Desde la base de la montaña, Savid observa con un suspiro el ascenso de los aventureros, hasta que se pierden de vista por los recovecos del camino hacia la abadía, difuminándose su imagen entre la bruma de la montaña.
Pensativo, considera que cumplir con su palabra de ayudar a la causa de sus nuevos compañeros no debería ser sólo convertirse en el guardián de sus posesiones mientras ellos confrontan terribles males.
Así que, observando de reojo a los hermanos y a Viktor, en un momento en que éstos conversan apaciblemente con el muchacho, el elfo Bastarre se escabulle y asciende por la ladera.
En el recorrido, observó el extraño entorno, escuchó el murmullo de voces lejanas más allá de la bruma en las alturas, y después dejó de sentirlas.
Preocupado por el nuevo silencio en el camino, llegó hasta la entrada abierta del tétrico monasterio, atravesando con facilidad el murete alrededor de la entrada de reja. Fue entonces cuando oyó los chillidos bestiales en el interior de los muros protectores de ambas alas de la abadía, y hacia allí se desplazó veloz, espada en mano, dispuesto a confrontar una lucha en apariencia horrenda.
Pero al entrar empujando con fuerza las puertas de madera, lo que vio fue un paisaje perturbador. Quedó aturdido por la imagen de una criatura fabricada a trozos junto a los aventureros.
Al entrar sobresaltó al ser, quien bufó con desconfianza, aunque los aventureros lo previnieron de que era un aliado, calmando a la criatura que lo miraba con bestiales ojos de desconfianza.
Sin embargo, no fue así con la cacofonía estridente de sonidos animales de todo tipo, mezclados con gemidos infrahumanos, procedentes de los diversos cobertizos y gallineros, como si una plétora de bestias incontroladas rodease el patio interior por doquier. Aquel sonido y la presencia de las criaturas contrahechas de rasgos animales hacía sentirse muy incómodos a Zhia, Panit y Bukko -además de a una absolutamente abrumada Katy-.
Sobresaltado, Savid avanzó veloz hasta el grupo, momento en que la puerta del ala norte de la abadía...
...y una presencia celestial acaparó toda la atención presente.
(Momentos antes, Ygrein e Ireena comentan al grupo que van a retirarse a custodiar el carruaje, ya que hay demasiados miembros del grupo en la abadía... aunque Zhia y Katy sospechan que una sana aversión a aquella locura multiforme las hacía retirarse prudentemente antes de vaciar sus estómagos en un descuido)
Un hombre de cabello rizado, castaño claro -con brillos dorados- y ojos azules profundos surge, cuya sonrisa plácida y beatífica inunda el patio. Sus ropajes livianos parecen tejidos de aire que ondea suave a su paso. A su diestra, cogida de su mano, una mujer pálida de cabello rojizo y ropajes del mismo color sostiene un candelabro en la mano libre, totalmente en silencio, caminando a su mismo ritmo, con la cabeza ligeramente gacha.
Trotando cerca de él, Otto ríe al tiempo que el abad observa a los recién llegados para después fijar su vista en él. El deforme informa al abad de que los visitantes están aquí para ver la abadía.
Con ello, el abad se adelanta, soltando a la mujer -quien pone la mano libre sobre su regazo, retrocediendo junto a la puerta con mirada inexpresiva en dirección a los aventureros-, y se dirige al grupo con voz profunda y musical, dándoles la bienvenida al Templo de Andral, que los recibe con paz y amor. Observa con curiosidad que algunos del grupo han pasado por el "calvario de la transformación", pero se sorprende de que su aspecto es "completo". Se enorgullece de ver que su plenitud ha sido conseguida. Y, por contra, otros aún son humanos... o humanóides (añade, mirando a Katy e Ismark).
"¿Qué deseáis de este sagrado lugar?", concluye con una sonrisa.
"Pensamos seguir siéndolo", susurra Katy, mirando de reojo a Ismark.
Panit llama la atención del abad para dirigirse a él, a lo que éste se dirige a ella educadamente (en su tono de voz) con la palabra "querida experimento".
Con una ceja levantada, Zhia de pronto levanta la voz: "¿Qué le has dicho a mi hermana?"
"Experimento... igual que tú", responde el Abad con voz tranquila.
La mano de Zhia sujeta la empuñadura de su espada, alzando la voz: "¡¿Qué?!"
Mientras Akon intenta tranquilizar a Zhia, el Abad retoma sus palabras, comentando que ahora que están completos, no debería ofenderse. Zhia gruñó entonces que era completa desde que la parió su madre, de malas formas. Bukko añade que el Abad puede estar confundido, pues ellos no son criaturas contrahechas. Por su parte, Panit comenta que, en dicho caso, en su posición él debería tener un censo sobre quién es experimento y quién no. Zhia, ofuscada, alza la voz señalando la abadía, comentando "¡Además, ¿qué carajo es todo ésto... quién lo ha hecho?!". El Abad explica que, por su parte se ocupa de cuidar de los pobres 'primigenios' que no supieron aceptar las energías sagradas de los Peregrinos para transformarse en una nueva naturaleza. Intrigada por la explicación, Panit deseaba saber cuál era el procedimiento. Sin embargo, ante la pregunta de Bukko por si nacieron así, el Abad explicó que nacieron humanos. Con esa información, Bukko preguntó cómo se mezclaron con otras especies... y Panit añadió la coletilla 'voluntariamente'. El Abad se tomó un momento para comenzar su explicación, indicando que pasaron un delicado proceso. Añadió que, cuando él los encontró, no se hallaban en sus cabales.
Ante la duda de Akon sobre si él los había torturado para someterlos al procedimiento, el Abad comentó, extrañado, que él se apiadó de ellos al hallarlos así, cuidándolos. Alimentaba sus cuerpos y espíritus, guiándolos por la luz de Andral. Bukko, al escucharlo, indicó que aquello le parecía bien, pues seguro que dicha luz ayudaría a su recuperación.
"Pos supuesto", expresaba devoto el Abad. "Espero que en algún momento, todos y cada uno de mis pequeños retoños alcancen su plenitud y se conviertan en algo... como vosotros", indicaba, señalando a las mida y al hipótido.
Bukko consultó su desconocimiento por poseer diversas partes de animales, y necesitaba saber a qué proceso habían sido sometidos.
Abad: "Quizá el Pozo de Transformación no pudo concluir su formación completa a tiempo".
Bukko: "Y, ¿quién hizo tales experimentos con animales?"
Abad: "Los Peregrinos".
Sobresaltada, Panit preguntó cuántos años tenían las criaturas, como Otto o su compañero.
Abad: "Los más viejos de mi comunidad rondarán apenas los 35 años".
Panit: "¿¿Los Peregrinos siguen por aquí??"
Bukko: "Pero si los Peregrinos desaparecieron de Voldor, según la historia, hace milenios".
Akon: "Y, ¿tú no llevas aquí... siglos?"
Abad: "Según mi cómputo...", pensativo, "¿milenios? El último Peregrino al que yo he conocido es Strahd, y estaba aquí cuando yo llegué."
Bukko: "Al parecer aquí los Peregrinos se han mantenido hasta más recientemente".
Panit: "Pero entonces, ¿ésto lo ha hecho usted?", señaló la mida a la abadía.
Bukko: "El autor de estas intervenciones, ¿está vivo todavía?"
Abad: "Fue el linaje Zarovic, del cual sólo queda Strahd".
Bukko: "En ese caso, ¿Strahd estuvo aquí?"
Abad: "Cuando era un Peregrino".
Panit: "Entonces, ¿cuántos años lleva Strahd aquí?"
Bukko, con la mano en el pecho, tomó la palabra indicando que le honraba la compasión que mostraba por las lastimeras criaturas a las que cuidaba. A lo que el Abad volvió a comentar que esperaba verlas alcanzar su madurez física hasta llegar a lo que algunos del grupo eran. Bukko, por otra parte, comentó que ellos no eran experimentos de los Peregrinos, sino razas que llevan existiendo eras tal y como son, existiendo en otras tierras. Katy corroboró que venían de tierras fuera de las brumas.
Abad: (extrañado) "¿Eras?". Bukko añadió que los Peregrinos ya no existían en su mundo, pues se fueron. El Abad se mostró confuso ante la explicación de 'se fueron'.
Zhia: "Sí. Igual que queremos irnos nosotros".
Bukko: "Aún así, como sabemos que sois enemigos de Strahd..."
Abad: (interrumpiendo) "En realidad no le deseamos bien o mal alguno. Él simplemente no perturba nuestra comunidad".
Bukko: "¿Ha vuelto por aquí? Hay rumores que así lo indican"
Abad: "No. En principio sí lo hacía. Perturbó la paz de esta comunidad. Pero actualmente no soy su enemigo, y nos deja tranquilos".
Pensando Bukko en las sospechas de los habitantes de Krezk sobre si el abad era Strahd disfrazado, el paladín se percata que, siendo de día, y no sintiendo a la criatura como un nomuerto -sino un celestial-, debía descartar esas sospechas a priori.
Atrevido, Bukko se acerca al abad y le roza una mano, sintiendo un cosquilleo divino en la punta de sus dedos. El abad, impertérrito, simplemente observa el gesto.
Bukko: (susurrando) "Eres un ser de luz".
Abad: "Hace mucho tiempo llegué a este lugar (apartando con delicadeza la mano del paladín) atraído por la maldad que aquí pululaba. Mi pretensión ha sido siempre sanar este mundo. Pero he visto que a una gran escala es más complejo hacerlo.
Y he comprendido que, para sanar el lugar, es preciso hacerlo con las almas de sus habitantes". Bukko asintió, solemne, completamente de acuerdo.
Mientras hablaba, Zhia se sentía abrumada por la santidad de aquel hombre, sobrepasando su inquina. Bukko, al encontrarse tan próximo al abad, sintió no sólo su santidad y dedicación... sino también algo importante que se ocultaba tras sus convincentes palabras.
Savid e Ismark se encontraban confusos, sin saber qué pensar al sentir aquella presencia por primera vez. Nunca habían experimentado aquella sensación, y se encontraban perdidos en sus pensamientos, ya que habían escuchado que pretendía sanar el mal del mundo, algo que el elfo crepuscular (Bastarre) y el noble humano deseaban con todas sus fuerzas.
Panit, a pesar de su mente calculadora, estaba atrapada en sentimientos similares a Savid e Ismark, con el aliciente de que ella tenía algo más de información sobre este tipo de criaturas.
Katy, recelosa por naturaleza, sintió que el cabello de su nuca se erizaba con palabras tan melosas. Le recordaban a algo oculto y oscuro que había sentido a veces cuando trabajaba con hombres en el burdel... y no se encontraba a gusto.
El Abad, al ver el silencio recorrer los rostros de los recién llegados, les preguntó una vez más si deseaban algo de aquel sagrado lugar.
Katy: "¿Qué ocultas?".
Abad: "Está claro que, ya que mi naturaleza ha sido explicada, mi aspecto real. No deseo atemorizar a mis feligreses". Aquella aseveración parecía bastante convincente a Katy. Panit, emocionada con otros pensamientos, preguntó si podían ver la maquinaria de transformación, si no era molestia. El abad contestó que si no aceptaban su verdadera naturaleza -que habían sido creados-, quizá no estaban preparados para aceptar lo que podrían ver. Tan nerviosa se encontraba Panit que se dejó llevar por las palabras, aceptando la explicación del abad, tratando de acelerar el proceso. Por su parte, Zhia exponía que había sido creada... por su madre y su padre, a la vez que los padres y madres de éstos, etc. El abad afirmó que, siendo así, su linaje se había consolidado correctamente, en lo que implicaba que la transmisión del mismo permanecía estable, convirtiéndose en una nueva raza. Akon y Panit asumieron momentáneamente tal explicación con cierta fascinación clínica. "Realmente, ¿queréis ver los Pozos de Transformación?", preguntó
con languidez el abad. "Sí", fue la respuesta contundente al unísono de Akon y Panit.
