¡Ay, aventureros desventurados!
A lomos de Taeron el Druida Elfo, Robin el Mediano Ladrón y Vitus "El Grande" Mago Humano, cabalgan hacia el nordeste en busca de la civilización y una forma de conseguir recomponer el pergamino quemado de la cripta de Velinia, junto al Santuario de Egrevius, Señora de la Codicia, en dirección a la ciudad más poderosa de la región, Nesovia la Regia, hogar de Randy el Chambelán del Trono de la Fortaleza.
Las fuerzas gargolídeas de la fantasma aún rondan aquella construcción, junto con el juramento de venganza de la propia no-muerta.
En el camino, los tres aventureros se internan en el Valle de Corvia: un lugar con una sima profunda, una región oscura, una foresta agreste, y unos riscos llenos de cuevas. Parece un lugar perfecto para que Vitus investigue un ritual arcano que le permita recomponer el ritual, utilizando sangre de trol con que empapar los restos, y estimular así con la energía mágica regenerativa el tejido del pergamino. Además, son necesarias hojas envejecidas específicas de plantas tratadas alquímicamente para convertirse en la argamasa del texto a recuperar.
El grupo decide descansar y reposar para recuperar el daño sufrido en la Cripta de Velinia, meditando sobre los hechos comprendidos y aprendidos en su pasada incursión, en un área relativamente despejada de arbustos espesos, árboles densos y grandes, cerca de un risco atravesado por un puente de piedra.
Estudiando los conocimientos de la región gracias a sus tomos de conocimientos, Vitus identifica el hábitat y las capacidades de los trols, reconociéndolos como criaturas que buscan las zonas oscuras, rocosas, con cuevas y a ser posible con poca luz (QUÉ CURIOSO... COMO EL VALLE DE CORVIA), y en ocasiones se les puede encontrar bajo los puentes para asaltar víctimas en su viaje (¿alguien dijo antes "un puente sobre un risco"?). La noche empieza cuando Robin decide hacer guardia, después de cazar un conejo suculento para alimentar a Vitus y a él mismo, mientras Taeros absorbe con su poder natural el sustento del entorno, a través de los nutrientes últimos rayos solares, el agua de fluye desde la tierra hasta su sangre, y la vida y materia que el suelo le provee brotando hasta el interior de su ser al enraizar con sus pies... aunque a veces es gustoso usar su forma de Lobo para cazar un suculento animal.
Cuando llega la guardia de Taeros, habiendo regresado de un paseo lobuno por los alrededores cercanos, éste se percata de que los arbustos se agitan como si serpientes los recorriesen... pero no son cuerpos serpentinos lo que se alza entre la vegetación, SINO LAS RAMAS TENTACULADAS Y ESPINOSAS, LLENAS DE HOJAS PUNTIAGUDAS DE UNA AGRESIVA CRIATURA VEGETAL.
¡¡ALARMA, COMPAÑEROS!! ¡¡DEJAD DE RONCAR Y LUCHAD POR VUESTRAS VIDAS...!! (susurro) O servid de abonoooo...
El ser se arroja contra los aventureros, momento en que un Vitus recién despierto aprovecha para saltar sobre el fuego (y quedar cegado y acalorado por sus llamas), fallando en el lanzamiento de un conjuro ofensivo (al intentar aclararse las ideas cuando chiribitas danzan ante sus ojos). Por su parte, Taeros decide patear las llamas para intentar lanzar fuego a la criatura, impregnándose de brasas que prenden su propio cuerpo. Eso no le amedrenta, pues su arrojo le hace pensar que la criatura debe sufrir el abrazo de las llamas (y de sus propios brazos) para pagar por su osadía. En otro orden de cosas, Robin no aclara bien sus ideas por haber sido sobresaltado de su sueño reparador, y furioso se lanza imprudente y arrojado contra la planta cazadora, intentando esquivar los látigos de sus ramas, golpeando por doquier... con tan mala fortuna que es rodeado por lianas llenas de espinas que laceran todo su ser... atrayendo toda la hambrienta atención de la planta.
Vitus utiliza ese momento despreocupado del monstruo, secando su sudor, y lanza una restallante lluvia de proyectiles mágicos que sacuden con sus impactos al enemigo, enfureciéndolo y debilitándolo al mismo tiempo, descubriendo el ser que Vitus puede ser su némesis, con lo que envía ramas y raíces bajo el suelo, que sacuden la tierra viajando a toda velocidad contra el mago, al tiempo que su forma parece crecer y afianzarse, dispuesto a acabar pronto con esta lucha. Robin agradece no ser ahora la fuente de atención, y con avance felino trata de internarse aún más en el cuerpo del ser para destruirlo por dentro, pero es tal la malla de vegetación dañina que cae sobre ella a plomo, sufriendo mayores cortes y perforaciones, chillando de miedo cuando partes de su ropa son rasgadas y arrancadas.
