jueves, 1 de agosto de 2019

D&D 5ed - EL TUERTO Y EL DESTINO - Sesión 7 - CAZANDO ORCOS

Petricor de las Tierras Lluviosas, pensando en lo que Gygar el Spriggan ha concedido a Kirk y Rando, decide convocarlo para recibir su "regalo" feérico, mientras el resto de los compañeros se acomoda en la cueva de los ogros.
Entre la espesura, el duende gris aparece con una sonrisa aviesa caminando hacia el explorador elfo, preguntando con voz melosa cual es el deseo del cazador: 'Veo que esta noche todos deseáis finalizar nuestro trato. Eso me resulta muy grato'. Éste, tras mucho meditar, decide que desea conceder inteligencia racional y capacidad de habla a ManberUlf. Con una risilla, Gygar accede a la petición, acercándose al lobo. Éste, temeroso, recula unos pasos, pero la firmeza de la mirada del duende lo atrapa y congela en el lugar, hasta que las manos de la criatura envuelven con suavidad la cabeza del animal.
Entonces, con un brillo plateado en sus ojos, el spriggan mira intensamente a lo profundo de los ojos del lobo, cuyas pupilas empiezan a encogerse junto con la emisión de unos tenues gemidos por parte del animal, quien incluso se agacha de terror orinándose encima.
Temeroso, Petricor avanza un paso, pero una de las manos del duende, alzada de pronto entre la criatura y el elfo, lo detiene. 'No aún', dice la fata, con un rasposo susurro. 'No he terminado'.
Los gemidos del lobo encogen el alma de Petricor, cuyos pies desean apresurarse hacia su amigo, pero la firmeza del gesto de la criatura lo mantiene en vilo.
Por fin, el spriggan suelta al lobo, el cual esconde el hocico entre las patas y se frota el morro, sacudiendo la cabeza.
'Está hecho. Pero recuerda, elfo. La maldición de la razón jamás abandonará a tu animal. Lo has condenado a una vida de pensamiento, y apartado de su existencia natural de equilibrio. Mi trabajo y nuestro trato aquí han concluido'.
Antes de que el explorador pueda replicar a las enigmáticas palabras del duende, éste se funde entre las sombras de la noche y la espesura del bosque, sin dejar rastro.
El elfo y el lobo se quedan solos.
Confuso, el muchacho se acerca al animal, el cual alza la cabeza, parpadeando con una sincera expresión de confusión en su mirada. Petricor comienza a hablar a su animal suavemente... a lo que éste le responde con palabras confusas e inconexas en su mismo idioma.
Poco a poco, Petricor descubre que, a pesar de haberle concedido raciocinio y habla, el duende no ha impreso una inteligencia madura en el animal, y será trabajo suyo empezar a enseñarle cómo usar la mente, el intelecto y el habla, empezando por lo básico: aprender a hablar y a expresar pensamientos.

La noche pasa en un suspiro para cada uno de los aventureros, preso de los "regalos" de Gygar, descubriendo las nuevas opciones que se abren ante ellos, cuando el alba los atrapa en el oeste, iluminando el flanco de la caverna de los ogros derrotados.
Planificando el avance entre los bosques de más allá de la frontera con tierras orcas al este de las Llanuras del Ocaso Perpetuo debido a la pérdida de tiempo de la lucha en la noche anterior.
Poniéndose en marcha, después de que Petricor informe de la "nueva condición" de ManberUlf (lo cual sorprende gratamente a Rando y Kirk, que tratan de conversar con el lobo, además de intentar que comprenda lo necesario de no hablar -a pesar de la ironía- ante nadie que no sean ellos), el grupo avanzó unas horas por un denso bosque de más suave pendiente y accidentes rocosos, hasta llegar a un límite donde la espesura dejaba de ser tan densa. Más allá, dirección noroeste, a unas centenas de metros a la izquierda de a una extraña colina de prominentes formaciones rocosas entrecruzadas, se encontraba a no más de 2 km lo que parecía un pequeño fortín abandonado con una muralla medio en ruinas y un torreón resquebrajado en su extremo superior, así como parte de un lateral. Desde la linde del bosque hasta el lugar se repartían salpicadas matas de matorral y pequeños árboles, y más allá del mismo, con pequeñas colinas ondeando por todo el territorio. Recordando a sus compañeros que Turk le había informado en una visión sobre la espera de guardias apostados en las cercanías del lugar, Kirk permitió a Rando ponerse en antecedentes y utilizar sus anteojos mágicos para rastrear el entorno.
(Rando "MataLobos")
Si bien parte de la comitiva, después de un rato, pudo observar que a unos metros de la entrada del alcázar, envuelto por una densa capa de matorral, parecía moverse alguien vigilando, el guerrero enfocó su visión mágica para observar que se trataba de un explorador orco vigilando en dirección a la espesura donde se encontraban, aunque no parecía haberse percatado de su presencia.
Planeando qué hacer, Rando se sobresaltó al descubrir que el batidor los había descubierto al percibir su sobresalto y el cambio de actitud, fija su mirada en la dirección de éstos entre los árboles.
Informando de ello, el grupo decidió simular no haberlo visto, para retirarse hacia atrás -como buscando algún rastro- y moverse hacia el este, intentando rodear el alcázar y perder de vista la atención del vigilante, mientras ManberUlf bombardeaba a preguntas entre susurros a sus compañeros sobre todo lo que estaba sucediendo, poniendo en peligro su sigilo.
A pesar de haberse desplazado varias decenas de metros después de retroceder entre la espesura, al volver a la linde, Rando de nuevo se percató de que el orco no los había dejado de percibir, preocupado, pero sin tomar ninguna acción.

