lunes, 14 de octubre de 2019

D&D 5ed - EL TUERTO Y EL DESTINO - Sesión 9 - LA HERMANDAD DE (PJs)ASESINOS

La sorpresa por la huida del orco brujo dejó impasibles a los aventureros, además del hecho de encontrarse cara a cara con una sombra de definidos rasgos enanos, a la cual Kirk intentó hablar en Común, sin obtener respuesta. A pesar del frío que emitía la criatura, ésta no parecía hostil, sino sólo curiosa.
Obviando a la pasiva criatura, el grupo se dispersó para rastrear el área, ahora más tranquila después de la lucha.

Mientras Rando patrulla el interior del área, observando con atención la escalera más amplia que desciende a las profundidades, la escalera más pequeña (y también descendente) junto al Libro de Piedra, y aquella (ascendente) por la que huyó el orco brujo, no pierde detalle ni a sus compañeros ni a las criaturas fantasmales, una hecha de sombras y otra translúcida de luz plateada.
Observando la habitación de un único acceso ascendente en la que se encuentra el espectro plateado, Rando decide retirar los cadáveres de la escalera donde se encuentra la sombra enana.
Después de varios ir y venir, Rando se percata de que la sombra parece seguirlo, curiosa, aunque mantiene la distancia. A pesar de los intentos del guerrero de comunicarse con ella y preguntarle si desea algo, la sombra sólo lo observa con interés y curiosidad, sin comunicarse, viendo lo que hace.
En un momento en que Rando viaja portando cadáveres, se percata de que tanto la Sombra como el Espectro lo observan.
Aunque siente cierto peligro como criaturas fantasmales, las criaturas no parecen hostiles.
Lo más sorprendente de ambos seres es que, bajo cierto estudio concienzudo, Rando es consciente de que son EXACTAMENTE iguales.


Permitiendo a Petricor apostarse con Manberulf cerca de la entrada de la fortaleza para vigilar si alguien llegaba desde el exterior, Kirk se acercó al enorme libro de piedra con un aura mágica que soportaba un pedestal en la esquina del salón de recepción.
El objeto estaba hecho de una portada rocosa, con anillas metálicas que sostenían la misma y las hojas hechas de metal de su interior.
Activando su casco traductor, el mediano se dedicó a estudiar el registro en piedra y metal.
Aunque la superficie está maltratada por muescas que han intentado destruir el objeto, ha resistido y se mantiene en buen estado.
Después de observar que el objeto no parece protegido por ninguna trampa que mutile a quien lo observe sin permiso, el mediano se afana en la cerradura mecánica que permite abrir la tapa, y después de un laborioso trabajo largo y entretenido que le permite maravillarse de las excelencias en la construcción enana, logra superar el cierre, y se dispone a estudiar las láminas metálicas dentro de la cubierta pétrea.

Recordando las palabras de los orcos, este libro es un Registro.
Estudiando los datos, el libro dispone de fechas y datos desde que la fortaleza terminó de ser construida, hasta que dejó de recibir visitas y quedó abandonada, aproximadamente hace unos 400 años. El motivo del abandono fue que, a causa de las constantes batallas contra orcos y goblinoides obligaron a sellar la fortaleza, y los últimos supervivientes quedaron aguardando dentro en espera de refuerzos que nunca llegaron.
El último Maestro Armero, quien cuenta la historia, cree que la llegada de la última Horda cortó todo lazo con otros clanes enanos del exterior y provocó que la fortaleza quedara abandonada. Sin embargo, a pesar de quedar bloqueada más allá de los demás clanes enanos, los supervivientes no iban a dejar de protegerla hasta el final.
Así que, los restos de los enanos que se hallen aquí son aquellos que quedaron protegiendo la construcción, e impidiendo que entrasen saqueadores.
Al parecer, la fortaleza era un alcázar de salvaguarda en medio del camino, protegiendo un punto en una vía de tránsito entre las montañas.
En ella, viajeros, comerciantes... y sobre todo enanos, se quedaban un tiempo descansando y recuperando fuerzas antes de seguir su camino.
Con un vistazo, Kirk constataba que, efectivamente, la arquitectura así lo revelaba: muros sólidos y puertas resistentes.
El Registro también relata que en este lugar se celebraban ceremonias de enterramientos cuando alguien (enano) moría en la región y no podía ser trasladado a su hogar. Así se otorgaba un último descanso digno a los enanos fuera de sus clanes.
Además de ello, también existía un lugar de investigación y alquimia en algún lugar de la fortaleza.
Investigando en más profundidad, los datos geográficos que aparecen en el libro sobre la fortaleza indican que existe un nivel por encima del salón de recepción donde el grupo libró la batalla inicial, que hace las veces de almenas de vigilancia, un nivel lateral hacia abajo que guarda una biblioteca de conocimientos, y otro acceso principal hacia las profundidades de la fortaleza, que incluyen al menos dos niveles adicionales, junto con una Capilla de Moradin justo anexa al salón de recepción principal (donde fue hallado el espectro plateado).
En el registro también hay muchos nombres, tanto de los visitantes de la fortaleza, como de los enanos que en ella moraban.
Incluso pueden encontrarse los nombres de los últimos enanos que quedaron con vida cuando la fortaleza quedó aislada.
Los últimos vestigios de este registro son dos enanos.

(Cuidado con Kirk y Rando... que están mu locos y lo veréis más adelante)
Egravor, el Maestro Armero-Herrero y Vardan, el Maestro del Saber.

Shail, en el interior de la habitación cercana al registro, se percata del desastre que representan los libros y textos que abarrotan la habitación, además de los estantes tallados en piedra y el enorme arcón -cerrado- también tallado en roca en el lugar. Al tocar algunos textos, papiros y encuadernaciones, éstos se resquebrajan, rompen... y deshacen en la mayoría de los casos. Lo interesante del caso era pensar qué es lo que buscaban los orcos en esta habitación.
En la estantería, el sacerdote puede ver vasijas viejas y estuches abandonados, muy estropeados, para portar pergaminos.
Captando con sus sentidos (aún sensibilizados a la magia) el entorno, Shail descubre que hay un resplandor mágico a través de la rendija de su tapa, y entre los estuches de las estanterías también puede percibir la magia.
Llamando a Kirk para que le eche una mano con lo encontrado en cuanto pueda, éste le dice que en cuanto termine de ojear el Registro se acercará, y por su parte Rando pide que no griten, no sea que atraigan presencia no deseada.
Aprovechando que Shail llama la atención a sus compañeros, Rando le consulta si los espíritus que llevan rato observándolos pueden ser malignos. A pesar de que el guerrero les pregunta, sólo le miran sin contestar. Shail cree que mientras no sean agresivos, no debería haber problema alguno. Además, aunque a los orcos tampoco les agredían, no parecían comportarse así con ellos.
Kirk recomienda alejarse de ellos a Rando, quien cree que Shail, siendo un sacerdote, podría tratar de contactar y comunicarse.
Aceptando, Shail comenta que se ocupará de intentar comunicarse, dejando a Kirk que eche un vistazo al interior de la habitación hecha un desastre.
Hasta que Shail llega a los fantasmas, Rando trata de hacerles comprender que quizá el sacerdote podría hacer algo para ayudarles, a lo que los espíritus siguen observando con idéntica curiosidad y movimientos.
Entonces, Rando es consciente de que, mientras los espíritus lo seguían con la mirada ante sus preguntas, cuando llegan a hacer contacto visual el uno con el otro, dejan de prestar atención al guerrero, y se observan sobresaltados, acercándose el uno al otro como si fuesen dos partes de un espejo distorsionado, sin llegar a tocarse. Un instante después, tratando de interactuar entre sí, son incapaces de tocarse, pues pasan el uno a través del otro, como si entre sí también fuesen espectros, desarrollando expresiones frustradas, en las que tratan de comunicarse entre sí y con Rando y Shail.
El sacerdote los observa con cierto interés, tratando de comprender lo que ocurre, empezando a entender que las dos siluetas son en realidad dos fragmentos del mismo enano, como si estuviesen separados por algún motivo. Quizá habría alguna forma de unirlos, pero de momento el clérigo la desconoce.
Al entender una parte de ese misterio, Shail entra en la pequeña capilla de Moradin, percatándose de que el pedestal sobre el que descansa el libro está surcado de filigranas y runas enanas, generando un aura mágica tanto en el libro como en su soporte.

Rando, recordando los nombres del Maestro Armero y el Maestro del Saber, pronuncia el segundo, llamando la atención de los enanos espirituales, quienes lo observan, como comprendiendo esas palabras, pero sin llegar a concluir la comunicación bilateral. Al ver que las criaturas se sienten interesadas por ese nombre, Rando comenta que si pueden, los aventureros intentarán ayudarlos.
Atento a los extraños compañeros de la fortaleza, Rando continúa su ronda de vigilancia, sin perderlos de vista.

