El estado de tranquilidad del ambiente y la presencia de protección y seguridad eran mucho más palpables que en el Distrito Comercial o el Distrito del Puerto, además del hecho de encontrar gran cantidad de personal doméstico y algunos miembros de alta cuna yendo de aquí a allá, paseando u ocupándose de sus tareas.
Debido a la actitud y estilo de vestir en Naëris y Karla -como miembros de estirpe noble y clase acomodada, acostumbrados a ciertos modales-, ambos fueron saludados al paso por personas con aspecto de gente de sangre noble, quienes pasean con consejer@s, compañer@s e incluso protección privada.
Al alcanzar la Calle Delzorin, el sonido y el murmullo amortiguados gradualmente hicieron más evidente la tranquilidad de todo el entorno, tanto como para escucharse en algún lugar lejano un grupo musical callejero interpretando suavemente su melodía, al mismo tiempo que, entre las arboladas calles y callejuelas de aspecto limpio y ordenado, podían verse algunas estatuas conmemorativas de personajes de cierto renombre.
Cuando los aliados se introdujeron por uno de los callejones que conducía hasta el Callejón CraneoTrol, fueron conscientes de varios aspectos de las calles, como el aroma de una tienda que rememoraba una mezcolanza extraña y agradable de hierbas de todo tipo, el lejano rumor de un lugar donde se estaba trabajando madera con tesón y constancia, un robusto edificio que emitía una espesa columna de humo blanco desde el que se escuchaba el firme tintineo de metal contra metal... e incluso un extraño humano que observaba atentamente entre los transeúntes a los recién llegados, con cabello oscuro ligeramente escaso por la coronilla, un elegante traje de líneas rectas cubierto de un guardapolvo con gran estilo... junto a una humeante pipa de madera y marfil aferrada a su mano.
Antes de alcanzar la ubicación de la mansión, el grupo empezó a deambular aquí y allá, logrando entrar en contacto con los dueños y trabajadores de la Carpintería El Clavo Doblado (un semielfo llamado Talisolvanar "Tally" Fellbranch) y la Herboristería y Apoteca Corona de Corellon (una elfa Druida que se denominaba a sí misma en diferentes aspectos de yo o nosotros, según el momento, argumentando su conexión con el mundo, llamada Fala Lefaliir, la cual comentó como parte de su conversación de bienvenida que había vivido durante un tiempo en el Pabellón Esmeralda cerca de AnderVille, y conocía a los padres o familiares de algunos de los aventureros). Informando el grupo que serían los nuevos vecinos y dueños de la futura Posada CraneoTrol, después de una puesta a punto en la que quizá necesitarían de sus materiales o servicios, investigaron sobre el pasado del lugar a través de nuevas preguntas.
Por una parte, fueron informados de que los rumores sobre la posada encantada que habían escuchado de primera mano por parte de Volo eran, probablemente, producto de cuentos para niños.
Por otra, mientras Fala explicaba que Lif fue el semielfo que regentaba la Posada quien, en un momento del pasado reciente, desapareció después de su familia, desconociendo su destino, "Tally" comentaba que, al parecer, el dueño previo a Lif, gracias a los eficientes servicios del Gerente de la Posada, al retirarse regaló el negocio al semielfo quien, junto a su familia, comenzó a regentarlo. Siendo un lugar de mucha confluencia, pronto alcanzó una buena reputación, atrayendo a gentes adineradas, viajeros lejanos y personajes de lo más peculiar. Pero, con el paso del tiempo, sin saber si por motivos burocráticos, gremiales o conflictos ajenos a la Posada, la misma comenzó a decaer en cuanto a servicio y actividad hasta que, de repente, su dueño -el SemiElfo Lif- desapareció, y con el tiempo la propiedad de la misma pasó a manos del gobierno de AguaProfunda para gestionarla como creyese oportuno... aunque hasta la fecha se encontraba abandonada.
Pasado un buen rato de conversaciones, averiguaciones y cotilleos varios, los compañeros alcanzaron su destino.
Al llegar a la Mansión CraneoTrol (con sus correspondientes llaves), el grupo se sentía fascinado por la posesión de aquel lugar, a pesar del estado lamentable de la fachada (aunque la estructura se veía bastante sólida). Al entrar en su interior, quedó patente que todo el lugar requería de muchísimo trabajo. Telarañas, mobiliario y herramientas rotos o abandonados, pero mucho potencial. Sin embargo, mientras los compañeros visitaban las habitaciones (comprobando que una pequeña salida de desagüe al alcantarillado en la bodega de los cimientos era sólo eso, UN DESAGÜE), quedó patente que posiblemente la posada sí estaría embrujada, por los hechos que empezaron a darse.
