a la misma. Mientras Katy iba a forzar la entrada (sin demasiado éxito) y Zhia trataba de entrar por una ventana trasera (también sin éxito, pues los postigos estaban bien asegurados y había rejas protegiéndola), Akon solicitó a su irónico, sarcástico, charlatán e invisible familiar Judge que entrase por la chimenea, echase un vistazo, y volviese a informar.
(Gunther Arasek) (Yelena Arasek)
La criatura comentó al volver que sólo había en su interior un salón principal, una habitación, una chimenea y una alacena cerrada.
Akon, viendo que a Katy se le resistía la cerradura, volvió a enviar a Judge para que abriese la puerta por dentro. Cuando Panit trataba de mirar por la rendija a través de las cortinas de la ventana principal junto a la entrada, vio que de pronto las cortinas se abrían ligeramente, y un ojo de aspecto reptiliano y color extraño observaba directamente hacia su propio ojo. Cuando la mida se sobresaltó, apartándose, Katy se percató de que, por fin, su forcejeo había dado fruto... precisamente a la vez que una fuerza invisible (Judge) abría la puerta desde dentro.
(Katy... a veces metes la zarpa en lo más elemental de 1o de Pícaro...
"Anda... déjame en paz y aleja esa cámara de mí, maldito DJ frustrador de planes")
Avisando a Zhia, que se retrasaba demasiado, todo el grupo entró en la casa en profunda penumbra con rapidez, cerrando tras de sí para evitar miradas indiscretas desde el exterior (con la suerte de que, siendo unas horas que pasaban ya el almuerzo, probablemente la gente todavía estaría trabajando o comiendo algo).Al entrar en la pequeña casa de una única planta, el grupo se quedó sorprendido de ver que la casa estaba bien protegida en puertas y ventana, y cuando Panit colocó un globo de luz en el techo del salón, el grupo se sorprendió al descubrir una mesa circular rodeada de 5 sillas con un pentagrama surcado de runas grabado sobre su superficie. Al tiempo que investigaban la habitación vacía de escaso mobiliario, también echaron un ojo a la alacena junto a la chimenea, donde encontraron diversos objetos para rituales arcanos de coste barato: un cuenco con huesos de dedos humanos, un cuchillo ritual barato manchado de sangre seca, distintos tipos de polvos y líquidos almacenados, papeles en blanco, pluma y tinta... y algunas notas con instrucciones a los "distinguidos" seguidores del culto para realizar diversas tareas, como seguir a ciertas personas durante un día y anotar su rutina, vigilar ciertas casas, realizar tareas rituales -procedimientos sencillos alquímicos o simples bagatelas con poca utilidad arcana-, viajar a zonas concretas de los alrededores de la ciudad y tomar nota de los hechos a ciertas horas, etc., todo ello solicitado por alguien que firmaba las notas con el nombre F.W.
Intrigados por los productos y el pentagrama, Akon y Panit estudiaron el mismo. Aunque Akon consideraba que se trataba de un burdo ritual de convocación, sin especificar la criatura a llamar, Panit estaba más segura de que, más bien, se trataba de algún tipo de magia de contacto para enviar un mensaje entre dos puntos.
Por lo tanto, uniendo esfuerzos, ambos trataron de activar el pentagrama.
En un principio, aunque parecía que el mismo fue activado con éxito, cuando Panit trató de hablar, nadie contestó. Sin embargo, en cuanto Akon tomo el control del mismo, una voz femenina, amortiguada y distante, respondió.
Al parecer, la voz (sólo percibida por Akon y Panit) solicitaba conocer a los usuarios del contacto, pues desconocía sus identidades, ante lo que Akon reveló su nombre. Interesada por darse cuenta de que alguien había activado el contacto con diestra maestría arcana, la voz preguntó cual era el origen de la criatura que hablaba desde ese lugar, y Akon se reveló como un usuario de lo arcano cuyo origen eran los planos inferiores, aunque había nacido en el mundo. Fascinada, la voz al otro lado se presentó como Lady Fiona Wacter, y consultó si la criatura estaba interesada en formar alianza con ella y su séquito de iniciados en las artes oscuras, ya que sería muy útil alguien con sus conocimientos y poder para mejorar su posición en el mismo y alcanzar cotas mayores.