"¿Queréis acompañarme?", continuó. "¿Seguro que vuestras mentes están preparadas para aceptar la verdad?". "Sí", volvieron a contestar. "Panit, yo no quiero", se escuchó a Zhia. "Tú no vengas", fue la respuesta tajante de su hermana. "Pero es que tampoco quiero quedare al lado del bicho éste", señaló Zhia a un Otto que, de pronto, la miró extrañado.
Bukko: "Andral en mis tierras tiene otros nombres y aspectos para su divinidad".
Abad: "Supongo".
Bukko: "En los pantanos de donde provengo, incluso está asociado o emparentado con Waroui. Algunos incluso creen que son gemelos".
Abad: "De donde yo vengo, los dioses sólo son un reflejo de las mentes y almas que los adoran. De hecho, no tienen sexualidad para ser un 'él' o ella'. Sin embargo, para que los mortales puedan aceptarlos en sus vidas, los filtran a través de su pensamiento y así crear una imagen que se adecue mejor a su fe. Posiblemente, Waroui ni siquiera tenga por qué ser 'ella'... o 'él'. Simplemente, es aquello en lo que vosotros creéis y transformáis con vuestra fe".
Bukko: "Y, siendo criatura celestial, ¿de dónde vienes?"
Abad: "Los Planos Superiores".
Bukko: "Y, ¿has visto a Andral?"
Abad: "Conozco al Señor del Sol".
Bukko: "¿Personalmente?"
Abad: "Sí".
Bukko: "...con dos cojones".
Abad: "Es mi luz, mi guía, y la fuente de mi existencia".
Bukko: "Siendo así, ¿por qué un ser que ha estado en Su presencia oculta algo a un aliado de Andral?". En ese instante, el paladín llamó a los poderes de la verdad frente a la criatura. Sin embargo, la manifestación de dicha fuerza se hizo más visible que de costumbre, en forma de una aureola de símbolos celestiales alrededor del sacerdote y los compañeros de Bukko.
En ese instante, el Abad estalla en un fogonazo de luz blanca como el sol que ciega a los presentes, provocando chillidos de terror a las criaturas contrahechas que huyen reptando de cara al suelo, sumisas. Su forma humana se deshace, manifestándose en un instante la verdadera imagen del Abad: una gran criatura alada de belleza ultra terrena, fulgurante. Su voz golpea como el trueno. "¡COMO OSAS CUESTIONAR LA VERDAD Y LA VIRTUD DE UN SERVIDOR DE LOS DIOSES!"
Aquella explosión celestial provocó en Savid, Katy, Ismark y Bukko un reverente temor que les llevó a hincar la rodilla, cuestionando su seguridad en ese instante.
Panit, a pesar de no ceder a la abrumadora presencia, se cubrió los ojos con un prudente gesto defensivo, guardando silencio. Sin embargo, Zhia dio unos pasos al frente, por completo sometida a la verdad de Bukko, dijo desafiante: "Lo hace, porque puede". El ángel... el deva de los cielos, con gesto hosco, se acercó con pasos etéreos hasta Zhia, clavando sus ojos en el alma de la mida. "Mortal. No tientes la suerte de aquella que está en presencia de lo divino. Procura no abrir la boca si no es para decir algo importante", susurró con una voz cargada de ecos de amenaza hacia la asesina mida. En un momento, el brillo cegador desaparece, quedando relegado a la reconocible figura humana del abad, permitiendo a quienes llevaron rodilla a tierra alzarse con prudencia.
El silencio abrazó todo el patio, remarcando la ausencia de los acompañantes de los aventureros. Incluso la bestia atada al poste se ocultaba tras el mismo. Por contra, la mujer que lo acompañaba ni siquiera había parpadeado con la manifestación divina.
Abad: "Disculpad mi arrebato. Pero a veces este lugar me causa tremendo pesar y una sacudida de ira en el corazón. El mal nos rodea por todas partes y es necesario en ocasiones mostrar firmeza en nuestros corazones. Alzaos, hermanos. Alzaos. No quiero perturbar vuestra presencia. Disculpadme... no ha sido apropiado".
Zhia trata de aguantarse la risa, a pesar de necesitar perentoriamente abrir la boca.
Savid, abrumado por la presencia del celestial, improvisa una suave sátira sobre la situación. Sin embargo los nervios le traicionan, y sus dedos rasguean con torpeza su laúd, al tiempo que su voz se atasca en un gañido.
Abad: "Elegido de los Peregrinos. ¿Qué te ocurre? ¿Qué necesitas?"
Savid: "Intentaba ensalzar tu presencia con una interpretación, pero su recuerdo sobrepasa mi inspiración".
Abad: "Y he ahí el por qué no deseo mostrar mi aspecto real".
Bukko: "Mis disculpas, oh celestial. Hemos venido aquí en busca de respuestas, y estamos algo suspicaces. He visto un rasgo de duda y secretismo en tu persona, y por eso creía de necesidad forzarte a la verdad. Admito que ha sido una osadía. Así que humildemente te pido que nos suministres cierta información para ayudarnos a derrotar a Strahd, a quien también creo es tu enemigo, como sirviente de Andral. Si eres siervo del Sol, no puedes ser aliado de un vampiro".
Abad: "En efecto, no lo soy".
Bukko: "Además, ha utilizado la tecnología Peregrina para pervertir su cuerpo y el de otros, habiendo sometido a todo el territorio al mal, con seres de pesadilla vinculados a los Planos Inferiores y los Reinos de la Oscuridad. ¿Sabrías por casualidad algo del Símbolo sagrado de los Córvidos?".
Abad: "Conozco su historia, y sé que fue traído a este plano para combatir la oscuridad de Strahd. Fue un regalo de Andral. Una forja para sus seguidores, con lo que convertirse así en un faro de esperanza para los seguidores que sacrificaron sus vidas al servicio de la luz".
Bukko: "Sospechamos que está escondido en el tesoro de Strahd, pero no tenemos certeza".
Abad: "Podría ser así, ya que tengo conocimiento de que él saqueó las Reliquias de Andral... o al menos lo intentó... después de su batalla con el Avatar de Avor. Es posible que, para evitar que nadie las usase en su contra, las guardase en el castillo, aunque no lo doy al 100% por hecho".
Bukko: "Y, ¿sabrías dónde se encuentra la Guarda de la Espada del Sol, unida a nuestra misión y a Andral?"
Abad: (pensativo) "Sentía cierta afinidad entre vosotros. Y ahora que me lo dices, percibo que en vuestro poder hay una parte de la Espada de Andral. Por desgracia, no puedo otorgaros lo que necesitáis. Aquí no la encontraréis. Pero sí puedo ofreceros todo cuanto podáis necesitar de mi humilde morada para ayudaros".
Bukko: (Con un suspiro) "Gracias. Tengo mucha hambre".
Abad: "El campanero dentro de poco tocará para comer y, en el reparto, se os sirva una parte para que comáis con nosotros".
Bukko: "Y, ¿qué podemos hacer nosotros por la abadía?".
Abad: "En realidad... (pensativo)".
Bukko: "No acabo de entender muy bien cómo un servidor de Andral está de acuerdo con la utilización de los artefactos Peregrinos. Me resulta muy extraño".
Abad: (Desviando su atención) "Bueno... No estoy de acuerdo con eso. Sino que he recogido la simiente de ese uso. Pero no la utilizo".
Bukko: "Y con los objetivos tan extraños que perseguían los Peregrinos..."
Abad: "La verdad es que siendo criaturas ajenas a vuestra naturaleza mortal, es por ello que no entendáis sus fines. Pero entiendo que algunas de sus acciones han sido positivas. De hecho, vosotros sois la prueba".
Suspiro cansado de Panit.
Bukko: "Panit es una estudiosa de su naturaleza, así como Zhia. Han conseguido dilucidar la función general de la construcción Peregrina que se oculta bajo la estructura actual de la abadía. Tienen gran interés en ver su funcionamiento".
Abad: "Acompáñenme pues, y enfréntense al horror de la verdad".
Savid, escuchando aquellas historias, se sume en sus recuerdos, reavivando las historias de sus ancestros, en las que Andral, un elfo Bastarre, fue imbuido en el poder de Avor, y al transformarse en un avatar divino comprendió la verdad de Strahd, y por ello se reveló contra él. Así, y tras aquél enfrentamiento, Strahd castigó a todos los Bastarre (ahora llamados Crepusculares) en Uarowia, impidiéndoles continuar su linaje al acabar con sus mujeres, maldiciéndolos con ello.
Humildemente, recordando aquello, Savid solicitó la gracia de aquel celestial por si podía devolver a la vida a alguna mujer Bastarre, para devolver la esperanza a los Crepusculares.
Abad: (Con una ceja enarcada en sorpresa) "Podría... si tuviese sus restos".
Savid: (Con una sonrisa) "Quizá usted y yo podríamos llegar a un acuerdo, por la santidad de Andral, para poder lograr que mi raza no caiga en el olvido. En mi caso concreto, soy el último de mi linaje".
Abad: (Extrañado) "Sabes que puedes reproducirte con humanas, ¿no?"
Savid: "Mi intención es mantener un linaje perdurable de mi raza sin recurrir a mezclas".
El abad, asintiendo, indicó que podría hacerlo, a cambio de un favor.
Zhia, interrumpiendo la conversación: "A mí no me mires. Soy demasiado mona para ti", dijo mirando a Savid.
Abad: "Cuando me interrumpisteis a la salida de mi templo, me dirigía hacia Krezk para atender a las almas necesitadas de la baronesa y el barón, a causa de las múltiples pérdidas de sus descendientes, y por si necesitaban de mis servicios. Pero quizá, de la misma forma que ellos lo precisaban, tú también podrías. Así que, pide qué quieres, y quizá puedas ayudarme en mi necesidad".
Savid: "¿De qué manera?"
Abad: "Sólo necesito algo mundano y material. No es algo que una persona no pueda conseguir".
En un segundo plano, Zhia se apartaba del grupo, ante la mirada de soslayo de Panit.
Savid: "Me gustaría conocer el precio".
Abad: "Necesito un vestido de bodas".
Savid: "Yo puedo encontrarlo".
Panit: "Yo puedo fabricarlo".
Abad: "Agradecería un trabajo manufacturado, no mágicamente creado. Es un deseo personal".
Panit, señalando a la mujer a un paso del abad, preguntó si era la boda de la dama.
El abad asintió con una sonrisa. Savid preguntó la fecha tope de entrega, a lo que el abad indicó que no era relevante. Akon, con un susurro, deja escapar "va a hacer un ritual".
El abad, escuchando aquello, niega con suavidad, indicando que es una boda. Panit y Savid comentan que, en efecto, aquello es un ritual, desviando la atención. Asintiendo, el abad les da la razón, al tiempo que Panit se acercaba a la muchacha para interesarse por su pronto enlace. Volviendo a insistir sobre la fecha de entrega del vestido, el abad cede, comentando que espera tener el vestido en su poder en una semana.
Mientras Savid piensa dónde encontrar tal vestido (a sabiendas de que el grupo sabía que en Vallaki había mínimo 2 sin usar), Panit se acercaba a hablar con la mujer silenciosa.
Mientras Katy y Akon observaban a Savid -y éste preguntaba dónde podría encontrar un vestido de novia-, pensando que estaba metiéndose en un charco bastante profundo, Panit se presenta a la mujer tendiendo su mano. La dama mira con ojos fríos y distantes, observa su mano, y vuelve a adoptar su pose impasible. Tras ellos, Zhia explica a Savid que en Vallaki pueden encontrar esos vestidos, pero el odio que algunos les tienen -sólo por matar al hijo del alcalde- les impide negociar por ese producto, además de tirar muebles y gatos monstruosos por la ventana del burgomaestre y matar al capitán de la guardia, cuyo cadáver se quedaron dentro de un saco mágico y luego tiraron entre los viñedos de los Martikov, tratando de hacer que los druidas pareciesen los culpables. Savid se queda un tanto traspuesto al escuchar la violenta verdad de la asesina mida. Al saberlo, se dirige al abad, explicándole si podrían aplazar el trato unos días, a lo que éste no se opone.