Taeros ruge de furia, y en efecto, las llamas que envuelven al Druida forman parte de una idea brillante: se sacuden de Taeros para saltar hasta el ser y quemarlo, cuando el Druida lo embiste con descuido en un salto como el de un tigre. El choque azota al monstruo con el fuego.
Vitus calcula sus posibilidades, observando tanto a Taeros enfrascado en un abrazo letal de fuego contra el ser, mientras Robin es obligado a "crecer" desde varias direcciones, abrazado dolorosamente por las ramas del monstruo. Su dominio del poder arcano calcula un resquicio útil por el que arrojar su tormenta de proyectiles, pero los movimientos ondulantes de la majestuosa vegetación viviente hipnotiza al conjurador, quien deja escapar de sus labios las palabras del conjuro. Ahora, nuevas raíces brotan del suelo alrededor del mago, sacudiéndose dispuestas a destrozarlo.
Robin, cuya furia frustrada no cabe en su ser, decide ejercer su derecho a la poda, y en un molinete corta aquí y allá, recibiendo a su vez latigazos y pinchazos, y cuando la planta es derrotada y se derrumba, ésta se desploma alrededor del pequeño Mediano que permanece en pie, cubierto de sangre y savia. Las llamas se apagan entre los fluidos, con Taeros apartando sus restos.
Vitus, interesado, considera que se podría buscar la madriguera del ser para ver si hay algo útil entre los restos de otras víctimas, aunque Taeros es consciente de que, posiblemente, este ser sea una conjuración de la venganza de Velinia, y éstas son las consecuencias de su ira. No obstante, Vitus le contradice, explicando que esta criatura es una enredadera asesina, una planta que se mueve y caza como un animal. Su morada está entre la espesura... perfecto lugar más allá de la hoguera, en lo profundo del bosque y los matorrales, donde podrían buscar en su madriguera al amanecer para ver si hay algo de interés allí.
Tras el descanso, y levantándose con un día soleado y lleno de trinos y ronquidos del pequeño Robin, descubren que la guardia de Vitus en el fondo fue una guardia de un mago dormido, que estuvo a punto de poner en peligro a todo el campamento. Pasado el susto, todos ejercen el desarrollo de nuevos conocimientos y habilidades, practicándolos con diversos métodos de entrenamiento y estudio (desarrollando nuevos conocimientos, en el caso particular de Vitus). Por su parte, Taeros aprovecha para liberar al Lobo Astado, y se interna en el bosque para aumentar su equilibrio y buscar (y encontrar) la guarida bajo unos árboles de la planta depredadora. Allí encuentra un cadáver de loba que la planta cazó, y a un cachorro atrapado por raíces que gime lastimero. Taeros lo libera y convence para protegerlo y que lo acompañe, adoptándolo como a su nuevo y joven compañero animal, no sin antes dar una vuelta por la zona (en cuya tierra donde descansaba la planta parecen haber diversos restos enterrados de seres muertos antaño). Más allá de la espesura, a unas decenas de metros, se abre profundo un abismo: una sima entre dos riscos donde apenas la luz del sol golpea, llenas las paredes rocosas de diversas oquedades que podrían ser cuevas. Taeros sospecha que podría haber más lobos u otras criaturas allí, momento en que aprovecha para volver a informar a sus compañeros de lo encontrado.
Robin, feliz como un niño, trata de jugar con el temeroso cachorro, cosa que Taeros el Lobo impide con firmeza, al tiempo que da a entender al cachorro que éstos son aliados y él, como alfa, debe ser obedecido. Robin le ofrece comida, fascinado con el animalito. El Druida informa sobre lo hallado, y el grupo se dispone a acompañar al aliado para acercarse al lugar donde la planta depredadora moraba, además de observar el risco. Vitus tiene sus propios motivos, porque intuye que la planta es alimentada por su propia magia natural, y quizá sea interesante estudiar su entorno para comprender la función de esa magia. Robin se convertirá en el Vigía de la expedición, Taeros en el Guía, y Vitus en el Intendente... para evitar que el estómago de Robin no trague más de lo indispensable para que el grupo no quede sin comida. Entonces, Taeros decide ejercer su nuevo lazo con su compañero Robin. Ha llegado el momento en que el Mediano debe desarrollar sus habilidades como cazador, ya que es un buen tirador, y debe convertirse en un respetuoso depredador de la naturaleza. Taeros, en forma de Lobo Astado, informa a Robin que su formación debe comenzar.
Aunque Taeros y Vitus ejercen sus tareas con eficacia, Robin está tan encantado con el cachorro, que se olvida de vigilar las amenazas.