Akon, consultando en silencio con Panit, asintió y comentó que, en efecto, le intrigaba aquella persona capaz de usar las artes arcanas en aquel lugar, por lo que le gustaría reunirse con ella más adelante. Lady Wacter entonces indicó que el desconocido Akon sería bienvenido en la Casa de los Vigilantes cuando así lo desease. Agradecido por la información, Akon cortó la comunicación.
Sorprendidos por lo ocurrido, el grupo se percató de que el nombre de la persona coincidía con las notas F.W. de la alacena, así que disponían de algo en su poder que se movía en secreto en aquella ciudad. No estaba claro si la Casa de los Vigilantes pertenecía a la ciudad, pero para ello Akon ordenó a Judge que viajase por la ciudad, averiguase cuanto pudiese de si existía un lugar llamado Casa de los Vigilantes, y volviese con la información lo antes posible.
Ya que no había más que hacer allí, el grupo decidió hacer una visita a la extraña casa lúgubre ante la que, la noche pasada, había desaparecido un tipo entre brumas, tras hacer algún tipo de negocio con el propietario de la misma.
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Por su parte, después de la ceremonia, tras darse cuenta de que su presencia y virtud habían reconfortado a las almas atormentadas de los dos feligreses que habían ido a la iglesia, quienes hablaban de la ceremonia con cierta esperanza, así como del extraño hombre-animal siervo de Andral, Bukko decidió conversar con el Padre Lucian para que le explicase el por qué del desvanecimiento sagrado del suelo del lugar, a lo que éste se sintió bastante perturbado. Tratando de tranquilizarlo, Bukko finalmente descubrió que el problema se debía a que la reliquia más sagrada de la iglesia, oculta en la cripta bajo el altar, había sido robada hacía unas noches: Los Huesos de San Andral. Bukko, sacudido en sus entrañas por el descubrimiento de aquella felonía, preguntó por los hechos.
Al parecer, hacía algunas noches, los huesos desaparecieron.
Aunque nadie sabía de su existencia aparte del Padre Lucian, éste había contado al pequeño Yeska de su existencia, para calmar sus temores hacía cosa de un mes. Sólo después de tal hecho se produjo el terrible suceso. Con la sospecha de que Yeska se lo podía haber contado a alguien más, el Padre se lo preguntó, y aunque el niño afirmaba que sí había contado el secreto a alguien más, el niño se negaba a revelar quién era la persona.
Bukko, pensando en lo que podría estar sucediendo entre bambalinas, decidió solicitar al Padre Lucian que llamase al otro muchacho, Milijov, para que viniese a interrogarlo. El padre, entonces, rogó a Bukko que no fuese rudo con el muchacho. Él ya tenía sospechas de que se trataba del joven, pero no había reunido el coraje de hablar directamente con él sobre el asunto, porque era un chico volátil y temperamental, y probablemente una noticia sobre el hecho desataría un problema mucho mayor en la comunidad religiosa, que llegaría hasta la propia ciudad, cosa que el sacerdote no deseaba, para causar aún más preocupación a la ya espiritualmente erosionada comunidad.
Bukko, revelado por la información, se reafirmó en su necesidad de hablar con el muchacho, así que el padre Lucian finalmente cedió a su petición.
Así, pidiendo a Viktor que trajese al joven fornido, el paladín suplicó a lo divino para que le concediese la palabra verdadera en su presencia, y que las mentiras se alejasen de la voluntad de los presentes.
Entonces, cuando Milijov apareció con una pala usada al hombro junto a Viktor, sintió que el poder de Andral lo había atrapado... junto al Padre Lucian.
Bukko, con firmeza, empezó a interrogar al muchacho, quien en principio se negaba a contestar, mirando con ira al Padre Lucian, el cual rogaba que dijese la verdad sobre las preguntas. Cuando el tono de voz del poderoso hipótido subió y golpeó con fuerza al chico, éste finalmente se derrumbó y contó lo sucedido, pero sólo antes de culpar al padre Lucian que lo había hecho por necesidad, ya que la ayuda que éste le proporcionaba no alcanzaba para alimentar a sus hermanos y hermanas. El joven tenía que conseguir dinero, y fue entonces cuando, tras haber contado la historia a Henrik Van Der Voor, el fabricante de ataúdes, éste le ofreció una buena suma de dinero por robar los huesos para él. El chico no preguntó, pues aunque el hombre tenía fama de solitario, no parecía mala persona... sólo lúgubre. Y no creía que unos viejos huesos supusieran un problema.