Al parecer, sólo observaba... y esperaba.

Sinceramente preocupados por la situación, decidieron que debían atajar el problema de raíz antes de que supusiese un peligro de alerta al resto de los orcos que se suponía estaban esperando cerca de allí.
Así, Petricor convocó a las fuerzas de la espesura, encubriendo su paso y rastro, haciendo más difícil su percepción, lo que hizo al orco sentirse muy confuso de haber perdido la pista del grupo.
Cuando éstos siguieron moviéndose hacia el este, el orco decidió que ya había esperado bastante, y recogiendo sus cosas, empezó a moverse hacia el norte, en fuga.
Aquello fue un vuelco de la situación que no podía dejarse como un cabo suelto, así que, mientras Rando, Shail y Petricor avanzaban corriendo hacia el alcázar para ver qué encontrarían allí, Kirk, chocando los talones de sus botas mágicas, salió disparado entre los matorrales en persecución del orco.

Mientras el grueso de los aventureros llegaba al alcázar, viendo que su interior estaba tan abandonado como las afueras, investigando un viejo derrumbe desde el exterior de la puerta que daba acceso al torreón en ruinas, Petricor se percataba de que allí había acampado hacía un día un numeroso grupo -más de diez- de criaturas humanóides (los orcos de los que Turk había prevenido), arrastrando objetos pesados, y en una de las esquinas interiores de la muralla que aún estaba intacta, había una desvencijada trampilla que podría descender hacia algún subterráneo de la edificación.

(Kirk "RamaBaja")
Por su parte, veloz, Kirk alcanzó en el mismo tiempo en que sus compañeros llegaban a la edificación al orco hasta tenerlo a tiro de su ballesta. Deteniéndose durante un momento, apuntó con precisión y atravesó un hombro -con una fea herida de virote- al orco, el cual cayó rodando sobre sí mismo con un gruñido, mirando hacia la dirección del disparo... pero allí no había nada.
En efecto, la habilidad para el sigilo del mediano, su capa hechizada por elfos y su pequeño tamaño le dieron suficiente ventaja como para escabullirse por entre el matorral bajo del área, hasta que tuvo al orco al alcance de una de sus espadas, clavando hasta la empuñadura el arma entre las costillas del enemigo, haciendo que éste muriese con un gorgoteo. Mientras el orco moría a sus manos, Kirk elevó una plegaria a Kelemvor, indicando que aquella ya era la hora del enemigo, y podía viajar en paz hacia su otra vida, para reunirse con sus ancestros, colocando su cuerpo en una decente posición donde había caído bajo la espada del nuevo Paladín de Kelemvor. Buscando entre sus pertenencias, halló un trapo con anotaciones en orco que, desgraciadamente, sólo Petricor podría comprender.

Rebuscando por el patio exterior del alcázar (lleno de maleza aplastada por el paso reciente del nutrido grupo de viajeros eventuales que los aventureros perseguía), donde Rando halló en una herrería abandonada un viejo yunque oxidado con el sello de Gond en un lateral (objeto que se quedó como recuerdo después de que Shail lo "remendase" hasta lo posible con su poder sagrado), los amigos fueron sorprendidos de un susto por el bromista Kirk, quien les comentó lo sucedido, entregando el trapo a Petricor para que tradujese qué había escrito en él.

"Vigila nuestra retaguardia. Sabemos que nos persiguen. Cuando encuentres a los enemigos, vuelve y avísanos para preparar la ...Defensa/Emboscada/Trampa".

...Los orcos saben "algo" de lo que está ocurriendo. Quizá la sacerdotisa en fuga... no deberían haberla dejado escapar con tanta facilidad.