Un arrastrar de muebles en la zona de la taberna sin que ni uno solo se moviese... un susurro "Hora de Cerrar" por aquí... un portazo por allá... una ráfaga de aire con todo cerrado... un libro cayendo de la nada en el suelo de la habitación principal del dueño de la posada, con cuentas y registros hasta el día en que dejó de anotarse... una lluvia de papeles en la biblioteca y estudio que al caer dejaban una nota escrita en el suelo diciendo "Última Llamada"... un grito agónico en el dormitorio del dueño en el que, en la cama aparecía una mancha de sangre extendiéndose... una representación con palitos en una habitación del ático impoluta, en la que unos cubitos señalaban la posición exacta en el momento en que se miraba a quienes estaban dentro del edificio... aunque los cubitos no se movían si se los miraba mientras otras personas se desplazaban por el edificio, pero cambiaban al dejar de mirar... y unas pisadas marcadas en el suelo viajando desde el dormitorio hasta el porche de la entrada, donde se mezclaban con otras en una suerte de trifulca, todas ellas dejadas al parecer por humanoides de tipo elfo o semielfo... y todo ello aderezado, según Idril, con una fuerte presencia de un nomuerto por todo el edificio, aunque indeterminado en su posición.
Y mientras tanto, los aventureros trataban de razonar con la presencia e intentaban calmarla, o pretendían averiguar qué fue lo que sucedió, sin conseguir grandes respuestas.
Buscando por doquier para saber qué pudo pasar, si había notas o registros de algún tipo, los compañeros encontraron escondido en un ladrillo dentro de la chimenea en la taberna un viejo pergamino con un extraño texto: "No estoy seguro... pero por si esta es mi última noche... las sombras me acechan... los ojos me observan... ¿Por qué yo? ¿Acaso mi hogar es importante? ¿Quizá por su ubicación? Pero... soy un simple posadero... ¿Qué... qué queréis? Quizá los Señores... o los Señores Secretos... Ellos... Ella..."
Todo ello se les empezaba a atragantar como tremendamente sospechoso, justo cuando a la puerta llamó alguien a quien ya habían visto con anterioridad: el hombre de la pipa, quien se presentó como Vincen Trench, Investigador Privado de El Ojo del Tigre (tarjeta incluida). Interesado por la presencia de los recién llegados, y viendo que habían hablado con varios vecinos, decidió hacer su acercamiento después de haberlos estudiado brevemente en la distancia (no sin antes éstos guardar la nota a buen recaudo, hasta saber qué intenciones traía). Como conocedor de muchos secretos, suponía que querrían saber algunas cosas sobre su nuevo domicilio, quien un extraño hacía tiempo había adquirido por motivos "académicos" de estudio de lo sobrenatural (a lo que los compañeros explicaron que ya conocían a Volo). Como muestra de buena voluntad, Vincent les trajo un licor y unas copas, aunque como respuesta Karla -explicando que al ser ellos los dueños y él su primer "cliente", sería honrado servirle- sacó su propia botella de vino de las regaladas por los Peabody para servir una ronda junto la ofrecida por Trench.
Mientras compartían la bebida, como muestra de su eficacia trabajando, Trench les explicó que podrían hacerle de forma gratuita algunas preguntas sobre el lugar y su pasado, que él trataría de contestar lo mejor posible para satisfacer su curiosidad. Así, el grupo pudo averiguar que, debido a la naturaleza de la posada como un sitio de éxito, se convirtió en un lugar de confluencia para comerciar con información... y más allá con secretos. Por lo tanto, posiblemente Lif podría haberse metido en algún asunto turbio que le habría valido alguna confabulación o enemistad más allá de los choques entre gremios por el control de diferentes negocios. Así, con el paso del tiempo, la esposa de Lif, Erlya y el hijo de ambos, Vindel, se marcharon del lugar, dejando a su albedrío a su esposo. Aquel fue el momento en que el punto de inflexión alcanzó al negocio, comenzando a decaer. Mientras no quedó rastro en la ciudad de los familiares de Lif, una noche éste fue asesinado. Y Vincent, horas después, se acercó pues se percató de que algo extraño había ocurrido, encontrando ciertas... evidencias... sobre el asesinato de Lif. Cuando el grupo comentó que habían hallado una nota sobre los últimos pensamientos del dueño, además de los efectos extraños de la mansión, los cuales confirmó el investigador que, en efecto, la convertían en una casa embrujada, a pesar de los rumores para niños de la ciudad, Vincent se sorprendió al no haber hallado él mismo aquella nota.