Un gruñido amenazador tras un arbusto lo pone en alerta, de donde brota la enorme cabeza colmilluda de un lobo aterrador, con intenciones devorativas. El cachorro huye despavorido. Robin, tembloroso, no acierta a defenderse, aunque Vitus, haciendo acopio de su saber sobre aquello que puede asustar a un lobo (aparte del fuego) conjura una Planta Matalobos (un matorral entrelazado de Belladona y Acónito) que hace dudar el avance del lobo aterrador. Entonces, Taeros avanza decidido, aprovechando la magia de Vitus, y somete con su voluntad de alfa al lobo grande y joven, el cual descubren tras someterlo que se trata de un Huargo: una montura de trasgos. Es posible que haya otros miembros de su manada cerca, e incluso trasgos. Sin embargo, Taeros decide ejercer de nuevo su liderazgo y convence al huargo para que los acompañe, si más adelante le proporcionan una presa y cazan con él, ya que el animal monstruoso había olido sangre y salió decidido a cazar, encontrando a los aventureros.
En ese momento, los aventureros recuerdan que hay rumores de que hay trasgos jinetes de huargos que realizan incursiones para robar caravanas de comercio entre Nesovia La Regia y el Pueblo de Cimiento Firme.
Cuando llevan un tiempo en camino, llegan hasta el nicho de la broza. Vitus realiza un escrutinio mágico del entorno, descubriendo dos plantas (una con propiedades benéficas y otra venenosa
En ese momento, Taeros aprovecha para consultar al huargo sobre la posible existencia de trols, lo cual el lobo confiesa afirmativamente. Uno mató a su hermano, y moran en las cuevas del risco.
Después deciden acampar. Vitus desea quedarse solo, conjurando el poder de la Alarma Mágica alrededor del campamento, mientras el huargo ejerce su derecho a la caza. Taeros indica a Robin que, de nuevo, es el momento de desarrollar las habilidades del cazador.
¡Hay que viajar a la espesura!
Veloces e incansables, corren siguiendo un rastro por entre los árboles, encontrando un rastro de un animal con pezuñas y tajos en los troncos de los árboles, que ha dejado mechones duros y rizados a su paso. Podría ser una presa perseguida por un cazador que ha decidido jugar por el bosque golpeando los árboles con su espada.
Pero, más adelante, el ruido de una lucha entre un animal que resopla y un ser que trata de defenderse de él con chillidos de temor, azuza al huargo a cazar y matar.
Todos se lanzan en frenética carrera, cuando más adelante descubren que un enorme jabalí de colmillos afilados grandes como dagas, ha cercado a un pequeño trasgo que se defiende con una lanza de sus ataques. El jabalí embiste arrasando con ramas y matorral, a la vez que el trasgo usa su pequeño tamaño para escurrirse entre plantas y ramas. El jabalí deja marcas colmilludas por doquier, como ominosa amenaza.
A pesar de intentar un plan astuto, el huargo desbarata cualquier oportunidad lanzándose en un frenesí sangriento contra el animal a devorar. Robin aprovecha esa sorpresa para escabullirse del trasgo, aunque atrae la furiosa atención del jabalí, al tiempo que Taeros duda de lanzarse junto al huargo contra el jabalí. En su falta de atención por la cobertura de su amigo, Robin no es consciente de que el jabalí lo va a convertir en su objetivo a despedazar, a la vez que el huargo va a embestir al animal colmilludo... y Robin está en medio de ambos titanes. Frustrado por su temor, Taeros decide cargar contra el jabalí, y cuernos y colmillos chocan, rasgando levemente la espalda de Robin, momento en que el huargo hunde sus fauces en el costado del jabalí, brotando sangre de la herida.
Aturdido por la embestida y el impacto, el trasgo sin embargo se fija en un Robin estupefacto por haber sobrevivido, y decide cargar con saña contra él. Robin, veloz, agudiza su agilidad y gira sobre sí mismo para evitar la lanza e intentar acuchillar con su espada al trasgo... pero ambos contendientes pasan de largo el uno al lado del otro, quedando de espaldas, mirando el vacío y pensando ¿dónde se ha metido este tipo? El trasgo parece reaccionar con más rapidez, moviendo el astil de su lanza hacia atrás, y golpeando la dura mollera de Robin.
En otro lugar, cuernos y colmillos trabados luchan sin descanso, aunque el jabalí aparta las astas lo bastante como para que las patas de lobo de Taeros ceden, momento en que los colmillos atraviesan con un cabezazo al huargo, y lo parten en tres pedazos.
A lo lejos, Vitus se sorprende dudando de si acercarse al lejano lugar donde se está produciendo una lucha, porque no sabe si ésta concierne a sus aliados, aunque tras un momento de temor y vergüenza, se abalanza en veloz carrera por el bosque oscuro, apartando ramas con su recién adquirido poder de armadura arcana que lo protege de los latigazos de las plantas al pasar a través de la espesura. ¡Taeros y Robin lo necesitan!