Al parecer, órdenes concretas indicaban que vigilase el alcázar a la espera de que apareciese alguien (lo que indicaba que, efectivamente, aquello era algún tipo de emboscada) y, en caso de serlo, se reuniese con el grueso del grupo en el siguiente punto de destino para informar.

Cayendo en la cuenta de lo ocurrido, los compañeros se percataron de que ahora, al haber eliminado al orco, aquello supondría un aviso para el grupo perseguido al no recibir noticias a tiempo de su retaguardia, así que empezaron a investigar el alcázar antes de seguir su camino.

La trampilla del suelo (segura y sin trampas dejadas atrás para sorprender a los enemigos que viniesen detrás investigando) accedía a un pasillo polvoriento con recientes pisadas numerosas en dirección oeste-este, el lado hacia el alcázar hasta una entrada, y el opuesto hacia lo profundo, alejándose del alcázar, por donde un mayor número de huellas discurría.
Pensando en que podría ser un peligro, el grupo cerró y camufló la trampilla para estudiar el alcázar.
La puerta abierta y derribada no suponía peligro alguno, además del hecho de que se percibía filtrada luz del sol desde las alturas en el interior, indicativo de que las plantas superiores habían sufrido un derrumbe que dejaba al aire toda la estructura.
Mientras Petricor, Rando y Shail con un nuevamente parlanchin ManberUlf quedaban abajo rebuscando entre enormes escombros de piedra y madera, producto de la ruina olvidada de siglos del lugar, Kirk -debido a su menor peso- subió por una escalera de piedra tallada en la pared exterior de la torre hacia la primera planta, cuyo suelo de madera sólo estaba a medias soportado por los muros. Sin encontrar nada relevante salvo las ventanas y troneras de las paredes, además de restos de comida cocinada de quizá uno o dos días de antigüedad y rocas apiladas junto a una pared con los restos apagados de una pequeña hoguera sobre un grueso tabardo de cuero muy chamuscado, continuó su ascenso -por un área de escalera más difícil por los huecos de escalones ausentes- hasta una segunda planta de suelo casi inexistente (apenas una cuarta parte del mismo), en la cual (completamente al descubierto a cielo abierto) encontró junto a un ventanuco una inscripción reciente raspada a cuchillo (o algo metálico afilado) en la pared.
Con un trozo de madera tiznada de la hoguera abandonada y pergamino de viejas cartas usadas entre sus pertenencias, el mediano calcó la inscripción del muro y la llevó hasta abajo, pues la caligrafía orca era similar a la del trapo del centinela asesinado, para que Petricor pudiese traducirla también.
Kirk encuentra a sus compañeros echando un profundo vistazo por los recovecos de entre los escombros de la base del torreón -aunque Shail prefirió vigilar atento la entrada para evitar sorpresas-, y bajo un gran trozo de muro y techo hechos pedazos, halla al explorador estudiando una oquedad bloqueada de lo que podría ser un paso descendente.
Allí, el muchacho encontró oculto un pequeño saquillo con algunas monedas de oro. Interrumpiendo su hallazgo, el mediano solicitó una vez más las habilidades traductoras del elfo explorador para el calco del texto en la cúspide de las ruinas de la torre.

"Espero (expresión orca de impaciencia que, más significa "quiero" en vez de "espero") que en dos días lleguen. Gragh podría ponerse nervioso".

Da la impresión de que un orco vigilante estaba lo bastante aburrido como para escribir (más para sí mismo que para alguien más) aquellas palabras. Es posible que la reflexión se realice sobre alguien a quien los orcos estaban esperando. De hecho, por el orden cronológico de acontecimientos, lo más probable es que la frase hablase de los orcos negociadores con los ManoHierro.
Al investigar las recientes rasgaduras de la pared, Petricor y Kirk terminan por comprender que la nota copiada es anterior al trapo escrito del vigilante orco, lo que confirma las sospechas del orden de ambas para hacer las suposiciones adecuadas.