Bukko, molesto por la confesión, indicó al Padre Lucian que se ocupase del castigo apropiado del sacrílego, lo cual Lucian aseveró (pues estaba atado a la verdad por el poder del paladín) que sería un castigo apropiado.
Por su parte, él partiría a buscar a ese hombre para recuperar las reliquias y devolverlas a la iglesia, por su honor de siervo del Sol.
Viktor, por su parte, y teniendo en cuenta que la situación se había vuelto problemática para la iglesia, solicitó quedarse para proteger el lugar de la misma forma que había hecho por las piedras sagradas junto al molino.
Bukko, esta vez, no tuvo inconveniente.
Después de consultar al Padre Lucian -que se alejaba con Milijov aferrado con fuerza por el brazo, con expresión triste y sombría- sobre la ubicación del fabricante de ataúdes, marchó hacia allí.
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Cuando Bukko giró por la esquina de la calle que llevaba hasta la Tienda del Fabricante de Ataúdes, se encontró que, a unos metros ante él, la comitiva de Akon, Katy, Panit y Zhia ya iba por el mismo camino. Susurrando al grupo, todos -salvo Zhia, que pensaba que los habían pillado después de abandonar la casa sectaria, cerrando la puerta tras ellos, y empezó a acelerar el paso disimulando- se giraron para ver que Bukko los llamaba, y se detuvieron para unirse a él. Zhia, al verse sola caminando, se dio cuenta de su error al girarse, y cuando todos estaban reunidos, Bukko les comentó qué es lo que había ocurrido con el dueño de "aquella casa lúgubre de una planta". Al recordar los hechos de la noche anterior, y como un extraño había entregado dinero a alguien dentro de la misma, ataron cabos y decidieron hacer una visita a Van Der Voor. Así, mientras el grupo principal se detuvo en la puerta para llamar (percatándose de que todos los accesos estaban firmemente cerrados y atrancados, impidiendo cualquier visión del interior), Zhia se escurrió por un lateral, y empezó a trepar hacia la primera planta, buscando una ventana trasera que tratar de forzar (sin mucho éxito) con una palanqueta.
(Henrik... Henrik... cagándola en una ciudad tan pequeña no es bueeeeno. Y menos con los huesos de una congregación afín a Bukko "Espada del Sol". Tu salud va a resentirse contundentemente)
Frente a la puerta, insistiendo en que alguien abriese, una voz quebrada y triste empezó a contestar que "estaba cerrado" y "no se atendía al negocio". A pesar de todos los intentos por negociar (haciendo sonar una bolsa de dinero tras la puerta) para un encargo lucrativo, la persona del interior era impenetrable a la persuasión de todo tipo, así que mientras el grupo trataba una y otra vez de convencer a la persona, Katy aprovechó para forzar sigilosamente la cerradura de la puerta.Y, cuando lo logró, y abrió en silencio, cuatro individuos resueltos encumbraron la luz del nublado día (la hora de comer, para más señas) frente a un aterrorizado Henrik Van Der Voor, un hombre mayor, curtido, de manos encalladas y rostro lúgubre, que se alejaba de ellos pidiendo clemencia, e indicando que podían llevarse cuanto quisieran, pero que no le hiciesen daño.
Cuando Bukko lo interrogó sobre los huesos de San Andral, el hombre en un principio trato de negar conocimiento al respecto, pero al presionarlo, se derrumbó confesando que, en efecto, él había sido el artífice del robo, pagando al joven Milijov. Pero lo hizo por encargo de un hombre que lo visitó hace varios meses, un noble bien plantado llamado Vasili Von Holtz, que le ofrecía una considerable suma por aquel trabajo. Después de investigar sobre ese objeto, Henrik descubrió por mediación de Milijov que se encontraba en la iglesia, y orquestó su robo.