Kirk, en el registro escrito a papiro y papel, estudia el cofre de piedra para ver si posee alguna trampa, así como el estuche para pergaminos, ambos objetos envueltos en magia.
En efecto, aunque el cofre no tiene trampa, sus cerraduras son más sofisticadas y el mediano necesita más tiempo para abrirlo, aunque la técnica de construcción le resulta familiar, después de haber trabajado años con el gremio de herreros enanos de AnderVille.
Levantando la tapa de piedra con cierto esfuerzo, dentro observa polvo de papel y utensilios estropeados de escritura, además de una tiza.
Extrañado al ver que, a diferencia de los otros productos perecederos, la tiza no se ha desmoronado con el tiempo, así que la coge.
La tiza tiene consistencia sólida, y ante una observación más minuciosa, parece tener unas finas hebras grabadas por su superficie.
Intrigado, Kirk escribe su nombre en la tapa del cofre en runas enanas. Al hacerlo, el texto por un instante brilla suavemente, fundiéndose con la tapa... momento en que el cofre parece ganar consistencia y solidez, al tiempo que sus grietas da la impresión de que se cierran... aunque el efecto dura poco tiempo.
Totalmente fascinado con ese efecto, Kirk se desvela por encontrar la forma de conocer el funcionamiento entre los pergaminos y libros que se deshacen al tacto en la habitación... aunque quizá este Registro EN PAPEL (similar al texto grabado del libro de piedra) no sea el lugar más adecuado... y sí la biblioteca que el Registro en piedra indicaba estaba cerca de allí.
Aunque el estuche que Shail le había indicado para investigar es una de las pocas cosas que no se estropea al tocarla, Kirk no ceja hasta hallar un registro de una batalla acompañado de multitud de hermosas imágenes, en el que, aunque los textos apenas se distinguen por haber palabras borradas o entrecortadas, en un dibujo aparece la secuencia de unos magos enanos tejiendo magia y mezclando productos, otro enano sosteniendo una pequeña varita muy pequeña en su mano (cuyos rasgos son similares a los de la tiza hallada) y un enano en medio de una batalla con dicho objeto que escribe unas runas muy concretas en la hoja de la espada que otro guerrero enano extiende ante el mago.
Totalmente embelesado, Kirk coge un estuche de pergaminos vacío en buen estado y mete la imagen en él, guardándolo.
Después se dirige al estuche que parece en mejor estado, y abre el broche que lo cierra con cierto desparpajo, tras estudiar ausencia de trampas...
...momento en que pierde la consciencia de sí mismo.

En otro lugar, el libro de plegarias sobre el altar de Moradin que Shail comienza a estudiar, está sellado sobre el altar y no puede retirarse, aunque sí abrirse con normalidad.
Deteniéndose a observar más atentamente el aura mágica de las runas enanas, éstas parecen mostrar un aura de Conjuración bastante firme.
Después de observar el pedestal y sus runas, el sacerdote vuelve al estudio del libro, consultando páginas y páginas llenas de plegarias enanas a varios dioses enanos, como Moradin, Vergadain, Dugmaren del Manto Brillante... o Dumathoin.
Shail empieza a hacer acopio sobre información de plegarias para ceremonias de culto de uso común, aunque también encuentra plegarias protectoras, como peticiones de amparo, protección, cobijo, salvaguarda y bendiciones de Moradin y Clangeddin Bargenta.
Intrigado, Shail trata de coger el libro por los lomos para separarlo del pedestal y llevárselo...

Rando, vigilando los accesos a la sala, nota la extraña sensación de que el silencio lo envuelve, como si Kirk y Shail estuviesen preparando alguna trastada.
Con la mosca detrás de la oreja, mira hacia la habitación más allá del Registro de piedra, y en su interior ve al mediano que manipula algo, y de pronto se queda quieto. Acto seguido, coge el objeto con una mano, se gira en dirección a la salida hacia el salón principal de entrada de la fortaleza con movimientos algo mecánicos, y cuando sale de las estancias por la puerta junto al Registro de Piedra, se detiene pasado el umbral, y empieza a decir en voz alta que "Es un ladrón que viene a saquear la fortaleza". Añade "Por favor, llamen a la guardia y deténganme", repitiendo las mismas palabras en varias ocasiones.
Sorprendido, Rando se acerca deprisa a Kirk, exigiéndole que reaccione, bajo la amenaza de abofetearlo.
Ante la insistencia creciente de Rando y las voces que el mediano emite para 'señalarse como culpable de robo', Rando finalmente lo abofetea, justo en el momento en que el mediano sale de su trance mágico.
Kirk, saliendo de su extraño trance, siente un intenso dolor en el rostro, y ve a Rando como acaba de cruzarle la cara de una bofetada, preguntándole por el motivo de su agresión.
Rando trata de razonar sobre lo sucedido, a pesar de la cabezonería negativa de Kirk sobre la imposibilidad de los hechos, aunque el guerrero le de datos como que se ha desplazado desde donde se encontraba antes del trance... lo que el mediano trata de justificar pobremente con la excusa de que "iba leyendo" y no se había dado cuenta.
Mientras Rando sigue con los reproches, Kirk desvía la conversación con su tiza y las imágenes "explicativas", pidiendo un arma no mágica a Rando. Éste le entrega un hacha de mano, y observa curioso.
Kirk trata de escribir en runas enanas "Fuego" sobre la hoja de la misma, pero la tiza chirría y no deja marca en el metal.
Extrañado, Kirk abre el pergamino con imágenes, tratando de descifrar sin éxito la diminuta escritura rúnica de la tiza, la cual Rando, con sus anteojos de águila consigue descifrar.
Tomando nota de la escritura en un trozo de pergamino, lo entrega a Kirk, quien comprende el significado de las mismas como una palabra similar a "Máxima".
Con cierta suspicacia, Kirk toma de nuevo el hacha, inscribiendo las runas enanas sobre ella. En esta ocasión, la tiza deja un rastro perfectamente legible de tales símbolos, los cuales por un momento brillan con una luz plateada, para después marcarse como un grabado en el metal, y después desaparecen fundiéndose con el hacha. Ésta, al sopesarla, se siente más firme y ligera, y sus rasgos de arma se acentúan, observándose el filo más agudo y los relieves sensiblemente embellecidos. Cuando hiende el aire, el arma zumba con energía. Al mismo tiempo, la tiza se reduce unos milímetros, brillando en consonancia con las runas.
Maravillado por su proeza mágica, y gritando "ya soy un Maestro Armero", Kirk sale corriendo y llamando a Shail para contarlo, perseguido por un sobresaltado Rando que le insiste en guardar silencio y dejarse de tonterías.

Cuando ambos llegan a la altura de Shail, éste se encuentra con los dedos de ambas manos atrapados entre la cubierta del libro de oraciones y el pedestal, tratando de sacarlas de aquella especie de "cepo mágico" con desesperación.
Cuando Rando y Kirk se percatan de la situación, el guerrero pregunta para qué quiere coger el libro, a lo que Shail, pidiendo ayuda, dice que es conocimiento enano. Rando, pensativo, le dice que lo mejor sería coger sólo el libro, y no llevarse también el pedestal, que pesa demasiado.
Entonces, al acercarse, ambos se dan cuenta de su situación real.
Rando, tratando de ayudar, agarra el libro para levantarlo y liberar los dedos del sacerdote. Al hacerlo, Shail logra liberar sus enrojecidas y doloridas yemas... dejando a su vez atrapado al Poderoso Rando... por un inofensivo libro de plegarias.
Kirk, asombrado, toma una palanqueta para levantar el libro y tratar de liberar a Rando. Sorprendentemente, la palanqueta trata al libro como si tuviese su peso normal, y no cuesta ningún esfuerzo alzarlo para que Rando saque sus dedos del cepo bíblico.
"Pero, ¿qué hacías ahí, Shail?", dice el mediano, extrañado.
"Buscando conocimiento para ayudar a los enanos", contesta el sacerdote.
"Pues llama al enano y que nos ayude a ayudarlo, en vez de coger cosas que no son tuyas", replica Kirk.
"Habló el 'no robéis'", interrumpe Rando con un mohín.
Entretenidos en su situación, Kirk enseña a Shail su nueva adquisición.
Éste percibe interesado trazas de magia de Transmutación en la tiza y en el hacha afectada. El mediano explica que, por lo que ha investigado, la magia de la tiza mejora las propiedades de un arma. "Quizá haya más datos en una biblioteca de conocimiento que el Registro del área indica se encuentra cerca del lugar donde estaba la tiza, descendiendo por unas escaleras", añade Kirk. Shail apunta que, en caso de encontrar algún libro en un estado con posibilidad de ser mágicamente reparado, y fuese útil, podría repararlo.
Ya que el mediano tenía constancia del interés del elfo en el estuche de pergaminos, le enseña el objeto abierto, en cuyo interior se encuentra un pergamino de magia sagrada, que Kirk entrega a Shail, con varios conjuros de utilidad para la recabación de conocimientos.
Tan absorto se encontraba Kirk con lo hallado en los registros, que apenas había prestado atención a las figuras fantasmales que lo observaban. Al sobresaltarse, Rando explicó que quizá se tratase de los últimos enanos supervivientes. Kirk, respetuoso, se dirigió a ellos para saludarles y explicarles (EN ENANO) que tratarían de averiguar lo que sucedió en el alcázar y por qué sus almas estaban allí atrapadas.
En el momento en que Kirk se dirige a ellos en enano, las siluetas comienzan a mover los labios sin emitir sonido alguno, repitiendo exactamente los mismos movimientos. Por suerte, la habilidad de Kirk para leer los labios le permitió comprender sus palabras.
Según éstos, Kirk comprende "Soy Egravor, el Maestro Armero de la Fortaleza del Diente Helado".
Con una reverencia, Kirk expresa el honor de conocer a un héroe de la fortaleza.
"Llevo mucho tiempo esperando refuerzos", -"lo sé, 400 años", comenta Kirk- "y nadie llegó hasta mí. ¿Vienes a rescatar la fortaleza?".
El mediano explica que, en principio, está aquí para acabar con los orcos usurpadores de la fortaleza. Pero tras saber que los últimos enanos quedaron encerrados para proteger su conocimiento y a sus ancestros enterrados allí, tratará de erradicar a los orcos y liberar sus almas.
Cuando los enanos vuelven a hablar, resulta extraña una situación en la que, aunque la mayoría de las palabras verbalizadas son exactamente iguales, una en concreto es diferente en ambos.
"Si llevas mi -(Sombra Negra) Mente / (Espectro Plateado) Alma- con mi Cuerpo, podré ayudarte".
"Supongo que tu mente es tu conocimiento", habla Kirk, a lo que sólo la Sombra responde "Sí".
"Y, ¿dónde está tu alma?"
"Aquí", responde el Espectro plateado.
"¿El Maestro del Saber también se encuentra fraccionado?", trata de averiguar el mediano.
"Desgraciadamente, sólo su Mente quedó atrás. Su Alma se reunió con los ancestros de Moradin, y su cuerpo se deshizo en la nada. El no puede llegar hasta donde yo".
Kirk, compungido, enseña la tiza mágica y pide disculpas por tomarla, debido a su naturaleza curiosa y su deseo por conocer el funcionamiento de las cosas. Ambos espíritus observan extrañados el objeto, y realizan un movimiento en el que hurgan en una bolsita de sus cinturones, extrayendo una tiza exacta a la que Kirk tenía en la mano. La observan, observan la del mediano, vuelven a guardarla, y sólo la Sombra 'habla', reconociendo el objeto como suyo, pero no recordaba que lo adquirió. Ante la solicitud de si al enano le importa que Kirk la use, ambos espíritus contestan que siempre que sea para proteger el interés de la fortaleza y se haga buen uso de ella, no. Kirk reconoce que sólo alzan sus armas contra el mal. A lo que los espíritus duplicados dan la bienvenida a la fortaleza a los aventureros formalmente.
Kirk, reconociendo que no sabe el funcionamiento exacto de la tiza, salvo escribir las runas "Máxima" en un arma para potenciarla, consulta cual es su verdadero potencial. De nuevo, la Sombra habla únicamente, explicando que esa es la utilidad de la tiza, y que funciona sobre cualquier arma o proyectil apropiados, ya sean normales o mágicos.
En realidad, la tiza potencia las cualidades del arma a su máxima capacidad, salvo que la duración del efecto aplicado es temporal.
Si el mediano está interesado en ese objeto, quizá entre los muros del alcázar podría encontrar la fórmula para crear otra, aunque no sabe dónde, pues esa es competencia del Maestro del Saber.
Durante esa conversación con la Sombra, el Espectro sólo observa sin pronunciar palabra.
De hecho, Rando y Shail sólo pueden comprender que Kirk habla a las criaturas en Común (traducido por el casco a Enano para los espíritus), pero ya que éstas no emiten sonidos, pierden la mitad de la información al respecto, siendo una comunicación algo frustrante.
Kirk, solemnemente promete que, por Kelemvor, tratará de otorgar digno descanso al enano fragmentado. La respuesta no se deja esperar: "Kelemvor es un dios de palabra. Te la tomaré. Y espero que me proporcione pasaje seguro hasta el paraíso de Moradin".
Expresando su deseo de que ambos espíritus deberían descansar en la capilla hasta que el cuerpo sea encontrado, ambas formas se desplazan hasta allí.
Después de que se retiren, Kirk rellena los huecos de la información a Rando y Shail sobre lo que las criaturas le han contado.
Con el deseo de probar la fuerza del arma encantada, Rando sonríe, a la vez que el mediano explica que deberían echar un vistazo a los conocimientos de la biblioteca bajo el salón de entrada, pues los orcos habían estado en esa zona, y parecían buscar algo.
Dirigiéndose de nuevo a los espíritus fragmentados, Kirk pregunta si hay algo en la capilla que pueda serles de utilidad. Éstos responden que, utilizando el Libro de Plegarias, pueden convocar el Favor de Moradin una vez al día. Dicho favor puede ser una respuesta críptica a una pregunta, o una bendición.
Kirk, tocando el libro, solicita la bendición de Moradin y pide ayuda para que Egravor tenga un descanso eterno.