Después de haber revisado toda la torre, el grupo vuelve a la trampilla y la abre, para ojear hacia el interior.
Con más detenimiento, Kirk se fija que el pasillo posee un lado que lleva bajo el alcázar a través de una puerta de madera podrida -con una de sus hojas casi descolgada que cae con estruendo al tratar de abrirla, escapando de entre los dedos de Rando que trata de atraparla para que no ocurra ese incidente, Y SIN TRAMPAS- a un sótano de techo sostenido por pilares, el cual hacía las veces de un almacén con cajas destrozadas y esparcidas, símbolo de viejos saqueos.
El ruido del estruendo sólo provocó sonidos de patitas y aleteos de alimañas en el interior del sótano, más allá de la nube de polvo y moho producida por la puerta al caer.
Allí, los compañeros encontraron que, al otro lado de la gran sala que cruza bajo el patio principal del alcázar (siendo más o menos la mitad de ancha que el propio suelo del patio), otra salida con unas escaleras de espiral parecía ascender hacia el torreón, pero un derrumbe la había bloqueado hace ya mucho tiempo.
Este lugar sólo ha estado habitado haciendo espacio para, probablemente, utilizarlo como lugar de descanso, habiendo apartado restos, apilándolos contra las paredes para hacer sitio. Petricor observa las pisadas y rondas de quienes habían estado aquí hace poco, además de los restos de una hoguera de haber cocinado y desperdicios de comida.

Hacia el lado opuesto del pasillo bajo la trampilla, éste alcanza durante varios metros una grieta en el fondo del mismo, lo bastante estrecha como para permitir el paso de un único individuo, y el otro lado parece que se trata de un camino sinuoso a través de una caverna natural que avanza unos 100 metros, por el que en ocasiones se observan pequeñas filtraciones de luz natural a través de grietas diminutas, mientras desciende suavemente.
De pronto, una curva ascendente hace girar unos 180º el camino, hasta descubrir que desemboca en unas grutas naturales, las cuales parecen haber sido preparadas para almacenar mercancías (incluyendo un pequeño reguero de agua limpia que se filtra entre las rocas, creando una pileta por la que escurre agua potable hacia las profundidades -un recipiente para recoger agua se llenaría en poco más de un minuto-), respondiendo a la información recibida con anterioridad de que este lugar era un refugio de contrabandistas después de haber dejado mucho tiempo atrás su función de puesto de guardia fronterizo.
Así, nichos y áreas de almacenaje y descanso se dispersan por doquier, aunque vacíos. Sin embargo, también está claro por los rastros que aquí también estuvieron los orcos... y por el aspecto de algunos de los nichos, en ellos guardaron material grande y pesado... la mercancía de Ulma. Al ver e interpretar estos rastros, Kirk y Shail comprenden lo sucedido.
Encontrando la salida hacia el exterior, camuflada entre una pantalla de rocas inclinadas de forma natural, ocultando a la vista el acceso externo a la caverna (al que se llega girando un paso tortuoso y trepando entre las piedras), el grupo observa que se encuentra en el interior de la colina rocosa que habían visto desde la lejanía junto al alcázar. Petricor es consciente de que este lugar es perfecto para pasar desapercibido, ya que la oscuridad de la entrada sólo es visible desde cierto ángulo, y no es precisamente en línea recta acercándose a pie desde el suelo.
De hecho, encontrar este lugar requeriría buscar minuciosamente y a conciencia por toda la colina rocosa.
A la pregunta de Kirk a Petricor sobre cuándo se llevaron las cajas del cargamento de este lugar, Petricor asegura que la ventaja de los perseguidos es de medio día de camino. La ventaja del grupo perseguidor se basa en que los compañeros pueden moverse con libertad a pie sin una carga pesada, mientras que sus enemigos sí que deben preocuparse de cargar con objetos en apariencia pesados que retrasarán su avance.

La acción es clara tras toda la información encontrada, y el grupo se pone en marcha a tanta velocidad como le supone avanzar buscando de vez en cuando parapetos que los protejan de ojos indiscretos avanzando por la llanura de baja vegetación.

El camino los pone en marcha, siguiendo el rastro (a veces impreciso, otras claro como el limpio aire), hacia el norte, y pronto la llanura da paso de nuevo a vegetación espesa que asciende lentamente hasta que comienza a inclinarse más aguda en las faldas de altas montañas de cumbres nevadas que se alzan ante ellos.
Pronto el bosque empieza a estar cubierto de un manto blanco que hace que el camino se vuelva algo más complicado, mas la experiencia de Petricor en estos lares permite seguir el camino sin demasiada dificultad, hasta que el grupo avanza en dirección a una ladera casi vertical en la zona oeste de la montaña, de roca pelada y escarpada, todo el paisaje cubierto de nieve.
Allí, un estrecho camino nevado discurre sinuoso por la ladera, avanzando hacia el norte, hasta que en una curva del mismo, los aventureros ven que, más adelante, a lo lejos, y comenzando el atardecer, se encuentra una imponente fortaleza tallada en piedra y adosada a la ladera de la montaña, por la que el camino discurre, llevando hasta la misma y continuando adelante.