Al dar detalles de la misma, Randy se percató de que el hombre jugueteaba con un mechón de cabello blanco. Al señalarlo, éste lo colocó sobre la mesa, explicando que fue algo de lo que encontró la noche del asesinato, que le llevaba a ciertas sospechas. Al ver el cabello, los aventureros recordaron a Naëris, Talion... y a los Drow bajo SiempreMuerte. Cuando comentaron la procedencia del mechón, Trench sonrió alabando la perspicacia y paciencia del grupo, compartiendo con ellos que, efectivamente, sospechaba que se trataba de Drow, añadiendo que tenía otra sospecha: que aquella raza tenía a algunos de sus miembros pululando por AguaProfunda, aunque desconocía los motivos.
La conversación derivó en la posibilidad de que los Drow asesinasen a Lif (sobre todo por la manifestación de las pisadas en el porche), o que estuviesen implicados en su muerte... o bien que fuesen los sicarios de alguna organización con fines de poseer a Lif o algo de su propiedad... quizá precisamente el centro de información involuntario que regentaba, para sus propios intereses.
Así pues, y tras haber compartido una amena charla (en la que Randy descubrió que Vincent estaba rodeado de un halo mágico de Magia Ilusoria -aunque no comentó nada con sus amigos-), Vincent se marchó, informando que sus servicios estaban a disposición del grupo cuando requiriesen cualquier cosa.
La marcha del investigador dejó con muchas más preguntas a los aventureros que respuestas, aunque se dieron cuenta de que el lugar poseía mucha más historia oculta de la que pensaban.
Pensando en que, como negocio, deberían registrarse en algún lugar, como bien sabía Naëris, se dirigieron de nuevo a hablar con Fala, para interesarse cómo resolver tal trámite burocrático, a lo que ésta les orientó para que visitasen la Hermandad de los Posaderos en la Avenida AguaProfunda justo al norte del Castillo AguaProfunda, cerca del Tribunal (Corte Hillock). Además de ello, encargaron una serie de hierbas especiales para empezar a mejorar el aroma del edificio. Igualmente, cuando preguntaron por Lif y su familia, por si Fala conocía algo sobre él (aunque ella instaló el negocio cuando él ya había recibido el suyo), la elfa explicó que tenía un amigo llamado Ziraj, quien estaba muy bien conectado por sus amistades como comerciante dentro y fuera de AguaProfunda, y que por la mañana del día siguiente estaría en su tienda. Así que, si iban allí entonces, podrían preguntarle lo que deseasen al respecto.
Muy agradecidas, Karla y Randy, dejando para vigilar la posada a Naëris e Idril, se dirigieron a gestionar el papeleo con el Gremio de Posaderos.
Al llegar allí, les recibió un jovial enano de blancos cabellos y barba muy rizados y trenzados. El chambelán Jorodov Alcoy -como era su nombre- felicitó a ambas mujeres por su deseo de formar parte del Gremio, lo cual les supondría aliviar muchos quebraderos de cabeza, pero lamentablemente, el Gremio se reunía una noche de cada 10 días para tratar asuntos burocráticos, así que hasta dentro de 1 semana no podrían atenderlas convenientemente, aunque su petición quedaría archivada para resolución. Al margen de ello, si las mujeres contrataban servicios o compraban materiales, las facturas proporcionadas deberían incluirse en el libro de contabilidad para evitar problemas de tipo legal con las autoridades monetarias, además de ser un referente de servicio limpio y transparente con miembros de otros Gremios, para un buen funcionamiento de la comunidad.
Sin más, Jorodov Alcoy se despidió de las muchachas, deseándoles mucha suerte.
Pensando en que quizá ya tenían trabajo para Wull y su comunidad, al ponerse en dirección al sur, de pronto escucharon el grito de un hombre joven en un callejón (cerca de la esquina entre Avenida AguaProfunda y la Calle de las Campanas), y al alcanzar el lugar del suceso, observaron en la distancia unas sombras perderse entre otro callejón al norte, mientras en el suelo a unos metros encontraban una bota abandonada, un garrazo profundo en la madera de una de las casas del callejón... y un pequeño charco de líquido verdoso que se evaporaba con rapidez, con olor acre y tóxico... fluido que Randy identificó como una secreción DEMONÍACA.
Ambas mujeres miraron hacia el lugar por donde las sombras habían desaparecido... preguntándose qué hacer.
CONTINUARÁ




















No hay comentarios:
Publicar un comentario