Bukko, furioso, preguntó dónde se encontraban los huesos, encarado con el hombre que reculaba alejándose por su taller hasta que topó con una mesa que le impidió seguir moviéndose. Henrik dijo que no podía decirlo, porque temía por su vida. Katy entonces le colocó un cuchillo en el cuello y dijo que, efectivamente, su vida estaba en peligro SI NO HABLABA.
Casi a punto de romper a llorar, el hombre confesó que los huesos estaban en el desván... pero que no debían cogerlos. Al ser interrogado de los motivos, el trabajador se encogió de terror sobre sí mismo. Sólo una brusca sacudida y la petición casi a gritos le hizo confesar: Vasili había llevado a un grupo de bebedores de sangre hasta su casa para proteger los huesos... y con más planes, que no le había contado. Henrik los llevaba alimentando varios días, completamente aterrado por la naturaleza de esos monstruos, que eran los guardianes de las reliquias.
Cuando, hartos de la palabrería... y alarmados por la ausencia de Zhia, los aventureros decidieron que se encargarían ellos mismos de los monstruos (al fin y al cabo, era de día) y los huesos, tras atar y amordazar al fabricante, la situación dio un vuelco.
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(Quedas oficialmente bautizada como Zhia "Sorbete de Sesos de Mono")
En la parte trasera, Zhia se afanaba en forzar y forzar con la palanqueta los postigos trabados de madera, a riesgo de exponerse a ser descubierta en tan comprometida situación, cuando por fin consiguió que la ventana saltase, y se abriese bruscamente.Parpadeando para ajustarse a la oscuridad de la gran habitación tras la ventana, que sólo estaba iluminada por un rayo de luz del día gris, de pronto dos pares de manos extremadamente fuertes y terminadas en garras la aferraron por los brazos y lo arrastraron al interior. Allí, indefensa, forcejeando, ocho sombras siseantes de ojos que brillaban rojos en la penumbra, con fuerza sobrehumana, la sujetaron contra el suelo y comenzaron a morderla por todas partes succionando su sangre.
Gritando de puro terror y dolor, Zhia pidió socorro a sus amigos.
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El grito de ayuda puso a todo el grupo que, sobresaltado, fue a toda mecha hacia el ático abriendo una puerta tras otra, y allí encontraron un espectáculo aterrador, que heló la sangre de Katy:
a través de los rayos de luz de la ventana al fondo, ocho siluetas famélicas de miembros enjutos y cabellos deslustrados se afanaban sobre una débilmente forcejeante Zhia en clavar sus colmillos sobre ella, bebiendo con avidez toda su sangre.
Las bocas chorreaban con el festín, los colmillos húmedos, rojos y escarlata, se deleitaban lamiendo los labios encarnados con lenguas sacudiéndose al aire cual colas de sanguijuelas de río en pleno apogeo, los ojos entornados en el placer, y los gemidos de éxtasis se acompañaban a siseos y gruñidos hambrientos.
Cuando la puerta se abrió de un portazo, ocho criaturas de pesadilla, ocho vampiros monstruosos se giraron hacia los recién llegados, y al unísono soltaron el cuerpo inerte de Zhia, pálido y fláccido; al unísono los ocho monstruos chillaron una cacofónica nota aguda de amenaza, preparados para saltar sobre los aventureros.
(Esteeee... creo que nos hemos equivocado de fiesta)
En efecto, casi pillados por sorpresa, las siluetas veloces corrieron por suelo, paredes y techo, casi rodeando a los aventureros, rasgando piel con sus letales garras, mordiendo carne con sus afilados colmillos y succionando sangre en una marea de hambre infernal, sacudida por miradas de ojos como ascuas anaranjadas llenos de ansia y odio.Aturdidos por lo sucedido, apenas los aventureros pudieron recomponerse ante el ataque, cuando Panit avisó de su táctica: "¡Cuidado!", justo en el momento en que sus manos ejecutaban a toda velocidad los poderes concedidos por sus estudios arcanos, y una esfera de luz anaranjada de pronto estalló contra el techo, haciendo volar en pedazos una importante sección del mismo, además de bañar con sus llamas con forma de rostros demoníacos sonrientes en fuego a todos los vampiros y al propio Bukko (que con su enorme cuerpo cubrió de las llamas mágicas a sus compañeros, empujándolos a su vez a un lado para recibir menos daño).