Haciendo un alto, el grupo observa en la lejanía, percatándose que un muro lateral de la misma posee una amplia terraza sustentada por columnas en la que se percibe sólo la oscuridad hacia el interior de la construcción, y un inmenso portón flanqueado por columnas (o eso parece) hasta el que se accede por una escalera de anchos y bajos escalones.
Desde su posición, Petricor observa que parece haber un reflejo luminoso en la oscuridad de la terraza, confirmado por la visión mágica de los anteojos de Rando, quien percibe que se trata del parpadeo de una antorcha en manos de una criatura humanoide caminando como en una ronda.
Los anteojos también revelan que la estructura de la fortaleza es similar a la encontrada por los pasillos de las ruinas enanas (en recostrucción) de ForjaEscudo, bajo el volcán dormido de Sudario Silencioso. No obstante, el aspecto de la fortaleza, acorde con los rasgos de enanos de las montañas, parece abandonada hace mucho tiempo.
El frío clima de la escarpada ladera empieza a hacer mella en el largo viaje de los compañeros, que tratan de pensar qué decisión tomar mientras son informados por Petricor y Rando, ya que posiblemente, a través de la densa nieve del camino en la ladera, aún se precise un buen rato de camino, en el que el sol ya se marche, para llegar a la construcción. Las tribulaciones incluyen sopesar que, al haber eliminado al vigia, si en aquel lugar se le espera, debería llegar esa misma noche por lo que, de no hacerlo, pondría en alerta a los moradores... caso de ser los orcos que el grupo esperaba encontrar.
Rando, estudiando la lejanía, percibe que, sobre el porche superior del pasillo exterior, dos siluetas envueltas en pieles grises y blancas parecen apostadas, vigilando el camino, por debajo de una línea de ventanas estrechas que se encuentra a un brazo de distancia del porche de piedra.
Prudentes en ese momento en su avance, aprovechando los recovecos en las curvas del camino, los compañeros avanzan por el camino, procurando evitar contacto con los vigilantes ojos en la lejanía, utilizando los salientes rocosos que continúan hasta las profundidades del cortado montañoso que recorren, esperando estar a distancia suficiente como para invocar los sigilosos poderes de Petricor y llegar seguros a los aledaños de la fortaleza, para lo que sus capas y botas élficas, además de la armadura de cuero encantado que cambia de aspecto de Kirk podrían ser de gran ayuda.
Sin embargo, tras recorrer un tramo de camino, en una pronunciada curva, Petricor resbala en la nieve, dejando caer por el desfiladero un puñado de nieve que levanta polvo blanco contra la luz del atardecer. Rando, sobresaltado por el ruido, enfoca a toda prisa sus anteojos hacia la fortaleza, percatándose de que uno de los vigilantes del exterior se interesa por el evento, moviéndose para captar mejor lo que sucede a lo lejos. Posiblemente, Petricor sea el único al que haya visto, dejando al resto cubiertos de la visibilidad, apoyados contra la montaña en un recodo que los oculta de la visibilidad.
Pensando en lo ocurrido, observa al vigilante junto a él, comentándole algo, y ambos vigías observan en dirección a Petricor, tratando de averiguar qué sucede.
Rando, susurrando pide a Petricor que se tumbe en el suelo y no se mueva.
El guerrero, pensando con rapidez, pide a Petricor que explique a ManberUlf con detalle que debería salir a plena vista, corretear un poco por el área, olfatear el suelo, comportarse como un lobo que rastrea una presa, aullar un poco, y retirarse fuera de la vista para engañar a los vigilantes.
En efecto, el lobo, susurrando que ha comprendido lo que desean que haga, se pone manos a la obra, mientras Petricor rueda sobre sí mismo, tratando de salir de la vista hacia el recodo donde el resto de aliados se encuentra.
Rando, buscando una posición desde la que observar sin ser visto lo que sucede en la lejanía, ve que los vigilantes, que ahora se percata de que son orcos, después de que su movimiento descubra sus rostros bajo las pieles, miran con interés lo que está ocurriendo, posicionándose para observar mejor, aunque sin moverse demasiado para no revelar su situación, manteniendo una conversación, y después de unos momentos, parece que su postura corporal se relaja.
(Petricor "TierraLluviosa")
Esperando unos minutos, soportando el frío de las cumbres, Petricor cree que no es necesario arriesgar más el sigilo de los viajeros, y convoca el poder del sigilo de nuevo, para que el entorno, el viento, las sombras y la suave nieve oculte el paso del grupo.
Con la sugerencia de Rando de que, si ocurre de nuevo algo similar, el grupo se tumbe en la nieve y ManberUlf vuelva a comportarse de forma similar, todos avanzan con precaución.
Cuando el sol rompe entre el techo de nubes que se han ido formando a lo largo de la tarde en el viaje, y su ángulo es prácticamente horizontal, provocando que el brillo de la nieve y la luz del rojo astro haga lagrimear y ocultar sus sensibles ojos a los orcos vigilantes, el grupo tiene la suerte de llegar hasta el borde exterior de la fortaleza, desde donde el porche exterior bloquea la visibilidad hasta el grupo, permitiendo a todos sortear las ruinas exteriores, acercándose despacio a las descomunales puertas de roca y acero.
Desde ese lugar, las columnas que flanquean las puertas del lugar se reconocen como si fuesen gigantescos martillos puestos en pie.
El muro frontal de entrada a la fortaleza se encuentra adornado en mosaico con bajorrelieves de martillos, yunques y joyas de exquisita talla y origen más viejo que las vidas de varios hombres, castigado todo ello por el tiempo inclemente de estas montañas.