Por su parte, Panit empieza a estudiar con detalle a la mujer... quedando progresivamente más fascinada... y abrumada. Por su parte, cuando Bukko retoma la voz cantante, solicitando ver la "revelación de la verdad", el abad les indica que pueden acompañarlo.
Siendo cortés, Savid pregunta si pueden saber el nombre del abad, pero éste explica que no puede ser revelado en aquellas tierras. Pero, por acompañar a la cortesía, pueden llamarle "Padre Bel".
Al comenzar la procesión hacia el lugar que el abad va a guiarles, Panit envía un mensaje mágico a Bukko, cubiertos sus susurros por una extraña balada de Savid para interferir en los sentidos del abad, momento en que el paladín adopta una expresión asqueada al conocer las noticias. Al seguir el mismo procedimiento con Ismark, éste abre los ojos con expresión de sorpresa, sin ser detectada.
Zhia y Savid, de pronto perciben que Bukko e Ismark cambian su expresión de forma bastante tajante, como si hubiesen tenido un problema intestinal o saboreasen algo amargo.
Savid, sospechando que algo se cuece, se acerca a Ismark y comenta que si le importaría acompañarlo a la carreta, que tiene un antojo que debe satisfacer porque su salud depende de ello. Ismark, con cara de sorpresa, mira a Savid y al abad, quien le indica que si necesita algo concreto podría tratar de ayudarlo. Con cierta habilidad persuasiva, Savid convence al celestial que su remedio está en la carreta y no tardarán mucho. Al mirar el abad con rostro de confusión al grupo, Zhia comenta que, conociendo de poco al Bastarre, ha de confesar que en verdad siempre le ha visto mala cara, así que no tiene muy claro lo de la "necesidad", pero bueno...
Mientras ambos salen, Bukko se percata de que su efecto de verdad sigue afectando a algunos de sus compañeros. Al retirarlo, Zhia expresa un profundo suspiro de liberación.
Mientras Savid pregunta a Ismark qué es lo que ocurre y el noble se lo explica, el grupo comienza su periplo hacia la sala principal de la entrada, momento en que los rezagados vuelven con Savid masticando algo de hierba y excusándose de que la había encontrado entre sus pertenencias. Con gesto inquisitivo, el abad sigue su paso en silencio. Junto a la extraña mujer, Panit la sigue observando ojo avizor.
En el salón principal de la iglesia, una música mágica de cámara se filtra por toda el área, sin fuente aparente. El suelo de la sala está iluminado a través de los grandes ventanales de xion iluminados por la pobre luz del sol que los atraviesa. En una chimenea, un caldero sobre un soporte de hierro sobre un gran fuego hierve. En la pared sobre la chimenea, un enorme disco dorado con el símbolo de Andral observa todo el espacio.
Una escalera de madera asciende hacia un desconocido nivel superior, mientras otra de piedra desciende a las profundidades oscuras. Una larga de madera con una multitud de sillas se encuentra cerca de la chimenea, casi alcanzando con sus extremos ambos lados de la estancia. Sobre la misma, cubertería de madera y candelabros de oro se sitúan por toda su superficie. Al entrar, la mujer extraña se separa del grupo, acercándose a la chimenea. Cuando está junto a la misma, queda de pie, y deja que el grupo se marche, impasible.
El abad abre la comitiva hacia los cimientos.
Panit, curiosa, pregunta si en la abadía o en Krezk hay magos, y Bel contesta que, aunque en la abadía no hay ninguno, puede que en la villa sí. Ante la duda de si Andral se lleva mal con los magos, Bel extrañado comenta que por qué no debería hacerlo. Panit explica que Otto, en una de sus divagaciones, comentó que los magos no eran bienvenidos en la abadía. Bel presupone que posiblemente lo dijese debido a sus malas experiencias personales, no a una postura general de la abadía. De hecho Bel comenta que en absoluto se encuentra a mal con cualquier usuario arcano de la magia, ni siente animosidad hacia los usuarios arcanos del grupo. Ya que desconoce sus circunstancias, no puede asegurar qué traumas podría tener con ellos.
Y, si bien Bel se encuentra en la abadía desde hace tiempo, hallándola abandonada, los encontró ya en ese estado, siendo muy pequeños. Supone que pudieron ser experimentos abandonados de Strahd en otro lugar. Cuando Ismark pregunta si realizan misas y necesitan vino, explica que los Martikov ya han dejado un cargamento junto al altar de lago.
Sonriente, el abad se congratula para sí mismo.
En ese momento, Panit confiesa que su especialidad en la magia es la artesanía y construcción arcana, momento en que el abad la observa de reojo con un asentimiento interesado. Cuando Panit añade que podría ayudar en la comprensión de los artefactos Peregrinos, el abad expresa que por eso ella transmite tanto interés personal... y por ello podrían ambos mantener una conversación privada más tarde.
En el sótano, el grupo encuentra una bodega una serie de estanterías de botellero, un grupo de barriles en pie en el centro de la estancia y otros tumbados en hileras junto a una pared. Al parecer, aquellos en pie se encontraban vacíos, pero los acostados aún poseían líquido en su interior. De pronto, olor a vino de diversos tipos sacude las narices de los recién llegados.
Y no sólo hay vino en los barriles... sino en algunas botellas.
Entonces... ¿para qué el vino?
Savid, curioso, preguntaba por la enorme cantidad de vino, a lo que el abad explicaba que los feligreses eran muchos, y necesitaba calmar el espíritu de todos ellos -pero no los emborracha-. Al preguntar por el número, el abad explica que son casi cien.
Ismark solicita una copa de vino, que el abad le sirve. Zhia pregunta, sacando una botella de vino de Argynvost, si tienen de ese. Ante la respuesta positiva, vuelve a meterlo para probar el de la abadía. Aunque Ismark indica a sus compañeros que lo prueben, Katy impaciente solicita continuar el camino con un resoplido.
Al llegar a una de las paredes despejadas de la bodega, y a punto de tocarla, Savid pregunta si la futura novia va a acompañarlos, a lo que Bel responde negativamente con una ceja enarcada. Panit pregunta si el abad va a casarse con la mujer. Cuando responde que no, Panit pregunta entonces que con quién lo hará. El abad responde que con un noble de la región. Mientras Panit curiosea con quién, el abad termina tocando la pared a su lado. De pronto, entre las rugosidades de la piedra se iluminan símbolos peregrinos formando un marco, junto a un zumbido que brota de la pared. Al separar la mano, donde ésta se apoyaba queda una silueta iluminada de una mano humanoide.
Tras ello, en la pared se escucha un chasquido y un siseo. Al instante, la zona delimitada por las runas comienza a pivotar por un lado con el sonido de piedra raspando, abriéndose una entrada a un acceso oculto.
El túnel que se abre es de piedra negra lisa y bastante vieja, cuyo pulimento es totalmente distinto al del resto de la abadía. Entre las grietas de estos bloques similares a obsidiana cortada a la perfección (a ojos de Panit) pueden adivinarse suaves resplandores en movimiento, desplazándose del techo al suelo.
Nuevamente, mientras el abad pide que lo acompañen, entra en el túnel de apenas dos metros de ancho, apoyando su mano en un lado del pasaje. Un chasquido acompaña a la mano que presiona una nueva placa de presión hecha de aquella piedra negra que se ilumina con suavidad. En ese momento, la parte de los muros que se inserta al techo, en todo el recorrido del pasillo, se ilumina con una delgada línea de luz, ofreciendo iluminación suave para poder recorrer el área sin problemas de visibilidad. En el momento en que el abad continúa, Savid presiona la pared en otro lugar. Dando palmadas en varios puntos, el elfo provoca que el abad se gire y pregunte qué hace. El elfo explica que posiblemente el efecto luminoso era en cualquier zona de la pared. Cuando el abad explica que sólo es en el punto que él ha tocado, Savid lo presiona, apagando el pasillo ante la mirada reprobatoria de Bel, momento en que Savid vuelve a encender las luces, alabando las propiedades mágicas del muro. El abad explica que, en efecto, es tecnología de los Peregrinos, momento en que Panit da una palmadita en el hombro del elfo con gesto de "pobre". El abad recrimina al bastarre que debería saber lo que es mejor que la mayoría de los demás, pues su raza fue muy apreciada por los Peregrinos, hasta la caída en desgracia de Strahd. En efecto, al verse señalado, Savid asume su error pues, en efecto, su maravilla es, sobre todo, verse rodeado por aquella tecnología después de tanto tiempo apartado de ella por caer en desgracia.
Ante la maravilla, el grupo hace el silencio. Avanzando tras el abad por un pasillo similar en todo su aspecto, tanto en luz como en roca, sienten la antigüedad en el aroma del mismo, además de hallar algunos parches de moho entre fisuras de las plantas de roca. Sintiendo que el pasillo gira en un arco amplio sobre sí mismo al tiempo que desciende, los compañeros perciben que al menos gira dos veces en su descenso, hasta que al final del segundo giro, todos llegan a una puerta hecha de metal, con gran cantidad de relieves curvilíneos y rectos. Akon y Panit son conscientes de que parecen constelaciones o estructuras astrológicas.
El abad, paciente, empieza a mover, girar y desplazar patrones rectos y curvos, hasta formar uno nuevo encadenado de una manera concreta. En ese momento, el recorrido formado se ilumina, además de las constelaciones que lo rodean, todo en un circuito en dirección a las agujas del reloj actuales, escuchándose un zumbido y un suave tañido metálico, momento en que se escucha un chasquido profundo en toda la puerta, girando sobre uno de sus marcos por sí misma, para abrirse a una enorme sala más allá.
La fascinación de Akon y Panit es absoluta, tanto como para que la mida no pueda parar de tomar notas mientras mira todo con ojos desorbitados.
En el momento en que la gruesa puerta metálica se abre, un hedor intenso y penetrante a productos alquímicos asalta las narices de los recién llegados.
La estancia, de unos 12x12 metros, posee muchísimos tubos extraños metálicos que van recorriendo desde el techo, sobre las paredes y hacia el suelo, hecho de la misma substancia que el pasillo por el que se llegaba hasta allí.
A pesar de la penumbra, el grupo puede constatar que entre las junturas de los tubos puede observarse un cierto brillo. El brujo y la maga perciben, casi pueden respirar, la energía del xion bombeando lentamente en el entorno, cargando la atmósfera.
Todos los tubos se dirigen, finalmente, bajo el suelo -aunque su parte superior puede observarse adosada a las losas del mismo- hasta una cuba central que se hunde en el suelo. La cuba posee una serie de bocas de tubo que se abren hacia su interior, con ciertos juegos de palancas rectas, curvas, así como ruedas. Todo el borde de la cuba posee símbolos Peregrinos, al igual que las palancas y mecanismos.
En las paredes, los recién llegados pueden encontrar fijaciones de lo que podrían ser grilletes y cadenas, además de repisas -con aspecto de "camas"- de piedra, en las que no hay nada apoyado.
Al asomarse el grupo a la cuba, pueden ver que es de metal, con símbolos que recorren verticales hacia el fondo de la misma, uniéndose como radios en el centro de la base, donde pueden ver un saliente semiesférico con bordes afilados que van desde el suelo a la cúspide (NOTA: Como un exprimidor, pero no tan ovalado). En el fondo de la cuba, una fina capa de líquido transparente y espeso concluye todo lo que se encuentran los recién llegados, quienes no pueden pensar en otra cosa que "pero qué demonios..."
Abad: "He aquí, vuestro origen".