A sus palabras, sigue el silencio... y una ausencia de respuesta.

Shail, sacudiendo la cabeza, aparta al mediano y le pide que, aunque sea un elegido de Kelemvor, no interfiera con el verdadero trabajo sacerdotal. Estudiando durante unos momentos las plegarias del libro, el sacerdote se concentra y busca en su corazón la fe de su petición.

Mientras tanto, a la vez Rando solicita a Moradin la fortaleza de los enanos para vencer a los invasores orcos del alcázar...

...y de nuevo, no hay respuesta.

Shail, tocando el libro con su símbolo sagrado, solicita a Moradin permitir a un siervo de Lathander purificar el alcázar y liberar a sus súbditos de su esclavitud en el plano terrenal.

Una vez más, Moradin muestra silencio.

(EN ESTE MOMENTO, EL NÚMERO DE MORADIN ESTÁ APAGADO O FUERA DE COBERTURA. POR FAVOR, GRABE SU MENSAJE DESPUÉS DE OÍR LA SEÑAL. GRACIAS)

Con una sonrisa irónica, el sacerdote repite sus gestos y plegarias...
...en ENANO.

Entonces, las runas del altar brillan, desprendiendo su energía divina en la habitación, y bendiciendo a los aventureros durante un tiempo para facilitar su empresa. Éstos se sienten llenos de un propósito superior.

Kirk, desdeñoso, comenta que, como Elegido de los Dioses, si él hubiese realizado la plegaria en enano, Moradin habría impreso toda la fuerza de su poder en el grupo. Shail, agacha la cabeza y la sacude, en señal de resignación.
El mediano se acerca al cofre, abriéndolo e investigándolo, encontrando utensilios viejos y pasados -velas, incienso, togas y demás-, para el sacerdocio. Entre éstos, se conservan en buen estado una potente poción curativa y un vial de agua bendita.

Organizándose, el grupo se pone en marcha para viajar hasta la biblioteca de conocimientos.
Descendiendo por las escaleras cercanas al Registro, envueltos en tinieblas (ya que todos disponen de medios para ver en la oscuridad) Rando y Kirk, que se encuentran al frente de la comitiva, antes de percibir el espacio de la estancia a la que están a punto de llegar, observan dos siluetas que se abalanzan sobre ellos: una claquetea sonoramente sus huesos al mover su delgada imagen, y la otra gime y respira con dificultad y movimientos más torpes, avanzando sin pausa. Un orco zombi... y un orco esquelético atacan a los recién llegados.
Con una plegaria en sus labios ("Kelemvor os dará descanso"), Kirk se apresta a la lucha.
Pasando junto a sus aliados, Shail se adelanta, chocando contra ambos enemigos, y eleva su maza destructora del mal refulgiendo en energía divina para despejar la oscuridad del entorno. Gracias a ello, se percata de que, inmóvil en el suelo hay un esqueleto que no parece orco, y al fondo entre las estanterías de roca maciza y libros en distintos estados de descomposición, una figura sombría con la silueta de un enano ronda entre los volúmenes, sin prestar atención a la acción, más allá de sillas y mesas de consulta.
(SÍ, JUGADORES, ES EL ENANO QUE FALTABA... SU MENTE/SOMBRA)
"Estamos aquí para ayudaros, maese Vardan", dice en voz alta el sacerdote antes de entrar en liza.
Con un giro de muñeca, e interponiendo su escudo frente al esqueleto, golpea el pecho del zombi con un crepitar de fuerza divina.
El poder envuelve al nomuerto, que queda asolado por unas pequeñas llamas blancas, las cuales descomponen su ser hasta no dejar más que cenizas efímeras que caen en un pequeño montón al suelo, al que luego arrastra una suave brisa, esparciéndolo. Acto seguido, encara al esqueleto que chasquea su mandíbula y agita su arma ante el atacante.
El monstruo deja caer su espada, retumbando metal contra metal al vibrar con el impacto en el escudo, chisporroteando.
Gracias a la distracción de dicho impacto, Shail no es consciente de que la oscuridad se espesa y condensa tras él, alzándose sobre los restos del zombi, para formar una fría masa informe que se abalanza sobre el sacerdote, tratando de robar su esencia vital.
Por el rabillo del ojo, Shail se percata del ataque, y la mano de su maza roza instintivamente el símbolo de Lathander, haciendo que un estallido de luz cegadora brote ante la figura de la sombra, que ondula y se vuelve menos real ante esa energía. Atemorizada por el poder sagrado, no logra acertar su ataque, y se disipa para reunirse con las sombras de la habitación, más allá del resplandor de la maza sagrada del sacerdote, quedando -a efectos prácticos- invisible.
Kirk, murmurando una oración, rodea al esqueleto que trata de someter a Shail mientras inflama su Hoja Solar -resplandeciendo con nueva luz que acompaña el brillo de la maza de Shail-, dispuesto a descargar la energía de su arma contra el ser impío.
Con un zumbido, un limpio tajo deja dos pedazos de esqueleto cayendo al suelo de lo que era un único enemigo, traqueteando al desmontarse en la caída, quedando inerte tras un instante.
Durante un momento, ambos brillos de armas combinados permiten penetrar una parte de la oscuridad. Gracias a ello, la luz atraviesa la oscuridad, revelando que la sombra huidiza se encuentra sobre la mesa de anotaciones de la pequeña biblioteca de conocimientos, tratando de moverse para buscar un mejor flanco de ataque.
Entonces, al ver a la criatura sobre la mesa, Rando ruge y se lanza en tromba contra ella, pasando a toda velocidad entre Kirk y Shail, levantando una ráfaga de viento. Pero tal velocidad creó un impedimento a su efectividad: al tratar de alcanzar a la evanescente criatura, ésta apenas necesitó vibrar y plegarse sobre sí misma para evitar su primer hachazo. Aún así, este lance le permitió medir las distancias a la criatura, y su segundo tajo sesgó la escasa resistencia del cuerpo liviano de la sombra, disipando parte de su esencia sombría.
"¿Necesitas una mano, Rando?", sonríe Shail al acercarse por el flanco a la criatura, con paso seguro situado junto a su compañero guerrero. Con un elegante salto, se aposta sobre la mesa al lado de la criatura sombría. "A mí dame carne a la que golpear", escupe Rando con una mirada despreciativa al monstruo. "No te preocupes. Ésta es mi especialidad", concluye Shail, antes de descargar un certero mazazo sobre el monstruo sombrío. Con un susurro, el ser lamenta el impacto del arma, desvaneciéndose en la nada tras un estallido de jirones sombríos como tinta diluida, devorado por la luz sagrada que la maza descarga en el ataque.