En aquel momento de respiro, buscando un recodo entre las ruinas en el que parapetarse y poder evaluar lo sucedido hasta el momento -además de evitar el desvanecimiento del poder de Petricor-, el grupo piensa en que los orcos parecen bien informados sobre cómo moverse y qué hacer para no verse comprometidos, lo que hace levantar sospechas, en principio hacia la sacerdotisa de Gruumsh que encontraron en la Taberna de Weylan y que se marchó alegremente.
Otra de las cosas más extrañas es que, habiendo viajado un día de camino hacia el interior de la zona este de la frontera en territorio orco, el grupo no parece haber hallado demasiada resistencia o presencia de orcos, más allá de aquellos a los que persiguen, pensando en que eso podría suponer que se están concentrando en algún lugar. Ese pensamiento hace que un escalofrío recorra sus nucas.
Poco a poco, los compañeros empiezan a hacer cálculos sobre la atención al nutrido grupo de orcos al que deben enfrentarse, que, teniendo en cuenta los cálculos de Petricor, son un grupo numeroso.
Quizá podrían entrar sigilosamente (incluyendo en la táctica el uso de magia de silencio, aunque eso reduciría las posibilidades de comunicación sonora y lanzamiento de magia con palabras) y asesinar a la mayor cantidad de ellos, antes de que se percatasen de lo que estuviese sucediendo, y tras mermar sus fuerzas, confrontar a los restantes de forma más contundente.
Relajando sus cuerpos y sus pensamientos con la conversación, éstos empiezan a rondar, precisamente, sobre las formas de comunicación entre los orcos, Divor o Ulma... y éstos pensamientos llevan hasta la Piedra de Recado, habiendo encontrado sólo una de las dos que forman el par funcional.

Pero, si eso era así, y Divor se comunicaba tanto con Ulma como con "orcos"... ¿Dónde se encontraba la otra piedra que utilizaba?

Las sospechas empiezan a volar, con varias posibilidades, entre las que se encuentra Shail, pensando que Divor se deshizo de la piedra que ya no necesitaba, mientras Rando suponía que los orcos se llevaron la piedra desaparecida "de la ecuación", aunque Kirk sospechaba que la piedra de Divor estaba alterada mágicamente para comunicarse con más de una piedra gemela.

En ese momento, al margen de la existencia de un "segundo par de piedras", otra idea toma conciencia en el hecho de que, para poder comunicarse con ellas, los usuarios, si no tienen otra forma de conexión, deben hacerlo en momentos concretos del día... ante lo que Kirk recuerda que Ulma había perdido la comunicación con la caravana 3 días antes de enviar a los aventureros, lo que podría suponer varias cosas, desde que la piedra se rompió, a que la perdieron o abandonaron.
Rando, elucubrando con otra posibilidad, piensa en voz alta, indicando que Divor podría tener a alguien infiltrado en Villa Ander con quien comunicarse, además de con Ulma, para ser informado de cualquier problema que afectase a sus planes con la caravana... incluyendo la aparición de los personajes... pero eso eliminaría la opción de la comunicación con "orcos" de la que hasta ahora tenían constancia.
Para toda esa información, quien había estado más dispuesto a hablar era el prisionero semiorco ManoHierro... al que se le preguntó por la piedra, pero no "cuándo" se utilizaba.
Resolviendo comunicarse mágicamente con el prisionero ManoHierro en SternTale, Shail entró en comunión con el sagrado Lathander, que todavía brillaba con los últimos retazos de luz en el cielo, y enlazó su mente a la del prisionero. Éste, extrañado, preguntó por la presencia intrusa de la que su voz le resultaba familiar, a lo que el clérigo elfo lo tranquilizó con sus palabras al identificarse. Interesándose por cómo se encontraba retenido, y con la respuesta de que el prisionero no estaba siendo tratado mal, Shail comentó que había indicado a Falk que lo tratasen bien, algo que el alcalde había comunicado expresamente al ex Acero Presto.
Al preguntar sobre el uso de la Piedra de Recado de Divor, y el protocolo que éste utilizaba, el prisionero comentó que la utilizaba dos veces al día, una al amanecer y otra al anochecer, y siempre estaba solo al hacerlo, salvo por la compañía de la sacerdotisa de Tempus (y si ella no estaba, nadie más lo acompañaba). De hecho, el prisionero, al ser preguntado sobre cuándo escuchó a Divor hablar en orco, éste cree que fue en las ocasiones en que podía haber escuchado de lejos hablar a Divor por la noche. De hecho, era el único que conocía la fórmula de activación del objeto. Cuando Shail consultó si había más de una Piedra de Recado en poder de Divor, o en la carreta que saquearon, el semiorco respondió que la única era la que estaba en poder de Divor.
Antes de que Shail se despidiese del contactado, el prisionero dice que aún está en poder de Falk por la petición de retrasar el papeleo para enviarlo a Villa Ander, además de que el Templo de Tempus está bastante perturbado por algo sucedido la última noche antes de que el grupo marchase. Shail, indicando que volverán a hablar favorablemente a Falk sobre el prisionero, ayuda a que éste se sienta más aliviado por la culpa de haber fallado a sus antiguos compañeros de los Aceros Prestos con sus decisiones al abandonarlos.