Dirigiéndose a una pared oscura, apoya una mano sobre una plancha negra idéntica al resto. Al hacerlo, se escucha un zumbido creciente, y en la pared tocada comienzan a formarse puntitos luminosos en movimiento que, poco a poco, se van ordenando en patrones de escritura de los Peregrinos, que se mueven a toda prisa... describiendo algún tipo de archivo o documento.
Fascinados, Akon y Panit se acercan a la pared, y comienzan a leer:
"Bienvenid@ a la XVIII Fosa del II Génesis. Experimento N457. Fin de Bitácora".
En ese momento, las letras se detienen, y pueden leerse multitud de líneas con denominaciones de números y letras, junto a la palabra "Experimento".
Al lado de ese texto, se despliega otro menú diferente.
Akon, intrigado, pregunta quién fue el último en usar aquella maquinaria, siendo respondido por el abad: "El linaje Zarovic".
Recorriendo el listado de experimentos, y buscando el primero de ellos, encuentran que data del año 400 de la Era de los Peregrinos.
En resumen, el lugar se trata de uno de los primeros artefactos donde los Peregrinos comenzaron su investigación en la creación de nuevas razas. Aquí es donde empezaron a experimentar con los seres vivos de Voldor para crear nuevas razas.
Investigando bitácoras y diarios (Apartado DIARIO), aparecen diseños de: mida, hipótido, araina, kitsune, karasu, centauro... y otros cientos de razas desconocidas en Voldor.
En su mayoría, junto a los diseños aparecen marcas y secuencias que indican que se convirtieron en un fracaso... o bien porque eran muy rebeldes, o bien porque no servían para el propósito que los Peregrinos habían ideado para ellas. De hecho, ya que no servían a sus propósitos, EXTERMINARON esos proyectos.
En el apartado PROYECTOS, sólo de los 457 proyectos, la máquina de la sala tuvo éxito aproximadamente en un 10%. Una máquina de unos 4200 años de edad aproximadamente.
En ese momento, Panit fue consciente que, para su cómputo de tiempo, se encontraba ante uno de los primeros artefactos de los Peregrinos... un prototipo.
Y otra fatídica verdad alcanzó las mentes de Akon y Panit: que todas las razas antropomórficas de Voldor provenían de los HUMANOS.
Y, mientras tanto, el resto curioseaba la sala.
Gracias al intelecto avanzado de Panit, aquella revelación no la convirtió en un pequeño simio aterrado de su existencia, a pesar de la ansiedad que le provocaba el atroz descubrimiento sobre una raza considerada inferior. Por su parte, Akon estaba tan interesado que no le suponía ningún problema comprender todo aquello.
Con mano temblorosa, Panit siguió observando los estudios, en los que la fusión entre animales sin la base humana no eran viables. La maleabilidad de la naturaleza humana permitía realizar alteraciones que quedasen estables.
Buscando con más ahínco, Panit también se percató de que en los informes no aparecían elfos... enanos... medianos... o gnomos. Hasta que, cuando Akon se unió a la búsqueda, llegaron al apartado de "modificaciones", donde sí que encontraron que esas razas no eran una mezcla... sino una "mejora" o "diferenciación" de la base existente, para otras tareas y condiciones. Lo más extraño era que las razas trasgoides y los orcos no se encontraban por ninguna parte, entre otras. Al parecer, eran razas totalmente ajenas a la naturaleza humana. De hecho, su origen no tenía nada relacionado entre sí o con los humanos.
Otro detalle que los archivos contienen son unas últimas entradas.
Son entradas respecto a alguien llamado Belview (el apellido de los monstruos de la entrada). Al parecer, se trataba de una familia noble que se sometió voluntariamente a La Máquina. Su deseo era servir a los Peregrinos y evolucionar... pero el experimento fue desastroso.
Continuando con el estudio de los archivos, Panit y Akon encontraron... LAS INSTRUCCIONES de La Máquina (!!!). Un funcionamiento... repulsivo. Según indicaba, se debían añadir cadáveres de los que extraer propiedades, activando el mecanismo en un primer lugar, para formar una pasta grumosa junto con agua y SAL. Tras concluir la primera parte del proceso, creando una base líquida de componentes activos, se debe introducir en la misma una criatura viva, activar la segunda fase de la máquina, permitiendo al ser "cocinarse" en la "sopa primordial" vivo, y al terminar la segunda fase, la criatura debería haber adquirido propiedades de todo o parte de lo que se introdujo cadáver en primer lugar en el preparado.
Aburrido de esperar a que Panit y Akon terminen con su lectura, Bukko pregunta por la verdad que el abad iba a revelar, a lo que éste responde "todos provenís de un mismo origen: los humanos". El abad señala a Akon y Panit, que probablemente, dado el interés que muestran en la lectura, puedan ofrecer más datos. De hecho, recomendó que Bukko usase su poder de la verdad con ellos para que le contasen todo.
Bukko, sacudiendo la cabeza, empezó a comentar que tales cuestiones metafísicas lo apartaban de su meta prioritaria: Strahd, pues el origen de las razas eran divagaciones que en ese momento no eran importantes.
Panit, a pesar de leer aquella revelación, seguía pensando que el imperio mida se había construido de tal manera que demostraba una superioridad inherente al ser humano, muy a pesar de que su raíz fuesen ellos.
Savid, al oír todo aquello, se interesa en ver en los diagramas la posibilidad de fabricar nuevos elfos bastarre... hembra.
Sacudiendo la mano ante tales necedades, Bukko preguntó al abad cómo podían utilizar aquella máquina para combatir a Strahd.
Abad: "Me sorprende veros tan enteros ante esta revelación".
Bukko: (frustrado) "Porque no la creo".
Abad: "Pues es la verdad".
Panit: "Yo tengo una duda. Después de ver toda esta tecnología... ¿por qué ha fabricado usted un constructo de carne?"
En ese momento, aquellos que ya sabían la información (a través de magia susurrante de Panit -Ismark y Bukko-) y los que no se quedaron congelados, mirando a la maga mida y al abad, parpadeando a la espera de qué acababa de suceder.
Bukko: "Es algo repugnante que un ser de Andral tenga esa aberración a su servicio", interrumpió.
El abad observó con una mirada intensa a Panit, y después a Bukko.
Abad: "¿Por qué cuestionáis una verdad superior a vuestras simples mentes mortales, y después dudáis de mis métodos sobre algo que desconocéis? No es de vuestra incumbencia, mortales."
Bukko: (molesto) "Realmente lo que más me impacta no es nuestro origen humano, sino que un servidor de Andral tenga a su vez un siervo aberrante y antinatural bajo sus órdenes".
Panit: "¿Quién ha construido el gólem? Me gustaría hablar con él. Tengo curiosidad".
Abad: (tajante) "Yo la he construido. Y no juzguéis mis actos, si no queréis ser juzgados ni los comprendéis. ¿Cual es el motivo de tu pregunta, maga?".
Panit: "Yo no cuestiono. Sólo pregunto el por qué y el como".
Abad: (Suspirando) "Supongo que desconocéis la historia de Strahd".
Bukko: "Strahd utilizó sus poderes y artefactos para tratar de alcanzar la verdadera mortalidad... y acabó transformado en un monstruo. Y me estoy dando cuenta de que los Peregrinos que existían en esta región sólo usaban sus artefactos para crear desastres.
De hecho, aún me pregunto que, a sabiendas de que existe esta máquina desastrosa, por qué no la destruyes".
El abad, con una mirada paternal, pregunta al paladín si sabe las consecuencias de tal desatino, destruir un mecanismo alimentado por Xion.
Akon asiente con condescendencia. Y Panit, en un gesto simplista, emula el sonido de una explosión, gesticulando a su vez con ambas manos. El abad añade la comparativa de imaginar una montaña estallando con un fuego interior, devorando una pequeña isla en la que estuviese.
Es más o menos el proceso que sucedería en aquella montaña. Bukko, intrigado, pregunta si habría una forma de inutilizarla manipulándola para que no funcionase... sin tener que provocar una reacción apocalíptica. El abad explica que eso es técnicamente imposible, ya que al estar alimentada por la energía del sol, no perdería su fuente de activación.
Bukko: "Y, ¿tú sabes usarla?"
Abad: "Sí. Pero no la uso".
Bukko: "¿Nunca desde que llegaste?".
Abad: "No. Ya te lo he dicho".
Akon corroboró su versión al comprobar que el último uso de la máquina en sus registros se habilitó tiempo antes de que, según las historias de Krezk -y no la del abad-, Bel llegase a la abadía. Katy, intentando leer en la expresividad de la criatura, tuvo que admitir que al parecer no necesitaba mentir sobre su relación con el artefacto.
Abad: "Me parece bastante sorprendente que habiéndoos sido sincero sobre la naturaleza de este lugar...", y sus palabras quedan interrumpidas por Zhia susurrando a Savid. "¿Ocurre algo?". La mida comenta que desconocía las artes de cantante del elfo Bastarre quien, durante todo el encuentro se había dedicado a rasguear su laúd, realizando pequeñas rimas de todo lo acontecido, como un molesto insecto zumbón. Con una ceja enarcada, el abad preguntó si aquello era cantar, respondido con una entonación musical del Bastarre: "¡Siii!".
Katy, por su parte, comentó que es lo mejor que tenían a mano. Savid, de hecho, recuerda al abad que le había cantado mientras entraban a la abadía. El abad, educadamente comentó que "era una construcción bastante interesante", por no querer decir "me tragué esa basura por pura educación".
Abad: "como os iba diciendo, me sorprende que, después de eso, cuestionéis mis métodos y deseos, sobre todo porque estoy aquí para tratar de salvar este lugar del mal y la infección que Strahd ha causado sobre él".
Zhia: "Y, ¿con qué medios?".
Abad: "Os lo expliqué al principio".
Zhia: "¿Haciendo aberraciones?".
Panit e Ismark: (carraspeo) "Él no las hace".
El abad, con los labios cerrados en una línea, camina lentamente hacia Zhia.
Katy se interpone en el camino delante de la mida, comentando "Es mi subordinada. Lo que vayas a hacer con ella recaerá sobre mí".
El abad, clavando sus intensos ojos azules en Katy, le pregunta si está segura de que quiere sufrir su destino si vuelve a pronunciar tal blasfemia. Katy le pide que la perdone, porque no sabe lo que dice. El abad responde que esa criatura, salida de una poza como aquella en la que estaban, no había salido muy bien parada. Katy, de nuevo, solicitaba el perdón, pues atravesar un largo viaje entre las brumas había exasperado los nervios de todos. El abad asintió al percibir que aquél sentimiento era tan evidente, en unos más que en otros.
Zhia preguntó si algo en aquellos artefactos ayudaría a levantar las brumas, y Bukko apuntilló si, además, permitiría derrotar a Strahd pues el paladín, como Espada del Sol, se debía a su misión de acabar con aquel ser maligno. Sorprendido, el abad preguntó si, en efecto, Bukko era La Espada del Sol, lo cual éste confirmó. De hecho, comentó sentirse extrañado de que el abad, siendo siervo de Andral, no pudiese reconocer a la Espada del Sol.
Solemne, el abad acerca su mano a la frente de Bukko, cerrando sus ojos. Al hacerlo, la rendija de sus párpados comienza a brillar. Su cuerpo se estremece. Abriendo sus ojos, mira a Bukko: "¿Aún no te has reunido con el arma que te permitiría destruir a Strahd?".