Una vez concluido el combate, los héroes pueden investigar con tranquilidad el lugar donde están. Shail, tocando con su maza la parte central del techo, genera una luz mágica que ilumine con suficiente fuerza toda la estancia, mostrando una gran cantidad de estanterías de elegante roca tallada, abarrotadas de tomos rúnicos enanos, así como la presencia de una nítida sombra enana muy distinta a la dejada en la planta superior. La sombra observa a los recién llegados, emitiendo un poderoso frío antinatural que mantiene a raya la vida.
"¿Maese Vardan?", pronuncia Rando.
La sombra mira al guerrero. Tras unos instantes el frío que la rodea se reduce a un nivel tolerable. La expresión 'sombría' del enano cambia a curiosidad.
El humano comenta al mediano que, posiblemente, no lo entienda, ya que no sabe hablar enano ni entender el movimiento de sus labios, así que lo mejor sería que utilizase sus habilidades como con los duplicados dejados atrás para poder entablar comunicación.
Al mismo momento que Rando intenta solventar el problema comunicativo, la criatura realiza unos intrincados movimientos que lanzan una intrusión mental hacia los aventureros.
Kirk y Shail de pronto sienten que sus pensamientos, por un momento, se inundan de una sensación de temor a la muerte, pero poco a poco ese momento abrumador pasa, para dejar camino a la presencia de una comunicación mental clara con Vardan, el Maestro del Saber. Por su parte, la obtusa mente de Rando impide el contacto y la comunicación, que lo confunde.
El guerrero sólo percibe un leve hormigueo pasajero en el cráneo.
La voz del enano es cavernosa, y el contacto es incómodo. Sin embargo, es apropiado y no dañino para evitar complicaciones de información no comprendida.
"¿Quienes sois, extranjeros? Hace mucho tiempo que sólo alimañas y criaturas hostiles moran en este lugar", pregunta solemnemente Vardan.
"Soy un sirviente de Lathander", responde Shail en enano. "Hemos venido a liberar esta fortaleza de los orcos que pululan por ella".
"Yo soy Kirk Ramabaja", responde el mediano, "y he leído en vuestro registro lo sucedido hasta los últimos días de la fortaleza y por qué fuisteis encerrados, además de no recibir ayuda. He hablado con Egravor, y mi deseo es otorgaros descanso eterno, además de liberar vuestra fortaleza de orcos".
Al escuchar el nombre del Maestro Armero, la sombra suspira "ah... pobre Egravor", mirando hacia el suelo, hasta un esqueleto enano tirado en medio de la sala, vestido con una destrozada armadura, y armado con un abollado escudo y un martillo agrietado de astil quebrado. "Sus restos aún permanecen en el último lugar donde cayó protegiendo a su último amigo y la fortaleza".
Kirk, apesadumbrado, revela que conoce la forma de darle descanso eterno... y añade que desearía saber si Vardan desea (y puede) descansar también. Su función como emisario de Kelemvor en el mundo así lo requiere.
"Si eres emisario de Kelemvor, podrías celebrar un sepelio en mi nombre. Quizá tu dios tenga la venia de llevar mis restos a reunirse con Moradin en el paraíso".
"Si el emisario de Kelemvor, que lo es desde hace poco, no fuera capaz", interrumpe Shail, "Lathander te proveerá sus servicios funerarios".

La confusión en Rando va en aumento, cuando sólo Kirk se comunica hablando con la sombra Vardan, mientras que Shail se concentra en intensas miradas intermitentes hacia la criatura.

Kirk continúa explicando a Vardan que, para dar descanso eterno a Egravor, precisan reunir su Mente, su Alma y su Cuerpo. En tu caso, sólo veo tu mente... tu conocimiento.
"He de admitir que sólo mis experiencias y sabiduría han quedado atrás," contesta Vardan. "Pero aún así, desearía volver a ser completo en el paraíso de Moradin.
"Si nos dices como", interrumpe Shail, "podríamos ayudarte".
"Quizá si abrís el conducto de los espíritus para Egravor, yo también podría atravesar la puerta y viajar junto a él".

Rando, al ver que sus compañeros hablan con la Sombra y el no puede, informa que va a echar un vistazo por la habitación. Kirk le pide que, por favor, no haga ninguna trastada mientras hablan. Volviendo al enano Sombra, le pide permiso para usar el conocimiento del lugar para beneficiarse de alguna forma. Vardan indica que, si no pueden llevárselo con ellos, por favor lo destruyan, ya que no desea que caiga en manos de los orcos o ningún otro invasor indigno.
Ante la pregunta del mediano sobre si la Sombra desea añadir algo más, ésta sólo puede decir: "¿Qué necesitáis saber? Todo aquello que necesitéis conocer de esta fortaleza, está en mis manos".
"Todos los trucos que posea para usar contra esos orcos bastardos", indica el mediano con una sonrisa.
"Por desgracia, las protecciones de esta fortaleza no tienen inteligencia propia", revela Vardan.
"Quizá algún pasadizo que sorprenda a los orcos", curiosea el pícaro paladín.
"No hay pasadizos directos", comenta la Sombra. "Pero sí hay dos accesos en las Salas de los Conocimientos, que pueden evitar las trampas de las puertas. Cuando lleguéis dicha Sala, alcanzaréis la Tumba... el Último Descanso... del Señor de Diente Helado. Allí, no os acerquéis a las puertas principales. Buscad pasadizos en las paredes laterales, pues si no sufriréis la ira de mi poder, allí situada para proteger los secretos de este lugar".
"¿Sabes como hacer más tizas mágicas?", solicita Kirk.
"Precisamente, en mis aposentos en el laboratorio principal en aquel lugar, están los conocimientos necesarios".
"Si me permite aprender esos conocimientos, se lo agradecería, pues Egravor me ha enseñado a utilizarla", pide el antiguo artesano mediano.
"Como ya os he dicho, cualquier cosa que podáis transportar y pueda utilizarse, es vuestra. Pero... si la devolvieseis a miembros de mi raza, también os estaría agradecido".
"Tenemos contactos con enanos en SiempreMuerte", revela Ramabaja.
"¿SiempreMuerte?", dice confundido el enano.
"ForjaEscudo, la antigua ciudad enana bajo el alcázar sobre el volcán dormido", corrige Kirk.
"¿ForjaEscudo sigue en activo? Tenía entendido que..."
Interrumpiendo a Vardan, Shail se sobresalta recordando en voz alta el nombre de Fabrin AlzaEscudo, el último descendiente aún vivo del linaje del Clan ForjaEscudo, viviendo -hasta que fue reubicado a la antigua fortaleza después de visitar Villa Ander- en la villa fluvial de AlzaEscudo.
"¿El linaje de los últimos ForjaEscudo sigue vivo?", trata de confirmar Vardan.
"En él", confirma Shail. "Y le va bien".
"Si dais vuestro juramento de llevar todo lo que pueda transportarse hasta ellos, os revelaré el secreto de la ubicación del Ojo de la Montaña", comunica con tono solemne la Sombra enana.
"Tenemos un objeto que nos permite salir de aquí mágicamente con todo lo que llevemos. De hecho, esos orcos han traído hasta aquí un cargamento peligroso que van a usar para asediar ciudades.
Si saqueamos a esos orcos, todo lo que reunamos podrá venir con nosotros", revela Kirk.
"¿Dais vuestra palabra?"
"Como siervo de Lathander, lo prometo".
"Os doy mi palabra por Kelemvor".
"No sé de qué habláis," dice Rando, "pero no es la primera vez que juro por un enano".
Al escuchar los juramentos, la Sombra roza la frente de los presentes (un tacto bastante frío y desagradable). Durante un instante, la imagen de un ceño (una corona enana), con un ópalo negro en el centro del tamaño de una moneda de oro. Dicho objeto fue forjado para el Señor de Diente Helado. La Corona de un Rey. Vardan indica que si la corona es entregada en ForjaEscudo, sus portadores recibirán el rescate digno de un rey por dicho objeto. Él se encargará de que así sea.
A la vez que muestra el objeto, indica dónde se encuentra: la tumba del Rey. Es preciso pronunciar unas palabras para abrir la tumba y no incurrir en la ira del Señor de Diente Helado, que podría acabar con los aventureros.
Las palabras, en enano, y pronunciadas en el orden exacto -primero la frase y luego el nombre-, vienen a decir:
"El Diente Tritura a sus Enemigos y Alimenta a sus Amigos. Kharzon."