Un único par de piedras.

Un ÚNICO PAR de piedras.

Shail recalcó ese hecho. Había que llegar al fondo de aquello.
Y llegaba el anochecer.
A pesar de la confusión de Kirk y Rando sobre que existe un mayor número de piedras, Shail recalcó en rotundo la explicación de que el ManoHierro sabía que sólo existían dos piedras.

Tratando de aclarar la confusión, Shail utilizó de nuevo su poder, en esta ocasión para contactar con Ulma, quien al percibir los pensamientos del sacerdote, tras saludarlo le informó que esa misma tarde Talion había llegado a Villa Ander, informando de que el grupo había encontrado la caravana abandonada junto al camino, presa de un asalto, y el grupo iba a investigar la pérdida del cargamento, persiguiendo a los ManoHierro por la traición de Divor.
Antes de contestar a Ulma, Shail le preguntó por el lugar donde guardaba la Piedra de Recado. La gnoma comentó que en sus aposentos privados. Shail, consultando quién tenía acceso a esos aposentos, fue respondido que exclusivamente el servicio de limpieza de confianza, la albacea de Ulma y su secretaria privada, al margen de ella misma.
Al ser preguntada sobre quién entra siempre por las noches al despacho, indica que habitualmente ella.
Shail, precisando más datos, solicita información sobre quién tiene acceso a la llave de su despacho privado, recibiendo la misma respuesta que al principio: albacea, contable y servicio de limpieza, que están informadas de las protecciones mágicas para no caer en ellas al entrar.
Especificando más sobre los horarios de las personas indicadas, Ulma indica que por la mañana suele pasar cuando ella no está la albacea y el servicio de limpieza, y por la noche, según se requiera por tareas o encargos, albacea o contable, aunque la contable suele ir más a menudo para cuadrar la economía del día.
Consultando sobre los horarios y asistencia en presencia o ausencia de Ulma por parte de la albacea o la contable, o si alguna de éstas ha visitado más a menudo de lo normal las oficinas de Ulma, ésta indica que según el requerimiento de la Líder del Gremio de Artesanos, porque no siempre requiere ayuda y en otras ocasiones tiene demasiado trabajo como para manejarlo sola, o tiene que ausentarse.
Ante la pregunta de si Ulma, cuando usa la piedra, se encuentra sola o con alguna de las personas indicadas, ésta dice que a veces la acompaña una de sus dos ayudantes y otras no, dependiendo de la información a emitir o recibir.
Después de compartir toda esa información que produce cierto nerviosismo a Ulma, Shail le indica que podría tener a alguien trabajando en secreto para Divor... alguien con acceso a la Piedra del Recado.
Cuando Ulma se extraña de dicha acusación, Shail solicita que Ulma utilice la Piedra del Recado para revelar una información crucial con cierta premura.
Preocupada, Ulma cumple con la petición y, tras unos minutos, la Piedra de los Aventureros empieza a transmitir la voz de Ulma, cuando las runas de la misma refulgen suavemente.
La gnoma pregunta por quién se encuentra al otro lado, siendo contestada por Kirk, haciendo que la gnoma se percate de la evidencia de que han recuperado la piedra. Sin embargo, Kirk le indica que, a causa de ello, es prueba suficiente de que Ulma tiene un traidor dentro de sus filas... y de su casa, pues Divor utilizaba la piedra en poder de los aventureros para comunicarse en orco con alguien con quien planeó el asalto a la caravana asaltada.
Ulma, tras un tenso silencio, niega la evidencia al afirmar con rotundidad que eso es imposible, pues todos sus trabajadores son de confianza.
'Como los LenguaRápida', dice Kirk con sarcasmo.
'El traidor entre los LenguaRápida formaba parte de su sangre pero no era miembro de pleno derecho de la familia, y ni siquiera se había identificado como tal, recuerdalo', dice Ulma gravemente.
'Y algo parecido puede suceder entre tus filas, Ulma', concluye Kirk.
Ulma, preocupada por toda la conversación, resuelve que, en cuanto los aventureros recuperen el cargamento, vuelvan cuanto antes a su casa, pero sin arriesgar la vida. Cuando lleguen allí, el asunto será investigado. Pero, lo primero será recuperar el cargamento sin morir en el intento.
Rando, confuso, pregunta si a través de una tercera piedra podría accederse a comunicar con las otras dos, a lo que la gnoma contesta que eso es imposible, ya que los objetos exclusivamente se fabrican de dos en dos. Cuando Rando se interesa por saber si habría alguna posibilidad de interceptar mágicamente una comunicación entre dos piedras, Ulma indica que la magia para crear éstas es lo bastante específica como para requerir mucho esfuerzo y poder mágico en hacerlo, además de conocer a quien fabricó las piedras concretas a sabotear de esa forma, pues cada par de piedras es codificado como único por el mago que las crea.
Con esa información, Rando comenta que Divor utilizaba su piedra para comunicarse mañana y noche con alguien.
Ulma revela que ella tenía un acuerdo pactado de comunicación por las mañanas sobre itinerario, planes de viaje, fondas, etc. para que la Artesana estuviese al tanto debidamente del viaje. Y si no se comunicaba con ella, lo hacía con su albacea o contable.
(Tempus... Guerra...)
En ese momento, Rando y Shail comienzan una andanada de preguntas sobre si la albacea o la contable saben orco, son muy ambiciosas o si veneran a Tempus... pues una guerra vendría muy bien para el negocio.
Ante la ambición, el sueldo que Ulma les paga es lo bastante bueno como para evitar tentaciones. Ante el lenguaje, es evidente que ambas saben orco porque, en el trabajo de Ulma, a veces se requiere cierta discreción porque hay que interceptar mediante rutas de espionaje mensajes que deben ser descifrados, lo que incluye conversaciones o textos en el idioma de los orcos. De hecho, tal discreción se incluía a los héroes en el contrato ambiguo que ella firmó con ellos, para no dar información innecesaria sobre lo que estaban haciendo para ella, y así no armar revuelo si la situación se filtraba a oídos que no debían estar al tanto.