"Tenemos la hoja", respondió Bukko. "Pero nos falta la guarda", continuó Panit. "Yo deseo hacerle una hasta ese momento". "¿Necesitáis una herrería?", preguntó el abad. "Una, material, y un poco de tiempo", continuó la mida. "Puedo ofrecerte metal y una herrería para que lo trabajes", ofreció el abad. De pronto, recordando parte de la estructura de aquel milagro tecnológico, Panit pensó en voz alta en hacer la guarda de Xion. Con ello, solicitó tomar algo de la abadía. El abad advirtió que si tomase dicho material, podría provocar una alteración en la estructura que causase una destructiva reacción en cadena. Sugiriendo usar las ventanas Zhia, Akon comentó que podrían usar en efecto dicho Xion. Así quizá sólo se recibiría menos energía del sol en las ventanas drenadas de Xion. Pensativo, el abad preguntó a Panit si lograría retirar el Xion sin causar una catástrofe. Con una sonrisa, la mida explicó que su magia le permitiría la extracción segura. Una vez más, el abad consultó si lograría hacerlo sin provocar la devastación. Asintiendo, la maga sentenció aquella empresa.
Mientras la maga conversaba con el abad, tras ellos el grupo especulaba sobre si poder utilizar el foso transformador. En el brainstorming de posibilidades, de pronto Zhia expresó qué sucedería de arrojar un gólem de carne a la cuba mezclado con cenizas de vampiro.
Como un rayo, la expresión del abad se transformó, y se acercó a la mida, apoyando su mano suavemente en el hombro de la asesina. "Creía haberte dicho antes que no me gustaba tu forma de hablar, muchacha". Tratando de frenar otra catástrofe, Savid se situó junto a Zhia, comentando que en efecto su viaje la había alterado demasiado, y su lengua se resentía por ello.
"No deseo alterar tu naturaleza", continuó el abad, "pero si me obligas, te arrojaré al foso.
Me pones en una tesitura muy complicada".
Tratando de relajar la tensión, Savid comenzó a rasguear su laúd improvisando una tonada.
Panit, con una sonrisa aterrada, susurraba por detrás "¿podemos volver al Xion?".
Con un gesto, Zhia intenta apartar la mano al abad: (sonriendo) "No... estoy muy bien como estoy". "Gracias", comentó el abad. "¿Nos entendemos ya?".
A la espalda del abad, Panit susurraba: "Con una pluma de ángel podrían hacerse muchas cosas en la cuba... ¿no?". El abad, sorprendido, enarcó una ceja a medio camino de sus palabras.
Bukko, ofendido por algunas palabras, y exhausto mentalmente, se giró tomando rumbo a la salida, acompañado de Katy, quien contenía su risa bajo las manos tapando su boca.
Rogando a Bukko que no se fuese, el hipótido expresó en voz alta su frustración, preguntando al grupo qué demonios quería hacer allí. Por su parte, el abad comentó que si deseaban dar uso a aquel extraño lugar, quizá la naturaleza del mismo para algunos devotos de Andral no era muy sagrado, y por eso estaba protegido por la abadía, oculto a ojos deseosos de su poder. Aún así, les daba permiso para usarlo. Eso sí, aquello que sucediese no era de su incumbencia.
Bukko, escuchando aquella conversación, comentó que tampoco se oponía a las ideas de sus compañeros, pero su tiempo allí había finalizado. Deseaba marcharse, no sin antes preguntar por última vez al abad si podía ayudarlo en su sagrada misión. El abad sólo le deseó lo mejor en su empresa, añadiendo que, en realidad aquello que le llevó hasta Uarowia fue...
...el amor. Amor por la vida y la virtud. Considerando que en Uarowia, aquel que fue encerrado por su propio experimento fue apartado de ese amor, quizá en lo profundo de su corazón podría encontrarse la redención para volver a la luz.
Bukko: "¡A mí me trajo aquí mi juramento de libertad! ¡Con él liberaré a Strahd de su propia maldición!"
(NOTA del JUGADOR: ...dándole una manta de palos)
Savid expresó en voz alta: "¡Y yo relataré tal victoria y tal derrota!"
Abad: "Con todos mis respetos... me opongo a que destruyáis a Strahd".
Aquellas palabras dejaron inquietados a los aventureros. Katy se detuvo a medio camino de su marcha, clavando su mirada en el abad. Savid dejó de rasguear su laúd, con la mirada confusa.
Al escuchar aquello, Bukko se llevó una mano a las sienes, frotándolas y tratando de impedir una crisis de fe al escuchar aquellas palabras.
Savid, dejando de lado el laúd, puso en conocimiento de todos que aquello era incomprensible, pues había expresado que en absoluto le importaba Strahd. El abad, sin embargo, recordó que sus palabras habían sido que no deseaba bien o mal a aquel ser, pero no que no le importase su destino. Bukko entonces propuso meter a Strahd en la cuba, pero el abad corrigió que a un Peregrino no le afectaría. Por su propia naturaleza no eran seres corpóreos. Bukko entonces añadió que ahora, siendo corpóreo, se podría meter en ella para liberarse de su cuerpo y volver a su naturaleza anterior. El abad, con un suspiro, trató de explicar sus palabras.
"Según mi investigación, y por el pasado de lo que sucedió en estas tierras, creo haber entendido que lo que Strahd necesita es a alguien a su lado que complete su destino".
Ismark, molesto, explicó que en realidad deseaba a Ireena para perpetuar su linaje inmortal a través de una semilla de carne viva, y así no quedar apartado del mundo. El abad confirmó que, en efecto, aquél parecía ser su objetivo final. Savid entendió que aquello era terrible, pero el abad no lo consideraba así. Si Strahd alcanzase la mortalidad, liberaría a todos de su propia maldición.
Y entre toda aquella conversación, Panit volvió a comentar si tenía vía libre para coger Xion de los ventanales de la abadía.
Katy, medio loca con aquella cacofonía de palabras, se acercó enervada, comentando que el abad la tenía confusa pues, por un lado les daba las herramientas para forjar la espada que podría matarlo, mientras por otro lado no deseaba la destrucción de Strahd. El abad sólo puntualizó que lo único que ofrecía era metal y una herrería. Lo que hiciesen con ellos no sería de su incumbencia. No iba a oponerse a que Panit fabricase el mango de una espada.
De nuevo Katy explicó la insania de oponerse a la muerte de Strahd, entregando una herramienta para su potencial destrucción.
Akon, en tal exposición, preguntó si realmente el abad se oponía a su destrucción, o simplemente no le importaba. El abad expuso que se oponía a que se le causase perjuicio sin antes haber buscado otro camino a su redención.
Bukko, con un suspiro, preguntó por dicha redención. El abad contestó que debían otorgarle el amor que necesitaba. Zhia, burlona, dijo que le darían un abrazo antes de atravesarlo con la espada. Bukko, sarcástico, reveló que, según aquello, lo apropiado era llevarle a Ireena para concluir su ritual. El abad, inquieto, explicó que no era tal su deseo. Así, para que ningún ser vivo sufriese un posible incidente o problema, estaba creando a una esposa.
Zhia: "Ah... ¿que el cacho de carne ese era para Strahd?". Automáticamente, salió a correr hacia la puerta.
A una velocidad impensable, una monstruosa maza cargada de poder celestial apareció en la pequeña mano del abad, siendo arrojada por él hasta golpear en la espalda de Zhia con un sonoro impacto que la dejó sin respiración, sonando como si algún hueso se quebrase. La mida trastabilló, estrellándose contra la pared, aunque por sus ágiles movimientos pudo verse que fue capaz de aprovechar parte de la inercia del impacto para, en vez de ser aplastada contra la pared, sólo ser impactada y lanzada sobre ella.
La maza cayó al suelo, volviendo en forma de bruma dorada a las manos del abad en un vuelo.
Con el impacto, un sonido abrumador se apoderó de los presentes.
Savid guardó el laúd rápidamente.
Aferrando la mano, devuelta a su aspecto físico en la mano, el abad miró a Zhia y dijo con una voz fría como el hielo: "Vuelve a blasfemar... y te mataré".
Bukko, con un susurro y la expresión seria dijo: "¿Y tú eres el que hablabas de que habías venido por amor hace un momento?".
Abad: "Se está oponiendo a una misión divina".
Bukko: "Pero esta muchacha es una bocazas. No tienes que darle importancia como para llegar a este punto. Ten piedad".
Abad: "Si es una bocazas, debería haber refrenado su lengua ante mis múltiples advertencias.
He tenido paciencia más que suficiente escuchando sus palabras una y otra vez, y contenido mi mano."
Bukko: "Seguro que también has debido hacerlo con las aberraciones a las que cuidas".
Zhia, desde el suelo, levanta la mano y con voz gimiente comentó que mejor si le daba el Xion a su hermana se iban sin causar más molestias.
Savid, preocupado, se acercó a Zhia pensando que deliraba por el impacto, y trató de curar sus males mayores con magia menor. Al mismo tiempo pedía perdón por ella al abad, porque estaba claro que necesitaba una infusión para los nervios en cuanto saliesen de la abadía.
El abad, observando el desastre a su alrededor y sus propias acciones, se llevó las manos a las sienes, haciendo desaparecer la maza en una nube de bruma dorada. Frotándolas, preguntó qué era lo que necesitaban para marcharse de la abadía y dejar tranquila aquella comunidad.
Savid: "Xion y tila".
El resto también comentó que quizá podrían llevarse a algunos de los miembros más dolientes de la comunidad... quizá a la mujer de rostro arácnido o a Otto, aunque el abad expresó sinceramente que, siendo criaturas bastante incontrolables, si decidían hacerlo, no podría responsabilizarse de que no intentase devorar a alguien mientras sus cuidadores se quedasen dormidos. De hecho, el abad empieza un monólogo sobre su confusión ante lo que realmente los aventureros querían de la abadía, tan tranquila como estaba antes de su llegada.
Bukko, asumiendo la situación, empezó a concienciarse de que aquella criatura, apartada de los reinos celestes, empezaba a ser asimilada por las corrompidas brumas de aquel lugar enloquecido, lo que convertía su comportamiento en una amalgama de incongruencias y demencia.
Al intuir los pensamientos de Bukko en su expresión, Katy y él comentaron que, viendo su nerviosismo lo mejor sería que se marchasen de allí y volviese la paz a su convento.
Cuando comentaron aquello, el abad preguntó si iban a pasar por el pueblo. Ante la respuesta afirmativa, comentó que si podían comentar a la pareja de barones que en breve bajaría a visitarlos por el asunto concerniente a sus hijos caídos. Intrigados por tal visita, preguntaron por sus motivos. El abad respondió que, según tenía entendido, la comunidad estaba bastante afligida por la muerte de éstos y el choque emocional causado a sus padres.
Por ello, al pueblo le gustaría que los burgomaestres tuviesen descendencia viva para continuar su linaje. Pero, dada su edad... no podrían. Sin embargo, dada su naturaleza compasiva (risas contenidas de algunos pjs, ocultándola en lo posible de la mirada del celestial), el abad estaba dispuesto a ofrecerles sus bendiciones... a cambio de un favor... que sus feligreses no tuviesen que robar restos de las tumbas de la comunidad para fabricar una compañera a Strahd.
Silencio absoluto en el grupo.
Mandíbulas caídas.
Resoplido en nariz de Bukko.
Bukko (sarcasmo): "Muy bien. Me parece magnífico lo que usted está haciendo. Fabricar con cadáveres de la comunidad una compañera a Strahd".
De un vistazo, Savid comentó que, al parecer, la "compañera" tenía cierto parecido lejano con Ireena... cosa que Panit se había percatado de pasada al observarla de cerca.
Bukko, azotado por el asombro y el horror, indicó que debía entrar en comunión con Waroui, mientras el resto seguía con sus asuntos. Savid volvió a atender la salud de Zhia con magia, para recuperar su salud, porque la mida le susurraba con gesto de puchero "cúrame... por favor... que estoy pocha", tratando de que el celestial no se fijara en ella. En la capilla de Andral, el paladín rezó con fervor.