Las criaturas, arrasadas por el fuego, chillaron de dolor y miedo, al sentir la luz del nublado día entrar por el enorme boquete en el tejado, y se retiraron arracimadas a una esquina, envueltas en las sombras que quedaban intactas de la parte de la habitación.
Embravecido y humeante, Bukko corrió a toda prisa hacia la moribunda Zhia, e impuso sus manos curativas sobre ella. A pesar de que la vida parecía que volvía poco a poco a su ser, no parecía ser suficiente para recuperar la compostura. Maldiciendo a los engendros y su propia debilidad, los observó presto al combate.
(Esta vez, las brabuconadas de Katy se quedaron en stand by, igual que su sangre helada)
Tras él, una botella de agua bendita de manos de la aterrada Katy voló por los aires, estrellándose en el techo junto a las criaturas, duchando a todas ellas con la salpicadura que más parecía ácido que agua al tocar su carne nomuerta. Los chillidos de los seres no se hicieron esperar.Sumamente molesto por el ataque de los monstruosos engendros, Akon se envolvió en una esfera de energía tangible pulsante, la concentró en la palma de su mano, y la arrojó contra las criaturas, provocando un feroz estallido mágico que arrasó con grietas y astillas por doquier, quebrando cajas y embalajes de lo que parecía más un almacén que una buhardilla, causando que la piel y los huesos de los monstruos reventase por varias partes, además de vapulearlos sin piedad. Nuevamente, los furiosos chillidos de las criaturas temerosas de la luz mostraban más furia y miedo que dolor.
Zhia, parpadeando, confusa, al sentir que la vida trataba de abrirse camino a su cuerpo maltrecho y desangrado, recordó una de las extrañas piedras sanadoras arrebatadas a las brujas del molino, y con una susurrante oración, atrajo la roca contra su pecho. Entonces, el objeto se deshizo en polvo negro, a la vez que una oleada de vitalidad penetraba en su ser y la hacía recuperarse "milagrosamente" de la corrupta alimentación de los monstruos, a pesar de estar aún bastante herida, aunque la debilidad provocada estaba pasando de largo.
Envalentonadas, tres criaturas decidieron desafiar a la luz, y se acercaron hasta Bukko, lanzando tajos con sus garras e intentos de mordedura. Alcanzando a su objetivo, cada vez más débil (por los ataques y la magia de Panit), el paladín cubrió del asalto a Zhia, que se recuperaba poco a poco de lo peor de estar casi a punto de morir.
Tras él, Panit enfurecida, con una sonrisa siniestra miró el lugar en el que se apiñaban los monstruos, y una segunda bola de fuego que estalló como el gigantesco rostro de un diablo abriendo la boca para devorar a los afectados, se llevó por los aires la esquina del edificio y socarró con ira los cuerpos de los nomuertos, aún no destruidos con esa poderosa magia, pero letalmente sometidos, ahora sí chillando de pavor al verse superados en lo que pensaban que era un festín sencillo.
Acompañando a la oleada de fuego, Akon nuevamente liberó otra onda de energía destructiva, arrasando aún más la esquina destrozada por el fuego y a las criaturas socarradas, las cuales se encontraban a partes iguales confundidas por la luz que entraba desde el exterior y aterradas por estar a punto de ser destruidas por su torpeza.
En efecto, la desesperación y la venganza hizo que dos botellas más de agua bendita volaran de las manos de Katy y Bukko, estallando entre las ruinas de la esquina para empapar a todas las criaturas.
("Dame paciencia con Zhia, Uarowi... porque como me des fuerzas...
LA MACHACO POR MELONA")
Cuando el agua salpicó a los monstruos, Bukko elevó una furiosa plegaria a Uarowi, para enviar a las impías criaturas al averno que las engendró, momento en que las salpicaduras crearon unas pequeñas llamas blanquecinas en lo que restaba de carne abrasada y vapuleada de los vampiros, convirtiendo sus imágenes en meros restos de bruma que comenzó a filtrarse por entre los tablones del suelo hacia la base del edificio. Bukko, ordenando a los demás que se apresurasen a ver dónde se dirigían las brumas de vampiros, se apresuró a buscar las reliquias en aquel entorno en ruinas, hallando una trampilla secreta en el suelo cerca de la entrada, bajo la que halló un buen puñado de monedas y los huesos que, al tocar la bolsa que los contenía, le provocaron una oleada de paz y virtud, que en seguida le informó que había dado en el clavo.