Rando, especulando, le comenta que, aunque Talion ya debe haberla informado de lo sucedido con Divor, en teoría ella podría no haberlo sabido todavía.
Podría llamar a ambas ayudantes y hacer como que hablase por la Piedra con Divor, para ver la reacción de ambas, aunque eso implicaría tener que hacerlo por la mañana, y no ahora, al anochecer. Además, llamar a las dos es algo muy extraño para que estén presentes en la conversación. Sería sospechoso.
Pensando en otro abordaje, y teniendo en cuenta que Divor lleva sin comunicarse por las noches unos tres días, el traidor probablemente estará nervioso y seguirá acudiendo para saber si hay noticias.
Podría utilizar esa táctica esa misma noche, para atraparlo con las manos en la masa, y si necesita ayuda, podría recurrir a la Guarda de Ander, e incluso a Talion, una persona de confianza de los aventureros.
Ulma, esperando que toda esta situación sea sólo una sospecha, pues en caso contrario, la situación sería mucho más peligrosa de lo que cabría esperar, se despide de los aventureros, para preparar sus propios quehaceres, deseando suerte para la incursión de los orcos.
Pensando en que el grupo sólo dispone de un máximo de 3 horas (siendo otoño) para realizar la llamada, barajan la posibilidad de entrar, recuperar el cargamento, transportarse al hogar de Ulma, y desde allí buscar un escondrijo para hacer la llamada a tiempo, atrapando (con suerte) al sospechoso, pudiendo atraparlo con las manos en la masa por sí mismos.

(Shail "BrisaNocturna")
Como última reflexión, Shail piensa "las armas de Ulma podrían estar... o no... en la fortaleza. ¿Y si los orcos las utilizasen, en caso de verse amenazados, para defenderse contra los aventureros?'".

CONTINUARÁ

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