Pidiendo una señal para saber cómo actuar con una criatura celestial descarriada -porque su mano deseaba abofetear repetidamente... más que a Strahd... al abad-, pues su deseo era destruir a aquella criatura infecta por las nieblas de aquella región, tan loca como para crear de la muerte una compañera para Strahd. Tan insania requería respuesta. Al poner toda la intensidad en el rezo para hallar una respuesta, ésta llegó enturbiando la visión del hipótido con un tono enrojecido, además de enviar un aroma a sangre fresca sobre la nariz del paladín.
Estaba claro que aquella lucha alcanzaría proporciones letales... en las que más de un ser moriría sin remedio.
Ante tal revelación, Bukko marcha aturdido por la misma de la abadía, acompañado por sus compañeros, despedidos todos por el abad: "Que la paz sea con..."
TODOS: "Sí, sí, venga... adiós, adiós..."
Sin embargo, Savid Zhia y Panit se retrasaron, recordando al abad cierto asunto sobre el Xion, además de solicitar acceso a metal y madera para realizar ciertos elementos necesarios gracias la magia de Artesanía de Panit. Cuando el abad explicó que aquella magia no crearía objetos mágicos, y éstos sólo pueden fabricarse mediante ciertos procedimientos establecidos formalmente, Zhia preguntó si en la abadía había alguna biblioteca al respecto. El abad comentó que quizá en el área de los Peregrinos, pero no estaba seguro, pues su llegada allí le ocupó el tiempo en la transcripción de textos sagrados de Andral y el trabajo de gestión de la abadía con sus habitantes, incluyendo aislar el área de los Peregrinos para evitar accidentes, previo estudio básico de las capacidades de la Cuba del Segundo Génesis.
En su marcha, parte del pensamiento de Bukko pasaba por entender que, a pesar de aquella situación enloquecida, al menos Markov Lordel descansaba en suelo sagrado junto a aquellos muros.
Pensando Panit en que quizá no tendría tiempo en ese momento para crear ningún objeto mágico, tomó la decisión de solicitar Xion al abad. Éste llevó a la mida a uno de los grandes y gruesos ventanales, advirtiéndole de que, si no estaba segura del proceso de manipulación, mejor ni lo intentase, por las terribles consecuencias que provocaría en la montaña... y que repercutirían tanto en la abadía como en la villa bajo ella.
Panit, pensando en la cantidad a adquirir, no estaba segura de cuánta concentración de Xion podría provocar efectos adversos en alguien sometido a su irradiación mágica.
Cuando el abad comentó que el Xion retirado del ventanal debía ser substituido por algo que mantuviese cierta cohesión en el mismo, Panit solicitó arena para crear mágicamente vidrio que adjuntar al hueco.
Así, mientras Savid y Zhia se retiraban despacio para ver el trabajo desde una distancia prudente, Panit comenzó a utilizar sus capacidades de artesana mágica con tanta precisión como había conseguido desarrollar a lo largo del tiempo.
Aunque el Xion ofrecía una poderosa resistencia, poco a poco el poder de Panit comenzó a extraerlo sin causar desperfectos, a pesar de que el fulgor innato del ventanal comenzaba a decrecer. Dejando una capa de xion sobre el mismo a la mitad, junto a un montón de pequeños cubos de xion crudo del tamaño de una pulgada cúbica (aproximadamente 10kg), continuó su proceso anexando la arena en forma de vidrio al ventanal... realizando un trabajo bastante decente... seguro y estable.
Limpiando el sudor de la frente, Panit agradeció la deferencia del abad, recogiendo el xion (modalidad blanca) en su bolsa mágica de transporte para evitar el peso. Aprovechando el resto de su poder, con un trozo de metal sólido elaboró una guarda y empuñadura para la Hoja del Sol de Xion, a la que anexaría en el momento oportuno.
Mientras las mida y el elfo se ocupaban de aquellos asuntos, el resto de grupo ya bajaba por el empinado camino, con la tarde frente a ellos, dirección a Krezk.
En el camino, el abad acompaña al grupo escuchando la duda sobre Savid al respecto del elfo que construyó la abadía -sobre la estructura peregrina-, interesado por saber del vino junto al pabellón sagrado.
Cuando Savid preguntó si pertenecía a la misma casta racial del bastarre, durante un momento de meditación, el abad respondió que no le parecía.
Extrañado, el bardo comentó si había sufrido alguna modificación de la Cuba, pero el abad no lo consideraba probable, pues su aspecto no lo revelaba, ni parecía afectado por magia de los Peregrinos.
Los datos que el abad conocía sobre el elfo fue que fundó la abadía y participó en las Guerras de Andral. De hecho, el abad pensaba que, al ser enemigo de Strahd en esas guerras, el azote del vampiro sobre la abadía fue la consecuencia cuando el Peregrino se convirtió en vampiro, no deseando su presencia en aquel lugar sagrado.
Bukko, Katy e Ismark, adelantados al resto de aventureros y el abad, se dirigieron a reunirse de nuevo con los barones, encontrándolos trabajando en su huerto. Sin embargo, antes de dirigirse a ellos, Katy detuvo a Bukko, comentándole que, dada su forma de expresarse, lo más apropiado sería que él fuese diplomático en lugar de confrontarlos a la rudeza de la mujer.
Saludando de nuevo a los líderes, éstos preguntaron si la experiencia en la abadía había sido positiva. Katy se fue de la lengua comentando que una compañera había recibido un golpe terrible, pero se encontraba bien, y por lo general todo había sido revelador.
Asombrado, el burgomaestre preguntó por tal asunto. Bukko indicó que el abad era un personaje problemático, pero aquello no era lo importante. Debía comentar al barón asuntos de importancia para el futuro de Krezk, a lo que la pareja cambió su expresión y hizo oídos atentos a las palabras. Recordando al burgomaestre que éste había comentado la presencia de Strahd en el pasado, y que la ciudad estaba en su contra, el grupo se dirigía a hacer una incursión en su castillo. Por ello, habían logrado información sobre lo necesario para su derrota, pero las cosas que necesitaban para ello en apariencia se encontraban en el castillo. Pero tal empresa requería provocar la salida de efectivos del castillo para su entrada, y para eso precisaba de la intervención de gente que provocase esa salida. Y las gentes de Krezk eran las adecuadas. El barón, extrañado, explicó que su gente estaba segura allí. Bukko entonces indicó que aquella posición de comodidad no hacía nada por la lucha. Strahd los sometería a una guerra de desgaste que los agotaría finalmente, y perderían.
Pero para revertir las tornas, Bukko precisaba de una distracción desde el exterior para entrar y reducir la resistencia, la cual requería del burgomaestre y un ejército. Esa distracción sería vital para derrotar a Strahd. Abrumado por la propuesta, el barón explicó que llevaban tiempo sin tener problemas y habían prosperado como comunidad. Strahd los había dejado tranquilos.
"Por el momento", comentó Katy. El burgomaestre continuó exponiendo que, si atacaban activamente el castillo, se volverían de nuevo objetivo activo de las depredaciones del vampiro, lo que acarrearía una merma considerable de la comunidad.
"Escucha amigo", continuó Katy. "El NO ya lo tienes. Si no te arriesgas, no aspirarás a una vida mejor de libertad sin un horizonte de sometimiento". "Pero el sacrificio que pedís es muy grande", respondió Dmitri, "para todo el trabajo que hemos conseguido". "Pero vosotros sois el único territorio libre de la voluntad de Strahd que hemos visto en todo nuestro recorrido por Uarowia", expresó Bukko. "Y nos ha costado un gran sacrificio", apuntó el barón. "No os ha costado. Strahd simplemente...", comenzó Bukko, "os lo ha permitido", terminó Katy. El paladín continuó: "Tarde o temprano, tu territorio también terminará sometido a Strahd. De hecho... el abad está en tratos con Strahd". "¿Cómo? Pero, ¿cómo es posible?", se sobresaltó Dmitri. "De hecho, en breve vendrá a proponerte algo aberrante que espero no le permitas hacer", expuso Bukko. "Como te decía, Strahd acabará tomando Krezk, porque su poder crece si nadie le combate. Nosotros hemos venido aquí a combatirle, y la información que tenemos nos ofrece posibilidades. Pero necesitamos ayuda". Anna interrumpió preguntando si el grupo había valorado otras comunidades además de Krezk. Bukko expresó que consideraba a Krezk la única fuera de la influencia de Strahd. El resto por las que habían pasado estaban corruptas. Si no era el alcalde, se trataba de cultos en la población, o monstruos. Cuando Dmitri preguntó si nadie había confiado en ellos, Bukko comentó que habían hallado personas concretas -algunas en su grupo-, que combatían activamente a su manera a Strahd. Ismark expresó que lo que buscaban era unidad global. Bukko apuntó que incluso entre los vistani había un foco de resistencia a la acción de Strahd sobre Uarowia. Ofendido por la pronunciación de aquella raza, se extrañó de aquella revelación, aunque Bukko se reafirmaba en ella.
Ante la sorpresa del barón, el paladín se volcó en declarar que había gente buena entre ellos, incluso en aquellos momentos. Ya que incluso entre esos irredentos aparentes se encontraba una pequeña resistencia, el barón debía plantearse decidir sobre un planteamiento como aquél.
Sopesando durante unos instantes la conversación, Dmitri planteó que, siendo aquella una decisión crucial, debía consultarla con toda la comunidad. No podía ser una acción unilateral sin esperar resistencia o problemas.
Aceptando aquella condición, Bukko desvió el asunto, explicando la propuesta del abad. Éste debía permitirle saquear libremente las tumbas de la comunidad para construir una compañera a Strahd. El rostro horrorizado de la pareja reflejaba silenciosa incredulidad ante aquellas palabras.
"¿Entonces por eso nuestras tumbas eran saqueadas ocasionalmente sin conocimiento de los responsables de un tiempo a esta parte?", dijo con voz temblorosa Dmitri. Bukko, Ismark y Katy asintieron en silencio. "El abad no es humano. Y aunque cree que está haciendo el bien... se ha vuelto loco", sentenció Strahd. "La mujer que lo acompaña es un constructo de carne", añadió Katy. El barón, inquieto, preguntó qué era aquello. "Una criatura formada por... casquería... y magia oscura", indicó el paladín. Aquellas palabras repugnaron a la pareja. "Probablemente, el abad os proponga una ceremonia tipo boda, y que le facilitéis las cosas para seguir sus experimentos. Una advertencia. Es una criatura muy poderosa, que ni siquiera nosotros podemos combatir. Así que, mejor deberías seguirle la corriente, pero no le facilites lo que pueda permitirle lograr sus fines. Por ejemplo, si os pidiera cadáveres, intentad enterrar a vuestros muertos fuera de donde habitualmente se haga, dificultando la búsqueda". "Podríais, también, incinerarlos", añadió Katy. El barón asumía cada palabra, comentando que, hasta la fecha, el suelo de enterramiento era Krezk. El paladín concluyó que fuera como fuese, no le diesen manga ancha para hacer a su placer lo que desease. Además, si buscaba una justificación para la incineración, podría revelar algún tipo de infección o epidemia y la prevención de su expansión por la llama. Dmitri lamentaba escuchar todo aquello pues, hasta el momento sólo pensaban del templo que era una casa de locos. Pero la revelación implicaba una profunda corrupción en aquel lugar. Bukko corrigió que, probablemente, se trataría más de una ignorancia llevada demasiado lejos. Allí había seres con deficiencia mental. Cuando los barones alzaron las cejas por la sorpresa, Katy tuvo que volverse con la mano en la boca, tratando de no mostrar su risa. Bukko continuó indicando que debían mostrarles piedad. Cuando Dmitri preguntó si se trataba de los ladrones de frutas y verduras, Katy comentó que probablemente fuesen ellos. El abad parecía demasiado estirado como para hacerlo el mismo. El paladín añadió que parecían en su mente niños pequeños. La comunidad debería intentar reeducarlos, y no ejecutarlos como una turba.