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(La tienda de ataúdes "lo petó" en esta sesión, con una "explosiva" sesión de percusión al cargo de los DJs Panit "I'm on Fire" y Akon "Demolition Man")
Bajando por las escaleras por las que el grupo subió para rescatar a la imprudente Zhia, Akon, Katy, Panit y la succionada asesina mida observaron que, en un almacén de ataúdes justo bajo el piso superior, en ocho ataúdes cerrados, los jirones de niebla se filtraban por las rendijas de sus tapas. Al abrirlos, los aventureros vieron que los cuerpos de las criaturas empezaban a formarse y a tomar solidez, con los ojos cerrados y las heridas de sus cuerpos aún a la vista, aunque recuperándose con lentitud.Recordando las leyendas escuchadas en la Casa Lordel antes de llegar a Warouia, el grupo comenzó a estacar en el corazón a los monstruos y a cortarles la cabeza.
Justo cuando terminaron, los cuerpos de las criaturas se pudrieron a gran velocidad, dejando sólo cenizas y trozos de viejos huesos dentro de los ataúdes, además de algunas interesantes pertenencias, entre joyería, un par de pociones, una hermosa cuerda trenzada con los extremos sellados en broches metálicos, y una bolsa adornada por extraños textos, con aspecto interesante.
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(No es agua bendita ni vino consagrado... pero mola igual, ¿verdad Bukko?
"se te noooota en la mirada...")
Sobresaltados por la precipitada llegada de Bukko, los cuatro compañeros se unieron a él en la huida hacia la tienda donde estaba Henrik prisionero.Así, escapando entre callejones, evitando miradas indiscretas que, en principio, se dirigirían hacia la casa casi volada en pedazos, todos pusieron rumbo a la Iglesia de San Andral, donde el Padre Lucian, al verlos, los acogió y cerró el edificio, preguntando qué había sucedido.
Bukko, con una sonrisa, pero agotado, entregó los huesos al Padre Lucian (sintiendo ya que, al entrar con ellos en suelo sagrado, éste volvía a sintonizar con el poder de los mismos y se percibía como un lugar más seguro y sagrado), y le explicó brevemente que el hombre que traían con ellos, efectivamente, era el responsable de lo sucedido, y que necesitaban apartarse de la vista por unos instantes, ya que habían tenido que usar métodos drásticos para acabar con quienes custodiaban la reliquia.
Agradecido y sorprendido, Lucian se llevó los huesos para devolverlos a su santuario, no antes de responder a Bukko sobre el destino de Milijov, a quien indicó que lo tendría trabajando duramente y vigilado hasta que expiase su culpa.
Cuando los compañeros se quedaron a solas con el fabricante de féretros, Zhia explicó el importante descubrimiento del efecto de las piedras-bruja que tenían en su poder, ya que Panit y Bukko habían sufrido un importante daño y mordiscos drenantes de los monstruos, sintiéndose bastante afectados por tal pérdida de energía vital.
Así, y siguiendo las instrucciones intuitivas de la asesina mida, Panit y Bukko sacrificaron los objetos para sacudirse el efecto necrótico de sus cuerpos y recuperar la vitalidad perdida, al tiempo que los objetos se deshacían en polvo negro entre sus manos.
Descansando por fin durante un rato, a la vez que intuían que en el exterior todo se volvería muy complicado a lo largo de la tarde, se detuvieron a examinar los objetos recuperados, varios de ellos de un jugoso valor monetario... mientras otros cuatro parecían de un origen más arcano.
Pero... ¿qué ocurriría después de una aparición tan "triunfal" en Vallaki?
Lo descubriréis... en la próxima Sesión.
(Vallaki y la ruta turística de los Aventureros)
CONTINUARÁ























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