Tras terminar la información, el grupo comenta que recogerán los restos físicos de Egravor para reunirlos con las otras partes de su esencia, y que si lo desea, puede acompañarlos. Después se encargarán de investigar la biblioteca.
Así, en el camino hacia la capilla de Moradin, los aventureros aprovechan para contar las aventuras de cómo descubrieron ForjaEscudo y las repercusiones posteriores. Vardan muestra un profundo interés por el conocimiento puro y duro, pero a la hora de manifestar emociones, apenas es capaz de hacerlo, lo cual resulta algo incómodo.
De hecho, al contar la historia, una de las cosas que consulta es sobre el mecanismo de control del volcán bajo la montaña y si funciona, siendo recompensado con la parte de la historia en la que el grupo supo cómo orientar a los enanos para activarlo y repararlo antes de que provocase una catástrofe, aunque al hallar la construcción subterránea ya había señales de que el mecanismo había sufrido inestabilidad y fallos por los restos de túneles anegados por lava enfriada. Vardan confirma que, efectivamente, el mecanismo de defensa de ForjaEscudo era inestable, y requería mantenimiento cada cierto tiempo para evitar la destrucción completa de la colonia.
Vardan aprovecha para comentar algunos aspectos técnicos sobre la construcción y diseño de ForjaEscudo, a lo que Kirk presta especial atención. El enano hace mención con datos físicos y matemáticos a que el mecanismo mal utilizado era una bomba de relojería que podría provocar la destrucción de un área en varios kilómetros a la redonda alrededor de la montaña Sudario Silencioso. Al comprender la forma de explicar el funcionamiento y fallo del mecanismo, el grupo es consciente a un nuevo nivel de la devastación que podría haber provocado un fallo en tal mecanismo.
Shail se sorprende de sus conocimientos sobre la zona y el mecanismo, y pregunta si él estuvo allí. El enano comenta que no, pero su deber es saber cosas como esa, como buen Maestro del Saber.
Kirk, desviando la atención, se interesa por conocer el número de orcos que se encuentran ahora en la fortaleza.
Durante el cálculo mental del enano, Kirk solicita a Shail oficiar la ceremonia, aunque el elfo comenta que debería hacerlo alguien más experimentado como él, porque quizá un fallo podría enviar a sus espíritus al Olvido eterno. Rando recomienda que mejor primero observe uno, y cuando comprenda los entresijos, podrá realizarlo por sí mismo.
Shail insiste en el oficio, y Rando comenta que el sacerdote es, de alguna forma, un superior espiritual a Kirk, ya que aunque el mediano ha entrado en comunión sagrada con un dios y se ha entregado a una noble causa, los misterios del sacerdocio son algo que ya lleva bastante tiempo arraigado en las obras de Shail... a pesar de la reticencia de tal evidencia por parte del paladín Ramabaja.
El Maestro del Saber comenta que unos 17 orcos, más varios cadáveres orcos tratados mágicamente con algún tipo de nigromancia. Kirk explica el extraño efecto que las almas de los enemigos caídos provocan al insuflar energía en los cadáveres, reanimándolos, como si necesitasen algún tipo de batería espiritual para funcionar que sólo pudiese encontrarse en un alma inmediatamente arrebatada.
Vardan se muestra muy interesado en tal información.

Después de un buen rato de observar a Rando y su confusión por no entender todo lo que entre el resto comparten, Vardan comunica su deseo de enlazar también su mente para que se una a la conversación. Rando acepta tras indicarle Kirk que antes no pudo enlazar con él al tener la cabeza tan dura como la roca de los muros, sintiendo por fín los pensamientos de Vardan en su cabeza, dejando de sentirse excluido con ello.
(Con el agravante de que todo el grupo puede escuchar, por telepatía, a Vardan en el idioma materno de cada personaje)

Al llegar junto a Egravor (quienes se encuentran cerca del estrado central, junto a la capilla), una vibración sobrenatural recorre la presencia "duplicada" de los espíritus fragmentados del Maestro Armero, insuflando actividad a sus restos físicos, los cuales se sacuden, alzándose y zafándose de sus transportistas, apartándolos. Alejándose unos pasos, trata de interpretar con sus movimientos un amago de vida, chasqueando la mandíbula... pero por desgracia, al carecer de rostro y labios, es virtualmente imposible entenderlo por ningún medio -visual o sonoro-.
Mirando confusos a Vardan por si éste entiende lo que trata de decir el esqueleto, el Maestro del Saber señala a los fragmentos espirituales de Egravor, los cuales están "hablando" a la vez que el esqueleto.
Kirk vuelve a interpretar la lectura de labios, percatándose de que, con la llegada del esqueleto, todos los Egravor se han puesto nerviosos. De hecho, el espectro plateado expresa profundas emociones, diciendo algo como "por fin, después de tanto tiempo... va a suceder".
Vardan comenta que es necesario llegar hasta la capilla de Moradin.
Antes de entrar, los aventureros pueden escuchar que las hojas de la biblia de Moradin se agitan como azotadas por un vendaval, pasando sin control de una a otra, al tiempo que las runas enanas de Conjuración del pedestal brillan intensamente.
Vardan observa que aquel no es su cometido, sino que un verdadero sacerdote o creyente puede llevar sus esencias espirituales a su lugar correspondiente.
Kirk cede el honor a Shail, pues nunca ha presenciado un ritual semejante, aunque lo hará en nombre de Kelemvor, además de Lathander.
Shail, solícito, explica que Kirk podrá asistirle en la ceremonia.
Rando comenta, por su parte, que vigilará las estancias anexas a la capilla.
(Los oficiadores de la Ceremonia, Shail y Kirk... menudos "devotos")
Ya en la capilla, Shail siente en su interior que quizá no sea necesario utilizar la energía del pedestal. Él podría usar algún otro foco para concentrar la energía necesaria del trabajo sacerdotal a realizar allí... algo que él posee. Sus manos repasan mentalmente, agitando sus dedos... hasta caer en la cuenta de los componentes necesarios para su ritual de Revivificación, momento en que su expresión adopta un aspecto de descubrimiento.
Revisando la biblia de Moradin, Shail comienza a oficiar la ceremonia de paso al otro mundo, preparándose y ayudando a Kirk a lo propio, quien se encuentra francamente emocionado por esta ocasión tan solemne.
Recitando los pasajes apropiados, y depositando los componentes que focalicen el poder, Shail, por un momento, parece dudar de sus capacidades...
...quizá porque se trate de un ritual realizado para un devoto de otra religión, y siente que su convicción no es suficiente para activar el poder del ritual, que se resiste a ser conjurado desde el soporte de la biblia. Kirk, pensando que podría estar nervioso por estar enseñando aquella ceremonia a un alumno, comenta que despeje su mente y no piense en la compañía, sino que está realizando el ritual por sí mismo.
Vardan asiente, dando posible aseveración a las motivadoras palabras del pequeño paladín.
Rando, quien se encuentra algo más ajeno al ritual, es más consciente de los efectos de las energías sagradas en movimiento sobre los nomuertos, cuyas sombras y espectros parpadean y se desvanecen momentáneamente, como si alguna interferencia los apartase del mundo por unos instantes.
Con un sudor nervioso recorriendo su frente, Shail retoma la concentración en su labor, percatándose de que, aunque Lathander es su dios y guía, no ha utilizado el enfoque Moradinio sobre el libro de plegarias del pedestal, ni está convocando también la asistencia de Kelemvor en el paso de almas. Así pues, utilizando como cimiento su fe en el Señor del Amanecer, empieza a recitar los pasajes sagrados enanos, solicitando también la asistencia de paso a la otra vida al guardián de los muertos.
Tras ello, esparce en el aire los diamantes de Revivificación, los cuales se deshacen en una espiral de brillante polvo, reflejando la creciente luz que emite el soporte del libro sagrado...
...y todos sienten como si el mundo a su alrededor perdiese color, luz e intensidad, al mismo tiempo que algo de una magnificencia divina se forma en medio de la habitación.
Una fisura se abre y crece en el aire, alcanzando el ancho de una mano, y a su través se siente un poderoso calor benéfico y agradable. De fondo se escucha el tañer de un martillo que los corazones sienten podría aplastar el mundo. Con cada impacto, el suelo bajo los pies vibra suavemente.
Y la luz que brota de la fisura baña los tres fragmentos de Egravor: sombra, espectro y esqueleto, al mismo tiempo que sobre la sombra de Vardan.
La voz del Maestro del Saber tiembla al decir "así que ésto es lo que se siente al volver al seno de Moradin". El ser se gira hacia los aventureros.
"Gracias, amigos". Kirk le dedica una profunda reverencia.
Al instante, la sombra arde con llamas anaranjadas, y el polvo que brota de las mismas flota hacia la grieta planar, desapareciendo al tocarla.
Al otro lado de la misma, una silueta con el aspecto de Vardan aparece, girándose hacia atrás, mirando a los aventureros, realizando una reverencia, para a continuación retomar su camino en dirección al paraíso de Moradin.
Sin embargo, lo que parecía un claro camino de piedra hermosamente tallada hacia un lugar ignoto e inconmensurable, de pronto se divide en otro ramal, el cual viaja hacia un paisaje brumoso, en cuyo fondo se observa una montaña de proporciones titánicas, en cuyo cielo sobre la misma se encuentra una amatista de simetría perfecta, de un tamaño incalculable.
(El Paraíso de Dumathoin, que tanto Kirk como Shail desconocen)
Por su parte, el polvo diamantino suspendido en el aire, iluminado por la rojiza luz de la grieta planar, genera luces de arco iris que bañan los tres fragmentos de Egravor, los cuales vibran con energía incontenible, comenzando a atraerse entre sí de manera irresistible.
En un instante, las tres imágenes convergen, comenzando a mezclarse en una extraña amalgama que trata de fusionarlas sobre el esqueleto.
Cuando la sombra baña al esqueleto, empieza a adoptar un aspecto más sólido que se recubre de una carne extraña. En cuanto el espectro es el siguiente en mezclarse con los dos fragmentos en combinación, el esqueleto se percibe aún más real, sobre el que empiezan a brotar carne, sangre y órganos.
Poco a poco, la luz de la grieta deja de imbuir a la forma en transformación, desapareciendo como si nunca hubiese existido, devolviendo a la realidad a su aspecto, brillo y color natural... momento en que los compañeros observan que, donde antes se alzaba una amalgama espiritual y osea en mezcolanza... ahora hay un enano 'vivo' cubierto por unos ropajes rudimentarios pero funcionales.