Concluyendo la conversación, el paladín solicitó convocar un consejo e informar lo antes posible de la resolución. En caso de que el grupo se fuese antes, preguntó si había opción a contactar con ellos. El barón comentó que podrían entregar palomas mensajeras para que mantuviesen comunicación rápida con Krezk.
Asumiendo la conversación dada, los líderes y el grupo se despidieron hasta nuevo aviso, agradeciendo el aviso a pesar de lo perturbador de saber que una comunidad de desquiciados vivía a unos minutos de camino de la villa, no sin antes informar sobre que la abadía estaba construida sobre una edificación ancestral que podía ser peligrosa de manipular por manos indebidas. Así pues, los ciudadanos debían mantenerse lejos de la misma.
Bukko explicó que se trataba de una construcción de los Peregrinos, y manipularla sería desastroso para la villa. Tomando nota de todos puntos a exponer en una próxima reunión: cadáveres, abad, abadía, congregados, robos... los barones se separaron de los aventureros, dirigiéndose éstos últimos al altar de Andral junto al lago, para reunirse con el resto, recoger el carruaje y continuar con sus asuntos.
Al reunirse todos en el carro, se percatan de que Ireena mira con cierta curiosidad hacia el lago. De pronto dice: "¿Podéis oír esa voz? ¿La oís?". Sin esperar a que el resto se percatase de ello, comenzó a caminar hacia el agua, deteniéndose en la orilla. Al ir a su lado, en las cristalinas aguas del lago se refleja la imagen de un hombre joven, con cierto aspecto triste, que extiende su mano en dirección a Ireena. Un susurro se escucha en el viento: "Tatyana. Ha pasado mucho tiempo. Ven querida. Acércate a mí, para que estemos juntos... al final". Aunque sorprendidos, los compañeros perciben que los rasgos de la imagen comparten cierta similitud extraña con Strahd. Savid recordó en aquel nombre que se trataba de la primera humana que el Peregrino Strahd trató de desposar por algún motivo.
Una mártir y motivo de las guerras entre Strahd y Andral. Panit, rememorando las visiones de la reliquia robada de Ahuraz a la familia Lordel, recordó que se trataba de la humana manipulada por los poderes de los Peregrinos para transformarse en el recipiente del alma de Strahd en su afán por convertirse en carne verdadera. Panit, al ver la imagen, sufre un flashback, percibiendo al ser de la imagen como otro de los Peregrinos del linaje de Strahd que intentó robar a Tatyana del lado de Strahd para ser él el beneficiario del ritual.
A este Peregrino, Strahd lo castigó devolviéndolo a su plano de origen al saber de aquello en las Guerras de Strahd y Andral.
Cuando la figura habla a Ireena, ésta suspira, de pronto su rostro adopta un rictus de terror, y habla: "Sergei... ¿qué haces aquí? ¿Por qué has venido de nuevo a atormentarme? ¿No te bastó la primera vez con provocar mi muerte a manos de tu hermano?".
En ese instante, la mano de la imagen sale del agua.
"He venido a enmendar el error que mi linaje causó sobre tu familia. Quizá Strahd estaba equivocado en cuanto a los procedimientos por los que volvería a ser carne. Sólo yo puedo apartarte de su lado, e impedir que consiga sus fines". Con aquellas palabras, Ireena parece quedar paralizada.
Ismark se acerca a su hermanastra, y Katy al agua.
Panit susurra que todo el mundo debería calmarse... justo con suerte de que el movimiento en el brazo de su hermana se detenga cuando ésta había cogido una piedra lista para tirarla al agua. Zhia sonrió como pillada en una travesura ante la ceja enarcada de la maga.
Sorprendidos por aquella revelación, se percatan de que, con la claridad del agua, las paredes inferiores del lecho rocoso poseen pequeñas vetas muy finas de Xion que, mientras la mano se alza de la superficie del agua, refulgen suavemente, a pesar de no haber sol directo en ellas. Estudiando la imagen con más detalle, al mirar de refilón la superficie del lago, justo bajo la imagen parecía formarse una brecha de energía como una ventana irregular, manteniendo la presencia de la imagen sobre el mismo a través de una luz.
Bukko, atendiendo a la recomendación de Panit, no intervino en la situación, pero se situó al otro lado de Ireena donde Ismark no estaba.
El resto observaba, pendiente de la situación.
Ireena: "¿Cómo pretendes resolver algo que tu linaje provocó maldiciendo a estas tierras?".
Sergei: "Ahora comprendo que el que mi semejante quedase aquí atrapado tarde o temprano le llevaría a encontrarte, utilizarte... y alcanzar al fin su meta. Pero si te alejo de él y te llevo a un lugar donde no pueda atraparte, a pesar del destino de este lugar, no podrá convertirse en lo que más desea, sino que quedará encerrado por siempre".
Escuchando aquello, Zhia susurró que si ellos podrían salir de las nieblas en dicho caso.
Atreviéndose a intervenir, Katy preguntó a la imagen que, si Strahd quedaba atrapado allí sin cumplir su destino, ¿ellos podrían salir de Uarowia?
Sergei: (dirigiéndose a Katy) "Mortal. ¿Te diriges a mí?"
Katy: "Claro".
Sergei: "Podréis salir de aquí. Pero el ancla que os condena a esta prisión es la existencia de Strahd, la Espada que lo maldijo, y la esencia de Andral que se concentra en ella. Al mismo tiempo que Andral lo castigó, para intentar destruirlo, se convirtió en su vínculo irrompible con la prisión que lo atenaza en este lugar. Os percibo muy lejos. No sólo en el espacio... sino también en el tiempo. ¿De dónde venís?"
Bukko: "De Voldor".
Sergei: "¿De qué época? Porque mis sentidos me revelan que estáis muy lejos en el tiempo".
Cuando Katy expuso la fecha de su región original, Sergei respondió que, sin embargo, estaban atrapados en un reflejo de la antigüedad.
Bukko: "Porque estas tierras son un fragmento de pesadilla arrancado del mundo".
Sergei: "Es un sueño..."
Bukko: "...es una pesadilla".
Sergei: "...en la mente de un Peregrino".
Bukko: "Una pesadilla en la mente de un Peregrino corrompido".
Sergei: "Por desgracia, mi hermano... si es posible llamarlo de alguna manera, dada su relación conmigo, para que vosotros lo entendáis... deseaba más de lo que pudo alcanzar, y no contó con la voluntad de aquellos que se opusieron a él, como el propio Andral, quien conspiró para atraparlo. Yo, por desgracia, me vi envuelto en esas circunstancias con la ambición de mi deseo por hacer algo como lo que él planeaba. Pero ahora que puedo volver momentáneamente a esta tierra, sé que mi decisión fue un error".
Bukko: "¿Cual?".
Sergei: "Tratar de arrebatar su destino a Strahd. Me interpuse en sus planes, y él me erradicó, devolviéndome al lugar de donde provengo".
Bukko: "¿Cuál es ese destino? ¿Desposar a Ireena?".
Sergei: "Él cree que su destino es convertirse en un ser de carne para no sufrir su condena".
Bukko: "Entonces, ¿qué debemos hacer? ¿Permitirle convertirse en ello?"
Sergei: "No. Porque si lo hace estaréis perdidos. Vosotros y vuestro mundo".
Bukko: "Entonces..."
Sergei: "Si me llevo a Tatyana conmigo, Strahd jamás se convertirá en un mortal".
Dudando de aquellas palabras, el paladín abre sus sentidos a la esencia sobrenatural de aquella imagen, sintiendo un fragmento de un poder inconmensurable que jamás había percibido antes. Jamás había sentido algo igual. Una mezcla de energías oscuras y fuerza ancestral, incomprensibles quizá como la fuerza de una divinidad extraña.
Savid, asombrado, preguntó cómo podía manifestarse en aquel lugar, a lo que Sergei explicó que utilizaba la energía del Xion abandonado hacía tiempo en fondo del lago junto a Krezk.
Las vetas desechadas del material después de construir el Santuario del Génesis cayeron al agua. Por suerte, fue capaz de sintonizar con aquella energía para contactar con Tatyana.
Pensativo, Savid consultó que, si ellos disponía de xion cargado en bruto... podría contactar con ellos. Al hacerlo, Panit gesticuló silencio al elfo. Sergei explicó que, dada la enorme cantidad de energía que requería el proceso, y sentía cómo se agotaba la del agua, no lo veía probable. Si no se daba prisa, posiblemente no podría llevarse a Tatyana. Robando un segundo de aquel tiempo, Panit consultó a Sergei si los gólem de carne eran fértiles, a lo que éste dio un NO rotundo y seguro.
Cuando Katy preguntó que si mataban a Strahd le impedirían alcanzar su destino, Sergei contestó que, con las herramientas adecuadas, lo devolverían a su lugar de procedencia.
Katy: "Contigo".
Sergei: "Exacto. Y así yo cumpliré mi destino. Mi venganza quedará manifiesta".
Zhia explicó que tendrían que pensar en tomar una decisión, porque Ireena no podía marchar de su lado. Al preguntar Sergei por qué, la mida asesina explicó que un acuerdo místico lo impedía. Sergei preguntó si se trataba de una marca demoníaca en su alma. Savid comentó que, probablemente así fuese. Sergei entonces dijo que podría deshacerla. De hecho, la única oportunidad de asegurar cualquier mínimo éxito en impedir a Strahd sus planes es no permitir que Tatyana se quedase con el grupo. Katy, con desdén, negando cualquier opción a la conversación, expresó que lo único que debía hacer Sergei era cerrar el portal y dejarlos a ellos con sus asuntos. La aparición miró con extrañeza a Katy, al tiempo que el resto la observaba con mirada de alarma. Sergei, sin alterarse, comentó que nadie se había preocupado de preguntar a la mujer por su decisión.
Casi dando por sentada la respuesta de Ireena, Katy miró a Ismark -que negaba tajante con la cabeza- y preguntó a la chica si quería marcharse con aquel ser.
Ireena adoptó una expresión compungida, mostrando de pronto las líneas de agotamiento que en realidad cruzaban por su rostro. "Lo cierto es que no quería deciros ésto por no preocuparos, pero desde que Strahd me visitó por primera vez, no he podido dejar de soñar con él. No puedo dejar intentar luchar una y otra noche, cada día, cada noche, a cada momento de mi existencia desde entonces, con el deseo de volver a su lado, sabiendo que ese deseo era algo impuesto por la voluntad de ese monstruo. Quizá marcharme con Sergei sea la única forma de descansar en paz". Panit, preguntando a dónde llevaría a la mujer, recibió la respuesta de Sergei más inquietante: "a su destino final".
Panit: "Quieres matarla".
Sergei: "No. Tatyana murió en el momento en que el experimento de Strahd falló cuando Andral atacó su fortaleza. Ireena es la consecuencia de los saltos de aquellos que viven aquí y cuyas almas han quedado atrapadas en este bucle entre el espacio y el tiempo. Sus almas no pueden descansar. No pueden viajar a donde les corresponde. Se reencarnan por obligación en este lugar. No pueden reposar y reciclarse de la forma apropiada".
Panit: "Entonces su alma se irá".
Sergei: "Marchará conmigo hasta su destino final. Yo no puedo quedarme con ella una vez atraviese esta puerta, pero sí puedo permitir que descanse y liberarla de la influencia de mi hermano".
Zhia: "Que descanse... liberarla... suena a que la va a matar".
Sergei: "Ella ya estaba muerta".
Savid pensó que quizá la liberación sería similar a la de Sir Meriath, a pesar de las objeciones de Zhia. Bukko, por su parte, intervino para preguntar cómo pretendía liberarla.
Savid razonó que la liberación implicaba dejar marchar un alma de un cuerpo que, en el fondo, no era el suyo, pero lo ocupaba por necesidad en la transición forzosa de volver a nacer, atraída por un cuerpo en lugar de seguir su proceso normal... como explicaba Sergei.