Taeros usa la ventaja causada por la muerte del huargo para incrustar su morro en la garganta del jabalí, ahondando en su mordisco hasta alcanzar arterias que son desgarradas con salvajismo. El jabalí, en su estertor de muerte, cabecea haciendo un profundo, pero no letal, corte en el lomo de Taeros. La bestia muere entre espasmos y sangre.
Robin asiste frustrado al combate de su amigo, con un trasgo interrumpiéndole el paso, y eso no puede tolerarlo. Se abalanza temerario hacia la criatura, que lo empala con su lanza, aunque no con la suficiente habilidad como para matarlo, momento en que el mediano aprovecha para apuñalar con saña al goblin hasta que este gorgotea en su muerte, agitando el astil de la lanza y causando dolor en el ladrón, dolor que éste aprovecha para avanzar y observar el fin del duelo de titanes. Taeros aúlla de triunfo, junto al cachorro de lobo, y Robin los acompaña con un ridículo amago de aullido agudo y lastimero.
Vitus llega para ver el resultado del sanguinolento combate, pensando cómo va a poder restituir la salud de estos dos locos.
Llevando los restos del jabalí de vuelta al campamento, esa noche comen bien y podrán guardar raciones para más adelante (incluso para el cachorro de Taeros), recuperándose de parte de sus heridas con descanso y el poder de Vitus.
Taeros se queda con los colmillos enormes y afilados del jabalí, y el cadáver del trasgo es registrado por Vitus. En su cuerpo encuentra un caro collar de esmeralda tallada con la forma de la cabeza de un venado astado (en el mercado podría venderse por 150 monedas), atravesada por una lanza. Percatándose de un detalle, al revisar de nuevo el pergamino mágico, éste está sellado con cera verde con el mismo símbolo.
Eso implica que su origen es el mismo.
Taeros es atraído por esos símbolos, ayudado por los libros de Vitus: pertenecen a la Orden Druida de los Árboles del Éste, un grupo de naturaleza bélica que desea recuperar los terrenos robados por las ciudades, e imponer su orden natural sobre todo el reino, lo que implica ejecutar a los seres vivos civilizados que perturben ese orden. ¿Podría esa orden estar reclutando la ayuda de los trasgos del Valle de Corvia, entre otros aliados, para sus propios planes? Sin embargo, esa Orden actúa al este de la región que controla Nesovia la Regia, muy lejos de este valle al sudoeste de la misma. Ahora que esta revelación sucede, es posible que el despertar de la maleza asesina sea un presagio de la actividad de la Orden Druida de los Árboles del Éste.
Cuando esta información llega hasta la mente de Taeros, sus recuerdos se agitan. Hace tiempo que el collar sagrado de cuentas de dientes de su orden desapareció sin rastro, un poderoso vínculo que permite vincularse a la orden a los animales en los que se transforman. Y sin ese collar, el poder de la transformación se perdería si pasan muchas estaciones sin recuperarlo, lo que implicaría volver a empezar la ceremonia, con el consiguiente sacrificio en tiempo y esfuerzo. Robin, al ver a Taeros meditar sobre los Druidas, traga saliva y siente un sudor frío caer por su espalda... quizá no debería haberse llevado aquel bonito collar del hogar ancestral de Taeros... suponía que sólo era una baratija construida con dientes... pero parece que podría significar algo más...
Después de que vuelvan a descansar, se levantan a la mañana siguiente, volviendo al borde del risco, estudiando el área. Taeros siente la fuerza del jabalí cuchilla en su ser, tras haber peleado con él y probar su sangre. Ahora sabe que podría convertirse en esa criatura poderosa. Llegados al lugar, escoltados por el poderoso Taeros, observan el risco y descubren que una de las cuevas tiene en su entrada restos desordenados y a medio devorar de todo tipo de criaturas, y la pared que llega hasta ella tiene rasponazos de garras que parecen ser el paso de las garras del trol al salir y entrar trepando hasta la entrada de la gruta. Además, está claro que las cuevas del risco tienen mal acceso para ser guaridas de lobos, y en todo caso criaturas trepadoras sean las que habitan el lugar.
Sopesando sus posibilidades, el grupo debería trepar con el equipo de escalada de Robin siguiendo el rastro de por dónde ha trepado la criatura (posiblemente, el trol) que usa esa pared rocosa para moverse, además de usar antorchas para cazar al trol, así como buscar un paso seguro que no requiriese trepar (aunque un vistazo cuidadoso elimina esa posibilidad).
El viento agita los ropajes y cabellos de los tres aventureros, que meditan sus opciones, dispuestos a emprender una nueva aventura...
...EN LA PRÓXIMA SESIÓN






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