Shail, ante los resultados de la ceremonia, se halla confuso, pues esperaba que Egravor viajase hacia su última morada.
Egravor parpadea, se toca la piel, mira a su alrededor, y pregunta con una voz grave, vibrante: "¿Qué año es éste?".
Kirk se presenta ante él, diciendo que han estado hablando durante un buen rato hasta ahora.
Egravor comenta que reconoce al grupo vagamente. Después de dejar pasar la sensación de sobrecogimiento sagrado por sus mentes y corazones, los sentidos de los aventureros les revelan que, en realidad, Egravor no está 'vivo' de la forma en que podrían pensar, pero tampoco está 'muerto'.
Shail, preocupado, reconoce el estado como el de un Regresado: un tipo de nomuerto con gran semejanza de vida, que debe concluir una tarea importante antes de descansar para siempre. Entonces, con pesar revela a Egravor que su tiempo entre los vivos aún no puede concluir. Debe realizar algún tipo de obra. Egravor expresa que siente en su corazón que, efectivamente, debe cumplir una labor.
Shail y Kirk comentan que, quizá, su motivo sea liberar la fortaleza de invasores, ayudando a los compañeros. En efecto, el Regresado reconoce que una parte de su tarea es esa, pero también debe evitar de una vez por todas que el alcázar sea profanado por más enemigos de Moradin. Kirk comenta que Vardan desea la destrucción de todo conocimiento de la biblioteca que no pueda ser transportado a lugar seguro, además de obtener el Ojo de la Montaña para llevarlo al heredero legítimo de ForjaEscudo, Fabrin. Al escucharlo, Egravor comenta que, en ese caso debe realizar algo más antes de marchar, y por ello acompañará a los aventureros.
Rando, acercándose tras una ronda de vigilancia, de pronto se percata que en la capilla se escucha una voz adicional. Cuando llega allí, observa al enano que ahora acompaña a sus amigos. "¿Egravor?", dice.
"Sí. Soy yo", contesta el enano.
Con una sonrisa de satisfacción, Rando rebusca entre los cadáveres orcos un hacha y una armadura dignas del enano, y se las entrega. "Para que puedas tener tu venganza", concluye MataLobos.
Con un estudio de los pertrechos lleno de disgusto, el enano comenta "tendrá que valerme".
"No había otra cosa", se encoge de hombros MataLobos.
"No esperaba mucho más", agradece Egravor.
"Seguramente en la fortaleza habrá algún arma enana con que proveerte", indica Kirk. Egravor asiente, pensando en que podrían dirigirse a la forja del alcázar, en la planta superior, junto a los pasillos defensivos exteriores.
Indicando a Shail recoger todo aquello que sea mágico, Rando, Kirk y Egravor volverán a la biblioteca para ver qué pueden transportar.
El Maestro de Armas pregunta si el grupo posee algo mágico cuyo poder desconozca, a lo que los aventureros así asienten. Entonces, Egravor pide que le entreguen los objetos.
Cuando son entregados, el enano se dirige al libro de Moradin con ellos, comentando que seguramente Vardan no contó todo lo que sabía a causa de su carácter secretista. Cuando se coloca ante él, lo cierra y pulsa el lomo con cierta intención. Eso provoca que se inserte ligeramente sobre el pedestal, y con esa maniobra, el soporte del pedestal pivota sobre sí mismo, revelando otro libro sagrado adosado justo en la superficie opuesta del pedestal, cuya portada tiene cierta similitud con el paisaje hacia el que la sombra de Vardan viajó hacia su descanso final: la biblia de los Secretos de Dumathoin.
Cuando Shail se dispone a tocarlo, Egravor se lo impide, comentando que está protegido... quizá más que el de Moradin. Nadie que no pertenezca a la fortaleza puede retirar ninguno de ellos del altar, y quien lo intenta es detenido por los libros. Al escucharlo, Kirk indica que ya ha pasado, con cierto recochineo a Shail. Egravor comenta que recuerda vagamente ese hecho, percibido en su estado espectral. Shail se disculpa, explicando que trataba de tomarlo para ayudar, y no deseaba llevárselo ni cometer sacrilegio como él, como buen clérigo devoto... lo cual Egravor comprende, más aún para un sacerdote de Lathander, el cual el enano reconoce como un siervo bondadoso de los dioses.
Rezando una oración del libro de Dumathoin sobre cada objeto mágico, consigue desvelar las propiedades mágicas de cada uno, incluyendo una espada mágica del primer líder orco combatido en las puertas de entrada, junto con la tiza mágica.
Rando, fascinado con el yelmo del mismo portador de la espada, aquel al que los ojos relucían enrojecidos, se mostraba encantado con sus cualidades intimidatorias.
Ante la insistencia de que Egravor podría utilizar la espada mágica, éste comenta sentirse más cómodo con un hacha en la mano.
Tendiéndole una gema mágica elemental, Kirk pregunta si, llevándolo a la forja, podría insertarla en un arma normal o mágica. El enano explica con un ejemplo práctico que el poder de la misma le permite ajustarse sin ayuda a un arma (salvo una Hoja Solar, que no tiene superficie 'sólida' a la que adosar la gema, salvo el mango... donde es más difícil de colocar), para concederle su poder elemental. De la misma forma que se puede adosar con un sencillo ritual, también se puede quitar con otro. Al adosarla a una maza de Shail, todos se sorprenden al descubrir que su cabeza emite pequeñas lenguas de fuego fantasmales refulgiendo ligeramente con un tono anaranjado mientras la gema está activa sobre el arma.
Después de las revelaciones, recogiendo los pertrechos para partir hacia la biblioteca, Rando aferra la espada mágica del orco. Como respuesta, ésta trata, en un asalto mental, vincularse desesperadamente a su voluntad. Algo en su interior susurra "cógeme... mata... destruye... es tu naturaleza... cógeme... ¡cógeme! ¡CÓGEME!"
Como si de un insecto venenoso se tratase, MataLobos la arroja contra el suelo con un sonoro tintineo, y se aparta de ella, mirándola con asombro y temor. Un instante después, se gira hacia la salida de la capilla.
"Vayamos a la biblioteca", dice.
Ante esa reacción, Egravor pregunta qué sucede. Rando comenta que el arma posee peores instintos que él. Sólo deseaba que matase y destruyese. Al tocarla, sintió esos deseos.
El Regresado envuelve la espada en una tela, volviendo a investigarla con el Libro del Saber, el cual sigue revelando que sólo mejora las capacidades combativas del usuario, a pesar de la experiencia de Rando. Al preguntar el enano los deseos del grupo para qué hacer con ella, éstos prefieren que se quede a buen resguardo en el templo, donde es dejada atrás.

Antes de marchar a la biblioteca, los viajeros informan a Petricor de no tomar la espada de la capilla, a causa de sus capacidades agresivas y malditas. El explorador elfo agradece la información, y vuelve a su puesto, a la espera de instrucciones.

Una vez en la biblioteca, por desgracia la mayoría de los libros sufren el mismo destino que los del registro en la planta superior, al deshacerse tras tocarlos o intentar manipularlos. Algunos han sobrevivido, de temáticas como conocimientos habituales (para enanos): idioma, historia, religión, líneas familiares... En total, el grupo rescata unos 5 o 5 libros de todos los que se deshacen. Todos los libros poseen el sello de Diente Helado en sus cubiertas.

Durante su búsqueda por la biblioteca, Rando se percata de que, al tocar en una de las estanterías más alejada, al tocar el lomo de un libro, éste no se descompone. Y al tirar de él, ofrece resistencia, en la que se escucha el sonido de un resorte. Acto seguido, una parte del fondo de la estantería desplaza los restos deshechos de varios libros. Una placa de la pared que formaba el fondo de la estantería sobresale, con la forma del frontal de un cajón. Al abrirlo, en el interior del compartimento Shail encuentra una cajita labrada con el símbolo de Dumathoin. El sacerdote, requiriendo la ayuda de Kirk, se la entrega para que pueda abrirla. Curiosamente, aunque no posee ninguna trampa, el mecanismo de apertura se muestra resistente al estudio, dando a entender que es preciso mover varias de las runas que componen le labrado de su tapa para, colocándolas en el orden preciso, ésta se abriría. De hecho, al verla Egravor sonríe, indicando que recuerda el objeto por habérselo fabricado como un regalo. Kirk, entendiendo que no es un objeto mágico, desea conocer su funcionamiento, y pide al enano que no le ayude a abrirla.
Después de un rato, cuando ha hecho los movimientos apropiados, Kirk estudia el trabajo, percatándose de que la secuencia rúnica es el nombre completo de linaje familiar de Vardan. Kirk, sólo para sus adentros, reconoce que ha sido capaz de abrir el objeto por pura suerte.
En el interior hay una pequeña lente de cristal tallada en su borde con finas filigranas y runas mágicas. Egravor se sorprende de que ese objeto esté ahí, y se sonríe recordando a su amigo por su astucia.
Kirk afirma que esa lente permite leer cualquier escritura (mientras la aparta de los interesados dedos de Shail que tratan de agarrarla), pero Egravor corrige al mediano explicando sus usos mágicos (incluida su palabra de mando), después de que Kirk se rinda al estudiarla sin éxito.
Después de haber guardado el objeto, Kirk reconoce a Egravor la gran obra que supone la propia caja de seguridad, siendo él mismo el mejor artesano cerrajero de su región, y éste reconoce que es un pobre regalo para un gran amigo -una prueba del gran aprecio del Maestro Artesano al Maestro del Saber-, pues además su familia y la de él estaban muy unidas. Kirk se sentirá honrado en un futuro de aprender el mecanismo de la caja, a lo que Egravor reconoce que el diagrama del diseño tiene que estar aún entre las pertenencias de Vardan en su laboratorio.
Kirk se siente muy motivado de ir al lugar, ya que allí también está el de la tiza mágica.