Ante la pregunta del paladín, la imagen del Peregrino explicó que lo haría sacándola de aquel bucle. Zhia comentó que seguramente lo haría sacando el alma del cuerpo donde estaba... y listo. Bukko preguntó si era así, sacar la esencia de Tatyana del cuerpo de Ireena para liberarla de aquella rueda incesante de reencarnaciones. Sergei asintió. Bukko preguntó que pasaría con el cuerpo sin aquella esencia. El Peregrino contestó que moriría. El hipótido entonces respondió molesto que aquello sería matarla.
Sergei: "Le permitiré seguir su camino. El que mi hermano ni a ella ni a todos los que viven en este lugar le habría permitido".
Katy: "Y lógicamente muere".
Savid: "Entonces, todos los que viven en este lugar son las almas de aquellos que vivían aquí cuando Strahd se transformó".
Sergei asintió: "Todos son prisioneros de la voluntad de mi hermano".
Insistiendo en su confusión del proceso para liberar a Tatyana, Bukko provocó nuevamente una explicación en Sergei. Se llevaría a Tatyana a donde le correspondía, para que llegase al paraíso destinado a ella, o se reencarnase en el Voldor de los aventureros, en vez de aquel lugar... sólo si ella quiere.
El xion bajo el lecho acuático poco a poco descendía en la intensidad de su energía latente.
Escuchando toda aquella conversación, Panit sintió que, en lo más profundo de su ser, el Peregrino no mentía, ya que era la única a la que se le había revelado la visión de la reliquia de Andral robada.
Zhia preguntó si era posible llevarse a un celestial por la fisura. Al indicar Sergei que también podía ser, Bukko recordó que no importaba, pues al liberar a la región de Strahd, la criatura quedaría lejos de su influencia, volviendo por sí misma a su hogar.
De pronto, con toda la atención en ella, Ireena miró a Ismark con una profunda pena.
"Ismark. ¿Cómo decirte ésto? A sabiendas de que en lo más profundo de mi corazón te quiero como a un hermano, sin compartir sangre, también sabes que, desde que Strahd me visitó por primera vez no he sido la misma. Mi felicidad se apartó de mi corazón, y he vivido un infierno personal, sabiendo que esa criatura me deseaba día y noche para sus propios planes. Tú sabías que querías encontrar un lugar donde estuviese segura, y pensabas que en Vallaki o aquí lo encontrarías. Pero en el fondo eras consciente de que si Strahd es tan poderoso, nos alcanzaría en uno u otro lugar. Si me quieres como un hermano, debes entender que, la única forma en que yo sea libre, sea realmente marcharme de aquí. Pero no de este pueblo... sino de estas tierras. Aunque tú te quedarás aquí hasta que estos valerosos aventureros derroten a Strahd.
Supongo que si eso es así y pueden hacerlo... tú también serás libre algún día. Pero no quiero irme sin saber que te abandonaré, y te sentirás desgraciado por haberme dejado marchar. Así que, quizá te lo pido a tí como mi hermano. ¿Crees que podrás dejarme ir?"
Ismark, con el corazón encogido, miró a los ojos de Ireena: "Aunque te echaré de menos, si es lo que quieres, podré asumir tu decisión".
Fundidos en un abrazo lleno de lágrimas, el silencio sólo lo rompía el llanto.
Después de aquellas palabras, Ireena se despide de todos.
A Bukko le agradece su confianza, devoción y brazo protector, que no cedió en ningún momento.
Bukko: "Me apena que te separes de nosotros. Pero si este es tu destino, espero que lo asumas con valentía y con libertad".
A Zhia: "Todavía me acuerdo del porrazo que me diste en la cabeza en la mansión del burgomaestre en Vallaki. Pero aún así, y a pesar de lo cabrona que eres... no te guardo rencor. Entiendo por qué lo hiciste, y con todo sé que lo hiciste por mi bien. Espero que protejas a tus amigos con el mismo celo por el que me diste aquel golpe".
Zhia: "Espero que allí donde estés, seas libre, porque nosotros te recordaremos". Al tiempo que decía aquello, la mida sacó de su bolsillo un botecito de veneno vacío con una sonrisa de disculpa. Al verlo, chasquea la lengua mirando con gesto ceñudo y media sonrisa a Zhia.
Tomándolo de la mano, se lo guarda entre sus ropas.
A Panit: "No sé por qué, pero creo que quizá tú seas la que mejor entienda mi situación.
Espero que tu conocimiento ayude a tus amigos a liberar estas infectas tierras de la maldad de Strahd. Cuando lo hagas, patéale el culo de mi parte con tu fuego mágico".
Panit: "Te aseguro que desde el paraíso verás el castillo volar por los aires".
Con una sonrisa, se acerca a Katy, cogiéndole ambas manos: "Si tú entiendes tu relación con Bukko y lo protectora que eres con él, incluso cuando crees que nadie lo nota, espero que entiendas mi decisión para con mi hermano, y que es lo mejor para vosotros. Si no me marcho, lo más probable es que Strahd tarde o temprano se apodere de mí, y entonces no tengáis posibilidad de derrotarlo. Que tu determinación y tu liderazgo con tus compañeros os lleve a la victoria".
Katy (frotándose la nariz, simulando picor y escozor de ojos): "Haz lo que tengas que hacer".
Con una mirada a Savid: "Te conozco desde hace poco, así que no puedo alabar grandes cosas de nuestra relación. Pero si has encontrado unos aliados que cuiden de ti y te alejen del mal de Strahd y los vistani, te recomiendo que sigas su camino. Y tal y como he escuchado de ellos y de unas tierras lejanas, es posible que allí encuentres tu destino. Pero que sea tu verdadero destino, y no el hecho de que intentes utilizar otras estratagemas para hacerte un nombre".
Tras su despedida de todos (Viktor o Akon -de quien se separa con cierta reticencia por los hechos del contrato demoníaco-), comienza a caminar entrando en el agua, en dirección a la visión de Sergei y el portal bajo él. Al llegar a su lado, Sergei agarra la mano de la mujer de forma sólida pero suave.
Poco a poco, y para sorpresa de todos, todo el cuerpo de Ireena empieza ser arrastrado hacia la fisura, entrando en ella, desapareciendo progresivamente, hasta que la cruza completamente -y físicamente-.
En ese instante, la superficie del lago brilla con bastante intensidad, y en un destello final, el brillo se apaga, dejando una superficie tranquila y oscura tras él por la que la fisura va desapareciendo en la nada, al tiempo que los aventureros quedan observando un agua tan insondable como el cielo.
Justo en ese instante, un trueno estalla en el cielo con un rayo cruzando a su través, al que acompaña la condensación de nubes oscuras como la entrada a una gruta subterránea.
Mientras una voz oscura y profunda resuena con un grito en los cielos, más allá de las montañas: "¡¡ELLA EEEES MIIIIIIAAAAAAA!!", un rayo golpea el lago con una explosión de luz cegadora.
El surtidor de agua y la onda expansiva lanza por los aires a algunos aventureros, al tiempo que otros quedan empapados y sólo son desplazados unos pasos atrás, pero todos quedan con los oídos ensordecidos por el impacto de aquel rayo de color verdoso, como el dedo acusador de un dios sobre la tierra.
Savid encuentra que su vuelo es frenado por una dura caída en el suelo. Katy, por suerte, sólo cae rodando sin sufrir la mayor parte del castigo. Panit es desplazada por la onda de choque, sus pies separados del suelo, e impactando de culo lejos de la orilla. Por simpatizar con su hermana, Zhia también se convierte en un proyectil peludo que cae a lo lejos, rebotando un par de veces en el suelo. Bukko e Ismark, a pesar del salvaje poder, sólo caen derribados, rodando y alejándose del agua, aunque con menos consecuencias que otros del grupo. El resto de los compañeros, al encontrarse más alejados del impacto, sólo se agacharon cubriéndose el rostro, recibiendo una fría ducha y el empujón más inocuo de la onda expansiva.
Gemidos de dolor se escuchaban por todas partes, con humo y vapor surgiendo de algunos cuerpos más que de otros.
Alzando la vista, Bukko, Ismark y Katy observan que el rayo ha reducido a cenizas el pabellón de Andral. Al mismo tiempo, el agua se encuentra turbia y sucia.
Al incorporarse, el trío atiende a los caídos lo más deprisa posible, llamando a Ygrein y Viktor para asistirlos con más eficacia. Observando el entorno ante una posible amenaza, los tres aventureros menos castigados por el rayo alzaron la vista al cielo, curiosos, al ver un trozo de pergamino dando tumbos en la brisa.
Caía despacio.
Al seguir su trayectoria, una rápida figura surgida de las sombras del atardecer se acerca veloz y lo agarra en el aire.
La mano pertenecía a una muchacha vistani con ropas de viaje, cerca de la orilla revuelta.
Alzando el papel, la muchacha preguntó: "¿Ésto es vuestro?".
Sorprendidos por la aparición, sin saber muy bien de dónde había surgido, con cuidado el paladín, la asesina y el noble se acercaron, tomando el papel mientras miraban la cara de curiosidad de la chica, y lo leyeron alejados de ella.
Para abrirlo, hubieron de romper un lacre de cera roja con el Sello de Strahd.
"Queridos amigos.
Sabiendo que soy yo quien os ha traído a esta tierra, mi hogar, y sabiendo que sólo yo puedo liberaros de ella, os conmino a venir a mi fortaleza para que podamos encontrarnos en un entorno civilizado.
Vuestro camino hasta aquí está asegurado y no sufriréis daño alguno.
Espero vuestra llegada.
Vuestro anfitrión, STRAHD VON ZAROVIC"
La chica mira al grupo y dice: "¿Qué hacíais en el templo del abad loco?"
Bukko: "Recabar información".
Panit: "Y tú, ¿quién eres y qué haces aquí?"
Vistani: "Soy Ezmerelda D'avenir, y la verdad es que no os esperaba a vosotros, sino a mi mentor".
Katy: "¿Mentor?"
Ezmerelda: "Rudolph Van Ricten. Me escondía en la abadía esperando que la santidad del lugar me resguardase de la ira de Strahd por aliarme con Rudolph, pero encontré que era un lugar lleno de locura y curación. Al ver vuestro carruaje pensé que era Rudolph. Pero veo que no es así".
Bukko: "Rictavio no quiso acompañarnos porque..."
Katy: "...tenía cuentas pendientes que zanjar".
Bukko: "Una venganza personal".
Mesándose la barbilla en una actitud pícara, la mujer evaluó al grupo. "¿Vuestra contienda es contra Strahd?", comentó con sencillez.
Bukko: "¿Eres uno de esos vistani que quiere terminar su reinado?"
Ezmerelda (con firmeza): "Yo quiero acabar con él, y necesito brazos fuertes con los que aliarme para esa empresa".
Bukko: "Entonces nosotros necesitamos de tu ayuda. Somos los extranjeros de los que quizá ha podido correr la voz entre los vistani".
Ezmerelda: "¿Qué necesitáis de mí?"
Bukko: "Tu espada".
Katy: "Tu fuerza".
Ezmerelda: "Las tendréis si me ayudáis a acabar con él".
Bukko: "Nuestra empresa es, precisamente, su destrucción".
Sacudiéndose el polvo, Savid se acercó a Ezmerelda rasgueando su laúd -sorprendentemente a salvo-, y al verlo la chica se acercó, pidiendo que le prestase el instrumento. Cuando el Bastarre se negó, la vistana chasqueó la lengua, sacando otro laúd de entre sus pertenencias.
Comentando al elfo que quizá la tonada familiar que tocaba era otra, rasgueó un rápido solo que dejó sin palabras tanto al grupo como al Bastarre. Al verse superado por su propio orgullo, Savid saludó con una inclinación a la chica, devuelta por ésta entre sonrisas.
CONTINUARÁ










































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