Una vez acabada la exploración de la biblioteca, los aventureros reúnen todo el material en una inmensa montaña de deshechos literarios, y le prenden fuego gracias a una Jarra Alquímica mágica de Shail con la que empapan la pira de aceite, para que nadie sea capaz de tomar nada útil de ellos. Al alejarse por las escaleras, pronto un espeso humo se funde con la oscuridad de la habitación, a pesar de las llamas.

De camino al acceso hacia la zona superior donde se encontraban las forjas, Kirk adjuntó a su armadura una piedra mágica que concedía ciertas propiedades protectoras con rasgos adamantinos a la misma, y la piedra engarzable de llamas fue adosada al hacha de Matalobos -quien se regocijaba de portar el intimidante casco de ojos rojizos que había arrebatado a un enemigo orco-. Procediendo con cautela, al alcanzar el acceso superior de las escaleras de caracol, los aventureros hallaron un pequeño acceso en ruinas, con numerosos escombros por el suelo -realizados mediante viejos saqueos, y conscientemente del daño que se hacía por toda la arquitectura enana de la estancia-, a cuya izquierda se hallaba un altar a Moradin -relativamente intacto-, de mirada vigilante, con un uniforme guerrero pero rodeado de llamas de forja, cuyo martillo se apoyaba sobre un viejo mapa del mundo con regiones desconocidas, a punto de ser golpeado para forjarlo.
En el lado opuesto, a la altura de la misma pared por donde se accedía hasta este descansillo, el grupo pudo observar un acceso de metal macizo.
Shail observó en silencio a Kirk, quien -realizando una reverencia a Moradin antes de continuar- evolucionó a través del suelo desigual para acercarse a ella, quedando sus compañeros y Egravor vigilantes a la salida de las escaleras. Examinando la puerta de acceso, a la espera de hallar alguna protección -y ganzúas en mano-, Egravor comentó que él tenía la llave (El jugador de Shail comentó por lo bajini "haberlo dicho antes, hijoputa". No se lo tomé en cuenta... porque si no, habría tomado la palabra en base a su elfo, y hubiese ocurrido una desgracia de sesos élficos desparramados). Kirk, volviendo con expresión frustrada hasta el grupo, solicitó y tomó el objeto, volviendo cabizbajo hacia la puerta.
Atrás dejaba a unos compañeros con una sonrisilla aviesa. Curiosamente, al observar la llave, ésta no está formada de metal, sino de una condensación mágica en forma de constructo que cumple las mismas funciones... fruto del extraño ritual del Regresado (al igual que el resto de las pertenencias de Egravor).

Abriendo (con éxito) la puerta con la llave, una flecha se despedaza en el marco de la puerta junto al rostro del mediano. De fondo, una voz grave y gutural grita "¡Al ataque!". Sobresaltado, Kirk activa su Hoja Solar, buscando cobertura en la puerta entreabierta. Al otro lado, los gemidos y el hedor ya familiares de los orcos zombis se percibe como una bocanada al sentir a las criaturas acercarse hasta la puerta y bloquear su cierre, mientras al otro lado, en la sala de acceso a las almenas exteriores, un grupo de orcos se aposta preparado para rechazar un asalto, tras haber disparado una flecha uno de los tiradores, y el orco brujo preparar apresuradamente su magia contra los atacantes. Un rayo de luz ardiente golpea en el pecho de Kirk, estallando y haciendo volar en pedazos el broche que se había colocado momentos antes, mientras otros dos pasan justo donde se encontraba en ese momento, fallando al haber desplazado al mediano el primer impacto feroz.
Observando movimiento más allá de las puertas, Kirk saja con un trazo de energía solar el pecho de uno de los zombis, que resopla como un fuelle a través de la herida antes de deshacerse en un fogonazo de llamas blancas en un montón de cenizas y huesos.
Aprovechando la confusión de la línea defensiva y viendo a Kirk recular por la flecha y los estallidos, Rando entabla veloz carrera sorteando los escombros, adentrándose más allá de la puerta abierta.
Pasando junto al sorprendido zombi que trata de alcanzar al mediano, el guerrero avanza en línea recta, tras haber encontrado al objetivo de su ímpetu: el orco brujo, junto al que se coloca antes de que el resto de los enemigos sean capaces de reaccionar. Al llegar a su altura, el guerrero humano mira al orco conjurador con sus brillantes ojos rojos, diciendo "te escapaste una vez... no lo volverás a hacer". Con un gesto atemorizado, el orco brujo trata de apartarse de MataLobos suplicando "matadlo... ¡matadlo! ¡Acabad con ese salvaje!".
En un movimiento veloz, uno de los orcos más ágiles se acerca a Rando por la espalda con movimientos esquivos, tratando de acuchillarlo sin éxito, mientras su daga deja un rastro de chispas en la armadura de su espalda, que provocan un cosquilleo. En el momento en que el orco intenta alejarse con una voltereta para salir del rango de acción de Rando, éste se gira con un molinete de hacha que no sólo se engancha en su armadura cortando sus costillas en profundidad, arrastrando al enemigo al cuerpo a cuerpo hacia MataLobos, que lo traba con una sonrisa asesina.
Aprovechando la distracción de su subordinado asesino, el brujo orco arroja una cortina de llamas que no sólo envuelve a su enemigo, sino también al aliado que lo había apartado como foco principal del ataque.
Mientras el asesino orco se retuerce entre dolor y juramentos de furia hacia su superior conjurador, el brujo se escabulle de la atención directa de Rando en busca de una posición alejada del cuerpo a cuerpo y más ventajosa.
Cargando dos rápidas flechas en su arco, el orco que abrió fuego a Kirk cuando la puerta se abrió, dispara una rápida ráfaga, uno de cuyos proyectiles hace un profundo corte en el antebrazo del guerrero, aunque el otro vuela inofensivo hasta despedazarse contra una pared. Después del disparo, el atacante se desplaza buscando otro ángulo de tiro, alejándose para dejar movilidad y acción a sus aliados en cuerpo a cuerpo.
Así, dos de los orcos más embrutecidos en la defensa de éste área se mueven con acierto para rodear a Rando junto al asesino chamuscado. Aunque la agilidad y reflejos de MataLobos son admirables, el gran hacha de uno de los atacantes muerde profundamente la espalda de Rando, haciendo caer la sangre cálida de un buen tajo hasta las piernas.
En el mismo momento, un bestial zombi orco trata de aplastar sin éxito entre sus puños a Kirk, momento en que Shail se coloca junto a Kirk.
En aquel lugar, el sacerdote de Lathander eleva una plegaria y su símbolo sagrado, y una oleada de abrasadora luz sagrada explota alrededor de su cuerpo, envolviendo toda la estancia (cuyo fulgor puede observarse en la lejanía como un fogonazo desde los pasillos exteriores de la primera planta de la fortaleza), castigando a los enemigos de los aventureros, haciendo especial hincapié en arrasar la carne del asesino y un orco embrutecido trabados con Rando, además del arquero en la lejanía y el zombi junto a Shail, el cual se ve el más afectado y debilitado por el poder sagrado.
Una sombra tras Shail anuncia la llegada de Egravor, quien con una muesca de ira se encara al deslustrado nomuerto, golpeándolo con un crujido en la espalda tan potente de su hacha que, al tratar de alcanzarlo de nuevo se percata que ha perdido alcance por desplazarlo del primer tajo.
En el momento en que el zombi es desplazado de la embestida, Kirk aprovecha para zafarse de su alcance con una voltereta por el suelo, utilizando el impulso para ponerse al alcance del asesino orco. Midiendo las capacidades de su objetivo, el mediano utiliza un descuido de su objetivo peleando con Rando para incrustar su Hoja Solar entre las costillas de, orco en un tajo de pasada, el cual siente que sus entrañas se abrasan con la energía desatada, y cae gorgoteando de agonía sin poder emitir grito alguno, con un pulmón completamente socarrado, moribundo. Sin mirar atrás, Kirk busca una posición más ventajosa para su amigo Rando, amenazando a uno de los orcos salvajes que aún se encaran a él.
Furioso por el daño recibido, Rando descarga un implacable hachazo contra el orco más cercano al brujo. La hoja de su arma atraviesa carne y hueso de lado a lado, dejando a su rastro un reguero de sangre y un cuerpo inerte que golpea, sorprendido, el suelo, muerto antes siquiera de tocarlo.
Buscando amagar al enemigo que se encontraba a su espalda, MataLobos trató de trazar un tajo eficaz, pero el hacha de su enemigo trabó en un choque de titanes furiosos. No obstante, tratando de no convertirse en el foco de un ataque a traición, se alejó del furioso al que acababa de golpear, quien apenas cortó un mechón de cabello de su cráneo de un hachazo sin evitar que Rando se alejase en dirección al hechicero orco, gruñendo entre dientes que no huiría tan fácilmente otra vez, los ojos rodeados de un temible fulgor rojizo.
Pero el brujo parecía más listo de lo que a priori era, y antes de que MataLobos lo destrozase de un hachazo, un estallido de bruma apareció donde se encontraba el hechicero, que el hacha partió en dos... aunque el orco ya se encontraba más lejos, lanzando un proyectil de fuego hacia el guerrero humano. Un estallido ígneo en el pecho de MataLobos, socarrando su piel, causó más rabia que dolor en el guerrero, quien observaba la fuga del orco. En efecto, éste se dirigió hacia el parapeto que se encontraba sobre la entrada de la fortaleza en el exterior, más allá de la forja...
...y saltó por su borde, esperando (con suerte) no acabar destrozado contra las escaleras de la entrada... cosa que sucedió, aunque uno de sus tobillos quedó muy dañado al caer rodando sobre sus piernas, provocándole un aullido de dolor.
A lo lejos, entre las ruinas del exterior, Petricor se sobresaltó por lo sucedido, observando el comportamiento casi suicida del orco, aunque antes de reaccionar, lo que ocurrió a continuación ya no le supuso tanta sorpresa.
Sobresaltado por la reacción inesperada del enemigo, Rando se percató por el rabillo del ojo que el orco tirador desenvainaba una espada corta para intentar acuchillarlo en un costado. Pero, ante el envite, el guerrero humano fintó una, dos veces, y cuando el orco quiso ser consciente de lo sucedido, el mango del hacha hizo un molinete apartando la espada, y con la inercia lanzó un tajo al pecho del tirador, destrozando costillas y esternón tras armadura. El enemigo se derrumbó con el resoplido de un fuelle gorgoteante ante MataLobos.
Percatándose de la cercanía del pequeño mediano escurridizo, el orco enfurecido que quedaba en pie se encaró con él, convirtiéndolo en el objetivo de su ira. Aun enfocado en su objetivo, el orco fue incapaz de golpear al fugaz pícaro/paladín, aumentando su frustración con una sonrisa.
Abrumado por la situación, Shail sintió como su mandíbula estalló en un dolor blanco al ser abofeteada por el zombi orco que se encontraba a su lado. Sacado de su estupor, el elfo busca rodear a su atacante y, trazando un arco con su maza sagrada, el impacto de la misma envuelve en un fogonazo de llamas plateadas a la criatura, destrozándola y esparciendo sus pedazos deshechos y socarrados por el suelo. Tras el impacto, Shail continúa su camino buscando al orco fugitivo.
Egravor, comprobando que parte de su venganza se le escapa de las manos, se abalanza sobre el orco que se encuentra junto a Kirk. Usando la atención del mismo sobre el mediano, introduce un hachazo contra las costillas de su costado al descubierto, provocando un feo crujido ensangrentado en las mismas. Al ser consciente del daño y el dolor, el orco se gira hacia el enano de ojos llenos de un brillo plateado furibundo, cometiendo el error de ofrecer un blanco más amplio, cosa que el enano aprovecha para enterrar profundamente su hacha contra una de las piernas del enemigo, haciéndole trastabillar de sorpresa y dolor. Los dientes formando un rictus de demencia de Egravor convierten su expresión en una imagen temible.
Sin pensárselo dos veces, Kirk activa sus botas veloces, y tras zafarse de su enemigo, quien sólo peina el aire con su hacha al tratar de alcanzar sin éxito al mediano y su movimiento sobrenatural, se lanza a toda pastilla hasta el parapeto por el que el orco se arrojó, saltando y cayendo a su lado con un doloroso golpe en sus piernas que lo lanzó rodando sobre el suelo, y con los dientes apretados en una sonrisa sufrida, Kirk dice "¿creías que te ibas a escapar?".
Al ver a Kirk lanzarse temerario por el parapeto, Rando abrió los ojos como platos. Shail lo observó por un momento, gritando "¡ve tras él! ¡Estaremos bien con el único enemigo que queda!", lo que provocó que Rando se abalanzase por las almenas hasta el suelo. La adrenalina y el poder de su furia lo protegieron de lo peor del impacto, y al rodar por el suelo e incorporarse, se encontró junto a un hechicero orco cada vez más asustado por la locura vengativa de sus perseguidores.
A la desesperada, el orco descargó una explosión de llamas ante él, chamuscando el frontal de la fortaleza con la gran detonación y provocando que Kirk y Rando saltasen por los aires y rodasen por el suelo, evitando gran parte del daño levantando una nube de polvo de nieve al moverse que impidió convertirse a ambos amigos en un trozo de carne asada muy hecha.
Rando, incorporándose con dificultad, acusaba ya una enorme cantidad de daño que lo tenía muy castigado... pero aún vivo.
Tras Shail, Egravor y el orco frente a él trababan hachas una, dos y hasta tres veces, pero en uno de los lances el enemigo apartó el arma del enano, lanzando un tajo ascendente que desequilibró por un momento al enano, además de dejarle un profundo surco amoratado en su pecho tras una juntura de su peto. La extraña herida sólo quedó marchada, sin siquiera una gota de sangre, revelando, en efecto, la extraña naturaleza del Regresado.
Acercándose al borde del parapeto, Shail observó la evolución frente a la entrada principal de la fortaleza. Convocando la furia de Lathander, lanzó un golpe de fuego sagrado contra el brujo orco, quien, afortunadamente, cojeó con cierta elegancia para apartarse de las llamas, que sisearon contra la nieve de las escaleras.
Confundido por la herida del orco, ambos enemigos vuelven a chocar en una danza de muerte, hacha contra hacha, desviando o bloqueando astil contra astil el orco cada tajo de Egravor.
Renqueante, Kirk amagaba un tajo luminoso para abrir las defensas del orco, quien a pesar de levantar una barrera de energía ante su enemigo, éste superó la defensa hábilmente, marcando un tajo abrasador el el torso del hechicero orco, el cual miraba con terror a su adversario, sintiendo por primera vez la cercana presa de la muerte.
En ese momento de confusión, Rando trata de convertir al fugitivo en dos pedazos, pero su primer impacto es despachado con un estallido mágico que lo aparta del camino con fuerza. Un segundo hachazo descendente vuelve a rebotar con un sonido de metal vibrante junto a un zumbido mágico, pero animándose a superar las defensas de su enemigo, Rando aúlla de ira, momento en que su tercer impacto golpea el escudo mágico, apartándolo de su trayectoria por pura fuerza bruta hasta encontrar la carne de un brazo del hechicero. A pesar de la brutalidad, parte de la fuerza del tajo fue frenada por la magia, haciendo que la herida no fuese tan importante. Aún así, era lo bastante peligrosa como para aterrorizar al orco. Éste, con los ojos desencajados por el pánico, volvió a interponer su escudo eficazmente contra un cuarto hachazo de Rando, y su mirada buscaba con desesperación una vía de escape rápida para huir de una muerte segura.
En un acto de locura, imbuido en una fuerza gigantesca (fruto de una poción consumida antes del combate), el orco golpeó brutalmente con un puñal a Kirk, sorprendiéndolo con un profundo tajo en su pecho. La mirada del mediano no podía revelar más estupor por el arrebato luchador del orco, más allá de su propio dolor, aunque su propia agilidad permitió se que moviese lo bastante rápido como para que el corte no penetrase tanto en su carne, aunque manchó de escarlata su ropa y la hoja del enemigo. Intentando huir de sus enemigos, el orco cometió un error fatal, y su escapada se convirtió en una masacre fruto de sus adversarios, quienes lo interceptaron en mitad del movimiento, abrasando su carne con un tajo solar y despedazándola con un profundo hachazo, hasta que su cuerpo cayó al suelo, empapando de sangre las escaleras llenas de agua derretida por el fuego mágico, murmurando una oración de socorro a Gruumsh antes de morir.
En el combate de intercambio de hachazos enfurecidos entre el orco superviviente y el enano, Shail dificulta la eficacia del enemigo provocando un estallido de luz sobre los ojos del orco, causando que éste falle sus envites. Por su parte, Egravor utiliza el brillo que confunde a su adversario para arremeter con un nuevo tajo contra la otra pierna del orco, desparramando oscura sangre sobre el suelo. Al ver que el orco se ve acosado por dos enemigos, observando el ataque de fuego sagrado de Shail, consigue apartarse a tiempo de que el estallido llegue a alcanzarlo donde se encontraba, lo que no evita que el sacerdote elfo avance decidido a la zona de conflicto para acabar de una vez la lucha.
Pensando entonces Kirk y Rando que el lugar donde se encuentran no les permite recuperar su actividad en el combate para evitar que Egravor sea derrotado, a la desesperada, Rando utiliza el poder de su cinturón de fuerza gigantesca y, tomando un pie de Kirk entre sus manos, usando también el impulso del mediano, lo arroja hacia arriba, y con un arrojo descomunal, consigue hacer que el mediano supere el parapeto por muy pocos centímetros. Siguiendo el impulso, y utilizando sus botas veloces, Kirk sale a toda mecha hacia el orco que mantiene a raya al aliado enano.
Dejando una estela de luz a su paso empuñando la Hoja Solar, el tajo de la brillante hoja penetra en la carne del orco, iluminando sus entrañas por un instante, provocando que los ojos del mismo queden en blanco antes de derrumbarse muerto.

Pasados unos instantes, el grupo de aliados y Egravor es consciente en ese momento que el combate ha finalizado gracias al silencio que envuelve la zona, al tiempo que Rando tranquiliza en la lejanía a Petricor con una sonrisa desde la puerta antes de volver a entrar a la fortaleza.
Tranquilizando la situación, el grupo se detiene lo suficiente como para recobrar algunos de los objetos más valiosos y especiales de los enemigos, tras lo que observan el campo de batalla, calculando cual será su siguiente paso antes de visitar la forja enana y el Libro de Dumathoin para identificar los objetos especiales obtenidos.

En otro lugar, las sombras gruñen y se agitan, cuando la bruma de las almas caídas viaja entre los rincones de la fortaleza, buscando nuevos cuerpos que reanimar y defender a sus convocadores.

La incursión aún debe volverse más peligrosa.

CONTINUARÁ

POST. DATA: A partir de aquí, dejaré las imágenes originales preparadas previas a la incursión, como "Mapa de Aventura". Hasta la próxima Sesión.















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